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sábado, 28 de noviembre de 2015

NECROWORLD Capitulo 97

Día 24 de Enero de 2010
Día 581 del Apocalipsis
Manhattan…

Luke se encontraba en las alcantarillas de Manhattan junto a varios niños de su clase. Habían sido llevados allí debido a ese monstruo o lo que fuera que estaba en el edificio y que se había llevado a Dalton a través de un conducto de ventilación.
Luke estaba a solas apartado de los demás cuando vio algo en un rincón pegado a una pared. Se acercó con cautela procurando no hacer ruido y vio que se trataba de un destornillador. ¿Cuánto tiempo llevaba aquello allí? Luke se hizo varias preguntas con respecto al hallazgo, luego se lo guardó en el bolsillo, quizás más tarde le sirviera para algo, quizás sería un buen arma si eran atacados. Recordó lo que le había dicho su madre de como matar caminantes, aquello fue algo que le contó antes de morir.
Las horas en las alcantarillas pasaron y al igual que muchos, Luke se dio cuenta de que el estado de la chica con nombre raro había empeorado. Poco después escuchó como dos de los adultos discutían sobre lo que pasaría si aquella chica moría, que todos estarían en peligro si moría y se reanimaba mientras dormían, fue en ese momento cuando Luke tuvo una idea. Esperó a que la chica de nombre raro se quedara a solas para acercarse, lo hacía con una única razón, no podía dejar que sus vidas peligraran. Se acercó a ella y la chica lo miró con ternura, Luke estaba temblando de los pies a la cabeza, pero aun así se acercó, entonces la abrazó y la chica respondió al abrazo, entonces Luke la miró a los ojos.
—Lo siento…— murmuró el niño.
La chica no entendió que quería decir, tampoco entendió por que de repente había un destornillador clavado en su sien. Tenía los ojos abiertos de par en par y la boca abierta. Estuvo así unos segundos hasta que se quedó inerte, Luke sacó rápidamente el destornillador de la cabeza y se alejó rápidamente de allí. Esa chica ya no moriría de muerte natural y por supuesto ya no se reanimaría. Había sido más fácil de lo que se había imaginado y lo cierto es que había sentido algo que nunca antes se había sentido, ni siquiera cuando todo marchaba bien y le gustaba tirar piedras a los gatos o pisar cualquier insecto. Ni siquiera había sentido algo así cuando ahogó al perro de su tía aquella vez en la granja. Se sentía un héroe que había protegido a los demás. Fue en ese momento cuando en un rincón en las alcantarillas vio a su madre con una sonrisa de oreja a oreja dando palmas y asintiendo, había hecho un buen trabajo.
Al día siguiente descubrieron el cuerpo de la chica, el pensó en decir que había sido el, pero optó por que era mejor no hacer eso. Quizás se lo contaría más adelante. Quizás…

Día 21 de Abril de 2010
Día 662 del Apocalipsis
Aldea Amish… 10:54 de la mañana…

Salí de una de las casas con una bandeja donde había un vaso de leche de vaca y un par de tostadas con miel untada. Me dirigí en silencio hacia el granero y saqué las llaves del bolsillo de mi pantalón vaquero. Abrí con cuidado y entré. Cerré la puerta y caminé por el granero hasta que llegué a una de las cuadras que había allí dentro, miré al interior de una y allí estaba Luke sentado sobre un bloque de sal.
Habíamos encerrado allí a Luke tras el incidente en el bosque. Por los barrotes que había era imposible que saliera, pero para más seguridad habíamos cerrado el granero con llave.
Cuando Luke me vio llegar sonrió con una sonrisa que no entendía. —¿Me trae el desayuno? ¿Es por que soy un héroe?
No respondí, abrí la puerta de donde estaba encerrado y dejé la bandeja a sus pies, seguidamente cogí un cubo que había allí, le di la vuelta y me senté mirando al muchacho mientras cogía las tostadas con ansia.
—¿Por qué lo has hecho Luke?
—Tu lo sabes— respondió Luke tras tragarse un trozo de la tostada. –Por protegeros. Si alguien muere se reanima y nos quiere matar. Hay que clavarles algo en la cabeza.
—Pero esas personas a las que has matado estaban vivas todavía. No se iban a morir si se les ayudaba. Vicky estaba viva cuando querías matarla.
—Vicky habría muerto después. Yo solo quería ayudarla. Soy el héroe que el grupo necesita. Mi madre así me lo dijo y así me lo sigue diciendo.
—¿Tu madre?— pregunté. —En ese momento Luke señaló a mis espaldas y yo me di la vuelta para mirar, recordaba por los archivos de Manhattan que los padres de Luke habían muerto. Como era de esperar no vi a nadie detrás de mí. Volví a mirar a Luke.
—Ahí no hay nadie Luke.
—¿No puedes verla? Está ahí. A veces habla conmigo.
Conocía muy bien esa sensación, aun así no dije nada. Me levanté del cubo y salí de la cuadra. Cuando cerré la puerta volví a mirar a Luke. –Luego vendrá alguien a hablar contigo. Creo que lo necesitas.
—Mi madre piensa que es usted un buen hombre.
Sin responder a Luke salí a paso rápido del granero y cerré la puerta. Fue entonces cuando me encontré con Juan.
—¿Cómo te  ha ido con cara de cuero?— preguntó Juan con sorna, entonces le lancé una mirada de molestia. –Lo siento. ¿Cómo te ha ido con el chaval?
—No se muestra arrepentido. Sigue pensando que es un héroe y que nos estaba protegiendo. Además… Afirma que ve a su madre. La cual está muerta. Estaba señalando a mis espaldas, incluso me di la vuelta.
—Eso la única explicación que tiene es que el pobre crio está trastornado. Aunque tampoco me sorprende. Lo raro sería estar cuerdo estando en la situación que estamos.
—Yo se lo que es ver cosas que no existen. Me ha pasado y todavía hay veces que me ocurre… Y luego están esas pesadillas… Y la facilidad para matar a otros.
—¿Qué haremos con el? No creo que sea buena idea llevarlo con nosotros. Es un peligro en potencia, para todos, podrían volver a cruzársele los cables y matarnos mientras dormimos. Eso es aterrador.
—Lo más aterrador es que no parece mostrar arrepentimiento… Actúa como si lo que ha estado haciendo fuera lo más normal del mundo… Y ha matado a cuatro personas. Casi mata a mi hija…— respondí recordando el momento en el que llegué al lugar, si hubiese tardado más, las victimas de Luke habrían sido cinco.
—Si me permites que te haga una sugerencia… Hay que hacer algo con ese crio.
—Llevo toda la noche pensándolo. No podemos tenerlo encerrado como un animal siempre. Eso al final lo acabaría trastornando más, no lo entendería y podría traernos problemas. Se me ha estado ocurriendo, más bien se me han pasado dos cosas por la cabeza. Es la única solución. No parece que tenga solución.
—¿Hablas de cargárselo?— preguntó Juan apoyándose en la puerta del granero.
Agaché la cabeza y asentí mientras ponía los brazos en jarras. –Es una posibilidad que llevó contemplando. Hacerlo de forma rápida para que no sufra… La otra es subirlo en un coche y llevárselo lejos con agua y comida para varias semanas. No se me ocurre nada más. Esto es algo que debo hablar con todos los demás, quiero conocer su opinión.
—¿Opinión? ¿Quieres saber la mía? Opino que quizás el crio debería morir. Se que es drástico, pero al menos no lo dejas en cualquier lugar a merced de caminantes u otros grupos que lo puedan coger y hacerle cualquier cosa. Si las opciones que tenemos son esas dos… Yo voto por una ejecución rápida e indolora. Un tiro en la cabeza. Pudo hacerlo yo si quieres.
—No. Esto es solo cosa mía. Deja que yo me encargue de todo. Voy a ver a Vicky a la enfermería— dije al tiempo que le daba a Juan una palmada en la espalda y me alejaba del granero.

Día 27 de Marzo de 2010
Día 637 del Apocalipsis…
Mawah…

Andy se acercó a Luke y vio que estaba jugando con una pistola que tenía entre las manos. Se encontraban en medio de un pasillo de cajas. Todos los demás estaban durmiendo para descansar después de un largo viaje y los únicos que estaban despiertos eran ellos dos y los que vigilaban, los cuales estaban en la azotea del almacén que habían escogido como refugio temporal. Luke la había cogido a escondidas.
—¿Lleva puesto el silenciador?— preguntó Andy.
—Claro. Es lo básico para no atraer la atención de los caminantes. Ahora saldremos sin que nos vean e iremos a matar caminantes— respondió Luke con una sonrisa.
—Déjamela, quiero sostenerla— dijo Andy tendiendo la mano. –Yo te ayudé a conseguirla.
—No— contestó Luke. –Tú no sabes disparar.
—Y tú tampoco— respondió Andy. –Venga— intentó quitarle el arma, pero Luke la retiró rápidamente. —¿Qué estás haciendo?
—Es mía— respondió Luke. En ese momento Andy trató de quitársela nuevamente y ambos niños comenzaron a forcejear por el arma.
Andy le dio un mordisco a Luke en la mano y este lo empujó. Andy cayó al suelo, pero se levantó rápidamente y nuevamente se lanzó contra su amigo, volvieron a enzarzarse y entonces Luke inconscientemente puso el dedo sobre el gatillo y lo apretó. Se escuchó un chasquido y los ojos de Andy se abrieron de par en par, se retiró un poco y cayó de espaldas con una herida de bala en el vientre. Luke entró en pánico, sintió la necesidad de despertar a los mayores, pero entonces vio a su madre en mitad del pasillo de cajas.
—Mamá…— susurró Luke
—¿A dónde crees que vas?— preguntó su madre. Entonces miró el cuerpo de Andy. Luke también lo miró. –Si lo dejas así se reanimará y ya sabes lo que pasará. Tienes que hacerlo, luego esconde el cadáver allí— su madre señaló a una puerta que no estaba muy lejos de allí. Venga hijo, tu puedes.
—Si mamá— respondió Luke sacando el destornillador que siempre llevaba en el bolsillo. Se acercó a Andy y lo miró a los ojos. Andy quiso hablar, suplicarle que llamara a alguien, pero en lugar de eso, Luke le tapó la boca y clavó el destornillador en la sien. Después de eso lo llevó con cuidado a aquel cuarto, una vez lo dejó allí se marchó. Necesitaba dormir, se tumbó donde dormía y entonces vio a su madre de nuevo.
—Muy bien hecho hijo mío. Recuerda, aquí dependen de ti.
—Si mamá— respondió Luke.
En ese momento se escuchó el grito de una chica. Enseguida Luke supo que alguien había encontrado el cadáver de Andy, quizás alguien le había visto matarlo y esconderlo.

Día 21 de Abril de 2010
Día 662 del Apocalipsis
Aldea Amish… 10:56 de la mañana…

Entré en la enfermería que habían habilitado entre Sheila y Melanie en una de las casa. Nada más entrar vi a varios tumbados en las literas, tenían mal aspecto, uno de ellos. Un anciano se puso de lado en ese momento y vomitó. Seguí avanzando y entré en una habitación para los niños, sentada en la cama estaba Vicky y Melanie estaba vendándole el pie. Ambas me miraron.
—Ahí fuera acaba de vomitar un hombre. ¿Qué les ha pasado?
—Virus intestinal, puede que hayan comido algo en mal estado. Creo que Ben está afectado también, pero no demasiado. Los que están ahí fuera son los que están peor. Es hora de darles su medicina. ¿Sigues tú con el pie?
—Si, claro— respondí.
Melanie se levantó y salió de la habitación, yo ocupé su lugar y seguí vendándole el pie a mi hija. –He estado hablando con Luke— comencé a decir.
—¿Y?— preguntó Vicky.
—Está trastornado. Cree que ve a su madre y eso solo puede tratarse de una esquizofrenia paranoide. Algo similar a lo que me pasó a mi, aunque más grave, supongo. Eso le impulsa a creer que nos protege si mata a esos que están a punto de morir, cree que se reanimarán. Hay que decidir que hacemos con el. Voy a convocar una reunión y lo someteré a voto.
—Le odio papá. Mató a Rebeca y me quiso matar a mí— respondió Vicky. Merece morir por ello. Es lo único que merece.
No me sorprendía que Vicky hablara así. Era evidente debido a lo que había sucedido, yo también pensaba que era mejor matarle sin que sufriera, era lo mejor antes que dejarlo en cualquier otro sitio y que encontrara un destino mucho peor, aun así era algo que quería hablar con todos los demás, no quería tomar esa decisión yo solo.
—Bueno, esto ya está. ¿Como llevas el pie? Puedes caminar al menos. No ha sido muy grave. Cuando estés mejor saldremos a cazar y te enseñaré a hacer trampas.
—Me parece bien, pero no se si recuerdas que lo de salir al bosque es peligroso.
En ese momento me acordé de que quería hablar con Malaquías sobre lo que había ocurrido con aquellos tres tipos, pero con todo lo de Luke se me había olvidado por completo. Tendría que dejarlo para otro momento, aun había algo más importante que debíamos solucionar. Dejé a Vicky en la habitación leyendo un libro que alguien le había traído y me dirigí a Melanie, la cual estaba dándole la medicina a una mujer amish.
—¿Puedo hablar contigo? Es importante— le pregunté.
Melanie asintió y tras darles indicaciones a los enfermos salimos de la casa. Una vez fuera vi que sacaba un paquete de tabaco y lo abría, entonces mostró una mueca de fastidio al ver que estaba vacía.
—No sabía que fumaras— dije
—Hay muchas cosas que no sabes de mí. Nos conocemos más de dos meses y aun no hemos cruzado muchas palabras. Esto debe ser importante— Melanie se guardó nuevamente el paquete de tabaco. –A la porra, ahora si que lo he dejado. ¿Sobre que quieres hablarme?
—Sobre Luke— respondí mirando al granero. Melanie también lo hizo.
—No me puedo creer que un niño sea capaz de eso. No muestra arrepentimiento ¿Verdad?
Negué con la cabeza. –Por eso he venido a hablar contigo. Una de las chicas de tu grupo mencionó una vez que ayudabas como si fueras una psicóloga cuando estabas en Portland. ¿Has estudiado psicología?
—Psicologia, Oncologia, neurocirugía, pero al final me quedé solo en cirujana— respondió Melanie. —¿Qué quieres? ¿Qué hable con el?
—Quiero ver si es posible traerlo de vuelta de donde está. Yo volví y dejé de ver visiones y escuchar voces. Supongo que fue por que acepté mi culpa y mi responsabilidad, pero el… Creo que está en un lugar mucho más oscuro.
—Hablaré con el y veré que puedo hacer, pero en mi opinión… Creo que la mejor opción que tenemos es dejarlo abandonado en algún lugar con comida y agua. Que pase lo que tenga que pasar con el. No creo que nadie tenga que mancharse las manos con esto. Aun así te apoyaré en la decisión que tomes. Bueno, iré a hablar con el.
Me metí la mano en el bolsillo y saqué las llaves del granero para dárselas a ella. –Esta encerrado en una de las cuadras. No es necesario que le abras esa puerta.
*****
Melanie llegó al granero y antes de abrir miró a los lados, cuando se aseguró de que nadie la veía entró. Nada más estar dentro escuchó la voz de Luke. Al principió pensó que le hablaba a ella, pero cambió de opinión cuando escuchó al niño decir “mamá”. Sin hacer ruido se ocultó y escuchó con atención.
—No lo se mamá. No se cuando saldré de aquí… No… Puede ser. Yo se que lo he hecho bien y me sacarán de aquí para darme las gracias… Por que lo he hecho por ellos. El es un buen hombre que me prometió enseñarme a matar caminantes igual que el— En ese momento Melanie escuchó algo distinto, la voz de Luke se volvió un poco más grave y se respondió. –Ellos creen que estás loco y acabarán contigo. Lo están planeando ahora mismo…— la voz de niño de Luke volvió. –Eso es imposible papá— Melanie salió de su escondite y se dejó ver por Luke, el cual al verla sonrió como un niño al que le han traído un nuevo juguete.—Hola— dijo el sin perder la sonrisa.
Melanie intentó sonreír, pero la conversación le había puesto los pelos de punta, simplemente respondió. –Ho… Hola.
—¿Qué tal?— preguntó Luke.
Melanie se sentó sobre unos fardos de paja y miró al niño. –Estoy bien. ¿Cómo estás tú?
—Vino a verme mi padre. Hacía mucho que no lo veía.
—Aquí no hay nadie más que nosotros Luke. Ni tu padre ni tu madre están aquí. Están en tu mente. No son reales, ellos murieron hace tiempo— comenzó a decir Melanie intentando que la voz no le temblara, aunque le estaba costando, la mirada y la sonrisa que no desaparecía de aquel niño le estaban dando escalofríos. –Estoy aquí para saber por que mataste a esas personas.
—Yo no las maté— respondió Luke.
—Si que lo hiciste Luke. Seguían vivos cuando les clavaste el destornillador, eso es asesinato.
—¡¡¡Cállese!!!— la voz de Luke se volvió más grave de golpe, aunque seguía siendo la suya. También le cambió la expresión de la cara y la sonrisa desapareció. –Usted no tiene ni idea de lo que dice. Deje a mi hijo en paz.
Melanie también cambió de expresión y miró a Luke fijamente. —¿Con quien estoy hablando ahora? ¿Con el padre de Luke?— era la primera vez que veía en ese estado al niño desde que lo conocía. Seguramente había desarrollado esa personalidad hacía poco para no creerse culpable de lo que había hecho. Algo así como un escudo. –Quiero saber con quien estoy hablando. Quiero que vuelva Luke.
—Luke se ha ido— respondió Luke.
—No lo ha hecho. El sigue aquí— respondió Melanie.
En ese momento Luke se puso de pie y se lanzó repentinamente contra los barrotes, entonces le lanzó un escupitajo. –Cuando salga de aquí os arrancaré las entrañas mientras dormís.
Melanie no respondió, se levantó y se marchó del granero sin decir una sola palabra. Únicamente le estaba dando vueltas a lo que había ocurrido. El niño estaba perdido y sin profesionales iba a ser muy difícil traerlo de vuelta, solo les quedaban dos opciones.
*****
Decidí ir a hablar con Malaquías. Necesitaba que me contara que era lo que estaba pasando. Ya tenía suficientes problemas con el asunto de Luke como para que además se nos viniera encima otro. Corrí hasta su casa y abrí la puerta de golpe y sin avisar. De nuevo en el salón de su casa lo vi dando una especie de discurso a las mismas chicas que había visto en ocasiones anteriores.
—Malaquías. Tengo que hablar contigo.
—Ahora estoy en medio de algo importante y no puedo hablar— En ese momento, entre las chicas que estaban mirándome descubrí el rostro de Diana. Eso me hizo lanzarle una mirada hostil a Malaquías. No podía creerme que la hubiese metido en esas oraciones o lo que fuera. Avancé entre ellas y agarré a Malaquías del brazo. –No. Suéltame. No es el momento— decía el mientras avanzábamos entre las chicas.
—Estoy decidiendo que hacer con un crio que es un peligro en potencia para todos nosotros. No me digas que espere, ya he esperado demasiado. ¿Quiénes son esos tipos del bosque? ¿Quién es Alaric?
—No se de que me hablas— respondió Malaquías. Aunque se le notaba que mentía. Eso me hizo sentir tan furioso que le asesté un puñetazo tan fuerte que Malaquías cayó de lado. Las chicas se levantaron y comenzaron a gritar, las miré y les ordené que se largaran de allí. Cuando Malaquías y yo estuvimos solos este me lanzó una mirada. –Es complicado.
—Pues será mejor que te esfuerces en explicarme que es lo que está pasando. Estoy de muy mal humor y lo último que necesito es que me tomes el pelo— le amenacé.
Malaquías se puso de pie y con las palmas de las manos en alto a la altura de su pecho se fue alejando de nuevo hacia el salón, allí se sentó y comenzó a hablar. —¿Recuerdas cuando nos conocimos? Me hablaste del incidente de Washington DC. Ese grupo… Yo pertenecía a esa misma orden, pero lo dejé cuando me di cuenta de la realidad. Yo era el que estaba al mando. Esos hombres del bosque son los que estaban a mis órdenes. Son ellos quienes nos protegen en secreto, también son los que me ayudan a parecer algo más de lo que soy, si no fuera por eso no me habrían dejado quedarme aquí.
—No eres más que un charlatán— respondí.
Malaquías agachó la cabeza. –Si, eso es lo que soy, pero lo peor es que…
—¿Qué es lo peor?— pregunté al ver que se había quedado a medias con la respuesta.
—Para que nos protejan debo hacerles pagos, al principio solo querían comida, pero son todo hombres, los que venían conmigo y otros a los que han reclutado. Ahora desde hace un tiempo me están pidiendo que les lleve mujeres, me he visto forzado a engañar a las chicas más jóvenes de la aldea, haciéndolas creer que van a ver a los Arcángeles.
—¿Me estás diciendo que por protección les das chicas?— pregunté
—Aun no les di ninguna. Intento aplazarlo, pero se están impacientando. El mismo Alaric se ha presentado ante esa chica retrasada de tu grupo. Si no tienen lo que quieren es posible que nos ataquen— dijo Malaquías. –Te juro que no se lo que hacer. No quisiera entregárselas, pero… Cuanto más tiempo pasa… Más cabreados están. Y el que hayáis matado a tres de sus hombres no ayuda.
Yo me quedé un rato pensativo y miré a Malaquías. –Voy a solucionar todo lo que tengo que solucionar con Luke, pero mañana, cuando esté solucionado… Nos largaremos de aquí mi gente y yo. También nos llevaremos a aquellos de la aldea que quieran venir con nosotros. Tú quédate aquí y apáñate con tus chicos.
—Me matarán— respondió Malaquías con lagrimas y terror en los ojos.
—Eso ya lo se, pero no es mi problema— respondí. Después de eso salí de la casa, tenía que convocar la reunión con mi grupo, decidir que hacer con Luke y luego contarles lo que había pasado con Malaquías.

Día 27 de Marzo de 2010
Día 637 del Apocalipsis…
Mawah…

Luke observaba a un convaleciente Larry. El hombre había tenido un ataque al corazón y el sabía lo que podía ocurrir. Otro ataque al corazón podría matarlo mientras todos dormían y reanimarse. Se fue acercando a el lentamente mientras iba sacando el destornillador del bolsillo. Cuando estuvo junto a la cama donde descansaba el viejo se lo quedó mirando. Entonces el anciano giró la cabeza y miró a Luke.
—¿Qué demonios haces aquí puto crio? Márchate y deja de molestarme o me veré obligado a darte un par de azotes. ¿No me has escuchado? ¿Eres estúpido o algo así?— Larry se incorporó. —¡¡¡¡Arianne!!!! ¡¡¡¡Tamara!!!
De repente sin previo aviso, Luke clavó el destornillador en la cabeza de Larry y este cayó fulminado tras sufrir varios espasmos. Luke arrancó el destornillador de un tirón, entonces escuchó un ruido y rápidamente se escondió bajo la cama, segundos más tarde vio aparecer unos pies, luego escuchó un grito y seguidamente aquella persona se largó corriendo. Luke aprovechó para salir de allí, volvió corriendo totalmente nervioso a la puerta del autobús y tropezó, cayó al suelo y perdió el destornillador, el cual salió rodando hacia algún lugar. Quiso buscarlo, pero entonces su madre apareció de repente y le ordenó que se largara de allí.
Luke se había escondido en uno de los vehículos, allí se hizo el dormido. También escuchó disparos y discusiones. Parecía ser que habían culpado a alguien de la muerte del viejo. No le importaba quien fuera, al menos el no era sospechoso y nunca lo descubrirían.

Día 21 de Abril de 2010
Día 662 del Apocalipsis
Aldea Amish… 20:00 de la noche…

Había reunido a todos los miembros de mi grupo con los que tenía confianza en una de las casas. Tenía que someter a voto lo que había que hacer con Luke y luego les expondría lo que pasaba con Malaquías y los llamados Arcángeles. Allí solo faltaba Vicky, la cual se había quedado con Diana en la enfermería.
Comencé a hablar y todos escucharon atentamente el caso de Luke, cuando terminé pedí opiniones. Las primera en hablar fue Melanie, la cual expuso lo que había visto y oído. Explicó su teoría a lo de esa especie de doble personalidad de Luke, eso hizo que algunos se estremecieran. Seguidamente fueron Tamara y Arianne las que hablaron.
—Es un niño y eso todos lo sabemos, pero es un niño extremadamente peligroso. ¿No dices que amenazó con matarnos cuando se creía su padre?— preguntó Arianne mirando a Melanie.
—Así es, pero como ya he dicho esa personalidad es algo así como un escudo. Necesita que esa personalidad le de ánimos y lo felicite para no sentirse culpable— respondió Melanie. –Eso podría pasarnos a cualquiera.
—Mató a nuestro padre— comenzó a decir Tamara. –Yo voto por eliminarlo sin que sufra. Un tiro en la cabeza y asunto solucionado. Así no sufrirá. Mi hermana y yo votamos por matarlo.
—A mi no se me olvida que es un niño, pero no podemos vivir bajo el mismo techo con el. Tengo una hija de la que cuidar. Voto por eliminarlo— dijo Katrina. La cual me sorprendía que no hubiese hablado de un desaparecido James. No parecía que le importase mucho Suponía que le preocupaba más Cindy.
—Mi opinión no ha cambiado desde esta mañana. Lo mejor sería ejecutarlo. Si lo abandonásemos por ahí podrían cogerlo caminantes u otro grupo. En cualquiera de los dos casos el chaval lo pasaría mal. Da igual que sea un cabrón— dijo Juan.
—Por dios. No puedo creerme que hayamos llegado a esto. Es solo un niño. Quizás si hablo con el…— murmuró el padre Kaleb.
—No se ofenda padre, pero a ese crio ya no lo salva ni dios— replicó Juan. –Supongo que todos estaréis de acuerdo en que la ejecución rápida es la mejor opción.
Comencé a mirarlos uno por uno y entonces me pronuncié. –Muy bien. Hay dos opciones. O lo abandonamos o lo ejecutamos. Que levante la mano todo aquel que crea que deberíamos abandonarlo. Los asistentes dudaron por unos momentos, pero entonces varias manos comenzaron a alzarse. No había muchas manos, pero en alto pude ver la de Melanie, la de Faith y la de Eva. Los demás que no habían alzado la mano habían votado por la ejecución. Eran mayoría. Me crucé de brazos y los miré a todos. –Entonces gana el voto mayoritario. El de la ejecución. ¿Quién lo hará?— pregunté finalmente. Ahí nadie se pronunció.
—Tu eres el líder aquí. Se supone que debes ser tu el que lo haga— dijo Faith. –De todos modos no me gusta ninguna de las dos opciones. Yo me largo.
—La reunión aun no ha terminado— respondí interponiéndome delante de ella para que no saliera. –Siéntate y escucha lo que me queda por decir— dejé de mirar a Faith y los miré nuevamente a todos. –Segundo punto, voy a ser breve, así que atended— hice una pausa. –Malaquías no ha dicho la verdad de todo lo que pasa aquí. Hay hombres ahí fuera que trabajan para el y que están hartos de obedecer. Eso podría traer complicaciones, y más después de lo que nos pasó a Juan, a Yuriko y a mí. He tomado una decisión que no tiene nada que debatir. Mañana por la mañana nos largaremos de aquí, quiero que preparéis los equipajes para que podamos irnos antes del medio día— les seguí explicando todo y todos estuvieron de acuerdo. Cuando terminé disolví la reunión y mientras todos volvían a donde dormían me quedé a solas con Eva.
—Sabía que al final ibas a tener que hacerlo tú. Siempre serás tú por que nadie quiere ensuciarse las manos.
—Lo que estoy a punto de hacer… Me marcará de por vida. Creí que ya nunca tendría que volver a disparar a un niño… Pero… Maldita sea. ¿En que nos estamos convirtiendo? ¿Dónde está nuestra humanidad? A veces creo que los verdaderos muertos vivientes somos nosotros.
Eva se acercó a mí y me abrazó. –Haz lo que tengas que hacer. No te odiaré por ello.
Besé a Eva y salí de la casa para ir en dirección al granero. Abrí la puerta y entré, caminé hacia la cuadra donde estaba Luke y este me recibió con una sonrisa. Abrí la puerta y entré dentro con el.
—Hola Luke— le saludé con tono de pesadumbre mientras sostenía el arma que ocultaba detrás con mano temblorosa.
—¿Cuándo me soltarán?
—Luke… No vamos a soltarte. Eres peligroso, amenazaste con matarnos— respondí. Estaba controlando que la voz no me temblara y también estaba evitando que me salieran lágrimas. –Siento tener que hacer esto— entonces saqué el arma y le apunté directamente a la cabeza.
*****
Eva regresó a la enfermería para pasar un rato con Vicky. Cuando entró en la habitación vio sola a Diana, entonces tuvo un mal presentimiento. Eva le preguntó donde estaba, pero la muchacha no supo responder. Rápidamente salió de la habitación y preguntó a varios de los que estaban allí, una mujer dijo que la había visto salir hacia un rato, diez minutos escasos y que esta llevaba un arma. Eva salió de la casa corriendo y cuando salió se encontró de bruces con Sheila.
—¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan nerviosa?
—Estoy buscando a Vicky. ¿La has visto?
—La vi ir hacia el granero después de la reunión— respondió Sheila.
Eva se alejó corriendo de Sheila en dirección al granero.

Salí del granero y entonces vi llegar a Eva corriendo. Esta me llamó varias veces por mi nombre y yo la miré. –No he podido hacerlo. No me he atrevido. Encontraremos otra solución— entonces observé que estaba muy alterada. —¿Qué es lo que te ocurre?

De repente escuchamos un disparo que venia desde el interior del granero, el sonido había sido el de una pistola. Eva se quedó en silencio mientras que yo comencé a caminar de vuelta a la puerta por la que había salido, cuando estaba llegando esta se abrió y yo instintivamente alcé el arma, no se por que lo hice en realidad. En ese momento vi salir a Vicky, ella me miró, pero no dijo nada. Pasó por mi lado sin mirarme y recorrió todo el campo de vuelta a la enfermería. Sin perder más tiempo entré rápidamente en el granero y corrí hacia la cuadra donde estaba Luke, cuando llegué vi al chico tumbado boca arriba con los ojos abiertos y un agujero de bala entre los ojos. Vicky había hecho lo que yo debía haber hecho y que no me había atrevido a hacer.

sábado, 21 de noviembre de 2015

NECROWORLD Capitulo 96

Día 21 de Abril de 2010
Día 662 del Apocalipsis
Bosque… 00:15 de la noche…

A James le quitaron la capucha de la cabeza y este se vio rodeado por más de una treintena de tipos armados con armas de fuego, bates de baseball y armas blancas. No recordaba mucho desde que se había largado corriendo y había dejado tirados a los demás en medio del bosque mientras eran atacados por caminantes. Ese acto de cobardía no le permitiría volver al grupo estuvieran los demás vivos o muertos. Después de eso se había refugiado dentro del tronco de un árbol donde inevitablemente comenzó a llorar hasta que fue asaltado por un grupo de tres hombres que lo desarmaron, lo golpearon y le pusieron una capucha. Ahora se encontraba en lo que parecía un campamento en medio del bosque, por lo que podía observar el perímetro de seguridad del campamento constaba de alambre de espinas
—Vaya, Vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí?— dijo un chico joven, delgado y rubio mientras salía de entre la multitud. –Parece un conejo ha salido de la madriguera— El tipo se acercó a James y lo agarró de la barbilla para obligarle a mirarle mientras clavaba unos ojos azules penetrantes en los suyos. –Maldita sea, ¿No os habéis pasado un poco con la paliza? Le habéis dejado la cara hecha un Cristo. Esto os costará un par de días sin cenar carne— el chico miró a James. –Tendrás que disculpar a Azazel, a Daciano y a Edgar. A veces son un poco brutos. ¿Cómo te llamas?
—James…
El chico tendió la mano para que James se la estrechara, cuando lo hicieron el chico se presentó como Alaric, luego se levantó y le pidió a James que lo siguiera. James no abrió la boca y lo siguió a través de la multitud. Este podía escuchar algunos murmullos de aquellos tipos y podía sentir sus ojos clavados en el, se dio cuenta entonces de que en cualquier momento podrían matarle. Finalmente llegaron a una cabaña que parecía haber sido remodelada y pintada hacía poco. Una vez dentro, James se dio cuenta de que parecía una habitación de lujo. Alaric lo invitó a sentarse y le ofreció un plato donde había carne recién hecha. Por unos momentos, James dudó si debía comer o no.
—Es el plato que le correspondía a uno de los tres gilipollas que te ha pegado. Come sin miedo, no está envenenado ni nada parecido. Adelante, come.
James hizo caso a Alaric y comenzó a comer mientras Alaric lo miraba con una sonrisa. En ese momento la puerta de la cabaña se abrió y entraron dos hombres, uno de ellos tenía heridas en la cara.
—¿Fue este? ¿Fue este uno de los que mató a Logan y Theo?
—No. Este no. Eran uno grande y fuerte, un tipo de complexión normal y una chica asiática— dijo el herido. James no entendía nada, pero con chica asiática pudo deducir que se referían a Yuriko.
—Salvado— dijo Alaric en ese momento mirando a James. –Sigue comiendo. Verás, ha pasado algo gravísimo, tres de tus amigos salieron de la aldea de noche y mataron a dos de mis hombres, unas vidas que yo valoraba mucho, eran hombres valientes.
—Lo siento, no lo sabia…— respondió James casi tartamudeando.
—Claro que no lo sabias. Verás, esta cena tan sabrosa no te va a salir gratis. Quiero que hagas algo por nosotros, vuelve a la aldea e invéntate algo, una pantomima para que los tres que mataron a mis chicos te sigan hasta aquí para que podamos darles su merecido. Tómatelo como un favor por favor.
En ese momento James dejó de comer para comenzar a hablar. –Esos a los que se refiere son Juanma, Yuriko y Juan. Fueron ellos quienes salieron durante la noche, pero no podré volver a la aldea. Ya no, he hecho algo terrible y no me permitirán volver. Sería más sencillo que fueras a hablar tú con ellos y que te los entregaran.
En ese mismo momento, James vio como la suela de una bota volaba por encima de la mesa hasta estrellarse en su cara. Primero sintió dolor y luego el trozo de carne atragantándosele. Cayó de espaldas y con un dolor palpitante en la cara comenzó a toser mientras trataba de sacarse el trozo de carne cuyo sabor se había mezclado con el de la sangre.
—Pedazo de mierda. Le damos de cenar y es tan desagradecido que no nos ayuda con la cosa más simple— dijo en ese momento Alaric situándose sobre el y levantándolo de un tirón, seguidamente le dio un par de palmadas en la espalda y James pudo escupir el trozo de carne con trozos  de dientes adheridos a el.
—No me matéis… Por favor… Yo no tengo nada que ver con lo ocurrido. No me matéis…— alcanzó a decir James mientras hilos de saliva mezclada con sangre caían de su boca.
—Bueno. Ya se nos ocurrirá algo que hacer contigo— dijo Alaric en esos momentos, después miró a dos hombres más que entraron en la cabaña. –Llevadlo a una de las furgonetas y allí amordazadlo y esposarlo. Que no pueda moverse, así no podrá intentar suicidarse, muerto no nos sirve de nada.
Los dos hombres de Alaric alzaron a James y este miró al líder de aquellos tipos. —¿Qué vais a hacer conmigo?  Por favor, dejadme marchar.
—En un par de días lo sabrás— respondió Alaric con una sonrisa. –Decidles a los demás que se preparen, es muy probable que dentro de poco tengamos un baile. También quiero que los chicos salgan de caza y atrapen a todos los caminantes que vean, que no los maten. Que esperen a las nuevas órdenes.
Los hombres de Alaric asintieron y seguidamente salieron de allí llevándose al prisionero con ellos. Entonces volvió a su asiento y se sentó para terminar de planear lo que ocurriría en unos días. Iba a ser increíblemente divertido.

Día 21 de Abril de 2010
Día 662 del Apocalipsis
Las Vegas… 00:30

Carlos se levantó de la cama y miró a Sandra que seguía dormida. Había tenido relaciones sexuales con ella, durante las cuales había pensado en Eva nuevamente, del mismo modo que cuando se había acostado con la periodista. Después se habían quedado dormidos. Salió de la habitación y fue a la suya, lo primero que hizo cuando entró en la suya fue ir a la nevera para beber un trago mientras recordaba lo de los juegos que Dorian le había mencionado. Se sentó en la cama y encendió el televisor, enseguida apareció la imagen de un callejón donde se veía dos siluetas pegadas a una pared mientras se cubrían de los disparos de alguien, quizás un francotirador. Entonces Carlos las reconoció, eran dos mujeres, una era esa que trajeron de Washington DC cuando aquella desastrosa misión. Y la otra era Luci, era ella indudablemente, la katana y su pelo recogido en una coleta la delataba. Desde ese mismo momento no pudo apartar la mirada del televisor, y justamente desde ese mismo momento comenzó a desear con todas sus fuerzas que una de las balas del francotirador atravesara la cabeza de aquella maldita mujer. Cuando eso ocurriese, estaría tan feliz que sería capaz de ir hasta donde estuviera el cadáver y mearse sobre el.
*****
Luci se asomó y volvió a ocultarse rápidamente antes de que una bala le acertase en la cabeza. Eso le bastó para conocer la nueva ubicación del francotirador, este había cambiado de lugar, en esos momentos había subido a una azotea desde donde podía tener mejor precisión para acertar con los disparos.
—Tenemos que movernos en esa dirección— dijo Luci con un gesto mientras miraba a Isabella. Luci señalaba al otro lado de la calle.
—Si salimos nos disparará— respondió Isabella mirando hacia donde le estaban señalando.
—Ese es el plan. Será imposible atacarle, así que solo nos queda huir. Si salimos corriendo haciendo zigzag, el francotirador no podrá acertarnos. Si alcanzamos el otro lado de la calle estaremos salvadas. No hay tiempo para decidirse, hay que hacerlo.
Isabella asintió y se preparó junto a Luci. Cuando escuchó la señal, ambas salieron corriendo tal y como Luci había indicado, mientras corrían haciendo eses escuchaban los disparos, aunque ninguna bala hizo blanco. Cuando alcanzaron el otro lado de la calle, los disparos cesaron, lo habían conseguido.
—¿Qué hacemos ahora?— preguntó Isabella. –Esto no acabará hasta que solo quede uno de nosotros. No nos dejarán salir así como así. Nunca a las dos…
En ese momento Luci agarró a Isabella por el cuello y la aprisionó contra la pared. –Si de verdad piensas eso quizás deba acabar ahora mismo contigo. Yo quiero tener a alguien decidido a luchar a mi lado, no a una cobarde. Así que dime ¿Quieres vivir o morir?
—Vivir…— respondió Isabella
Luci la soltó. –Eso es lo que esperaba escuchar. Ahora movámonos y pensemos en como salir de aquí.
—Pensé que ibas a matarme— dijo Isabella al tiempo que seguía a Luci a través del callejón. –Me alegro de que no lo hayas hecho.
—En estos juegos solo hay una persona a la que quiero matar. Ese es Dante, está en algún lugar de este campo de batalla. Antes de intentar escapar quiero dar con el o que el de conmigo. Cuando eso ocurra no pienso ser yo quien muera.
En ese momento escucharon un ruido, el de cristales al romperse, entonces a sus espaldas cayó el cuerpo de un hombre. El cuerpo chocó contra el suelo con un golpe seco, su pecho estaba lleno de cuchillos que alguien le había clavado. Luci e Isabella miraron hacia arriba y asomado a una ventana rota estaba Tom observándolas con una sonrisa de oreja a oreja.
—Me alegro de ver que seguís con vida. Esperadme ahí abajo— dijo este sin dejar de sonreír. Un minuto después estaba llegando por el callejón con las manos en alto. –Pensé que a estas horas alguno de los participantes os había rebanado la cabeza.
Luci desenvainó la katana y apuntó con ella a Tom. –No des ni un paso más. Si lo haces me veré obligada a matarte… Y tú no me interesas. ¿Qué te hace pensar que me fio de ti? ¡¡¡Que no te muevas!!!
Tom se detuvo y levantó las manos para demostrar que no tenía armas. –No voy armado como puedes observar— entonces señaló al cuerpo del hombre muerto. –De hecho ese las lleva todas encima. Si me disculpas…— Tom pasó entre Luci e Isabella y comenzó a quitar los cuchillos del torso del cadáver, en ese momento el cadáver trató de levantarse y con un rápido movimiento le clavó uno de los cuchillos en la cabeza. –Se me había olvidado por completo lo de rematarlo— Tom se levantó y miró a las dos chicas. –Quedan muy pocos participantes, como mucho quedamos ocho. Este campo de batalla está plagado de trampas y No Muertos.
—Aun no me has dicho que es lo que quieres de nosotras— dijo Luci. –Di no tienes nada de interés que decir, mejor esfúmate.
—Queréis escapar ¿Verdad? Yo se como, pero tenemos que darnos prisa. Podremos escapar de aquí si nos damos prisa. A unas manzanas de aquí tenemos una valla que apenas está vigilada. Por allí podremos escapar.
—¿Por qué deberíamos fiarnos de ti?— preguntó Isabella.
—Vosotras mismas. Yo ya me voy hacia allí. Depende de vosotras si queréis o no queréis escapar. No tenemos demasiado tiempo.
De repente vieron pasar un cohete por la calle que habían cruzado las dos chicas, seguidamente se escuchó una explosión seguida de un derrumbe. No tardaron en ver una nube de polvo invadir toda la calle y parte del callejón. Se miraron unos a otros y comenzaron a correr en dirección contraria.
*****
Dorian observaba como Luci, Isabella y Tom huían por el callejón mientras en la calle cubierta por la nube de polvo avanzaba Jack cargado con el lanzacohetes que había conseguido. En esos momentos era ese hombre el que tenía las de ganar, nadie podría matarle si seguía con ese arma en su poder. Nadie podría hacerle frente, ni siquiera Luci, su favorita. Observó a los demás, los cuales habían comenzado a apostar por Jack.
—Ese tipo va a ganar. Nadie va a poder con el— decía Quentin mientras manoseaba a su mujer. –Apuesto todo mi dinero y a mi mujer por el. El será quien gane estos juegos.
—Acepto la apuesta— dijo otro hombre acercándose a Quentin y agarrando a la mujer de este para acercarlo a el. –Hace tiempo que le tengo echado el ojo a tu mujer.
Dorian se alejó un poco y se metió la mano en el bolsillo, entonces sacó un walkie talkie y dio unas indicaciones. Seguidamente en la pantalla donde aparecía Jack con el lanzacohetes en las manos se vio como este era abatido de un tiro en la cabeza, su cuerpo se quedó allí tirado para servir de alimento a los caminantes que atraídos por el sonido de la explosión llegaban desde distintos puntos. Lo ocurrido hizo que algunos de los que habían apostado por el se llevaran las manos a la cabeza al darse cuenta de que habían perdido mucho.
Dorian volvió a mirar la pantalla donde aparecían Luci y los otros dos. Parecía que avanzaban hacia las vallas para intentar escapar, pero Dorian ya había previsto eso y tenía sorpresitas preparadas allí, nadie podría escapar si el no quería. Por otro lado, ahí no ganaría nadie que no fuera Luci. Y si ella ganaba, el también.
*****
Luci e Isabella seguían de cerca a Tom a sabiendas de que en cualquier momento este podía traicionarlas e intentar matarlas, por eso, Luci no alejaba la mano del mango de la katana. Avanzaron por el callejón y llegaron a una calle donde parecía que había algo raro. Tom les hizo una señal y ambas se detuvieron, se pegaron a la pared y Luci observó la calle.
—¿Qué es lo que pasa?
—Hay caminantes en jaulas que se abrirán en el momento que pisemos esa calle. Mirad— Tom señaló a unos barrotes por encima de sus cabezas. –Cuando salgamos ahí esas puertas se cerrarán y quedaremos atrapados mientras los caminantes nos rodean. No podremos con todos ellos.
—¿No podemos dar la vuelta?— preguntó Isabella.
—No, tenemos que pasar necesariamente por aquí— respondió Tom.
—¿Se te ocurre algún plan?— preguntó Luci con sarcasmo mientras se apoyaba en la pared del callejón. Daba por sentado que Tom no tenía plan alguno.
—De hecho si— respondió Tom en ese momento. –Este tipo de trampas no pueden accionarse a distancia. Ya he visto otras similares en el campo de batalla, precisan que alguien las accione en el momento justo. Es la imperfección del trabajo deprisa y corriendo. El tipo que acciona la trampa debe estar muy cerca— Tom comenzó a observar los alrededores, en busca de un lugar donde pudiera estar esa persona. –Allí— dijo entonces señalando a una ventana donde se veía una luz, de la ventana salían unos cables que comunicaban con las rejas que les dejaban paso a los caminantes y las que los dejarían a ellos atrapados. Entonces vieron como alguien se asomaba a la ventana vigilando la zona. Seguidamente volvía al interior y Tom se quedó mirando a una de las cámaras que había en el callejón, una que los enfocaba a ellos precisamente. –Ese ya sabe que estamos aquí. Nos debe estar viendo por esas cámaras… Afortunadamente no pueden escucharnos.
—¿Qué propones?— preguntó Luci mientras  levantaba un dedo mirando a la cámara.
—Con ese capullo fuera de juego podremos pasar sin que la trampa se active. Por eso habrá que cargárselo. Uno de nosotros tendrá que ir.
—Muy bien…— dijo Luci. –Yo me encargo de eso. ¿Cómo puedo acceder hasta allí?
—Por los tejados. Es el método más rápido para llegar hasta allí sin ser visto. Cuando se quiera dar cuenta nos tendrá delante amenazando su vida. Aunque no serás tú, yo me ocuparé de esto— respondió Tom.
—El lugar por el que podemos escapar… ¿Está muy lejos de aquí?— preguntó Luci mirando a Tom.
—No. Si cruzamos por aquí no deberíamos tener problemas para llegar. Está cerca— respondió Tom. –Se que puede sonar raro, pero tenéis que confiar en mi.
—Muy bien— respondió Luci. Entonces con un rápido movimiento golpeó a Tom en la cara con el codo y este cayó al suelo inconsciente ante la atónita mirada de Isabella.
—¿Por qué has hecho esto?
—¿Tú te fías de el? Por que yo no. Nos habría traicionado en cualquier momento— respondió Luci mientras le quitaba todas las armas que Tom llevaba encima, seguidamente dejó el cuerpo de Tom detrás de un contenedor. –No está muerto. No creo que haga falta acabar con el.
—Cuando se despierte vendrá a matarnos por haberle traicionado— respondió Isabella.
—Cuando eso ocurra… Si eso que contó es cierto… Tú y yo estaremos lejos de aquí. Ahora vamos a allanarnos el camino. Espérame aquí hasta que vuelva— dijo Luci mientras deshacía sus pasos hasta una escalera de mano que había visto antes.
*****
Dorian estaba disfrutando como nunca con todo lo que estaba viendo. Luci había sabido jugar, había noqueado a Tom y había decidido seguir por su cuenta. También se había dado cuenta de lo que su favorita pretendía.
Dorian salió de la sala donde se encontraban y comenzó a bajar los escalones del hotel mientras hablaba por el walkie talkie, cuando salió del Caesar Palace ya estaba la limusina esperándole, se subió rápidamente a ella y el conductor lo miró.
—¿A dónde señor?
—A la zona Norte del campo de juegos— respondió Dorian. Seguidamente cogió de nuevo el walkie. –Moviliza a todos tus hombres en la zona Norte del campo de batalla. Que permanezcan ocultos hasta que de la orden.
—¿Ocurre algo malo jefe?— preguntó una voz al otro lado del walkie. –Hemos visto que únicamente quedan cuatro participantes.
—No, no. Tranquilo. Solo es que algo me dice que el vencedor de los juegos se decidirá allí. Eso es todo— respondió Dorian con una sonrisa. No podía evitar contener la emoción del momento. Iban a ocurrir grandes cosas esa noche, estaba deseando ver la cara de Luci cuando descubriera que el siempre ganaba de un modo u otro.
*****
Luci llegó a un pasillo iluminado por luz. Antes de comenzar a recorrerlo se ocultó para observar mejor la seguridad. Un lugar así donde se ocultaba un tipo para accionar trampas debía estar protegido. Fue en ese momento cuando descubrió una alfombra en el suelo, la cual estaba como removida. Se agachó y con cuidado la levantó, entonces vio como habían quitado el piso y lo habían sustituido por estacas de hierro en punta, cualquiera que pasase por allí sin darse cuenta, acabaría empalado. Así nadie podría acercarse a ese tipo, pero un sitio así debía tener otro lugar de acceso. Luci volvió a poner la alfombra en su sitio y bien colocada, entonces se acercó a una de las ventanas del pasillo y se asomó. Allí había una cornisa por la que podría avanzar. Así lo hizo, avanzó con cuidado y llegó hasta la ventana de donde surgía la luz, sin pensárselo dos veces saltó hacia el interior ante el sobresalto y la sorpresa del tipo que había en el interior. Con un rápido movimiento golpeó al tipo y lo noqueó de un golpe. Con el tipo fuera de combate se asomó por la ventana y vio a Isabella a la que le hizo una señal. Fue en ese momento cuando vio surgir detrás de ella una silueta, una que se abalanzó sobre ella y con un rápido movimiento le rompió el cuello a la mujer.
—Joder…— murmuró Luci cuando vio que se trataba de Tom. Tendría que haberlo matado cuando lo dejó k.o. La muerte de Isabella era únicamente culpa suya.
—¡¡¡Ahora voy a por ti puta!!!— le gritó Tom desde el callejón.
Tom comenzó a correr por el callejón en dirección a donde se encontraba ella, en pocos minutos estaría en el pasillo. Luci corrió hacia la puerta y entonces se dio cuenta de que cuando Tom pusiera un pie en ese pasillo caería de bruces y moriría ensartado en las estacas del suelo. Al poco rato vio aparecer a Tom en la puerta de entrada al pasillo.
—Vas a lamentar no haberme matado. Ven aquí y pelea conmigo— dijo Tom apuntándole con un trozo de cristal. —¡¡¡Quería ayudaros!!! ¿Y me lo agradeces así? Date por muerta.
—Si quieres pelea ven hasta aquí— dijo Luci tratando de provocarle. –Te espero, te haré pagar por lo que has hecho con Isabella.
—A ti esa tía de importaba una mierda. Te la habrías cargado antes o después.
—Yo no mato si no tengo un motivo para ello… Por eso no te maté a ti. Un error que voy a remendar ahora mismo. Aquí te espero. ¡¡¡Ven!!!
Tom lanzó un grito de rabia y se lanzó a la carrera por el pasillo, pero cuando puso en primero de los pies en el, el suelo se hundió bajo sus pies y las estacas atravesaron sus pies, seguidamente cayó de bruces y las estacas atravesaron varias partes de su cuerpo, haciendo que Tom lanzara desgarradores gritos de dolor. Luci se dio la vuelta y salió por la ventana para volver a recorrer la cornisa, regresó al pasillo y vio a Tom ensartado, varias de las estacas atravesaban sus costados y sus extremidades, una de las estacas le había desgarrado la cara. Tom estaba agonizando.
—No voy a matarte. Ahora quédate aquí y disfruta.
Luci se marchó de allí, sabía que los gritos atraerían a los caminantes. Esperaba que llegaran antes de que Tom muriera desangrado, de todos modos, pasase lo que pasase, no estaría allí para verlo. Iba a seguir el camino, pero antes había algo que tenía que hacer.
Luci volvió al callejón donde estaba el cuerpo de Isabella y se lo quedó observando. Se lamentó por haberla dejado allí sola. No tendría que haberlo hecho, poco a poco se fue acercando y se arrodilló junto a el mientras comenzaba a hablar. –Siento que hayas acabado así, de verdad. Yo habría sido incapaz de matarte, al menos ahora estas fuera de esta pesadilla y es posible que exista el más allá donde puedas encontrarte con Lazarus— Luci cogió la espada que estaba a los pies de Isabella y se la clavó en la cabeza para impedir que se reanimara. Después de eso se puso en pie y cruzó la calle. Esperaba que la pesadilla acabara pronto y poder escapar de allí, pero si algo había aprendido desde que el mundo se fue al infierno, era que nadie tenía suerte.
*****
Dorian llegó a donde quería. Allí ya había movilizado un gran número de sus hombres ante la valla. Todos ellos estaban armados, incluso había hombres armados con armas de gran calibre.
—Nos ha llegado el informe de que tan solo quedan dos participantes. Uno de ellos viene hacia aquí, y el otro…— dijo uno de sus hombres, el cual no acabó la frase al ver a un hombre al otro lado de la valla.
Dorian miró al otro lado de la valla y allí vio a Dante. Entonces se acercó dando palmas. –Te aseguro que me imaginaba que serias tu uno de los que llegaría hasta aquí. En serio, y eso me alegra.
—Sácame de aquí— dijo Dante. –Esta mierda llegó a su fin.
—Esta mierda aun no llegó  a su fin. Aun queda el acto final, aun queda alguien más. Un único obstáculo que debes superar si te quieres proclamar vencedor… ¡¡Oh!! Aquí está.
Dante se dio la vuelta y entonces se encontró con Luci accediendo a la zona ante la mirada de todos los presentes al otro lado.
—¡¡¡Y aquí están los dos finalistas cara a cara!!!— anunció Dorian como si fuera un presentador. –Todas las cámaras en ellos.— Dorian volvió a mirar a ambos finalistas, los cuales se habían quedado mirando el uno al otro. –Ha llegado el momento de la final. El momento de que solo uno de ellos se proclame vencedor. Ha llegado el momento de que luchéis a muerte.
Luci y Dante se quedaron mirando el uno al otro. Ella no pudo evitar sonreír. –Debo admitir que estaba deseando que llegara este momento. El momento justo para separarte la cabeza del cuerpo. Es culpa tuya que nos encontremos aquí. Te voy a matar… Dante.
—No seas estúpida. Aquí solo morirá uno de los dos… Y ese no pienso ser yo. ¿Te queda claro? Te voy a sugerir que mueras tú, por que por mucho que ganes esto— Dante señaló a Dorian. –El nunca te dejará ir. No merece la pena que sigas luchando.
—No te preocupes por eso. El será el siguiente— respondió Luci al tiempo que desenvainaba la katana.
En ese momento se lanzaron el uno contra el otro y las espadas chocaron en el aire ante la complacida sonrisa de Dorian.

Bosque…
04:00 de la madrugada…

Richard Levine estaba andando por el bosque. Había estado en la aldea tras descubrir que todo había salido bien. Habían encontrado a los niños y había resultado ser que el asesino del que habían hablado, era ni más ni menos que uno de los críos. Algo que no se podía creer. Era increíble que el mundo, pese haberse convertido en un infierno, hubiera cambiado tanto a un niño. Después de eso se había enterado de que uno del grupo de Juanma había desaparecido y el se había ofrecido voluntario para salir en su busca.  Su don le iba a ser de gran ayuda con todo aquello.
Mientras caminaba se cruzó con un grupo de caminantes  entre los que se mezcló. En ocasiones le gustaba hacer eso y observar a sus inconscientes acompañantes mientras se imaginaba que podían haber hecho cuando estaban vivos, quienes eran. En esos momentos se quedó mirando a uno de los No Muertos, se trataba de una mujer cuyos grandes pechos de silicona colgaban de su pútrido cuerpo, seguramente había sido alguna modelo de las que salen en las revistas de coches dejando bastante a la vista, habría sido seguramente rubia a juzgar por los restos de pelo que todavía quedaban en su cabeza. Miró a su izquierda y se encontró con un hombre de unos treinta años cuya mandíbula inferior había desaparecido y la lengua hinchada colgaba tocando el pecho. Por la ropa que llevaba no podía averiguarse mucho, seguramente un tío normal al que la mierda había sorprendido en forma de tsunami.
Iba a mirar a otro caminante cuando sintió como si se elevará en el aire, cuando se quiso dar cuenta se encontraba dentro de una red entre los caminantes, colgados a unos dos metros del suelo, entonces los No Muertos parecieron excitarse, en ese momento, Levine vio a varios tipos armados enfocando con sus linternas. Richard tuvo que ocultarse rápidamente para no ser visto, aunque sabía que con eso solo estaba retrasando lo inevitable.
—¿Cuántos podridos hay— preguntó uno de los hombres tratando de contarlos.
—Ni idea, pero fíjate en esa de ahí. Creo que salía en una película porno. Venga, al camión. Alaric estará esperándonos. Quiere arrasar esa aldea y necesita caminantes para ello. Serán nuestra avanzadilla.
—Alaric arrasará la aldea si no le dan lo que quiere. Si se lo dan los dejará tranquilos y seguiremos como hasta ahora. Protección a cambio de chochitos vírgenes. Los cuales ya nos tardan en llegar. El gordo cabrón es el único que no cumple sus promesas— replicó otro de los hombres.
—Alaric está ya harto de Malaquías y sus “pronto”. Acabará con todo. Y lo hará pronto, en su momento— respondió otro de los hombres.
En ese momento, Levine vio como aparecía un camión con una jaula, sobre la que dejaron caer la red. Rápidamente se ocultó al fondo detrás de dos caminantes, no podía permitir que lo descubrieran… Y sobre todo, tenía que regresar a la aldea para avisar de lo que se les venia encima. No se lo iban a ver venir y los pillarían desprevenidos.

Las Vegas…
04:30 de la madrugada…

Luci estaba agotada. Dante había resultado ser más fuerte de lo que ella había pensado en un principio. Se levantó poco a poco, y justo cuando iba a ponerse en pie, Dante le pegó una patada en el estomago, eso hizo que Luci volviera a caer de bruces.
—No quiero matarte todavía. Prefiero tomarme mi tiempo— dijo Dante agarrándola del pelo y levantándola en vilo hasta que los pies de Luci dejaron de tocar el suelo.
En un intento de liberarse, Luci intentó clavarle la katana a Dante, pero este le detuvo el brazo y se lo retorció tanto que finalmente escuchó un fuerte crack, eso hizo que ella soltara la katana, el arma cayó al suelo y Dante le pegó una patada. El grito de Luci se escuchó tan fuerte y desgarrador que muchos de los hombres de Dorian se taparon los oídos. Algunos incluso murmuraban que ella estaba acabada.
Dante la dejó caer al suelo y la pateó bastantes veces mientras en su cara se extendía una sonrisa. Cuando dejó de darle patadas, Luci se quedó mirando hacia el nocturno cielo de Las Vegas, seguidamente miró a Dante, este permanecía erguido a su lado con una mirada de desprecio.
—Acaba conmigo de una condenada vez. Estoy harta de este mundo. No me queda nada por lo que vivir. Así de paso me libro de llevar tu jodida marca.
—Cierto. Se me había olvidado que vas marcada como si fueras mi mascota. Bien, aquí acaba todo, te echaré de menos, podríamos haber sido amigos…
De pronto, Luci vio como el cuerpo de Dante se sacudía como si le hubiesen dado una descarga. Este flaqueó y la espada que sostenía en alto cayó al suelo. Luci con el brazo que tenía sano la agarró, se levantó y con un rápido movimiento se la calvó a Dante en la cabeza. Seguidamente, el cuerpo de este se derrumbó como un saco de patatas.
Dante estaba muerto y ella acababa de proclamarse vencedora de los juegos de Dorian. Después de eso cerró los ojos y se quedó inconsciente.

Día 21 de Abril de 2010
Día 662 del Apocalipsis
Las Vegas… 09:00 de la mañana…
Luci se despertó nuevamente tumbada en una camilla mientras era vigilada por Claire. A la que hacía tiempo que no veía, quiso hablar, pero se detuvo cuando vio entrar a Dorian. Este le hizo un gesto a la hermana de Dylan y sin decir nada salió de la sala.
Dorian avanzó hacia la camilla y observó a Luci con una sonrisa. –Lo has conseguido. Has ganado. Eres libre.
—¿Me dejarás que me marche?— preguntó Luci con escepticismo.
—Algo mejor. Desde hoy serás uno de los nuestros.
—Ese no era el trato— respondió Luci.
—El trato era que si ganabas serías libre, pero ganar con ayuda no es ganar. Sin embargo te has esforzado y eso tiene que tener su recompensa. Así que alégrate, desde hoy tendrás un hogar y una ciudad por la que poder pasearte alegremente.
—Fuiste tú. Tu has amañado esto para que ganara yo— respondió Luci después de atar cabos.

—Siempre gano. De una forma u otra, en este caso… Resulta casi chistoso que haya ganado gracias a un pequeño botón— respondió Dorian mostrándole una especie de pequeño mando de color negro. Entonces Luci comprendió lo que había pasado. Lo peor de todo era que nada había cambiado. Ella seguía en manos de Dorian.