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sábado, 14 de noviembre de 2015

NECROWORLD Capitulo 95

Día 20 de Abril de 2010
Día 661 del apocalipsis
Las Vegas… 08:00 de la mañana…

Las puertas que dejaban paso a Las Vegas se abrieron y entonces los vehículos del grupo de Carlos comenzaron a cruzarlas. Muchos de los ocupantes del autobús se acercaban a las ventanas para ver el lugar en el que iban a vivir, estaban increíblemente emocionados, habían tenido que pasar poco más de dos meses para llegar allí y ahora que ya habían llegado lo veían como si fuera la tierra prometida.
Al igual que muchos, David también se acercó a las ventanas. Pudo ver a gente paseando por las calles y parándose a observar el convoy de recién llegados, escoltados por los vehículos que los habían recibido en la entrada. Eran civiles y parecía que había más gente de la que había en Manhattan, David miró hacia arriba y vio a hombres y mujeres armados asomados a ventanas, subidos en torres de vigilancia y en las azoteas. Alicia también los vio y miró a David.
—¿Qué opinas? No crees que haya sido buena idea el venir. ¿Verdad?
—Hay mucha gente… Y muchos francotiradores. Los muros que hemos visto son altos y fuertes. Estas medidas de seguridad no creo que sean para los caminantes. Más bien creo que es para que nadie salga de aquí o intente huir.
En ese momento el autobús se detuvo y la puerta se abrió dejando paso a una mujer de unos cuarenta años de pelo largo y negro. Repasó con la mirada a todos y se quedó observando a Alicia y a Cristian, luego sonrió y comenzó a hablar.
—Soy Samanta Barret. Hoy seré su guía aquí y les mostraré donde podrán quedarse temporalmente hasta que se les asigne un hogar propio. Bienvenidos a Las Vegas.
Todos comenzaron a levantarse y a seguir a Samanta hacia el exterior, una vez allí fuera se quedaron junto a los vehículos viendo como algunos de los habitantes de Las Vegas hablaban entre ellos. Justo en ese momento apareció Dorian escoltado por dos hombres. Este avanzó hacia el grupo y entonces Carlos salió a su encuentro.
—Me alegro de tener aquí a más gente. Como ya os han dicho, bienvenidos a Las Vegas. Este será vuestro nuevo hogar. Ya no vais a tener que seguir huyendo nunca más— Dorian le estrechó en ese momento la mano a Carlos. –Habéis llegado en el momento preciso. Esta noche habrá una gran fiesta y el estreno de un entretenimiento para los adultos. Nos hemos tomado muchas molestias con ello y tengo la sensación de que os gustará.
—No me cabe duda— respondió Carlos con una sonrisa. –Para nosotros es un placer estar aquí. Que este día sea recordado como un día de celebración.
En ese momento comenzó a sonar una música que se pudo escuchar por toda la zona ocupada de Las Vegas. Una música que incluso llegó a los calabozos de la ciudad.
*****
Luci estaba tumbada en la cama de su celda cuando escuchó la música. La cual sonaba como a celebración. Era como si estuviesen celebrando algo. Luci vio como algunos de los presos se iban acercando a los barrotes, también ella lo hizo, entonces vio a Tom.
—¿Qué es eso?
—Están celebrando algo. Siempre es así, quizás esta noche empiecen esos juegos que prometen tanto. Dorian es un cachondo cuando quiere. También es un egocéntrico al que le encanta ser alabado.
—Eso es que ha llegado gente nueva— dijo en ese momento Isabella. –Es la misma música que pusieron cuando llegamos Lazarus y yo. No saben al lugar de mierda que han llegado. Puede que incluso en algún momento tengamos compañía aquí abajo.
Luci volvió al fondo de su celda y se sentó en la cama, dejó caer sus brazos sobre sus pantorrillas y suspiró. Había comenzado a tener un mal presentimiento, una tan fuerte que le oprimía el corazón como si una mano hubiese atravesado su pecho y lo estuviera estrujando. ¿Qué podía ser?  Le dio varias vueltas al asunto, pensó en todas las posibilidades, por remotas que fueran. ¿Y si había llegado alguien conocido? ¿Qué ocurriría cuando descubrieran que ella estaba allí? ¿Y si los encerraban con ella?
*****
Carlos se separó del grupo y fue con Dorian hacia el Caesar Palace. Una vez estuvieron donde este vivía, Dorian fue al mueble bar y sacó una botella del whisky más caro. También sacó un par de copas.
—Espero que no rechaces una copa de este whisky. Es The Macallan. Es el más caro del mundo. Una botella valía 628.000 dólares. Solo existían cuatro ejemplares y yo tengo la suerte de tener uno en mi poder. Era una pieza para coleccionistas.
—Y tú lo estás abriendo hoy. Creo que el coleccionismo te la trae floja— respondió Carlos.
—Es una ocasión especial. Espero que no me lo rechaces— respondió Dorian abriendo la botella y llenándole una copa a Carlos y que luego le ofreció. Carlos la cogió y le dio un sorbo.
—No soy un gran entendido en estas cosas, pero no está nada mal. Tiene buen sabor.
—Es de lo poco bueno que nos queda en el Apocalipsis. Por favor, sentémonos y hablemos de nuestros asuntos— dijo Dorian haciendo un gesto con la mano señalando a un sillón a la vez que bebía un trago de su copa. Cuando Carlos se sentó, el también lo hizo. –Bueno. ¿Qué puedes contarme de tu jodido hermano? Riámonos un rato.
—Creía que lo sabias todo sobre el— respondió Carlos dejando la copa sobre una mesita de cristal. –Es un autentico capullo. No desearía volver a verle, pero si no ha muerto antes tendré que volver a verlo en unos meses. Está con la madre de mi hijo, volveré a por ella cuando haya dado a luz.
—No tienes corazón. Tenía a unos hombres siguiendo a tu hermano, me pasaban información de el y de todos. Sabía incluso hasta donde cagaban, pero hace unas dos semanas que no se nada de ellos. Probablemente tú hermano y los suyos los hayan matado. No es que me importe, eran unos capullos que no me servían para mucho, por eso los mandé a ese trabajo de mierda.
—No me sorprendería nada. Mi hermano puede que sea un mierda, pero tiene a gente fuerte a su lado, mucho más fuerte de la que tengo yo.
—En este mundo hasta los más fuertes tienen flaquezas y momentos de debilidad. Tú y yo incluidos. La diferencia está en dejarla ver o no. En dejar que se aprovechen de ello o no. Hablando de gente fuerte… ¿Te suena de algo el nombre de Luci?
Carlos miró a Dorian y cuando vio que este le sonreía, enseguida supo a lo que se refería. —¿Está aquí? Déjame verla.
*****
David, Alicia, Cristian y Sandra fueron llevados a uno de los hoteles. Allí la mujer que los guiaba comenzó a hablarles de la distribución. –A los recién llegados les asignamos una habitación en un hotel. Aunque estas están en perfectas condiciones, tienen incluso su propia cocina y despensa. Todo lo necesario para vivir un tiempo indefinido. No os faltará de nada. Por otro lado esto es solo temporal, nos estamos expandiendo y recuperando zonas de la ciudad, es cuestión de tiempo de que tengamos toda la ciudad para nosotros.
—¿Qué significa eso?— preguntó David.
—Tenemos unos hombres formidables que se ocupan de acabar con los muertos. Así recuperamos lo que es nuestro. El numero de bajas es siempre mínimo entre nuestras filas. Hace tiempo que no tenemos que lamentar algún ataque. Además, desde que nos atacaron unos indeseables e hirieron a nuestro líder no hemos tenido más ataques de gente de fuera. Somos demasiado fuertes y estamos muy bien preparados, aun así hemos aumentado la seguridad de la ciudad. Ya habréis visto el número de hombres armados que rondan por los alrededores. Ahora las normas— dijo la guía mientras les pasaba una carpeta. –No es necesario que las leáis ahora. Son sencillas.
—¿Hay toques de queda?— preguntó Sandra.
—No. No los necesitamos, siempre y cuando se cumplan las normas. Siempre y cuando las cumpláis no pasará nada, podréis salir hasta la hora que queráis. De hecho, esta noche inauguramos un entretenimiento para los habitantes de la ciudad.
—¿De que se trata?— preguntó Alicia
—Se trata de un juego donde los presos que han tratado de atentar contra nuestras vidas luchan por su vida entre ellos y contra los muertos.
—Eso es una salvajada— dijo en ese momento David. —¿No les basta con tenerlos encerrados? ¿Tienen que obligarles a matarse entre ellos?— preguntó David cruzándose de brazos. –Supongo que es divertido para algunos, no para nosotros.
—No voy a justificarlo, pero es nuestra forma de ejecutar a asesinos y violadores. El ganador es premiado con la libertad. Ese es perdonado. Si se lo piensan mejor podrán verlo por el canal tres en su televisor.
—Así que lo retransmiten— dijo David.
—Así es— respondió la guía. –Hoy será la primera vez.
—Y supongo que no será la última… Mire, gracias por mostrarnos todo esto e ilustrarnos sobre como funcionan aquí las cosas. Ahora si nos disculpan, nosotros tres vamos a dormir. Hemos tenido un largo y agotador viaje.
—Como quieran— respondió la guía dándole las llaves de la habitación a David. Este las recogió rápidamente, abrió la puerta de la habitación y tanto el como Alicia y Cristian entraron dentro cerrando la puerta detrás de ellos y dejando a Sandra con la guía a solas. –Bueno, voy a acompañarla a su habitación.
*****

David observó la habitación y se fue directo a mirar por la ventana. Desde allí podía ver toda la calle y los diferentes casinos y locales. También podía ver grandes pancartas con el rostro de Dorian. Señal de que allí ese hombre era alabado como un alcalde, quizás como un rey.
—¿Qué opinas?— preguntó Alicia tumbado a un dormido Cristian en la cama. –No parece que estés muy feliz de estar aquí.
—¿Tú lo estás?— preguntó David –Acabamos de llegar y ya nos han mostrado sin cortarse la clase de gente que son. Van a hacer matarse a gente entre ellos como si fuera un puto reality Show. Y han mencionado a unos indeseables que atacaron el lugar. ¿Sabes a quien se refería? Se refería a Juanma. Fue el quien atacó a Dorian con intención de cargárselo. Me sorprende que no sepan que nosotros pertenecemos a su grupo.
—Es mejor que no lo sepan, por si acaso. Nosotros ya no formamos parte de su grupo además. Tampoco sabemos si siguen vivos. No sabemos nada de ellos desde que nos separamos. Han pasado más de dos meses, podrían estar vivos o muertos, quizás están lejos de aquí. No sabemos nada.
—Debimos quedarnos con ellos. Carlos es imprevisible y no es de fiar. Yo no me fio de el. Tampoco me fio de la gente de este lugar.
—¿Y por que no te fuiste con el?— preguntó Alicia apoyándose en la ventana para mirar.
—Me fui con Carlos por ti. No quería separarme ni de ti ni de Cristian… Y tú no ibas a quedarte en el grupo de Juanma. Ahora estamos en un lugar que no sabemos si vamos a poder ser felices. Está claro que aquí funcionan de una manera muy diferente a la que pensábamos. Tendremos que andarnos con mucho ojo. Además… Aun no se me ha olvidado de que los que cogieron a Luci la trajeron aquí.
—¿Vas a buscarla?— preguntó Alicia.
—Si. Necesito saber si sigue viva y en que estado— respondió David.
*****
Dorian llevó a Carlos hasta los calabozos. Durante el trayecto, Carlos se había estado fijando en todo mientras Dorian le contaba todo sobre la ciudad, sus habitantes y su fundación. Carlos también se fijó en un camión cargado de caminantes, Dorian le había explicado que eran para el gran juego de supervivencia que se preparaba para la noche.
En la entrada de los calabozos vio a varios guardas acompañados de perros que enseguida comenzaron a ladrar cuando vieron a Carlos. Una vez allí dentro comenzó a ver a los presos, hasta que llegó a la celda donde vio a Luci. Cuando esta lo vio se acercó a los barrotes.
—Al final va a ser verdad eso de que todas las mierdas acaban juntándose en el mismo sitio. ¿Qué demonios haces tú aquí?
—Yo también me alegro de verte. Así podre pegarte el tiro que tanto tiempo llevo deseando pegarte— respondió Carlos sacando su pistola, entonces Dorian lo detuvo.
—No. No lo hagas. Ella es una de los concursantes. Es importante que siga viva.
Carlos lanzó un bufido y volvió a guardar el arma. –Esto es muy frustrante, pero no pienso hacer nada que pueda cabrear a nuestro anfitrión.
—Le extrajimos sangre para elaborar las vacunas que nos curaran el virus que permanece latente dentro de nosotros. Aun están trabajando en el, pero no creo que nos lleve mucho tiempo más.
—En nuestro grupo ninguno tiene el virus. Si es necesario sacadles sangre. Eso supongo que os hará avanzar en la investigación y crear una vacuna algo mejor. Supongo que sabes que la vacuna que nos metieron no nos hace inmunes al virus. De hecho si por ejemplo nos mordieran, el virus actuaria con mayor agresividad y rapidez. Nos mataría en la mitad de tiempo y reviviríamos— explicó Carlos.
—Eres un autentico cabrón. Estás vendiendo a los tuyos— dijo en ese momento Luci.
—Tranquila. Hay varias personas en mi grupo que no dejaré que les saquen sangre. En concreto Sandra, Alicia, David y Butch. Los demás me dan exactamente igual.
—¿Los has traído aquí? ¿Y que ocurre con Juanma y los otros?
—Ellos no están aquí. El grupo se separó. Unos vinieron conmigo y otros se fueron con el. Mala elección la de los que se quedaron con el.
—No. La mala elección fue de los que se quedaron contigo. Se ve a la legua que eres un gran pedazo de mierda sin corazón. Te tengo muy calado hijo de puta— respondió Luci. –Hace tiempo que deberías estar muerto, pero te juro que si logro salir de aquí iré a por ti para separarte la cabeza de los hombros.
Carlos rió ante la amenaza de Luci. –Eso me asustaría quizás si no fuera por que estás al otro lado de esos barrotes y eres incapaz de hacer nada. También me han contado lo del jueguecito donde vas a participar. Te puedo asegurar que disfrutaré viéndote morir si llega el momento, pero ahora déjate de amenazas, no estás en situación de amenazar a nadie.
—No voy a estar siempre aquí. Cuando me veas fuera de este agujero harías bien en tener miedo por que no habrá nada que me impida ir a por ti— Luci miró a Dorian. –Tampoco habrá nada que me impida ir a por ti. Que os quede claro a los dos, pero antes que vosotros dos le toca el turno a otro.
—Eso está bien. Espero que sea así y que nos des un buen espectáculo— dijo en ese momento Dorian. –De corazón espero que nos diviertas. De verdad. Dante ya no me es útil y por lo tanto estaré deseando ver como te vengas del cabrón que te trajo aquí. Hasta la noche— dijo Dorian alejándose hacia la puerta. Carlos se quedó mirando a Luci.
—¿Qué coño estás mirando?— preguntó Luci.
—Nada— respondió Carlos con una sonrisa. –Pero será una pena que no sobrevivas a lo de esta noche. Solo eso.
En ese momento entraron varios hombres en los calabozos y comenzaron a disparar dardos tranquilizantes. Uno de ellos se paró junto a Carlos y disparó un dardo a Luci. El dardo se le clavó en el brazo e instantáneamente, ella cayó al suelo.
—¿Vienes o que?— preguntó Dorian mirando a Carlos.
Carlos caminó hacia Dorian mientras veía como los hombres que acababan de entrar iban sacando a todos los presos de sus celdas. Cuando ambos salieron de los calabozos, salieron a la calle y se subieron al vehículo que los esperaba, Carlos no pudo evitar hacer preguntas.
—¿Por qué habéis hecho esto?
—Para llevarlos tranquilitos al campo de batalla. El sedante les durará varias horas y se despertarán en el momento justo. Te recomiendo que esta noche sintonices el canal tres en el televisor de la habitación casa que tienes asignada. También quiero pedirte que a esa pareja del crio los tengas vigilados. No quisiera que me crearan problemas, no los he notado muy contentos con lo de venir aquí. Contrólalos
—No habrá problema. Y tienes razón. David es aun leal a mi hermano, pero se bien como retorcerle el brazo si es necesario, no nos dará problemas… Y si nos los da… Bueno… Ya vi que esos calabozos se han quedado vacios.
Mientras iba observando las calles, Carlos vio algo y le pidió a Dorian que hiciera que detuvieran el vehículo. Entonces se bajó del vehículo y Dorian lo observó y sonrió al ver lo que pretendía Carlos.
—Vaya. No eres un cabrón desalmado después de todo.
—Bueno. Yo cuido de mis fieles compañeros. Ayuda a que luego no me traicionen.
—Bueno. Entonces nos vemos mañana. Estaré esperando que me des tu opinión sobre los juegos de esta noche. Aunque si te apetece. También puedes venir a esta dirección— Dorian apuntó en un papel una dirección y se lo pasó a Carlos. También le dio unos billetes. –Esto tómatelo como una especie de adelanto.
Carlos lo cogió con una sonrisa. –Sabía que hacía muy bien queriendo venir aquí.
*****
Habían pasado varias horas desde que habían llegado a Las Vegas y Sandra se había metido directamente en su habitación casa. Esta era bastante grande, tenía todo lo que podía necesitar. Lo que más deseaba era darse un baño de agua caliente y así lo hizo. Cuando salió de la bañera se puso un albornoz y justo cuando iba a elegir la ropa nueva que iba a ponerse, alguien llamó a la puerta. Caminó hacia la puerta y la abrió, allí estaba Carlos. Este llevaba en brazos una caja de cartón.
—¿Puedo pasar?— preguntó en ese momento el.
—Acabo de salir de darme un baño. Si te esperas a que me vista… Bueno, pasa.
Carlos pasó y mientras Sandra elegía un conjunto, el se sentaba en la cama. Ella entró en el baño y al poco rato salió.
—Estás muy guapa. Verás, vi algo que me llamó la atención y pensé que te gustaría— dijo Carlos mientras abría la caja y metía los brazos dentro. A los pocos segundos sacó un cachorro de color canela. Era un perro de la raza cocker. Al verlo, Sandra no pudo evitar sonreís y cogerlo en brazos. –Se que no va a reemplazar nunca a Yako, pero como se que te gustan los perros… Pues… No pude evitarlo.
—¿Dónde lo has conseguido?— preguntó Sandra mientras abrazaba al perro.
—Había una mujer en la calle vendiéndolos. Su perra había dado a luz. Como ya dije este cachorro no reemplazará a tu perro, pero esto es una nueva vida. No debemos olvidar quienes somos.
—Es una perrita— dijo Sandra.
—No lo se. No me fijé, simplemente cogí el más bonito. Creo que mereces mucho más. Todos los que habéis permanecido a mi lado merecéis ser felices. Bueno… Voy a descansar a mi suite. Nos vemos más tarde— dijo Carlos levantándose de la cama, entonces Sandra lo agarró de la mano y Carlos la miró.
—Quédate a descansar aquí— dijo Sandra.
Carlos sonrió y se volvió a sentar en la cama. Cogió a la perrita y la dejó en el suelo, seguidamente se acercó a Sandra y la besó.
*****
Dorian llegó a una zona de la ciudad que estaba vallada, allí había gente trabajando poniendo cámaras en varios puntos y haciendo pruebas de lo que parecían trampas. Cuando llegó, uno de los hombres se le acercó.
—Ya nos queda poco para acabar. Esta noche estará todo listo. Tenemos más de cuatrocientas cámaras distribuidas y preparadas grabando todas a la vez. No nos perderemos detalles de nada. Las trampas también están listas y los caminantes están en sus puestos. Serán liberados cuando empiecen los juegos. En lo personal creo que conseguiríamos gran audiencia si esto se emitiera en otros tiempos. La gente es demasiado morbosa.
—Eso ya no se, pero a nuestra gente les gustará. ¿Sabes algo de las apuestas? Se que pasan por tus manos también— respondió Dorian.
—Si. Hay muchos que apuestan por Tom. Creen que es el que más papeletas tiene para declararse vencedor. Creo que no les falta razón, yo también apostaría por el.
—Pues mi apuesta va por Luci. Esa chica tiene potencial. No creo que tenga muchos problemas para declararse vencedora, de todos modos. Esta noche se sabrá.

Las Vegas…
22:00 de la noche…

“Es la hora de los juegos. Por favor concursante, tome sus armas y salga de su habitación”
La voz de una mujer hizo que Luci abriera los ojos poco a poco. Se encontró tumbada en una cama de matrimonio. Miró al techo y vio la lámpara encendida funcionando correctamente. Nuevamente se repitió el mensaje y Luci siguió esa voz hasta que vio que salía de una especie de radio. Al lado de esta apoyada en la pared estaba su katana. Se levantó poco a poco de la cama con la extraña sensación de sentirse más fuerte. No pudo evitar pensar que seguramente le habían inyectado algún tipo de droga. Avanzó hacia la katana y la agarró con ambas manos. Miró a su alrededor y entonces se fijó en la cámara que la estaba enfocando. No había duda de que los juegos habían comenzado. En ese momento se escuchó de nuevo una voz por megafonía.
“En estos momentos han dado inicio los juegos, sois un total de quince participantes. Las reglas son sencillas, solo puede quedar un campeón o ninguno. Disponéis de un arma personal para el cuerpo a cuerpo. Vuestros adversarios serán otros participantes y caminantes repartidos por todo el escenario. También hay trampas repartidas y ocultas. Cuando salgáis de vuestro punto de partida encontrareis un mapa del escenario donde estáis participando. Los puntos rojos son la ubicación de los puntos de salida de vuestros adversarios, el vuestro es de color verde”
Luci salió de la habitación y vio el mapa que habían dicho por megafonía. Lo cogió y lo observó. En efecto había quince puntos marcados, catorce de color rojo y uno de color verde. Luci comenzó a sacar cuentas, además de ella había otras catorce personas más, cuatro de ellos eran Isabella, Tom, Jack y Dante, los otros diez restantes eran desconocidos. Luci sabía que quizás Isabella no fuera a por ella, pero quizás Tom y Jack si lo hicieran. Luego estaba Dante, con el cual solo existían dos posibilidades, el iba a por ella o ella iba a por el.
En ese momento escuchó un ruido que venia del pasillo. Luci se ocultó detrás de la y observó. Allí apareció un chico al que no había visto antes. Este llevaba un hacha en las manos. El chico comenzó a recorrer al pasillo avanzando hacia la habitación. Iba a descubrirla. Luci miró hacia la ventana de la habitación y echó un rápido vistazo. Vio la calle iluminada por varios focos. Justamente en ese momento el chico irrumpió en la habitación e intentó matar a Luci, pero esta lo esquivó en el último momento y se tiró al suelo.
El hacha se quedó incrustada en el marco de la puerta y el chico intentó quitarla. Luci se quiso levantar y el le propinó una violenta patada. Ella cayó de espalda justamente cuando el chico lograba quitar el hacha del marco de la ventana. Nuevamente intentó matarla, pero ella volvió a esquivarla y lanzó un corte hacia sus piernas, cortándolas rápidamente. El chico cayó al suelo emitiendo un grito de dolor. Grito que rápidamente fue respondido por gruñidos y gemidos que venían por el pasillo. Luci se asomó y vio a varios caminantes irrumpiendo en el pasillo en dirección a la habitación.
Luci pasó por encima del chico y salió por la ventana al mismo tiempo que los No Muertos entraban en la habitación y se abalanzaban sobre aquel desdichado muchacho.
Luci se encontraba en una cornisa que comenzó a recorrer con cautela. A unos dos metros de distancia había una farola por la que podría bajar. Mientras recorría la cornisa podía escuchar los gritos del muchacho siendo devorado. Alcanzó la farola, se agarró a ella y descendió hasta el asfalto. Una vez allí miró a su alrededor tratando de estar atenta por si le llegaba un segundo ataque. Fue entonces cuando escuchó el grito de una mujer pidiendo socorro. Esa mujer, por la voz, parecía ser que se trataba de Isabella.
*****
Dorian observaba la cámara que daba a la habitación de Luci. En la imagen se veía a los No Muertos comiéndose lo que quedaba de aquel muchacho. Luci solo lo había mutilado y no la había querido matar, se había largado y lo había dejado allí.
—Parece ser que tu chica no es el espectáculo que tanto prometía. Nos está resultando algo sosa— dijo uno de los hombres que al igual que Dorian estaban observando el espectáculo mientras se ajustaba las gafas –Ahora parece que trata de huir.
—Ese media mierda no le interesaba para nada. El que de verdad le interesa es Dante. ¿Dónde se encuentra mi viejo amigo?— preguntó Dorian.
—Ahí— dijo el tipo de las gafas señalando una pantalla donde se veía a Dante acuchillar repetidas veces el cuerpo de una chica que permanecía tumbada boca arriba con los ojos muy abiertos. –Es un autentico carnicero. Está dejando a la pobre chica que da pena verla.
—Por aquí acaban de caer dos más a manos de Tom— dijo otro de los allí presentes. –Estaban enfrentándose y Tom apareció de repente asesinando a ambos. Les ha cortado la jodida cabeza. Si esto sigue así, muy pronto solo quedarán dos o tres. Esto no será divertido. Ni para nosotros ni para los demás espectadores. Aunque deberíamos haberlo previsto con tipos como Tom y Dante metidos en el juego. Son auténticos asesinos. No dejarán títere con cabeza.
Dorian volvió a lo que le interesaba. Observó a Luci recorrer las calles. Por la dirección que veía que estaba tomando y lo que veía en otra pantalla. Esta iba en dirección a la chica que gritaba mientras era asediada por un grupo de No Muertos. Dorian tenía dudas de que ocurriría cuando ambas se encontraran. No sabía si Luci la ayudaría o acabaría con ella. De hecho esperaba que hubiera una alianza, eso pondría las cosas mucho más interesantes y probablemente alargarían el juego. Dorian pensaba que podría ser tan interesante que deseaba que el juego no se acabara. Quería más, mucho más.
*****

Luci llegó a un callejón sin salida siguiendo los gritos de Isabella y por fin la vio. Estaba subida a un contenedor. A su alrededor había varios caminantes alzando los brazos mientras ella les asestaba patadas para librarse de ellos. A unos pasos por detrás de aquellos seres había una espada tirada en el suelo. Probablemente la de Isabella, la cual había perdido seguramente cuando huía de aquellos monstruos. Luci podría haberse dado media vuelta, pero en vez de eso avanzó hacia los No Muertos y comenzó a acabar con ellos uno a uno ante la mirada atónita de Isabella. Cuando acabó con ellos alzó la vista y la miró, se dio la vuelta, cogió la espada y se la entregó a Isabella.
—¿Por qué me la das? Se supone que aquí somos enemigas.
—Paso del juego este de mierda. Lo que quiero es salir de aquí. Aquí solo hay tres personas a las que quiero matar y ninguna de ellas eres tú. Como ya dije, lo más importante es salir de aquí, lo demás vendrá después— respondió Luci mirando a Isabella. —¿Has podido recorrer mucho?
—No…— respondió Isabella –Me atacaron muy pronto. No he podido ver gran cosa. Lo siento. ¿Qué haremos ahora?
—Ya te lo dije. Salir de aquí. Yo ya he matado a uno. Más bien lo dejé morir. Aunque deben haber muerto más asesinados por los otros. Ahora es posible que quedemos menos de diez— decía Luci mientras caminaba, entonces se paró de golpe y miró a Isabella. —¿Qué ocurre?
Isabella tenía la espada en las manos y estaba mirando a Luci. –No se si puedo confiar en ti después de todo. De aquí solo puede salir uno.
Luci se dio la vuelta y miró a su compañera. —¿De verdad estás pensando en lo que creo que estás pensando? No te lo recomiendo.
En ese momento se escuchó un nuevo mensaje por megafonía: “Han muerto cinco participantes. Hemos dejado en varios puntos armas de fuego a vuestra disposición, pero estás tienen un numero limitado de munición, por favor haced buen uso de ella. Las armas están ubicadas cerca de los puntos de salida, si observáis el mapa podréis ver unos números”
Ambas miraron el mapa y Luci no pudo evitar sonreír. –Que mal nacidos. Esto lo hacen para forzar los encuentros entre participantes. Saben lo jugosas que son las armas de fuego y la posibilidad de matar a distancia que te otorgan. Quieren forzar el baño de sangre. Entonces lo más lógico sería evitar ir a esos sitios.
Isabella señaló el mapa. –Nosotras estamos muy cerca de uno de esos puntos. Debemos alejarnos antes de que pase algo.
Justo en ese momento, Luci vio un punto rojo apuntando al pecho de Isabella. Tuvo que actuar rápidamente para evitar que la bala la abatiera. El disparo sonó tan fuerte que no podía estar demasiado lejos. Aun así Luci no podía encontrar la ubicación exacta.

Luci se asomó un poco y sonó un nuevo disparo que estuvo cerca de darle en la cabeza, pero eso le había facilitado el ver al tirador. Este estaba tumbado boca abajo en unas escaleras de incendios. No estaba siendo demasiado cauteloso. Aun así iban a tener difícil lo de salir de allí. Iban a tener que ser rápidas.

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