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sábado, 19 de marzo de 2016

NECROWORLD Capitulo 109

Día 6 de Octubre de 2010
Día 829 del Apocalipsis…
En algún lugar de Georgia… 16:59 de la tarde

Levine estaba en la cabina del conductor. Estaba buscando el inhalador de la niña, Margaret le había pedido que fuera a buscarlo. La niña al parecer tenía algo de asma y estaba necesitando el inhalador. El salpicadero estaba lleno de papeles y mapas de estados unidos. También había una vieja radio allí, sin querer, Levine la accionó y esta comenzó a emitir un molesto zumbido. Iba a apagarla cuando escuchó una voz entre cortada que enseguida le resultó familiar. Era Juanma, no había duda de ello. Rápidamente cogió el micro y comenzó a hablar esperando que le escucharan sus amigos y no los demás.
—… El tiempo se me acaba. No se cuanto tiempo voy a poder seguir engañándoles. Necesito que me ayudéis… Juanma… Estos tipos…
—Levine. ¿Dónde estás?— preguntó Juanma al otro lado de la línea. –Necesito que me digas donde estás para que podamos ir a buscarte. Si no nos lo dices. No podremos ir a buscarte.
—No se donde estoy. Estoy en una caravana en medio del bosque, pero no se en que parte exactamente. No estamos muy lejos de Columbus. Es todo cuando puedo decirte… No se más… Maldita sea. Estos tipos son unos enfermos— en ese momento Levine vio como Stuart iba en dirección a la caravana. El y A.J no hacía mucho que habían regresado cargados con un ciervo. Rápidamente Levine se fijó en la frecuencia y la anotó metal mente. –Juanma. Tengo que dejarte. Intentaré ponerme en contacto contigo más tarde.
—Levine. Espera, dime…— pero Juanma no terminó la frase. Levine cortó antes la comunicación y cambió la frecuencia. Rápidamente abrió la guantera, sacó el inhalador y fue hacia la puerta, donde se encontró de bruces con Stuart.
—¿Qué coño estabas haciendo? No puede ser que tardaras tanto en encontrar el inhalador.
—Pues aquí lo tengo— contestó Levine enseñándoselo al muchacho
Stuart le quitó el inhalador a Levine y se marchó a buscar a su madre y hermana. Seguidamente Levine salió de la caravana y fue a ver como Fuller, Alex, Lou y Craig descuartizaban al ciervo. Cuando llegó, vio a Fuller blandir un cuchillo, parecía tener práctica con ello. Se imaginaba que esa práctica era debida al asesinar a otros.
—Con este bicho tendremos para unos cuantos días. Estoy harto de latas de conserva. Estoy deseando comer carne— decía Fuller mientras cortaba la carne.
—Hombre… Si querías comer carne solo necesitabas decírmelo. Tengo un buen trozo comestible entre las piernas. A ti nunca te diría que no— respondió Craig entre risas mientras se arcaizaba la entrepierna. –No te quedarías con hambre.
—Que te la coma tu puta madre— respondió Fuller señalándolo con el cuchillo.
—Ya lo hacía en compañía de la tuya. Hasta que murieron las dos— respondió Craig
En ese momento, Levine sintió una mano en el hombro y también escuchó la voz de A.J. –Te estaba buscando. Connor ya tiene lista la aguja para hacerte el tatuaje, ven.
—Lo siento, pero no quiero un tatuaje, no me gusta y no quiero que me duela— respondió Levine tratando de escaquearse y así evitar que le vieran las marcas de los mordiscos.
—No seas nenaza y ven. O te llevaré a rastras. Connor ha preparado la maquina y se mosqueará si no vamos… Y te recomiendo no cabrearlo. Puede llegar a ser muy hijoputa. Vamos capullo— A.J agarró a Levine de la camisa y se lo llevó detrás. Llegaron a donde estaba Connor con la maquina y allí en una silla obligaron a Levine a sentarse.
—Levántate la manga— pidió Connor.
—De verdad. Esto del tatuaje no es necesario— respondió Levine intentando ganar tiempo
—Eres de los nuestros. Es necesario— respondió A.J. Entonces se lanzó sobre Levine y lo imovilizó mientras Connor lo agarraba del brazo, seguidamente le subió la manga y las marcas de los mordiscos quedaron al descubierto. Al verlas, primero A.J y Connor se quedaron mirando el uno al otro. Después fue A.J quien miró a Levine. —¿Qué cojones es esto?

Hotel…
17:00 horas…

Levine había colgado muy repentinamente y eso me había dejado muy preocupado. Hablaba de tipos a los que había logrado engañar, pero que eso no parecía que fuera a durar mucho. ¿A que se refería exactamente? ¿Quiénes eran esos tipos a los que el se refería como unos enfermos? Me quedé sentado en la silla pensando, atando cabos.
—¿Quién era ese tío con el que hablabas?— preguntó Jordan. –Te ha cambiado la cara.
—Quédate aquí y tenlo siempre en la misma frecuencia. Si vuelve a hablar apunta todo lo que diga. Yo tengo cosas que hacer— dije. Seguidamente salí de la habitación y comencé a correr por el pasillo. Tenía que encontrar a Silvia.
Me crucé con varios, a todos les preguntaba por ella. Cuando se lo pregunté a Melanie, esta me dijo que la última vez que la había visto estaba en la bolera practicando el tiro.
Llegué a la bolera y vi a Silvia disparando sobre los blancos móviles, cuando me vio dejó de disparar. Esta me miró entonces.
—Veo que traes noticias— dijo Silvia quitándose los cascos de protección auditiva.
—Es solo una teoría, pero puede que ya sepamos donde están los que te hicieron daño. No conozco su ubicación exacta, pero si son ellos… Hay un hombre de nuestro grupo que está en peligro. Si son ellos, puede que tu venganza se adelante. Solo quería que lo supieses. Es posible que pronto partamos, estamos esperando a una confirmación de donde se encuentran. Cuando eso ocurra, iremos todos hacia allí. Mientras iré preparando a unos cuantos para que vengan a practicar por turnos.
—Recuerda nuestro trato. Si son ellos… A.J es todo mío. Seré yo quien lo mate. Pero… ¿Y si no son A.J y los suyos?— preguntó Silvia.
—Aun así tenemos que hacer algo— respondí, seguidamente salí de la bolera, entonces escuché a Malaquías hablarme.
—Parece ser que las cosas nuevamente se complican. Me pregunto a cuantos llevarás a la muerte está vez. Si yo siguiese al mando… Podría evitar estas cosas.
—Pero no estás al mando ni lo estarás. Además, no llevaré a nadie a la muerte. Es una situación distinta a la de la aldea por que esta vez los que atacamos somos nosotros y les superamos en numero— respondí sin darme la vuelta para mirarlo.
—El mundo antes era hermoso. Pero ahora… No son los caminantes y nosotros. Ellos nos matan a nosotros y nosotros matamos a otros humanos. Al final no somos más que monstruos todos. Tu eres uno de los peores monstruos que he visto.
—Tal vez…— respondí –Pero yo no engaño a mi gente siendo un charlatán.
Abandoné la planta inferior y me dirigí a mi habitación. Allí estaba Eva acompañada todavía por Katrina y las niñas. Por como me miró, me di cuenta de que las noticias de Levine ya habían llegado hasta ella.
—¿Vas a salir?— preguntó ella
—Si, pero volveré. Necesitaré un grupo numeroso, pero volveremos. Puedes estar segura de ello— respondí tratando de convencerla, aunque era evidente que no le parecía nada bien el hecho de que tuviera que irme otra vez. Cosa que entendía perfectamente.
—¿Y si esta vez no vuelves?— preguntó Eva.
—Eso no ocurrirá. Volveremos— dije yo. Entonces miré a mi hermana. –Quiero que tú y Faith instruyáis a todos los que podáis desde ya. De ellos saldrá el grupo que vendrá conmigo si es necesario.
—Muy bien. ¿Se lo has dicho a Faith?— preguntó Katrina.
—No, pero búscala y díselo tú. Silvia está ya en la bolera.
Katrina se marchó de la habitación para hacer lo que le había pedido y entonces volví a mirar a Eva. Esta se levantó de la cama y fue hasta la cuna, entonces cogió a uno de los bebés, el único de los dos que estaba despierto. Era hora de darle de mamar.
—Siempre encontrarás una excusa para largarte y arriesgar la vida por otros. Estoy comenzando a hartarme. Recuerda que ahora tienes también dos hijos recién nacidos. Joder— entonces Eva miró a las niñas. —¿Podéis salir? Esto es una conversación de mayores.
Las niñas obedecieron y salieron de la habitación dejándonos a solas. Yo miré a Eva y respondí. –Sabes que eso no es verdad, pero soy el líder de esta comunidad y cuando pasan estas cosas soy yo el primero que tiene que ir.
—Entonces deja de ser el líder. Nombra a otro y quédate aquí con tu familia, defiéndenos aquí dentro, no nos defiendas ahí fuera. Llevo diciendo esto desde que vivimos aquí. Ahí fuera hay mucha gente capacitada para ello. Juan por ejemplo.
—¿Y que cambiaria eso?— pregunté –Si las cosas se torciesen no importaría si soy o no soy el líder de esta comunidad. Si nos tacasen no harían distinciones, si tuviese que morir, moriría de todos modos.
—Pero cuando te vas, me paso horas pensando y noches en vela pensando en si volverás o no. Tengo miedo de quedarme sola ¿No lo entiendes? Ya he perdido demasiado. Tengo miedo de que mueras.
—No voy a morir… Moriré algún día, pero será de viejo y antes que tú, podremos despedirnos. No quiero que temas, no he sobrevivido a tantas cosas para caer después. Nadie es inmortal, pero te puedo asegurar que a mi aun me queda mucha vida por delante, pero esto es algo que tengo que hacer. Necesito que lo entiendas por que es importante. Llegará un día que todo esto ya no será necesario.
—¿Me lo prometes?— preguntó ella.
—Te lo prometo— respondí.
Ella asintió y nos fundimos en un abrazo.

En algún lugar de Georgia…
17:28 de la tarde…

—Esas marcas son de cuando estaba en el psiquiátrico, me peleaba a mordiscos con otros pacientes— mintió Levine acerca de las marcas de mordiscos de sus brazos. No podía contarles la verdad de que habían sido caminantes y de que el era inmune. Si tenía suerte se lo creerían y no harían más preguntas.
—Así que estuviste en un manicomio… ¿Sigues estando chalado?— preguntó A.J con una sonrisa. Parecía que le estaba divirtiendo la idea de tener a un loco en el grupo.
—No estoy loco. Nunca lo estuve— respondió Levine. –Solo fue un error.
—Así que estás cuerdo. Pues que decepción, hubiese preferido que estuvieran como una cabra. Con nosotros encajarías como un guante. Encajas de todos modos, pero vamos, que te hubiese preferido loco y perturbado.
—¿Entonces ya está? ¿Se acabó el interrogatorio?— preguntó Levine.
A.J se levantó de la silla donde estaba sentado y miró a todos los allí reunidos. Tras el descubrimiento de las marcas se había montado una especie de reunión. Levine podía notar como la familia del pastor Adam lo miraban con miedo.
Unos minutos después siguieron con su camino a través de Georgia. Cuando cayó la noche acamparon en una gasolinera. Allí prepararon la cena con el ciervo que habían cazado A.J y Stuart.
Mientras Margaret fregaba los platos en el interior de la caravana, los demás estaban metidos en diferentes asuntos. Marti, A.J, Adam y Stuart habían ido a asegurar el lugar. Briana dormía en su cama y el resto del grupo de A.J estaba en el interior de la gasolinera, ellos iban a dormir allí.
Uno de los platos se le resbaló de las manos de Margaret y se rompió cuando llegó al suelo. Ella se agachó a recogerlo y entonces vio a Craig en la puerta de la caravana. No lo había visto llegar. Se lo quedó mirando y vio que llevaba una botella sin etiqueta, pero el olor a alcohol le estaba llegando.
—Hola Craig— dijo la mujer del pastor con una sonrisa forzada. No le gustaba nada aquel tipo. No le había gustado nada cuando lo había conocido y mucho menos después de lo ocurrido en la orilla del rio.
—Hola hermosa— dijo dándole un trago a la botella, seguidamente eructó y miró a la cama donde estaba durmiendo la pequeña. –Tu hijita duerme como un ángel. Tendré que evitar hacer ruido. No quisiera que nos interrumpiese.
—¿Interrumpiese?— preguntó Margaret volviendo al trabajo. Entonces notó a Craig en sus espaldas y la mano de este en la cintura.
—He visto como me miras… Y ahora estamos a solas. Los otros tardarán en volver. Podemos hacer lo que nos de la gana. Además, estás para comerte, no se que haces perdiendo el tiempo con ese pastor marica. Deberías venirte conmigo, soy un macho de verdad.
Margaret intentó zafarse, pero Craig la empujó contra el fregadero, seguidamente le tapó la boca y comenzó a quitarle el cinturón. Ella trató de gritar, trató de patalear, pero Craig era demasiado pesado y fuerte para ella.
Craig le bajó los pantalones y las bragas, seguidamente el se quitó los suyos. Luego se lamió la mano y palpó la vagina de Margaret tras separarle las piernas. Ella trató de luchar, pero fue imposible, entonces notó como Craig la penetraba. Este no tardó en comenzar a moverse mientras le apretaba la cabeza a Margaret contra el fregadero impidiendo así que comenzara a gritar. Margaret tuvo que soportar como Craig le echaba el aliento y le lamia la cara, finalmente notó como este eyaculaba dentro de ella.
Craig se apartó de ella y comenzó a subirse los pantalones mientras ella se quedaba quieta donde estaba.
—¿No te ha gustado? Lo lamento. La próxima vez será mejor— dijo Craig abrochándose el cinturón. –Será mejor que no digas nada de esto o habrá un lio del carajo.
En ese momento Margaret golpeó a Craig con un plato en la cara, el cual se rompió con el impacto. Craig cayó al suelo y comenzó a gritar de dolor mientras se quitaba trozos de cristal que se le habían quedado clavados en la cara, despertando así a la niña que al verlo comenzó a gritar también al ver la sangre. Entonces desde el suelo vio como Margaret cogía un cuchillo, pero cuando iba a clavárselo, este le dio una patada en el estomago. Margaret cayó al suelo de espaldas y Craig se dejó caer sobre ella.
—Quieres otro asalto ¿Eh? Muy bien— dijo Craig mientras volvía a separarle las piernas. Entonces miró a la niña, la cual seguía gritando. –luego te tocará a ti.
*****
A.J, Adam, Stuart y Levine estaban regresando a la caravana cuando escucharon los gritos venir del interior. Enseguida comenzaron a correr y cuando llegaron encontraron a Briana gritando de forma histérica y a Craig en el suelo sobre Margaret. Este estaba intentando violarla. Rápidamente, A.J se lanzó sobre Craig y tiró de el hacia arriba.
—¿Qué coño estás haciendo? Ven aquí jodido saco de mierda.
A.J sacó a rastras a Craig de la caravana mientras Levine se quedaba allí dentro con la familia al completo. Miró a Margaret, la cual no llevaba pantalones y todavía tenía restos de semen en los muslos. Era evidente que Craig la había violado.
Levine se acercó a consolar a la pequeña mientras miraba por la ventana, entonces vio como A.J había llamado a los demás miembros del grupo, todos estaban pateando a Craig. Luego entre todos lo levantaron y lo llevaron a la parte trasera de la gasolinera. Fue en ese momento cuando Levine miró a la familia entera. Ese era el momento que habia estado esperando, estaban ocupados, fácilmente en esos momentos podían alejarse de ellos. Esa era la oportunidad.
—Adam. Este es el momento, ahora o nunca. Tenemos que salir de aquí y dejarlos. Vamos. Tu familia no estará a salvo con ellos. Vamos – comenzó a decir Levine.
—¿De que estás hablando? ¿Dejar atrás a tus amigos? Ellos están haciendo pagar al gordo lo que ha hecho. Además, también son mis amigos.
En ese momento apareció A.J en la puerta y los miró a todos. –Los preparativos están listos para que se haga justicia. Quiero que en menos de dos minutos estéis todos fuera— luego A.J miró a Levine. –Después hablaré contigo.
Levine se quedó estupefacto. ¿Era posible que A.J le hubiese escuchado? Si era así estaba acabado.
La familia entera salió de la caravana y solo Levine se quedó en ella. En ese momento regreso a la parte delantera y encendió la radio, buscó la frecuencia donde había escuchado hablar a Juanma y comenzó a hablar.
—¿Hay alguien ahí? No tengo mucho tiempo. Estoy en…— Levine miró por la ventana y leyó el nombre de la gasolinera. –Estoy en la gasolinera Marcus Bikkers. Si estáis ahí tendréis que venir a buscarme. No se cuanto voy a poder resistir. Repito, gasolinera Marcus Bikkers. El numero de enemigos es de un total de cinco. Cuento con vosotros— Levine cortó la comunicación y salió de la caravana, se dirigió a la parte trasera de la gasolinera, allí vio a todos reunidos en torno a Craig, el cual estaba atado con alambre de espinos a unas señales. Lo habían desnudado y A.J estaba hablando.
—Es hora de que el cerdo pague por lo que hecho. Uno por uno vamos a ir enseñándole nuestro descontento con el… Con este cuchillo. Todos lo haremos— A.J se acercó a Margaret y le dio el cuchillo. —¿Quieres empezar tú? El te ha violado y merece sufrir por ello. Véngate, es todo tuyo.
Margaret cogió el cuchillo y caminó con decisión hacia Craig. El cual intentaba hablar, pero no se le entendía nada por culpa de los balbuceos. Este también sangraba por la boca. Margaret pareció pensárselo mejor y reculó, pero A.J estaba ahí para incitarla a hacerlo.
—No pu… puedo— dijo Margaret.
—Claro que puedes. Verás lo bien que te sientes después— A.J le guió la mano hasta el estomago de Craig e hizo que hundiera el cuchillo en el. La sangre enseguida comenzó a brotar de la herida y los gritos comenzaron a brotar de la garganta ensangrentada de Craig mientras Margaret lo habría en canal. –Para, para. Que lo vas a matar. ¿Quién quiere ser el siguiente en rajar al cerdo? ¿Stu?— A.J le quitó el cuchillo a Margaret y se lo entregó el cuchillo al hijo mayor, el cual sin cortarse se lanzó sobre Craig y le hundió el cuchillo cerca de donde lo había hundido su madre.
A.J observaba aquello con una sonrisa en los labios. Después uno a uno fueron pasando para clavarle el cuchillo hasta que únicamente quedaron Briana, Adam y Levine.
—Venga pastor. Házselo pagar, coge el cuchillo y raja a ese cerdo— dijo Fuller tirándole el cuchillo a los pies a Adam. –Luego lo rajará la niña.
Levine observó a Craig. Este aun vivía, pero no le quedaba mucho. Estaba agonizando, incluso lloraba suplicando que lo mataran de una vez, que no lo hicieran sufrir más. Al escucharlo, A.J lo miró.
—Tu has violado a esta mujer— dijo A.J señalando a Margaret. —¿Y suplicas por tu vida? Sabes que estas cosas las detesto y te he pasado muchas, pero ya no, esto es inadmisible— A.J tenía una sonrisa en los labios. Estaba disfrutando de su mentira.
Craig comenzó a balbucear algo mientras escupía sangre, pero A.J no lo dejó continuar. Le bajó los pantalones y lo castró allí en presencia de todos los demás. Adam y Margaret abrazaron a su hija para que no viera tan macabro espectáculo.
—Volved a la caravana— dijo Adam, seguidamente miró a A.J. –Todo esto tiene que terminar. Ya se le ha castigado lo suficiente. Esto ya es ensañamiento.
A.J caminó hacia Adam y lo cogió del cuello. –Estáis vivos gracias a mí. Mis putos amigos y yo salvamos a tu familia. Este perro asqueroso se folla a tu mujer a la fuerza ¿Y aun tienes cojones de decir que ha sido castigado lo suficiente? No me hagas reír— A,J miró  a sus compañeros. —¿Qué opináis vosotros? ¿Creéis que ya ha sido castigado lo suficiente? ¿Y tu Marti? ¿Qué piensas tú?
En ese momento Levine sacó su pistola y disparó a Craig en la cabeza, matándolo al instante. Eso hizo que todos los presentes lo miraran.
—¿Qué es lo que acabas de hacer Marti? ¿Acaso has olvidado lo que más detesto?
Levine miró a A.J y sonrió. –Claro que lo se. ¿Qué es lo harás ahora?

Hotel…
23:50 de la noche…

Llamaron a la puerta de mi habitación, me despertaron y cuando la abrí me encontré con Jordan. Este estaba jadeando debido a la carrera.
—¿Qué ocurre?— pregunté.
—Es ese tipo. El tal Levine. Ya sabemos donde está— respondió Jordan.
Jordan me contó todos los detalles y comencé a reunir al equipo. Katrina, Faith, Dylan, Silvia, Stephany, Zacarias iban a ser los que vendrían conmigo, pero todavía necesitaba a uno más. Uno que también fuera buen tirador. Subí rápidamente a la habitación de Mouse, abrí la puerta de golpe y me lo encontré descorchando una botella.
—Espero que no sea la quinta o la sexta— dije irónicamente. –Será mejor que la dejes para después cuando tengamos que celebrar que todo ha salido bien.
—Espero que sea algo importante— respondió Mouse dejando la botella en la mesita de noche. –De lo contrario lárgate.
—Partimos a buscar a Levine y te necesito sobrio— respondí. –No aceptaré un “no” por respuesta. Cámbiate y ven al hall, te quiero listo en menos de diez minutos.
—¿Es una orden?— preguntó el.
—Exactamente eso— respondí.
—Entonces déjame responder a esa orden con un vete a la mierda. Levine no significa nada para mí. Ahora… Déjame beber— dijo Mouse llevándose la botella a la boca. Yo me acerqué a el y le di un golpe a la botella, haciendo que esta chocara contra la pared y reventara, seguidamente cogí a Mouse por el cuello de la camisa.
—No tengo tiempo para estar aquí hablando contigo, tenemos que irnos. El tiempo de Levine se agota y como muera por tu culpa… Te meteré una paliza de muerte.
Dejé a Mouse en la habitación y bajé al hall donde estaban esperándome todos los que íbamos a ir en la misión. Eran los mejor preparados para disparar. El que más me había sorprendido había sido el viejo Zacarias. Nos había sorprendido con una gran puntería. Esperamos allí cinco minutos hasta que vimos bajar a Mouse. Una vez este se unió a nosotros, salimos al exterior para coger dos coches. Miré también a Silvia y la vi nerviosa. Imaginaba que era por que dentro de una hora más o menos se iba a encontrar con aquel tipo que hizo de su vida un infierno, por supuesto, yo no me había olvidado de la promesa que le había hecho. Cuando llegara el momento dejaría que ella misma se encargara de acabar con A.J. Tampoco olvidé la promesa que le había hecho a Eva. Iba a volver sano y salvo.
Subimos a los vehículos y vi a Stephany mirándome con una sonrisa, entonces me dijo algo. Yo me fijé en sus labios y pude leer en ellos que me decía que no me iba a defraudar, pero lo cierto es que temía más defraudarlos a ellos como líder y perderlos en el enfrentamiento que seguramente íbamos a tener. Aquello no se iba a solucionar hablando, y menos con tipos como aquellos, los cuales, según Silvia, el único razonamiento que entendían era el de masacrar a otros por diversión.
Enseguida nos pusimos en marcha. Cuando cruzamos las puertas me di la vuelta para mirar el hotel, esperando que todos los que partíamos volviésemos a verlo.

Gasolinera Marcus Bikkers…
23:59 horas de la noche…

Levine volvió a ser golpeado por A.J. Tras matar a Craig había sido rodeado por los que habían sido sus compañeros hasta ese momento. Estos le habían golpeado varias veces y luego lo habían atado a un poste. Al final, solo A.J se había quedado dándole una paliza.
—Se suponía que eras mi amigo Marti. Uno de los nuestros, se suponía que respetabas mis normas— volvió a golpearle. –Pero no. Te has cachondeado de mí y nos has jodido la diversión con Craig. Eso me cabrea de la hostia— A.J le propinó una patada en la boca del estomago.
Levine comenzó a toser y seguidamente escupió al suelo, luego levantó la cabeza y miró a Levine. –Lo que eres es un jodido sádico que algún día tendrá lo que se merece. Estoy deseando que eso ocurra.
—¿Yo? Eso no pasará jamás. Soy un puto superviviente. Por eso he sobrevivido así hasta ahora. Este mundo está hecho para tíos como yo. Auténticos tíos. Y no pienso dejar que vengas a joderme. Nadie me ha jodido nunca, y no va a ser ahora. No serás tú.
—¿Qué nadie va a joderte?— preguntó Levine. —¿Y que me dices de esa chica a la que buscas? Ella te ha jodido y humillado. ¿Qué nadie te jode? Eres gilipollas.
A.J lo golpeó más veces y comenzó a gritar. —¡¡¡A esa puta la encontraré y yo mismo le sacaré las entrañas!!! ¡¡¡Y cuando la mate te obligaré a mirar!!! ¡¡¡Luego te mataré a ti!!!
—Si puedo elegir prefiero que me mates ya. Así no me aburrirás con tu notable esquizofrenia. Por que joder… Estás como una puta regadera. ¿No te querían tus padres? No ¿Verdad? Eres un ser patético, pero que muy patético.
—Claro que te mataré, pero no será aun. Me tomaré mi tiempo para eso.
—Eh A.J— dijo en ese momento Fuller apareciendo allí. –El pastor se está poniendo pesadito. ¿Qué hacemos con el?
—¿Qué le pasa?— preguntó A.J dejando en paz a Levine.
—Dice que dejes en paz a Marti. Que el solo hizo lo que debía. Ese tío es un puto marica.
A.J miró a Levine y le sonrió, seguidamente miró a Fuller. –Trae aquí al pastor y al chaval. Quiero que Marti vea una cosa. No tendría por que ser ahora, pero bueno. Tráelos
Fuller se marchó y al poco rato regreso con Adam y Stuart. Adam intentó zafarse, pero entonces A.J le dio una patada en la pierna y esta se rompió con un sonoro crack, seguidamente comenzó a gritar de dolor, Stuart no hizo nada para impedir que hicieran daño a su padre, este solo se limitaba a observar. Su padre lo miró, pero Stuart solo lo miró con desprecio. Fue entonces cuando A.J le dio una pistola a Stuart.
—Llegó el momento de convertirse en un hombre. Ese hombre en el que tu padre no quiere que te conviertas. Tiene miedo de que le hagas sombra, pero sin el, tu serás el hombre de la casa. Adelante. Hazlo— A.J miró a Levine. –Antes impediste algo, ahora no podrás impedir esto. Primero se cargará al padre y luego haré que se folle a la madre y a la hermana. Y tú lo presenciarás todo.
—Esto no es necesario A.J. Déjalos marchar, ellos son personas inocentes. Déjalos— comenzó a decir Levine. –Si quieres mátame, pero a ellos déjalos ir.
—Solo sobrevivirá Stu. Los demás ni me interesan. Tú tampoco me interesas ya y morirás obviamente, pero no será todavía. Antes te mostraré el verdadero terror— A.J volvió con Stuart y le movió la mano para hacer que apuntara a su padre a la cabeza. –Adelante, es todo tuyo. Mátalo.
—No lo hagas hijo. Soy tu padre— dijo Adam mientras se arrastraba por el suelo tratando de alejarse. –No hagas caso a estos desalmados— en ese momento, Adam miró a Levine. Se lamentaba por no haberle hecho caso cuando debía. Ahora lo iba a lamentar.
—Siempre me has tratado como un crio, por tu culpa siempre he sido un pardillo en el colegio. ¡¡¡Tú tienes la culpa de todo!!! No me has dejado ser un hombre.
—Si he hecho o dicho algo que te haya hecho daño… Lo siento. No volverá a suceder, pero hijo, por favor. Baja el arma, piensa en tu hermana y en tu madre— en ese momento, Stuart le disparó en la pierna a su padre, eso hizo que A.J comenzara a sufrir un ataque de risa.
—Así se hace. Muy bien. Ni yo lo habría hecho mejor. Vamos, continua, mátalo.
—Detente Stuart. Es tu padre. Estás haciendo lo que el quiere— dijo en ese momento señalando a A.J con la cabeza. –Solo te está utilizando para divertirse. El no es tu amigo, te matará después. No te fíes de el. Es un jodido enfermo.
Stuart miró primero a Levine y luego miró a A.J. —¿Habla en serio? ¿Cómo se que puedo confiar en ti?
—No lo sabes— respondió A.J con una sonrisa. Entonces Stuart se dio la vuelta y le apuntó. —¿Se puede saber que haces? Baja el arma— comenzó a decir A.J sin perder la sonrisa. En ese momento Stuart apretó el gatillo, pero no salió ninguna bala.
Stuart estaba sorprendido, abrió el cargador y vio que no había más balas. Solo había habido una todo el tiempo y la había usado disparando a su padre en la pierna. —¿Qué es esto? ¿Por qué?
—¿De verdad pensabas que te iba a dar un arma con el cargador lleno? No seas iluso— entonces A.J levantó el arma y disparó a Stuart en el pecho. El joven muchacho cayó de espaldas y la sangre comenzó a brotarle ante la mirada atónita de Adam.
—Has matado a mi hijo. ¡¡¡Cabrón!!!
—Cuidado con esa boca pastor. No vaya a ser que quedé vetado del reino de los cielos. Alégrese, acabo de mandar a su hijo por correo urgente a su jefe. Lo bueno es… Que dejaré que se convierta en la misma habitación que estarán su mujer y su hija. Aunque usted no vivirá para verlo— A.J levantó el arma y disparó a Adam tres veces en la cabeza, luego miró a Levine. –Ya ves, me gusta tanto matar que no puedo evitarlo cuando lo tengo tan a huevo— A.J miró el cuerpo de Stuart, este había dejado de respirar. No tardaría en reanimarse. –Fuller, coge a este mierdecilla y enciérralo en la caravana con la madre y la hermana.
—No les hagas daño— dijo en ese momento Levine. –No las mates. Si les perdonas la vida te contaré algo que te interesará.

A.J miró a Levine. –Soy todo oídos Marti. Adelante, di lo que tengas que decir… Y por tu bien, espero que merezca la pena.

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