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sábado, 22 de noviembre de 2014

NECROWORLD Capítulo 56

Día 20 de Enero de 2010
Día 577 del Apocalipsis…
Manhattan… Zona segura…

—Graham para mi era mucho más que un amigo. Era como un padre, un padre que cuidaba de todos nosotros y nos daba un hogar. Lamento tremendamente su muerte por que vi como se apagaba y ni siquiera pude despedirme de el. Si me hubiese podido despedir le habría dicho tantas cosas… Pero sin duda la primera de ellas sería gracias, gracias por todo lo que hiciste por esta ciudad y sus habitantes— Decía Cooper de pie delante del ataúd, al otro lado de este estaba Kaleb leyendo la biblia y rezando.
Toda la ciudad estaba allí reunida y todos portaban una rosa roja que poco a poco iban depositando sobre el ataúd.
Tras el discurso de Cooper y los rezos de Kaleb, unos militares comenzaron a disparar salvas, seguidamente comenzó a sonar una música, se trataba de “La sinfonía del nuevo mundo”, la misma que durante el mandato de Graham en la ciudad se escuchaba cada día. Mucha gente derramaba lágrimas por la perdida del que había sido su líder, otros aun no daban crédito y en sus ojos se veía temor, como si con la muerte de Graham todo se hubiese terminado para ellos.
En un punto más alejado se encontraban David, Eva, Parker, Sandra, Alicia y los niños. Habían decidido quedarse allí observando sin acercarse demasiado. Eva sin embargo buscaba con la mirada a Mike y a Kendra, pero no había ni rastro de ellos, le preocupaba bastante no saber nada de ellos después de lo ocurrido en los túneles, temía que les hubiese pasado algo.
—¿En que piensas?— preguntó David mirando a Eva. –Estás como ausente.
—Busco a Mike y a su familia, pero no están ni aquí ni estaban en su casa, es como si se los hubiese tragado la tierra. Estoy preocupada— respondió Eva mientras depositaba su mirada en la tumba vacía de Juanma, la cual había quedado en el olvido pero en el mismo sitio. –Fíjate, la tumba de Juanma sigue ahí. Deberían haberla quitado ya o dársela a otro.
—El vive, es lo que importa. ¿No crees?— preguntó David. –Bueno, no te preocupes, cuando el regrese estarás más tranquila y nos marcharemos de aquí… Aunque aun no me convence mucho lo de irme. Aquí no estamos tan mal.
—Chicos— dijo Sandra interrumpiendo la conversación de David y Eva. –Parker y yo estamos a punto de entrar en servicio, así que nos vamos.
—Se me ocurre que podríais venir esta noche a cenar a mi casa. Os invito— dijo en ese momento Parker mientras abrazaba a Sandra. Su relación iba muy bien y ya corría el rumor de planes de boda entre algunos habitantes que tenían relación con ellos, pero Sandra aun no había dicho nada.
—Me parece bien. Alicia y yo iremos con el niño— respondió David con una sonrisa. Entonces miró a Eva. —¿Vendrás? Te vendrá despejarte un poco y dejar de pensar tanto. Venga no puedes decir que no— David se adelantó a la negativa de su compañera.
—Muy bien, supongo que no puedo negarme— respondió Eva con una media sonrisa. En el fondo sabía que sus amigos tenían razón. Necesitaba despejarse un poco y dejar de pensar tanto.
De repente la expresión de Eva cambio, apartó a David y comenzó a caminar entre los arboles, le había parecido ver algo, una silueta de una persona que la estaba mirando. Esa persona le había parecido que era Carlos.
David salió detrás de ella y la agarró del hombro. —¿Qué pasa? Es como si hubieses visto algo…— pero ella no respondió, entonces David se plantó delante de ella y la obligó a mirarle. —¡¡¡Eva!!!
La chica hizo un respingo y miró a David. –Lo… Lo siento. Yo… Me pareció ver algo… A alguien… Creo que era Carlos.
David se dio la vuelta en ese momento y miró a donde estaba mirando Eva, pero allí no veía a nadie, enseguida se llevó la mano a la cintura y palpó la culata de la pistola que llevaba, sabía que si Carlos andaba por allí era peligroso. El conocía a Carlos desde antes del apocalipsis y le sorprendía mucho que hubiese acabado así. Era un ejemplo claro de en lo que te convertía un mundo que se había ido al infierno.
David se dio la vuelta y miró a Eva. –Quédate aquí, voy a ver.
Eva trató de detenerlo, pero David la apartó y comenzó a caminar hacia el lugar que había dicho Eva. Llegó allí con la pistola en alto, preparado por si Carlos aparecía de repente. Si era verdad que estaba allí, sus intenciones no eran buenas y el ya había dado su palabra de proteger a los demás.
—¿Carlos?— preguntó David. Aunque realmente no esperaba que respondiera.
De repente escuchó un ruido a sus espaldas, como una rama al romperse, se dio la vuelta y apuntó, pero allí no había nadie salvo una ardilla que se lo quedó mirando.
El corazón de David dejó de latir a tanta velocidad y se relajó. Allí no había nadie, por otro lado con la seguridad que había era imposible que Carlos u otra persona ajena a la ciudad o desterrado de ella hubiese logrado colarse, aunque también era cierto que no sabían el paradero de Carlos, lo vieron irse, pero… ¿Y si nunca se fue? ¿Y si seguía en la ciudad?
David decidió volver junto a Eva, cuando llegó la miró. –Puede que hayas tenido una alucinación producto del estrés, apenas descansas y necesitas hacerlo. Por otro lado llevas mucho sobre ti, la aparente muerte de Juanma, tu idilio con Carlos y el embarazo, el regreso de Juanma, el asalto a los túneles y la tensión que generó. Llevas demasiado.
—A veces pienso que me volveré loca— dijo Eva. –Ya no se que hacer.
—Bueno, por ahora ven a cenar a casa de Parker esta noche y luego quiero que tú y Vicky vengáis a dormir a nuestra casa— dijo David sonriendo a su compañera. –Venga, ahora volvamos con los demás.
*****
Carguero prisión…

Dylan estaba ultimando los preparativos para la fuga que se traía entre manos, aunque solo le había contado a Luci lo que el había querido, le había estado ocultando información. Información que solo sabía Warren y algunos de sus hombres.
Dylan extendió unos planos del carguero sobre una mesa y se los mostró a Warren y a los otros.
—¿Cómo los conseguiste?— preguntó Warren.
—¿Acaso importa? Los tengo y ya está. Lo importante es llevar a cabo nuestro plan y salir de aquí— Dylan miró a dos de sus hombres. —¿Tenéis listo lo vuestro? Es importante.
—Lo tenemos— respondió uno de ellos. –Solo danos la orden y lo llevaremos a cabo. Será fácil si logramos llegar a la sala de maquinas, solo podremos acceder por los tubos de ventilación, la parte más jodida la tendréis los que tengáis que ir a la sala de control, los guardas no os lo pondrán nada fácil.
—No te preocupes por eso. Eso ya lo tengo todo planeado, Luci y yo nos dirigiremos allí— explicó Dylan. –La señal llegará en unos días.
—¿Y como se han puesto en contacto contigo?— preguntó Warren. –Desde lo del lio de los túneles creí que no volveríamos a saber de ellos.
—Aun quedan infiltrados entre los de arriba y eso es lo que nos ha salvado. De todos modos ellos irán por su cuenta, nosotros solo esperaremos a la hora H del día D para actuar. En otras palabras, si queremos salir de aquí estamos por nuestra cuenta— siguió diciendo Dylan. –Montaremos un motín que tendrá ocupados a todos los guardas, nos abriremos paso hasta la sala de control mientras vosotros ponéis en combustible ¿Podréis hacerlo?
—Cuando vosotros lleguéis a la sala de control, el combustible estará cargado y listo— respondió uno de los hombres que estaba encargado de cargar el combustible.
—El combustible no nos dará para mucho— respondió el otro.
—Bueno, no pretendemos salir a surcar los mares, lo que queremos hacer es más simple. Tenemos que acercar el barco más al puerto y encallar, solo así podremos escapar. Los guardas estarán muy ocupados tratando de frenar a los presos y a los No Muertos que surjan de la confrontación, es evidente que los habrá— dijo Dylan. –Solo me preocupa que Dante meta las narices en ello.
—Entonces encárgale a Luci que se lo cargue, es la que más cerca de el está— dijo Warren.
—No. Dante estará muy ocupado con el motín, si planeé montarlo no fue solo para tener ocupados a los guardas, lo hice también aprovechando las ganas que le tienen algunos presos a ese cabrón, más de uno irá a por el. No os preocupéis, todo saldrá bien.
—¿Y hacia donde iremos una vez estemos en tierra?— preguntó Warren.
Dylan se quedó un rato pensativo y miró a su compañero. –Primero nos reuniremos con los nuestros y luego ya veremos, pero no será fácil por que los soldados estarán luchando contra los nuestros y tendremos que atravesar toda la ciudad. Será como una caza de brujas, no estamos muy bien vistos por ahí, aunque eso ya lo sabemos todos. Por otro lado habrá presos que ante la posibilidad de sobrevivir se unirán a nosotros. Eso son más miembros para nuestras filas.
—Nos adentraremos en una autentica zona de guerra— replicó uno de los hombres que se iba a encargar de llevar el combustible.
—Eso ya lo se, pero es lo que hay. No tenemos otra opción— respondió Dylan. –Además, Luci ya está al tanto de la fuga, pero no lo sabe todo.
De repente la voz de Luci se escuchó y todos se giraron hacia la puerta. –Así que este es el verdadero plan. La armareis aquí al mismo tiempo que vuestro grupo… La guerrilla la lía en la ciudad. Es un plan un poco hijo puta— Luci llegó hasta la mesa y observó los planos. –El plan pese a ser un poco hijo puta como digo, también es bueno… Salvo por un detallito de vital importancia.
Todos se quedaron mirando a Luci en silencio, todavía sorprendidos por su repentina aparición. ¿Cuánto tiempo llevaría escuchándoles hablar y planificar sus pasos? Finalmente fue Dylan quien rompió el silencio.
—¿Qué detallito?
—Pues que no te acompañaré hasta la sala de control. Eso puedes hacerlo tu solito, también puedes llevarte a Warren, el cual aun no he visto que tenga una función clara en todo esto. Yo me fugaré también, pero iré por mi cuenta.
—¿Por tu cuenta? Me parece que no, tu vienes con nosotros— replicó Warren.
—Solo os intereso por mi sangre. Se os ve el plumero, si fuera una más ni os preocuparíais por mí, haced lo que tengáis que hacer que yo haré lo que debo. Y eso no es otra cosa que cargarme a ese cabrón que me marcó como ganado. No quiero arriesgarme a que se vaya de rositas durante el motín y luego en la posterior fuga.
—¿Intentarás matarle?— preguntó Warren recordando la sugerencia que había hecho y que Dylan le había negado, eso hizo que mirara a Dylan. —¿Ves? Ella sabe lo que debe hacer.
—Pero lo hago únicamente por mi— replicó Luci mirando a Warren –Y más vale que ninguno de vosotros intente nada extraño.
—Como quieras— dijo Dylan. –Supongo que no podré convencerte de nada.
—No, no podrás.
—Muy bien, pues que así sea. Ocúpate de Dante si quieres… Pero estás sola.
—Se cuidarme bien sin ayuda de nadie— respondió Luci. Seguidamente se dio la vuelta y se marchó dejando a los hombres como estaban antes de su llegada.
Warren se acercó a la puerta y miró, lo último que vio fue a Luci desaparecer por el pasillo, ya no escucharía nada de lo que hablaran, regresó a la mesa y miró a Dylan.
—Tiene carácter. Supongo que sus decisiones cambian un poco nuestros planes.
Dylan negó con la cabeza. –Todo sigue igual, ella que haga con Dante lo que quiera, pero llegará un momento que nos la encontraremos y podremos usarla como queríamos.
*****
Luci regresó a donde dormía habitualmente, a los dominios de Dante. No había cosa que más deseara que acabar ya con el, pero debía esperar al momento de la fuga. Nada más llegar se encontró con 14K, la cual al verla llegar le sonrió. Luci no tenía nada en contra de esa chica, al fin y al cabo, aparte de cruzar algunas palabras no habían hecho nada más juntas.
Luci caminó hasta la celda que tenía por habitación y se sentó en el colchón mientras 14K se quedaba apoyada en el marco de la puerta. —¿Dónde fuiste? Dante se enfadará si coges esto como algo habitual… Y créeme… No es bueno que Dante se enfade, puede que para el seas valiosa, pero eso no le impedirá cortarte una mano o una pierna como castigo, nunca te matará, pero eso no quiere decir que no te haga sufrir si así lo quiere, hasta ahora solo te ha hecho sufrir psicológicamente.
—Me a igual lo que haga, no podrá conmigo— respondió Luci. –Es solo un dictador, un puto loco… Y no es el primero que veo desde que empezó el puto fin del mundo— Luci miró entonces a la chica. –Por cierto… Nunca te lo he preguntado… ¿Por qué te llaman 14K?
14K frunció el ceño sorprendida por el cambio de tema que había hecho Luci, por otro lado era la primera vez que alguien se interesaba por ella de esa manera, le sorprendió tanto que no pudo evitar sonreír. Se apartó del marco de la puerta y caminó hasta sentarse en el colchón junto a Luci.
—Se trata de una abreviatura referente a las catorce personas que maté…— respondió con tono de pesadumbre, entonces se dio cuenta de la mirada de Luci. – oh, no… No me malinterpretes, no fue a propósito… Aunque eso no me salvó de terminar aquí.
—¿Qué ocurrió?— preguntó Luci. –Espero que esto no haga que tenga que andarme con pies de plomo contigo. Empezabas a caerme bien.
—Antes de terminar aquí formaba parte de los equipos de rescate y recolección de la ciudad— 14K hizo una pausa cuando notó que los ojos se le humedecían a consecuencia de los recuerdos que comenzaban a regresar a su mente, recuerdos que había decidido enterrar. –Perdón… Ya sabes como son los recuerdos, algunos son tan duros que te arrebatan las palabras. Bueno sigo… Estaba al mando de un equipo, éramos quince personas contándome a mí. Concretamente en esa misión fuimos enviados a Las Vegas con la misión de infiltrarnos y llevar a cabo un asesinato, pero fracasamos. Nos mandaron a matar a Dorian, el gran pez gordo y cabrón que estaba por encima de Dante y al cual este quiere emular aquí dentro.
—¿Os descubrieron?— preguntó Luci dándose cuenta de que el apodo K14 era más un castigo que un apodo de respeto como el que les ponen a algunos presos en las cárceles. Ese apodo era un peso que le había cargado.
—Si, nos descubrieron y jugaron con nosotros. Como yo estaba al mando y a Dorian le divierte el sufrimiento, cada día me obligaban a matar a uno de mis hombres. Yo quería hacerlo rápidamente para evitarles sufrimiento, pero Dorian no lo permitió, me obligó a hacerlo lentamente… Aun hay veces que escucho los gritos de angustia de mis compañeros. Me obligaban a hacer todo tipo de atrocidades, me estaban usando para torturarles hasta la muerte. Yo pensé que a mi me matarían en ultimo lugar, pero en lugar de eso me llevaron de vuelta a Manhattan acompañada de un video grabado donde aparecía yo haciendo daño a mis compañeros… La sentencia fue mandarme aquí como castigo.
—No tiene sentido— respondió Luci. –Te obligaron… ¿No se dieron cuenta de ello o que?
—Si, lo hicieron… Pero para los mandamases de Manhattan eso es lo mismo que traición, no me escucharon, me silenciaron como te hicieron a ti. Solo que conmigo fue mucho más rastrero. Eso me hizo odiar con todo mi corazón a los que habitan en Manhattan y aunque yo no quería, terminé uniéndome a Dante. Aunque la mayoría de veces desearía acabar con el.
—¿Cómo crees que os descubrieron?— preguntó Luci.
14K dejó ir un suspiro y miró a Luci. –Siempre he creído que… De hecho lo se, que al igual que hay infiltrados de la guerrilla entre los habitantes de la superficie, también los hay de Dorian. Eso es un hecho. En este mundo ya no hay gente buena ni te puedes fiar de nadie.
En ese momento escucharon mucho barullo, el ruido de varias personas hablando a la vez, gritando y discutiendo llegaba hasta ellas desde el hall donde estaba el foso lleno de cabezas. Las dos chicas se miraron y enseguida llegaron a la conclusión de que Dante estaba dando un nuevo espectáculo.
*****
Manhattan… Zona infestada…
17:00 de la tarde…

Zero observaba con orgullo a todos aquellos que estaban aprendiendo a disparar en esos momentos. Habían preparado dianas y habían puesto silenciadores a las armas que habían repartido, no querían llamar la atención  ni de caminantes ni de habitantes de la ciudad.
El nuevo líder de la guerrilla se paseaba con una sonrisa y con las manos detrás de la espalda por detrás de los que estaban disparando, hasta que llegó a donde se encontraba un joven muchacho que estaba cambiando de cargador, tendría unos quince años, al ver a Zero se puso nervioso, terminó de cambiar el cargador, alzó el arma, apuntó y erró el tiro, se dio la vuelta y miró a Zero.
—Lo siento señor, no logro dar en el blanco— dijo el muchacho con la voz temblorosa.
Zero miró a la diana que estaba usando el muchacho para disparar y vio que no había ni un solo agujero, volvió a mirar al muchacho y le preguntó.
—¿Cómo te llamas hijo?
—Me llamo Teddy señor.
—¿Y por que has decidido aprender a disparar?— preguntó Zero ofreciendo una agradable y comprensible sonrisa. –Todos quieren aprender por un motivo ¿Cuál es el tuyo?
—Venganza señor. Quiero vengar a los que mataron y a mi padre, el cual también fue asesinado por ellos, quiero hacérselo pagar— respondió Teddy volviéndose para disparar y errando de nuevo el tiro, se dio la vuelta y miró de nuevo a Zero. –Pero si no soy capaz de darle a una maldita diana, jamás vengare a nadie.
—Sigue con ello— respondió Zero sin borrar la sonrisa de la cara. –Pero tiemblas demasiado y no apuntas bien, tienes que imaginarte que ante ti hay uno de esos soldados, no una diana, debes relajarte, pensar con la cabeza, apuntar y disparar. Hazlo otra vez y apunta a la cabeza, si aciertas ahí la muerte será instantánea para ese cerdo.
El muchacho se dio la vuelta e hizo lo que Zero le había contado paso por paso, finalmente respiró hondo y disparó. La bala dio justo en la diana, justo en la parte que representaba la cabeza, dejando un agujero limpio y humeante. El chico se dio la vuelta con una sonrisa y miró a Zero.
—¡¡¡Lo he conseguido!!! Gracias señor.
—¿Y en que pensabas?— preguntó Zero poniéndole una mano en el hombro.
—Pensaba en mi padre y en la venganza, en que tenía en frente al hombre que lo mató.
Las palabras del chico hicieron que Zero soltara una carcajada, después le dio unas palmadas en el brazo. –Eso es chico, eso es. Si queremos triunfar con nuestra misión debemos pensar en la venganza, en hacerles pagar lo que nos hicieron. Sigue con ello y antes de que acabe el día verás como ya eres un gran tirador.
Zero se siguió paseando por el almacén observando como iban probando diferentes armas de fuego, arcos y armas cuerpo a cuerpo. Poco a poco estaba formando un ejército, del cual esperaba servirse para hacerse con la ciudad, con la cura y con todo.
Tan solo le quedaba ultimar los preparativos de su plan, por que había una parte muy importante, no querían que nadie huyera de la ciudad por mar y por eso debían hundir cada uno de los barcos, los que fondeaban cerca de los puertos para impedir el acceso de quien fuese por aquella zona, eso también impediría que llegasen más soldados.
Cuando los soldados los atacaron los sorprendieron, ellos iban a hacer lo mismo, solo que su ataque iba a ser mucho más contundente, iba a atacar con todo lo que tenía. Las horas de Manhattan estaban contadas, al menos bajo el dominio de los que había en esos momentos. Sin embargo el reinado de Zero estaba a punto de comenzar.
*****
Portland (Oregón)
Zona segura…

Amanda Kramer y sus chicas habían logrado levantar una nueva muralla a unos metros de donde estaba la otra, la que había saltado por los aires. La habían levantado justo cuando estaban manteniendo a raya a los No Muertos que iban entrando por la brecha. Aunque habían logrado eso no podían evitar sentir tristeza, con tanto ajetreo no habían conseguido recuperar los cuerpos de sus compañeras caídas, las cuales se habían reanimado y habían terminado formando parte de la legión de caminantes que gemía y alzaba los brazos al otro lado.
Amanda decidió volver a su tienda, necesitaba pensar varias cosas y una de ellas era reflexionar sobre lo que había hecho al echar al grupo de Manhattan de allí. ¿Había hecho bien en realidad?
Justo cuando se largaba escuchó la voz de Stacy, la cual la llamaba desde lo alto de la muralla. Amanda volvió corriendo y vio como Stacy y varias chicas miraban a la calle.
—Se acercan vehículos— dijo Alexandra.
—¿Cuántos son?— preguntó Amanda.
—Dos— respondió Alexandra rápidamente.
Los dos vehículos llegaron junto a la primera muralla, de el comenzaron a bajarse hombres, un total de ocho, los cuales comenzaron a abatir a los No Muertos. Pronto acabaron con todos. Cuando se libraron de los caminantes el que parecía el líder se fue acercando con las manos en alto y con una enorme sonrisa, la cual a priori, a Amanda no le gustó nada.
—Hola, buenas tardes. ¿Cómo están las cosas por aquí? Vimos que las damas estaban en apuros y no pudimos evitar venir a echar una mano— entonces el hombre se detuvo cuando Alexandra le disparó a los pies.
—No des ni un paso más— le dijo Amanda. –Gracias por lo que habéis hecho, pero os ruego que os larguéis— Aun así el tipo siguió andando y las demás chicas alzaron las armas, los demás hombres hicieron lo mismo, pero el portavoz hizo un gesto para que las bajaran.
—Bajad las armas, no se puede negociar con la violencia. ¿Verdad?— la mirada de aquel hombre se cruzó con la de Amanda. Luego este se dio la vuelta y le hizo un gesto a uno de sus hombres.
El hombre al que le habían hecho el gesto se dirigió a uno de los vehículos y sacó a rastras a alguien con una capucha en la cabeza, cuando se la quitó reconocieron a una de las cuatro chicas que se habían largado, una de las componentes del grupo al que pertenecían la chica que permanecía sedada en la enfermería.
—¡¡¡Sarah!!!— gritó Stacy tratando de saltar por encima de la muralla, pero enseguida el hombre empujó a Sarah y esta cayó de rodillas al suelo mientras el hombre le apuntaba con su arma a la cabeza.
—Calma todo el mundo, ya dije que veníamos a negociar. ¿Es usted la líder? Déjenos pasar y recuperará a su chica, nosotros estamos buscando a unas personas que sabemos que están aquí. Los buscamos, los encontramos y nos vamos sin hacer ruido… De lo contrario— le quitó el seguro al arma y volvió a sonreírle a Amanda. –Tendrá los sesos de esta putilla desparramados en el asfalto. Es más, lo haremos más fácil, entréguelos y todo solucionado. Esta es que se lo merece, le arrancó un trozo de oreja a uno de mis chicos, se cree Mike Tyson la hija de puta.
—Ellos no están aquí. Los eché por vosotros— respondió Amanda. –Temía que su presencia aquí os trajera hasta nosotras. Sabemos que clase de gente sois.
—¿Sabe la clase de gente que somos? Ah ya claro… Han visto nuestras obras ya. Esta de aquí es la ultima de sus chicas que nos queda— el tipo se dio la vuelta y miró a los restos del vehículo que anteriormente se había estrellado contra la muralla. –Por ahí aun deben quedar restos de una de ellas, otra saltó también por los aires en la otra furgoneta. Al menos creo que todavía les queda una ¿No? ¿O está muerta ya?— en las palabras de aquel tipo había una maldad inmensa y una gran frialdad. –Venga vieja, déjese de rollos y haga salir a esa gente o abranos para que entremos a buscarlos. Si no…— apretó el cañón del arma contra la cabeza de la chica.
—Te repito que no están, se marcharon. Si os dais prisa puede que los alcancéis. Están volviendo a Manhattan— respondió Amanda. –Nosotras no tenemos nada que ver con ellos.
El tipo lanzó un suspiro. –Respuesta incorrecta— En ese momento apretó el gatillo y disparó a la chica en la cabeza, cuando esta cayó hacia delante los sesos se desparramaron por el asfalto ante la mirada atónita de las mujeres.
Todas alzaron las armas dispuestas a disparar, pero enseguida se comenzaron a escuchar disparos, pero estos no salían de sus armas, si no de una facción de hombres que había accedido al interior mientras las distraían. La primera en caer fue Amanda tras recibir un tiro en la espalda. Esta desde el suelo siguió escuchando disparos y lo último que vio antes de morir fue el rostro sonriente del tipo que había matado a Sarah.
—No te preocupes… Dejaré que vuelvas— seguidamente le pisó la cara.
*****
Manhattan… Zona infestada…

Zero estaba sorprendido, todos los que no sabían disparar en un principio estaban mejorando mucho con ello, eso hacía que los planes se adelantaran, si todo seguía así podrían atacar pronto, y en la cabeza de Zero comenzaba a vislumbrarse el momento perfecto. Atacarían la noche del día siguiente, sería un ataque contundente que cogería a todos por sorpresa.
Zero estaría en el grupo que iría al hospital, el objetivo estaba allí, ese hombre que podía caminar entre los muertos, se harían con el tras hacerse con el control del hospital. Ya contaba con que no se lo podrían nada fácil los soldados de la ciudad, pero como contaban con el factor sorpresa no le preocupaba en absoluto, por otro lado por que también los más novatos irían delante, ellos serian bajas mínimas.
Zero se sentó en la silla y se volvió a servir una copa, justo en ese momento se abrió la puerta y vio entrar a Teddy.
—Hola muchacho. ¿En que puedo ayudarte?— preguntó Zero.
—Como se que nos dividiremos en grupos me gustaría pedirle que me deje estar en el suyo se haga lo que se haga. Se que estoy listo para ello.
Zero sonrió complacido. –Eso está hecho. Nuestro grupo tendrá la parte más importante del plan, nada más ni nada menos que el hospital, allí se encuentra el mayor tesoro.
—Muy bien. Lo que necesite cuente conmigo, le serviré hasta la muerte. No me importa morir si es por usted, pero antes me llevaré al mayor número de esos cabrones por delante, les haré pagar caro lo que nos hicieron.
—Me gusta tu actitud. En un futuro serás un gran líder. Muchos te seguirán como a mi me siguen ahora— respondió Zero al tiempo que se levantaba de la silla y se acercaba a la ventana del despacho, desde la que se podía ver todo el almacén. Una vez ahí se dio la vuelta y le hizo un gesto al muchacho para que se acercara. –Obsérvales, todos, hasta el ultimo de ellos están dispuestos a dar la vida por nuestra causa— Zero miró al muchacho a los ojos. —¿Sabes? Te voy a encargar algo, quiero que seas tú el encargado de dar la voz de que mañana por la noche atacaremos.
—¿Mañana?— preguntó Teddy, después sonrió. –A la orden señor.
Teddy salió del despacho y comenzó a recorrer el almacén dando la voz. La hora se acercaba, pronto someterían a la ciudad, luego comenzaría una nueva era donde Zero sería el amo y señor de todo.
*****
Carguero prisión…

Luci y 14K llegaron al hall principal, allí vieron a muchos presos reunidos y al frente de todos ellos estaba Dante con los brazos elevados hacia el cielo, estaba como anunciando algo, algo que concernía a todos y requería que todos los presos estuvieran allí presentes. Luci también vio a Warren y a Dylan en una de las pasarelas de lo alto. Estos estaban contemplando la escena.
—Gracias por estar aquí todos. Os he reunido aquí para deciros que voy a organizar un motín— dijo Dante, sus palabras dejaron sorprendida a Luci, no se lo esperaba para nada. –Dentro de poco nos haremos con el control de la prisión y podremos ser libres y pasear por el mundo a nuestro libre albedrio.
Algunos de los presos comenzaron a murmurar entre ellos y fue en ese momento cuando Luci se dio cuenta de a que se referían con lo de que el se encargaría del motín, todo eso habría sido obra de Dylan o Warren, estos habían ido a el en algún momento y le habían ofrecido la posibilidad de fugarse, y a eso era algo a lo que ni alguien como Dante no podría negarse, y menos teniéndolo tan al alcance de la mano.
—Vaya, parece que eso de la fuga va en serio. Creía que no volvería a salir de aquí, pero ahora veo que si puede ser— dijo 14K todavía ignorante de la verdadera naturaleza del plan real.
Luci sin embargo si conocía la verdad de todo y supo que muchos de los allí presentes no saldrían de allí con vida. Esa era la única verdad pese a todo lo que Dante dijera. Desde ese mismo momento el dictador había pasado a ser un mero peón del tablero sin ser consciente de ello.


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