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sábado, 14 de junio de 2014

NECROWORLD Capitulo 38



Día 13 de Enero de 2010
Día 570 del Apocalipsis…
Manhattan… zona segura.

Vicky se había escapado de casa hacía unos días, su objetivo era encontrar a su padre, este tenía que estar en algún lado de la ciudad. Como la pequeña no se había aprovisionado tuvo que robar varias veces en varias tiendas, lo bastante como para resistir si racionaba bien, algo que había aprendido de los mayores.
Desde el mismo día que se había escapado de casa había tenido que ir ocultándose de los adultos, ya que su madre y su tío habían movilizado a mucha gente para buscarla, pero tres días después había comenzado a hacer mucho viento y al igual que los mayores habían tenido que ir a refugiarse, ella también lo había hecho, en esos momentos se encontraba en un túnel al que había podido acceder escurriéndose entre las vallas y los escombros de la entrada semiderruida, desde su escondite veía como la tormenta se desataba sobre la ciudad, tan solo le quedaba esperar a que la tormenta pasara para poder siguiendo buscando a su padre.
El viento y la lluvia eran muy fuertes, salir fuera era imposible, incluso la tormenta hizo que se desprendieran algunos cascotes de la parte superior del túnel, estos estuvieron a punto de aplastar a la niña, la cual logró esquivarlos, pero estos cascotes habían taponado la única salida que había allí, solo le quedaba atravesar el túnel y tratar de salir por el otro lado. Eso sería lo que haría, pero antes iba a comer y beber algo para reponer fuerzas, si algo había aprendido de la tía Luci era que antes de ponerse a hacer algo que le llevase horas, tendría que prepararse bien, ya que los más débiles solían morir primero y de forma horrible, y Vicky ante todo, iba a demostrar que no era débil ni cobarde.
Sacó una botella de agua y un par de bollos de chocolate. Comenzó a dar buena cuenta de ellos hasta que escuchó un ruido en algún lugar del túnel, un ruido que no era la primera vez que lo escuchaba, era evidente que más hacia el interior del túnel debía haber caminantes. Aunque lo del túnel no entraba en sus planes desde un principio, si que había previsto la posibilidad de encontrarse con No Muertos, así que metió de nuevo la mano en la mochila y sacó la pistola que le había quitado a Eva. Esos monstruos no iban a poder con ella, encontraría a su padre a cualquier precio y haría que este se sintiese orgulloso de ella.
Vicky ya casi tenía los doce años, su vida había cambiado mucho desde el día que los muertos comenzaron a caminar, sus padres habían muerto y de no ser por su padre adoptivo, ella también habría muerto, le debía mucho, por eso ella quería devolverle el favor encontrándolo.
Terminó de comer los bollos y se puso en pie, justo a tiempo de ver a un caminante saliendo de la oscuridad del túnel. Vicky alzó el arma ya preparada con el silenciador y apuntó directamente a la cabeza, no se lo pensó dos veces y disparó acertando de lleno en la cabeza del No Muerto. Una vez este quedó inmóvil en el suelo, ella encendió la linterna y comenzó a avanzar por aquel lúgubre túnel, allí había varios letreros que citaban “Holland Tunel”.
*****
Manhattan… túneles…

Era la hora H del día D y yo estaba preparándome en una especie de garita  para encontrarme con el grupo al que llevaría a través del túnel Holland hasta Jersey. Me había puesto una indumentaria militar, me imaginaba que la habían conseguido con trueque con los que tenían arriba infiltrados. Me había vestido rápidamente y justo cuando me estaba pasando los botones cuando la puerta se abrió y enseguida vi entrar a Laura. Esta entró con una sonrisa y me miró.
—Vaya, veo que ya estás casi listo. Has tomado muy rápido la decisión de ayudar a papá Angelito, me pareces un tipo valiente, así te juzgué cuando te vi la primera vez que te vi y se que no me equivoco.
Yo le respondí sin mirarla, seguía pasándome los botones. –Cuanto antes ayude a papá Angelito, antes podre volver con Eva y con mi hija. Eso es lo que quiero.
—Ya claro… Eva… tu mujer— respondió Laura con un suspiro, este al no entender a que venía, me quedé mirando a la chica.
—¿Qué significa eso?
—No nada, solo que me parece una perdida de tiempo que quieras volver con alguien que te da por muerto, eso es todo. Tú eres mucho más valioso aquí.
—Soy más valioso ahí arriba con mi familia— dije levantando el dedo hacia el techo, sin embargo, Laura parecía saber algo, eso hizo que me acercara a ella. —¿Me he perdido algo? Tu cara te delata, es como si supieses algo que yo no se.
Pensé que Laura iba a negarlo, pero entonces sus ojos se clavaron en los míos. –Pues si, se cosas, pero son cosas que no te van a gustar, cosas que te harán cambiar de opinión y quizás termines quedándote aquí. –Laura ni siquiera me rehuía la mirada, sus ojos seguían fijos en los míos. –Dices que quieres volver con tu mujer, pero ella parece que ya te ha olvidado.
—No digas eso— respondí. –Eva estará destrozada.
—Si, lo estuvo, pero pronto encontró consuelo en los brazos de tu hermano.
—Eso no puede ser. ¿Mi hermano y Eva? Ellos nunca me harían algo así. Mientes.
—No, no miento, pero eres libre de pensar lo que quieras. Las cosas han cambiado mucho desde que todo comenzó a ocurrir, eso deberías saberlo mejor que nadie, la gente cambia, yo he cambiado, tu has cambiado y tu hermano ha cambiado, el no es ninguna excepción. Ya no solo no es de fiar, si no que el hermano que conoces está muerto desde hace tiempo.
—¿De que estás hablando?— pregunté, me sentía como si esa mujer supiese más que yo de todos cuanto me rodeaban, pero parecía estar muy segura de todo lo que decía. Iba a decirle algo cuando la puerta se volvió a abrir, esta vez se trataba de Mouse.
—Es la hora.
Miré otra vez a Laura y luego miré a Mouse, no volví a decirle nada a ella, simplemente la ignoré, aunque antes de salir de la garita escuché como Laura me deseaba buena suerte.

Mouse me condujo por los túneles hasta un lugar que parecía un hall, allí estaban reunidas cuatro personas, una de ellas era Rachel, también vi a dos chicos jóvenes de aspecto latino y al mismo tipo al que me había enfrentado en la jaula. Cuando llegué junto a ellos, los dos chicos se presentaron como Marcos y Jesús. Eran muy jóvenes, quizás demasiado, de unos dieciocho años o menos. también me fijé en mi adversario de la jaula, el cual sonrió al verme, este enseguida me tendió la mano.
—Me llamo Christopher. Me he ofrecido voluntario para acompañaros en esta misión, te debo la vida.
Yo le estreché la mano. –No me debes nada.
—A Rachel ya la conoces, una vez echas las presentaciones es hora de que nos pongamos en marcha. Aun tenemos un buen camino por delante y la tormenta ya está azotando Manhattan, tenemos vía libre. El barco que tenemos que cargar no tardará en zarpar.
Mouse tenía razón, cuanto antes saliéramos de allí antes podría regresar a casa, aun tenía muy presente lo que me había dicho Laura, no me lo creía, pero aun así era algo que no dejaba de rondarme la cabeza… ¿Y si era verdad?
Me fijé también en el armamento que íbamos a llevar, no había ni una sola arma de fuego, todo eran cuchillos para el cuerpo a cuerpo y ballestas para la larga distancia, según Mouse era la mejor manera de no llamar la atención, ya que si disparábamos contra No Muertos podríamos atraer la atención de los habitantes de Manhattan, concretamente de los soldados que se quedaban fuera por si surgía algún problema con el huracán y debían actuar deprisa. Me sorprendía mucho como estaban organizados allí abajo.
El grupo encabezado por mi comenzó a recorrer los túneles oscuros, solo dios sabía lo que nos esperaba en Jersey, pero esperaba no tener que lamentar nada después.
Mientras caminábamos vi como Christopher se me acercaba y se ponía a mi lado, aun no comprendía como había podido vencerle dentro de la jaula.
—Gracias por no matarme en la jaula, otro si lo habría hecho. Aquí muchos se quejan de las normas de arriba, pero aquí no somos mejores, hay demasiada hipocresía. Solo somos unos pocos los que vamos a la nuestra y no nos inmiscuimos en nada.
—No entiendo por que debería haberte matado. Matar es algo que ninguno de nosotros debería hacer…— me quedé un rato en silencio y luego miré al hombre. –Ya lo he hecho demasiadas veces y eso es algo que quiero dejar atrás. La culpa ya me pasó factura.
—Hay quien no esta preparado para hacerlo, pero desgraciadamente este mundo no nos deja opción, simplemente nos vemos obligados.
—Las veces que he matado a alguien ha sido en defensa propia o por venganza, especialmente por esta última he disfrutado mucho. Cuando aun estábamos en España… hubo un tipo que era un asesino, mató a varias personas… una de ellas era mi novia.
—Lamento escuchar eso…— respondió Christopher. –Lo torturaste antes de matarle ¿No?
Yo asentí varias veces. –Pero no lo suficiente… Pude hacerle mucho más daño del que le hice, pero mi tiempo se acababa y tenía que salir de allí. Así que lo mate, desde ese día me sentí frustrado por no poder hacerle todo el daño que quería. Antes de eso maté a un Ruso que había intentado matarme a mi y masacró a la mayor parte de mi grupo… le vacié un cargador en la cara. También maté a un francés, a este le corté la cabeza. Todos y cada uno de ellos merecían morir, al igual que a algunos otros los maté también.
—Me imagino que no fue fácil. Yo también he tenido que hacer cosas así— respondió Christopher.
—No… Al contrario… Fue extremadamente fácil… Al principio si que era difícil, pero cuando te ves obligado a matar tan seguido… Al final te acostumbras. Es lo que yo he hecho. Me he acostumbrado tanto que quiero evitarlo. Quiero evitar volver a tener que matar a alguien.
Fue en ese momento cuando vi que nadie del grupo había quedado indiferente a mis palabras, todos se habían enterado de lo que estaba hablando. Realmente no me importaba que se hubiesen enterado. Decidí que era mejor guardar silencio en ese momento, no convenía que pensaran que podría ser peligroso para ellos. Quería llevar la misión a cabo lo más rápido posible.
*****

Manhattan… zona segura…

Eva no había logrado encontrar a Vicky y había sido llevada a la fuerza hasta el Madison Square Garden. Una vez allí todavía resignada, había optado por quedarse cerca de las puertas principales, para al menos así, ir ayudando a los rezagados. Fuera en las calles el huracán había alcanzado una gran fuerza. Aun así ella saldría si era necesario junto a los soldados para guiar a los que fuesen llegando.
—Por favor señorita, vuelva al interior— le espetó un soldado joven al tiempo que la empujaba hacia el interior, pero Eva se apartó de el.
—Yo estoy aquí para ayudar y para ver si veo a mi hija y así salir a buscarla.
El soldado iba a responder, incluso iba a alzar el arma para intimidarla, pero en ese momento escucharon un grito en la calle. Eva y el soldado miraron hacia la calle y vieron una silueta avanzar con dificultad, muchas veces esta se desplomaba, parecía ser una mujer con alguien en brazos.
—Abre la puerta ¡¡Vamos!!— le gritó Eva viendo que el soldado parecía estar asustado, los demás que estaban allí tampoco parecían tener intención de salir a ayudar a aquella persona. –Venga, no podemos dejarles ahí.
Pero los soldados no movían un dedo, uno de ellos miró a Eva y suspiró. –El tiempo no ayuda, es demasiado…
Pero el soldado no terminó la frase, Eva gruñó y se encaminó hacia la puerta, cuando llegó a ella la abrió de un tirón y salió a la calle corriendo bajo la lluvia y sintiendo el frio y el fuerte viento. Con muchas dificultades llegó hasta una mujer de unos sesenta años que llevaba en brazos a una niña pequeña oculta con unas mantas.
—Señora, cójame del brazo y no me suelte— dijo Eva agarrando a la mujer y tirando de ella hacia el interior del gran estadio.
Estaba a punto de llegar cuando un panel pasó por delante de ella siendo llevado por el viento, si hubiese avanzado un poco más, se las habría llegado por delante, Eva volvió a tirar de la mujer para ayudarla a levantarse, pero esta estaba demasiado agotada. Eva miró a los soldados que seguían sin moverse. No entendía por que no la ayudaban, pero de repente vio la silueta de David aparecer delante de ella.
—¡¡¡¡Vamos!!!!!
David se puso al otro lado de la mujer y entre los dos la pusieron en pie para llevarla hacia la entrada del estadio, una vez cruzaron las puertas, Eva les lanzó una mirada de furia a los soldados, pero la respuesta de estos no tardó en llegar cuando alzaron las armas contra la mujer. David que lo vio se puso delante de ella con los brazos extendidos hacia los lados.
—Aléjense de ella— les dijo uno de los soldados sin dejar de apuntarles en ningún momento.
—¡¡¡No!!!— respondió Eva imitando a David y cubriendo a la anciana y a la niña de melena rubia que había surgido de debajo de las mantas, Eva que la vio pensó que se trataba de Vicky, pero no era ella.
—Esa vieja es una habitante de los túneles, no es bienvenida— respondió uno de los soldados haciendo chasquear su fusil, tenían intención de disparar contra aquella mujer solo por no ser una civil de la superficie.
—Para matarla a ella tendréis que dispararme a mi primero— respondió Eva que ahora comprendía el por que no habían movido un dedo, ellos la habían identificado como una habitante de los túneles desde el momento que la vieron. –Miradla bien, es solo una anciana con una niña pequeña, entiendo que no os fieis de esa gente por que teméis que os ataquen, pero ellas no representan una amenaza.
David se comenzó a poner de pie y trató de arrebatarle el arma al soldado, pero este le golpeó y le apuntó, el soldado estaba a punto de disparar cuando la voz de Graham se escuchó en aquel pasillo.
—Bajen las armas.
Los soldados enseguida siguieron las ordenes de su general y por fin Eva pudo respirar tranquila, antes de que Graham apareciese para salvarles el día, pensó que iban a ejecutarles allí mismo.
—Gracias general— dijo Eva mirando al anciano.
—No me las des, lo que tu compañero y tu habéis hecho por esta señora es un acto maravilloso— entonces Graham miró a los soldados –Vosotros, llevad a la mujer y a la niña a un lugar que estén a salvo y si ven a alguien ahí fuera, sea quien sea, ayúdenle a llegar a las puertas, si pasa algo yo me hago responsable.
—A sus órdenes general— respondió uno de los soldados, seguidamente ayudaron a la anciana a ponerse en pie y junto a la niña se la fueron llevando hacia el interior del estadio.
—General, ¿Cómo está la situación?— preguntó Eva. —¿Cuándo pasará el temporal? Necesito salir ahí fuera para encontrar a mi hija, eso es lo que más me importa, ella está ahí fuera en algún lugar, seguramente escondida y muerta de miedo.
—Te prometo que cuando el temporal pase volveré a organizar yo mismo equipos de búsqueda por toda la ciudad, esa niña es muy inteligente, seguro que esta muy bien escondida en algún lugar fuera del alcance de la tormenta. Ahora necesito que te relajes.
—Lo haré Graham— respondió Eva.
En ese momento apareció un soldado que se dirigió al general. –Mi general, acaban de informarnos desde el puesto junto a las vallas de que estas están sufriendo daños. Hemos…— la frase del soldado se cortó cuando la luz se fue en todo el estadio, seguramente también se había ido en toda la ciudad. No tardaron en escuchar gritos de gente en el interior del estadio.
—Un problema más… Tratad de calmar a la gente, coged linternas y repartidlas— dijo el general mirando a el soldado.
David y Eva también se miraron y decidieron ir a ayudar en el interior. Las cosas podrían ponerse muy mal allí. Recorrieron los pasillos del estadio hasta que llegaron a la zona donde estaban todos los refugiados, enseguida vieron como Sandra se les acercaba, poco después llegó hasta ellos un grito.
—¿Qué cojones pasa ahí?— preguntó Sandra dándose la vuelta para mirar hacia la multitud, Yako también estaba allí mirando a la multitud con el pelo del lomo erizado, no tardó en ponerse a ladrar. Entre la multitud llegaba el murmullo de una pelea.
—Tenemos que pararles— dijo David alejándose de sus dos compañeras y metiéndose entre la multitud.
Eva sin pensárselo dos veces y seguida de Sandra, lo siguieron, llegaron al centro y vieron a dos hombres enzarzados en una pelea, uno de ellos era un anciano de unos setenta años, el otro era más joven, David se acercó a separarlos, pero cuando llegó a ellos se dio cuenta de que no era una pelea, era un hombre que luchaba contra un No Muerto. Nadie sabía de donde había salido, pero David lo cogió por detrás y lo alejó del hombre. Mientras lo sujetaba, el No Muerto forcejeaba por liberarse y por morder a David, pero este lo empujó a un lado donde no había gente. El caminante cayó de bruces y mientras intentaba incorporarse, David sacó su pistola, apuntó y disparó. La cabeza estalló en cientos de trocitos, quedando solo una masa encefálica sobre el piso del estadio.
—¿Cómo ha ocurrido eso?— preguntó Eva mirando a una mujer que lloraba desconsoladamente. Seguramente era la mujer del anciano que ahora yacía muerto.
—No fue vacunado por su enfermedad del corazón y le ha dado un infarto… Se ha… O dios…
En ese momento apareció Cooper acompañado de varios militares, todos atraídos por el disparo, este preguntó que había ocurrido y David se lo contó con pelos y señales, seguidamente Cooper tomó la drástica decisión.
Cooper miró a sus soldados. –Buscad a todos aquellos que no estén vacunados, ya sean mujeres, viejos o niños y aisladlos en otra zona. Si a uno de ellos le da por morirse no quiero que haga extenderse la infección.
—A sus órdenes mí sargento— respondió uno de los soldados, después se alejó acompañado por otros.
David vio a los soldados ir haciendo preguntas y se dio la vuelta para mirar a Cooper. –Es una decisión muy drástica sargento, no es la más correcta, esto ha sido solo un incidente aislado.
—Mire joven, estoy muy liado ahora mismo y las decisiones que tome se quedan un poco cortas con las que debería tomar. Ahora debemos restaurar la maldita electricidad.
—¿Podemos hacer eso?— preguntó David siguiendo a Cooper a través de la multitud. Sandra y Eva iban justo detrás.
—Si, pero los generadores están en la otra punta del estadio y mis hombres están desbordados tratando de calmar a los tontos del culo que quieren armar follón y yo no puedo abandonar esta zona.
—Puedo ir yo— dijo David prestándose voluntario. –Solo dígame que necesito o que debo hacer. Puedo ir y volver en un momento.
—Para llegar hasta allí no se puede hacer desde el interior del edificio, hay que salir y rodearlo, lo cual no es muy sensato teniendo en cuenta el temporal de ahí fuera… Pero si quiere morir es solo asunto suyo… Mis hombres no moverán el culo de aquí hasta que no pase la tormenta. Hay que tener en cuenta también que la luz puede irse más veces.
—Ya lo he decidido, voy a ir—respondió David.
Cooper asintió. –Muy bien, espero que no se arrepienta luego.
Eva se acercó a David. —¿Te acompaño?
—No será necesario. Quédate con Sandra y reuniros con Alicia y Yuriko, están hacia allá— dijo David señalando hacia uno de los pasillos por el que iba y venía gente.
Después de despedirse de sus compañeras, Cooper acompañó a David por un pasillo, cuando llegaron a la puerta y David se decidió a salir, Cooper lo paró. –Yo de usted joven… Tendría el arma preparada en todo momento, nadie sabe quien puede rondar por ahí aprovechando la tormenta. En realidad los de la guerrilla aprovechan esto para entrar en las casas vacías para llevarse cosas.
David se quedó un momento dubitativo y volvió a mirar a Cooper. –No creo que sea necesario esto. Aquí ellos no representan una amenaza, solo son…
—Nunca infravalore al enemigo. Ahora… Buena suerte— Cooper le dio una palmada en la espalda a David y luego volvió a alejarse dejando a David solo allí.
Poco después David se puso un chubasquero que le trajeron unos soldados y salió al exterior. Fuera hacía frio, viento y caía un agua torrencial. Mientras avanzaba se dio cuenta de que las calles de la ciudad se habían vuelto terriblemente oscuras y tenebrosas, eran como oscuros túneles que parecían llevar a un destino incierto, esa era la sensación que le daban.
*****

Sheila estaba en el hospital en una de las salas de espera, se había tenido que quedar ahí para cuidar junto a los demás médicos de los pacientes. Estaba intranquila por que sabía que su novia había salido en una misión hacia Jersey, quizás en esos momentos ella y el resto del grupo encabezado por Juanma se encontraban atravesando el túnel Holland al mismo tiempo que un barco alcanzaba el puerto para que pudieran cargarlo. Sheila confiaba en la destreza de Rachel, con razón era una soldado, seguramente se había tenido que enfrentar a situaciones parecidas en más de una ocasión, pero aun así no podía evitar estar intranquila, temía que algo saliera mal.
De vez en cuando miraba hacia la ventana y veía la lluvia golpear en el cristal, esta lo hacía con fuerza. Era la tormenta más fuerte que había visto nunca, pero aun así, lo que más deseaba en esos momentos era estar junto a Rachel.

Manhattan… túnel Holland

Vicky había avanzado por el túnel abatiendo a todo caminante que le salía al paso. La pequeña solo podía seguir recto para salir al otro lado, no tenía demasiados problemas, solo que muchas veces tenía que pararse y subirse a uno de los coches abandonados que había allí dentro, debido a que el agua que en ese momento le llegaba hasta la cintura estaba muy fría. La pequeña había leído y escuchado mucho sobre la hipotermia, necesitaba entrar en calor de vez en cuando. También se había dado cuenta de donde se encontraba, el  túnel Holland cruzaba desde Manhattan hasta Jersey por debajo del agua, la pequeña se podía imaginar la enorme cantidad de litros de agua que había sobre su cabeza, no quería ni imaginarse lo que podría pasarle a ella si las paredes del túnel reventaban y el agua se colaba dentro, moriría irremediablemente.
Como tenía frio y no bastaba con frotarse las piernas y secárselas con una toalla, decidió hacer un pequeño fuego sobre el techo del coche, aprovechando que de momento no había caminantes a la vista, sacó varias cerillas y un periódico de su mochila, justo iba a encenderlo cuando escuchó un ruido en el túnel, en principio pensó que eran No Muertos, pero las voces humanas que se escuchaban la sacaron rápidamente de su primera teoría.
Las voces se acercaban y Vicky saltó del techo del coche y avanzó hacia un autobús que había estacionado en una parte, el enorme vehículo tenía las puertas abiertas y ella pudo meterse dentro, desde allí no tardó en ver el haz de luz de unas linternas.

Eran cuatro hombres, a tres de ellos no los conocía, pero a uno de ellos si, era el que iba en cabeza, se trataba ni más ni menos que de su tío Carlos. Uno de los motivos por los que había huido de casa había sido por el, su tío le había dado una bofetada sin motivo, y lo ultimo que deseaba era encontrarse con el allí en aquel túnel anegado de agua fría como el hielo, además este estaba avanzando hacia el lugar al que ella se dirigía.
Los otros hombres que acompañaban a su tío eran muy grandes y musculosos, estos hablaban de algo, de una cacería, pero Vicky no alcanzaba a comprender a lo que se referían, en un momento dado dos de aquellos hombres comenzaron a reír y su tío se dio la vuelta para increparlos, estos misteriosamente parecían obedecer cuanto Carlos decía, algo que no dejaba de sorprender a la pequeña. ¿Tanto imponía su tío?
De repente vio como los cuatro se ponían en guardia y alzaban sus armas, no tardó en ver como estos disparaban, Vicky avanzó agazapada hasta el final del autobús y vio como varios caminantes eran abatidos. Desde luego aquello le vendría bien a la niña, le estaban despejando el camino.
Cuando Vicky perdió de vista a los otros hombres y a su tío, decidió bajar del autobús y avanzar agazapada por detrás de ellos, no podía dejar que la vieran, si eso ocurría podía pasar cualquier cosa. Se iba a tener que guiar por las luces de ellos, mientras los seguía escuchó el lugar al que se dirigían: Jersey.
También ella iría allí, intentaría que no la encontrasen y una vez allí trataría de encontrar a su padre, algo le decía que lo encontraría allí a donde iba.
Los siguió durante un buen rato y finalmente llegaron al final del túnel. Su tío Carlos y los hombres tomaron una dirección y ella tomó la contraria.
No sabía a donde se dirigían ellos, pero ella avanzó bajo la tormenta hasta ponerse a cubierto en el interior de una tienda, que a juzgar por como estaba decorada pudo ser de comida china. El olor allí dentro era de comida podrida y a polvo, pero afortunadamente no olía a muerto. Quizás esperaría allí a que la tormenta pasara un poco, pero realmente no sabía cuanto podría durar esta, parecía que no tenía pinta de pasar pronto.
*****
Manhattan… túneles.

Después de un largo camino a través de los túneles, Rachel, Marcos, Jesús, Mouse, Christopher y yo llegamos a el final de trayecto, nada más llegar, Mouse me miró.
—Es aquí, tras esta compuerta hay una bajada que nos llevará directos al túnel Holland. ¿Sabes lo que es?
—Si, el túnel que esta bajo el agua— respondí con ironía.
—Muy bien, vamos allá.
Entre Mouse, Christopher y yo comenzamos a abrir la compuerta, cuando lo conseguimos vi un túnel que iba hacia abajo, este tenía un ventilador al final, lo bastante grande como para poder ir pasando de uno en uno.
Poco a poco y con cuidado fuimos bajando, hubo un par de veces que Rachel estuvo apunto de caerse, pero rápidamente la alcancé agarrándola del brazo.
—Gracias— dijo ella con una sonrisa.
—No me las des— respondí.
Cuando llegamos al gran ventilador comenzamos a pasar y llegamos al túnel, donde nada más bajar, nos vimos con el agua pasándonos las rodillas, estaba muy fría.
Una vez en el túnel encendimos las linternas y comenzamos a alumbrar la zona, no pude evitar fijarme en el cadáver de un hombre que flotaba hacia nosotros boca abajo, su cabeza tenía un gran agujero en la parte trasera de la cabeza. Mouse lo agarró y le pasó los dedos por el orificio, luego me miró.
—A este se lo han cargado hace poco, por aquí ha pasado alguien hace poco.
—¿De los vuestros?— pregunté, pero todos negaron, el único que respondió fue Mouse.
—No. De los nuestros lo dudo, quizás podrían ser los chicos de Grayson… pero no, ellos no frecuentan esta zona, podrían ser saqueadores o quizás de tu gente, los de arriba para que me entiendas. Lo jodido de todo es que sean quienes sean llevan armas de fuego… Y nosotros…— Mouse levantó su ballesta. –Digamos que en potencia de fuego tenemos las de perder.
—Bueno, en ese caso mejor si no nos cruzamos con ellos, lo importante es hacer lo que hemos venido a hacer y volvamos cuanto antes.
Todos asintieron y comenzamos a caminar por el túnel Holland, Mouse iba a mi lado consultando el mapa del lugar al que nos dirigíamos, este no quedaba demasiado lejos del lugar por el que íbamos a salir. La cosa parecía que iba a ser relativamente fácil, pero en el exterior, además de la tormenta, también debía haber No Muertos, que pese al huracán, estarían deambulando por las calles, aun así no debíamos bajar la guardia en ningún momento, confiaba en la destreza del equipo que iba conmigo.
Mientras avanzábamos por el túnel veíamos más cuerpos flotando en el agua, todos presentaban disparos certeros en la cabeza. Realmente alguien había pasado por allí, lo único que no sabíamos era si ese alguien era hostil, lo único que podíamos hacer era estar preparados para cualquier cosa.

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