Bienvenido

NOTA IMPORTANTE

Tras el ultimo capitulo de Necroworld (El 200). Este blog permanecerá abierto hasta un nuevo aviso. Cuando este aviso suceda, este blog publicará una entrada nueva donde aparecerá la nueva dirección al nuevo blog (Intentaré que os redireccione) Pasado un tiempo, este blog desaparecerá.
Ya podeis entrar en el siguiente blog, la historia se muda ahi.
juanmanuel-sagazombis.blogspot.com.es

Seguidores

sábado, 24 de mayo de 2014

NECROWORLD Capitulo 35



Día 10 de Enero de 2010
Día 567 del Apocalipsis…
Manhattan…zona segura
09:00 de la mañana…

Vicky se despertó de golpe, había tenido de nuevo ese sueño donde veía a su padre adoptivo, el cual se suponía que había muerto. No era la primera vez que soñaba eso, ya iban por lo menos siete veces… y siempre eran las mismas imágenes con añadidos. Esta vez había visto además de la aparición de su padre tras la lluvia, veía imágenes de carteles arrancados caídos en medio de la carretera, vio restos de basura por las calles, como si hubiese hecho mucho viento. Justo en ese momento la puerta de su habitación se abrió y entró Eva, su madre adoptiva, la segunda.
—¿Cómo has dormido cariño?— preguntó Eva.
—Volví a tener ese sueño. Volví a ver a papá— contestó la pequeña con una sonrisa.
A Eva le preocupaba que la pequeña se obsesionara con esa idea, ella no creía que realmente pudiese pasar eso que la niña soñaba. Era del todo imposible, Juanma había muerto. Iba a decir algo cuando escuchó la puerta de casa, miró a Vicky enseguida. –Cariño, ponte la ropa y saldremos a dar un paseo.
Después de eso salió de la habitación y caminó hacia el salón, allí se encontró con Carlos. Este acababa de llegar, Eva llevaba días dándose cuenta de que este apenas dormía en casa después de lo ocurrido con Luci en la cocina. Al verla sonrió y caminó hacia ella con la intención de darle un beso, pero esta se retiró.
—¿Qué es lo que pasa? Se supone que estás conmigo. No entiendo por que me apartas la cara.
—No estamos juntos. Lo que ocurrió aquella vez fue un error. Y lo que estuvo apunto de pasar la otra vez… también fue un error que no se volverá a repetir.
Era cierto, desde el día del brote ya no habían vuelto a tener relaciones sexuales, aquella vez fue un error, uno por el que aun se lamentaba. Carlos había insistido más veces después de ello, quería volver a acostarse con ella, pero Eva se había mantenido fuerte. Solo había parecido acceder aquella vez en Noche Buena, pero la aparición de Luci lo impidió. Desde ese día Eva había mantenido las distancias, aunque vivían en la misma casa.
La pequeña salió de la habitación ya vestida y al ver a Carlos corrió a abrazarle, este la recibió con una sonrisa poniéndose en cuclillas.
—¿Cómo estás tesoro?
—Muy bien. Hoy he soñado que papá venía después de la lluvia. Y se que volverá.
La sonrisa de Carlos desapareció y este le lanzó una mirada a Eva, luego miró a la pequeña. –Cariño, ve a jugar o a ver la televisión, seguro que están haciendo dibujos, yo tengo que hablar con tu mamá. Son cosas de mayores.
La niña asintió con una sonrisa y se fue a ver la televisión, entonces Carlos cogió a Eva y se la llevó a la habitación, una vez dentro cerró la puerta y allí le lanzó una severa mirada.
—Se supone que la cría debería saber ya que Juanma está muerto y que no volverá. También debe saber que los sueños son solo sueños. Debe aprender que los sueños no se cumplen.
Eva se dio cuenta de que Carlos se había puesto nervioso. Y trató de calmar el asunto. –Pero si solo es una niña, aun no entiende del todo como funciona el mundo, su padre biológico le contó que los sueños se cumplen si se sueña muchas veces lo mismo… es una forma de evadirse de la realidad. Tarde o temprano verá la realidad, solo hay que esperar.
—Pues tendrá que aceptarlo cuanto antes por que si no, no me aceptará como su padre— respondió Carlos señalando hacia el salón donde debía estar la niña. –Debe olvidarse de esos cuentos de hadas.
—¿Qué te acepte de padre? ¿Por qué debería hacer eso? Su padre es Juanma y tu eres su tío… ya está.
Carlos comenzó a reírse y se acercó a Eva, la rodeó con sus brazos pese a que esta se revolvió y trató de apartarse, pero Carlos la acercó más a el. –Tienes que darte cuenta de que te quiero y tenemos que estar juntos. Por la niña y por nosotros. Se que tu también me quieres.
Eva se apartó y miró a Carlos con incredulidad. —¿Qué estás diciendo? Yo no siento eso por ti, si aquella vez nos acostamos fue por que me sentía sola… y me arrepiento de ello cada día. Carlos… entre tú y yo no hay nada. Además, no puedes pretender formar una familia cuando apenas pasas por casa. ¿Dónde pasas las noches? ¿No te das cuenta de que esto es de todo menos la familia que quieres montar? Vicky nunca te verá como su padre.
—Eso ya lo veremos— respondió Carlos dirigiéndose hacia la puerta. Salió por esta y caminó hacia el salón, una vez allí llamó a Vicky y la pequeña acudió a su encuentro. Carlos se dio la vuelta para mirar a Eva y luego volvió a mirar a la niña. –Tu mamá me ha contado que crees que tu sueño se va a cumplir por que lo has soñado muchas veces.
—¿A ti también te ha pasado?— preguntó Vicky con alegría.
—Verás… los sueños no se cumplen. Son solo sueños, tu papá de verdad murió y tu otro papá también. Por mucho que sueñes que vuelve nunca lo hará. Yo seré tu nuevo papá.
La niña miró a Carlos a los ojos y negó con la cabeza. –No… tú eres mi tío, no puedo tener dos papás y mi mamá no puede tener dos novios.
En ese momento Carlos le asestó un bofetón a la niña, esta se tambaleó y cayó al suelo, no tardó en romper a llorar mientras se tocaba la parte afectada.
Vicky no entendía porque su tío le había pegado, sentía un hormigueo en la cara, enseguida su tío la levantó y la volvió a mirar, su rostro se había transformado, no estaba afable como solía estar siempre, estaba enfadado y rojo.
—Ahora mismo vas a admitir que tu papá está muerto…¡¡¡Vamos!!!
Vicky no contestó, justo cuando Carlos iba a darle un segundo bofetón, Eva lo detuvo.
—Déjala ya. ¿No ves que es una niña? Te estás comportando como un loco. Será mejor que te largues. También será mejor que te busques un sitio donde vivir…— dijo finalmente Eva.
Carlos se puso de pie y sin mediar palabra con nadie se marchó de casa. Eva tenía razón, había perdido la razón, pero no podía evitarlo, ansiaba por encima de todo tener esa familia, quería a Eva y quería Vicky, estaba desesperado, de pronto sintió ganas de inyectarse algo de droga en el antro del bebé. Caminó hacia el ascensor y pulsó el botón, pero este no se movió. Le asestó una patada a la puerta y luego un puñetazo, iba a tener que bajar por las escaleras.
Con mucha desgana se encaminó hacia los escalones para comenzar a bajarlos. Llevaba bajados un par de pisos cuando le pareció escuchar dos voces femeninas, atendió un poco mejor y se dio cuenta de que efectivamente eran dos chicas las que estaban hablando. Se fue acercando y vio que estás estaban metidas en el cuarto de basuras. Estas estaban hablando en voz baja, quería saber de que hablaban, así que se acercó poco a poco y pegó la oreja.

—¿Dices que papá Angelito lo ha reclutado? ¿Cuándo te has enterado de eso?
—Me lo dijo Mouse esta mañana. Juanma y un grupo partirá hacia Jersey con un grupo, me han puesto en el.
—Yo iré con vosotros, necesitareis un medico entonces— Carlos se dio cuenta de que esa voz era la de la doctora… y la otra voz debía ser la de Rachel, ellas siempre estaban juntas, no podía ser otra.
—No. Tu quédate en el hospital, será durante el huracán, así que deberás quedarte ahí para ayudar a los heridos que pueda haber, se que Juanma cuidará de nosotros ahí abajo. Según el plan es que nosotros atajaremos por el túnel Holland mientras el huracán azota Manhattan.

Carlos no podía creerse lo que estaba escuchando, aquellas dos habían mencionado a su hermano. Eso significaba que este estaba vivo y en los túneles, y si el vivía no tardaría en regresar, a menos que el hiciera algo para impedirlo… y lo haría. Su hermano no regresaría ni junto a Eva ni junto a la niña. Ya había escuchado demasiado por parte de aquellas dos, era hora de ponerse a trabajar para evitar que su vida se fuera nuevamente al infierno. Nadie le impediría lo que tanto ansiaba, ni su hermano, al que dejaría fuera de juego sin pensárselo dos veces. Mientras planeaba su siguiente paso se hacia una única pregunta. ¿Por qué sigues vivo maldito bastardo?. En ese momento Carlos comenzó a planear algo, aquellas dos le habían dado la pista sin darse cuenta, su hermano tenía que morir y para no levantar sospechas ni llamar la atención, el los seguiría durante el huracán, era el momento perfecto, una vez el desapareciese, Eva y la niña serian solo para el, pero necesitaba aliados.
*****

David y Sandra, junto a otros, habían sido llamados a trabajar en el refuerzo de las vallas que delimitaban la zona segura de la ciudad de la infestada. El huracán pronto llegaría. La gente temía que el viento arrancara las vallas y eso permitiese la entrada de caminantes. Aunque la mayoría que tanto miedo tenían no estaban por allí, eso a Sandra le parecía mezquino.
—Mucho miedo, pero aquí no arriman el hombro— dijo Sandra mientras soldaba unas piezas de la estructura.
—Yo lo entiendo. La mayoría son tipos con alto estatus o tías llenas de joyas, ellos temen no poder tocarse los huevos y ellas temen romperse una uña… esto es más bien trabajo para nosotros, que somos los que los alimentamos y nos jugamos el culo por ellos.
—Parece que estás de acuerdo con protegerles.
—No, pero al menos no estamos constantemente ahí fuera y eso se agradece, cuando no nos mandan a una misión estamos aquí tranquilamente— respondió David mientras soldaba la parte de más arriba.
Sandra iba a responderle cuando vio a varios hombres correr hacia las torretas mientras gritaban. Sandra se dio cuenta que gritaban “Caminantes”, seguidamente miró al otro lado de la valla y vio a un grupo de unos veinte caminantes que avanzaban hacia las vallas, en ese mismo instante los que estaban a ese lado de la valla, siempre vigilados por hombres armados, comenzaron a pasar a la zona interior, para así quedar fuera del alcance de los No Muertos.
David bajó a toda prisa y cuando llegó al suelo cogió su arma y apuntó a los caminantes que ya habían alcanzado la valla. Estos metían los brazos en un vano intento de alcanzar a los vivos que estaban al otro lado.
—Se suponía que ya no se acercaban a las vallas— dijo Sandra. –Como si temieran electrocutarse.
—Debe haber sido por el ruido que estamos organizando. Por eso se han acercado.
En ese momento alguien gritó fuego y un proyectil salió disparado, impactando finalmente en aquellos seres, no tardaron en ver como caían bastantes pedazos.
—Joder… estos no se andan con tonterías— murmuró Sandra mirando a David.
—No se si es buena idea que lancen proyectiles. Eso podría atraer a muchos más, no olvidemos que es una ciudad que está llena. Esto podría llenársenos de esos bichos antes de que pudiésemos reaccionar.
—¡¡¡Deprisa!!! Volved al trabajo— dijo un militar pasando por allí.
Al verlo, David lo reconoció enseguida, era Gallaguer, lo conoció aquel día en Worthington, el fue quien detuvo a Luci allí. Entonces miró a Sandra. –Ahora vengo.
David corrió hacia Gallaguer y se plantó y cuadró delante de el. Entonces Gallaguer hizo lo mismo. –Descanse soldado. ¿Qué quiere?
—Es sobre Luci. Estaba con ella cuando llegaron a Worthington.
—Oh si, ya le recuerdo. ¿Qué pasa con Luci?
—Me pregunto como esta. Me gustaría conocer su estado— respondió David al tiempo que el y Gallaguer reanudaban la marcha. –No la veo desde el veinticinco de Diciembre, desde que mató a aquella mujer.
—¿Aun no se lo han dicho? Luci murió. Su cuerpo fue encontrado en la prisión a la que fue llevada, los demás presos la asaltaron, fue violada y torturada hasta que murió.
—Eso no puede ser…— balbuceó David sin poder creérselo, estaba a punto de romper a llorar cuando Gallaguer posó la mano sobre su hombro.
—Si le sirve de algo… lamento su perdida. Ahora vuelva al trabajo soldado, esas vallas deben estar fuertes para cuando llegue el huracán.
Gallaguer se alejó y David se quedó allí de pie sin saber muy bien que hacer, lo único que tenía ganas realmente era de llorar. Luci también había muerto. Todo se estaba volviendo un desastre tras salir de España, primero había muerto Cesar, luego Juanma, luego Vanesa y luego Luci. De aquellos que habían sobrevivido en Madrid tan solo quedaban cuatro, Sandra, Alicia, Eva y el además de los niños. Lo que se suponía que iba a ser una nueva vida en una ciudad se estaba convirtiendo en un autentico infierno.
—¿Qué ocurre?— preguntó Sandra acercándose. —¿De que estabas hablando con el?
—De Luci— respondió David con un tono de voz seca.
—¿Y está bien?
—No… está muerta— respondió David.
*****
Prisión carguero…

Luci había sido conducida a un lugar donde había gente que parecía normal. Normales desde el punto de vista de lo que para Luci era normal. Ninguna de esas personas parecía haber perdido el juicio como las demás que había visto hasta el momento. Todos la miraban a ella mientras Dylan iba unos pasos por delante.
—¿Qué es este lugar?— preguntó Luci mientras su mirada se posaba sobre una mujer que estaba amamantando un bebé. Algo que sorprendió mucho a Luci, pensó en un principio que la habían encerrado con el bebé, pero enseguida descartó la idea, ese bebé debía haber nacido ahí.
—Todos los que estamos aquí somos miembros de la guerrilla… los que quedamos vivos— dijo Dylan parándose de golpe. –Somos quince personas, dieciséis si contamos al bebé de Jana.
—¿Y donde está su padre?— preguntó Luci.
—Su padre desapareció un día, seguramente esta en los laboratorios del hospital muerto y reanimado. No te imaginas lo que hay allí abajo. Yo lo descubrí y me encerraron.
—¿Y que es lo que hay?— preguntó Luci volviendo a seguir a Dylan.
—Ya te lo contaré— Dylan se paró delante de una puerta. –Tú dormirás aquí. No es gran cosa, pero es mejor que rondar por ahí abajo con toda la demás chusma y no tendrás que dormir con un ojo abierto. Luego te traeré algo de comida. Ahora trata de dormir y de recuperar fuerzas.
—Gracias— respondió Luci.
—No me las des, llegará un día que tengas que devolverme el favor, pero por ahora duerme y descansa.
Luci hizo lo que Dylan le había dicho, entró en aquella celda y se tumbó en un colchón que allí había. Había comenzado a confiar en su oportuno salvador, pero lo ultimo que le había dicho le había dejado con la mosca detrás de la oreja. ¿A que se refería con lo del favor? Esperaba que no fuera nada extraño, estuvo pensando tumbada en el colchón hasta que sin darse cuenta se quedó dormida.
*****

Dylan fue hasta su celda después de dejar a Luci, quería dormir un poco, se tumbó en su colchón, pero justo cerró los ojos cuando apareció la figura de Jacob en la puerta. Dylan lo miró y se incorporó rápidamente.
—Nos vamos a meter en un buen jaleo por ella.
—Jacob, no te vi llegar. ¿Cómo va todo?— preguntó Dylan pasándose la mano por la cara.
—No te hagas el sueco conmigo— respondió Jacob entrando en la celda. –Esa chica nos traerá problemas… problemas con Dante. Cuando se entere que está aquí… además, ella no pertenece a la guerrilla.
—Pero formará parte de ella el día que el plan se lleve a cabo. Nuestra fuga de aquí es inminente, solo tenemos que trabajar desde dentro para que esta salga bien. Ella vendrá con nosotros.
—¿Y que haremos si es que salimos de aquí? ¿Has pensado en ello?
—No te preocupes… todo saldrá según hemos planeado. Solo tened paciencia— sugirió Dylan. –Me estoy dejando la sangre en esto y precisamente por eso no dejaré que nada nos joda el plan.
—Hay algo más— susurró Jacob mirando hacia el pasillo. –Me he enterado que hace dos noches los guardas se llevaron a quince más. Cualquier día entraran aquí. No estamos seguros, la fuga debe adelantarse.
—No podremos fugarnos si no nos ayudan desde fuera. Zero me dijo que estaba ultimando la ultima fase de su plan— respondió Dylan levantándose de su colchón.
—¿Y te vas a fiar de el? No se tío, te recuerdo que es un puto nazi… y si algo se de esos tíos es que ni son de fiar ni cumplen su palabra.
Dylan posó su mano en el cuello de Jacob, este era su amigo desde la infancia, ambos habían sobrevivido juntos hasta que llegaron a Manhattan y tomaron la decisión de unirse a la guerrilla y servir a papá Angelito. El destino los había llevado a terminar en aquella prisión donde estaban resistiendo como podían, no era nada fácil, pero se esforzaban en ello y en sobrevivir. –Pero yo os prometí que os sacaría de aquí y eso es lo que haré, confía en mí. Sabes que puedes hacerlo.
—Confío en ti… pero no en Zero.
—No te preocupes, cuando salgamos de aquí, cogeremos a los nuestros y nos alejaremos todo lo que podamos de Manhattan. Será lo mejor…
Dylan tenía claro lo que quería hacer, contaría con el plan de Zero hasta que pudieran escapar de ahí, pero luego su camino y el de su gente se separaría del de la guerrilla para siempre, sobrevivirían por ellos mismos lejos de allí, lejos de todo.
*****
Manhattan… zona segura…

Carlos entró en el local del bebé, entró sin hacer caso a las chicas que trataban de llamarle la atención, esa vez no buscaba ni sexo ni drogas de ningún tipo, el buscaba otra cosa. Fue en ese momento cuando uno de los gorilas del bebé salió a su encuentro y lo detuvo poniéndole una mano en el pecho.
—No tan deprisa. ¿A quien buscas?
—A la puta de tu madre, déjame pasar— respondió Carlos apartando la mano del tipo que le impedía pasar, pero enseguida aquel gigantón lo volvió a empujar. –Estoy buscando al bebé. ¿A quien si no voy a buscar?
—El bebé no está aquí, márchate.
De repente la voz del bebé sonó a espaldas del gigantón y este se dio la vuelta. –Deberás perdonar a Nicholas, es nuevo en mi local y es muy estricto— el bebé miró a Nicholas. –El es Carlos, uno de nuestros clientes más vip, por favor Carlos pasa.
Carlos siguió al bebé hasta el interior del local y ambos se sentaron en los sofás de cuero donde siempre se sentaban. Una vez ahí el bebé le sonrió. –No me molesta que vengas aquí, pero no hace ni cuatro horas de tu última dosis… creo que te estás enganchando demasiado.
—No busco drogas… ni chicas. Busco hombres para un trabajo, se que tu puedes proporcionármelos, tienes varios a sueldo— respondió Carlos mientras una chica se sentaba a su lado y comenzaba a acariciarle el pecho y a susurrarle al oído con la intención de que este contratara sus servicios, Carlos se dio la vuelta y la miró. –Dije que no buscaba chicas.— la chica se marchó y Carlos volvió a mirar al bebé. –Necesito tres, me son más que suficientes.
—¿Y por que no te llevas a soldados?
—Es algo secreto, no puedo hacer eso. Necesito a tres de tus hombres. Solo eso.
—Sabes que te costará algo ¿No? Todo es siempre a cambio de algo. ¿Ofreces algo?
Carlos se llevó la mano al bolsillo y sacó un fajo de billetes atados con una cinta de color rojo, el bebé lo cogió y comenzó a contar el dinero, luego miró a Carlos. –No será suficiente, lo siento. Ya tengo todo el que quiero, esto de aquí no me da ni para limpiarme el culo.
—Jodido enano cabrón— le espetó Carlos al tiempo que le quitaba el dinero de las manos y volvía a guardárselo en el bolsillo. –Muy bien, pues a ver que te parece esto. Te traeré mujeres, aun no se de donde las sacaré, pero te las traeré. Solo quiero tres hombres a cambio de las mujeres que quieras.
El bebé se quedó un rato pensativo y finalmente le estrechó la mano a Carlos. –Muy bien, trato hecho. Te cederé a tres de mis mejores hombres… A propósito. ¿Vas a decirme que trabajo es el que quieres hacer? Me tienes en ascuas amigo.
—Se trata de un trabajo en Jersey durante el huracán, se trata de una cacería. Será el único día para pasar desapercibidos y que nadie nos pille.
—Jersey es una zona infestada. Es casi un suicidio— respondió el bebé. –Es una autentica locura, no saldréis vivos de allí.
—No, te equivocas en eso. Esas personas a las que queremos cazar son las únicas que no volverán. Te devolveré a tus hombres de una pieza— Carlos se puso de pie. –Volveré el día doce a por ellos, ténmelos listos.
Carlos salió del local con una sonrisa en los labios, pronto tendría a tres hombres a su disposición, los cuales pasarían desapercibidos tanto si vivían como si morían. Nadie salvo el bebé se preguntaría que les habría pasado, aunque este tampoco se lo preguntaría mucho, por que si se ponía muy pesado lo mataría, podrá ocurrir un accidente en su local y prenderse fuego, nadie se preocuparía por un proxeneta enano y un montón de prostitutas y drogatas. La cuestión era que pasase lo que pasase no dejaría ningún cabo suelto, y por supuesto le daría muerte a su hermano cuando lo encontrara, quería hacerlo el personalmente, lo miraría a la cara con una sonrisa antes de apretar el gatillo y volarle la tapa de los sesos. Para los demás estaba ya muerto, salvo para el y las dos que sabían que vivía, a ellas también las mataría… luego arrasaría los túneles y no dejaría a nadie con vida, esa escoria ya había vivido demasiado. Tampoco nadie los echaría de menos. Lo mejor era que después de todo eso, conseguiría lo que tanto quería, una familia.
*****

Vicky tras ser abofeteada por su tío se había encerrado en su habitación sin querer ver a nadie, no entendía el por que su tío había actuado así, no entendía el por que quería ser su padre y el porque le había pegado. No entendía por que no quería a su padre si eran hermanos, no entendía nada, solo sabía que no quería volver a verlo en mucho tiempo, no hasta que se le pasara el dolor que todavía seguía alojado en su mejilla.
En ese momento la puerta se abrió y su madre entró, Vicky que estaba tumbada en la cama se dio la vuelta para que su madre no le viera los ojos enrojecidos por las lágrimas.
—No temas que vea que has llorado… eso no es nada malo. Yo también lloro muchas veces. Tu tío hizo eso por que también está triste… el también echa de menos a papá… aunque no lo demuestra. Seguro que el también está arrepentido.
Vicky se dio la vuelta y miró a Eva. –Tío Carlos no me gusta— bajo la voz como temiendo que la escucharan. –Me da miedo.
Eva iba a responder cuando alguien llamó al timbre. –Cariño, voy a ver quien es. Ahora vengo.
Eva salió de la habitación y caminó a paso rápido hasta la puerta, en la cual estaban llamando repetidas veces. Cuando abrió se encontró con dos militares.
—¿Qué desean?
—Venimos a traerle el planing. El huracán llegará en tres días y debe acudir con solo el equipaje indispensable para usted y los miembros de su familia que la acompañen. El lugar es el Madison Square Garden. Estamos informando a todos los habitantes de la ciudad— dijo uno de los militares pasándole unas hojas de papel, en las cuales figuraba una foto de todos y cada uno de los miembros que vivían en la casa. Vio la foto de Carlos, vio la de Vicky, vio la suya propia y entonces llegó a la última hoja de papel, en esta estaba puesta la foto de Juanma. Al verla, Eva dejó caer las hojas y se mareó, los militares tuvieron que ser rápidos para cogerla e impedir que se cayera.
—¿Esta usted bien? ¿Necesita un medico?— preguntó uno de los militares.
—No, solo ha sido un mareo. Me ha dado al ver la foto de mi marido fallecido— respondió Eva señalando la hoja de papel donde estaba la foto de Juanma.
Los militares se miraron entre si y luego uno la miró a ella. –Vaya, lo siento. Estos papeles están así siempre y nadie los toca, se nos debió pasar, lo lamento. Bueno, nosotros vamos a seguir avisando a la gente, que pase un buen día— los militares se marcharon y Eva cerró la puerta. Se quedó allí un rato pensando y entonces cayó en la cuenta de algo, habían pasado tantas cosas que no se había dado cuenta hasta ese momento. La regla tendría que haberle bajado y no lo había hecho.
Se maldijo a si misma por no haber controlado eso, era posible que estuviese embarazada, pero necesitaba asegurarse, tenía que ir a pedir un test de embarazo o ir al hospital. Fue hacia la habitación de Vicky para decirle que ella tenía que salir y que no tardaría en volver, cuando abrió la puerta una corriente de aire frio la asaltó.
En la habitación no había nadie, había cajones abiertos y la ropa estaba revuelta y faltaban varias piezas, tampoco estaba una mochila de la niña. La ventana estaba abierta, entonces Eva se acercó corriendo a esta y miró por ella esperando encontrar a Vicky, pero la niña había desaparecido. No había ni rastro de ella en la habitación. La pequeña se había marchado, seguidamente, Eva corrió a su habitación como llamada por un mal presentimiento, abrió los cajones de su mesita de noche y comprobó que su pistola y varios cargadores habían desaparecido también.
—Oh no— murmuró Eva para si misma, los problemas no habían hecho más que comenzar.
*****
Manhattan… túneles…

Después de mi charla con papá Angelito me habían trasladado a una antigua sala de guardas del metro. Allí me habían proporcionado una cómoda cama, aunque esta sala estaba vigilada por un par de hombres de papá Angelito, no por si intentaba escapar, más bien por si alguien trataba de atentar contra mi vida. Me encontraba pensando en que después de la misión volvería a ver a Eva y Vicky. No había cosa que deseara más que eso, me imaginaba las caras que pondrían cuando vieran que estaba vivo, también pensaba en lo que me había dicho Kimberly… “No te fíes de tu hermano” ¿Era real eso? ¿Mi hermano no era de fiar?. Mi mente era un autentico lio, en ese momento la puerta se abrió y Laura entró, caminó hacia el frente y se sentó a mi lado en la cama.
—¿Cómo te encuentras? Eres la primera persona que conozco que sale de un coma.
—Trato de acostumbrarme a mí nueva vida, no esperaba encontrarme en este lugar cuando desperté. También trato de hacerme a la idea de la misión que se me viene encima. No se como llevarla a cabo.
—Saldrá bien, ya verás— respondió Laura. –Iréis bien armados con ballestas.
—¿Ballestas?— pregunté mirando a Laura. —¿Y que pasa con las armas de fuego?
—Las evitareis para no llamar la atención más de la cuenta. No te preocupes, tus cinco compañeros están bien experimentados.
—Lo que más me preocupa es el como trasladaremos la comida, aquí hay mucha gente a la que alimentar. ¿Cómo lo haremos? ¿Cómo traeremos toda esa comida?
—Mientras que vosotros alcanzáis Jersey a través del túnel Holland, un barco saldrá durante la tormenta para alcanzar el muelle de Jersey, una vez hayáis cargado la comida volveréis a través del túnel. Un trabajo fácil.
—¿Y para que me necesitan a mí? Sigo sin entenderlo.
—Es fácil, eres un ejemplo de supervivencia. Ya no solo por lo de salir vivo de España después de tanto tiempo, si no también por sobrevivir a lo del hunvee. No muchos logran sobrevivir a algo así. Tú les motivas y sabrás moverte por ahí. Eso es lo que nos falta aquí, combatientes.
—Entiendo… lo que sea por salir de aquí y reunirme con mi familia— en ese momento miré a Laura. –Tú puedes salir de aquí cuando quieres. Puedes llegar hasta Eva y Vicky, decirles que estoy vivo y que estoy aquí.
—No puedo hacer eso. Eso lo haría peligrar todo, puedo vigilarlas y decirte si están bien, pero tu contacto con ellas por ahora debe ser nulo. Hasta al menos haber terminado la misión. Es lo único que puedo hacer. Aun así te adelanto que ellas viven y están bien. Tu hermano cuida de ellas, pero si te deja más tranquilo las tendré bien vigiladas.
—Muchas gracias, te lo agradeceré siempre— dije agarrando a Laura de las manos. –Te lo prometo— Laura me sonrió en ese momento y se levantó, seguidamente salió por la puerta que había entrado y yo volví a quedarme solo allí.
Deseaba empezar pronto aquella misión, por que cuanto antes la empezáramos antes acabaríamos y yo volvería junto a mí familia. Era lo que más deseaba, necesitaba abrazarlas de nuevo, cuando eso pasara, nada ni nadie me volvería a separar de ellas. Absolutamente nadie.
Las horas allí abajo pasaban lentamente, pero la idea de volver a mí antigua vida me hacia ser fuerte, iba a quedarme allí en aquella sala hasta que llegara la hora de llevar a cabo la misión, aprovecharía para comer bien y recuperar fuerzas. Ante todo también esperaba que la misión saliera bien y no perder a ninguno de mis compañeros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario