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Tras el ultimo capitulo de Necroworld (El 200). Este blog permanecerá abierto hasta un nuevo aviso. Cuando este aviso suceda, este blog publicará una entrada nueva donde aparecerá la nueva dirección al nuevo blog (Intentaré que os redireccione) Pasado un tiempo, este blog desaparecerá.
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sábado, 21 de noviembre de 2015

NECROWORLD Capitulo 96

Día 21 de Abril de 2010
Día 662 del Apocalipsis
Bosque… 00:15 de la noche…

A James le quitaron la capucha de la cabeza y este se vio rodeado por más de una treintena de tipos armados con armas de fuego, bates de baseball y armas blancas. No recordaba mucho desde que se había largado corriendo y había dejado tirados a los demás en medio del bosque mientras eran atacados por caminantes. Ese acto de cobardía no le permitiría volver al grupo estuvieran los demás vivos o muertos. Después de eso se había refugiado dentro del tronco de un árbol donde inevitablemente comenzó a llorar hasta que fue asaltado por un grupo de tres hombres que lo desarmaron, lo golpearon y le pusieron una capucha. Ahora se encontraba en lo que parecía un campamento en medio del bosque, por lo que podía observar el perímetro de seguridad del campamento constaba de alambre de espinas
—Vaya, Vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí?— dijo un chico joven, delgado y rubio mientras salía de entre la multitud. –Parece un conejo ha salido de la madriguera— El tipo se acercó a James y lo agarró de la barbilla para obligarle a mirarle mientras clavaba unos ojos azules penetrantes en los suyos. –Maldita sea, ¿No os habéis pasado un poco con la paliza? Le habéis dejado la cara hecha un Cristo. Esto os costará un par de días sin cenar carne— el chico miró a James. –Tendrás que disculpar a Azazel, a Daciano y a Edgar. A veces son un poco brutos. ¿Cómo te llamas?
—James…
El chico tendió la mano para que James se la estrechara, cuando lo hicieron el chico se presentó como Alaric, luego se levantó y le pidió a James que lo siguiera. James no abrió la boca y lo siguió a través de la multitud. Este podía escuchar algunos murmullos de aquellos tipos y podía sentir sus ojos clavados en el, se dio cuenta entonces de que en cualquier momento podrían matarle. Finalmente llegaron a una cabaña que parecía haber sido remodelada y pintada hacía poco. Una vez dentro, James se dio cuenta de que parecía una habitación de lujo. Alaric lo invitó a sentarse y le ofreció un plato donde había carne recién hecha. Por unos momentos, James dudó si debía comer o no.
—Es el plato que le correspondía a uno de los tres gilipollas que te ha pegado. Come sin miedo, no está envenenado ni nada parecido. Adelante, come.
James hizo caso a Alaric y comenzó a comer mientras Alaric lo miraba con una sonrisa. En ese momento la puerta de la cabaña se abrió y entraron dos hombres, uno de ellos tenía heridas en la cara.
—¿Fue este? ¿Fue este uno de los que mató a Logan y Theo?
—No. Este no. Eran uno grande y fuerte, un tipo de complexión normal y una chica asiática— dijo el herido. James no entendía nada, pero con chica asiática pudo deducir que se referían a Yuriko.
—Salvado— dijo Alaric en ese momento mirando a James. –Sigue comiendo. Verás, ha pasado algo gravísimo, tres de tus amigos salieron de la aldea de noche y mataron a dos de mis hombres, unas vidas que yo valoraba mucho, eran hombres valientes.
—Lo siento, no lo sabia…— respondió James casi tartamudeando.
—Claro que no lo sabias. Verás, esta cena tan sabrosa no te va a salir gratis. Quiero que hagas algo por nosotros, vuelve a la aldea e invéntate algo, una pantomima para que los tres que mataron a mis chicos te sigan hasta aquí para que podamos darles su merecido. Tómatelo como un favor por favor.
En ese momento James dejó de comer para comenzar a hablar. –Esos a los que se refiere son Juanma, Yuriko y Juan. Fueron ellos quienes salieron durante la noche, pero no podré volver a la aldea. Ya no, he hecho algo terrible y no me permitirán volver. Sería más sencillo que fueras a hablar tú con ellos y que te los entregaran.
En ese mismo momento, James vio como la suela de una bota volaba por encima de la mesa hasta estrellarse en su cara. Primero sintió dolor y luego el trozo de carne atragantándosele. Cayó de espaldas y con un dolor palpitante en la cara comenzó a toser mientras trataba de sacarse el trozo de carne cuyo sabor se había mezclado con el de la sangre.
—Pedazo de mierda. Le damos de cenar y es tan desagradecido que no nos ayuda con la cosa más simple— dijo en ese momento Alaric situándose sobre el y levantándolo de un tirón, seguidamente le dio un par de palmadas en la espalda y James pudo escupir el trozo de carne con trozos  de dientes adheridos a el.
—No me matéis… Por favor… Yo no tengo nada que ver con lo ocurrido. No me matéis…— alcanzó a decir James mientras hilos de saliva mezclada con sangre caían de su boca.
—Bueno. Ya se nos ocurrirá algo que hacer contigo— dijo Alaric en esos momentos, después miró a dos hombres más que entraron en la cabaña. –Llevadlo a una de las furgonetas y allí amordazadlo y esposarlo. Que no pueda moverse, así no podrá intentar suicidarse, muerto no nos sirve de nada.
Los dos hombres de Alaric alzaron a James y este miró al líder de aquellos tipos. —¿Qué vais a hacer conmigo?  Por favor, dejadme marchar.
—En un par de días lo sabrás— respondió Alaric con una sonrisa. –Decidles a los demás que se preparen, es muy probable que dentro de poco tengamos un baile. También quiero que los chicos salgan de caza y atrapen a todos los caminantes que vean, que no los maten. Que esperen a las nuevas órdenes.
Los hombres de Alaric asintieron y seguidamente salieron de allí llevándose al prisionero con ellos. Entonces volvió a su asiento y se sentó para terminar de planear lo que ocurriría en unos días. Iba a ser increíblemente divertido.

Día 21 de Abril de 2010
Día 662 del Apocalipsis
Las Vegas… 00:30

Carlos se levantó de la cama y miró a Sandra que seguía dormida. Había tenido relaciones sexuales con ella, durante las cuales había pensado en Eva nuevamente, del mismo modo que cuando se había acostado con la periodista. Después se habían quedado dormidos. Salió de la habitación y fue a la suya, lo primero que hizo cuando entró en la suya fue ir a la nevera para beber un trago mientras recordaba lo de los juegos que Dorian le había mencionado. Se sentó en la cama y encendió el televisor, enseguida apareció la imagen de un callejón donde se veía dos siluetas pegadas a una pared mientras se cubrían de los disparos de alguien, quizás un francotirador. Entonces Carlos las reconoció, eran dos mujeres, una era esa que trajeron de Washington DC cuando aquella desastrosa misión. Y la otra era Luci, era ella indudablemente, la katana y su pelo recogido en una coleta la delataba. Desde ese mismo momento no pudo apartar la mirada del televisor, y justamente desde ese mismo momento comenzó a desear con todas sus fuerzas que una de las balas del francotirador atravesara la cabeza de aquella maldita mujer. Cuando eso ocurriese, estaría tan feliz que sería capaz de ir hasta donde estuviera el cadáver y mearse sobre el.
*****
Luci se asomó y volvió a ocultarse rápidamente antes de que una bala le acertase en la cabeza. Eso le bastó para conocer la nueva ubicación del francotirador, este había cambiado de lugar, en esos momentos había subido a una azotea desde donde podía tener mejor precisión para acertar con los disparos.
—Tenemos que movernos en esa dirección— dijo Luci con un gesto mientras miraba a Isabella. Luci señalaba al otro lado de la calle.
—Si salimos nos disparará— respondió Isabella mirando hacia donde le estaban señalando.
—Ese es el plan. Será imposible atacarle, así que solo nos queda huir. Si salimos corriendo haciendo zigzag, el francotirador no podrá acertarnos. Si alcanzamos el otro lado de la calle estaremos salvadas. No hay tiempo para decidirse, hay que hacerlo.
Isabella asintió y se preparó junto a Luci. Cuando escuchó la señal, ambas salieron corriendo tal y como Luci había indicado, mientras corrían haciendo eses escuchaban los disparos, aunque ninguna bala hizo blanco. Cuando alcanzaron el otro lado de la calle, los disparos cesaron, lo habían conseguido.
—¿Qué hacemos ahora?— preguntó Isabella. –Esto no acabará hasta que solo quede uno de nosotros. No nos dejarán salir así como así. Nunca a las dos…
En ese momento Luci agarró a Isabella por el cuello y la aprisionó contra la pared. –Si de verdad piensas eso quizás deba acabar ahora mismo contigo. Yo quiero tener a alguien decidido a luchar a mi lado, no a una cobarde. Así que dime ¿Quieres vivir o morir?
—Vivir…— respondió Isabella
Luci la soltó. –Eso es lo que esperaba escuchar. Ahora movámonos y pensemos en como salir de aquí.
—Pensé que ibas a matarme— dijo Isabella al tiempo que seguía a Luci a través del callejón. –Me alegro de que no lo hayas hecho.
—En estos juegos solo hay una persona a la que quiero matar. Ese es Dante, está en algún lugar de este campo de batalla. Antes de intentar escapar quiero dar con el o que el de conmigo. Cuando eso ocurra no pienso ser yo quien muera.
En ese momento escucharon un ruido, el de cristales al romperse, entonces a sus espaldas cayó el cuerpo de un hombre. El cuerpo chocó contra el suelo con un golpe seco, su pecho estaba lleno de cuchillos que alguien le había clavado. Luci e Isabella miraron hacia arriba y asomado a una ventana rota estaba Tom observándolas con una sonrisa de oreja a oreja.
—Me alegro de ver que seguís con vida. Esperadme ahí abajo— dijo este sin dejar de sonreír. Un minuto después estaba llegando por el callejón con las manos en alto. –Pensé que a estas horas alguno de los participantes os había rebanado la cabeza.
Luci desenvainó la katana y apuntó con ella a Tom. –No des ni un paso más. Si lo haces me veré obligada a matarte… Y tú no me interesas. ¿Qué te hace pensar que me fio de ti? ¡¡¡Que no te muevas!!!
Tom se detuvo y levantó las manos para demostrar que no tenía armas. –No voy armado como puedes observar— entonces señaló al cuerpo del hombre muerto. –De hecho ese las lleva todas encima. Si me disculpas…— Tom pasó entre Luci e Isabella y comenzó a quitar los cuchillos del torso del cadáver, en ese momento el cadáver trató de levantarse y con un rápido movimiento le clavó uno de los cuchillos en la cabeza. –Se me había olvidado por completo lo de rematarlo— Tom se levantó y miró a las dos chicas. –Quedan muy pocos participantes, como mucho quedamos ocho. Este campo de batalla está plagado de trampas y No Muertos.
—Aun no me has dicho que es lo que quieres de nosotras— dijo Luci. –Di no tienes nada de interés que decir, mejor esfúmate.
—Queréis escapar ¿Verdad? Yo se como, pero tenemos que darnos prisa. Podremos escapar de aquí si nos damos prisa. A unas manzanas de aquí tenemos una valla que apenas está vigilada. Por allí podremos escapar.
—¿Por qué deberíamos fiarnos de ti?— preguntó Isabella.
—Vosotras mismas. Yo ya me voy hacia allí. Depende de vosotras si queréis o no queréis escapar. No tenemos demasiado tiempo.
De repente vieron pasar un cohete por la calle que habían cruzado las dos chicas, seguidamente se escuchó una explosión seguida de un derrumbe. No tardaron en ver una nube de polvo invadir toda la calle y parte del callejón. Se miraron unos a otros y comenzaron a correr en dirección contraria.
*****
Dorian observaba como Luci, Isabella y Tom huían por el callejón mientras en la calle cubierta por la nube de polvo avanzaba Jack cargado con el lanzacohetes que había conseguido. En esos momentos era ese hombre el que tenía las de ganar, nadie podría matarle si seguía con ese arma en su poder. Nadie podría hacerle frente, ni siquiera Luci, su favorita. Observó a los demás, los cuales habían comenzado a apostar por Jack.
—Ese tipo va a ganar. Nadie va a poder con el— decía Quentin mientras manoseaba a su mujer. –Apuesto todo mi dinero y a mi mujer por el. El será quien gane estos juegos.
—Acepto la apuesta— dijo otro hombre acercándose a Quentin y agarrando a la mujer de este para acercarlo a el. –Hace tiempo que le tengo echado el ojo a tu mujer.
Dorian se alejó un poco y se metió la mano en el bolsillo, entonces sacó un walkie talkie y dio unas indicaciones. Seguidamente en la pantalla donde aparecía Jack con el lanzacohetes en las manos se vio como este era abatido de un tiro en la cabeza, su cuerpo se quedó allí tirado para servir de alimento a los caminantes que atraídos por el sonido de la explosión llegaban desde distintos puntos. Lo ocurrido hizo que algunos de los que habían apostado por el se llevaran las manos a la cabeza al darse cuenta de que habían perdido mucho.
Dorian volvió a mirar la pantalla donde aparecían Luci y los otros dos. Parecía que avanzaban hacia las vallas para intentar escapar, pero Dorian ya había previsto eso y tenía sorpresitas preparadas allí, nadie podría escapar si el no quería. Por otro lado, ahí no ganaría nadie que no fuera Luci. Y si ella ganaba, el también.
*****
Luci e Isabella seguían de cerca a Tom a sabiendas de que en cualquier momento este podía traicionarlas e intentar matarlas, por eso, Luci no alejaba la mano del mango de la katana. Avanzaron por el callejón y llegaron a una calle donde parecía que había algo raro. Tom les hizo una señal y ambas se detuvieron, se pegaron a la pared y Luci observó la calle.
—¿Qué es lo que pasa?
—Hay caminantes en jaulas que se abrirán en el momento que pisemos esa calle. Mirad— Tom señaló a unos barrotes por encima de sus cabezas. –Cuando salgamos ahí esas puertas se cerrarán y quedaremos atrapados mientras los caminantes nos rodean. No podremos con todos ellos.
—¿No podemos dar la vuelta?— preguntó Isabella.
—No, tenemos que pasar necesariamente por aquí— respondió Tom.
—¿Se te ocurre algún plan?— preguntó Luci con sarcasmo mientras se apoyaba en la pared del callejón. Daba por sentado que Tom no tenía plan alguno.
—De hecho si— respondió Tom en ese momento. –Este tipo de trampas no pueden accionarse a distancia. Ya he visto otras similares en el campo de batalla, precisan que alguien las accione en el momento justo. Es la imperfección del trabajo deprisa y corriendo. El tipo que acciona la trampa debe estar muy cerca— Tom comenzó a observar los alrededores, en busca de un lugar donde pudiera estar esa persona. –Allí— dijo entonces señalando a una ventana donde se veía una luz, de la ventana salían unos cables que comunicaban con las rejas que les dejaban paso a los caminantes y las que los dejarían a ellos atrapados. Entonces vieron como alguien se asomaba a la ventana vigilando la zona. Seguidamente volvía al interior y Tom se quedó mirando a una de las cámaras que había en el callejón, una que los enfocaba a ellos precisamente. –Ese ya sabe que estamos aquí. Nos debe estar viendo por esas cámaras… Afortunadamente no pueden escucharnos.
—¿Qué propones?— preguntó Luci mientras  levantaba un dedo mirando a la cámara.
—Con ese capullo fuera de juego podremos pasar sin que la trampa se active. Por eso habrá que cargárselo. Uno de nosotros tendrá que ir.
—Muy bien…— dijo Luci. –Yo me encargo de eso. ¿Cómo puedo acceder hasta allí?
—Por los tejados. Es el método más rápido para llegar hasta allí sin ser visto. Cuando se quiera dar cuenta nos tendrá delante amenazando su vida. Aunque no serás tú, yo me ocuparé de esto— respondió Tom.
—El lugar por el que podemos escapar… ¿Está muy lejos de aquí?— preguntó Luci mirando a Tom.
—No. Si cruzamos por aquí no deberíamos tener problemas para llegar. Está cerca— respondió Tom. –Se que puede sonar raro, pero tenéis que confiar en mi.
—Muy bien— respondió Luci. Entonces con un rápido movimiento golpeó a Tom en la cara con el codo y este cayó al suelo inconsciente ante la atónita mirada de Isabella.
—¿Por qué has hecho esto?
—¿Tú te fías de el? Por que yo no. Nos habría traicionado en cualquier momento— respondió Luci mientras le quitaba todas las armas que Tom llevaba encima, seguidamente dejó el cuerpo de Tom detrás de un contenedor. –No está muerto. No creo que haga falta acabar con el.
—Cuando se despierte vendrá a matarnos por haberle traicionado— respondió Isabella.
—Cuando eso ocurra… Si eso que contó es cierto… Tú y yo estaremos lejos de aquí. Ahora vamos a allanarnos el camino. Espérame aquí hasta que vuelva— dijo Luci mientras deshacía sus pasos hasta una escalera de mano que había visto antes.
*****
Dorian estaba disfrutando como nunca con todo lo que estaba viendo. Luci había sabido jugar, había noqueado a Tom y había decidido seguir por su cuenta. También se había dado cuenta de lo que su favorita pretendía.
Dorian salió de la sala donde se encontraban y comenzó a bajar los escalones del hotel mientras hablaba por el walkie talkie, cuando salió del Caesar Palace ya estaba la limusina esperándole, se subió rápidamente a ella y el conductor lo miró.
—¿A dónde señor?
—A la zona Norte del campo de juegos— respondió Dorian. Seguidamente cogió de nuevo el walkie. –Moviliza a todos tus hombres en la zona Norte del campo de batalla. Que permanezcan ocultos hasta que de la orden.
—¿Ocurre algo malo jefe?— preguntó una voz al otro lado del walkie. –Hemos visto que únicamente quedan cuatro participantes.
—No, no. Tranquilo. Solo es que algo me dice que el vencedor de los juegos se decidirá allí. Eso es todo— respondió Dorian con una sonrisa. No podía evitar contener la emoción del momento. Iban a ocurrir grandes cosas esa noche, estaba deseando ver la cara de Luci cuando descubriera que el siempre ganaba de un modo u otro.
*****
Luci llegó a un pasillo iluminado por luz. Antes de comenzar a recorrerlo se ocultó para observar mejor la seguridad. Un lugar así donde se ocultaba un tipo para accionar trampas debía estar protegido. Fue en ese momento cuando descubrió una alfombra en el suelo, la cual estaba como removida. Se agachó y con cuidado la levantó, entonces vio como habían quitado el piso y lo habían sustituido por estacas de hierro en punta, cualquiera que pasase por allí sin darse cuenta, acabaría empalado. Así nadie podría acercarse a ese tipo, pero un sitio así debía tener otro lugar de acceso. Luci volvió a poner la alfombra en su sitio y bien colocada, entonces se acercó a una de las ventanas del pasillo y se asomó. Allí había una cornisa por la que podría avanzar. Así lo hizo, avanzó con cuidado y llegó hasta la ventana de donde surgía la luz, sin pensárselo dos veces saltó hacia el interior ante el sobresalto y la sorpresa del tipo que había en el interior. Con un rápido movimiento golpeó al tipo y lo noqueó de un golpe. Con el tipo fuera de combate se asomó por la ventana y vio a Isabella a la que le hizo una señal. Fue en ese momento cuando vio surgir detrás de ella una silueta, una que se abalanzó sobre ella y con un rápido movimiento le rompió el cuello a la mujer.
—Joder…— murmuró Luci cuando vio que se trataba de Tom. Tendría que haberlo matado cuando lo dejó k.o. La muerte de Isabella era únicamente culpa suya.
—¡¡¡Ahora voy a por ti puta!!!— le gritó Tom desde el callejón.
Tom comenzó a correr por el callejón en dirección a donde se encontraba ella, en pocos minutos estaría en el pasillo. Luci corrió hacia la puerta y entonces se dio cuenta de que cuando Tom pusiera un pie en ese pasillo caería de bruces y moriría ensartado en las estacas del suelo. Al poco rato vio aparecer a Tom en la puerta de entrada al pasillo.
—Vas a lamentar no haberme matado. Ven aquí y pelea conmigo— dijo Tom apuntándole con un trozo de cristal. —¡¡¡Quería ayudaros!!! ¿Y me lo agradeces así? Date por muerta.
—Si quieres pelea ven hasta aquí— dijo Luci tratando de provocarle. –Te espero, te haré pagar por lo que has hecho con Isabella.
—A ti esa tía de importaba una mierda. Te la habrías cargado antes o después.
—Yo no mato si no tengo un motivo para ello… Por eso no te maté a ti. Un error que voy a remendar ahora mismo. Aquí te espero. ¡¡¡Ven!!!
Tom lanzó un grito de rabia y se lanzó a la carrera por el pasillo, pero cuando puso en primero de los pies en el, el suelo se hundió bajo sus pies y las estacas atravesaron sus pies, seguidamente cayó de bruces y las estacas atravesaron varias partes de su cuerpo, haciendo que Tom lanzara desgarradores gritos de dolor. Luci se dio la vuelta y salió por la ventana para volver a recorrer la cornisa, regresó al pasillo y vio a Tom ensartado, varias de las estacas atravesaban sus costados y sus extremidades, una de las estacas le había desgarrado la cara. Tom estaba agonizando.
—No voy a matarte. Ahora quédate aquí y disfruta.
Luci se marchó de allí, sabía que los gritos atraerían a los caminantes. Esperaba que llegaran antes de que Tom muriera desangrado, de todos modos, pasase lo que pasase, no estaría allí para verlo. Iba a seguir el camino, pero antes había algo que tenía que hacer.
Luci volvió al callejón donde estaba el cuerpo de Isabella y se lo quedó observando. Se lamentó por haberla dejado allí sola. No tendría que haberlo hecho, poco a poco se fue acercando y se arrodilló junto a el mientras comenzaba a hablar. –Siento que hayas acabado así, de verdad. Yo habría sido incapaz de matarte, al menos ahora estas fuera de esta pesadilla y es posible que exista el más allá donde puedas encontrarte con Lazarus— Luci cogió la espada que estaba a los pies de Isabella y se la clavó en la cabeza para impedir que se reanimara. Después de eso se puso en pie y cruzó la calle. Esperaba que la pesadilla acabara pronto y poder escapar de allí, pero si algo había aprendido desde que el mundo se fue al infierno, era que nadie tenía suerte.
*****
Dorian llegó a donde quería. Allí ya había movilizado un gran número de sus hombres ante la valla. Todos ellos estaban armados, incluso había hombres armados con armas de gran calibre.
—Nos ha llegado el informe de que tan solo quedan dos participantes. Uno de ellos viene hacia aquí, y el otro…— dijo uno de sus hombres, el cual no acabó la frase al ver a un hombre al otro lado de la valla.
Dorian miró al otro lado de la valla y allí vio a Dante. Entonces se acercó dando palmas. –Te aseguro que me imaginaba que serias tu uno de los que llegaría hasta aquí. En serio, y eso me alegra.
—Sácame de aquí— dijo Dante. –Esta mierda llegó a su fin.
—Esta mierda aun no llegó  a su fin. Aun queda el acto final, aun queda alguien más. Un único obstáculo que debes superar si te quieres proclamar vencedor… ¡¡Oh!! Aquí está.
Dante se dio la vuelta y entonces se encontró con Luci accediendo a la zona ante la mirada de todos los presentes al otro lado.
—¡¡¡Y aquí están los dos finalistas cara a cara!!!— anunció Dorian como si fuera un presentador. –Todas las cámaras en ellos.— Dorian volvió a mirar a ambos finalistas, los cuales se habían quedado mirando el uno al otro. –Ha llegado el momento de la final. El momento de que solo uno de ellos se proclame vencedor. Ha llegado el momento de que luchéis a muerte.
Luci y Dante se quedaron mirando el uno al otro. Ella no pudo evitar sonreír. –Debo admitir que estaba deseando que llegara este momento. El momento justo para separarte la cabeza del cuerpo. Es culpa tuya que nos encontremos aquí. Te voy a matar… Dante.
—No seas estúpida. Aquí solo morirá uno de los dos… Y ese no pienso ser yo. ¿Te queda claro? Te voy a sugerir que mueras tú, por que por mucho que ganes esto— Dante señaló a Dorian. –El nunca te dejará ir. No merece la pena que sigas luchando.
—No te preocupes por eso. El será el siguiente— respondió Luci al tiempo que desenvainaba la katana.
En ese momento se lanzaron el uno contra el otro y las espadas chocaron en el aire ante la complacida sonrisa de Dorian.

Bosque…
04:00 de la madrugada…

Richard Levine estaba andando por el bosque. Había estado en la aldea tras descubrir que todo había salido bien. Habían encontrado a los niños y había resultado ser que el asesino del que habían hablado, era ni más ni menos que uno de los críos. Algo que no se podía creer. Era increíble que el mundo, pese haberse convertido en un infierno, hubiera cambiado tanto a un niño. Después de eso se había enterado de que uno del grupo de Juanma había desaparecido y el se había ofrecido voluntario para salir en su busca.  Su don le iba a ser de gran ayuda con todo aquello.
Mientras caminaba se cruzó con un grupo de caminantes  entre los que se mezcló. En ocasiones le gustaba hacer eso y observar a sus inconscientes acompañantes mientras se imaginaba que podían haber hecho cuando estaban vivos, quienes eran. En esos momentos se quedó mirando a uno de los No Muertos, se trataba de una mujer cuyos grandes pechos de silicona colgaban de su pútrido cuerpo, seguramente había sido alguna modelo de las que salen en las revistas de coches dejando bastante a la vista, habría sido seguramente rubia a juzgar por los restos de pelo que todavía quedaban en su cabeza. Miró a su izquierda y se encontró con un hombre de unos treinta años cuya mandíbula inferior había desaparecido y la lengua hinchada colgaba tocando el pecho. Por la ropa que llevaba no podía averiguarse mucho, seguramente un tío normal al que la mierda había sorprendido en forma de tsunami.
Iba a mirar a otro caminante cuando sintió como si se elevará en el aire, cuando se quiso dar cuenta se encontraba dentro de una red entre los caminantes, colgados a unos dos metros del suelo, entonces los No Muertos parecieron excitarse, en ese momento, Levine vio a varios tipos armados enfocando con sus linternas. Richard tuvo que ocultarse rápidamente para no ser visto, aunque sabía que con eso solo estaba retrasando lo inevitable.
—¿Cuántos podridos hay— preguntó uno de los hombres tratando de contarlos.
—Ni idea, pero fíjate en esa de ahí. Creo que salía en una película porno. Venga, al camión. Alaric estará esperándonos. Quiere arrasar esa aldea y necesita caminantes para ello. Serán nuestra avanzadilla.
—Alaric arrasará la aldea si no le dan lo que quiere. Si se lo dan los dejará tranquilos y seguiremos como hasta ahora. Protección a cambio de chochitos vírgenes. Los cuales ya nos tardan en llegar. El gordo cabrón es el único que no cumple sus promesas— replicó otro de los hombres.
—Alaric está ya harto de Malaquías y sus “pronto”. Acabará con todo. Y lo hará pronto, en su momento— respondió otro de los hombres.
En ese momento, Levine vio como aparecía un camión con una jaula, sobre la que dejaron caer la red. Rápidamente se ocultó al fondo detrás de dos caminantes, no podía permitir que lo descubrieran… Y sobre todo, tenía que regresar a la aldea para avisar de lo que se les venia encima. No se lo iban a ver venir y los pillarían desprevenidos.

Las Vegas…
04:30 de la madrugada…

Luci estaba agotada. Dante había resultado ser más fuerte de lo que ella había pensado en un principio. Se levantó poco a poco, y justo cuando iba a ponerse en pie, Dante le pegó una patada en el estomago, eso hizo que Luci volviera a caer de bruces.
—No quiero matarte todavía. Prefiero tomarme mi tiempo— dijo Dante agarrándola del pelo y levantándola en vilo hasta que los pies de Luci dejaron de tocar el suelo.
En un intento de liberarse, Luci intentó clavarle la katana a Dante, pero este le detuvo el brazo y se lo retorció tanto que finalmente escuchó un fuerte crack, eso hizo que ella soltara la katana, el arma cayó al suelo y Dante le pegó una patada. El grito de Luci se escuchó tan fuerte y desgarrador que muchos de los hombres de Dorian se taparon los oídos. Algunos incluso murmuraban que ella estaba acabada.
Dante la dejó caer al suelo y la pateó bastantes veces mientras en su cara se extendía una sonrisa. Cuando dejó de darle patadas, Luci se quedó mirando hacia el nocturno cielo de Las Vegas, seguidamente miró a Dante, este permanecía erguido a su lado con una mirada de desprecio.
—Acaba conmigo de una condenada vez. Estoy harta de este mundo. No me queda nada por lo que vivir. Así de paso me libro de llevar tu jodida marca.
—Cierto. Se me había olvidado que vas marcada como si fueras mi mascota. Bien, aquí acaba todo, te echaré de menos, podríamos haber sido amigos…
De pronto, Luci vio como el cuerpo de Dante se sacudía como si le hubiesen dado una descarga. Este flaqueó y la espada que sostenía en alto cayó al suelo. Luci con el brazo que tenía sano la agarró, se levantó y con un rápido movimiento se la calvó a Dante en la cabeza. Seguidamente, el cuerpo de este se derrumbó como un saco de patatas.
Dante estaba muerto y ella acababa de proclamarse vencedora de los juegos de Dorian. Después de eso cerró los ojos y se quedó inconsciente.

Día 21 de Abril de 2010
Día 662 del Apocalipsis
Las Vegas… 09:00 de la mañana…
Luci se despertó nuevamente tumbada en una camilla mientras era vigilada por Claire. A la que hacía tiempo que no veía, quiso hablar, pero se detuvo cuando vio entrar a Dorian. Este le hizo un gesto a la hermana de Dylan y sin decir nada salió de la sala.
Dorian avanzó hacia la camilla y observó a Luci con una sonrisa. –Lo has conseguido. Has ganado. Eres libre.
—¿Me dejarás que me marche?— preguntó Luci con escepticismo.
—Algo mejor. Desde hoy serás uno de los nuestros.
—Ese no era el trato— respondió Luci.
—El trato era que si ganabas serías libre, pero ganar con ayuda no es ganar. Sin embargo te has esforzado y eso tiene que tener su recompensa. Así que alégrate, desde hoy tendrás un hogar y una ciudad por la que poder pasearte alegremente.
—Fuiste tú. Tu has amañado esto para que ganara yo— respondió Luci después de atar cabos.

—Siempre gano. De una forma u otra, en este caso… Resulta casi chistoso que haya ganado gracias a un pequeño botón— respondió Dorian mostrándole una especie de pequeño mando de color negro. Entonces Luci comprendió lo que había pasado. Lo peor de todo era que nada había cambiado. Ella seguía en manos de Dorian.

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