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sábado, 27 de febrero de 2016

NECROWORLD Capitulo 106

Día 4 de Octubre de 2010
Día 827 del Apocalipsis
Las Vegas… 10:00 de la mañana…

Carlos se subió a un escenario que habían preparado en un descampado junto a un edificio, todo apartado de la zona más habitada de la ciudad. Detrás de el había una enorme pantalla en donde enseguida apareció una foto en grande de su hermano y seguidamente comenzaron a pasar varias fotos. Carlos cogió un micrófono y comenzó a hablar a los presentes. Los que iban a acompañarle en la expedición.
—Algunos no me conocéis, otros si. Vamos a llevar a cabo una expedición peinando gran parte de los Estados Unidos. Buscamos a este hombre— Carlos señaló la foto de su hermano que aparecía detrás. –Este hombre es mi hermano y tiene en su poder algo que me pertenece. No tengo la menor idea de donde puede encontrarse, pero lo encontraremos— en ese momento aparecieron más fotos de su hermano con otras personas, en una de ellas aparecía Eva. – Esta es Eva. La mujer que lleva dentro a mi hijo y la mujer por la que llevamos a cabo la expedición. En realidad es a ella a quien quiero recuperar, pero mi hermano está rodeado de gente que dará su vida por el y que lucharán, por eso os necesito. Pero no atacaremos cuando los encontremos, cuando demos con ellos, mientras que un grupo se queda allí vigilándolos y evaluando la situación, otro grupo regresará aquí a por refuerzos, será entonces cuando comencemos el ataque. No importa a los que matéis, pero nadie, bajo ningún concepto puede matar ni a mi hermano ni a Eva, ambos deben ser traídos a Las Vegas. Muy bien, con todo esto claro, saldremos en unos minutos. Gracias— dijo Carlos
Carlos se bajó del escenario y tras darle una palmada en la espalda a Butch, se adentró en el edificio, fue entonces cuando se encontró con Sandra.
—¿De que va todo esto?— preguntó ella. Tenía los brazos cruzados.
—Solo quiero recuperar a mi hijo y nada más. Mi hermano es para Dorian— respondió Carlos. –Vuelve a casa. No deberías estar aquí.
—Se suponía que ya habías olvidado todo esto. Se suponía que ibas a dejarlos tranquilos. Aquí tenemos una vida, y se supone que es una vida juntos. Déjales.
—Oh Sandra. No me digas que estás celosa de Eva. No te preocupes. Solo quiero a mi hijo y nada más, pero Eva tiene que estar aquí también. Al fin y al cabo es su madre. Bueno ya hablaremos, ahora tengo que irme de aquí. Ya hablaremos— Carlos le dio un beso a Sandra y seguidamente se marchó de allí dejando sola a Sandra.
Carlos salió del edificio y allí se encontró con todos lo que iban a ir con el, todos estaban ya preparados. Se subió a uno de los jeep y ordenó que comenzaran a moverse. Seguidamente abandonaron las puertas de seguridad de Las Vegas. Carlos sonreía satisfecho y recordaba a Eva. Pronto volvería a ser suya, pero para ello, Sandra debía desaparecer, aunque ya se encargaría de ello más adelante, no corría prisa.

Columbus…
11:00 de la mañana…

—Ya hemos llegado. ¿Dónde está tu refugio Brown?— preguntó Fuller. –Venga, no te lo calles. No hemos hecho el viaje en vano. Las motos están casi vacías.
Habían tardado más de lo esperado, pero finalmente habían llegado a la ciudad donde supuestamente estaba el refugio de Levine. Había estado pensando durante todo el trayecto en como darles esquinazo y había pensado en varios lugares de la ciudad.
—Están en el colegio. Mi refugio está en el colegio— respondió Levine rápidamente. –Están en la parte interior.
—La hostia. Que listos, claro, los colegios tienen vallas y eso impedirá el paso de los podridos. Jodidamente inteligentes. Venga, vamos. No está muy lejos ¿No?— preguntó A.J.
—No. No lo está— respondió Levine poniendo en marcha su moto.
Todos hicieron lo mismo y reanudaron la marcha justo cuando vieron que varios caminantes llegaban por la calle atraídos por el ruido de antes.
No pasó mucho tiempo hasta que llegaron a las puertas del colegio, estas estaban cerradas a cal y canto. Levine y sus acompañantes se bajaron de las motos y se plantaron delante de la puerta.
—¡¡¡Wilma estoy en casa!!! ¡¡¡Abre la jodida puerta!!!— comenzó a gritar Craig, después comenzó a carcajearse. Eso hizo que A.J se acercara a el y le diera un golpe, lo tirara al suelo y luego le apuntara a la cara con su arma.
—Vuelve a hacer eso maldita bola de grasa y te vuelo la puta cabeza. Cada día me das más asco— A.J se dio la vuelta y miró a Levine. –Parece que no hay nadie. ¿Seguro que es aquí?
A Levine le sudaban las manos y trataba de ocultar su miedo. Por supuesto que no era allí. Se habían alejado varios kilómetros de donde estaba el verdadero refugio. No había planeado bien las cosas y ahora estaba entre la espada y la pared. –Si que es aquí.
—¿Y no tienes llaves para esto?— preguntó Fuller cogiendo el candado con una mano para mostrárselo a Levine. –Tío, tu dirás lo que quieras, pero a mi este antro me parece que está vacio. No se oye nada que venga de dentro, ni huelo chochitos, si los hubiera los olería. Tengo un don para eso.
—No habrás sido tan estúpido como para engañarnos ¿No? Eso no te conviene tío. Venga, ábrenos la puta puerta— dijo Chris. —¡¡¡Venga!!!— dijo levantando el arma y apuntando a Levine.
Levine era la primera vez que sentía tanta presión. No había sentido algo así ni cuando estaba retenido en Manhattan. Al menos allí sabia que no lo iban a matar por que lo necesitaban vivo, pero aquellos tipos eran unos enfermos y les daba exactamente lo mismo meterle una bala en el cerebro.
—Baja la jodida arma Chris. Lo estás acojonando. Seguro que hay una explicación para todo esto. ¿Verdad Marti? Propongo que entremos y veamos que a pasado. Fuller suelta eso— Fuller soltó el candado de la puerta y A.J disparó. El candado cayó al suelo y la puerta quedó abierta. –Venga, entremos dentro.
Todos entraron junto con los vehículos. Seguidamente cerraron la puerta para que no entrara ningún caminante. Una vez en el patio se dirigieron a las puertas principales y entraron. Allí había silencio.
—Parece que no hay nadie aquí. Parece que no lo ha habido en mucho tiempo— dijo Alex acercándose a la recepción.
—No usábamos esta zona muy a menudo. Es posible que hayan escuchado a vuestro amigo y se hayan escondido. Aquí no solemos fiarnos de los desconocidos. No es aconsejable— respondió Levine.
—¿Si? Pues yo creo que nos has mentido. Pareces nervioso— dijo Chris plantándose delante de el. —¿Crees que no lo he notado? Los media mierda como tu se ponen nerviosos enseguida y sobre todo cuando están mintiendo.
—¿Nos has mentido Marti?— preguntó A.J con tono serio detrás de el.
Levine se dio la vuelta. –No, no lo hice.
—¿Seguro? Por que estoy teniendo mucha paciencia. No quieres ver como soy cuando la pierdo. ¿Qué está pasando aquí? ¿Dónde está tu gente?
—Es posible que se hayan marchado, llevo mucho tiempo fuera— respondió Levine intentando ganar tiempo. No iba a poder escapar así como así, no sin recibir un balazo. –Puede que pasara algo y se marcharan rápidamente.
—¿Dejándote por ahí? ¿Te crees que somos idiotas?— preguntó Chris poniéndole el cañón de su fusil en la cabeza. –Ya estoy harto de mentiras y gilipolleces. Voy a cargarme a este cabrón.
—Baja el arma Chris— dijo A.J con tono serio.
—¿Por qué? Este cabrón nos está tomando el pelo. Y no soporto que me tomen por idiota. Voy a cargármelo.
En ese momento A.J levantó el fusil y apuntó a Chris. —¿Es que no me has oído? Baja el jodido fusil o te mato aquí y ahora. Aquí el único que decide quien muere soy yo. Tu no tienes ni voz ni voto. Baja el arma, puto zumbado.
Chris miró a A.J por el rabillo del ojo y bajó el arma. Seguidamente se dio la vuelta y se apartó de Levine. Entonces el líder de aquel grupo se acercó a Levine. –Vamos a buscar a tu gente por aquí. Veremos si siguen por aquí. No os separéis, no quiero que nos tomen por asaltantes.
Levine y el grupo comenzaron a inspeccionar el colegio entero sin encontrar señales de vida allí dentro. Mientras el tiempo pasaba, el de Levine se agotaba. No sabía que hacer, no le quedaban más ideas. Había contado con dar esquinazo a aquellos tipos una vez llegaran de alguna manera, pero no había podido, no le quitaban ojo de encima. Cuando pasaron por el baño, Levine se dio cuenta de un detalle que quizás le permitiría escapar.
Finalmente tras inspeccionar todo el colegio, llegaron a un hall donde algunos se sentaron victimas del cansancio. Levine se quedó de pie. Entonces A.J se le acercó.
—Parece que se fueron tus amigos. Menudos cabrones ¿Eh? No te preocupes por estos. Nadie te tocará, yo te creo. Se como es la gente, se ven apurados y huyen. Seguro que están por ahí en algún lugar. Ya los encontraremos. La pregunta es: ¿Qué quieres hacer con ellos cuando los encontremos? Se lo que haría yo, pero no se que es lo que harías tú.
—No haría nada— respondió Levine sentándose.
—¿Qué no harías nada? ¿Te dejan tirado y no harías nada? Esos como mínimo merecen ser descuartizados. Cuando los encontremos será la mar de divertido.
—No los encontraremos— dijo Levine. –Deben estar lejos de aquí.
A.J miró a sus compañeros. Todos se habían tumbado y comenzaban a dormirse. –Venga. Dejemos que estos gilipollas duerman, nosotros demos un jodido paseo. Se me borrará la raja del culo como siga sentado aquí.
Ambos se levantaron y salieron por una puerta del hall. Se encontraban en el exterior. Al final podían ver las vallas del colegio y a varios muertos al otro lado metiendo los brazos entre los barrotes. Todos tenían la vista clavada en ellos.
—¿Cuál crees que es el origen de estos seres? Yo siempre me lo he preguntado. Antes de que el mundo se fuera a la mierda, cuando salían pequeñas noticias sobre ello, pensé que eran drogatas que se ponían hasta el culo, pero luego todo cambió. Entonces esos bichos estuvieron por todas partes, aunque no fue hasta pasados unos meses cuando me di cuenta de que el mundo se había terminado y que mis chicos y yo habíamos sobrevivido por una razón. Sobrevivimos por que somos aptos para ello. Desgraciadamente, también han sobrevivido no tan aptos, fue entonces cuando decidí que era mejor eliminar a esas personas no aptas o en su defecto, devolverles a sus orígenes. Creo que esos seres vinieron para que yo pudiera llevar esta vida. Sin ellos, yo seguiría llevando la misma condenada rutina día tras día, aguantando a un jefe cabrón que además era negro. Ese hijo de puta fue al primero que busqué, pero ya era uno de esos seres. Ese hubiera preferido que estuviera vivo, quería que viera como lo mataba lentamente. ¿Y tu? ¿A cuantas de esas cosas te has cargado? ¿Y a cuantas personas?
—Solo a las justas y necesarias— respondió Levine sin dejar de mirar a las vallas. Donde el número de aquellos seres se estaba incrementando. Pronto habría cientos de ellos allí fuera.
—Creo que por hoy deberíamos quedarnos aquí. Mañana ya saldremos de viaje. También, ahora que eres uno de los nuestros tendremos que hacerte el tatuaje que nos simboliza— dijo A.J.
—¿Qué tatuaje?— preguntó Levine.
—Ah claro. Aun no lo has visto— A.J se subió la manga y dejó al descubierto un tatuaje. Era una calavera con una cruz en la frente y una serpiente saliéndole de la boca. –Es la hostia ¿Verdad? Nos las hizo Connor, el tío es un fenómeno. En su moto lleva todo el material necesario. Ya te lo hará hoy o mañana.
—No me interesa— dijo Levine. Si se levantaba la manga y les mostraba el brazo, estos verían las marcas de los mordiscos y descubrirían su don. –Nunca me han gustado los tatuajes. Así que sintiéndolo mucho, paso.
—Bueno. Eso del tatuaje no es opcional. Te lo tienes que hacer si o si. Es nuestro símbolo, y cada vez que uno llega al grupo debe tatuarse. ¿O es que eres de esos maricas que le tienen miedo a las agujas? No es para tanto, duele de cojones, en eso no te voy a engañar, pero es un dolor que se pasa enseguida. No te preocupes.
Levine se sentía entre la espada y la pared, pero tenía esa posibilidad de escapar de noche mientras aquellos tipos dormían, incluso podría matarles, al fin y al cabo eso era lo más sensato.

Hotel…
12:00 del medio día…

Silvia estaba sentada en uno de los bancos del jardín interior mientras se fumaba un cigarro, era el último que le quedaba. Cuando ese se terminara, oficialmente dejaría de fumar. Entonces vio a Vicky acercarse, cuando estuvo a su lado, la niña señaló el tatuaje de su brazo.
—Mola un montón. ¿Qué significa?
—No tiene un significado específico. No me lo hice por voluntad propia, me obligaron a hacérmelo y ahora es imposible quitármelo— respondió Silvia.
—Pues a mi me gusta. Cuando era más pequeña quería hacerme uno, pero mi madre no me dejaba. Quería tatuarme una mariposa de colores.
—¿Tu madre? ¿La rubia embarazada? Es guapa, pero no te pareces a ella.
—Eva no es mi verdadera madre. Es la tercera que tengo, mi madre biológica murió hace tiempo. Mi segunda madre murió y ahora es Eva mi madre— respondió Vicky.
—¿Y es Juanma tu padre biológico?— preguntó Silvia dando por terminado el cigarro.
—Tampoco, pero como si lo fuera. Vivo gracias a el. ¿Por qué apenas hablas con la gente? Te he visto muy sola desde que llegaste.
—Eso no es cierto. Hablo con tu padre, con la medico de ojos verdes que no recuerdo como se llama. Creo que es Meredyt y con la chica japonesa. Yuriko— respondió Silvia.
—Se llama Melanie la doctora— rectificó Vicky.
—Eso. Melanie— dijo Silvia. –Aun no me he quedado con los nombres de todos— en ese momento, Silvia vio pasar a Melanie por la recepción del hotel cargada con una mochila. Juanma iba a pocos pasos por detrás. –Hablando del rey y de la reina de Roma.
*****
—Si te marchas no sobrevivirás. Tienes que quedarte. Te necesitamos aquí. Te suplico que te quedes— le iba diciendo mientras caminaba detrás de ella. –Ahí fuera solo podrás encontrar la muerte. No puedo permitir que tu también mueras.
—Pero si me quedo pondré las vidas de otros en peligro. Los demás me miran como si ya no confiaran en mí. Tú también me miras como ellos. Todos me culpan de la muerte del bebé y de las muertes de Sally y André. ¿O es que el día que Eva vaya a dar a luz la dejarás en mis manos? Yo creía que lo tenía todo controlado y mira lo que pasó.
—El bebé de Sally murió y se reanimó dentro de ella. Tú ni podías prevenirlo ni impedirlo. No fue culpa tuya. Sally murió por los daños internos que sufrió. No fuiste la responsable. Por favor, quédate.
—No me vas a convencer— respondió ella.
—Muy bien. Entonces me voy contigo. Por que yo soy el líder de esta comunidad y soy tan responsable como tu— dije. –Así pagaremos por nuestros errores. Iremos a buscar nuestra propia muerte, por que es lo único que nos aguarda a los dos ahí fuera.
—Tú eres los cuatro pilares que sostienen esta comunidad. Si tu no estás se vendrá abajo, y Eva te necesita a su lado. ¿Qué me hace tan importante para que insistas tanto en que me quede? ¿Por qué?
—Por que tú al igual que tantos otros sois mi familia. Os necesito cerca por que sin vosotros estoy perdido. Por favor, quédate. Si no te quedas si que podrás decir que eres responsable de la muerte de alguien. De la tuya… Y de la mía. ¡¡¡Quédate!!!
En ese momento vimos a Eva acercándose a nosotros. –Yo también quiero que te quedes y que seáis Sheila y tu quien me ayuden a traer a mis hijos al mundo. Comprendo muy bien como te sientes, yo perdí a gente muy importante para mí. Muchas veces pienso que podría haber hecho algo para que siguieran vivas mis hermanas. Las recuerdo cada día y me culpo por no haber impedido sus muertes.
En ese momento Melanie rompió a llorar y se dejó caer al suelo. Eva y yo nos acercamos a ella y la ayudamos a levantarse. Entonces miré a Eva. –Llévala a su habitación y que duerma un poco. Lo necesita.
Eva asintió y se fue con Melanie hacia las escaleras directas a la habitación de ella. Me quedé solo en el hall y me llevé las manos a la cabeza. Seguidamente me senté en uno de los escalones. Un minuto después vi que alguien se acercaba y se sentaba a mi lado, cuando miré a esa persona vi que se trataba de Silvia.
—He visto como la convencías de quedarse. Bien hecho. No habría sobrevivido ahí fuera… Y menos con A.J y los suyos dando vueltas por ahí. Hubiese sido terrible que hubiesen dado con ella— comenzó a decirme Silvia.
—Está mal escuchar conversaciones ajenas— dije.
—Lo se, pero hay veces que no se puede evitar. De hecho quise convencerla yo diciéndole que a mi me había salvado la vida. Estaba bastante jodida cuando me encontrasteis, pero tú te me adelantaste. Hoy está siendo un día bastante raro.
—Hacía mucho tiempo que no teníamos un día así. Casi los había olvidado.
—Los días como estos siempre están ahí, pero no todos nos tocan directamente— respondió Silvia. –Cuando estaba con A.J… Vi muchas veces días así para otras personas. Así fue durante bastante tiempo… Hasta que dije basta… Y cuando lo dije, acabé siendo el juguete sexual de toda la pandilla. Los odio por ello y los mataría a todos con mis propias manos. Esa gente son monstruos. Son incluso más monstruos que los propios caminantes. Dudo mucho que vengan hasta aquí y nos provoquen, no lo harían ni aunque me vieran, saben que tienen las de perder. Sin embargo, reza para que no cojan a nadie del grupo a solas. Les encanta matar a otros, da igual que sean hombres, mujeres o niños. Los matan y punto, y ahora están ahí fuera, en algún lugar… Y me buscan. Al final esa búsqueda los traerá aquí.
—Creo que me estás sugiriendo algo, pero no se el que— dije mirando a Silvia.
—¿No es evidente? Ellos están cazando. Cacémosles nosotros a ellos. Con ellos fuera de circulación estaremos mucho mejor— dijo Silvia. –Vosotros sois el grupo más fuerte que he visto en mucho tiempo. Podemos hacerlo.
—¿Quieres vengarte?— pregunté
—Quiero proteger a otros y por supuesto vengarme— respondió Silvia. –No es un simple capricho, pero quiero ver a A.J muerto.
—Ellos no vendrán aquí. Eso es evidente… Pero son cazadores como bien dices. Nos encontrarán y esperarán para ir cazándonos poco a poco… Así que prepararé una expedición de búsqueda y captura. Te volveré a necesitar.
—Estoy en ella desde el principio— respondió Silvia.

Columbus…
23:00…

La cena había terminado y todos salvo Chris, A.J y Levine estaban dormidos en partes distintas del aula que habían escogido para dormir. Hablaban y discutían mientras bebían sin parar de una botella de Bourbon. Levine no quiso beber nada.
—…Y me la tiré. Estaba borracha, pero me dio igual. Justo cuando estaba a punto de acabar. La tía se puso a vomitar. Estuve a punto de parar y echar la pota yo también, pero la hostia. Se movía tanto mientras vomitaba que me estaba estrujando el manubrio cosa mala…— decía Chris mientras movía la botella que tenía en la mano
—Estás mintiendo cabrón— respondió en ese momento A.J –No me lo creo. Garantizo que es mentira. Tú eres muy mentiroso, como cuando dijiste que te habías tirado a mi hermana.
—Es que me tiré a tu hermana. Y también me tiré a tu madre— respondió Chris pasándole la botella a A.J, este le dio un trago a la botella y miró a su compañero fijamente. Parecía que iba a levantarse y a romperle la botella en la cabeza, pero en lugar de eso comenzó a reír, seguidamente le puso la botella delante a Levine. –Marti. No seas soso y dale un trago a esto. Está de cojones.
—No me gusta el alcohol— respondió Levine apartando la botella.
—Me ofendes rechazando esta botella. Venga hombre…
—Pasa de el. Este tío es gilipollas además de soso. Y no hace más que mirarnos. Me da que es marica y está esperando a que caigamos dormidos para darnos por el culo. Juraría que antes me estaba mirando el paquete. ¿Qué pasa? ¿Te gustaría saborear mis cojones?
—¿Es eso cierto? ¿Eres marica Marti?— preguntó A.J –No es que me moleste… Siempre y cuando me respetes y dejes que corra el aire. Si te van las pollas, siempre puedes decírselo a Craig. Tengo la sensación de que al puto gordo le has gustado— dijo A.J. Seguidamente el y Chris comenzaron a reírse, después le dio un pequeño empujón a Levine. –Era broma hostia. Riete un poco, estamos entre amigos… Y encima, mañana llevarás nuestro símbolo.
—Tengo que ir al baño— dijo Levine levantándose.
—Pero mea. Ni se te ocurra pajearte pensando en mí… O te juro que te cortaré la polla y te la haré tragar.
Cuando Levine salió del aula se dirigió al baño. Cuando llegó vio un ojo de buey abierto. Podría salir por allí sin hacer ruido. Lo abrió con cuidado y trató de salir por el, pero le estaba costando mucho. Era un poco más pequeño. Se separó un poco y comenzó a quitarse la camiseta.
—¿Qué coño haces?— la voz de Chris lo sorprendió de repente. Cuando se dio la vuelta lo vio allí de pie alumbrándolo con la linterna. –Decías que ibas a mear, pero yo no te veo meando. ¿Pretendías escapar? Dime Cabrón. ¿Querías escapar?— Chris le apuntó con la pistola. –Contesta hostias.
—Estás borracho— dijo Levine.
—Estaré borracho, pero no soy gilipollas. ¿Intentabas salir por esa ventana?— preguntó Chris acercándose al ojo de buey y cerrándolo rápidamente. Luego miró a Levine. –No me gustaste desde el principio. Tu ocultas algo— seguidamente agarró a Levine y comenzó a estrangularlo.
Levine trataba de quitárselo de encima, pero el agarre de aquel tipo era demasiado fuerte. Poco a poco iba perdiendo, el aire se le escapaba y la vista se nublaba. Fue entonces cuando se escuchó un disparo y Levine cayó al suelo, miró a la puerta y vio a A.J. Luego miró a sus espaldas y vio a Chris apoyado en la pared mientras se tapaba el brazo. En el lugar donde le habían disparado.
—¿Qué estás haciendo? ¿Has perdido la puta cabeza?— preguntó Chris.
—¿Qué que hago yo? ¿Qué haces tú? Pretendías matar a Marti. Es de los nuestros.
—El no es de los nuestros. Yo si lo soy. Este hijo de puta pretendía escapar, quería jugárnosla. Nos está tomando el pelo y tú estás tan ciego que no lo ves. Este tío oculta algo. No me fio de el. Dispárale y mátalo.
A.J miró a Levine y le apuntó con el arma. —¿Es cierto eso? ¿Querías escapar? ¿Querías dejarnos tirados? ¡¡¡¡Habla!!!!
—Solo quería mear y el me atacó. Está loco…— dijo Levine señalando a Chris… Los tipos como el son peligrosos. Algún día perderá el norte y os matará a todos mientras dormís.
Levine estaba echándole el muerto encima a Chris, tenía que hacer lo necesario para salir vivo de allí. Aunque tuviera que hacer que mataran a otro.
—No le hagas caso A.J. Sabes que yo nunca te haría daño… Somos amigos.
En ese momento, A.J levantó el arma y disparó a Chris en la cabeza, después bajó el arma y miró a Levine. –No tolero que nadie que no sea yo intente joder a otro— entonces señaló a Chris. –Y el ya se estaba pasando de la ralla y se estaba volviendo indisciplinado. Cada vez me costaba más manejarlo— Levine quiso hablar, pero A.J le señaló con el dedo. –No digas nada Marti. No quiero tener que matarte a ti también. Ahora vuelve a la jodida clase y duérmete.
En ese momento, atraídos por los disparos, llegaron al baño Lou, Fuller, Craig, Connor y Alex. Estos al ver el cuerpo de Chris, se quedaron mirando a A.J.
—¿Qué es esto? ¿Quién ha hecho esto?— preguntó Connor
—Le maté yo— dijo A.J –Intentó matar a Marti. Se volvió loco. Ahora regresad y dormid. Mañana por la mañana nos largaremos de aquí. Y lo digo desde ya, aquí el único que decide sobre la vida de los demás soy yo. No volveré a repetirlo.
Todos comenzaron a salir del baño, cuando Levine iba a salir, notó como A.J lo agarraba del brazo. –Te aconsejo que no intentes volver a escapar. Ahora eres de los nuestros y mi grupo no lo abandona nadie. Si eres de los nuestros, mueres siendo de los nuestros. Que no se te olvide Marti. Yo no necesito dormir, te esposaré a mi si es necesario.
Levine regresó al aula recordando las palabras de A.J. No iba a ser tan fácil escapar después de todo.

Gray, Tennessee…
23:45 horas de la noche…

Habían llegado y habían dejado los vehículos a las afueras de Gray. Juan iba montado en el kuad. Cuando lo detuvo se acercó al autobús de donde se bajaron el resto de sus compañeros.
—¿Por qué dejamos aquí los vehículos? ¿No seria más fácil entrar en la ciudad con ellos?— preguntó Blair. –Eso también me extrañó cuando nos rescatasteis.
—Por el momento no. También es mejor que alguien se quede aquí, más que nada por si pasa algo. Normalmente siempre llevamos a cabo este procedimiento en misiones de este tipo. ¿Te quedas tu Mike?— preguntó Juan.
—Si. No hay problema— respondió Mike mirando alrededor. –Si alguien intentase algo raro le daré un buen recibimiento.
—Así se habla. Brendan. Quédate con el. Así os cubriréis las espaldas el uno al otro. Ambos sois igual de anchos— bromeó Juan. –Los demás nos adentraremos, es probable que volvamos antes del amanecer.
—Nos llevamos un walkie talkie. Quedaros uno vosotros— dijo Johana sacando un par de walkie talkies de su mochila. Uno se lo dio a Mike y el otro se lo puso ella en la cintura. –Así estaremos conectados en todo momento.
Ese era el procedimiento habitual en esas misiones. Dejar los vehículos en las afueras y solo entrar unos cuantos miembros del equipo, siempre comunicados a través de unos walkie talkie. Así si ocurría algo podían pedir ayuda desde cualquiera de los dos puntos. Así lo habían hecho siempre desde que habían llegado al hotel, era lo que mejor resultado les había dado.
Juan, Johana, Brandon y Blair prepararon sus armas y se adentraron en Gray amparados por la oscuridad de la noche. Gray no era una ciudad, era un pueblo y la zona en la que se encontraban estaba compuesta por varias casas particulares muy separadas entre si. Era un lugar donde el número de No Muertos era menor. En definitiva era un buen lugar para que un grupo de supervivientes pudiesen haberse ocultado.
—Es probable que de haber supervivientes, estos estén en algún punto común. Un lugar donde no estén apretados. Un supermercado por ejemplo. Deberíamos empezar por ellos— sugirió Juan.
—Pues vayamos a ellos. Según el mapa, cerca de aquí hay uno— dijo Johana mirando el mapa alumbrándose con una linterna. –Esperemos que no hayamos hecho el camino en vano. Esperemos que podamos encontrar a más gente.
*****
Mike y Brendan estaban jugando a las cartas subidos en el techo del autobús. Aun así estaban atentos a todo lo que les rodeaba. Mike iba a sacar una buena mano cuando escucharon un ruido entre los matorrales.
—¿Has oído eso?— preguntó Brendan encendiendo la linterna y apuntando hacia el bosque. Seguidamente escucharon otra vez el ruido, era algo que se movía rápido y en dirección a ellos. Cada vez estaba más cerca. De repente un chico joven salió de entre los arbustos. Mike se fijó en el, el joven iba totalmente desnudo y tenía cortes, seguramente provocados por las ramas.
—¿Pero que cojones?— preguntó Brendan al mismo tiempo que apuntaba al joven.
—Tenéis que salir de aquí. Ellas vienen. ¡¡¡Ellos vienen!!!
—¿Pero de que estás hablando?— preguntó Brendan.
De pronto el chico tuvo como un espasmo y la punta de un arpón atravesó su pecho. Después algo tiró de el y desapareció dejando a Mike y a Brendan estupefactos. Rápidamente Mike cogió el walkie talkie y justo cuando iba a hablar notó como una cuerda caía sobre su cuello. Enseguida notó como tiraban de el, primero cayó sobre el techo y luego al asfalto. Escuchó gritar a Brendan y trató de ponerse en pie, pero entonces apareció alguien allí. Era una mujer, llevaba mascara, estaba desnuda y sostenía un cuchillo. –Los quiero vivos. Son perfectos.
Lo siguiente que vio Mike fue una capucha descendiendo sobre su cara. Después sintió un pinchazo y se desmayó.
Día 5 de Octubre de 2010
Día 828 del Apocalipsis…
Hotel… 04:00 de la madrugada…

Eva se despertó de golpe al sentir un dolor en el vientre. Había tenido pesadillas hasta ese momento, pesadillas donde sus hijos nacían muertos y llenos de gusanos. Una nueva punzada de dolor la hizo inclinarse sobre si misma, seguidamente notó algo mojado en el colchón. Enseguida supo que era, miró a su lado y comenzó a zarandear el hombro de su marido.
Me desperté de golpe cuando noté que me tocaban el hombro, encendí la luz de la lámpara de la mesita de noche. Me di la vuelta y miré a Eva, también noté que el colchón y las mantas estaban mojadas, pero no era sangre.
—¿Qué pasa Eva?

—Acabo de romper aguas. Estoy de parto.

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