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sábado, 21 de marzo de 2015

NECROWORLD Capitulo 69

Día 22 de Enero de 2010
Día 579 del Apocalipsis…
Manhattan… Bloque de apartamentos…

Vicky se había quedado al mando en la casa mientras Eva, David, Alicia y la chica nueva se ocupaban de dar caza a aquello que habían apodado como el monstruo. Antes de irse, Eva había regresado a su casa y había bajado comida y mantas, las cuales Vicky distribuyó entre todos los que se habían quedado, solo quedaba uno de los profesores, aunque este no parecía que pudiera ser de mucha ayuda, ya que se había ido a acurrucarse en un rincón, una actitud que hizo que Vicky se pusiera enferma y deseara pegarle un tiro, era un peso muerto y la idea no hacía más que pasársele por la mente una y otra vez, lo único que la disuadía era la imagen de su padre diciéndole que no lo hiciera. Tampoco sabía como se llamaba aquel profesor, solo sabía que tenía casi unos cincuenta años, que fumaba mucho y que tenía una mano mal por algún extraño motivo.
—Vicky… Tengo hambre…— la voz de una de las niñas llamada Rebeca la sacó de sus pensamientos. Rebeca tenía un año más que ella y era un palmo más alta, de larga cabellera castaña y rizada. –Hace rato que no he comido nada.
—En la cocina hay latas de conserva. Coge la que quieras, pero solo una.
—Eso he intentado, pero no están.
Vicky miró a Rebeca. —¿Cómo que no están? Si mi madre las trajo y las dejó en la cocina, lo he visto— Vicky pasó por al lado de Rebeca y fue a la cocina, donde comprobó que realmente la bolsa de las latas había desaparecido. También se percató de que dos de los chicos habían desaparecido. —¿Dónde están Luke y Dalton?— Vicky miró entonces a otro niño que estaba dando cabezadas al lado de otra niña llamada Cindy. —¿Habéis visto a Luke y Dalton?
Cindy levantó el dedo y señaló la puerta de la habitación donde habían dejado durmiendo a Cristian en su cuna, una habitación con una única ventana por la que nadie podría acceder. Vicky caminó hacia esa habitación y cuando la abrió se encontró con Luke y Dalton comiéndose las latas, ya había al menos tres vacías.
—¿Qué estabais haciendo? Esa comida es para todos— dijo Vicky alzando la voz, haciendo que Cristian se despertase y comenzase a llorar.
—Esta comida no es tuya, tú no nos mandas. ¿Te crees que mandas por que tienes una pistola?— dijo Luke –No eres más que otra niña tonta.
—La comida es para todos. Yo tenía hambre— dijo Rebeca adelantándose unos pasos.
—Si tienes hambre vas a tener que esperar a que lo cague primero— dijo Dalton, seguidamente el y Luke comenzaron a reír, algo que a Vicky no hizo ninguna gracia.
Vicky se lanzó sobre Dalton y comenzó a darle golpes en la cara con el puño cerrado mientras Rebeca forcejeaba con Luke para quitarle la mochila, cuando lo consiguió, Vicky dejó a Dalton.
—Se lo diré a mi padre— amenazó Dalton mientras se cubría la cara con una mano.
—Tu padre puede que esté muerto— dijo Vicky —¿No has visto lo que ha pasado? Hay caminantes en la calle y un monstruo en el edificio. Mi padre volverá pronto y mi madre que está al mando ha dicho que me ocupe de la casa mientras ellos buscan a esa cosa, así que estaremos bastante tiempo, pero aun no se cuanto— Vicky metió la mano en la mochila y sacó una lata de piña que entregó rápidamente a Rebeca. –Vosotros ya habéis comido bastante por hoy— Vicky se acercó a la cuna y cogió a Cristian en brazos. –Ven Cristian, salgamos de aquí.
Vicky y Rebeca salieron de la habitación y cerraron la puerta dejando a Luke y a Dalton allí dentro para que siguieran comiendo.
*****
—A ver si lo he entendido… Dices que esa cosa… Hunsebach o como se llame escapó de la prisión y ha llegado hasta aquí…— decía Mouse –Se ha cargado a dos de los vuestros y vosotros lo estáis buscando para darle caza… Es de locos.
—Esa cosa si que está ida. Es un asesino fuera de control que no es capaz de distinguir el bien del mal y…— 14K se detuvo y comenzó a toser mientras se agarraba el pecho, algo de lo que Mouse se percató enseguida.
—Tú no tienes demasiado buen aspecto. ¿Qué demonios te ha pasado?
—Dante me disparó con intención de matarme— 14K miró a Mouse cuya expresión había cambiado al escuchar el nombre de Dante. –Por tú expresión se diría que ya conocías ese nombre.
—Si, ese cabrón es como la polla de Dorian. Que no se levanta si el no lo ordena. Creí que estaba muerto. Cazaba a los nuestros como si fueran ratas. Un lunático.
—Pues vive y se ha llevado a una de los vuestros. No se exactamente con que intención, pero me temo lo peor— explicó 14K.
En ese momento Sandra miró a sus compañeros, casi se le olvidaba el motivo por el que habían ido allí. –Ahora vengo, voy a mi casa a por Yako.
Eva lo escuchó y miró a David. –Acompáñala para que no vaya sola. Esa cosa podría estar en cualquier lugar del edificio.
—Muy bien vamos— dijo David, seguidamente el y Sandra se alejaron hacia la puerta por la que desaparecieron enseguida.
Eva miró a los demás y les indicó que le siguieran, tenían que seguir peinando el garaje en busca de Hunchback, el cual era más que probable que estuviera vigilándolos desde algún lugar mientras el amanecía un nuevo día en Manhattan, aunque no quedaban muchos para verlo.

Manhattan… Iglesia…

Parker se despertó y lo primero que hizo fue buscar a Sandra, pero no había ni rastro de ella, se levantó y fue a buscarla por toda la iglesia, se encontró con Jill y con Ben el taxista, los cuales llevaban a alguien tapado con una manta.
—¿Habéis visto a Sandra?— preguntó Parker. –Ando buscándola.
—No, no la hemos visto— respondió Ben. —¿Nos ayudas? Hay un cadáver más en la sala para heridos, este ha sido el quinto de esta noche. A los demás heridos no les queda mucho. Paul está clavándoles el cuchillo en la cabeza a los que mueren por mordisco.
Parker asintió y se fue hacia la sala esperando que Sandra estuviera allí, cuando llegó se encontró a Paul clavando el cuchillo en la cabeza en la cabeza de una mujer que acababa de morir mientras el padre Kaleb leía unos pasajes de la biblia.
—Llegas en el momento preciso Parker. Ayuda a Paul— le pidió el sacerdote.
Parker se acercó al cuerpo del recién fallecido y ayudó a Paul a cargar con el cuerpo, cuando lo sacaron al jardín donde apilaban los cuerpos y comenzaban a prenderles fuego le preguntó a Paul si había visto a Sandra, pero la respuesta de este fue negativa, Sandra no estaba por ningún lado. Volvió a la sala de heridos y vio al sacerdote sentado al lado de un niño al que habían mordido en la calle durante el pánico, el sacerdote estaba leyendo otro pasaje de la biblia.
—Padre Kaleb… Estoy buscando a Sandra, pero no la encuentro por ningún lado de la iglesia. Me niego a creer que haya podido marcharse… No se, es una locura eso de salir a las calles con la que hay montada… Padre.
El sacerdote terminó de leer el pasaje y miró a Parker. –El señor está de nuestra parte aunque sean momentos difíciles. No nos dejará tirados.
—Con todos mis respetos padre, pero dios lleva cagandosenos encima desde que comenzó esto. Mire a este niño ¿Cuánto le queda? No puede haber un dios que permita estas cosas, pero lo que vengo a preguntarle es si ha visto a Sandra, llevo un rato buscándola y nadie es capaz de decirme donde está. Quizás usted si la haya visto.
—La vi por la noche junto a Mouse. Iban hacia el jardín.
Parker se quedó perplejo, salió de la sala y fue hacia el jardín esperando encontrar respuestas, entonces vio algo, se fijó en la tapa de la alcantarilla, fue cuando recordó quien era Mouse y la obsesión de Sandra por ir a por su perro, y ahora que lo pensaba, tampoco Mouse estaba por allí, todo encajaba, era evidente que Sandra y Mouse habían ido a por Yako usando las alcantarillas para desplazarse.
Parker volvió al interior de la iglesia y fue a buscar su mochila y su fusil, iba a salir a buscar a Sandra, el problema era que el no conocía como moverse por las alcantarillas, iba a tener que salir de allí y utilizar las calles de la ciudad. Una vez estuvo preparado se acercó a la puerta principal, justo cuando iba a abrir, alguien llamó a la puerta, Parker la abrió sorprendido y enseguida alguien lo golpeó con fuerza haciéndolo caer al suelo, desde el comenzó a ver entrar a gente, había hombres y mujeres, también había un niño que lo miró a los ojos.
—A este no lo matéis. Puede sernos útil.
Seguidamente Parker fue arrastrado por el suelo de nuevo hacia el interior de la iglesia, y justamente antes de perder el conocimiento comenzó a escuchar disparos.

Manhattan… Bar de Ethan…

Tina Morales se despertó y se dio cuenta de que Carlos no estaba a su lado, entonces escuchó un ruido y la periodista se vistió rápidamente para ir al lugar de donde venía el ruido, este venia de un pequeño cuarto, cuando se asomó a el vio a Carlos trastear con varios aparatos.
—¿Qué estás haciendo?
—Trabajar en una forma de llegar a ese edificio. He conectado este radiocasete a unos altavoces y a una batería que según mis cálculos durará unas dos horas. La mayoría de caminantes están en esa calle a la que quiero ir. Llevaré esto a la calle de ahí atrás y lo encenderé, será cuestión de segundos que esos bastardos se pongan en camino dejándonos el camino libre.
En ese momento Tina se acercó a Carlos y comenzó a acariciarle la espalda. –No es necesario ir a ese edificio, podemos ir al muelle donde deben quedar barcos y marcharnos, empezar una nueva vida juntos.
En ese momento Carlos le dio un manotazo y se quitó las manos de la periodista de encima. –No vuelvas a tocarme, no creas que por que hemos follado vamos a montarnos una especie de “Casa de la pradera”. Si no te interesan mis planes, ahí tienes la puerta.
Carlos terminó de trabajar y en un carrito sacó lo que había preparado, salió a la calle y se alejó dejando a Tina a solas en el bar, segundos después se lo pensó mejor y salió detrás de el para no quedarse sola.  
Una vez en la calle que había dicho Carlos, este encendió su invento y la música comenzó a sonar, este subió el volumen al máximo, haciendo que así la música se escuchara en toda la zona, los No Muertos no tardarían en ponerse en marcha hacia allí.

Manhattan… Bloque de apartamentos…

Eva y los suyos seguían con lo suyo cuando comenzaron a escuchar la música. Esta sonaba muy fuerte, era alguien que deliberadamente estaba haciendo sonar la música, eso haría que todos los No Muertos de la calle se desplazaran, pero en esos momentos ella tenía otras preocupaciones, tenían a una bestia salvaje campando a sus anchas en el edificio y solo estaban Alicia, 14K, Mouse y ella en el garaje mientras Sandra y David se ocupaban de llegar hasta Yako unos pisos más arriba.
*****

David y Sandra también escucharon la música justo cuando llegaban al piso donde estaba la casa de esta, nada más llegar a la puerta escucharon a Yako rascar al otro lado de la puerta, cuando Sandra sacó las llaves y abrió, el perro salió al encuentro de su dueña. Sandra se arrodilló para abrazar a su mascota mientras David se percataba de algo extraño en aquel pasillo, al fondo donde más oscuridad había parecía haber algo, y el pelo del lomo erizado de Yako le dio la pista, el animal también había advertido esa presencia.
—David…— aquella voz le llegó como un susurro. También Sandra se quedó parada al escucharlo. De repente algo comenzó a correr por el pasillo en dirección a ellos y David abrió fuego a la vez que enfocaba con su linterna, pero aquella cosa no se detuvo, era como si las balas no le hicieran efecto, entonces embistió a David y a Sandra, aquella cosa pasó por encima de ellos y se alejó por el pasillo. David se puso en pie y comenzó a perseguirlo mientras Sandra se quedaba a solas con su perro.
David llegó al piso de abajo donde perdió el rastro de aquel ser, parecía que se había esfumado por completo.
—¿Dónde estás pedazo de mierda?
En ese momento aparecieron Eva y su equipo. Esta se acercó a David. —¿Qué ha pasado? Hemos escuchado disparos.
—Esa cosa estaba aquí— entonces David miró a 14K. —¿Estás segura que esa cosa no es un caminante?, le he disparado y aun se movía. Le disparé cuando venia de frente, es imposible que haya fallado.
—Quizás no le diste de lleno como tú crees— dijo Mouse.
—Te digo que le apunté a la cabeza y aun así siguió moviéndose hasta el punto que nos pasó por encima a Sandra y a mí. No se que será ese bicho ni de que estará hecho, pero ha resistido todas mis balas.
En ese momento escucharon unos disparos y un grito que venían del piso de Alicia y de David, eso hizo que Eva comenzara una carrera hacia la puerta, cuando llegó, entró de golpe y se encontró con varios niños pero no había ni rastro de Vicky.
—¡¡¡Vicky!!!— gritó Eva.
—Estoy en la cocina— la voz de la niña le llegó y enseguida corrió hacia el lugar que le indicaba, cuando llegó se encontró a la niña apuntando hacia una trampilla abierta desde la que un rastro de sangre bajaba por la pared.
—¿Qué ha pasado cariño?— preguntó Eva abrazando a su hija.
—Dalton estaba en la cocina y alguien se lo llevó— dijo la niña señalando al tubo de ventilación. –Esa cosa tiró de el.
En ese momento Eva vio a los demás llegar a la cocina, enseguida se quedaron mirando el rastro de sangre, no tardaron en mirar a 14K.
—Esa cosa no solo sabe nuestros nombres, parece que se mueve por los conductos de ventilación como si fuera una jodida anguila. ¿A que nos estamos enfrentando?
14K fue hacia el salón y se sentó en un sillón donde tosió antes de comenzar a hablar. –Hunchback pese a estar deformado y tener el cuerpo que tiene, es capaz de moverse por tubos de ventilación como el quiera, en la prisión sobrevivía así y así era como cazaba a los incautos…
—¿Qué más? Por que dudo que eso haga mucho contra las balas— dijo David.
—Cuando Luci intentó acabar con el en la prisión, este logró escapar. Creemos que antes de salir de allí y por el lugar donde lo vimos por última vez, es posible que se haya hecho con equipo de los guardas. Chalecos anti balas y esas cosas…
—Pero eso no lo dejará moverse demasiado bien por los túneles… No tiene sentido…— replicó David.
—Seguramente… Y solo es una teoría… Puede que solo se ponga el equipo cuando sale del conducto de ventilación. Es cuando queda más al descubierto— dijo en ese momento Alicia.
—Joder… Esto me está recordando a la película “Alien”, este edificio es nuestra particular Nostromo. Lo que nos hace estar completamente jodidos— entonces Mouse miró a Sandra que también había llegado al apartamento. –Mira, nosotros no tenemos por que hacer esto y tu novio ya debe haberse despertado, por lo tanto debe estar buscándonos, a ti no se lo que te hará, pero a mi seguramente me rompa las piernas. Deberíamos irnos, vosotros también deberíais venir, no tardaremos mucho en llegar a la casa del señor.
—Cuando Juanma y los otros vengan, lo primero que harán cuando vean esto, será venir a aquí para ver si estamos— comenzó a decir Eva, pero entonces ella miró a los niños. –Pero podéis llevaros a los niños, allí seguramente correrán menos peligro, con que nos quedemos David, Alicia y yo bastará. Llevaros también a 14K, ella está aun recuperándose y allí estará mucho mejor que aquí.
—No… Yo quiero quedarme contigo, puedo ser útil mamá— dijo en ese momento Vicky. –Además, yo tengo una idea.
—Te irás con ellos y no hay más que hablar. Esto no es un juego Vicky.
—Me diste un arma, se usarla y ya no soy una niña. Déjame quedarme con vosotros y ayudaros… Por favor… Mamá.
Eva le acarició el cabello y luego le dio un beso en la frente. –Está bien cielo, pero tendrás que permanecer con nosotros todo el tiempo.
—Lo haré— respondió Vicky.
Eva se puso en pie y miró a Mouse y a Sandra. –Vosotros poneros en marcha ya e id a la iglesia mientras nosotros nos ocupamos de todo aquí. Nos reuniremos con vosotros cuando nos sea posible. Sandra, cuida de los niños.
En ese momento Mouse miró al profesor que no se había movido del sitio. –¿A ese también nos lo tenemos que llevar? Por la cara de acojonado que tiene… No parece que esté muy por la labor.
—A el déjalo,  dudo que lo convenzáis de que vaya con vosotros. Ya nos ocuparemos nosotros de el— respondió Alicia.
—Muy bien niños, hora de irnos— dijo Sandra mientras Vicky y Rebeca se despedían.
—¿Nos volveremos a ver?— preguntó Rebeca
—Claro que si. Y cuando nos veamos te enseñaré a disparar.
—Eres muy valiente— dijo Rebeca al tiempo que abrazaba a Vicky.
Mouse, Sandra y los niños fueron escoltados hasta el garaje, una vez allí comenzaron a entrar por la alcantarilla, Mouse bajó a Yako en brazos y Sandra se quedó junto a Eva. –Tened cuidado y seguidnos cuando podáis.
—Lo haremos— respondió Eva.
Sandra entró a la alcantarilla y Eva cerró la tapa mientras seguía escuchando el tema de Rock que había comenzado a escucharse desde hacía un rato y que por algún extraño motivo le dejó una mala sensación, como si algo fuera a ocurrir, sin embargo decidió no hacer caso y miró a Alicia, David y Vicky.
—Venga, demos caza a esa cosa de una vez por todas— dijo David.

Manhattan… Hospital…

Sheila y su grupo habían llegado al hospital tras atravesar varias manzanas de la ciudad, era increíble como había quedado todo después de lo que había pasado. Había coches abandonados en varias partes, aunque estos no eran muy numerosos en la ciudad, también vieron a varios caminantes alimentándose de cuerpos de caballos y de humanos, los cuales no prestaron atención al vehículo.
Cuando cruzaron la puerta del hospital con Mario a la cabeza vieron varios cadáveres con un tiro en la cabeza. Tumbaron a Alexandra en una camilla que encontraron tirada en un rincón—¿Hacia donde tenemos que ir?— preguntó Mario mirando a sus compañeros.
—Con que lleguemos a la primera planta bastará— respondió Sheila mientras empujaba una camilla sobre la que habían tumbado a Alexandra.
Mario con el fusil en alto llegó a uno de los ascensores y pulsó el botón varias veces, pero este no respondió. –Parece que no hay luz. ¿No se supone que hay un generador en el hospital?
—Si. Lo hay, pero no debe funcionar— respondió Sheila. –Vamos a tener que subir por las escaleras. Tendréis que ayudarme con la camilla.
Avanzaron por el pasillo hasta que llegaron a las escaleras, donde nuevamente Mario comenzó a subir el primero seguido de Stacy. Ellos se encargarían de protegerlos si pasaba algo.
Llegaron a la primera planta sin problemas con caminantes. Una vez ahí arriba vieron el pasillo lleno de cadáveres, la gran mayoría tenían un agujero en la cabeza provocado por una bala. Lo siguieron con cautela intentando no hacer mucho ruido, siguieron así hasta que Sheila les pidió que pararan frente a una puerta, Mario la abrió y apuntó rápidamente, pero dentro no había nada ni nadie. Una vez con la habitación despejada entraron dentro y Sheila comenzó a inyectarle morfina.
—Tengo que operarla y voy a necesitar algunas cosas que no tengo a mano. Necesito que vayáis a las plantas superiores, concretamente en la tercera, cerca de la sala de maternidad hay un pequeño almacén con material esterilizado. He podido mantenerla con vida hasta ahora, pero hay que operarla y de urgencia.
—Vale, yo me encargo de ello— dijo en ese momento Stacy. –Es mi amiga y no dejaré que muera. Así que seré yo quien vaya, pero necesitaré ayuda.
—Yo iré contigo— dijo en ese momento Mario, algo que alertó enseguida a su mujer y a su hijo, los cuales se plantaron enseguida. –No os preocupéis, estaré de vuelta antes de que os deis cuenta.
—Papá, déjame ir contigo. Sabes que se disparar. Os seré de ayuda, no estorbaré— dijo en ese momento Enrique— su madre lo miró y el muchacho la quiso calmar. –No te preocupes mamá. Volveremos pronto, tú tienes que quedarte aquí y ayudarlas a ellas.
—Tened mucho cuidado— dijo María, dando un abrazo a su marido y a su hijo, seguidamente comenzaron a rezar juntos mientras Sheila escribía una lista que entregó a Stacy.
Cuando acabaron de rezar, Enrique, Mario y Stacy salieron de la habitación en dirección a la planta que les había dicho Sheila.
Los tres llegaron sin muchos problemas a la tercera planta, solo les quedaba buscar bien el almacén, este debía estar cerca de la sala de maternidad tal y como Sheila les había indicado. Pasaron por al lado de la sala de incubadoras y entonces Stacy escuchó algo que venía de allí dentro. Eso hizo que Stacy se lanzara hacia el interior sin pensárselo dos veces, una vez allí dentro vio varias de las incubadoras destrozadas y manchadas de sangre, enfocó con su linterna a un rincón oscuro y vio a alguien de espaldas a ella que estaba de pie, cuando Stacy lo enfocó mejor vio que era uno de los médicos, tenía la bata manchada de sangre. Aquel ser estaba comiendo algo y cuando se dio la vuelta para mirar a Stacy, esta vio que era lo que comía, entre las manos de aquel ser aun había los restos de un bebé. En ese mismo momento Stacy comenzó a temblar de miedo mientras aquel ser dejaba caer los restos y comenzaba a caminar hacia ella, fue entonces Enrique quien disparó volándole la cabeza y haciendo que el disparo sonara en todo el hospital, llegando también el estruendo hasta oídos de Sheila, Laura y María.
—Os dije que os iba a ser útil. Ahora salgamos de aquí, nunca debimos entrar. ¡¡¡Vamos!!! Stacy— dijo Enrique cogiéndola del brazo y tirando de ella.
Los tres salieron de la sala de incubadoras y siguieron por el pasillo hasta que vieron el almacén que Sheila les había dicho. Con mucho cuidado, Mario abrió la puerta del almacén y tanto su hijo como Stacy entraron alumbrando y apuntando en varias direcciones, aquel almacén estaba totalmente oscuro.
—Coged todo lo que haya que coger y salgamos de aquí— dijo Mario mientras se quedaba en la puerta para vigilar mientras su hijo y Stacy entraban a coger todo el material que necesitaban, tal cual ponía en la lista.
Enrique se acercó a unas estanterías que había un poco más alejadas donde vio algo que le llamó la atención, se trataba de unos botes de formol donde flotaban fetos humanos en distintos estados de crecimiento.
—Mirad esto…— dijo Enrique. —¿De que creéis que va? Es muy inquietante… Y en la etiqueta pone “Proyecto renacimiento” al lado de un sello con un pájaro.
—El “Proyecto renacimiento” era algo en lo que trabajaban en esta ciudad y que yo solo conocía de oídas, pero al parecer… Sacrificaban mujeres de los túneles, las inseminaban y luego llegado a cierto punto de gestación las infectaban inyectándoles saliva o sangre de caminante directamente en las venas, supongo que trataban de ver los efectos en un feto para ver si este nacía siendo inmune— Stacy alumbró más botes. –Parece que no les fue muy bien— Stacy miró a Enrique. –Venga, ya tenemos todo lo que necesitamos, vámonos de vuelta a la habitación.
Los tres regresaron a la habitación donde estaban esperándolos y Sheila comenzó a operar a Alexandra.

Manhattan… Bloque de apartamentos…

Vicky había tenido una idea y la había expuesto en un papel en el apartamento de David y Alicia. La pequeña sabía muy bien que aquella cosa estaría vigilándolos seguramente y que no debía explicar con palabras su plan, y aunque Eva se mostraba negativa a ese plan, terminó aceptándolo. Según lo que explicaba Vicky en el papel, aquel ser no los atacaría si estaban juntos, los atacaría por separado y era así como iban a ganarle la partida. La idea era que Vicky sería el cebo, así lo había decidido ella misma, se pasearía por uno de los pasillos a solas mientras David, Alicia y Eva esperaban la oportunidad para acabar con el. Todos sabían que mientras estuviese fuera del tubo de ventilación este estaría equipado con los chalecos antibalas, así que debían acabar con el cuerpo a cuerpo. En realidad iba a ser David quien se ocuparía de ello, Alicia y Eva solo estarían de apoyo por si pasaba algo.
Llegó el momento de ponerse en marcha y Eva se acercó a la pequeña para hablarle en voz baja. –No tienes por que hacer esto, puedo hacerlo yo.
—Mamá, si voy yo se confiará más que con cualquiera de vosotros— respondió en ese momento Vicky. –Tenemos que hacerlo así.
Eva acarició el cabello de la niña y le dio un beso en la frente. –Me sorprende lo rápido que te has hecho tan mayor, tu padre estaría orgulloso de ti.
Vicky sonrió. –Probablemente me pondría más pegas que tú. Ahora hagámoslo como he dicho.
Eva, David y Alicia salieron del apartamento dejando sola a Vicky para seguir con el plan establecido. Un minuto después Vicky en solitario también salió del apartamento y decidió hacer que aquel ser la siguiera hacia el piso de arriba, el lugar en el que ya estaban David, Alicia y Eva esperando la oportunidad.
Mientras los adultos esperaban escondidos cada uno en un apartamento de aquel piso, Vicky que estaba a solas esperaba que en cualquier momento aquella cosa saliera de uno de los tubos y se lanzara sobre ella, Vicky trataría de forcejear con aquella bestia hasta el momento que acudieran en su ayuda, pasó por delante de una puerta y vio como Eva la observaba desde el interior.

Eva observó como la pequeña pasaba por delante del apartamento que había escogido ella como escondite, fue entonces cuando escuchó algo a sus espaldas, se trataba de una respiración agitada, se fue dando la vuelta poco a poco y entonces detrás de un sillón vio una silueta que la observaba agazapada, de repente aquel ser se lanzó sobre ella tan rápido que a Eva no le dio tiempo ni a gritar, ese ser le tapó la boca con una mano y con la otra le arrebató el arma. Eva notó que esa cosa era muy fuerte, no se lo había imaginado así, estaba completamente solo y a merced de la bestia.

Vicky llegó al final del pasillo sin que ocurriera nada, eso no tenía que haber sido así, estaba convencida de que ese ser la había seguido y que la acechaba, pero no había ocurrido nada. Entonces sintió algo, era un ruido que venía del interior del apartamento donde estaba Eva, eso le dio mala espina y enseguida comenzó a correr hacia allí.

Eva luchaba para evitar que aquella cosa le quitara los pantalones, estaba intentando violarla, podía sentir el miembro de aquella cosa rozándole una de las piernas mientras ese ser le lamia la cara con una lengua larga y llena de bultos, también se dio cuenta de que esa cosa estaba desnuda, por lo tanto estaba desprotegida.
Fue en ese momento cuando la puerta del apartamento se abrió de repente y apareció Vicky empuñando el arma y la linterna, cuando Eva y ese ser quedaron alumbrados por el haz de luz de aquella linterna, Eva pudo ver las horribles malformaciones de aquella cosa que tenía encima y que luchaba por penetrarla, fue entonces cuando se escucharon un par de disparos y el ser salió despedido hacia atrás, Vicky había abierto fuego atrayendo a Alicia y David que también aparecieron en la puerta apuntando con sus armas. El ser trató de ponerse en pie, pero una rápida actuación de David y Alicia lo impidió cosiéndolo a balazos. Finalmente aquel ser se quedó totalmente quieto mientras un charco de sangre se formaba debajo de el.
David se acercó con cautela, le disparó una vez en la cabeza y luego comenzó a pisotearle la cabeza hasta que esta adoptó la apariencia de un balón pinchado.
—Este ya no se volverá a levantar. Dejémoslo aquí por el momento y mañana por la mañana lo quemaremos— dijo David.
Eva y Vicky se abrazaron después del mal trago y seguidamente regresaron al apartamento donde Eva decidió subir a su casa para darse una ducha, quería quitarse de encima ese maldito olor. Mientras la niña dormía bajo la atenta mirada de David y Alicia, la cual había cogido en brazos a Cristian y no se separaba de el, lo habían dejado bien protegido antes de salir a llevar a cabo el plan.
Eva subió a su piso y avanzó hacia su casa, cuando abrió la puerta entró y entonces alguien se abalanzó sobre ella, por unos momentos pensó que era de nuevo aquel ser, pero entonces fuese quien fuese la dejó ir, ella se dio la vuelta y encontró a Carlos apoyado en la pared detrás de ella, al otro lado de la casa apareció una chica con una cámara de video en las manos.
—¿Qué te pasa Eva? Cualquiera diría que has visto un fantasma…
Eva no sabía que hacer. Delante de ella estaba Carlos sonriéndole de oreja a oreja. No estaba muerto como ella había pensado, nunca iba a poder librarse de el.

Manhattan… Zona infestada…
21:50 de la noche…

Ya estábamos llegando a la zona segura de Manhattan, dentro de nada divisaríamos la entrada a la ciudad. Yo estaba nervioso por el hecho de que pronto volvería a ver a mi familia.
Cuando llegamos a las vallas me di cuenta de que no había demasiados caminantes en la zona, también me di cuenta de que algo no cuadraba, no había vigilancia, miré a Juan.
—¿Y los guardas? Detén el camión.
Juan detuvo el camión y yo me bajé de el, fue entonces cuando vi a un soldado de los de la ciudad al otro lado de la valla, le hice un gesto para que me mirara, pero este sin embargo no pareció percatarse de mi presencia. Juan entonces se puso a mi lado y le gritó. —¡¡¡Eh!!! Abridnos la puerta. Hemos vuelto.
Fue entonces cuando el soldado nos miró y vimos que medio cuerpo lo tenía calcinado, entonces más siluetas se unieron a el al sentirse atraídos por el grito de Juan. Entonces me di cuenta de que eran caminantes, no entendía nada, pero los No Muertos estaban dentro de la ciudad. ¿Qué demonios había pasado?


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