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sábado, 26 de marzo de 2016

NECROWORLD Capitulo 110

Día 7 de Octubre de 2010
Día 830 del Apocalipsis…
Bosque…
03:45 horas de la madrugada…

Llegué hasta donde estaba Silvia. Caía una lluvia espesa, pero eso no me impidió ver a mi compañera arrodillada en el suelo con un pequeño cuerpo entre sus brazos. Me agaché y comprobé que se trataba de la niña. Silvia tenía las manos sobre el vientre de la pequeña, estaba taponando la herida mientras la sangre caliente de la niña se escapaba entre los dedos de mi compañera, parecía que estaba muerta. Fue en ese momento cuando Silvia me miró con lágrimas en los ojos. Seguidamente miré a mí alrededor y no vi ni rastro de A.J.
—¿Qué es lo que ha pasado? ¿Dónde está A.J?— pregunté cogiéndola de las mejillas y obligándola a mirarme. Silvia balbuceó algo que no entendí. Iba a pedirle que lo repitiera, pero entonces la niña abrió los ojos de par en par y abrió la boca, seguía viva.
Rápidamente me apresuré a coger a la niña en brazos, seguía viva, aunque no por mucho tiempo, su vida iba contra reloj. Teníamos que llegar a los vehículos y ponernos en marcha de vuelta al hotel, una vez allí, Mélanie y Sheila tendrían que salvarle la vida.
—Lo siento. Todo ha sido mi culpa. Yo… Yo…— balbuceaba Silvia caminando detrás de mí. –Yo soy la responsable…
—No es momento para hablar de esto— respondí sin mirarla, en cierto modo estaba furioso por como habia actuado minutos antes.
Seguimos caminando de regreso a encontrarnos con los demás, fue en ese momento cuando vimos varias siluetas aparecer tambaleantes entre los arboles. Los caminantes atraídos por el sonido de los disparos efectuados momentos antes habían comenzado a tomar el bosque. Lo peor era que ni Silvia ni yo llevábamos armas en ese momento.

Día 7 de Octubre de 2010
Día 830 del Apocalipsis…
Gasolinera Marcus Bikkers…
00:15 horas de la noche… Unas horas antes…

A.J y los suyos estaban impresionados, era la primera vez que veían algo así. Stuart se había reanimado a pocos centímetros de Marti y ni siquiera le había prestado atención, era como si no estuviera allí. Lo que se encontraban presenciando en esos momentos era algo que ninguno de ellos habría imaginado jamás. Alguien que podía pasar por delante de los muertos sin que estos le hicieran caso. Todos menos A.J se miraron estupefactos, y este fue el primero en comenzar a moverse, caminó hacia la puerta de la autocarvana y abrió la puerta, atrayendo así toda la atención del caminante en el que se había convertido el muchacho al que el mismo había matado. Stuart corrió hacia la puerta soltando un grito desgarrador, pasando por delante de Marti sin prestarle atención, cuando llegó a la puerta, A.J lo recibió clavándole un cuchillo a través de la cuenca del ojo, matándolo de nuevo al instante. Lo sacó de un tirón y dejó caer el cuerpo del muchacho en el asfalto, seguidamente entró dentro del vehículo.
—Lo que has hecho… Joder… Lo que has hecho a sido la hostia. Es la primera vez que veo algo así. Ha sido la hostia de verdad. ¿Desde cuando puedes hacer eso? ¿Por qué?— balbuceaba A.J con una sonrisa en la cara mientras hacia gestos típicos de un niño que no puede controlar su emoción tras recibir un juguete nuevo de manos de sus padres.
—No se como sucedió. Desde el principio estos bichos no me ven. Eso es todo— respondió Levine mirando fijamente a A.J.
—¿Y los mordiscos? Por que eso son mordiscos de persona. De caminante.
—Esto fue gracias a hijos de puta de tu calibre. Les pareció divertido acercarme cabezas para que me mordieran para comprobar sus teorías… Pero ya se lo hice pagar ¿Sabes? Igual que te lo haré pagar a ti. ¿Sabes que voy a matarte?
A.J se quedó con la sonrisa congelada y seguidamente negó con la cabeza. –No me jodas Marti. No vas a matarme… Esto es demasiado grande y cojonudo hostias. Ahora que he visto tu potencial podemos empezar de cero, tío. Eres un puto dios.
—Me llamo Levine. Y no me interesa empezar de cero contigo. No soy tu amigo. Te aseguro que te mataré cuando tengo una mínima oportunidad.
A.J se acercó a el con una sonrisa y observó que Levine no pudiera moverse. Las esposas de las manos y los pies estaban bien puestas, seguidamente lo miró. –Va a ser que no— seguidamente lo golpeó en la cabeza y Levine cayó de bruces perdiendo el conocimiento. Justo en ese momento Entraron Fuller y Connor. –Llevadlo ahí dentro a la tienda y dejadlo en uno de los servivios, pero no con la cría y la mujer. Cuanto menos contacto entre ellos tengan. Mejor.
—¿Qué cojones haremos ahora? Ya has visto lo que ha hecho. Este tío podría ser peligroso. El crio muerto pasó por su lado y no le atacó. Este tío no es más que un puto zombi que está vivo. Joder tío, es una cosa rara. Voto por cargárnoslo ahora que aun podemos, también nos cargaremos a la cría y a la mujer… O las venderemos. A los tipos de Decatur les encantan las niñas de esta edad, podríamos sacar un buen pellizco por ella… Además, parece que se te haya olvidado a quien estamos buscando en realidad. Esa perra no puede estar muy lejos, eso es lo importante— replicó Fuller trando de hacer entrar en razón a su líder.
—Las cosas a su tiempo. Ahora tenemos ante nosotros un hallazgo de puta madre. La puta morirá a su tiempo, pero ahora tenemos que ocuparnos de este cojonudo asunto. Haced lo que os dije sin rechistar— justo cuando iban a salir cargando con el cuerpo inconsciente de Levine, A.J volvió a advertirles. –Y no quiero que le hagáis un jodido rasguño. Y en cuanto a la cría y a la mujer… Quiero que mantengáis vuestras pollas alejadas de ellas… O yo alejaré vuestras pollas de vosotros. ¿Os queda claro? Luego os reuniré a los que quedamos para una jodida reunión sobre lo que haremos. Ahora largo.

*****
Cuando Fuller y Connor se fueron, A.J se sentó en uno de los asientos de la autocaravana, en su rostro se formó una sonrisa que fue aumentando. Lo que había descubierto era el descubrimiento del siglo y tenía que ver como podrían explotarlo, por que de verdad, eso abría un abanico de posibilidades infinitas. Si podían caminar entre los muertos sería como ser dioses, ya no tendrían que esconderse ni luchar, podrían caminar cómodamente entre ellos, incluso se imaginó  a si mismo entre una creciente horda de caminantes asaltando comunidades donde antes habían estado, se imaginaba dirigiendo a los muertos como un pastor dirige a sus ovejas. Solo le faltaba saber como conseguir para el esa habilidad, la necesitaba. En ese momento, sus pensamientos se vieron interrumpidos por la presencia de Lou.
—¿Qué coño quieres Lou?— preguntó A.J –Estaba pensando y ya sabes lo que me jode que me interrumpan mientras pienso. Me pone de muy mala hostia.
—He prendido fuego  a los cuerpos del pastor, del chaval y de Craig. ¿Qué haremos ahora? ¿Qué haremos con ese tío al que los podridos no ven?— preguntó Lou al mismo tiempo que Alex también aparecía en la puerta de la autocaravana.
—¿Qué te crees que haremos? Lo usaremos en nuestro propio beneficio. ¿Quién sabe? Quizás podamos ser como el. Sería la hostia ¿Verdad?
—Si… Ya… ¿Pero como?— preguntó Lou dando un respingo.
—¿Y yo que coño se? No soy un puto experto en ciencias. Quizás haya que dejar que nos muerda. Si cuando uno de esos te muerde te conviertes en uno de ellos, quizás si este te muerde te haces como el. ¿Tengo cara de saberlo?
—Voto por matarlo. Ese tío es un problema. No creo que nos beneficie en nada. No me fio de el, podría jugárnosla— dijo en ese momento Alex, por su expresión se notaba que el hecho de que aquel tipo, Levine, Marti o como quisiese llamarse, pudiese caminar entre los muertos, le aterrorizaba, como todo lo que no llegaba a comprender.
—Que no, hostias. Que a ese tío no le tocáis ni un solo pelo de la jodida cabeza. Deja de tener miedo, joder. Yo me ocuparé de el, intentaré sacarle información aunque sea a base de golpes— respondió A.J con una sonrisa en los labios, no había duda de que estaba emocionado. Hacía mucho tiempo que no lo veían así, y cuando estaba así era cuando más miedo daba, eso lo hacía imprevisible.
Justo en ese momento escucharon un fuerte trueno. Se acercaba tormenta y esta llegaría pronto.
*****
El estruendo del trueno hizo volver a Levine en si, cuando abrió los ojos se vio esposado a una tubería y totalmente inmóvil, delante de el estaban Fuller y Connor de pie observándolo como si fuera un bicho raro… Y lo cierto era que con lo que acababa de mostrarles en la autocaravana, no era para menos.
—¿Por fin vuelves en ti monstruito? No se como haces eso de que los muertos no te vean, pero eso para mi no te hace nada especial. De hecho, si de mi dependiera ya te habría cortado el cuello. Aunque A.J crea que si, no te necesitamos para nada, solo eres un lastre— dijo Connor agachándose para mirarlo a los ojos con mirada desafiante.
—Pues… Si A.J piensa que soy especial y que no hay que matarme… Considero que deberías hacerle caso. Aunque debe ser frustrante tener que mamársela por cualquier cosa que diga, a ti se te ve de esos tipos a los que no les va eso de seguir cualquier orden, pero claro… A.J habla y tu te cagas como un cachorrillo— le espetó Levine a Connor, seguidamente recibió un golpe en la cara, habría recibido otro si Fuller no llega a impedírselo.
—A.J dijo que no le pegáramos.
—Me suda la polla lo que diga ese flipado. Estoy hasta la polla de el y de sus normas de mierda. Cada día tengo más ganas de quitármelo de en medio. Por su culpa también hemos perdido a otros, su novia… Su puta novia fue un jodido problema desde el principio. Ahora esa zorra anda suelta y nosotros estamos aquí perdiendo el tiempo con esta mierda— dijo señalando a Levine. —¿Qué puede caminar entre los muertos? Me suda la polla completamente lo que pueda o deje de hacer, me lo voy a cargar a la de ya— amenazó Connor sacando su pistola y poniéndosela a Levine en la sien, sin embargo eso hizo que en lugar de asustarse, Levine comenzara a reír a carcajadas, parecía que había enloquecido. —¿Se puede saber de que coño te estás riendo tu?
—De que me da igual que me mates. Si lo haces, A.J hará de ti lo mismo que hizo con Craig… Y me rio también… Por que antes de que acabe la noche. Pase lo que pase conmigo, vosotros… Incluido A.J, estaréis muertos.
Fuller cogió a Connor de los brazos y lo alejó de Levine. –Déjalo tío… Está como una regadera, salgamos de aquí…
Fuller y Connor se levantaron y se alejaron hasta la puerta, justo antes de salir, Levine llamó su atención de nuevo. –Hasta pronto— les dijo. Seguidamente salieron y cerraron la puerta al tiempo que otro trueno se dejaba escuchar con fuerza.

Area de servicio “Marcus Bikers”
02:45 de la madrugada…
Por fin habíamos llegado a nuestro destino. Habíamos dejado los vehículos a unos trescientos metros de allí, los habíamos dejado bien ocultos y habíamos seguido a pie. Había comenzado a llover y los truenos nos acompañaban, dándonos mucho más sigilo.
Cuando llegamos al lugar indicado nos escondimos detrás de unos matorrales y observamos, aunque por el momento no veíamos a nadie, si veíamos una autocaravana con las luces encendidas. Podíamos atacar en ese momento y dar aquello por terminado, pero tenían rehenes, más rehenes aparte de Levine y eso podría ser fatal para ellos, solo nos quedaba observar y esperar, también vimos la columna de humo blanco, la cual ya se estaba disipando. Seguimos su procedencia y vimos lo que parecían cuerpos humanos, tres en total, uno encima de otro.
—¿Qué hacemos ahora? No se ve a nadie— dijo Mouse, el cual ya volvía a ser el. Aunque el olor a alcohol seguía ahí. —¿Vamos?
—No. Aun no. Esperemos a ver como está la situación. No creo que hayan matado a Levine. Sigue vivo— respondí. En ese momento noté una mano en mi hombro, me di la vuelta y descubrí a Stephani. —¿Qué ocurre?
—Es Silvia… No está…
Miré rápidamente a mí alrededor y vi que era cierto. Todos estábamos allí menos ella. Se había largado sin decir nada. En esos momentos no sabía si se había largado para llevar a cabo la venganza de la que me había hablado o por el contrario, podría habernos traicionado y llevado a una trampa.
*****

Silvia caminaba en solitario bajo la torrencial lluvia que se había desatado en cuestión de minutos. Había abandonado el grupo en un momento de descuido de estos, sabía que no había hecho bien y que el marcharse le traería consecuencias, pero lo suyo con A.J iba mucho más allá, aquello era una guerra que tenía que librar por su cuenta. Tenía que ser ella quien acabara con el, los demás, aunque también le habían hecho daño, no eran nadie comparadas con aquel que un día le había jurado amor eterno y otro día la había entregado a sus amigos como si fuera un trozo de carne con el que podían hacer lo que quisieran, fue A.J quien le quitó a su hija de entre los brazos y luego dijo que estaba muerta. Odiaba a todos los miembros del grupo de A.J, pero a el lo odiaba más que a nada en el mundo.
Mientras caminaba, se iba imaginando varias formas de matar a A.J, aunque mataría a todo aquel que se cruzara en su camino. Era matar o morir, pero aun así solo pensaba en como matar al que había sido su novio. En ese momento escuchó un ruido entre los matorrales y seguidamente vio tres siluetas salir en su dirección, eran caminantes.
El primer No Muerto, una mujer se abalanzó sobre ella y Silvia la golpeó con el fusil, no quería arriesgarse a disparar y revelar su posición. Cuando la No Muerta cayó al suelo, ella le pisó la cabeza y seguidamente recibió al segundo, un hombre que por como iba vestido, la pandemia o algún No Muerto lo sorprendió mientras iba vestido de payaso, seguramente en alguna fiesta infantil, ahora tenía un aspecto de lo más terrorífico. Con un rápido movimiento, Silvia se llevó la mano a la cintura y sacó un cuchillo, el cual clavó rápidamente en la cabeza del payaso.
El ultimo caminante llegó trastabillando, y justo cuando intentaba abalanzarse sobre ella, este perdía pie y caía de bruces sobre unas ramas de un árbol caído. Silvia no le dejó opción de levantarse, rápidamente comenzó a pisarle la cabeza con rabia, mientras lo hacía, se imaginaba que la cabeza que estaba machacando era la de A.J. Así fue como aquello se volvió mucho más disfrutable. Cuando acabó con ellos siguió su camino y llegó por fin a la parte trasera del área de servicio. Se quedó un rato observando, pero no vio a ninguno del grupo, tan solo vio una pila de cuerpos, había tres, a uno de ellos lo reconoció, era Craig sin duda. Aun podía distinguir sus facciones, su rostro era inconfundible, y más después de haberlo tenido sobre ella sintiendo su fétido aliento. No pudo decir que lo lamentara. Esperó unos segundos y como vio que no pasaba nada salió de su escondite y avanzó, llegó a una pared con la idea de colarse por una ventana y buscar a A.J, lo mataría sin compasión, luego que pasase lo que tuviese que pasar, lo mejor de todo era que cuando lo matase no le tocaría el cerebro, dejaría que se convirtiera, era el único destino que merecía después de la muerte.
Desde su posición divisó una ventana y avanzó agazapada hasta ella, cuando llegó se asomó y encontró algo que no se esperaba, eran una mujer y una niña, ambas estaban abrazadas la una a la otra sentadas en el suelo de uno de los baños del lugar. En ese momento la niña alzó la vista y su mirada se cruzó con la de Silvia, también lo hizo la mujer y entonces Silvia sintió algo que no esperaba, se vio a si misma en el momento que le arrebataron a su hija y tomó una decisión.
—Voy a sacaros de aquí. Os lo prometo.
*****

Fuller había encontrado algunas botellas de alcohol y unas revistas porno dentro de un armario. Había ido a un rincón y había comenzado a beber sin miramientos en el interior de la tienda mientras tenía su mirada fija en las puertas donde estaban los rehenes, estaba ahí para que no pudieran escapar, pero lo cierto era que el alcohol estaba haciendo efecto y la borrachera comenzaba a ser más que visible. Ojeó las revistas y comenzó a tener una erección cuando comenzó a ver fotos de chicas asiáticas, intentó masturbarse, pero aun viendo las fotos no se quedaba satisfecho, necesitaba algo más.
Fuller alzó la vista hacia la puerta de baño de mujeres, al menos era lo que su nublada visión le dejaba ver, pensó que había algo mejor que una maldita revista y un cinco contra uno, una vagina dulce y virgen. Se levantó tambaleante con una única idea en la cabeza, coger a la pequeña y violarla, a pesar de que A.J había dicho que no quería que las tocaran, de todos modos, tampoco tenía por que enterarse.
Caminó tambaleante y se tropezó con algo, aunque no le dio importancia, su objetivo estaba al otro lado de la puerta. Cuando llegó, tomó el pomo de la puerta y lo hizo girar, entonces se dio cuenta de que las llaves estaban puestas, no pudo evitar sonreír ante la idea de que se le había olvidado por completo, seguidamente cogió las llaves y las giró para abrir, cuando lo hizo sintió una brisa de aire fresco que no debía estar ahí, seguidamente vio a una tercera persona, al principio no la vio bien, pero cuando la reconoció a pesar de su borrachera, abrió los ojos como platos, intentó gritar, pero antes de que pudiera articular palabra, la silueta de la persona conocida se abalanzó sobre el y este sintió como algo se le clavaba en el pecho, cayó de espaldas dando un grito, seguidamente rodó sobre si mismo y trató de alejarse arrastrándose.
—Sil…Sil…Silvi…Sil…— en ese momento tiraron de su cabello hacia arriba y entonces el filo de un cuchillo se deslizó por su cuello, cortándoselo rápidamente y frenando así las palabras de este.

Silvia dejó el cuerpo de Fuller tendido en el suelo mientras la sangre brotaba del corte producido en el cuello, seguidamente miró a la mujer y a la niña y les hizo un gesto para que la siguieran. Iban a salir por la ventana por la que ella había entrado después de estar un buen rato tratando de abrirla. Cuando por fin lo había conseguido, se había colado en el interior y había calmado a la mujer y a la niña.
—¿Qué haremos ahora?— preguntó la mujer.
—He venido con unos amigos. Son buena gente, viven en un hotel lejos de aquí. Os llevaré con ellos— respondió Silvia. –Ahora tenemos que salir de aquí. Es posible que los otros no tarden en venir. Venga, usted primero.
La mujer trató de subir hacia la ventana, pero su poca forma física no se lo permitió. –No puedo.
—Muy bien. Primero iré yo y luego la niña, después usted. Vamos.
Silvia trepó rápidamente, era indudable que estaba más en forma que aquella mujer. Seguidamente, esta, aupó a la niña para que Silvia, la cual ya esperaba al otro lado pudiese coger a la pequeña. Cuando lo consiguió y pasó a la pequeña a su lado, volvió a asomarse para coger a la mujer. La mujer caminó hacia ella para coger su mano, pero entonces ocurrió algo que a Silvia se le había pasado por alto, el cuerpo muerto de Fuller cobró vida de nuevo y se levantó rápidamente, volviendo su mirada hacia la mujer que trataba de escapar por el ventanal. Como un rayo se lanzó sobre la mujer y hundió sus dientes en el cuello de esta sin que a Silvia le diera tiempo a reaccionar. El ataque hizo que la mujer soltara un desgarrador grito que se escuchó por toda el área de servicio.
*****

Escuchamos el grito justo cuando habíamos comenzado a tomar posiciones. Allí aun no habíamos visto a nadie y habíamos decidido entrar a buscar a Levine. Justo fue escuchar el grito y ver como un tipo salía de la autocaravana, este se llevó las manos a la cabeza y seguidamente aparecieron otros tres tipos armados. Vimos que hablaban y que uno de ellos señalaba al interior de la tienda. Yo al verlos miré a Zacarias que estaba justo a mi lado.
—Debe ser ahí donde tienen a Levine. Vamos.
Caminamos prácticamente de puntillas evitando ser vistos, fue entonces cuando fugazmente vi a dos siluetas salir corriendo de detrás de la tienda, eran una mujer y una niña, enseguida las reconocí, indudablemente se trataba de Silvia huyendo con una niña cogida de la mano, sin embargo yo no fui el único en verlas, el tipo que salió de la autocaravana también las divisó y lo primero que hizo fue alzar el arma y comenzar a dispararles, fallando todos los disparos. Eso hizo que los otros confusos comenzaran a mirar en todas las direcciones hasta el momento que nos descubrieron, eso hizo que comenzaran a dispararnos a nosotros también y el fuego cruzado comenzara.
Me lancé de un salto hacia unos vehículos desguazados y desde allí comencé a disparar a uno de ellos, primero le acerté en la pierna y cuando cayó al suelo vi como Mouse lo remataba de un tiro en la cabeza, seguidamente miré al lugar donde habia visto a Silvia salir corriendo hacia unos arboles y lo siguiente que vi fue a aquel tipo que apareció en primer momento desapareciendo también entre los arboles.
Miré a Zacarias que estaba disparando justo a mi lado. –Seguid disparando y acabad con ellos. Yo tengo que salir corriendo ahora. Cúbreme.
—Vale— respondió Zacarias al tiempo que yo salía corriendo hacia los arboles dejando atrás el tiroteo. Mientras iba a la carrera sentí como algunas balas volaban cerca de mí. Cuando llegué a los arboles corrí como nunca, tenía que alcanzar a Silvia antes que ese tipo.
*****
Silvia corría a través del bosque llevando a la niña de la mano, no había podido salvar a la madre, pero salvaría a esa niña costase lo que costase. De hecho, el encuentro con ellas dos había cambiado por completo sus planes, si no las hubiese encontrado, el plan que tenía hubiese seguido tal cual. Fue en ese momento mientras corría cuando escuchó el primer disparo, se dio rápidamente la vuelta y entonces vio la silueta que iba a unos treinta metros por detrás de ella, no cabía duda de que esa silueta oscura era A.J. La había visto y estaba dándole caza. Sin dejar de correr se dio la vuelta y disparó varias veces esperando alcanzar a A.J, pero ninguno de sus disparos dio en el blanco. En ese momento también escuchó más disparos que venían de algún lugar en el bosque, alguien más se había unido a la persecución.

Los caminantes me salieron al encuentro de repente, seguramente habían sido atraídos por el humo o el tiroteo del área de servicio. Iba a la carrera cuando me di de bruces contra uno de ellos, un hombre. Ambos caímos al suelo y rodamos, yo me levanté más rápido que el y le asesté un golpe con la culata del fusil, me vino justo para darme la vuelta y abrir fuego contra otros dos que se me acercaban por la espalda. Me di la vuelta para seguir corriendo y disparé a otros dos, no pude evitar fijarme en otros varios caminantes que surgían de entre los arboles. Aquello se estaba complicando, por otro lado ya no se escuchaban disparos en el área de servicio. Mis compañeros ya habían acabado, ahora solo estábamos, Silvia, la niña, aquel tipo, varios caminantes y yo en medio de un exuberante bosque sobre el que caía un agua torrencial.
*****
Dylan pateó la cara de uno de aquellos tipos, el último que había caído. Todavía seguía vivo. Eran tres en total, antes eran cuatro.
—¿Dónde está mi hermano?— preguntó Katrina mirando a los demás.
—Le cubrí mientras corría hacia esos arboles de ahí— señaló Zacarías.
Katrina comenzó a correr en dirección al bosque pese a los gritos de Mouse. Cuando esta desapareció, se volvió hacia Stephani. –Venga, busquemos a Mr. Camino entre los muertos.
Todos avanzaron hacia la tienda mientras algunos buscaban en el interior de la autocaravana, pero allí no había nada ni nadie, solo signos de pelea y manchas de sangre.
Zacarías avanzó hacia la tienda seguido por Stephani y ambos entraron apuntando con sus armas.
—Ve con cuidado chiquilla. No sabemos que puede haber aquí dentro— le dijo Zacarias.
—¡¡¡Levine!!!— gritó en ese momento la muchacha. —¡¡¡Levine!!!
En ese momento le llegó la voz de Levine, parecía venir del servicio de caballeros. Ella comenzó a correr y justo cuando estuvo a punto de llegar, una silueta se lanzó contra ella y la tiró al suelo, en pocos segundos se vio aprisionada por un caminante con un corte en el cuello del que todavía goteaba sangre. Zacarías lo vio y rápidamente se lanzó sobre ellos, agarró al caminante y tiró de el. Lo inmovilizó mientras este daba dentelladas al aire y Stephani se ponía de pie.
—Mátalo— le espetó el Amish.
Stephani sacó un cuchillo y se lo clavó en la cabeza al No Muerto. El caminante se desplomó y tanto ella como Zacarías se quedaron mirándose.
—Buen trabajo— dijo el anciano resoplando. –Formamos buen equipo.
Seguidamente entraron en el baño de caballeros y allí encontraron a Levine esposado, este los recibió con una sonrisa. –Si fueseis los de Telepizza no os pagaba tardones. Quitadme esto. Las llaves debe tenerlas uno de esos tipos.
—Están todos muertos— respondió Zacarías. –Uno de ellos era un caminante.
Levine se movió un poco y se asomó al exterior del cuarto de baño para ver el cadáver, cuando le vio la cara asintió. –Ese es uno de los que me metió aquí. Quizás las lleve el, si no, hay uno muy feo con un chaleco negro. Uno de los dos tiene la llave.
—Voy yo. Quédate con el, de paso avisaré a los demás de que ya encontramos a Levine.
Zacarías salió del baño y escudriñó el cuerpo del No Muerto, no tardó en encontrar las llaves de las esposas en uno de los bolsillos. Alzó la vista y sonrió mirando a la muchacha y a Levine. En ese momento una sombra surgió de repente y se abalanzó sobre el. Zacarías luchó contra aquella cosa que habia aparecido de repente, pero no fue lo bastante fuerte y aquel ser le mordió en el cuello. Gritó y vio salir la sangre. También vio las miradas atónitas de Stephani y Levine mientras aquella cosa a la que no podía ver volvía a morderle, su vista se nubló y gritó de nuevo, justo en ese momento escuchó un disparo y vio a Mouse entrar por la puerta antes de perder el conocimiento.
*****
Día 7 de Octubre de 2010
Día 830 del Apocalipsis…
Bosque…
03:40 horas de la madrugada…

La pequeña lloraba mientras ella y Silvia permanecían ocultas detrás de un árbol. Silvia comenzó a observar el cargador de su arma, la había usado varias veces para tratar de abatir a A.J y para matar a varios caminantes con los que se habían cruzado.
Tal como temía, tan solo le quedaba una bala, una única y maldita bala. Los sollozos de la niña la hicieron volver a cerrar el cargador y mirarla.
—Tranquila cariño. Todo esto saldrá bien, siento lo de tu mamá, pero ahora debes ser fuerte. Pronto estarás con gente que cuidará mucho de ti. ¿Cómo te llamas?
—Briana— contestó la niña entre sollozos.
—Muy bien cariño. Vamos a seguir caminando. ¿Vale?— En ese momento, Silvia diviso una sombra entre la maleza a unos cuantos metros de ella, era una silueta corpulenta. Algo pasó por su mente, la imagen de A.J, este la miró y sonrió, entonces ella alzó el arma y disparó sin pensárselo dos veces, el tiro fue tremendamente certero. La niña gritó en ese momento y Silvia la abrazó. –Ya está cielo, ya todo terminó. Quédate aquí— dijo mientras se iba acercando al cuerpo, mientras caminaba dejó caer el arma, en un principio iba a dejar que se convirtiera, pero ya le daba igual. A.J estaba muerto y eso la hizo sonreír de alivio. Cuando llegó junto al cuerpo, la sonrisa desapareció, no era A.J, había cometido otro error, justo en ese momento escuchó un ruido a sus espaldas y al darse la vuelta vio a A.J con un cuchillo en el cuello de la pequeña.
En un reflejo Silvia sacó su cuchillo, pero A.J sonrió y apretó más la hoja del suyo contra el cuello de la niña.
—Ya sabes como va esto mi amor. Tira tu cuchillo bien lejos o separaré la cabeza de esta cría de su cuerpo. ¡¡¡Venga!!!
Silvia no tuvo más remedio que hacer lo que su antiguo novio le decía. Lanzó bien lejos el cuchillo y luego levantó las manos mientras se iba dando la vuelta para que A.J viese que no llevaba ningún otro arma. Seguidamente lo miró. –Ya está.
—Me parece increíble que hayas llegado a tanto. Te has unido a otro grupo para venir a joderme. Mis chicos deben estar muertos a estas horas. ¿Mereció la pena?
—Lo único que merece la pena es matarte, por eso sigo viva, para matarte… Y se que lo haré. Puede que no sea ni hoy, ni mañana, pero lo haré.
—Ya claro. Déjame recordarte la situación en la que estás. Tú no vas a matarme.
—Convertiste mi vida en un infierno, me quitaste a mi hija de mis brazos. ¡¡¡Nuestra hija!!!— dijo en ese momento Silvia con lagrimas en los ojos mientras recordaba ese momento. ¿Por qué me hiciste esto? ¿Por qué?
—¿Acaso necesito un motivo? El mundo ha cambiado, asúmelo. Debemos hacernos fuerte para vivir, pero si arrastramos lastre nos convertimos en débiles y nos masacran.
—¿Eso éramos para ti tu hija y yo? Por eso a ella la dejaste morir y a mi me dejaste como si fuera un pedazo de carne para que tus asquerosos amigos abusaran sexualmente de mi? ¿Por qué éramos lastre?
—Cada uno tiene su sitio en este nuevo mundo. Tu sitio era el que era… ¿Acaso piensas que no te pasará lo mismo con esa gente con la que vas? Puede que no te termine follando todo Cristo, pero cuando menos te lo esperes, te dejarán tirada o te matarán… O simplemente comerciarán contigo, es cuestión de tiempo que al final termines volviendo a ser la putita de alguien o de varios. No estás hecha para este mundo.

En ese momento escucharon disparos y la voz de un hombre llamando a Silvia, eso hizo que la expresión de A.J cambiara y se volviera más tensa, con un rápido movimiento le dio la vuelta a la niña y le clavó el cuchillo en el pecho, seguidamente la empujó ante la mirada atónita de Silvia, que se lanzó sobre el cuerpo de la pequeña mientras el se perdía entre la maleza y huía de allí. En ese momento, Silvia vio aparecer a Juanma bajo la lluvia.

sábado, 19 de marzo de 2016

NECROWORLD Capitulo 109

Día 6 de Octubre de 2010
Día 829 del Apocalipsis…
En algún lugar de Georgia… 16:59 de la tarde

Levine estaba en la cabina del conductor. Estaba buscando el inhalador de la niña, Margaret le había pedido que fuera a buscarlo. La niña al parecer tenía algo de asma y estaba necesitando el inhalador. El salpicadero estaba lleno de papeles y mapas de estados unidos. También había una vieja radio allí, sin querer, Levine la accionó y esta comenzó a emitir un molesto zumbido. Iba a apagarla cuando escuchó una voz entre cortada que enseguida le resultó familiar. Era Juanma, no había duda de ello. Rápidamente cogió el micro y comenzó a hablar esperando que le escucharan sus amigos y no los demás.
—… El tiempo se me acaba. No se cuanto tiempo voy a poder seguir engañándoles. Necesito que me ayudéis… Juanma… Estos tipos…
—Levine. ¿Dónde estás?— preguntó Juanma al otro lado de la línea. –Necesito que me digas donde estás para que podamos ir a buscarte. Si no nos lo dices. No podremos ir a buscarte.
—No se donde estoy. Estoy en una caravana en medio del bosque, pero no se en que parte exactamente. No estamos muy lejos de Columbus. Es todo cuando puedo decirte… No se más… Maldita sea. Estos tipos son unos enfermos— en ese momento Levine vio como Stuart iba en dirección a la caravana. El y A.J no hacía mucho que habían regresado cargados con un ciervo. Rápidamente Levine se fijó en la frecuencia y la anotó metal mente. –Juanma. Tengo que dejarte. Intentaré ponerme en contacto contigo más tarde.
—Levine. Espera, dime…— pero Juanma no terminó la frase. Levine cortó antes la comunicación y cambió la frecuencia. Rápidamente abrió la guantera, sacó el inhalador y fue hacia la puerta, donde se encontró de bruces con Stuart.
—¿Qué coño estabas haciendo? No puede ser que tardaras tanto en encontrar el inhalador.
—Pues aquí lo tengo— contestó Levine enseñándoselo al muchacho
Stuart le quitó el inhalador a Levine y se marchó a buscar a su madre y hermana. Seguidamente Levine salió de la caravana y fue a ver como Fuller, Alex, Lou y Craig descuartizaban al ciervo. Cuando llegó, vio a Fuller blandir un cuchillo, parecía tener práctica con ello. Se imaginaba que esa práctica era debida al asesinar a otros.
—Con este bicho tendremos para unos cuantos días. Estoy harto de latas de conserva. Estoy deseando comer carne— decía Fuller mientras cortaba la carne.
—Hombre… Si querías comer carne solo necesitabas decírmelo. Tengo un buen trozo comestible entre las piernas. A ti nunca te diría que no— respondió Craig entre risas mientras se arcaizaba la entrepierna. –No te quedarías con hambre.
—Que te la coma tu puta madre— respondió Fuller señalándolo con el cuchillo.
—Ya lo hacía en compañía de la tuya. Hasta que murieron las dos— respondió Craig
En ese momento, Levine sintió una mano en el hombro y también escuchó la voz de A.J. –Te estaba buscando. Connor ya tiene lista la aguja para hacerte el tatuaje, ven.
—Lo siento, pero no quiero un tatuaje, no me gusta y no quiero que me duela— respondió Levine tratando de escaquearse y así evitar que le vieran las marcas de los mordiscos.
—No seas nenaza y ven. O te llevaré a rastras. Connor ha preparado la maquina y se mosqueará si no vamos… Y te recomiendo no cabrearlo. Puede llegar a ser muy hijoputa. Vamos capullo— A.J agarró a Levine de la camisa y se lo llevó detrás. Llegaron a donde estaba Connor con la maquina y allí en una silla obligaron a Levine a sentarse.
—Levántate la manga— pidió Connor.
—De verdad. Esto del tatuaje no es necesario— respondió Levine intentando ganar tiempo
—Eres de los nuestros. Es necesario— respondió A.J. Entonces se lanzó sobre Levine y lo imovilizó mientras Connor lo agarraba del brazo, seguidamente le subió la manga y las marcas de los mordiscos quedaron al descubierto. Al verlas, primero A.J y Connor se quedaron mirando el uno al otro. Después fue A.J quien miró a Levine. —¿Qué cojones es esto?

Hotel…
17:00 horas…

Levine había colgado muy repentinamente y eso me había dejado muy preocupado. Hablaba de tipos a los que había logrado engañar, pero que eso no parecía que fuera a durar mucho. ¿A que se refería exactamente? ¿Quiénes eran esos tipos a los que el se refería como unos enfermos? Me quedé sentado en la silla pensando, atando cabos.
—¿Quién era ese tío con el que hablabas?— preguntó Jordan. –Te ha cambiado la cara.
—Quédate aquí y tenlo siempre en la misma frecuencia. Si vuelve a hablar apunta todo lo que diga. Yo tengo cosas que hacer— dije. Seguidamente salí de la habitación y comencé a correr por el pasillo. Tenía que encontrar a Silvia.
Me crucé con varios, a todos les preguntaba por ella. Cuando se lo pregunté a Melanie, esta me dijo que la última vez que la había visto estaba en la bolera practicando el tiro.
Llegué a la bolera y vi a Silvia disparando sobre los blancos móviles, cuando me vio dejó de disparar. Esta me miró entonces.
—Veo que traes noticias— dijo Silvia quitándose los cascos de protección auditiva.
—Es solo una teoría, pero puede que ya sepamos donde están los que te hicieron daño. No conozco su ubicación exacta, pero si son ellos… Hay un hombre de nuestro grupo que está en peligro. Si son ellos, puede que tu venganza se adelante. Solo quería que lo supieses. Es posible que pronto partamos, estamos esperando a una confirmación de donde se encuentran. Cuando eso ocurra, iremos todos hacia allí. Mientras iré preparando a unos cuantos para que vengan a practicar por turnos.
—Recuerda nuestro trato. Si son ellos… A.J es todo mío. Seré yo quien lo mate. Pero… ¿Y si no son A.J y los suyos?— preguntó Silvia.
—Aun así tenemos que hacer algo— respondí, seguidamente salí de la bolera, entonces escuché a Malaquías hablarme.
—Parece ser que las cosas nuevamente se complican. Me pregunto a cuantos llevarás a la muerte está vez. Si yo siguiese al mando… Podría evitar estas cosas.
—Pero no estás al mando ni lo estarás. Además, no llevaré a nadie a la muerte. Es una situación distinta a la de la aldea por que esta vez los que atacamos somos nosotros y les superamos en numero— respondí sin darme la vuelta para mirarlo.
—El mundo antes era hermoso. Pero ahora… No son los caminantes y nosotros. Ellos nos matan a nosotros y nosotros matamos a otros humanos. Al final no somos más que monstruos todos. Tu eres uno de los peores monstruos que he visto.
—Tal vez…— respondí –Pero yo no engaño a mi gente siendo un charlatán.
Abandoné la planta inferior y me dirigí a mi habitación. Allí estaba Eva acompañada todavía por Katrina y las niñas. Por como me miró, me di cuenta de que las noticias de Levine ya habían llegado hasta ella.
—¿Vas a salir?— preguntó ella
—Si, pero volveré. Necesitaré un grupo numeroso, pero volveremos. Puedes estar segura de ello— respondí tratando de convencerla, aunque era evidente que no le parecía nada bien el hecho de que tuviera que irme otra vez. Cosa que entendía perfectamente.
—¿Y si esta vez no vuelves?— preguntó Eva.
—Eso no ocurrirá. Volveremos— dije yo. Entonces miré a mi hermana. –Quiero que tú y Faith instruyáis a todos los que podáis desde ya. De ellos saldrá el grupo que vendrá conmigo si es necesario.
—Muy bien. ¿Se lo has dicho a Faith?— preguntó Katrina.
—No, pero búscala y díselo tú. Silvia está ya en la bolera.
Katrina se marchó de la habitación para hacer lo que le había pedido y entonces volví a mirar a Eva. Esta se levantó de la cama y fue hasta la cuna, entonces cogió a uno de los bebés, el único de los dos que estaba despierto. Era hora de darle de mamar.
—Siempre encontrarás una excusa para largarte y arriesgar la vida por otros. Estoy comenzando a hartarme. Recuerda que ahora tienes también dos hijos recién nacidos. Joder— entonces Eva miró a las niñas. —¿Podéis salir? Esto es una conversación de mayores.
Las niñas obedecieron y salieron de la habitación dejándonos a solas. Yo miré a Eva y respondí. –Sabes que eso no es verdad, pero soy el líder de esta comunidad y cuando pasan estas cosas soy yo el primero que tiene que ir.
—Entonces deja de ser el líder. Nombra a otro y quédate aquí con tu familia, defiéndenos aquí dentro, no nos defiendas ahí fuera. Llevo diciendo esto desde que vivimos aquí. Ahí fuera hay mucha gente capacitada para ello. Juan por ejemplo.
—¿Y que cambiaria eso?— pregunté –Si las cosas se torciesen no importaría si soy o no soy el líder de esta comunidad. Si nos tacasen no harían distinciones, si tuviese que morir, moriría de todos modos.
—Pero cuando te vas, me paso horas pensando y noches en vela pensando en si volverás o no. Tengo miedo de quedarme sola ¿No lo entiendes? Ya he perdido demasiado. Tengo miedo de que mueras.
—No voy a morir… Moriré algún día, pero será de viejo y antes que tú, podremos despedirnos. No quiero que temas, no he sobrevivido a tantas cosas para caer después. Nadie es inmortal, pero te puedo asegurar que a mi aun me queda mucha vida por delante, pero esto es algo que tengo que hacer. Necesito que lo entiendas por que es importante. Llegará un día que todo esto ya no será necesario.
—¿Me lo prometes?— preguntó ella.
—Te lo prometo— respondí.
Ella asintió y nos fundimos en un abrazo.

En algún lugar de Georgia…
17:28 de la tarde…

—Esas marcas son de cuando estaba en el psiquiátrico, me peleaba a mordiscos con otros pacientes— mintió Levine acerca de las marcas de mordiscos de sus brazos. No podía contarles la verdad de que habían sido caminantes y de que el era inmune. Si tenía suerte se lo creerían y no harían más preguntas.
—Así que estuviste en un manicomio… ¿Sigues estando chalado?— preguntó A.J con una sonrisa. Parecía que le estaba divirtiendo la idea de tener a un loco en el grupo.
—No estoy loco. Nunca lo estuve— respondió Levine. –Solo fue un error.
—Así que estás cuerdo. Pues que decepción, hubiese preferido que estuvieran como una cabra. Con nosotros encajarías como un guante. Encajas de todos modos, pero vamos, que te hubiese preferido loco y perturbado.
—¿Entonces ya está? ¿Se acabó el interrogatorio?— preguntó Levine.
A.J se levantó de la silla donde estaba sentado y miró a todos los allí reunidos. Tras el descubrimiento de las marcas se había montado una especie de reunión. Levine podía notar como la familia del pastor Adam lo miraban con miedo.
Unos minutos después siguieron con su camino a través de Georgia. Cuando cayó la noche acamparon en una gasolinera. Allí prepararon la cena con el ciervo que habían cazado A.J y Stuart.
Mientras Margaret fregaba los platos en el interior de la caravana, los demás estaban metidos en diferentes asuntos. Marti, A.J, Adam y Stuart habían ido a asegurar el lugar. Briana dormía en su cama y el resto del grupo de A.J estaba en el interior de la gasolinera, ellos iban a dormir allí.
Uno de los platos se le resbaló de las manos de Margaret y se rompió cuando llegó al suelo. Ella se agachó a recogerlo y entonces vio a Craig en la puerta de la caravana. No lo había visto llegar. Se lo quedó mirando y vio que llevaba una botella sin etiqueta, pero el olor a alcohol le estaba llegando.
—Hola Craig— dijo la mujer del pastor con una sonrisa forzada. No le gustaba nada aquel tipo. No le había gustado nada cuando lo había conocido y mucho menos después de lo ocurrido en la orilla del rio.
—Hola hermosa— dijo dándole un trago a la botella, seguidamente eructó y miró a la cama donde estaba durmiendo la pequeña. –Tu hijita duerme como un ángel. Tendré que evitar hacer ruido. No quisiera que nos interrumpiese.
—¿Interrumpiese?— preguntó Margaret volviendo al trabajo. Entonces notó a Craig en sus espaldas y la mano de este en la cintura.
—He visto como me miras… Y ahora estamos a solas. Los otros tardarán en volver. Podemos hacer lo que nos de la gana. Además, estás para comerte, no se que haces perdiendo el tiempo con ese pastor marica. Deberías venirte conmigo, soy un macho de verdad.
Margaret intentó zafarse, pero Craig la empujó contra el fregadero, seguidamente le tapó la boca y comenzó a quitarle el cinturón. Ella trató de gritar, trató de patalear, pero Craig era demasiado pesado y fuerte para ella.
Craig le bajó los pantalones y las bragas, seguidamente el se quitó los suyos. Luego se lamió la mano y palpó la vagina de Margaret tras separarle las piernas. Ella trató de luchar, pero fue imposible, entonces notó como Craig la penetraba. Este no tardó en comenzar a moverse mientras le apretaba la cabeza a Margaret contra el fregadero impidiendo así que comenzara a gritar. Margaret tuvo que soportar como Craig le echaba el aliento y le lamia la cara, finalmente notó como este eyaculaba dentro de ella.
Craig se apartó de ella y comenzó a subirse los pantalones mientras ella se quedaba quieta donde estaba.
—¿No te ha gustado? Lo lamento. La próxima vez será mejor— dijo Craig abrochándose el cinturón. –Será mejor que no digas nada de esto o habrá un lio del carajo.
En ese momento Margaret golpeó a Craig con un plato en la cara, el cual se rompió con el impacto. Craig cayó al suelo y comenzó a gritar de dolor mientras se quitaba trozos de cristal que se le habían quedado clavados en la cara, despertando así a la niña que al verlo comenzó a gritar también al ver la sangre. Entonces desde el suelo vio como Margaret cogía un cuchillo, pero cuando iba a clavárselo, este le dio una patada en el estomago. Margaret cayó al suelo de espaldas y Craig se dejó caer sobre ella.
—Quieres otro asalto ¿Eh? Muy bien— dijo Craig mientras volvía a separarle las piernas. Entonces miró a la niña, la cual seguía gritando. –luego te tocará a ti.
*****
A.J, Adam, Stuart y Levine estaban regresando a la caravana cuando escucharon los gritos venir del interior. Enseguida comenzaron a correr y cuando llegaron encontraron a Briana gritando de forma histérica y a Craig en el suelo sobre Margaret. Este estaba intentando violarla. Rápidamente, A.J se lanzó sobre Craig y tiró de el hacia arriba.
—¿Qué coño estás haciendo? Ven aquí jodido saco de mierda.
A.J sacó a rastras a Craig de la caravana mientras Levine se quedaba allí dentro con la familia al completo. Miró a Margaret, la cual no llevaba pantalones y todavía tenía restos de semen en los muslos. Era evidente que Craig la había violado.
Levine se acercó a consolar a la pequeña mientras miraba por la ventana, entonces vio como A.J había llamado a los demás miembros del grupo, todos estaban pateando a Craig. Luego entre todos lo levantaron y lo llevaron a la parte trasera de la gasolinera. Fue en ese momento cuando Levine miró a la familia entera. Ese era el momento que habia estado esperando, estaban ocupados, fácilmente en esos momentos podían alejarse de ellos. Esa era la oportunidad.
—Adam. Este es el momento, ahora o nunca. Tenemos que salir de aquí y dejarlos. Vamos. Tu familia no estará a salvo con ellos. Vamos – comenzó a decir Levine.
—¿De que estás hablando? ¿Dejar atrás a tus amigos? Ellos están haciendo pagar al gordo lo que ha hecho. Además, también son mis amigos.
En ese momento apareció A.J en la puerta y los miró a todos. –Los preparativos están listos para que se haga justicia. Quiero que en menos de dos minutos estéis todos fuera— luego A.J miró a Levine. –Después hablaré contigo.
Levine se quedó estupefacto. ¿Era posible que A.J le hubiese escuchado? Si era así estaba acabado.
La familia entera salió de la caravana y solo Levine se quedó en ella. En ese momento regreso a la parte delantera y encendió la radio, buscó la frecuencia donde había escuchado hablar a Juanma y comenzó a hablar.
—¿Hay alguien ahí? No tengo mucho tiempo. Estoy en…— Levine miró por la ventana y leyó el nombre de la gasolinera. –Estoy en la gasolinera Marcus Bikkers. Si estáis ahí tendréis que venir a buscarme. No se cuanto voy a poder resistir. Repito, gasolinera Marcus Bikkers. El numero de enemigos es de un total de cinco. Cuento con vosotros— Levine cortó la comunicación y salió de la caravana, se dirigió a la parte trasera de la gasolinera, allí vio a todos reunidos en torno a Craig, el cual estaba atado con alambre de espinos a unas señales. Lo habían desnudado y A.J estaba hablando.
—Es hora de que el cerdo pague por lo que hecho. Uno por uno vamos a ir enseñándole nuestro descontento con el… Con este cuchillo. Todos lo haremos— A.J se acercó a Margaret y le dio el cuchillo. —¿Quieres empezar tú? El te ha violado y merece sufrir por ello. Véngate, es todo tuyo.
Margaret cogió el cuchillo y caminó con decisión hacia Craig. El cual intentaba hablar, pero no se le entendía nada por culpa de los balbuceos. Este también sangraba por la boca. Margaret pareció pensárselo mejor y reculó, pero A.J estaba ahí para incitarla a hacerlo.
—No pu… puedo— dijo Margaret.
—Claro que puedes. Verás lo bien que te sientes después— A.J le guió la mano hasta el estomago de Craig e hizo que hundiera el cuchillo en el. La sangre enseguida comenzó a brotar de la herida y los gritos comenzaron a brotar de la garganta ensangrentada de Craig mientras Margaret lo habría en canal. –Para, para. Que lo vas a matar. ¿Quién quiere ser el siguiente en rajar al cerdo? ¿Stu?— A.J le quitó el cuchillo a Margaret y se lo entregó el cuchillo al hijo mayor, el cual sin cortarse se lanzó sobre Craig y le hundió el cuchillo cerca de donde lo había hundido su madre.
A.J observaba aquello con una sonrisa en los labios. Después uno a uno fueron pasando para clavarle el cuchillo hasta que únicamente quedaron Briana, Adam y Levine.
—Venga pastor. Házselo pagar, coge el cuchillo y raja a ese cerdo— dijo Fuller tirándole el cuchillo a los pies a Adam. –Luego lo rajará la niña.
Levine observó a Craig. Este aun vivía, pero no le quedaba mucho. Estaba agonizando, incluso lloraba suplicando que lo mataran de una vez, que no lo hicieran sufrir más. Al escucharlo, A.J lo miró.
—Tu has violado a esta mujer— dijo A.J señalando a Margaret. —¿Y suplicas por tu vida? Sabes que estas cosas las detesto y te he pasado muchas, pero ya no, esto es inadmisible— A.J tenía una sonrisa en los labios. Estaba disfrutando de su mentira.
Craig comenzó a balbucear algo mientras escupía sangre, pero A.J no lo dejó continuar. Le bajó los pantalones y lo castró allí en presencia de todos los demás. Adam y Margaret abrazaron a su hija para que no viera tan macabro espectáculo.
—Volved a la caravana— dijo Adam, seguidamente miró a A.J. –Todo esto tiene que terminar. Ya se le ha castigado lo suficiente. Esto ya es ensañamiento.
A.J caminó hacia Adam y lo cogió del cuello. –Estáis vivos gracias a mí. Mis putos amigos y yo salvamos a tu familia. Este perro asqueroso se folla a tu mujer a la fuerza ¿Y aun tienes cojones de decir que ha sido castigado lo suficiente? No me hagas reír— A,J miró  a sus compañeros. —¿Qué opináis vosotros? ¿Creéis que ya ha sido castigado lo suficiente? ¿Y tu Marti? ¿Qué piensas tú?
En ese momento Levine sacó su pistola y disparó a Craig en la cabeza, matándolo al instante. Eso hizo que todos los presentes lo miraran.
—¿Qué es lo que acabas de hacer Marti? ¿Acaso has olvidado lo que más detesto?
Levine miró a A.J y sonrió. –Claro que lo se. ¿Qué es lo harás ahora?

Hotel…
23:50 de la noche…

Llamaron a la puerta de mi habitación, me despertaron y cuando la abrí me encontré con Jordan. Este estaba jadeando debido a la carrera.
—¿Qué ocurre?— pregunté.
—Es ese tipo. El tal Levine. Ya sabemos donde está— respondió Jordan.
Jordan me contó todos los detalles y comencé a reunir al equipo. Katrina, Faith, Dylan, Silvia, Stephany, Zacarias iban a ser los que vendrían conmigo, pero todavía necesitaba a uno más. Uno que también fuera buen tirador. Subí rápidamente a la habitación de Mouse, abrí la puerta de golpe y me lo encontré descorchando una botella.
—Espero que no sea la quinta o la sexta— dije irónicamente. –Será mejor que la dejes para después cuando tengamos que celebrar que todo ha salido bien.
—Espero que sea algo importante— respondió Mouse dejando la botella en la mesita de noche. –De lo contrario lárgate.
—Partimos a buscar a Levine y te necesito sobrio— respondí. –No aceptaré un “no” por respuesta. Cámbiate y ven al hall, te quiero listo en menos de diez minutos.
—¿Es una orden?— preguntó el.
—Exactamente eso— respondí.
—Entonces déjame responder a esa orden con un vete a la mierda. Levine no significa nada para mí. Ahora… Déjame beber— dijo Mouse llevándose la botella a la boca. Yo me acerqué a el y le di un golpe a la botella, haciendo que esta chocara contra la pared y reventara, seguidamente cogí a Mouse por el cuello de la camisa.
—No tengo tiempo para estar aquí hablando contigo, tenemos que irnos. El tiempo de Levine se agota y como muera por tu culpa… Te meteré una paliza de muerte.
Dejé a Mouse en la habitación y bajé al hall donde estaban esperándome todos los que íbamos a ir en la misión. Eran los mejor preparados para disparar. El que más me había sorprendido había sido el viejo Zacarias. Nos había sorprendido con una gran puntería. Esperamos allí cinco minutos hasta que vimos bajar a Mouse. Una vez este se unió a nosotros, salimos al exterior para coger dos coches. Miré también a Silvia y la vi nerviosa. Imaginaba que era por que dentro de una hora más o menos se iba a encontrar con aquel tipo que hizo de su vida un infierno, por supuesto, yo no me había olvidado de la promesa que le había hecho. Cuando llegara el momento dejaría que ella misma se encargara de acabar con A.J. Tampoco olvidé la promesa que le había hecho a Eva. Iba a volver sano y salvo.
Subimos a los vehículos y vi a Stephany mirándome con una sonrisa, entonces me dijo algo. Yo me fijé en sus labios y pude leer en ellos que me decía que no me iba a defraudar, pero lo cierto es que temía más defraudarlos a ellos como líder y perderlos en el enfrentamiento que seguramente íbamos a tener. Aquello no se iba a solucionar hablando, y menos con tipos como aquellos, los cuales, según Silvia, el único razonamiento que entendían era el de masacrar a otros por diversión.
Enseguida nos pusimos en marcha. Cuando cruzamos las puertas me di la vuelta para mirar el hotel, esperando que todos los que partíamos volviésemos a verlo.

Gasolinera Marcus Bikkers…
23:59 horas de la noche…

Levine volvió a ser golpeado por A.J. Tras matar a Craig había sido rodeado por los que habían sido sus compañeros hasta ese momento. Estos le habían golpeado varias veces y luego lo habían atado a un poste. Al final, solo A.J se había quedado dándole una paliza.
—Se suponía que eras mi amigo Marti. Uno de los nuestros, se suponía que respetabas mis normas— volvió a golpearle. –Pero no. Te has cachondeado de mí y nos has jodido la diversión con Craig. Eso me cabrea de la hostia— A.J le propinó una patada en la boca del estomago.
Levine comenzó a toser y seguidamente escupió al suelo, luego levantó la cabeza y miró a Levine. –Lo que eres es un jodido sádico que algún día tendrá lo que se merece. Estoy deseando que eso ocurra.
—¿Yo? Eso no pasará jamás. Soy un puto superviviente. Por eso he sobrevivido así hasta ahora. Este mundo está hecho para tíos como yo. Auténticos tíos. Y no pienso dejar que vengas a joderme. Nadie me ha jodido nunca, y no va a ser ahora. No serás tú.
—¿Qué nadie va a joderte?— preguntó Levine. —¿Y que me dices de esa chica a la que buscas? Ella te ha jodido y humillado. ¿Qué nadie te jode? Eres gilipollas.
A.J lo golpeó más veces y comenzó a gritar. —¡¡¡A esa puta la encontraré y yo mismo le sacaré las entrañas!!! ¡¡¡Y cuando la mate te obligaré a mirar!!! ¡¡¡Luego te mataré a ti!!!
—Si puedo elegir prefiero que me mates ya. Así no me aburrirás con tu notable esquizofrenia. Por que joder… Estás como una puta regadera. ¿No te querían tus padres? No ¿Verdad? Eres un ser patético, pero que muy patético.
—Claro que te mataré, pero no será aun. Me tomaré mi tiempo para eso.
—Eh A.J— dijo en ese momento Fuller apareciendo allí. –El pastor se está poniendo pesadito. ¿Qué hacemos con el?
—¿Qué le pasa?— preguntó A.J dejando en paz a Levine.
—Dice que dejes en paz a Marti. Que el solo hizo lo que debía. Ese tío es un puto marica.
A.J miró a Levine y le sonrió, seguidamente miró a Fuller. –Trae aquí al pastor y al chaval. Quiero que Marti vea una cosa. No tendría por que ser ahora, pero bueno. Tráelos
Fuller se marchó y al poco rato regreso con Adam y Stuart. Adam intentó zafarse, pero entonces A.J le dio una patada en la pierna y esta se rompió con un sonoro crack, seguidamente comenzó a gritar de dolor, Stuart no hizo nada para impedir que hicieran daño a su padre, este solo se limitaba a observar. Su padre lo miró, pero Stuart solo lo miró con desprecio. Fue entonces cuando A.J le dio una pistola a Stuart.
—Llegó el momento de convertirse en un hombre. Ese hombre en el que tu padre no quiere que te conviertas. Tiene miedo de que le hagas sombra, pero sin el, tu serás el hombre de la casa. Adelante. Hazlo— A.J miró a Levine. –Antes impediste algo, ahora no podrás impedir esto. Primero se cargará al padre y luego haré que se folle a la madre y a la hermana. Y tú lo presenciarás todo.
—Esto no es necesario A.J. Déjalos marchar, ellos son personas inocentes. Déjalos— comenzó a decir Levine. –Si quieres mátame, pero a ellos déjalos ir.
—Solo sobrevivirá Stu. Los demás ni me interesan. Tú tampoco me interesas ya y morirás obviamente, pero no será todavía. Antes te mostraré el verdadero terror— A.J volvió con Stuart y le movió la mano para hacer que apuntara a su padre a la cabeza. –Adelante, es todo tuyo. Mátalo.
—No lo hagas hijo. Soy tu padre— dijo Adam mientras se arrastraba por el suelo tratando de alejarse. –No hagas caso a estos desalmados— en ese momento, Adam miró a Levine. Se lamentaba por no haberle hecho caso cuando debía. Ahora lo iba a lamentar.
—Siempre me has tratado como un crio, por tu culpa siempre he sido un pardillo en el colegio. ¡¡¡Tú tienes la culpa de todo!!! No me has dejado ser un hombre.
—Si he hecho o dicho algo que te haya hecho daño… Lo siento. No volverá a suceder, pero hijo, por favor. Baja el arma, piensa en tu hermana y en tu madre— en ese momento, Stuart le disparó en la pierna a su padre, eso hizo que A.J comenzara a sufrir un ataque de risa.
—Así se hace. Muy bien. Ni yo lo habría hecho mejor. Vamos, continua, mátalo.
—Detente Stuart. Es tu padre. Estás haciendo lo que el quiere— dijo en ese momento señalando a A.J con la cabeza. –Solo te está utilizando para divertirse. El no es tu amigo, te matará después. No te fíes de el. Es un jodido enfermo.
Stuart miró primero a Levine y luego miró a A.J. —¿Habla en serio? ¿Cómo se que puedo confiar en ti?
—No lo sabes— respondió A.J con una sonrisa. Entonces Stuart se dio la vuelta y le apuntó. —¿Se puede saber que haces? Baja el arma— comenzó a decir A.J sin perder la sonrisa. En ese momento Stuart apretó el gatillo, pero no salió ninguna bala.
Stuart estaba sorprendido, abrió el cargador y vio que no había más balas. Solo había habido una todo el tiempo y la había usado disparando a su padre en la pierna. —¿Qué es esto? ¿Por qué?
—¿De verdad pensabas que te iba a dar un arma con el cargador lleno? No seas iluso— entonces A.J levantó el arma y disparó a Stuart en el pecho. El joven muchacho cayó de espaldas y la sangre comenzó a brotarle ante la mirada atónita de Adam.
—Has matado a mi hijo. ¡¡¡Cabrón!!!
—Cuidado con esa boca pastor. No vaya a ser que quedé vetado del reino de los cielos. Alégrese, acabo de mandar a su hijo por correo urgente a su jefe. Lo bueno es… Que dejaré que se convierta en la misma habitación que estarán su mujer y su hija. Aunque usted no vivirá para verlo— A.J levantó el arma y disparó a Adam tres veces en la cabeza, luego miró a Levine. –Ya ves, me gusta tanto matar que no puedo evitarlo cuando lo tengo tan a huevo— A.J miró el cuerpo de Stuart, este había dejado de respirar. No tardaría en reanimarse. –Fuller, coge a este mierdecilla y enciérralo en la caravana con la madre y la hermana.
—No les hagas daño— dijo en ese momento Levine. –No las mates. Si les perdonas la vida te contaré algo que te interesará.

A.J miró a Levine. –Soy todo oídos Marti. Adelante, di lo que tengas que decir… Y por tu bien, espero que merezca la pena.