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sábado, 13 de agosto de 2016

NECROWORLD Capitulo 124

Día 20 de Octubre de 2010
Día 843 del Apocalipsis…
Las Vegas…

David estaba de pie en medio de la jaula, a su alrededor, los cuerpos inertes de todos los No Muertos a los que se había tenido que enfrentar. La gente lo miraba en silencio, todos incluido Dorian. También Carlos, el cual hacía poco que había llegado al local.
De repente la puerta de la jaula se abrió y varios tipos armados entraron a por el, David se enfrentó a ellos, pero finalmente uno de ellos lo golpeó en la cabeza y este cayó al suelo, lo ultimo que vio antes de perder el conocimiento, fue a Luci luchando por llegar hasta el y siendo retenida también.
Cuando David se despertó se encontró tumbado en una gran cama ubicada en una lujosa habitación. Se incorporó y sintió que le dolía mucho la cabeza, no tardó mucho en recordar lo que le había pasado, alguien lo había golpeado cuando estaba en la jaula.
Lentamente se levantó de la cama y miró a su alrededor buscando algo que pudiera usar como arma, pero en la habitación no había nada que sirviera, por lo visto se habían asegurado bien de ello. Entonces escuchó pasos, rápidamente se pegó a la pared junto a la puerta y cuando esta se abrió y entró una mujer, el se abalanzó sobre ella, la agarró por detrás y le tapó la boca con la mano.
—Si gritas te rompo el cuello. Te voy a quitar la mano de la boca y quiero que me digas donde coño estoy— David retiró la mano de la boca de la mujer y en lugar de una respuesta, lo que tuvo fue un fuerte dolor en el estomago cuando la mujer le soltó una descarga eléctrica con un taser. David la soltó y cayó al suelo mientras se agarraba la zona afectada. Seguidamente la mujer le pegó una patada, David cayó de espaldas y ella le puso el zapato sobre el pecho clavándole el tacón.
—Ya estás despierto… Me alegro. No he pagado por ti para que durmieras— la mujer le quitó el pie de encima, se acercó a la puerta, la cerró con llave y luego caminó hasta la cama donde se  sentó. David la miró y vio que el albornoz que llevaba estaba abierto y dejaba lencería de color negro al descubierto. —¿Sabes para que estás aquí?
—No— respondió David mientras se apoyaba en la pared mientras se tocaba el estomago. La mujer comenzó a reír y se levantó de la cama dándole la espalda a David, llegó hasta un mueble y abrió una puerta que había en el con una llave, se agachó y sacó una botella de champán y dos copas. No tardó en comenzar a llenarlas.
—Estás aquí para darme placer.
—Puta— respondió David poniéndose de pie ayudándose por la pared. –Eres una maldita zorra.
La mujer rió de nuevo y lo miró mientras se apoyaba en el mueble y le daba un trago a su copa. –He pagado por ti para follarte. Así que eso te convierte en mi puta. Tú eres mi zorra. Ahora ven aquí y haz lo que tienes que hacer. ¿Ves ese mueble que tienes al lado? Abre el cajón y saca unos condones.
—No pienso hacerlo— respondió David. –Búscate a otro para tus jodidas perversiones.
—Me temo que no tienes otra opción. Esa chica, Alicia. La que está embarazada. ¿Quieres volver a verla? Pues haz lo que te digo y te reunirás con ella. No te preocupes, sigue viva. La vi antes de venir. Le dieron un buen golpe, pero tanto ella como el bebé que espera están bien, depende de ti que sigan estándolo.
—¿Cómo puedo creerte? ¿Cómo se que dices la verdad?
—No lo sabes, pero supongo que no querrás hacer una mala elección.
David agachó la cabeza, seguidamente abrió el cajón del mueble que le habían dicho y sacó una caja de preservativos. Entonces la mujer se acercó a el y comenzó a besarle. Luego se lo llevó a la cama y lo desnudó, luego se desnudó ella. Cuando ya estuvieron preparados, ella se subió sobre el y lo metió dentro de ella, David solo cerró los ojos.
*****
Luci había sido metida en su celda de cristal tras lo ocurrido en el casino con David. La cara todavía le dolía después del golpe que le habían dado. Se sentó en su cama y esperó allí, incluso llegó a dormirse, solo se despertó cuando alguien abrió la puerta y entró en la habitación. Entonces vio a Carlos. Querría haberse levantado y golpearle, pero estaba demasiado mareada todavía. Quizás le habían inyectado algo en el tiempo que había estado inconsciente.
—Siento si te desperté y siento lo que te pasó en el casino. A veces mis chicos son un poco bruscos.
—¿Tus chicos? Creí que eran los chicos de Dorian.
Carlos miró hacia la puerta y luego miró a Luci. —¿Cuánto odias a Dorian?
—¿A que viene esa pregunta? ¿No prefieres saber cuanto te odio a ti? Créeme, te merece la pena saberlo, cabrón.
—Verás, planeo un golpe de estado. Pretendo dejar fuera de juego a Dorian y ya tengo a varios hombres a la espera de que de la orden, cuando eso pase, Dorian estará fuera de nuestras vidas y de la ciudad. Si te unes a mi, te lo dejaré en bandeja de plata para que hagas de el lo que quieras. Te dejaré ir.
—¿Por qué debería fiarme de tu palabra? No eres más que otro degenerado como el. os mataré a los dos cuando tenga la oportunidad. Quizás a ti te mate antes.
—No creo que lo hagas— respondió Carlos sacando un cuchillo. –Te doy una jodida oportunidad más. ¿Vas a ayudarme? ¿Vas a unirte a mí?— Luci en ese momento le escupió. Carlos se secó la saliva de la cara y repentinamente, clavó el cuchillo en el vientre de Luci. Ella abrió los ojos de par en par y miró a Carlos. –Vale, nunca quise que te unieras a mí. Era una broma, lo cierto es que te prefiero muerta— Carlos se levantó al tiempo que algunos de sus chicos entraban por la puerta. –Tirad su cuerpo fuera de la ciudad.
—Todavía vive— dijo una chica.
Carlos miró a Luci y sonrió, luego le escupió a la cara. –Mejor. Así solo sufrirá hasta que muera. Aunque lo que de verdad espero es que se la coman los No Muertos. Sacad a esta mierda de aquí.
—¿Y Dorian?— preguntó Butch.
—No te preocupes. Si todo ha salido como tenía planeado. Estará fuera de juego unas cuantas horas. El plan sigue en marcha— respondió Carlos. Luci lo escuchó y antes de quedarse inconsciente, le dio tiempo a preguntarse cuanto tiempo había pasado desde lo del casino.
Luci recobró la consciencia de nuevo en la habitación. Probablemente había pasado poco tiempo, Carlos había desaparecido y allí tan solo quedaban sus esbirros. Se palpó el vientre y notó la sangre caliente, entonces vio a la chica, esta se le acercó y la miró a los ojos.
—¡¡Eh!! Está viva. ¿No se supone que debería estar muerta?
Un chico se acercó y miró a Luci a los ojos. Ella y el eran los únicos que quedaban allí. Carlos los había dejado a cargo de deshacerse de ella, pero aun no lo habían hecho. –Le queda muy poco. Está perdiendo mucha sangre. Cuando se muera la tiramos a un contenedor y que la encuentre quien sea, total, va a dar igual.
—Me da pena. Se la veía una tía luchadora— dijo la chica.
En ese momento entró una tercera persona, Luci la vio casi borrosa, pero enseguida se dio cuenta de quien se trataba, de hecho, el leve llanto le dio la pista. Se trataba de la mujer que estaba cuidando de la niña.
—¿Qué está pasando aquí?— preguntó la mujer mientras la niña comenzaba a llorar más fuerte. —¿Quiénes sois vosotros? ¿Qué le habéis hecho?
—Lárgate de aquí vieja zorra o te haremos lo mismo que a ella. Lárgate, y llévate a la cría. Sus lloros me están destrozando los oídos.
En ese momento Luci escuchó un golpe y lo siguiente que vio fue a la mujer latina en el suelo, y a su lado la niña. Llorando cada vez más alto, las habían tirado al suelo y quizás la niña se había roto algo. Eso hizo que Luci comenzara a sacar fuerzas de algún lugar, en un despiste de la chica, se abalanzó sobre ella, le arrebató el arma y le disparó en la cabeza. El chico se dio la vuelta rápidamente y antes de que pudiera apuntar a Luci, esta le disparó varias veces. Seguidamente, Luci se quedó tumbada en el suelo y vio como la mujer cogía en brazos a la niña y luego se le acercaba.
—¿Qué pasó aquí?
—¿La niña está bien? ¿Se rompió algo?— preguntó Luci.
—No. La niña está bien. ¿Y el señor Dorian?
A Luci no le importaba donde estaba Dorian. Lo único que quería era salir de allí y llevarse a la niña. Miró a la mujer. –Necesito que me ayude a salir de aquí. Este lugar no es seguro.
—Pero está sangrando mucho. Necesita urgentemente un hospital.
—No. Un hospital no. Pero puede ayudarme de todos modos. Solo hay que taponar esta herida, creo que no me dio en ningún órgano. Yo le diré que necesito, pero primero tenemos que salir de aquí. Luego nos largaremos de esta ciudad.
La mujer asintió y ayudó a Luci a ponerse en pie, la cual se tapaba la herida con una mano a pesar de que seguía sangrando. Después de eso caminaron hacia la puerta, antes de salir, Luci le pidió a la mujer que se detuviera.
—¿Qué ocurre?
—No puedo irme de aquí sin mi espada y algunas armas— respondió Luci girando la cabeza y mirando la espada que todavía descansaba en un rincón. No estaba dispuesta a morir allí. Iba a escapar y no lo haría desarmada. Hacerlo sin armas sería un fracaso, algo que no podía permitirse, ya que no huiría de allí ella sola.

Las Vegas…
10:00 horas de la mañana…

Aquella mañana, Kyle y otros fueron llamados a una de las mansiones donde acostumbraban a hacer fiestas privadas. Allí, algunos de los más pudientes de la ciudad, hacían tratos entre si, se intercambiaban parejas y en ocasiones, montaban autenticas orgias de sangre y sexo. Lo que era una autentica subida de adrenalina para ellos, eso los libraba de una vida aburrida tras aquellos seguros muros.
El jefe del grupo, un tipo fornido comenzó a hablar delante de la mansión. –Muy bien chicos. Esto es lo que ha pasado, a las siete de la mañana recibimos un aviso de alguien que paseaba por aquí. Dijo que de dentro habían comenzado a salir caminantes. Lograron salir una docena, pero ya los hemos exterminado. Ahora solo quedan un centenar por lo menos ahí dentro. Entraremos y acabaremos con ellos. Ya sabéis como va esto y podemos hacerlo muy rápido y fácil. Quiero tiros a la cabeza a los más activos, a los que por lo que sea, apenas puedan moverse, no gastéis balas con ellos, clavadles un cuchillo en la cabeza. ¿Preguntas?
—¿Se sabe que ha pasado?— preguntó una chica del grupo.
—No sabemos nada. Solo que hay varios muertos y no parece que haya salido ningún superviviente de aquí. Creemos que alguien murió y este se transformó, luego la infección se extendió, pero esto es solo una teoría— respondió el jefe de grupo. –Bueno, si no hay más preguntas, hora de empezar a trabajar. Abrid las puertas— dijo el jefe de grupo a dos hombres muy grandes y musculosos. Estos abrieron las puertas y Kyle y los demás comenzaron a tomar el interior de la mansión.
La limpieza de la mansión les llevó más de una hora. Kyle observaba después sentado sobre unas cajas como quemaban los cadáveres. En ventanas de otras mansiones se asomaban curiosos que habían vivido la experiencia de lejos, pero que ahora que había pasado el peligro, algunos incluso se atrevían a salir. Para Kyle eran unos cobardes que no movían el culo por nada ni por nadie. Iba a levantarse cuando escuchó una conversación detrás de el, se dio la vuelta y entonces descubrió al jefe del grupo hablando por un walkie talkie.
—Ya está hecho. Hemos quemado todos los cadáveres… Si, los objetivos están todos muertos. También lo están los peones, supongo que no contaron con que no podrían salir a tiempo. Hemos matado dos pájaros de un tiro. Si esto sigue así, la ciudad será nuestra esta misma noche… ¿Lo demás?... Está listo también… Si, después de esto. Nadie querrá a Dorian como líder aquí…
Kyle escuchaba con atención, el jefe de grupo no parecía que se hubiese dado cuenta de que escuchaba. Ese tipo hablaba de algo, algo que habían planeado y que querían cargarle a Dorian. Entonces Kyle pensó: Podría ir y avisar a Dorian, quizás si lo hacía, lograría un puesto más alto, incluso una mansión para el solo en lugar de una asquerosa habitación en una casa compartida con otros. Otros que no respetaban a los otros, ni siquiera se respetaban a si mismos. Pensó en darse la vuelta y echar a correr, dio un giro y entonces le dio una patada a una lata sin querer, el ruido hizo que el jefe del grupo lo descubriera allí.
—Espera un momento— dijo el jefe del grupo a la persona al otro lado del walkie. Después se dirigió a Kyle y le hizo un gesto con la mano. –Ven aquí— Kyle se acercó con timidez. —¿Qué es lo que has escuchado?
—Solo que había un plan o algo así… Y no se que de Dorian.
—Y supongo que ahora ibas corriendo a hablar con Dorian. ¿No? Por eso querías irte así. Sin decir nada. Ven, acercate más— Kyle se acercó más y entonces el jefe de grupo le pasó la mano por la nuca. Kyle entonces notó la presión que el jefe del grupo hacía en la nuca. –Estamos en medio de algo grande. Y no queremos que Dorian lo sepa. Por que el no entra en esta juego. Y de todos modos, aunque lo buscaras, quizás no lo encontrarías, no estará activo hasta dentro de un rato.
—Vale, déjeme ir. No le contaré nada a nadie. Esto no es asunto mío.
En ese momento, el jefe de grupo clavó el cuchillo en la barriga de Kyle y seguidamente hizo un corte, haciendo que las tripas de Kyle comenzaran a salirse. El joven muchacho cayó de rodillas y luego, el jefe de grupo, le dio una patada y Kyle cayó de espaldas con las rodillas flexionadas. Antes de morir, vio como el jefe de grupo llamaba a otros dos, les dijo algo que Kyle no pudo entender y lo último que vio, fue a uno de ellos acercándole un cuchillo a la cabeza. Lo siguiente sería acabar en la pira junto a los cuerpos de los caminantes. Cayendo así en el olvido.
*****
David fue llevado de nuevo a su celda después de pasar toda la noche con aquella mujer. Dallana que así se llamaba, le había contado cosas entre sesiones de sexo. Le había hablado de algo que iba a ocurrir y que ella se había librado por que lo había visto venir. Le había hablado de un golpe de estado en Las Vegas, de que Carlos pretendía hacerse con el control de la ciudad esa misma noche y que ya había comenzado a moverse. Cuando David entró en la celda, lo primero que vio fue que estaba vacía, no había ni rastro de Alicia o Cristian. Absolutamente nada.
—¿Dónde están?— preguntó David a uno de sus captores. Estos no respondieron y lo empujaron al interior de la celda. Cuando David se lanzó contra los barrotes, le cerraron la puerta en las narices. —¡¡¡¿Dónde están mi mujer y mi hijo?!!!
—¿Te refieres a la chica y al crio?— preguntó uno de ellos, luego se miraron y comenzaron a reír. –No lo se. Creo que la ultima vez que la vía a ella, estaba debajo de un tío y este la embestía con todas sus fuerzas haciéndola disfrutar como nunca. Lloraba de la felicidad. Al crio creo que se lo dejaron  a un tipo muy cariñoso. Le encantan los críos.
David sacó los brazos a través de los barrotes presa de la rabia y trató de agarrar a uno de ellos, pero estos se alejaron. –Relájate campeón y ahorra fuerzas. Las vas a necesitar para esta noche. Por que esta noche será grande en todos los aspectos. Ya lo verás.
Los dos tipos se fueron y David se quedó a solas en la celda, sin poder olvidar lo que le habían dicho. En su mente se proyectaban todo tipo de imágenes grotescas, se imagino a varios hombres violando a Alicia salvajemente y a un tipo con aspecto asqueroso manoseando a Cristian. Aquellos dos que lo habían llevado de nuevo a la celda lo habían hecho adrede. Querían destruirle emocionalmente y lo habían logrado. David, simplemente comenzó a gritar y a dar golpes en la pared. Se maldijo a si mismo por no haber podido proteger a los suyos, por haber seguido a Carlos hasta Las Vegas. Se maldijo por todo.
*****
Dorian se despertó en su habitación tumbado en la cama. Se sentía mareado y no recordaba mucho de lo ocurrido después de lo del casino. La cabeza le dolía como si alguien le estuviera clavando clavos. Quiso levantarse para tomarse algo que le aliviara y entonces se dio cuenta de que estaba esposado a la cama por las manos y los pies. Comenzó a gritar y entonces la puerta se abrió, entonces fue Carlos quien la cruzó.
—Por fin te despiertas. Ya era hora dormilón. Mira, se te ha caído hasta la baba— dijo Carlos sentándose en uno de los muebles y observaba como Dorian trataba de soltarse. –Es inútil que lo intentes. No vas a escaparte— en ese momento, Carlos le mostró un par de manojos de llaves.
—¿Qué significa esto?— preguntó Dorian mirando a Carlos y con la vena de la frente cada vez más hinchada. –Será mejor que hables o de lo contrario te romperé el cuello cuando salga de aquí.
—Relájate Dori. Eso no va a pasar. Pero supongo que te debo una explicación. Así que verás… Pretendo quedarme con esta ciudad y lo cierto es que para conseguirlo, tu debes desaparecer— Dorian abrió los ojos de par en par. –Pero tranquilo, que no voy a matarte ni nada de eso. De hecho no quiero que mueras, ¿De que me serviría eso? No, lo que quiero es que veas como yo te lo arrebato todo y te echo de aquí a patadas. Compréndelo, llega un momento que uno se harta de estar a la sombra y quiere salir a tomar el sol, ese soy yo… Y tú eres ese jodido estorbo que me impedía ponerme moreno. Estoy librándome de todos aquellos que te eran leales, a ellos si los he matado, tanto me daba si se sentían heridos en su orgullo o no. Ahora hay más seguidores míos que tuyos— en ese momento, Carlos hizo un gesto y la puerta se abrió, entonces entró un hombre con una caja y la dejó en el suelo. Seguidamente Carlos la abrió y metió la mano dentro. Cuando la sacó le mostró la cabeza de una mujer rubia, se trataba de Dallana. –La muy puta se lo pasó bien con David y se libró de lo que le tenía preparado, luego quiso venir a contártelo para joderme, pero yo la jodí a ella— en ese momento la cabeza abrió los ojos y comenzó a abrir y cerrar la boca haciendo chirriar los dientes.
—Estás loco. No te saldrás con la tuya. Aun hay civiles que me apoyan. No podrás matarlos a todos— dijo Dorian.
—Eso ya lo se. No soy estúpido. A ellos no quiero matarlos, quiero hacer algo mucho mejor. Quiero que te odien y que sea a mi a quien quieran, quiero quedar como un héroe y que tu quedes como el villano. Ha pasado algo en la ciudad, algo de lo que gracias a mis chicos, te harán a ti responsable. Eso hará que te saquen de esta ciudad de una patada en el culo. Tu orgullo se irá a tomar por culo mientras te alejas con la cabeza agachada y mirando de vez en cuando atrás para ver como tu amada ciudad se va haciendo más pequeña a cada paso que das. Como ves, lo tengo todo muy estudiado.
—Eres un mal nacido— le espetó Dorian. –Juro que te arrepentirás de esto.
—Otra cosa. Tú querida Luci… Está muerta. La he matado, ahora seguramente estará pudriéndose en algún lugar de la ciudad. La he matado por que era un peligro.
—Eres un estúpido. Matándola a ella has destruido la fuente de la vacuna. Solo con ella podíamos conseguir la vacuna perfecta.
Carlos negó con la cabeza. –No. Hay otra persona y no tan peligrosa. Mi sobrina Vicky. Cuando me traiga aquí a Eva y a mi hijo. También la traeré a ella y será entonces cuando elaboremos la vacuna y por supuesto, esa cría no es una salvaje como Luci. Todo está saliendo a pedir de boca. Yo ahora te dejo, tengo que organizar algo para esta noche, algo que me librará de los últimos tres cabos sueltos que quedan y que al mismo tiempo nos hará pasar un rato divertido. Con suerte lo escucharás por megafonía por toda la ciudad. Por otro lado, yo dejó a Dallana aquí para que charléis.
Carlos abandonó la habitación y Dorian se quedó a solas con la cabeza reanimada de Dallana, la cual lo miraba desde el mueble donde Carlos la había dejado.
*****
Cuando Luci se despertó era ya de noche. Lo hizo tumbada en una cama, recordaba poco de lo que había pasado, había perdido el conocimiento mientras la mujer la llevaba a cuestas. Intentó incorporarse y entonces se dio cuenta de que la herida se la habían cosido, aunque todavía le dolía. Entonces la mujer entró en la habitación.
—No se mueva señorita. Aun es pronto.
—¿Dónde estoy? ¿Qué hora es? ¿Y la niña?
—Está en mi casa. La he curado. Son las once de la noche y la niña ahora duerme.
—Tenemos que salir de aquí— respondió Luci levantándose de la cama. Se intentó poner de pie, pero se mareó. Tuvo que volver a sentarse. –Acércame la ropa por favor.
La mujer obedeció y le acercó la ropa, justo cuando comenzó a vestirse, una voz comenzó a escucharse por megafonía.
—Queridos habitantes de Las Vegas. Esta noche en el gran casino principal, David, el superviviente de la noche anterior volverá a entrar en la jaula y se enfrentará a un número mayor de caminantes. Nada menos que treinta. No se lo pierdan, esta noche no solo luchará por su vida. También lo hará para proteger a dos personas importantes para el. No se lo pierdan.
La voz era indudablemente la de Carlos. Estaba anunciando que meterían a David en la jaula y que tendría que luchar para proteger a dos personas importantes para el, dos personas que indudablemente eran Alicia y Cristian. Y tendría que enfrentarse a treinta No Muertos. Era evidente que no pretendían que sobreviviera, que estaba todo planeado para que murieran los tres allí. Ya la había intentado matar a ella y ahora les tocaba el turno a ellos. Lo más extraño de todo era que fuera Carlos quien hablara así. ¿Ya se habría deshecho de Dorian?
En ese momento escucharon mucho ruido en la calle y tanto Luci como la mujer se acercaron al cristal, miraron al exterior y vieron varios camiones y soldados. Estaban obligando a subir a varias personas.
—Están echando a los que son leales a Dorian. Carlos se está haciendo con el poder y los que son leales a Dorian están siendo expulsados. A mi también me echarán si me cogen— explicó la mujer justo cuando comenzaron a llamar a la puerta.
Luci enseguida le tapó la boca a la mujer para que no hablara y se escondieron. En sus adentros rezó para que la niña no llorara. Cuando los que llamaban se largaron, Luci miró a la mujer.
—Necesito que me ayude. Coja a la niña y llévesela a los límites de la ciudad. Si puede salir, salga. Yo tengo algo que hacer, debo ir a por mis amigos.
—Pero aun no se ha recuperado usted— respondió la mujer mirando a Luci. –Ha perdido mucha sangre y está cansada— la mujer tenía toda la razón del mundo, Luci se sentía débil, pero aun así no estaba dispuesta a dejar pasar la oportunidad.
—Tengo que hacerlo. Solo así saldremos de aquí. Vaya a la puerta principal y escape cuando tenga la oportunidad. Si todo sale bien lo sabrá enseguida— Luci se acercó a las armas que había conseguido y las metió en una bolsa, también se aseguró de que llevaba varias granadas, se la colgó al hombro, luego cogió a la niña en brazos y se la entregó a la mujer. –Cuide de ella. Nos veremos luego si lo consigo.
Después de eso, Luci salió por la puerta y se perdió en la oscuridad de la noche mientras la música que provenía del gran casino se elevaba. Carlos quería montar una fiesta a lo grande y ella estaría allí para poner el punto explosivo al festejo.

Día 21 de Octubre de 2010
Día 844 del Apocalipsis…
Las Vegas…

David fue de nuevo conducido por el pasillo que lo llevaba a la jaula. Cuando llegó a esta vio que había más gente que la noche anterior y era Carlos quien presidia la ceremonia, este lo miraba sonriendo de oreja a oreja, fue entonces cuando metieron a alguien más en la jaula. Era una chica con abultada barriga debido a un embarazo y un niño que iba de su mano llorando. David los reconoció enseguida. Eran Alicia y Cristian. Corrió hacia ellos para abrazarlos y vio que Alicia tenía una señal en la cabeza a consecuencia de un golpe. El niño estaba intacto, quizás aquellos guardas le habían mentido para minarle la moral. Miró a Alicia y entonces notó que estaba en shock, justo en ese momento otra puerta se abrió y un caminante corrió a su encuentro mientras otros iban llegando.
David se puso delante de su familia y recibió al caminante. Primero le golpeó en las piernas y este cayó hacia delante golpeándose la cabeza en el suelo, después David le puso el pie encima y agarró uno de sus brazos, tiró de el y se lo arrancó. Después le pisó la cabeza al primero y entonces golpeó con el brazo al siguiente que llegó. No iba a dejar que Cristian y Alicia murieran allí, los protegería con su vida hasta el final, pero la sonrisa de Carlos le había revelado que no tenía ninguna intención de sacarlos vivos de allí, que estaban únicamente allí para morir. Mató al segundo y justo cuando llegaba el tercero. Alguien disparó y la cabeza del caminante saltó por los aires. El disparo provocó una gran confusión en el público, y esta confusión fue a más cuando una explosión hizo que varias personas salieran por los aires. Algunos incluso se estrellaron contra los barrotes de la jaula.


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