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sábado, 23 de mayo de 2015

NECROWORLD Capitulo 76

Día 23 de Enero de 2010
Día 580 del Apocalipsis…
Desierto de Nevada… Área 51…
10:00…

Luci llegó al final de aquel túnel que no parecía tener fin, pero por fin había llegado a una gran puerta de color blanco que estaba abierta del todo. En ella podía verse un número en rojo al lado de una palabra: “PARADISE 045”. De hecho, no era la primera vez que veía una de esas puertas, las había visto durante todo el trayecto por el túnel, solo que estaban todas cerradas, todas salvo esa. Todas estaban numeradas. Luci se bajó del vehículo y cruzó la puerta, entonces se vio en un largo pasillo donde a los lados parecía haber comercios. Se paró de repente cuando vio algo que le llamó la atención. Se trataba de una bandera con franjas rojas y amarillas colgando de un poste. Se acercó a ella y vio que se trataba ni más ni menos de la bandera española.
Siguió caminando y vio una zona donde había varias urnas, en cada una había una representación, en una vio una miniatura de La Sagrada Familia de Barcelona, en otra vio varios monumentos de Madrid, entre los que estaba la estatua de la Cibeles.
—¿Dónde coño estoy? ¿Qué es todo esto?
Siguió caminando por allí hasta que llegó a otra puerta. Cuando la cruzó llegó a una sala de reuniones donde había una televisión de muchas pulgadas que permanecía apagada. Era como una sala de cine, siguió avanzando hasta que pisó algo duro, de repente la pantalla se encendió y la sala se iluminó por la luz de la pantalla, eso hizo que Luci alzara el arma y estuviera a punto de disparar mientras el corazón le iba a mil por hora.
En la pantalla apareció una cuenta atrás y de repente un hombre apareció en la pantalla, este comenzó a hablar en español.
“Bienvenidos al “Paradise 045”, si están aquí viendo esta grabación es por que son personas importantes de alto estatus social y político. Y también para nuestra desgracia, ha ocurrido algo que les ha forzado a venir aquí. Puede que hayan perdido a seres queridos, eso es algo que lamentamos profundamente.
Se encuentran en el área 51, concretamente en el bunker Paradise, y este es uno de los ciento noventa y cuatro mini países. En el podrán encontrar todo tipo de lugares donde conseguir utensilios para su día a día y comida. Esto se puede encontrar todo en los establecimientos que han visto seguramente cuando el orientador les traía hacia aquí” La voz del hombre dejó de escucharse para dejar paso unas imágenes.
Luci poco a poco estaba entendiendo que era aquel lugar y que significaban aquellos números. Aquel lugar era un gran bunker con otras 193 salas parecidas a esa, reservadas únicamente para aquellos importantes o ricos que pudieran entrar allí a golpe de talonario. El hombre de la pantalla continuó hablando cuando dejaron de aparecer imágenes de dibujos donde aparecía gente totalmente feliz.
“Para evitar confusiones y posibles peleas entre los distintos países, nos vemos obligados a pedirles que nunca, tras el toque de queda a las nueve de la noche, permanezcan en uno de los Paradise que no se corresponda a su nacionalidad. El toque de queda es algo que se tiene que respetar a raja tabla, los guardas tienen orden de disparar si alguien no respeta las normas y es descubierto por los pasillos después de la hora indicada”
En la pantalla apareció una simulación donde se veía a varios guardas recorrer los pasillos. En ese momento aparecía otra silueta tambaleante mientras que en la parte superior de la pantalla aparecía la foto de un hombre junto a unos datos y unas letras que indicaban que estaba bajo los efectos del alcohol. La silueta parecía provocar a los guardas que le habían mandado el alto, sin embargo este seguía igual y los guardas terminaron abatiéndolo como a un perro.
“Esto es solo un ejemplo de las cosas que podrían pasar si alguien se salta las normas. Somos muy estrictos con ello, debido a que hemos trabajado mucho para que las cosas aquí sean perfectas. Tampoco toleraremos actos de rebeldía y levantamientos. Las cosas están demasiado mal en el exterior como para llevar el mal a lo que va a ser el lugar donde viviremos hasta que las cosas mejoren en la superficie”
Luci comenzaba a comprender que era todo aquello. Algo que ya había comenzado a vislumbrar cuando vio la replica del despacho oval. Aquel lugar era para albergar a gente de distintos países si ocurría algún desastre a nivel mundial, algo así como unos guetos. Luci comenzó a sentir escalofríos al ver todo aquello. Seguramente habían estado trabajando durante años en aquel lugar por si pasaba algo malo.
“Queremos darles las gracias a todos por confiar en nosotros a la hora de querer sobrevivir. Les deseamos que su estancia aquí sea satisfactoria”
El video terminó con la sintonía del himno de España. Luci se imagino que en cada una de las salas habría algo similar. También el hecho de donde estaba le hacía pensar que aquel lugar debía ser inmenso. Entonces escuchó un ruido que parecía venir de la oscuridad, era un gemido. No tardó en ver dos figuras tambaleantes en la oscuridad, eran dos caminantes que habían sido atraídos por la voz del hombre que hablaba en la pantalla.
Luci comenzó a retroceder al tiempo que les apuntaba, no iba a volver por donde había venido, se acercó a una puerta y la abrió. Llegó a un pasillo y lo fue siguiendo, este parecía que rodeaba la sala de cine. Tenía que adentrarse más allí para intentar dar esquinazo a los hombres de Dante, aunque se daba cuenta de que viendo aquel video había perdido mucho tiempo, pero había comprendido más donde estaba y como usarlo a su favor.
*****
Dante y varios de sus hombres habían llegado al subterráneo del bunker, se trataba de un largo túnel con iluminación. Muchos de ellos se preguntaban donde estaban, entonces uno de ellos comenzó a hablar.
—Este lugar fue creado por si ocurría algún desastre a escala mundial. Un lugar donde poder reunir a los peces gordos de todo el mundo. Estamos en un jodido macro bunker. Había estado aquí  cuando trabajaba en la NASA. Trabajaba haciendo unos ajustes.
—¿Trabajabas en la NASA? No tenía ni idea. ¿Qué sabes de este lugar?— preguntó Dante acercándose a el. –Deprisa, habla. Y a la próxima no vuelvas a callarte algo así tanto tiempo o me ocuparé de que calles para siempre.
—Este lugar está compuesto por 194 salas. Cada uno representa un país del mundo.
—Eso es mucho ¿No?— preguntó uno de los más jóvenes. –Podríamos tardar mucho en encontrarla. Deberíamos olvidarnos de ella.
En ese momento, Dante disparó al muchacho y este cayó al suelo con un agujero en la cabeza ante la mirada atónita de todos los demás. Los cuales se quedaron mirando a su líder.
—Si alguien vuelve a decir algo que no me guste acabará como este pedazo de mierda. Ahora avanzad y dad con ella de una condenada vez— en ese momento Dante vio las marcas de los neumáticos marcados en el suelo. –Seguid esas marcas.
Los hombres de Dante avanzaron hacia delante siguiendo las marcas de los neumáticos. Estuvieron andando un buen rato hasta que llegaron a una gran puerta abierta con el vehículo parado al lado. Cuando la cruzaron vieron que había varias banderas españolas. Cuando Dante las vio no pudo evitar sonreír.
El que había hablado en un principio se quedó mirando las banderas españolas. –Está aquí seguramente. No hay otra.
—Es irónico ¿Verdad?— dijo Dante –Todos a dentro. Está atrapada. Dispersaros por el interior y traedla ante mí.
Todos los hombres de Dante comenzaron a dispersarse por el interior de aquel lugar. Mientras el se acercaba a la gran pantalla que había allí, entonces vio un mando en el suelo. Se agachó a cogerlo y apretó el botón de encendido, cuando lo hizo, la pantalla se encendió y en ella apareció un hombre hablando en español, explicando lo que era ese lugar. Entonces a Dante se le ocurrió una idea macabra. Pulsó el botón de volumen al máximo hasta que la voz del hombre comenzó a escucharse por todo el lugar.
*****
Luci se detuvo en seco cuando escuchó la voz del hombre del video. Esta se estaba escuchando por todo el lugar. Entendió entonces que era Dante quien estaba haciendo aquello. El y sus hombres habían llegado hasta allí en su busca, seguramente en esos momentos estaban dispersándose por el lugar. El pasillo donde estaba era en línea recta, por lo tanto no tardarían en llegar hasta ella, incluso parecía sentir el sonido de sus botas al correr por el pasillo en dirección a ella. En ese momento escuchó un ruido a su derecha, al otro lado de una puerta. Se acercó al ojo de buey y cuando miró a través de el vio la cara de un No Muerto, realmente había más de uno. Alzó la cabeza y entonces vio un letrero sobre la puerta: “MORGUE”
En ese momento dos hombres aparecieron en el pasillo. Estos se quedaron mirando a Luci y cuando iban a dar la señal de alarma, esta agarró el pomo de la puerta de la morgue y tiró de el. La puerta se abrió rápidamente hacia su dirección, entonces se ocultó detrás de ella y los caminantes que había en el interior salieron al pasillo.
Los No Muertos vieron a los dos hombres y entonces comenzaron a caminar hacia ellos. Aquellos dos tipos a las órdenes de Dante comenzaron a disparar, pero de nada les sirvió. Los No Muertos los engulleron y destrozaron en cuestión de segundos. Luci vio a través del ojo de buey los trozos de cerebro de aquellos dos, los cuales debido al destrozo no volverían de la muerte.
Luci siguió su camino sin mirar atrás, los No Muertos estaban ocupados y aun no habían reparado en ella. Llegó a otra puerta doble, la cual estaba abierta. Los cristales de esta estaban manchados de sangre. Probablemente aquellas zonas para peces gordos nunca fueron ocupadas por estos, en ellos solo vivían aquellos que llevaban la base militar. Cuando cruzó las puertas llegó a lo que parecía un gimnasio lleno de aparatos de ejercicios. No había luz allí, cuando iba a encender la luz escuchó disparos a su espalda y ella corrió para ocultarse detrás de un banco de ejercicios que descubrió en la oscuridad. Justamente un minuto después entraron varios hombres, todos armados.
—¿Habéis visto como han quedado? Esos bichos los han destrozado.
Otro contestó –Habrá sido culpa de esa zorra. No entiendo como no podemos matarla. No creo que sea tan importante como dice Dante. Propongo que nos la carguemos nada más la veamos. Me la suda lo que diga Dante… Y si se pone tonto lo matamos también a el. Un loco menos.
—No seáis estúpidos. El estar libres de lo debemos a el— dijo una tercera voz. –En realidad le debemos la vida. Ahora iremos a Las Vegas. Es un lugar mejor.
Luci se fijó en las sombras expuestas a la luz y que quedaban alargadas. Pudo contar cinco de ellas, por lo tanto había cinco hombres en total, los cuales habían llegado hasta allí tras abatir a los No Muertos que ella había liberado.
—Mira. Ahí hay un interruptor. Enciéndelo— dijo una voz que no había escuchado antes. De pronto la luz se encendió y todo el gimnasio quedó iluminado por una luz blanca y brillante. Estaba más a merced de aquellos tipos, pero gracias a ellos había descubierto una nueva puerta al final del gimnasio. Esta estaba cerrada.
—¿Estás aquí dentro perra?— preguntó uno de aquellos tipos. –Sal, no te vamos a hacer daño. ¡¡¡Sal zorrita!!!
Uno de ellos tropezó y aquello provocó las risas de sus compañeros y por supuesto la distracción que podía salvarle la vida. Con un rápido movimiento y sin pensárselo, alzó el brazo con el que sujetaba la pistola y disparó a la lámpara del gimnasio. La luz se apagó súbitamente y los cristales cayeron al suelo. Eso hizo que aquellos tipos entraran en pánico y comenzaran a gritar al mismo tiempo que abrían fuego. Luci solo tuvo que esperar a que dejaran de disparar. Cuando ocurrió se levantó rápidamente y comenzó a disparar a los tipos que se habían quedado en la puerta al mismo tiempo que corría en la oscuridad hacia la puerta de los vestuarios.
—¡¡¡¡Va por ahí!!!!— gritó uno de ellos al tiempo que disparaba.
Luci cruzó la puerta de los vestuarios al mismo tiempo que sentía una punzada de dolor en el muslo. Esta lanzó un grito agudo al tiempo que chocaba con algo que podía ser una taquilla. Cayó al suelo de bruces al mismo tiempo que escuchaba pasos que se adentraban más en el gimnasio. Luci se puso en pie a duras penas sintiendo el dolor en el muslo, el cual era tan fuerte que sentía como si se abrasara la carne, era evidente que le habían acertado con un disparo. Sintió la sangre caliente derramándose por el pantalón. Llegó hasta otra puerta, entonces escuchó una voz muy familiar. Era la voz de Dante.
—¿Qué son esos disparos?
—La hemos visto jefe. Se ha cargado a dos de nosotros— gracias a ese hombre, Luci supo que había logrado acabar con dos de ellos, pero ahora habían llegado más de ellos. Incluido Dante, pero entonces Luci se percató de algo, tenía a Dante allí, podía acabar con el.
—Os tengo dicho que no quiero que le disparéis. Que la quiero viva. ¿Qué es lo que no habéis entendido de eso?— Luci escuchó de nuevo la voz de Dante, seguidamente escuchó un forcejeo seguido de un sonoro Crack. Seguidamente escuchó como si se desplomara el cuerpo de alguien. Iba a seguir justo cuando escuchó de nuevo la voz de Dante. –Se que estás aquí Luci. No compliques más las cosas. Se que estás herida, estoy viendo el rastro de sangre que has ido dejando. Si sigues así te acabarás desangrando.
Luci se acercó a una de las taquillas y se dejó caer apoyada a esta mientras se tapaba la herida con la mano al tiempo que miraba el cargador de la pistola. No recordaba cuantas veces había disparado a ciegas. Cuando vio que solo le quedaba una bala se le cayó el alma a los pies. Estaba totalmente atrapada. A no ser que hiciese un ultimo acto de valentía. Podía acabar con Dante disparándole a la cabeza, pero entonces, probablemente los tipos que había con el acabarían con ella. También podía hacer otra cosa, algo más radical, así impediría que la cogieran y la llevaran a Las Vegas. Podía coger la pistola, metérsela en la boca y apretar el gatillo. De esa forma acabaría con todo.
—Luuuuciiiiii— la llamó Dante en tono burlón. Este se iba acercando cada vez más, y a ella se le estaba acabando el tiempo para tomar la decisión.
Luci cogió con firmeza la pistola y se la fue metiendo en la boca mientras las lágrimas brotaban de sus ojos y se derramaban por sus mejillas. Hasta ahí había llegado, todo había terminado para ella. Cerró los ojos y entonces sintió la misma calidez que había sentido cuando vio a Ethan en aquel pasillo. Sintió como una mano se posaba en las suyas y poco a poco retiraba la pistola de su boca.
—Aun no es tu hora— la voz nuevamente era la de Ethan. Luci abrió los ojos y allí lo vio a el. –Aun tienes muchas cosas por hacer, tu vida no terminará aquí… Ni de esa forma. Aun puedes luchar.
—Ethan… Yo no se si puedo. No puedo más… Estoy completamente agotada y si me cogen…— Ethan puso su mano en su mejilla.
—Ella tampoco quiere que mueras— respondió en ese momento Ethan. Seguidamente volvió la cabeza y detrás de el, Luci vio a una niña. A la cual reconoció enseguida. Era su hija, la última vez que la vio fue aquella vez, cuando acabó con la vida de Philip. –Algún día te reunirás con nosotros, pero aun no es el momento. Tienes que vivir.
La luz disminuyó al tiempo que Ethan y su voz iban desapareciendo. Cuando desapareció totalmente. Luci se vio de nuevo en medio de aquel vestuario, sola en la oscuridad, miró a su derecha y vio que había dejado a un lado la pistola. En ese momento una silueta oscura se paró delante de ella, pero esta vez no era Ethan.
—No te imaginas los dolores de cabeza que me estás dando. Eres más dura de lo que pensaba, una autentica joya— dijo Dante cuando se plantó delante de ella al agacharse. –Te has cargado a varios de mis hombres. De verdad, eres la hostia tía.
Luci sonrió. –Bueno. Tú también te has cargado a unos cuantos de ellos… Solo por que si. ¿Qué es lo que te molesta? ¿Qué alguien te haga la competencia? Eres un hijo de puta.
En ese momento Dante cogió la pistola de Luci y se la guardó. –Sin ella ya no nos darás más problemas— seguidamente se le quedó mirando la herida del muslo. –No es profunda, pero necesitas que te la curen. Al igual que la mano. Vamos levanta.
Luci se apartó golpeando a Dante y seguidamente, este la golpeó y ella sintió que se mareaba. Lo siguiente que vio a duras penas fue el suelo de varios pasillos deslizándose bajo sus pies. Aquellos momentos se le hicieron eternos. No sabía el tiempo que había transcurrido, pero cuando se quiso dar cuenta estaba en el exterior tirada sobre lo que parecía una camilla y rodeada por varios tipos armados, también se dio cuenta de que ya era de noche. Seguidamente y todavía mareada escuchó el ruido de lo que parecían unos helicópteros seguidos de un haz de luz. Cuando los aparatos aterrizaron vio a varios hombres descender de ellos, todos iban fuertemente armados y llevaban una indumentaria muy similar a los soldados de Manhattan. Estos se acercaron rápidamente a donde estaba ella, Dante salió a su encuentro.
—Eres Dante ¿No?— preguntó una mujer oculta tras un casco de color negro.
—Si— respondió Dante, luego se giró y señaló a Luci, la cual seguía tumbada en el suelo. –Y esa chica es el paquete que quiere Dorian. Cargadla en el helicóptero y tened cuidado. Necesita urgentemente que le miren una herida de bala en el muslo y los dedos de una mano rotos.
La chica y otros dos se acercaron a ella y la observaron, la chica que parecía que era la que llevaba la voz cantante se dio la vuelta y miró a Dante. –Tiene mal aspecto. Ha perdido bastante sangre— La chica sacó en ese momento un walkie talkie. –Soy Collins. Preparen quirófano, llevamos a una herida… Dedos de mano rotos y herida de bala en el muslo… No se cual es su grupo sanguíneo— La chica se acercó a Luci. –Dime tu tipo de sangre… Venga.
—A negativo— respondió Luci entre jadeos.
—A negativo. Necesita una transfusión urgente… Está bien, corto y cambio— la chica dejó el walkie talkie. –Muy bien, todo el mundo a los helicópteros. Quiero estar allí antes del amanecer.
Luci se vio alzada y llevada al interior de uno de los helicópteros que habían aterrizado. Ya no volvió a ver a Dante. Una vez estuvo allí subida perdió el conocimiento.

Día 24 de Enero de 2010
Día 581 del Apocalipsis…
Las Vegas… 09:54 de la mañana…

Luci se despertó de golpe. Había tenido muchos sueños, todos confusos. Nada más abrir los ojos vio que se encontraba en una sala, concretamente estaba tumbada en lo que parecía una camilla. Olía a desinfectante y la luz del techo era cegadora, intentó incorporarse y notó que estaba amarrada. Se miró la mano donde tenía rotos los dedos y vio una venda blanca y limpia, también vio la venda del muslo, cubriendo la herida de bala. También se dio cuenta de lo que llevaba puesto, no era su ropa, si no un pijama de hospital. Entonces vio a un hombre al otro lado de la sala, estaba leyendo unos documentos.
—¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? ¿Qué es este lugar?— preguntó Luci haciendo que aquel tipo se diera la vuelta para mirarla.
El tipo parecía que se había puesto nervioso y se levantó para acercarse a ella. Luci lo miró bien y se fijó en que cojeaba de un pie. También notó que le faltaban dos dedos en la mano izquierda.
—Oh. Te has despertado… Me alegro muchísimo. Voy a llamar a alguien…
—¿Quién eres tú? ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Dónde estoy?
—No estoy autorizado para ello, pero pronto tendrás las respuestas que buscas. Ahora volveré— dijo aquel hombre, seguidamente salió por la puerta de la sala y Luci se quedó allí sola.
Luci miró con detenimiento la sala desde la camilla. Esta estaba totalmente limpia, era como si hubiese vuelto a los tiempos en que la humanidad seguía funcionando correctamente, por unos momentos pensó que todo lo de los No Muertos había sido un mal sueño, pero desgraciadamente sus heridas y el recuerdo de como se las había hecho le obligaban a pensar todo lo contrario, todo era real. Entonces se percató de la cámara de vigilancia. Estaba siendo vigilada por alguien… ¿Pero por quien? Estuvo allí quieta un buen rato, no supo cuanto tiempo había pasado, pero entonces la puerta se abrió y entró el tipo que había visto al principio, seguido de Dante y de otro hombre al que no había visto antes, el cual llevaba una venda en la cabeza.
—Me alegro de ver que ya te has despertado. Has superado muy bien la operación. Aunque casi te nos mueres. Estás en Las Vegas. Y este hombre que hay a mi lado es Dorian. Supongo que ya has oído hablar antes de el— dijo Dante con una sonrisa.
—Encantado de conocerte Luci. Es un placer para mí tenerte aquí. Como ya te han dicho yo soy Dorian, estás en Las Vegas y soy yo quien está al mando aquí. Te quedarás con nosotros a partir de ahora— Dorian en ese momento se percató de que Luci no le quitaba ojo de encima a la venda. —¿Estás mirando esto?— Dorian sonrió. –Es un obsequio que me dejó uno de los tuyos, tu lo conoces supongo. ¿Te dice algo el nombre de Juanma?— Luci asintió y Dorian amplió la sonrisa –Sabía que si. Intentó matarme, pero afortunadamente no lo consiguió. Aunque le faltó poco— Dorian se quitó la venda y le mostró a Luci la herida de bala. –Estoy deseando encontrármelo de nuevo para agradecérselo. Se lo pienso agradecer con creces.
—Debería haberte volado la cabeza. Es lo único que merecen los cerdos como tú. Sois basura, tu y tu amiguito— respondió Luci refiriéndose a Dante. –Los miserables como vosotros no suelen durar mucho. Todos acabáis encontrando la muerte… Y cuando esta llegue. Espero que sea lenta y dolorosa.
—¿Qué te había dicho? Es una pasada de tía. Tiene mucho carácter— dijo en ese momento Dante mientras miraba a Dorian con una sonrisa. –Es una verdadera soldado. Nos vendrá bien entre nuestras filas.
—Que os jodan a los dos pedazos de mierda. Juro que cuando salga de aquí os voy a matar lentamente a los dos— dijo en ese momento Luci.
—No… Tú no vas a matar a nadie. Cuando salgas de aquí irás directa a un calabozo que ya te estamos preparando. Aunque es muy especial, más bien es una suite de lujo— dijo Dorian. –Por ahora. Recupérate. Tenemos grandes planes para ti.
Dorian y Dante salieron de la sala dejando a Luci a solas. Ambos se sentían ganadores. Dentro de aquella sala tenían una autentica mina de oro. Luci tenía en su sangre la respuesta al virus, a partir de ella podrían crear una vacuna para ellos y para extorsionar a otras comunidades supervivientes.
—Bueno. ¿Cuándo podré acabar con ella? Quisiera destriparla— dijo Dante.
—No quiero que muera. No sabes lo importante que es para nosotros. Sabes muy bien lo que hay en su sangre. La necesitamos con vida y sana. Y si tu o alguno de tus chicos intenta algo os ejecutaré. Ahora lo que tenéis que hacer es disfrutar de vuestra estancia aquí. Id al casino, echad un polvo. Lo que sea, pero ahora esa chica no es cosa vuestra, me pertenece. Hoy empieza una nueva era para nosotros. Una era hermosa y prospera.

Dorian y Dante se alejaron por el pasillo. Ambos pensaban realmente en lo que iba a venir en los próximos días. Ambos comenzaban a vislumbrar un futuro dorado.

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