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sábado, 7 de marzo de 2015

NECROWORLD Capitulo 67

Día 21 de Enero de 2010
Día 578 del Apocalipsis…
Manhattan… Colegio…

Carlos regresó a la azotea del colegio cargado con dos garrafas de combustible. Cuando los demás le recibieron les contó su versión de los hechos de lo que había ocurrido con Wayne. Seguidamente comenzó a explicarles su plan para salir de allí.
—Vamos a tener que correr como locos para llegar al gimnasio. Los que sepan disparar y posean un arma formarán un circulo en torno a los niños para evitar que ninguno se quede descolgado— miró a Eva. –Tú irás conmigo a la cabeza sin perder de vista a Vicky.
—Prefiero ir al final de la cola por si algo falla— respondió Eva. No quería arriesgarse de que aprovechando eso, Carlos dejara tirados a los demás en el ultimo momento, de allí iban a tener que salir todos y no dejaría que Carlos decidiese por nadie, a decir verdad Eva no se creía demasiado esa versión de la muerte del profesor que le había acompañado, se imaginaba que había más en el asunto del que Carlos contaba.
—Parece que no te das cuenta de la situación. No quiero pararme a discutir contigo— respondió Carlos. –Harás lo que yo diga.
—Se muy bien cual es la situación y la clase de persona que eres. Yo me quedo al final de la cola protegiendo la retaguardia y a mi hija.
Carlos gruñó. –Muy bien, haz lo que te de la real gana. Id preparándoos, nos vamos de aquí.
Carlos con todo preparado se puso al frente con el arma en alto y se acercó a la puerta con todos los demás detrás, con cuidado la abrió y un infectado intentó entrar, pero Carlos le metió el cañón del arma en la boca y disparó, luego se dio la vuelta, miró a los que lo seguían y comenzó la carrera para salir del colegio.
Bajaron varios pisos sin muchos problemas abatiendo a los pocos que se les cruzaban, pero el ruido que estaban organizando estaba excitando a los de fuera. Cuando llegaron al exterior comenzaron a correr por el patio en la formación que había dicho Carlos mientras algunos No Muertos los iban rodeando, uno de los profesores no se dio cuenta de un infectado que se le acercaba a la carrera por un lado y fue derribado mientras corría.
—Que nadie se pare— dijo Carlos mientras disparaba a dos caminantes que se le habían puesto por delante. —¡¡¡Estamos llegando!!!
Cuando llegaron a la puerta del gimnasio Carlos la abrió de una patada y se coló en el interior seguido por los demás. Eva rápidamente cerró la puerta, pero los infectados ya estaban aporreándola, había que bloquearla con algo. Rápidamente Alicia y otro profesor comenzaron a acumular cosas como potros, bancos, sillas y mesas, montando así una barricada temporal mientras Carlos y otro profesor llenaban el depósito del autobús de combustible. Eva por otro lado había dejado la puerta para encargarse de acomodar a todos los niños en los asientos mientras le daba vueltas a un plan que se le acababa de ocurrir, en todo momento miraba el retrovisor para ver como Carlos y el otro profesor llenaban, se asomó por la ventanilla y llamó a Alicia para que subiera. Cuando esta estuvo arriba vieron que la puerta bloqueada comenzaba a ceder, Eva también se fijó en la gran puerta metálica que iban a tener que atravesar para salir de allí a toda velocidad, volvió a mirar al retrovisor y vio que ya habían terminado al mismo tiempo que la puerta cedía completamente permitiendo el paso a los caminantes. Estos no tardaron en llegar hasta el autobús escolar y comenzar a dar golpes, entonces escuchó un grito que pertenecía al profesor, miró por el retrovisor y vio a varios caminantes sobre el, pero no había ni rastro de Carlos, entonces siguió mirando y vio como este asediado por los No Muertos había ocupado un lugar alto desde el que les estaba disparando, fue entonces cuando las miradas de Eva y Carlos se cruzaron y este comenzó a gritar.
—¡¡¡Recógeme!!!
Eva puso en marcha el motor del autobús y comenzó a maniobrar. Carlos pensaba que iba a por el, pero en lugar de eso atropelló a varios caminantes y atravesó la persiana metálica del gimnasio.

Carlos vio con estupor como Eva se marchaba de allí dejándolo tirado a merced de los No Muertos que alzaban los brazos para intentar atraparle. Si no se hubiesen colado, el estaría dentro del autobús, pero sin embargo aquella zorra se había largado condenándolo a una muerte segura. Disparó y disparó hasta que entre los caminantes distinguió el rostro o lo que quedaba del de Wayne.
—Vuelves a por más. ¿Eh? Pues no me dejaré coger. No me vais a coger…
*****
Manhattan… Calles…

Con Eva a los mandos del autobús habían logrado salir del colegio. Aunque al atravesar la puerta el autobús había sufrido pequeños daños y en la colisión la cabeza de Eva había chocado contra el volante provocándole una brecha en la cabeza. Alicia se levantó del asiento y se acercó a su compañera.
—Hemos dejado a Carlos. Hemos dejado al hermano de Juanma, de tu marido. Lo hemos dejado tirado.
—Créeme que es lo mejor que hemos podido hacer. Con el al mando os habríais quedado tirados vosotros u os habría matado. Creo que también mató a Wayne… No, estoy segura de que lo mató o lo dejó morir. Ahora hay que regresar a nuestras casas y recoger a Cristian, luego buscaremos un  segundo plan— Eva miró las calles de la ciudad, estas estaban llenas de cadáveres y caminantes. Algunos cadáveres le llamaron la atención, unos tenían como ropa de preso y otros yacían como si los hubieran fusilado, muchos de ellos le sonaban de haberlos visto por la calle.
—Eva… Si Carlos sobrevive nos buscará para matarnos…— murmuró Alicia
—No lo hará. Carlos no sobrevivirá— respondió Eva.
El autobús siguió recorriendo las calles de Manhattan con el objetivo de llegar al bloque de viviendas donde vivían, si se las apañaban bien podrían resistir allí varios días antes de marcharse de allí. Aun faltaba gente para reunirse con ellos.
*****
La operación de la chica había ido bien, David había extraído la bala con éxito. Ahora dependía de la chica el sobrevivir. Para asegurarse de que si moría y se reanimaba no fuera un peligro, le esposó un brazo a la cama y el salió de la habitación con Cristian.
Aquella chica era una presa al igual que lo había sido Luci en aquel maldito barco, durante la operación vio algo que le llamó la atención, aquella D marcada a fuego en la piel de la chica, no sabía que significaba, pero se imaginaba que tenía que ver con aquel tipo que perseguía a Luci.
David fue a la cocina y comenzó a prepararle algo para comer a Cristian y también algo para el, habían pasado varias horas y ninguno de los dos había probado bocado, miró el reloj y vio que era la una del medio día, aunque a el se le antojaba que había pasado mucho más tiempo desde el ataque y la caída de la ciudad.
Sacó un bote de papillas para bebés, intentó calentarlo, pero no había luz para la vitro cerámica, iba a tener que dárselo frio, justo cuando iba a darle la primera cucharada al niño escuchó un ruido en la calle, miró a Cristian, cogió el fusil y corrió hacia la ventana, se asomó y miró hacia abajo, allí vio un autobús escolar pegado a la pared. Había infectados golpeando la carrocería y gente disparando desde el interior, también podía escuchar gritos de niños. Sin duda era gente que estaba tratando de huir.
David le quitó el seguro al arma, se dio la vuelta, fue a buscar a Cristian, lo llevó a un lugar seguro y seguidamente salió del apartamento y comenzó a bajar escalones de dos en dos.
*****
Eva al verse asediada por caminantes cuando estaban llegando a donde vivían y tuvo una idea. Pegaría la carrocería del autobús al portal y lo usaría para bloquear la entrada e impedir el paso de los No Muertos. Había explicado el plan en poco tiempo y era momento de ponerlo en práctica. Rompió  uno de los cristales que estaba más cerca de la entrada y salió, abrió la puerta y le indicó a Alicia que pasara, cuando lo hizo comenzó a pasarle niños mientras los otros profesores y Vicky abrían fuego contra los No Muertos.
Cuando Alicia ya tenía a tres niños con ella vio una silueta armada que se plantaba a su lado y abría fuego contra un No Muerto que estaba arrastrándose por debajo del autobús.
—¡¡¡David!!!— gritó Alicia al verlo.
—Ve subiendo a los niños a casa. Cristian está bien— dijo David mientras trepaba hasta la ventana y se colaba en el interior del vehículo para disparar desde la ventana.
Alicia hizo lo que David le dijo y comenzó a subir niños hasta su casa mientras el y los otros seguían quitándose de encima a los caminantes.
Eva vio a David y se acercó a el. —¿Se sabe algo de Juanma? ¿Ha vuelto?
—No se nada. Tenemos que salir de aquí y fortificar la puerta del edificio. ¡¡¡Venga!!! ¡¡¡Todos fuera de aquí!!!
El último de los ocupantes del autobús salió seguido por David mientras iban llegando más y más No Muertos que aporreaban el vehículo. Cuando David también salió de este y volvió a entrar por la puerta del edificio la cerró de golpe, miró a dos profesores allí presentes y les indicó donde había maderas con las que tapiar esa puerta.
No tardaron en hacerlo, puede que no muchos infectados llegaran hasta la puerta, pero al menos estaban siendo prevenidos.
—Montaremos una barricada a partir del primer piso por si las tablas de madera cedieran. No podemos arriesgarnos— les dijo David a los dos profesores que lo habían ayudado a poner las maderas.
—¿Y si llegan más personas?— preguntó uno de ellos.
—Tendremos que buscar otros puntos por los que movernos y ayudar a los nuestros— dijo David. –Las cosas están muy mal en la ciudad. Tendríais que haber visto el hospital, había infectados por todas partes. Las puertas de este vomitaba No Muertos. Por cierto ¿Cómo os llamáis?
—Yo soy Albert y el es Jason— dijo uno de ellos, el más joven. Un chico de pelo corto rubio. El otro era bastante más robusto, pero más o menos igual de joven, ninguno de los dos llegaba a los treinta años.
—Muy bien. Lo primero que debemos hacer es asegurar todo el edificio. Nos llevará horas y necesitaremos formar un equipo. En mi casa planearemos los pasos a seguir.
David, Jason y Albert llegaron a casa donde Alicia estaba esperando a David, nada más verlo corrió hacia el, lo abrazó y lo besó. —Gracias por haber llegado hasta aquí y ocuparte de Cristian. Estaba muy preocupada por el.
—Han pasado muchas cosas. Aunque no te lo creas estamos vivos gracias a Luci.
—¿Luci?— preguntó Alicia.
—Está viva. Todo este tiempo ha estado en ese carguero prisión. Aunque ahora mismo no se su estado. Unos tipos que la perseguían se la han llevado. No se exactamente a donde. Además, hay algo que quiero mostraros— dijo David mirando a Eva también.
David condujo a Eva y a Alicia a la habitación donde descansaba la chica. Ambas se la quedaron mirando. —¿Quién es?— preguntó Alicia.
—No lo se. Por las ropas era una presa, y por como chantajearon a Luci… Me da que son amigas, por eso le salvé la vida, bueno… Le saqué la bala, ahora lo de vivir dependerá de ella. La he esposado a la cama por si muriera y se reanimara.
—Has hecho bien— dijo Eva acercándose a la chica. –Supongo que tendremos que ir turnándonos para vigilarla. Tampoco sabemos si es de fiar, por mucho que sea amiga de Luci. No sabemos nada de ella. Podría ser una asesina.
—Si es un peligro solo habrá que acabar con ella— dijo David.
*****
Manhattan… Colegio…
16:40 horas…

Carlos sacó el cuchillo de la cabeza del último caminante al que había matado. Estaba cubierto de sangre de los pies a la cabeza. En su cabeza se repetía una y otra vez el momento donde el autobús lo había dejado tirado, seguramente esperando que muriera allí mismo, pero no había sido así, había sobrevivido.
Desde el momento que se habían largado dejándolo tirado había estado disparando hasta que se le acabó la munición del fusil, seguidamente había sacado el cuchillo y había comenzado a clavarlo en las cabezas de los No Muertos, a uno tras otro.
Carlos caminó entre los cadáveres y salió del gimnasio, había perdido la noción del tiempo y se tuvo que tapar la cara con la mano cuando lo deslumbró el sol. En ese momento le vino a la mente el rostro de Eva. Ella lo había dejado a su suerte allí con la esperanza de que muriera, pero no había sido así, ahora iba a tener que ir a buscarla y se imaginaba donde podría estar, era obvio a donde habían ido, estaban indudablemente en su casa.
Carlos recorrió todo el colegio hasta que llegó a su vehículo. Nada más acercarse, un infectado que se había colado dentro y se había quedado atrapado golpeó el cristal.
—¿Qué es lo que quieres tú?— preguntó Carlos acercándose al maletero. –Acabo de matar a muchos como tu.
Carlos abrió el maletero y se alejó esperando a que el infectado saliese arrastrándose de el. Cuando lo hizo comenzó a arrastrarse por el suelo en dirección a sus piernas, seguidamente le agarró la bota, Carlos le asestó una violenta patada en la cabeza provocando un sonoro crack y luego le clavó el cuchillo en la cabeza. Seguidamente, Carlos comenzó a buscar en el maletero y se colgó un fusil al hombro mientras se cargaba una mochila llena de armas a la espalda, iba a ir en busca de Eva.
Como el vehículo no iba a moverse del sitio, tendría que hacer todo el trayecto a pie, no pudo evitar sonreír ante la idea de ver la cara de Eva al verlo aparecer por allí vivito y coleando, a ella no la mataría, pero quizás mataría a Alicia para demostrarle a Eva que el iba en serio y que no jugaba, seguramente mataría al crio también para demostrarlo por completo.
Caminó por las calles en dirección al edificio, fue esquivando a varios No Muertos que se le acercaban, ni siquiera se molestaba en matarlos, no quería ni malgastar tiempo ni munición, entonces escuchó un grito de mujer, el cual no parecía estar demasiado lejos. Iba a ignorarlo, pero la curiosidad pudo más. Podría tratarse de Eva, aunque no estaba muy seguro. Siguió los gritos hasta que vio a varios caminantes alrededor de un coche, dentro se movía alguien, era una mujer que estaba cerrando la ventanilla mientras un No Muerto metía el brazo tratando de agarrarla. Carlos se acercó cautelosamente y acabó con el infectado que metía el brazo, eso hizo que los otros cuatro No Muertos centraran su atención en el. Carlos retrocedió un par de pasos con el cuchillo en la mano, primero recibió a uno con una patada, al derribarlo le pisó la cabeza mientras que a otro le clavaba el cuchillo en la cara, se lo sacó de un tirón y golpeó a los otros dos, enseguida acabó con ellos, luego miró al interior del vehículo y vio a una chica a la que conocía, se trataba de Tina Morales, la periodista, la cual se apresuró a salir.
—No creí que saldría de esta. Has aparecido en el momento justo. Tú eres…
—Carlos— respondió el dándose media vuelta, pero aun así no se libró de la periodista.
—Espera, no quiero quedarme sola. Iré contigo allí donde vayas— dijo la periodista mientras sacaba una cámara de video de su bolso. Eso hizo que Carlos se diera la vuelta y la mirara.
—¿Se puede saber que estás haciendo con esa cámara? No creo que sea el momento de buscar la noticia— Carlos comenzaba a arrepentirse de haberla salvado. No la conocía en persona demasiado, pero por lo poco que había visto, esa mujer le parecía un autentico grano en el culo. –Mira, agradéceme lo que quieras, pero no me sigas.
—Si me quedo sola no voy a sobrevivir. Te prometo que no seré un estorbo, además. Te puedo ser de ayuda— dijo la periodista pasándose la lengua por los labios al tiempo que Carlos la miraba. –Me has salvado la vida y soy muy agradecida.
Carlos sonrió. –Muy bien. Como quieras. Espero que sepas disparar.
—Juro que no te arrepentirás— dijo Tina.
Y Carlos supo que no se iba a arrepentir, la periodista podría ser un buen entretenimiento para los caminantes si dado el momento los rodeaban. Un cebo vivo era una garantía de éxito, el tenía un objetivo y esa chica no le importaba en absoluto si vivía o moría.

Carlos y Tina llegaron a una de las calles, por la cual no pudieron seguir dado el elevado numero de No Muertos. Los cuales ocupaban toda la calle. Carlos lanzó un gruñido de frustración, esa era la calle donde estaba ubicado el edificio donde vivía Eva, y el sabía que ella estaba por allí, por que podía ver el autobús escolar entre los caminantes.
—¿Qué hacemos ahora?— preguntó Tina de repente sacando a Carlos de sus pensamientos. Tanto que estuvo a punto de golpearla.
—Pues supongo que dar la vuelta y buscar un lugar donde pasar la noche. La cual nos caerá encima dentro de unas horas. Venga, conozco el lugar perfecto.
Los dos se alejaron de aquel lugar y llegaron hasta lo que era el bar de Ethan, el cual no volvió a abrirse después de que este muriera. Carlos tuvo que forzar la cerradura para poder entrar dentro, una vez en el interior del local, Carlos se aseguró de que la puerta estuviera cerrada. No le hacía especial gracia perder tiempo, pero si intentaban algo en aquella calle no saldrían vivos, ni aun poniéndole la zancadilla a la periodista. Ahora Carlos tenía la espera como su mejor aliado.
*****
Manhattan… Bloque de viviendas…
20:00 horas…

David estaba quedándose dormido junto a la ventana cuando Eva lo despertó dándole un toque, este se despertó de golpe y miró a ambos lados como esperando un ataque, luego miró por la ventana hacia la calle donde se habían congregado una cantidad enorme de No Muertos.
—¿Qué pasa? ¿Qué ocurre? ¿Han entrado No Muertos?— preguntó David.
—No… Es la chica. Creo que deberías venir— dijo Eva.
David miró a Jason y le pidió que ocupara su puesto en la vigilancia desde la ventana, seguidamente siguió a Eva hasta la habitación, allí estaba Alicia sentada en un rincón con el fusil en las manos, la chica estaba en la cama, cuando los vio entrar se asustó mucho.
—¿Quiénes sois vosotros? ¿Qué queréis?
David avanzó con las manos en alto para que la chica viera que no representaba un peligro. –Somos amigos de Luci. Sabemos que ella es amiga tuya. Te dispararon, pero he logrado extraerte la bala, no tenía muy claro que fueras a sobrevivir. ¿Cómo te llamas?
—Llámame 14K. Mi verdadero nombre ya no importa— respondió la chica mirándose los vendajes del pecho. Intentó incorporarse y vio que estaba esposada a la cama. —¿Por qué me habéis esposado?
—Por seguridad. En esta casa hay niños y no quería arriesgarme a que murieras y te reanimaras. Seguirás así un par de días por si pasa algo. Pero no te preocupes, te daremos comida. No te preocupes.
—Ese cabrón de Dante— comenzó a decir la chica. –Me disparó cuando ya tenía a Luci.
—¿Quién es ese Dante? ¿De que va?— preguntó David sentándose en un taburete junto a la cama. –Por lo que sabemos debe ser un tipo peligroso.
—Es mucho más que eso… Es la mano derecha de alguien mucho peor. Un tal Dorian que espera en Las Vegas. Allí es donde se están llevando a Luci. Una vez allí deseará estar muerta. No quiero ni imaginarme lo que van a hacerle.
—Luci es fuerte. La más fuerte de todos nosotros— respondió David.
—Es fuerte, pero en este mundo hasta los más fuertes pueden ser doblegados. Se muy bien de lo que hablo. En esa prisión había que ser fuerte para sobrevivir, pero incluso los más fuertes morían rápido o perdían el juicio. Luego estaba Dante que era quien mandaba a todos ahí, si veía a alguien que pudiera hacerle sombra, esa persona desaparecía misteriosamente.
—¿Cuántos hombres están al servicio de ese tío? Puede que algunos sigan por aquí, por lo tanto es bueno que lo sepamos. Cualquier información nos será útil.
—Había muchos, pero lo peor no es eso, cuando la fuga hubo muchos presos peligrosos que escaparon y que probablemente sigan por la ciudad. Es lo más probable. Ahora mismo hay cosas peores que esos seres por estas calles. Hay que largarse.
—De momento no podemos— dijo David. –Estamos aquí atrincherados por que estamos esperando a que lleguen unos amigos nuestros que están fuera de la ciudad. Los esperaremos un máximo de dos semanas, si no vuelven veremos que hacemos— Eva miró a David. –Sin embargo, nadie te obliga a quedarte si no quieres, cuando estés recuperada podrás marcharte, nadie te lo impedirá.
—No hay muchos sitios a los que pueda ir. Me quedaré con vosotros. Puedo seros de ayuda— dijo 14K.
David miró a sus compañeras y asintió. –Muy bien. Aun así seguirás esposada.
Después de eso, David y Eva salieron de la habitación y ella lo paró. –Dos semanas no es suficiente para esperar a Juanma y a los otros. Será necesario más tiempo.
—Somos muchas bocas aquí. Más de dos semanas sería problemático para todos, se nos acabaría la comida.
—Podemos salir a buscarla. ¿No es lo que hemos estado haciendo siempre? Ahora es exactamente lo mismo. Si tú no quieres hacerlo lo haré yo, se trata de esto, de sobrevivir.
—Exacto, se trata de sobrevivir, por eso si esperamos a ciegas a los demás mucho tiempo a aquellos que no sabemos si regresarán… Tampoco sobreviviremos nosotros. Ahora mismo yo tengo una familia de la que cuidar.
—¿Y yo no? Ahí está mi hija y mi marido está ahí fuera en algún lugar tratando de regresar, se que lo hará— en ese momento Eva se tocó el vientre. –Y aquí en mi interior hay otra vida que está creciendo para salir al mundo dentro de unos meses… Y sea hijo o hija de quien sea no me impedirá traerlo a este mundo.
—Sabes que Carlos no se quedará quieto. Todos sabemos la clase de persona que es y de lo que es capaz. Ya no es el mismo que conocí hace tiempo, tampoco es estúpido.
—El no volverá. Está muerto, la última vez que lo vi estaba rodeado de infectados. Lo dejamos tirado en el colegio. Había demasiados No Muertos como para poder escapar.
David miró por la ventana y luego miró a Eva. –Espero que tengas razón… Por que si sigue vivo no será bueno para ninguno de nosotros. Buscará venganza y lo sabes.
—Créeme, debe haber muerto— respondió Eva.
—Espero que tengas razón. Lo espero de veras— respondió David. No quiero que mi familia sufra por nuestros errores. Ya está bien de pasarlo mal. Ahora hay que ir a asegurar todo el edificio, no quiero llevarme una sorpresa desagradable. Me voy a llevar a Jason y a Albert ¿Te quieres apuntar?
—Si. Quiero subir a casa también y coger algunas cosas para mí y para Vicky— Eva miró a Vicky, la cual estaba en una parte del salón hablando con los niños. Seguramente contándoles algún cuento o algo. Al menos era lo que parecía por lo tranquilos que estaban todos.
—Bueno, pues saldremos dentro de un rato. Estate preparada, probablemente encontremos a más supervivientes en el edificio, eso implicaría traerlos aquí con nosotros. También es probable que haya que abrir fuego contra los infectados que puedan haber entrado. Tengo algunas linternas ahí.
—Muy bien. Hagámoslo— respondió Eva. –Por cierto, te sugiero que echemos un vistazo al garaje. Asegurémonos de que nadie se ha dejado las puertas abiertas.
David les explicó su plan a Jason y a Albert, ambos aceptaron rápidamente, David los veía como dos chicos jóvenes y valientes, de ese tipo de chicos que hacen lo necesario por ayudar a los demás. Eva sacó las armas y las linternas y las repartió entre los que iban a llevar a cabo aquella misión en el edificio, esperaba que no se complicase nada demasiado, cuando ya estuvieron listos salieron por la puerta, antes de salir, David se despidió de Alicia.
—Bloquea la puerta, pero que alguien se quede junto a ella por si tenemos que regresar corriendo. Nunca se sabe lo que podemos encontrarnos.
—Tened cuidado. Todos— le pidió Alicia a David al mismo tiempo que le daba un beso.
Una vez salieron, Alicia cerró la puerta y miró a Vicky que había aparecido a su lado. –No te preocupes cariño, volverán pronto, ya lo verás.
—Deberían haberme dejado ir con ellos. Soy lo bastante mayor como para cuidar de mi misma. Tengo casi doce años y ninguno parecéis daros cuenta de ello. Ya no soy una cría. Puedo matar a los caminantes o a quien intente hacerme daño— en ese momento Vicky le mostró a Alicia la pistola que Eva le había dado en el colegio. Con ellos haría algo más útil que quedándome aquí contándoles cuentos a esos niños.
Alicia se quedó muda al escuchar hablar a Vicky, en el fondo sintió como una punzada en el corazón, era increíble como la pequeña estaba madurando tan rápido, el mundo había cambiado demasiado, no era la primera vez que lo pensaba, Vicky si había conocido el mundo anterior al apocalipsis y el cambio la había hecho cambiar, pero para Cristian el único mundo conocido iba a ser el que había en esos momentos, siempre y cuando no acabaran muertos antes, lo que más temía Alicia era que Cristian creciera con un arma en las manos y viendo normal lo de matar a otros. Eso le aterraba, que su ahora hijo se convirtiera en un ser sin alma, en un asesino a sangre fría.
*****
Eva y David iban a la cabeza del equipo, Albert y Jason se ocupaban de cubrir la retaguardia. El edificio estaba totalmente en silencio y sin luz, la única luz que tenían era la de las linternas. David se adelantó un poco cuando llegaron al pie de las escaleras que daban al piso donde estaba el apartamento de Eva, ella se paró al lado.
—¿Tienes claro lo que vas a coger? No cojas nada que no sea necesario— dijo David alumbrando los escalones.
—Solo voy a coger comida para todos, nada más— respondió Eva.
En ese momento escucharon un ruido que venía de más abajo, de la puerta de la entrada, eso hizo que Jason y Albert corrieran hasta las escaleras y se asomaran.
—Deben haber dado un golpe muy fuerte en la puerta. No es nada, dudo que puedan entrar, con el autobús bloqueando la entrada no podrán amontonarse demasiados ahí, por esa parte podemos estar tranquilos.
—No se tío… Yo estoy acojonado—dijo Jason. –Esos bichos son tan estúpidos como impredecibles. Tan pronto son lentos como rápidos. Si entran aquí podríamos estar muy jodidos.
—Yo creo que deberíamos ocuparnos nosotros de los pisos de más abajo y asegurar las puertas un poco mejor. El garaje por ejemplo. Cubriremos el doble de terreno si nos separamos— explicó Albert.
David se quedó un rato pensativo y finalmente accedió. –Muy bien id, pero si pasa algo dad un grito, tampoco disparéis si no es estrictamente necesario. ¿Habéis entendido?
Ambos profesores asintieron y se dieron media vuelta, los dos comenzaron a bajar a paso rápido las escaleras, fue entonces cuando David miró a Eva. –Espero que no metan la pata, sería fatal para todos.
David y Eva subieron las escaleras, siguieron por el pasillo y llegaron a la puerta del apartamento de Eva, una vez allí ella sacó las llaves y abrió la puerta con cuidado, llevaban demasiado tiempo fuera de casa y cualquiera podría haberse metido en ella a través de la escalera de incendios, incluido alguien que había sido mordido y que se había refugiado allí. Con la puerta ya abierta se quedaron en el umbral con las armas en alto esperando captar las señales que delataban a un No Muerto, el olor, los pies arrastrándose y los gruñidos y gemidos, pero no ocurrió ninguna de ellas. Solo notaron la corriente de aire frio que entraba por las ventanas abiertas.
Eva miró a David. –Despejado.
Los dos entraron y cerraron la puerta detrás de ellos, lo primero que hizo Eva fue acercarse a las ventanas e ir cerrándolas después de comprobar que no había nadie fuera. Seguidamente Eva fue a la habitación y sacó una vieja mochila, la cual llevó a la cocina y comenzó a llenar de latas de conservas mientras David llenaba botellas de plástico de agua.
—Sobre lo de antes… Debemos asumir que si les ha ocurrido algo es posible que no regresen. Si dentro de dos semanas no dan señales de vida es posible que no las den y que hayan muerto. Yo también tengo esperanzas de que vuelvan, que no te quepa duda, pero debemos pensar también en esas posibilidades Eva.
—Ya lo se, pero aun así debemos confiar en ellos, pero si dentro de dos semanas no sabemos nada de ellos nos las apañaremos por nuestra cuenta, pero tengo la corazonada de que volverán.
David terminó de llenar la última botella y la metió dentro de la mochila, también Eva sacó la última lata y la guardó. –Con esto bien administrado nos dará para una semana contando desde hoy. Si quieres ve bajando mientras yo sacó algo de ropa de abrigo para los niños.
—Muy bien— respondió David cargándose la mochila al hombro. –Te veo en mi casa dentro de un rato, pero ten cuidado.

En ese momento ambos escucharon un grito seguido de varios disparos en ráfaga que salían de un fusil. El grito había sido de Jason o de Albert. Eva y David se miraron rápidamente y este dejó la mochila en el suelo, seguidamente ambos salieron de la casa sin cerrar la puerta, corrieron por el pasillo y comenzaron a bajar los escalones de dos en dos. Algo había pasado en la planta más baja del edificio.

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