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sábado, 16 de agosto de 2014

NECROWORLD Capitulo 44

Día 17 de Enero de 2010
Día 574 del Apocalipsis…
Carguero prisión…

Luci se encontraba en el gran hall donde había visto la ejecución, justo detrás de ella se encontraba 14K. Ambas habían salido a estirar las piernas, aunque Luci prefería estar sola y alejada de todos aquellos que tuvieran algo que ver con Dante. A su alrededor había presos de todo tipo y nacionalidades, algunos las miraban con recelo y otros simplemente las ignoraban. Fue en ese momento cuando alguien agarró a Luci del hombro y esta se dio la vuelta rápidamente, entonces se encontró con Dylan.
—¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres?
—Disculparme— respondió Dylan. –Por no haber podido hacer nada para evitar que se llevaran. Lo siento de verdad. ¿Cómo estás?
—¿A ti que te parece?— dijo Luci, seguidamente se dio la vuelta y le mostró la marca de su espalda. —¿Cómo estarías tu si te hubiesen marcado como al ganado?
Dylan vio la marca y apretó los dientes con fuerza. –Ese cabrón… Merece morir. ¿Ves? Tendrías que haberte quedado en nuestra zona en lugar de salir a ver la maldita ejecución, si me hubiese hecho caso…
—¿No estaría en esta situación? Mira, si estoy aquí es por que tengo la certeza de que alguien de tu zona me entrego, ese Warren me miraba como si fuera una molestia, lo noté. Se que fue el quien me entregó.
—Investigaré eso… Si a sido el…
—Mira, déjalo, ya me salvaste aquella vez y me hiciste un favor, pero ahora hazme otro y no te acerques a mi, ni tu ni ninguno de los tuyos. Prefiero estar aquí por mi cuenta y morir por exceso de confianza, antes que recibir puñaladas por la espalda de aquellos que me dicen que confié en ellos.
—¿Y que haces con ella?— preguntó Dylan mirando a 14K que seguía detrás de Luci. —¿No es eso confiar en otros? Ella está del lado del mismo que te ha marcado como si fueras ganado.
Luci miró a 14K y luego otra vez a Dylan. –Yo nunca he dicho que confiara en ella. Es solo mi guardián— después de eso Luci se alejó de Dylan sin volver la mirada hacia el, solo 14K le dirigió una mirada.
Luci y 14K se alejaron por uno de los pasillos del carguero mientras se cruzaban con presos, muchos de los cuales parecían estar en un estado de trance por que apenas reparaban en ellas, ni siquiera cuando se chocaban con ellas. Luci se dio de bruces con uno de ellos y este cayó de espaldas, rápidamente un guardia apareció y lo obligó a levantarse a base de golpes, fue cuando Luci reparó en una cicatriz en la cabeza, como si le hubiesen hecho algo en el cerebro. Cuando se alejaron en fila, Luci miró a 14K.
—¿A dónde llevan a estos? Que les han hecho, tienen marcas en la cabeza.
—Estos son… Bueno, eran… Unos de los más conflictivos, algunos incluso eran chicos de Dante— explicó. –Se los llevan de nuevo a Manhattan, donde los meterán en el laboratorio, donde experimentarán con ellos. Muchos de ellos acabarán siendo No Muertos que estarán encerrados en el sótano del hospital. Los vuelven imbéciles perdidos para que no les den problemas durante el traslado. Los abren y les hacen algo en el cerebro. No se exactamente el que, pero es atroz y repugnante.
—¿Cada cuanto hacen esto?— preguntó Luci.
—Nunca se sabe. Se los llevan y ya está. Lo peor de todo es que ni los que estamos bajo la protección de Dante nos libramos de este destino, cualquier día podríamos ser tu o yo.
En ese momento Luci tuvo una idea, esta era arriesgada, pero era lo único que se le ocurría, todo iba a depender de que esta tuviera éxito o que fracasara, pero podría intentarlo, debía hacerlo. Quedarse de brazos cruzados era como esperar a morir.
*****
Manhattan… Zona infestada…

Kimberly corría por las calles de la zona infestada, de vez en cuando se giraba para ver a las dos docenas de caminantes que caminaban a paso rápido detrás de ella. Había veces que se paraba y esperaba a ver a los primeros del grupo, cuando aparecía la docena volvía a correr.
Dobló una esquina y casi se dio de bruces con uno de ellos, el caminante trató de agarrarla, pero ella se lo quitó de encima con un empujón. Siguió corriendo hasta que llegó a un callejón sin salida, se acercó a la pared y se puso de espaldas a ella, justo en ese momento vio aparecer a la pequeña horda que se había formado tras sus pasos.
Los caminantes avanzaron todos hacia ella, justo cuando estaban cerca de ella, una red se elevó apresando a todos los No Muertos en el interior de esta, justo después aparecieron Grayson y el resto de los arponeros, los cuales comenzaron a aniquilar a los caminantes.
—Pensé que iba a morir, a la próxima no tardéis tanto. Estoy hartándome de ser el puto cebo— les increpó Kimberly.
—Tu misma te ofreciste para ser el cebo, ahora no te quejes bonita— le respondió Grayson al mismo tiempo que clavaba su cuchillo en la cabeza de uno de los No Muertos.
Cuando ya estuvieron todos muertos comenzaron a desvalijarlos, quitándoles anillos y collares, al igual que relojes de oro.
—Esto es casi mejor que la jaula para tiburones. Aunque más peligroso— dijo Jesús al mismo tiempo que ojeaba el anillo de una mujer y se percataba del enorme diamante.
—Pero en esta zona apenas quedan caminantes con joyas. Quizás deberíamos desplazarnos un poco más lejos, aunque eso implica más peligros. ¿Tu que dices Gray?— preguntó Wendy.
—No se si me gusta la idea. Hay muchos maleantes por aquí, hasta ahora no hemos abandonado nuestro territorio. Irnos demasiado lejos podría traernos problemas muy graves. Aunque también tendríamos más posibilidades— respondió Grayson, por unos momentos se lo estaba pensando. ¿Qué pasaría si se alejaban un poco más? Quizás un poco más allá encontrarían mejores botines. Entonces Grayson miró a los suyos. –Muy bien, a los vehículos, nos desplazamos.
Todos los que estaban allí a las órdenes de Grayson comenzaron a dar gritos de alegría, celebrando la decisión que su líder había tenido. Todos salvo Kimberly, la cual estaba pensando seriamente si debían hacer lo de ir más lejos, algo de lo que Wendy se percató enseguida y se le acercó.
—No te preocupes. Ya verás como no pasa nada.
Poco después caminaron hacia los vehículos y comenzaron a alejarse de la zona, aun no sabían a donde iban a ir, pero esperaban poder ir a un lugar donde los beneficios se incrementaran. A mayores ganancias, mejores armas conseguirían de los soldados de Manhattan.
*****
Manhattan… Zona segura…

Cooper y otros soldados acompañaron a Carlos hacia la valla que separaba la zona segura de la zona infestada, allí le esperaba un vehículo militar cargado de comida, la cual si la administraba bien podía durarle una semana, también llevaba armas para defenderse, cuando llegaron, Cooper lo miró.
—Siento que esto esté sucediendo, pero son ordenes. No puedes seguir aquí, espero que lo entiendas.
Carlos ni siquiera respondió, se limitó a mirar el vehículo y a todos los que lo estaban custodiando. Se sentía como un criminal sin posibilidad de redención, todo se había estropeado por culpa de su hermano, lo había perdido todo por el, su llegada había sido un desastre para el ¿Por qué no pudo morir en Valencia? ¿Por qué no murió cuando se quedó atrapado en el vehículo en medio de la zona infestada? ¿Por qué había vuelto?
Finalmente se metió en el interior del vehículo mientras los soldados abrían las puertas, cuando estas estuvieron abiertas pisó el acelerador y el vehículo salió de la zona segura a toda velocidad, Carlos no volvió la vista atrás.

Eva, Alicia, Sandra y David habían observado la marcha de Carlos desde la distancia, no querían dejarse ver por el. Cuando el vehículo desapareció, David miró a sus compañeras. —Es increíble lo que les hace a algunos este mundo. Conocía a Carlos también y noto perfectamente el cambio que ha dado. Es increíble, creo que está mejor lejos de nosotros.
—Yo no lo conocía mucho, pero también he notado que no era el mismo que era cuando vivíamos en Puzol— dijo Alicia al tiempo que miraba a Eva y observaba como se tocaba el vientre. Ya todos se habían enterado de que Eva estaba embarazada de Carlos, también se dio cuenta de la expresión de esta. —¿Qué te ocurre?
—No lo se— respondió Eva. –Tengo la sensación de que se ha ido de muy buenas formas sin oponer resistencia. Siento que esta no es la última vez que lo vemos.
—Pues ojala te equivoques, porque si lo vuelvo a ver lo mataré personalmente. Lo juro— dijo David dándose la vuelta para volver a casa, las demás lo siguieron.

Antes de ir a casa, Eva decidió ir al hospital acompañada por Sandra, quería saber del estado de Graham, estaba muy preocupada por el viejo general. Nada más llegar fueron directas a la habitación donde estaba Graham. Lo miraron a través del cristal, allí a su lado estaba Kaleb con la biblia en las manos, parecía estar leyéndoles unos pasajes de esta, en un momento que alzó la cabeza las vio y tras despedirse de Graham con un beso en la frente, salió para saludarlas.
—¿Cómo está?— preguntó Eva mirando otra vez hacia el interior de la habitación.
—Sigue ahí y es lo importante, está luchando— decía Kaleb hasta que la voz se le volvió temblorosa. –Odio a Dorian con todas mis fuerzas, merece estar muerto por lo que ha hecho aunque no haya sido con sus propias manos. Aun así, se con toda certeza que dios no lo abandonará, el está a su lado.
—Espero que no se rinda, ya que vivir solo depende de el. No tiene nada que ver con dios—dijo Eva –Estamos solos en esto. Dios hace tiempo que nos dejó tirados.
—No creo que sea eso. Dios también acompaña a Juanma y a su grupo, cuida de ellos en su misión para que tengan un pronto regreso.
—Su regreso también depende de la suerte. Dios no pinta nada aquí, la supervivencia de Graham solo depende de el y de las ganas de vivir que tenga.
En ese momento, Kaleb situó su mano sobre el vientre de Eva, luego la miró. –Dios también ha querido que puedas tener a ese bebé, es una señal divina de que en este mundo aun hay cosas maravillosas como traer un hijo al mundo.
—Solo que el bebé que llevo dentro tampoco tiene nada que ver con dios, más bien tiene que ver con el diablo. Dios no está con nosotros Kaleb. Todo lo que hagamos depende de nosotros, únicamente de nosotros, ahí arriba no hay nadie que nos cuide, ni antes ni ahora— respondió Eva. –Siento decirlo así, pero es lo que pienso. Además, vine solo para ver como estaba el.
—Algún día quizás me des la razón— respondió Kaleb.
—Es posible, pero ahora mismo no lo tengo tan claro.
Eva y Sandra se quedaron allí observando a Graham a través del cristal mientras Kaleb volvía a entrar para seguir leyéndole fragmentos de la biblia.
—Entiendo lo que sientes, pero has sido dura con el. Hay veces que es mejor no decir lo que pensamos. El tiene fe, algo que a nosotros no nos vendría nada mal después de todo lo que hemos pasado. Tenemos que creer en algo. Yo últimamente pienso que no hemos tenido solo suerte. Mira si no lo de que Juanma sobreviviera.
—Juanma sobrevivió por que se empeñó en hacerlo, al igual que nos sacó vivos de España y traernos hasta aquí. Lo dio todo y lo seguirá dando, por eso se ha ido.
—¿Qué quieres decir?— preguntó Sandra. –No te entiendo.
—Te voy a contar algo, pero de momento quiero que quede entre nosotras.
Sandra asintió y Eva comenzó a contarle lo de la posibilidad de mudarse a Portland.
*****
Manhattan… Túneles…

Mouse caminaba en dirección a donde vivía Papá Angelito, tenía la intención de decirle lo que había ocurrido con Graham. Desde que se había enterado había tenido miedo de que eso implicase un ataque inminente por parte de los culpables sobre la ciudad y que eso les afectase a ellos, temía que se vieran salpicados ya que ellos no eran combatientes ni nada por el estilo, muchos sabían usar armas, pero ni por asomo sabían de maniobras militares, un ataque podría acabar con todos ellos, más que por el, temía por las mujeres y los niños. Nada más llegar vio a Zero con los suyos, estaban hablando algo que Mouse no alcanzaba a entender. Hablaban demasiado bajo, cuando lo vieron, Zero los hizo callar, seguidamente se acercó a Mouse. —¿Qué haces tu aquí? No puedes venir aquí sin avisar. Lárgate y vuelve cuando papá Angelito te silbe o lance el palo para que se lo traigas como un buen perro.
—¿Temes acaso que os pille a ti y a tus compinches comparando el tamaño de vuestras pollas como si tuvierais quince años? No te preocupes, no tengo interés en ver algo tan lamentable, vengo a hablar con papá Angelito para darle noticias de la superficie. Sobre lo del perro… ¿No es exactamente lo mismo que haces tú? ¿Acaso quieres ser el jefe de la manada?
Seguidamente Mouse los ignoró y se abrió paso hacia la puerta, cuando entró vio a Papá Angelito preparándose un té mientras fumaba, esa era una de las pocas veces que lo veía fuera de su sitio y al descubierto, normalmente siempre estaba tras la cortina.
—Hola Mouse. ¿Cómo estás? Me alegro de verte.
—Vengo a informar de lo ocurrido con Graham, han intentado asesinarlo. Antes de irse a una misión, Laura me lo dijo. Es posible que estemos ante algo grave. Si los hombres de Dorian atacaran la ciudad quizás nos afecte a nosotros también. Necesito que lo sepa para ver que podemos hacer. Quizás deberíamos prepararnos.
—Es una pena lo de Graham, es buen hombre aunque haya cometido errores y hayamos tenido nuestras diferencias. Solo busca lo que buscamos todos.
—Quiero sugerirle algo.
Papá Angelito lo miró mientras terminaba de servirle un té a Mouse, después se lo dio. –Adelante, te escucho. Siéntate por favor.
Mouse se sentó y comenzó a hablar—Deberíamos coger a nuestra gente y abandonar los túneles de la ciudad. Si se avecina una guerra debemos evitar que nos metan en ella. Debemos irnos. No es totalmente seguro lo del ataque, pero no podemos quedarnos aquí a esperar.
—¿Tienes miedo?— preguntó papá Angelito tomando asiento.
—Claro que lo tengo. Nos aplastarán, somos muy pocos los que estamos capacitados para el combate aquí abajo. Enfrentarse a esos monstruos no es lo mismo que enfrentarse a personas que piensan. En realidad somos débiles.
Papá Angelito le dio una calada a su pipa y comenzó a hablar. –Entiendo perfectamente lo que quieres decir, prometo que lo estudiare. Como bien dices, no es nada seguro que los ataquen a ellos y luego a nosotros. Podríamos estar a salvo, basta con no intervenir.
—Conoce a Dorian tan bien como yo. No nos dejará pasar por alto, si vienen no solo masacraran a los de la superficie, también nos masacraran a nosotros. ¿Acaso quiere ver morir a mujeres y niños?
—También es posible que nos dejen en paz— replicó papá Angelito. –Incluso es posible que podamos aliarnos con ellos sin necesidad de entrar en guerras absurdas.
—Ya estamos metidos en ella lo queramos o no con los de arriba. No hay motivos para quedarnos aquí, tenemos que irnos. Y si usted no hace nada lo haré yo. Paso de esperar a que nos maten.
—Eres libre de hacer lo que quieras, pero no será tan fácil hacer que te sigan.
—Ya veremos— respondió Mouse, seguidamente salió de la vivienda de papá Angelito y se topó de bruces con Zero. Cuando Mouse cerró la puerta se encaró con el. —¿Estabas escuchando payaso?
—Claro que lo estaba haciendo. Muy interesante eso de querer largarte, me interesará ver como lo intentas, pero más me interesará ver como fracasas— respondió Zero acercándose más, tanto que Mouse comenzó a oler el aliento de este.
—¿Tienes algo más que decir o vas a seguir echándome el aliento? De lo contrario largo.
Zero se apartó y cuando Mouse se alejaba, este le volvió a llamar la atención. –Muchas cosas están por cambiar aquí abajo. Pronto serás testigo de la nueva era.
Mouse se dio la vuelta y miró a Zero, pero en lugar de decir nada, sonrió y siguió alejándose. No había por que tomarse en serio a alguien como Zero, al fin y al cabo era solo un imbécil que se creía que algún día sería el nuevo Führer, pero que moriría antes de poder siquiera aspirar a ser el limpiabotas de nadie.

Mouse regresó al lugar donde vivía con Kimberly, justo en ese momento se cruzó con Christopher, el cual caminaba casi cojeando, el problema de sus piernas se había agravado tras la misión, motivo por el cual estaba siguiendo un tratamiento.
—¿Cómo va eso Chris? ¿Ya han vuelto Kimberly y los otros?
—No, todavía no. Es extraño, porque ya deberían estar aquí. Aunque me sorprende que le permitieras ir con ellos al final.
—Bueno, ella es mayor ya y no puedo estar controlándola siempre. Además, me ha demostrado que sabe cuidarse sola en alguna ocasión, además, está al cuidado de Grayson. Por su bien, este no dejará que le pase nada. Aunque me extraña que no estén ya aquí. Me pregunto donde cojones se habrán metido.
—Si estás preocupado siempre puedes esperar a que me ponga la medicación y luego vamos a buscarles. ¿Qué me dices?— preguntó Christopher.
Mouse se quedó un rato pensativo y finalmente se encogió de hombros. –No, seguro que están volviendo hacia aquí, además, si Kim me ve aparecer por allí seguro que se pone de los nervios o se enfada. Simplemente iré a descansar.
—Bien, como quieras. Nos vemos— dijo Christopher despidiéndose de el con un apretón de manos.
Después de despedirse, Mouse entró donde vivía y se tumbó en su colchón, poco a poco se le fueron cerrando los ojos y sin darse cuenta se quedó dormido sin poder evitarlo. Allí abajo en los túneles era muy fácil acabar cansado y quedarse dormido.
*****
Manhattan… Zona infestada…

Carlos detuvo el vehículo cerca del hospital Harlem, desde allí podía ver todavía las vallas que separaban la zona segura de Manhattan de la zona infestada. Lo habían desterrado, pero eso no significaba nada para el, por que iba a seguir por aquella zona. No renunciaría tan fácilmente a conseguir a Eva y a su futuro hijo, y mataría a todo aquel que se interpusiera en su camino. Tenía las cosas claras, aun así no actuaria  la ligera, tenía que planear muy bien sus próximos movimientos.
Carlos se bajó del vehículo y se dirigió al maletero, de donde sacó una mochila con algunas cajas de munición, lo primero era buscar un sitio que le sirviera como base de operaciones y de refugio contra los No Muertos. Por allí tenía que haber algún lugar adecuado para ello. Se colgó la mochila al hombro y se dio la vuelta, no había caminantes a la vista de momento.
Se fue alejando del vehículo pasando por al lado de varios vehículos abandonados, incluso llegó a pasar por delante de un muro lleno de fotos de personas de todas las edades, fotos que recitaban una y otra vez las mismas palabras: “Desaparecido”.
Se imaginó que la gente colgaba las fotos allí durante los primeros días, cuando no se sabía a ciencia cierta lo que estaba ocurriendo en el mundo, luego todo les estalló en las narices.
Carlos se dio la vuelta y vio un edificio frente a el, tenía tres pisos y se podían leer unas letras en este:  “LT. JOSEPH KENNEDY JR MEMORIAL COMMUNITY CENTER”.
Justo al lado había un gran crucifijo caído sobre un coche, el cual había ido aplastando la carrocería de este con el tiempo, ese edificio parecía que iba a ser el refugio perfecto a falta de encontrar algo mejor, solo quedaba inspeccionarlo de arriba abajo, era más que evidente que dentro iba a haber No Muertos, se acercó a una de las puertas y comprobó que estaba cerrada. Comprobó más puertas y vio que también estaban cerradas, quizás para impedir que los No Muertos entraran o quizás para impedir que salieran. Ese edificio era un centro católico, era más que evidente que cuando no se sabía que estaba pasando en realidad, allí acogían a gente herida por mordisco o cualquier otra cosa, no lo sabía, ya que nunca nadie de la ciudad había investigado aquella zona, solo estaba en una lista para futuras incursiones.
Era un edificio grande y a Carlos le despertaba mucho interés, finalmente rodeó el edificio y se encontró con una ventana abierta en el primer piso, tenía que llegar a ella de alguna manera. Miró a su alrededor en el aparcamiento que se encontraba y no encontró nada que pudiera servirle. Si tan solo hubiese una escalera cerca…
Carlos había dado en el clavo, necesitaba una escalera, en ese momento recordó que cerca de allí había un colegio, seguramente el conserje o el tipo de mantenimiento guardaba una en algún cuartito.
Carlos volvió al vehículo y se puso al volante, justo cuando iba a arrancar escuchó un ruido, instintivamente alzó el fusil y apuntó hacia el exterior, pero no era un ruido hecho por caminantes, era otra cosa, volvió a salir del vehículo y se quedó quieto, de nuevo el sonido se escuchó. Se trataba de música, alguien por allí estaba escuchando música. ¿Quién podría ser tan estúpido para poner la música ahí? Eso haría que todos los caminantes de la zona se les echasen encima. Quizás lo de la escalera tendría que esperar, quería ir a ver quien era el imbécil que estaba armando todo ese jaleo.
*****
Grayson y sus arponeros habían vuelto a poner en práctica lo de la jaula anti tiburones, esta vez era Jesús el cebo, habían puesto la música a todo volumen y los caminantes atraídos por el ruido habían comenzado a surgir de varios lugares en dirección a ellos. Quizás no era la zona más rica, pero era la primera vez que veían tanto oro junto sobre los No Muertos, Grayson al verlos comenzó a frotarse las manos, había tomado una de las mejores decisiones de su vida.
—Muy bien chicos, preparados. Voy a necesitar varios arponeros, todos esos bichos llevan oro encima— Grayson miró a Kimberly. —¿Podrás cargar con un lanza arpones?
—Sabes que si— respondió Kimberly cogiendo el lanza arpones que su jefe de grupo le pasaba, cuando lo cogió se bajó del vehículo y corrió hacia un puesto alto desde el que poder disparar sin estar al alcance de caminantes.
Grayson cogió el walkie y se comunicó con Jesús. –Hay muchos. Tendrás que ocuparte de algunos tú.
—A la orden— respondió Jesús sacando un cuchillo.
El grupo de Grayson con el incluido lo formaban quince personas, todos tenían su trabajo allí, solo el y otros tres tenían un puesto fijo en la grúa, dos para hacer subir la jaula si era necesario y otro para conducir.
Cuando los caminantes alcanzaron la jaula, comenzó el ataque por parte de los arponeros, estos apuntaban a la cabeza de los No Muertos, había veces que el arpón ensartaba tres de una vez, siempre y cuando estos estuvieran en fila. Jesús por su parte los iba apuñalando en la cabeza a toda velocidad mientras gritaba, parecía que estaba en una especie de rodeo.
Kimberly disparó una vez y atravesó la cabeza de una mujer, la cual cayó de lado. También miró hacia donde debía estar Wendy, la chica con la que más confianza tenía dentro de ese grupo, esta se había tumbado boca abajo sobre un autobús para disparar, le sorprendía el manejo que tenía esta con el lanza arpones. No tardaron en acabar con todos los No Muertos. Incluidos los que no llevaban nada, lo cierto era que los que disparaban los arpones disfrutaban matándolos, aun así parecía que no se acababan nunca, apagaron la radio y se reunieron para desbalijar los cadáveres, a algunos tuvieron que rematarlos.
—Buen trabajo chicos. Lo habéis hecho muy bien. Hoy nos iremos a casa con una gran recompensa— les felicitó Grayson. –Esto se merece una gran fiesta cuando volvamos.
Todos comenzaron a dar aplausos, a gritar y a abrazarse, estaban eufóricos.
—Eres una gran tiradora. Apuesto a que eras militar antes de que todo esto pasara— le dijo Kimberly a Wendy mientras se alejaban del grupo hacia la grúa. Cuando llegaron se subieron a la parte trasera.
—No, no fui militar, pero mi padre se empeñó en que aprendiera a disparar con todo tipo de armas, también me llevaba a pescar con arpón, de ahí que entrara a formar parte del grupo— entonces Wendy miró a Kimberly –Por cierto, cambiando un poco de tema. —¿Hay alguna relación amorosa entre tu y John…? Quiero decir… Con Mouse.
Kimberly comenzó a reír. –Oh no, Mouse y yo somos como amigos, en realidad es más bien un hermano para mi. ¿Te gusta?.
—La verdad es que si, pero no me atrevía a dar el paso, tenía mis dudas.
—Mi consejo es que te lances— respondió Kimberly con una sonrisa, aunque en el fondo sintió como si le dieran un puñetazo. ¿Realmente veía a Mouse como un amigo o un hermano? ¿Estaba segura que no sentía algo más?
—¿Lo dices de verdad?— preguntó Wendy. –Si sientes algo más dímelo y no hago nada. No quisiera hacerte daño.
—No, de verdad. Creo que haríais buena pareja, el jamás se fijaría en alguien como yo. Tú tienes más posibilidades.
Las dos chicas se abrazaron y se separaron a la vez que se sonreían. En ese momento se escuchó un disparo y de la cabeza de Wendy salió un chorro de sangre que salpicó a Kimberly, el susto de esta fue tan grande que se retiró y cayó de espaldas, luego rodó sobre si misma hasta caer de la grúa, justo en el momento que otra lluvia de balas estaba impactando donde ella había estado antes. Justamente en ese momento vio como los disparos se concentraban en la grúa y en el grupo que estaba celebrando el gran trabajo que había hecho, vio caer a Jesús tras recibir una ráfaga en la cabeza, todos comenzaron a caer uno detrás de otro, alguien les estaba disparando desde el otro lado. Los estaban masacrando.

Cuando Carlos había descubierto quienes eran esos a los que observaba desde detrás de una furgoneta, había sentido ganas de matarlos a todos, pero cuando vio a la misma chica que vio en casa de Juanma, algo se le disparó en el cerebro, sin pensárselo dos segundos comenzó a disparar, mató a una de las chicas y trató de matar a la otra, pero esta había tenido suerte. Vació todo el cargador y buscó cobertura para cambiar el cargador, seguidamente se asomó y disparó a los otros tipos mientras corría.
—Malditos escorias— murmuró para si mismo.
Se asomó nuevamente y dejó ir otra ráfaga sobre los cuerpos caídos, esta vez se concentró en acertarles en la cabeza, no quería que quedara ninguno vivo. Cambió el cargador y volvió a asomarse para buscar a la chica, la cual estaba viva oculta en algún lugar. Había logrado el factor sorpresa y había masacrado a todos ellos, lo estaba disfrutando.

Kimberly se arrastró por el suelo y al final de la calle vio a varios No Muertos avanzar por la calle, estos habían sido atraídos por los disparos, tal y como se había imaginado. Tenía que salir de allí como fuese, pero si salía corría el peligro de morir tiroteada, el tirador como buen asesino estaría pacientemente esperando a que asomaran la cabeza. En ese momento un cuerpo ensangrentado cayó a su lado, Kimberly iba a gritar pensando que era un No Muerto, pero enseguida se dio cuenta de que se trataba de Grayson, este tenía su camisa de color marrón llena de manchurrones oscuros.
—¡¡¡Gray!!!— pero Grayson le tapó la boca.
—No grites, puede que se piense que nos ha matado a todos y se largue. –En ese momento Grayson dejó escapar un quejido acompañado de una mueca de dolor y se tocó el estomago, allí había un manchurrón oscuro enorme.
—¿Te han dado? ¿Sabes si los demás están bien?— preguntó Kimberly.
—Si, me han dado. Si no me hubiese tirado al suelo y ocultado entre los cuerpos estaría muerto. Tenemos que salir de aquí Kim.
—Podemos usar la grúa. Si logro alcanzar el volante… Si no, también podemos usar las alcantarillas, no me conozco esta zona, pero seguro que no tenemos problema. Vamos, mejor las alcantarillas— Kimberly buscó a su alrededor alguna alcantarilla y finalmente vio una. –Vamos, los caminantes están cada vez más cerca.
Kimberly agarró a Grayson y trató de levantarlo para llevárselo a cuestas, cuando se levantaron un poco y sus cabezas quedaron un poco al descubierto, una ráfaga de balas estuvo apunto de acabar con ellos, rápidamente volvieron a guarecerse detrás de la grúa.
—No podremos salir de aquí sin que nos dispare— dijo Kimberly.
—Tienes que irte tu sola. Yo estoy perdiendo mucha sangre y no podré ir muy lejos— le confesó Grayson al tiempo que escuchaban los silbidos de su agresor. Se estaba acercando para terminar el trabajo.


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