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Tras el ultimo capitulo de Necroworld (El 200). Este blog permanecerá abierto hasta un nuevo aviso. Cuando este aviso suceda, este blog publicará una entrada nueva donde aparecerá la nueva dirección al nuevo blog (Intentaré que os redireccione) Pasado un tiempo, este blog desaparecerá.
Ya podeis entrar en el siguiente blog, la historia se muda ahi.
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sábado, 19 de diciembre de 2015

NECROWORLD Capitulo 100

Día 22 de Abril de 2010
Día 663 del Apocalipsis…
Iglesia… 18:30 de la tarde…

Vicky y su grupo hacía rato que habían llegado a la iglesia, casi una hora después llegaba un segundo grupo encabezado por Mike. Unos minutos después aparecía el autobús con muchos más, algunos muertos, entre los que se encontraba Jill. Antes de escapar les habían disparado y a ella le habían dado en el cuello, se había desangrado. Aun así aun faltaba gente.
—¿Johana?— preguntó Vicky acercándose a ella. —¡¡¡Johana!!! ¿Dónde está mi padre?
—Tu padre y otros siguen por allí. Puede que sigan luchando o que hayan escapado. Ahora aparta, hay heridos y enfermos.
Vicky volvió a entrar en la iglesia y se encontró con Cindy. –Mi madre tampoco está. Tengo miedo de que le haya pasado algo.
En ese momento Vicky miró la puerta por la que habían accedido a la iglesia. Detrás de ella había un pasillo que daba a una trampilla, la misma por la que habían salido de los túneles, entonces tomó una decisión. Miró a Cindy.
—Voy a volver a la aldea. No quiero que nadie se entere. Intenta por todos los medios que nadie descubra que me he ido.
—Yo quiero ir— dijo Cindy. –Déjame ir contigo.
—Las dos no podemos irnos. Por favor, haz lo que te pido.
Ambas llegaron a la trampilla a escondidas y se plantaron delante ella, los demás estaban demasiado ocupados con los enfermos y heridos. En ese momento escucharon un ruido, alguien venía por los túneles. Cindy se asustó y se ocultó detrás de Vicky mientras esta apuntaba con el arma hacia la trampilla. Esperaron y entonces apareció un hombre al que no habían visto nunca, al verlas, este alzó las manos.
—Hola pequeñas. Me llamo Bill. No le digáis a nadie que estoy aquí. Mira, no te estoy apuntando, puedes bajar el arma. Yo estoy solo, había más hombres, pero se han rajado y se han ido. ¿Cómo te llamas?
Vicky no respondió. Directamente apuntó a la cabeza del hombre y disparó antes de que este pudiera reaccionar. La bala atravesó la frente y el cuerpo de aquel tipo cayó de nuevo por las escaleras de la entrada a los túneles. Eso hizo que Mike y Johana acudieran rápidamente.
—¿Qué ha pasado?— preguntó Mike observando el cadáver de aquel tipo al pie de las escaleras. Era indudablemente uno de los tipos que les habían atacado en la aldea.
—Vino por los túneles. Dijo que estaba solo, pero no me lo creo— respondió Vicky.
—Podrían llegar más. Tenemos que bloquear esta entrada— dijo Johana cerrando las puertas. –Vosotras volved a la iglesia con todos los demás.
—¿Y que pasa con mi madre y su padre?— preguntó Cindy.
—Si esos tipos venían por ahí… No vendrán ellos— respondió Vicky mirando a Cindy. Luego miró a Johana. –Pediré a unos cuantos que vengan a ayudaros.
Las dos niñas se fueron de allí y al rato aparecieron Stacy, Faith y Laura, seguidas de dos chicos que habían salido de Manhattan. Seguidamente comenzaron a bloquear esa entrada. Ya nadie podría entrar o salir por allí.

Bosque…00:32 de la noche…
Día 23 de Abril de 2010
Día 664 del Apocalipsis

La batalla había terminado, al menos era lo que parecía. Ya no se escuchaban disparos, todo era silencio en el bosque. Mouse, Rachel y Alexandra avanzaban entre la maleza, estaban agotados de tanto caminar y apenas podían ver por donde caminaban. En ese momento Alexandra tropezó y Rachel se paró para ayudarla.
—¿Estás bien Alex?— preguntó Rachel.
—Si. Solo estoy cansada… Y las piernas me duelen, pero no es nada. Puedo seguir.
—No. Deberíamos descansar. ¡¡¡Mouse!!! Descansaremos un rato. Creo que el peligro ha pasado. Además, estamos perdidos, creo que estamos caminando en la dirección contraria a la que debemos ir. Quizás debamos buscar un sitio en el que pasar la noche y seguir mañana.
Mouse se paró y las miró. –Está bien. No podemos seguir así.
Los tres siguieron avanzando y llegaron a un riachuelo. También había un pequeño puente roto. Allí se detuvieron a descansar, la primera en quedarse dormida fue Alexandra, solo Mouse y Rachel se quedaron despiertos.
—¿En que piensas?— preguntó Rachel mirando a Mouse, al cual veía preocupado.
—Pienso en todos. En los que pueden haber escapado. Pienso en Jill. La última vez que la vi estaba subiendo al autobús, el cual fue tiroteado. Luego nos derribaron… Temo que no lo haya conseguido. También pienso en Ben. Ahora está muerto.
—No podíamos hacer nada por el. Ya no podíamos. Yo también me siento mal por el y no dejo de pensar en Sheila. También ella iba en ese autobús, pero prefiero pensar que lo han conseguido y ya están a salvo. Tenemos que ser positivos.
—Ya. Positivos— respondió Mouse. –Últimamente pienso que ser positivos solo sirve para que nos llevemos un hachazo más. Creo que estamos viviendo un tiempo prestado. Ya nos hemos salvado de varias así. Quiero decir que hemos tenido suerte hasta ahora, pero esta no nos durará siempre. Algún día se nos acabará…
—¿De que estás hablando? Esas palabras suenan a rendición— respondió Rachel.
—Por que me estoy rindiendo Rach… Ya no veo motivos para seguir viviendo. Había encontrado ese motivo para vivir junto a Jill, pero ella no está aquí. No se si vive, y en caso de que haya muerto… No se que voy a hacer… Ya perdí a otra persona y eso me hizo fallar en mi promesa.
—Kimberly no murió por tu culpa— respondió Rachel.
—No, pero podría haberlo impedido. Se supone que debía cuidar de ella. También le dije eso mismo a Jill… Y ahora no se donde está…
—Estarán bien. Ya lo verás, les encontraremos— respondió Rachel. –Bueno, trata de dormir. Yo haré la primera guardia, te despertaré dentro de tres o cuatro horas.
Mouse asintió y se tumbó en el suelo. No tardó en quedarse dormido. Fue entonces cuando Rachel rompió a llorar. Había estado aguantando hasta entonces. También Sheila iba en ese autobús y podría haber sido alcanzada por alguna bala.

Día 23 de Abril de 2010
Día 664 del Apocalipsis…
Las Vegas… 10:00 de la mañana…

Habían pasado tres días desde que habían llegado a Las Vegas. David y Alicia habían comenzado a frecuentar junto a Sandra un restaurante donde podían comer a cambio de billetes con la cara de Dorian, el líder de aquella comunidad. Con el cual no habían tenido todavía palabras, el único que había hablado con el había sido Carlos, el cual pasaba horas con el desde que habían llegado. Por otro lado, Sandra les había confesado que había comenzado una especie de relación con Carlos, algo que no había sentado nada bien a Alicia, se habían ido con el, pero eso no significaba que Carlos le cayera bien, y menos después de haber metido a David en el asesinato de los Spencer.
Estaban comiendo en el restaurante cuando vieron entrar a la carrera a un hombre afroamericano. Este tenía las manos esposadas y miraba en todas direcciones con cara de espanto. Seguidamente se lanzó sobre una mujer que estaba comiendo cerca y la inmovilizó mientras amenazaba con romperle el cuello. La gente comenzó a apartarse y Alicia abrazó a Cristian con intención de protegerlo. Entonces David decidió levantarse para intentar impedir que ocurriera algo irremediable.
—Aléjate de mí o la mato— dijo el hombre.
David levantó ambas manos para que aquel hombre viera que no estaba armado. —¿Ves? No voy armado. Deberías soltarla antes de que pase algo irremediable. Tú no quieres hacer esto— entonces David vio a varios hombres armados fuera del local, todos estaban apuntando al hombre afroamericano a través de las ventanas. Tuvo que hacerles una señal con la mano para que no abrieran fuego. –Suéltala. Ahí fuera hay hombres armados que no dudarán en disparar si la matas.
—Tú no entiendes lo que pasa. Tú no sabes nada. No tienes ni idea…
—Bueno. Quizás si la sueltas podamos sentarnos a charlar. Venga hombre. Déjala marchar. Mira, me presentaré. Me llamo David— entonces David señaló a Alicia y a Cristian. —¿Los ves a ellos? Son mi mujer y mi hijo. No querrás que un niño tan pequeño vea como matas a una mujer inocente… Venga. Déjala ir.
—No te acerques a mi— repitió nuevamente el hombre mientras apretaba más las esposas contra el cuello de la mujer.
En ese momento se escuchó un disparo y un chorro de sangre salió de la cabeza de aquel hombre antes de que este se desplomara arrastrando a la mujer detrás, la cual comenzó a gritar histéricamente. David miró al lugar de donde había salido el disparo y vio a Carlos sosteniendo un arma.
—¿Por qué has hecho eso? Podría haber conseguido que dejara a la mujer.
—O podrías haber conseguido que la matara— en ese momento varios hombres con pinta de militares entraron en el restaurante. Carlos comenzó a darles indicaciones. –Llevaros el cadáver a donde su olor no nos moleste.
David se quedó mirando a Carlos mientras este se acercaba a hablar con Sandra. Después se acercó a abrazar a Alicia y a Cristian, mientras los abrazaba notó como Alicia le daba una palmada en el hombro.
—¿Qué pasa?
Alicia señaló a la calle. –Mira eso.
David miró a la calle y vio varios hombres y mujeres, todos eran afroamericanos e hispanos. Todos desfilaban encadenados y subían a un camión. Seguidamente el camión se alejaba dejando a la vista a Dorian dándole la mano a un hombre joven con la cabeza rapada y camisa de tirantes negra. ¿De que iba todo aquello?
*****
11:00…

Luci se bajó del vehículo todavía con el brazo en cabestrillo y escoltada por dos hombres armados. Justo en frente tenía una casa de tres plantas, era prácticamente una mansión. La obligaron a caminar hacia el interior, una vez allí dentro comenzó a escuchar música clásica, aunque había otro sonido, algo parecido a un llanto. Los hombres que la escoltaban se marcharon y cerraron la puerta.
Luci comenzó a caminar siguiendo el llanto y llegó a un salón a la derecha de unas escaleras que la llevaban al piso superior. Allí en el salón vio a Dorian de pie con una manta en brazos, una manta de donde vio aparecer el minúsculo brazo desnudo y rosado de un bebé. Luci al verlo caminó hacia ellos y miró a Dorian, este simplemente le sonrió.
—Es una niña. Tiene como tres días. Es tuya…
—¿De que hablas? ¿De que coño me estás hablando? ¿Mía?
—Si. Tuya, la he comprado para ti. Así de paso te mantendré atada y no cometerás tonterías como intentar escapar. Digamos que ahora eres una madre responsable. No como antes…— A Luci le dio un vuelco el corazón cuando escuchó lo último que Dorian dijo, entonces este la miró. –Quizás si no la hubieses regalado, la pequeña Luci seguiría viva. Supongo que te preguntarás como lo se… Bueno, no tiene mucho misterio, pero te lo digo. Mandé a varios hombres, ocho en total, a Manhattan. Allí buscaron los archivos y los datos que te tomaron cuando llegaste. Fuiste muy sincera. Pensé que te gustaría enmendarte de tus errores.
Luci sintió ganas de golpearle, pero no lo hizo. —¿Y su madre?
—Ni idea. Llegaron unos tipos vendiendo gente y uno de ellos llevaba este bebé. Decidí comprarlo también.
—Pues no la quiero, devuélvela y que se la devuelvan a su madre— respondió Luci alejándose de Dorian y del bebé, la cual seguía llorando. Fue en ese momento cuando Dorian sonrió y sacó una pistola, seguidamente puso el cañón del arma sobre la cabeza de la niña. —¿Qué estás haciendo?
—No se puede devolver… Y si no la quieres… Bueno, si no la quieres solo hay una cosa que se pueda hacer. Es una pena, por que es una niña muy guapa. Adiós preciosa.
—¡¡¡Espera!!!— gritó en ese momento Luci. Eso hizo que rápidamente Dorian retirará el arma de la cabeza de la recién nacida. –Me la quedaré, pero no le hagas daño.
—Suponía que acabarías reflexionando. Bien hecho, toma cógela— Dorian deposito a la niña en brazos de Luci. –Te queda bastante bien. Yo me marcho, dentro de un par de horas vendrá Claire. Ella te ayudará a cuidarla y será quien se encargue de ella cuando tu estés fuera, pero primero deberás recuperarte— Dorian caminó hacia la puerta y antes de salir miró de nuevo a Luci. –Bienvenida a Las Vegas… Mamá.
Dorian se marchó y Luci se quedó sola con la niña en brazos. La miró a los ojos y enseguida supo que nombre iba a ponerle. Iba a llamarla Lucia.

Día 23 de Abril de 2010
Día 664 del Apocalipsis…
Bosque… 10:00 de la mañana…

Katrina alzó la vista y me miró. –Has tenido suerte. La bala penetró y te atravesó, pero no tocó ningún órgano. Te pasó rozando las costillas. Un poco más hacia el centro y puede que no lo estuvieras contando. ¿Cómo te encuentras?
—Como si me hubiesen disparado— respondí. Entonces le miré el hematoma de la cara. —¿Y tu como estás? Tienes un buen golpe.
—Me los han dado peores, créeme— respondió ella. – Esto ya está— dijo terminando de ponerme la venda. –Hemos tenido suerte que nos hayan dejado tranquilos. Al parecer le tenían mucho miedo… Es increíble. Es solo un muchacho, no tendrá más de veinte años— Katrina me ayudó a levantarme y yo también miré el cuerpo de Alaric.
—Ya no importa la edad que tuviera. Está muerto. Venga, tenemos que buscar la iglesia— miré a mi alrededor y tras descubrir una colina miré a Katrina. –Nos subiremos a esa colina, quizás desde ahí podamos ver mejor donde estamos exactamente.
Ambos comenzamos a caminar por el bosque. Fue entonces cuando me atreví a hablar de James y de su muerte. –Siento lo de James… No creí que fueran a matarlo así.
—No te disculpes… James tuvo lo que se merecía. Ya no volverá a hacernos daño a mí o a mi hija. ¿Sabes? Nunca violó a Cindy, pero vi como la miraba y como la tocaba a veces. Era algo que estaba a punto de salir… Ya no saldrá. Lo curioso es que antes de todo esto… Solo era yo su objetivo, era yo quien recibía palizas y la que era forzada en ocasiones. Llegué a tenerle autentico terror, me hizo creer que era necesario en mi vida, por eso hasta ahora había seguido vivo. No lamento su muerte, de hecho me alegro.
—Supongo que es un descanso para ti— respondí. –Ojala con su muerte hubiera quedado saldado todo lo demás. Nos habríamos ahorrado todo esto.
—¿Qué haremos cuando encontremos a los demás? ¿Volveremos a la aldea?
Yo negué con la cabeza. –No hay mucho que rescatar allí. Con el jaleo que armamos es posible que la hayan invadido los caminantes. También han derribado muros… No, buscaremos otro lugar en el que poder vivir de ahora en adelante. Un lugar al que podamos traer más gente como nosotros. Cuantos más seamos y unidos estemos, más fuertes seremos. Además, aunque dijeron que no volveríamos a vernos, prefiero no arriesgarme, es mejor que nadie sepa donde estamos.
Subimos a la colina y desde allí vimos todo el bosque, miré en dirección a la aldea y vi varias columnas de humo que se elevaban entre los arboles. Señal de que había habido incendios, iniciados probablemente antes de que todo terminase. Seguí mirando y entonces a lo lejos vi el campanario. Katrina también lo vio.
—Llegaremos en al menos media hora si nos damos prisa— dijo mi hermana.
—Vamos entonces— respondí.
*****
Alexandra, Mouse y Rachel habían vuelto a la aldea tras despertarse. Cuando llegaron vieron una imagen dantesca, varias de las casas estaban ardiendo y había varios caminantes por allí ambulando. Algunos al verlos comenzaron a caminar en su dirección. Los tres comenzaron a retroceder al verlos, fue entonces cuando vieron una furgoneta roja ir hacia ellos, esta atropelló a varios de aquellos seres. El conductor se asomó por la ventana y vieron que se trataba de Richard Levine.
—Subid. ¡¡¡Vamos!!!
Los tres subieron a la parte trasera y allí se encontraron con una pareja de chicos jóvenes. Ambos eran de la aldea. Cuando estuvieron a bordo, Levine pisó el acelerador y se marcharon de allí a toda velocidad. Durante el trayecto, Mouse pasó al asiento del copiloto y miró a Levine.
—¿Dónde estabas mientras nos atacaban?  No recuerdo haberte visto.
—Estaba guiando a personas hacia los túneles cuando nos atacaron. Cuando dejaron de llegar personas decidí salir a ver si podía hacer algo con los caminantes que trajeron. También seguí a varios de esos tipos después, agoté toda mi munición con ellos. Cuando regresé ya era demasiado tarde. Ya no quedaba nadie, solo ellos dos. Estaban escondidos dentro de la furgoneta. Bueno. ¿Cuál es el plan?
—Primero llegar a la jodida iglesia. Luego ya veremos.
La furgoneta pasó al lado de tres cadáveres en el suelo, dos de los cadáveres eran el padre Kaleb y Ben. Sobre el sacerdote había una anciana No Muerta con un corte en el cuello comiéndose sus intestinos, la cual miró la furgoneta al pasar, seguidamente siguió comiendo.

Iglesia…

Habían montado un campamento y perímetro de seguridad en torno a la iglesia. Vicky estaba en el exterior junto a Cindy. Ambas estaban mirando hacia el único camino que había. Si alguien llegaba en algún vehículo, solo podría llegar por allí. Entonces Vicky vio por allí a las dos hermanas, las hijas de Larry. Se disculpó con Cindy y le dijo que volvería enseguida, se acercó a ella y se quedó mirando a Arianne.
—Lo siento. No me dejaste otra opción. Ibas a matar a mi padre por error.
Tamara se puso a la defensiva, pero Arianne la miró, luego se miró la mano herida y sonrió. –Bueno. Supongo que después de todo no puedo guardarte rencor, me precipité y tu actuaste. Yo supongo que habría hecho lo mismo. De hecho pensé en matar yo misma a Luke cuando supe que era el.
—Solo quería disculparme— dijo Vicky. –También quería decirte que me gustaría que fuéramos amigas.
—Claro. No tengo inconveniente.
En ese momento escucharon el grito de Cindy. Todos la miraron, algunos incluso corrieron hacia donde estaba ella mientras sacaban las armas. También Vicky corrió con la pistola en las manos, cuando llegó junto a Cindy le preguntó. —¿Qué pasa?
—Es la furgoneta de mis padres— respondió Cindy.
Vicky miró al camino y vio la furgoneta, esta iba hacia ellos, aunque no podían ver al conductor. Algunos comenzaron a acudir y a apuntar con sus armas, entonces Mouse y Levine se bajaron del vehículo. Todos bajaron las armas. Las puertas de la parte trasera de la furgoneta se abrieron y vieron salir a Alexandra y a Rachel. Al verlas, Sheila corrió a abrazar a su novia. Mouse por su lado comenzó a buscar a Jill entre todos los presentes.
—¿Dónde está Jill? Iba en el autobús. ¡¡¡Jill!!!— la llamó varias veces sin obtener respuesta mientras otros se miraban los unos a los otros. Fue entonces cuando Mouse vio a Johana y corrió hacia ella. –Tú conducías el autobús. ¿Dónde está Jill?
—No pudimos hacer nada— la voz de Melanie surgió de entre la multitud. Cuando Mouse la vio corrió hacia ella. —¿Dónde está? ¿Dónde?
—Una bala le dio en el cuello. No lo consiguió— respondió Melanie.
Mouse cayó de rodillas y comenzó a llorar amargamente, algunos trataron de consolarlo, pero el los apartaba rápidamente. Seguidamente se levantó, se limpió las lágrimas y miró nuevamente a Melanie. —¿Dónde están los cadáveres?
—Están en la iglesia. Los hemos cubierto con sabanas— respondió Eva. –Te acompañaré a verla, pero no se si es buena idea.
—Quiero verla— respondió Mouse con firmeza. –Llévame con ella.
Eva acompañó a Mouse al interior de la iglesia mientras los demás se quedaban fuera.
Rachel soltó a Sheila y se dirigió a los demás. —¿Estamos ya todos? ¿Quién falta?
—Nuestros padres— respondió Vicky con Cindy a su lado. –Mi padre y su madre para ser exactos. Ellos no han vuelto aun.
—¿Mi madre ha muerto?— preguntó Cindy.
Rachel las miró y no supo que decir. Recordó que tenía un walkie talkie que la comunicaba con Juanma, pero este lo había perdido después de que tiraran la torre abajo.
—Quizás podríamos volver a la aldea, puede que estén por allí— sugirió Mike.
—Allí ya no queda nadie. Solo quedaban esos dos de allí— respondió Levine señalando al chico y a la chica que había encontrado. –Además, la aldea está invadida por caminantes. Estén donde estén no están allí. Puede que vengan hacia aquí, estén refugiados en otro lugar o estén…
—Mi padre no está muerto— dijo Vicky. –El sigue vivo.
—Ni mi madre— añadió Cindy.
En ese momento Rachel se arrodilló delante de ellas y las miró. –Yo tampoco creo que estén muertos. Por lo menos tu padre se que es un autentico superviviente y si tu madre está con el estoy segura que estará cuidando de ella, pero tenemos que aceptar también la posibilidad de que no lo hayan conseguido. Por lo pronto nos quedaremos aquí unos días, enterraremos a nuestros muertos y esperaremos a ver si regresan o no. ¿De acuerdo niñas? Ahora id a distraeros un poco con Diana y los demás niños.
Las dos niñas se marcharon y todos los que estaban allí miraron a Rachel. Nadie salvo Levine dijo nada. —¿Crees que has hecho bien diciéndoles eso? ¿Y si están muertos?
—Yo tampoco creo que lo estén, les esperaremos aquí por si regresan. Mientras id decidiendo a donde nos vamos a ir. Ahora debemos asegurar este lugar y montar guardias.
*****
Mouse quitó la sabana y descubrió el cuerpo de Jill. Tenía los ojos cerrados y la herida del cuello que le había ocasionado la muerte estaba tapada con unas gasas. No había ni rastro de sangre en su piel.
—Ella ya descansa. Dios la acogerá en el paraíso— dijo Malaquías, en cual estaba inmovilizado sentado en uno de los bancos, siempre vigilado por Juan, el cual se había recuperado prácticamente de la herida.
Mouse se levantó, caminó hasta Malaquías y le asestó un puñetazo. –Todo es culpa tuya cabrón. Si no nos lo hubieras ocultado desde el principio…— entonces Mouse sacó el arma y le puso en cañón en la mejilla que le había golpeado y que comenzaba a hincharse. –Debería matarte. Debería dispararte.
—Matarle no te devolverá a Jill. No merece la pena dispararle— dijo Eva poniéndole la mano sobre el arma, entonces ella notó como le temblaba el pulso. –Guarda el arma Mouse… Y vamos a darle un funeral digno. Ella lo merece.
Mouse le quitó el arma de la cara a Malaquías y la guardó. Malaquías quiso decir algo, pero entonces Mouse volvió a golpearle. Seguidamente volvió a donde estaban los cuerpos y cogió el de Jill en brazos. Seguidamente se marcharon de allí.
—Todos debimos morir hace tiempo, habríamos alcanzado la paz y no estaríamos viviendo este infierno.
—Tu sigue y te pego otra hostia— dijo Juan levantando la mano con el puño cerrado mientras amenazaba a Malaquías. El que fuera líder de la comunidad Amish simplemente agachó la cabeza y se quedó en silencio.

Bosque…

Katrina y yo habíamos llegado a un camino, en el cual encontramos huellas recientes de neumático. Había unas más grandes que debían ser las del autobús y unas más pequeñas de otro vehículo, ese no nos cuadraba, ya que solo un vehículo había salido de la aldea. Eso nos hizo pensar que quizás alguien persiguió al autobús.
—Estamos cerca— dijo Katrina. –no debemos estar a más de cinco minutos de la iglesia.
—Bien. Vamos— respondí.
Ambos seguimos caminando por el camino, fue cuando Katrina me miró de nuevo. –Me hubiera gustado conocer a papá. Aunque solo fueran cinco minutos, mi madre nunca me dejó. Supongo que tenía miedo que mi aparición destrozara una feliz familia.
—Probablemente mi madre hubiese mandado a la porra a mi padre. Fueron cuernos al fin y al cabo. Tú y yo nos llevamos meses, tenemos la misma edad.
—¿Y que más puedes contarme de Carlos? ¿Qué le habrá pasado para volverse así?
—Supongo que no tiene mucha más explicación que la de que esta situación saca lo peor de algunas personas, es como si eso lo llevaran dentro bajo llave y esta situación fuera esa llave. Antes no era así, de verdad. Era buena persona… Sobre Sergio, también lo era, solo que el no lo consiguió. Los hecho de menos a todos.
—Esta situación ha sacado lo peor de algunos… Pero también lo mejor de otros. Se que te pasas el tiempo culpándote por todo, por lo de Manhattan, por lo de Macon, por lo de la aldea, por todo, pero déjalo ya, deja de culparte. Sigue liderando el grupo y sigue manteniéndolos con vida a todos.
—Lo de Luke no lo vi venir. No pude evitar esos asesinatos y tampoco pude evitar que Vicky se manchara las manos. ¿Eso es de ser un buen líder?
—Si las cosas tienen que salir mal, lo harán. Dará lo mismo ser un buen líder o no. Y sobre lo de Luke… Nadie lo vio venir, nadie se dio cuenta. Yo misma le hice preguntas el día que murió Andy y no vi nada que me indicara que había sido el. Nos engañó a todos. Por otro lado… La mejor opción era acabar con el de forma rápida. Tu no pudiste hacerlo, pero Vicky si. Ella ya no es una niña, llegará el día que sea ella quien liderará el grupo. Todos los niños son nuestro legado.
En ese momento vimos el campanario y segundos después la iglesia con el campamento y el perímetro de seguridad construido alrededor, habíamos llegado. Las primeras en vernos fueron Cindy y Vicky, las cuales corrieron a nuestros brazos, cuando Vicky se abrazó a mi sentí dolor en la herida, pero no dije nada, me limité a darle besos y abrazos.
—Sabía que estabas vivo. Lo sabía— repetía Vicky una y otra vez mientras más miembros del grupo se iban acercando. No pude evitar ver que faltaban más personas.
Eva llegó hasta donde estaba, me besó y me abrazó. –Me alegro de verte cariño.
—Y yo— respondí. —¿Estamos todos?
—Si. Ya no queda por llegar nadie más, hemos perdido a unos cuantos. Mouse acaba de enterrar a Jill… Y Rachel ha contado que vio morir a Ben y a al padre Kaleb. El líder de esa gente los mató a sangre fría. ¿Qué ha pasado?
—Os lo contaré todo, pero tenéis que saber que Alaric está muerto y el resto de hombres se han largado— respondí.
Poco después se lo conté todo lo que había pasado con detalles. La noche llegó y nos quedamos allí mientras algunos habían regresado a la aldea para recuperar todo lo posible. Habíamos montado el perímetro de seguridad y la gran mayoría dormían tranquilamente en el interior de la iglesia. Yo estaba fuera con mi mujer y mi hija, Eva estaba curándome la herida mientras Vicky me contaba lo que había pasado con aquel hombre que salió por la trampilla de los túneles.
—No pasa nada, hiciste lo que debías. Ahora ve a dormir— le dije mientras le acariciaba el cabello. Luego ella me dio un beso, me abrazó y se fue a dormir mientras yo me quedaba con Eva.
—¿A dónde iremos ahora?— preguntó Eva
—Aun no lo se. Esperaremos a que amanezca y seguiremos viajando. Quizás encontremos alguna otra aldea o quizás lleguemos al mar, allí podríamos encontrar algún barco… No se, veremos que nos depara el futuro.
En ese momento vi luces de faros en el camino, pocos segundos después vimos llegar el camión y otros cuatro vehículos. Cuando llegaron vi como Rachel se bajaba del camión.
—Esto es todo lo que pudimos recuperar. Recuperamos algunas armas y comida— dijo Rachel.
—Bien. No pasa nada. Id a descansar. Mañana partiremos pronto.

Día 24 de Abril de 2010
Día 665 del Apocalipsis…
10:45 de la mañana…

Hacia casi cuatro horas que habíamos abandonado la iglesia, circulábamos por caminos de montaña. Éramos casi cien personas repartidas en los vehículos. Todos los que habíamos conseguido salir de la aldea. Yo iba en un coche con Eva, Vicky, Cindy y Katrina. En ese momento vimos algo que nos llamó la atención, parecía un edificio. Seguimos conduciendo y llegamos a unos muros con vallas. Estas rodeaban el edificio que habíamos visto. Este tenía tres plantas de altura y era bastante grande, este estaba rodeado por varios jardines y las grandes puertas de hierro estaban cerradas.
Detuvimos los vehículos y todo el mundo comenzó a bajarse observando el lugar.
—Parece un hotel— dijo Yuriko.
—Si. Eso es lo que es… Uno de cinco estrellas. Seguramente para ricachones y famosos, está bastante aislado— dijo Johana mostrándonos un letrero ilegible que había cogido del suelo.
—Vamos a entrar— dije mirando a todos los demás.
Con unas cizallas cortamos la cadena de la puerta y comenzamos a pasar con los vehículos mientras otros entrabamos a pie y armados por si ocurría algo.
El edificio era enorme y estaba en medio de varios jardines en la entrada. También había un aparcamiento cerca de la entrada principal que daba a la recepción. Era un amplio hall que conectaba con un restaurante, una sala de baile y un jardín cubierto. En la parte trasera del hotel había un estanque con varias fuentes, más jardines, varias pistas de tenis y una cancha de baloncesto. También había un campo de minigolf.
En la planta baja del hotel había una piscina con spá en un lado, al otro lado había zonas de ocio como una bolera y también una enfermería bastante amplia.
Varios nos repartimos por el hotel y vimos que estaba totalmente vacio. Ni rastro de caminantes. Miré a mis compañeros y noté que muchos estaban felices, parecía que habíamos encontrado un lugar perfecto.
—¿Nos vamos a quedar aquí papá?— preguntó Vicky.

—Si. Nos quedaremos aquí— seguidamente miré a todos. –Nos quedaremos aquí. Buscaremos gente como nosotros, los traeremos aquí. Cuantos más seamos, más fuertes seremos. Este será nuestro hogar y en el perduraremos.

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