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sábado, 29 de marzo de 2014

NECROWORLD Capitulo 29



Día 22 de Diciembre de 2009
Día 548 del Apocalipsis…
Worthington… Massachusetts…
13:15 del medio día…

Sandra había conseguido escapar de sus perseguidores, pero había sido la única. David y Ethan habían sido apresados y se los habían llevado. Ahora estaba sola y aterrorizada escondida dentro de una de las casas abandonadas y en ruinas, pasando frio y hambre. Por lo menos estaba fuera de la zona segura que habían llevado a cabo esas personas y no parecía que estuviesen empeñados en encontrarla, sin embargo, había otro problema. Los No Muertos que pululaban por la zona, estos estaban algo lentos por culpa del frio, pero bastaría que la descubrieran para entrar en fase de ataque e ir a por ella. Tenía armas y podría defenderse de varios, pero el sonido de las armas atraería a las personas que habían apresado a sus compañeros. Sandra tenía un serio dilema delante de ella, podría intentar rescatarles arriesgando su vida, fracasando seguramente en la misión o regresar a Manhattan, conseguir refuerzos y regresar allí con la esperanza de que siguieran en Worthington y que por supuesto sus compañeros siguieran vivos.
Si volvía a Manhattan iba a ser un trayecto largo, ya que no podría volver al vehículo oruga, el cual, aquellas personas ya se habrían hecho con el.
Mientras Sandra decidía que hacer, escuchó un ruido que parecía venir de algún lado de la casa, enseguida escuchó el gemido, aunque ella hubiese deducido que se trataba de un infectado sin necesidad de que este gimiera, aquel ser estaba allí buscándola, la habría olido o la había visto entrar.
Sandra comenzó a moverse con cuidado para no atraer más la atención de aquel monstruo, comenzó a rodear la zona al tiempo que el caminante avanzaba por el interior de la casa, Sandra se ocultó en ese momento detrás de un armario, justo cuando el No Muerto entraba en aquella estancia. En ese momento a Sandra se le ocurrió algo que ya hizo en una ocasión, al menos si regresaba a Manhattan, la libraría de sorpresas desagradables con caminantes. Poco a poco desenvainó su cuchillo y se lo preparó en la mano, justo cuando vio aparecer al No Muerto, salió de un salto de detrás del armario y comenzó a clavarle el cuchillo en la cabeza, cuando lo mató lo abrió en canal, solo quedaba hacer una ultima cosa. Se acercó a las ventanas con cautela y antes de quitarlas se aseguro que nadie la viera, cuando estuvo segura las quitó de un tirón y se envolvió con ellas, seguidamente comenzó a untarse la sangre y las vísceras del No Muerto por encima de la cortina. No podía dejar que nada de todo ese mejunje tocara su piel, eso podría significar el contagio inmediato e irremediable. Cuando estuvo lista salió de nuevo al exterior. Comenzó a caminar sobre la nieve y comenzó a cruzarse con No Muertos que no le prestaban la más mínima atención. Caminó a paso lento y desde su posición vio lo que aquellas personas tenían montado allí, habían levantado vallas que impedían el paso de los caminantes, también vio gente armada vigilando el lugar. Allí dentro en algún lugar estaban retenidos sus compañeros.
*****
David fue golpeado nuevamente en el estomago con un bate de baseball. Llevaban un buen rato golpeándole, podía imaginarse como podía tener el estomago a causa de los golpes, lo peor de todo era que no lo hacían para sacarle información, lo estaban haciendo por diversión. Se encontraba en lo que parecía el sótano de una casa y estaba colgado de las muñecas mediante unas cadenas sujetas al techo.
David no sabía donde estaban Ethan ni Sandra, sabía que habían cogido a Ethan, pero no sabía nada de Sandra, esperaba que hubiese logrado escapar, pero temía que la hubiesen cogido y la estuviesen torturando de igual manera.
Un nuevo golpe lo sacó de sus pensamientos y seguidamente escuchó las risas de los tres tipos que se estaban turnando para golpearle. Uno lo agarró del pelo y le levantó la cabeza para mirarlo a los ojos.
—No me gusta la forma que tienes de mirarme— seguidamente le asestó un puñetazo en la cara.
En ese momento David escuchó un ruido y alzó la cabeza, fue entonces cuando vio a una mujer de mediana edad. Esta se adelantó hacia David y le alzó la cabeza suavemente cogiéndole de la barbilla.
—¿No os habéis pasado un poco? Puede que no vaya a hablar de nada porque no tenemos nada que preguntarle, pero puede venirnos bien para nuestro grupo o para venderlo. Parece fuerte y vosotros lo estáis dejando hecho un Cristo.— La mujer miró a David. —¿Cómo te llamas?
—David…
—Muy bien David. Yo soy Terry Alberona. Siento que mis chicos te hayan hecho pasar un mal rato, pero no toleran muy bien los asaltos en nuestra contra… ya me entiendes, vinisteis buscando a vuestras amigas… eso es un acto noble y valiente.
—Que te jodan vieja zorra— respondió David escupiéndole a la cara.
Terry se limpio la saliva de la cara y vio que era también algo de sangre, seguidamente se dio la vuelta y miró a sus hombres. –Salid de aquí y dejadme a solas con el. Seguramente sin vosotros aquí podré llegar a un acuerdo.
Los hombres se marcharon y David se quedó a solas con Terry. En ese momento Terry buscó algo donde poder sentarse y seguidamente se sentó para mirar a David, enseguida comenzó a hablar. –Se quienes sois y de donde venís. Manhattan parece un sitio apacible donde vivir… Eso lo se, lo se todo. También supongo que vinisteis buscando a Luci y posteriormente a Yuriko y Vanesa. Por cierto, siento lo de Vanesa, su pierna estaba bastante mal y no pudimos salvársela, tengo a uno de mis hombres fabricándole una pierna ortopédica.
—¿De que va todo esto? ¿Quiénes sois vosotros?
—Supervivientes, igual que tu, igual que tu gente. No somos malas personas… aunque ahora mismo creas lo contrario. Los malos son esos seres… esos No Muertos. Te voy a dar una oportunidad… puedes unirte a nosotros, formar parte de mis hombres.
—Paso— respondió David.
—Te lo diré una vez más, de ti depende ser uno de los míos o ser vendido. Si te quedas con nosotros vivirás bien y seguro… siempre que no cometas estupideces. Si te vendemos… sabe dios donde terminaras. Puede que acabes de esclavo viviendo a base de agua y pan, o simplemente ser el esclavo sexual de alguien… probablemente algún viejo baboso… muy bien. ¿Qué es lo que quieres? Uniéndote a mí es la única manera que tienes de sobrevivir, de lo contrario no te necesito para nada.
David se revolvió en las cadenas, tratando vanamente de liberarse, seguidamente miró a Terry. –Muy bien pedazo de payasa. ¿Quieres una respuesta? Ahí va, ni una cosa ni la otra. Que sepas que un miembro de mi grupo ha logrado escapar y volverá con refuerzos, lo se, y cuando eso ocurra… disfrutaré viendo como te matan.
En ese momento Terry sonrió y se puso en pie, subió por las escaleras y desapareció en el piso superior, segundos más tarde apareció llevando a Ethan a cuestas, seguidamente lo golpeo en las piernas y este cayó de rodillas. David se quedó observando a Ethan, este presentaba muchas heridas y tenía una pelota de plástico dentro de la boca, lo habían amordazado con ella, pero no tardaron en quitársela. Seguidamente sacó un walkie talkie y pronunció una única palabra. –Traedla a ella también.
Pasaron un par de minutos hasta que aparecieron un par de hombres, estos traían a Luci, esta se quedó mirando la escena sin entender muy bien lo que pasaba. Luci miró a David y luego a Ethan, estaba sorprendida de verlos allí también, ella pensaba que habían escapado, lo poco que había podido hablar con Yuriko y Vanesa, estas no le habían dicho que los hubiesen cogido a ellos también.
—¿De que va esto Terry? ¿A que estás jugando?— preguntó Luci.
Terry no le respondió, comenzó a dar vueltas alrededor de Ethan mientras jugueteaba con un cuchillo muy afilado. –Aquí tenemos a Ethan, según el… tu novio… tu pareja— Terry señaló a Luci con el cuchillo. –Mis chicos se han estado divirtiendo con el y se han pasado un poco, creemos que tiene varias lesiones internas. No nos sirve de mucho, podemos curarle, pero solo lo haremos con una condición— Terry miró a Luci. –Bueno, con dos. Tú aceptaras venir con nosotros y al mismo tiempo le dirás a David que acepte ser uno de mis hombres o que acepte ser vendido, realmente lo que prefiero es que forme parte de mi grupo. Si no se toma una decisión… mataré a Ethan.
En ese momento Ethan sonrió y entre toses comenzó a hablar. –No eres más que una zorra chiflada, nadie accedería a tus jodidos chantajes— Ethan miró en ese momento a Luci y luego miró a Terry. –Me he dado cuenta como miras a mi chica… estas enamorada de ella, pero ella jamás podría querer a alguien como tu. Estas loca y sola, tus seguidores te siguen porque les das miedo, pero eso cambiará algún día cuando alguno de ellos te mate mientras duermes vieja asquerosa.
En ese momento Terry se abalanzó sobre Ethan y hundió el cuchillo en el cuello de este, seguidamente le provocó un corte en el cuello mientras Luci gritaba y trataba de liberarse de sus dos captores que la tenían retenida, David trató de liberarse, pero tampoco lo consiguió. Terry siguió cortando hasta que le dio toda la vuelta al cuello, seguidamente puso el pie sobre la espalda de Ethan, lo agarró de la cabeza y tiró de ella, segundos después Terry tenía la cabeza de Ethan en una mano acompañada de la espina dorsal de este.
Luci no podía parar de gritar y llorar por lo que acababa de presenciar, fue entonces cuando Terry le lanzó la cabeza a los pies. Cuando las miradas de Luci y Terry se encontraron, Luci pudo ver la sonrisa en la cara de Terry, era una sonrisa de satisfacción por lo que acababa de hacer, entonces se dio cuenta de algo. Terry no quería negociar nada, todo aquello había sido solo un paripé para tener a Ethan a mano y matarlo delante de ella, Terry quería darle donde más le doliese… y lo había conseguido. Poco después Terry salió de allí.
Cuando Terry salió del sótano, lo hizo limpiándose la sangre de las manos, no le gustaba nada ensuciarse las manos de esa manera, pero lo que había hecho había merecido la pena. Fue entonces cuando se encontró con Vernon cruzado de brazos, esperándola.
—¿Qué haces aquí? Se supone que deberías estar vigilando a las otras dos, a la japonesa y a la coja.
—¿Por qué ha matado a ese muchacho? Si es el novio de Luci… eso no ayudará en su cooperación, se ha buscado una enemiga.
—Habla claro Vernon— respondió Terry plantándose delante de el con los brazos cruzados.
—Estoy hablando claro. Esa chica es una chica fuerte y en sus ojos se ve una determinación increíble, se le nota a la legua que no vacilaría con nada… y usted le ha arrebatado ante sus ojos lo que más quería. Solo digo que en el momento que tenga una oportunidad ira a por usted con intención de matarla.
—Eso será si escapa… no lo hará. Puedes estar tranquilo Vern.
—No lo estoy, creo que nos estamos metiendo en un callejón sin salida. Ahora más que nunca, creo que deberíamos ejecutar a esa chica, ejecutarles a todos y largarnos de aquí. Esto me está recordando a Pearl Harbor, cuando los japoneses atacaron a la flota naval. Estamos despertando un gigante dormido. Cuanto más los mantengamos con vida, más peligro corremos, Manhattan nos aplastará.
Terry comenzó a reír ante lo que decía Vernon, no quería tener en cuenta esa opinión, para ella era una exageración enorme. Desde luego no creía en la peligrosidad de los habitantes de Manhattan, al fin y al cabo, nadie sabía donde estaban y eso era una garantía. Estaban a salvo. Además, ella no dejaría ir a Luci tan fácilmente, esa chica le pertenecía a ella, ahora que también tenían al otro chico, cuya sangre era como la de Luci, mientras se la quedaban a ella, el sería utilizado en experimentos y extracción de sangre, era una mina de oro.
—No temas Bern, eso no ocurrirá. Ahora quiero ver a las otras dos chicas. Seguramente las vendamos también, la japonesa es muy guapa y la coja también. Serán una gran venta.
—No podemos venderlas para que las tengan como esclavas sexuales, se perdería mucho, sería mejor venderlas como fabricas de vacunas. Si alguien tiene sexo con ellas las infectará al instante. Eso debemos impedirlo.
*****
Hacía un rato que se habían llevado a Luci. Yuriko se había quedado a solas con Vanesa en aquella habitación, Vanesa hacía rato que no decía nada. Yuriko entendía ese estado, acababa de perder una pierna y muy difícilmente iba a volver a ser la de antes. Yuriko quería ayudar y enseguida se puso a pensar en algo para salir de allí, no iba a ser fácil, ya que la casa en la que se encontraban estaría fuertemente vigilada, y ellas no tenían armas, además, Vanesa no podría ir muy lejos así. Yuriko podría salir, pero si mientras estaba fuera alguien entraba allí y no la veía, Vanesa podría pagar las consecuencias, necesitaba pensar en otra cosa.
Yuriko comenzó a dar vueltas por aquel sótano, pensando.
—¿Qué haces?— preguntó Vanesa en ese momento.
—Buscar una vía de escape para nosotros— respondió Yuriko en voz baja, no quería que los que las estaban custodiando fuera las escuchasen hablar.
—Yo no lograré salir de aquí y lo sabes. Mírame bien, en mi estado es imposible. Solo sería un lastre para vosotros. Sin mi podréis ir más deprisa.
—Si nos marchamos dejándote aquí te matarán— respondió Yuriko.
—Bueno… con eso ya contaba, marcharos y no miréis atrás, buscad la vía de escape sin mí— respondió Vanesa.
De repente la puerta se abrió y aparecieron dos hombres que se abalanzaron rápidamente sobre Yuriko para intentar inmovilizarla. Uno de ellos le propinó un fuerte abrazo dejándola completamente inmovilizada.
—¿Qué estáis haciendo? ¡¡¡Soltadla!!!— gritó Vanesa mientras veía como los dos hombres tumbaban a Yuriko en una mesa que había allí, mientras uno la inmovilizaba el otro comenzaba a quitarse los pantalones, era evidente lo que pretendían, querían violarla, luego seguramente le tocaría a ella, enseguida el tipo que se había quitado los pantalones comenzó a tratar de quitárselos a Yuriko, enseguida la chica comenzó a gritar y a forcejear. De repente se abrió la puerta y apareció la que parecía ser la jefa de aquel grupo, y cuando vio lo que aquellos dos tipos pretendían, rápidamente sacó un arma y disparó a la cabeza al tipo que estaba quitándole los pantalones a Yuriko. El otro que la mantenía retenida la soltó y se retiró con las manos en alto al tiempo que Yuriko se levantaba y se retiraba a un rincón.
—Jefa…— susurró el tipo que hasta hace poco estaba inmovilizando a Yuriko.
—¿Qué cojones estabais haciendo Charles? ¿Ibais a violarla? Sabéis que no tolero estos comportamientos aquí. Además, ellas no son como las que llevamos en los camiones, ellas están curadas del virus, un solo contacto con vuestros fluidos las infectaría y ya no nos servirían. Ellas son especiales y no quiero que vuestras ridículas pollas las toquen. ¿Queda claro? Si queréis mujeres tiraros a las otras que tenemos para vender. Siempre y cuando yo no lo vea— dijo Terry al tiempo que se guardaba el arma otra vez en la funda. –Ahora saca el cadáver de Maxwell y quémalo ahí detrás.
Cuando el tipo sacó a rastras el cuerpo de su compañero, Terry se quedó allí mirando a Yuriko y a Vanesa.
—Gracias— murmuró Yuriko
—No me las des. Hice lo que tenía que hacer. Os quiero intactas…— Terry miró a Vanesa. –Bueno, casi intactas, lo de tu pierna ha sido un contratiempo, pero la tenias demasiado mal, hoy descansad, mañana por la mañana nos largaremos de aquí. Tenemos un largo camino hacia Las Vegas.
—¿Qué hay en Las Vegas?— preguntó Vanesa desde la camilla.
—Casinos— respondió Terry dándose la vuelta y saliendo de nuevo por la puerta.
Cuando Terry se marchó, Yuriko se acercó a Vanesa y comenzó a llorar, seguidamente se abrazaron y lloraron juntas, para Yuriko esa era la segunda vez que alguien intentaba violarla, la primera vez fue su vecino el que lo intentó y este acabó muerto. Realmente hubiese querido matar a aquellos dos, pero estaba en inferioridad. La situación en la que se encontraba era totalmente diferente a aquella vez en su casa.
En ese momento Vanesa la apartó un poco y la miró directamente a los ojos. –Yuri… tenéis que salir de aquí. Esa tía está loca, os matará a todos, se ha cargado a su hombre sin pestañear, la vida de los demás no le importa nada. No importa lo que pase conmigo, pero vosotros tenéis que salir de aquí… a cualquier precio, no importa quien se quedé atrás ni quien os llevéis por delante. En este mundo lo único importante es sobrevivir. Tenéis que huir.
—No puedo dejarte atrás… eres mi amiga— respondió Yuriko. –Eres mi mejor amiga… como mi hermana.
Vanesa le acarició en ese momento la mejilla. –El momento nos llegará a todos, a mi me ha llegado ya. He vivido más de lo que pensaba. Tienes que comprenderlo… yo en mi estado solo os retrasaría y solo lograría que os cogieran. Tendréis más posibilidades si no me lleváis detrás. Aunque yo muera lo haré con una sonrisa sabiendo que habéis logrado escapar. Solo tenéis que escapar antes de que partan de viaje hacia Las Vegas.
—Pero no se como escapar, no se el paradero de David, Ethan, Luci y Sandra.
—De momento preocúpate por escapar tú, y luego si puedes búscales a ellos. Están aquí, eso es seguro, pero primero, para que salga todo bien, debes ponerte a salvo tu primero. ¿Entiendes?.
Yuriko asintió y se sentó al lado de Vanesa mientras pensaba en como salir de allí. Solo tenía unas horas para tratar de escapar. Aun así para intentar escapar necesitaba un arma y también conocer al enemigo, solo habían visto a varios hombres y mujeres que parecían estar a las ordenes de la tal Terry, aunque Yuriko era incapaz de calcular el numero real.
*****
En algún lugar cerca de Worthington (Massachusetts)

Un grupo formado por Johana, Butch, Diana, Paul, Marlon y Jill había partido de Manhattan en una misión de recolección hacía un par de días. Estaban regresando a Manhattan en dos vehículos oruga, su misión había sido un éxito. Llevaban rato queriendo contactar con Manhattan, pero no habían tenido suerte, eso no era normal y comenzaban a preocuparse, algo había pasado en la ciudad y todavía estaban muy lejos como para saber que.
En un vehículo iban Johana, Butch y Jill, mientras que en el otro iban Marlon, Diana y Paul. Marlon se había encariñado mucho de Diana durante la misión, era la primera vez que conocía a alguien son síndrome de Asperger. Aquella muchacha era diferente a cuantas había conocido, era algo reservada y no sabía comprender las emociones de los demás, pero aparte de eso era muy inteligente, un autentico genio. Desde que había comenzado la misión, Marlon se juró a si mismo que no la perdería de vista ni un segundo y que la protegería a cualquier precio, al menos sabía que no estaba sola y que esta también tenía a su hermano.
Marlon miró al frente y vio como el vehículo oruga conducido por Butch se paraba, el también hizo lo mismo y acto seguido ambos conductores salieron de los vehículos.
—¿Qué ocurre?
—Seguimos sin respuesta en Manhattan. No se… creo que ha pasado algo. Jill está preocupada. ¿Cómo está la retardada?— respondió Butch mirando a Diana a través de la ventana.
—¡¡¡Eh!!! No la llames así. Es una niña. Además, es muy inteligente, mucho más que nosotros… mucho más que tu— respondió Marlon saliendo en defensa de la muchacha que seguía ajena a lo que estaban hablando.
—Si bueno, será mejor que no se enteré del problema que tenemos. Johana piensa que es posible que hayan entrado caminantes del exterior y que por eso no responden. Es lo único que se le ocurre.
—Eso o el asalto de otro grupo— respondió Marlon.
Butch puso los brazos en jarras y se giró para mirar a Jill y Johana, las cuales seguían intentando contactar. –Si… eso también. Sea lo que sea, vamos a tener que entrar en la ciudad con cautela, podríamos echarnos un rebaño encima o a los asaltantes, puede que no hayamos gastado mucha munición, pero con la que tenemos no nos daría para defendernos.
En ese momento escucharon un ruido entre los arboles y ambos se giraron sacando sus armas, fue entonces cuando vieron a una silueta envuelta en una especie de manta llena de algún pringue de color rojo negruzco. Aquella silueta estaba avanzando hacia ellos con decisión, fue cuando Butch alzó el arma y disparó. La bala impactó en el tronco de un árbol junto a la cabeza de la silueta.
—No des ni un paso más o te vuelo la puta cabeza, ahora quiero que muy despacito dejes vernos quien eres y que muy despacito dejes las armas que lleves en el suelo. ¿Entendido?
En ese momento la silueta se quitó lo que la envolvía y la dejó caer al suelo, dejando al descubierto a una chica, una chica que enseguida reconocieron, se trataba de Sandra, una de las que llegó con el grupo de España.
—Pero… ¿Qué cojones haces tu aquí?— preguntó Butch todavía con el arma en alto. Solo había visto un par de veces a esa chica, pero la conocía.
—Baja el arma— dijo Marlon. –Sabes que no es un peligro.
Sandra se fue acercando a ellos sin hablar, estaba como emocionada por haberles encontrado, pero cuando estuvo cerca de ellos, Butch se adelantó hacia ella y la golpeó levemente, lo suficiente para desarmarla e inmovilizarla.
—¿Pero que estás haciendo? Es de los nuestros— replicó Marlon.
—¿Y que hace aquí? Es muy sospechoso que no tengamos noticias de Manhattan y que de repente aparezca ella aquí sola y con estas pintas.
—Si me sueltas os lo contaré todo, os necesito, no se el tiempo que nos queda.
—¿De que estás hablando?— preguntó Butch al tiempo que la soltaba.
—Mi grupo y yo salimos en una misión de búsqueda. Estábamos buscando a Luci, había desaparecido. Así que David, Yuriko, Vanesa, Ethan, y yo, salimos en su búsqueda, primero llegamos a Bristol y supimos que habían derribado a Yuriko y Vanesa. La búsqueda nos llevó hasta Worthington, donde unos tipos nos atacaron. Yo conseguí escapar, pero David y Ethan fueron capturados. Yuriko, Vanesa y Luci ya estaban en su poder.
En ese momento Jill y Johana salieron del vehículo al escuchar la conversación, se estaban mostrando interesadas.
—¿Cuál es el estado de los capturados?— preguntó Johana en ese momento.
—A Vanesa vimos que le habían cortado una pierna y Luci también parece herida. Yuriko está intacta. Aunque no se como pueden estar David y Ethan. Me imagino que estarán heridos también. No podemos dejarles así, tenemos que volver a rescatarles.
—¿A cuantos se supone que nos enfrentamos?— preguntó Marlon.
—Eso no lo se, hay algunos tíos, pero la que manda ahí es una mujer, eso si lo se. Creo que podría haber una treintena de tipos armados, quizás menos. Más lo dudo— terminó de explicar Sandra.
En ese momento Butch comenzó a reír y se señaló las heridas de la cara, las que todavía arrastraba de la pelea con David. —¿Ves esto? Me lo hizo ese David, créeme que ahora mismo me importa tres cojones si ese gilipollas vive o muere, además… estamos en minoría. Meternos ahí de buenas a primeras nos costará la vida… no, lo siento por los demás, pero paso de meterme en ese fregado. Están muertos ya…
—¿Cómo puedes decir eso?— preguntó Marlon.
—No pienso jugármela yendo a rescatar al imbécil que me partió la cara. Lo siento por los demás— dijo Butch cruzándose de brazos. –Además, en Manhattan no contestan, debemos llegar allí y ver que ha pasado, quizás nos necesiten.
—Vamos a ir a Worthington y los sacaremos de allí. Son nuestros compañeros, iremos quieras o no— dijo en ese momento Johana. –Id preparándoos.
Sandra se acercó a Johana y le dio un abrazo, no conocía mucho a esa chica, pero acababa de demostrarle que ella no era como Butch, ella estaba dispuesta a ayudar. Finalmente Butch accedió y comenzaron a prepararse, Marlon, Butch, Johana y Jill iban a ir con Sandra mientras Diana y Paul se quedaban en el vehículo oruga para tratar de pedir refuerzos y entrar en Worthington en plan de apoyo. El momento del asalto estaba llegando, aprovecharían el factor sorpresa, no los verían llegar.
*****

Worthington (Massachusetts)
Día 23 de Diciembre de 2009
Día 549 del Apocalipsis..
00:55 de la noche…

Después de la muerte de Ethan, Luci había sido llevada a la casa donde la tenían desde su llegada a Worthington. Estaba sentada en una silla y fuertemente amarrada, privándole de toda posibilidad de escapar. Luci solo pensaba en tener a Terry frente a frente y destrozarla, quería matarla, pero no lo haría rápidamente, se tomaría su tiempo y lo disfrutaría poco a poco. Precisamente en ese momento, Terry entró en la habitación y se sentó a unos metros de ella, en su rostro había una mueca seria.
—Siento haber tenido que matar a tu novio, pero era necesario.
—Deja tu cinismo a un lado y suéltame, te prometo que arreglaremos cuentas, pedazo de arpía. Pienso matarte poco a poco.
—Parece que no te das cuenta de que el destino te trajo hasta mí, estamos destinadas a estar juntas. El no era bueno para ti. Tu futuro está conmigo— en ese momento Terry se fue acercando y le acarició la mejilla a Luci, esta enseguida apartó la cara.
—No vuelvas a tocarme, me das asco vieja zorra. Te juro que cuando tenga la oportunidad te mataré. Juro que haré que sufras, te haré suplicar que te mate.
En ese momento Terry se acercó más y le plantó a Luci un beso en los labios. Luci aprovechó ese momento para morderle en el labio, no tardó en notar el sabor de la sangre. Seguidamente, Terry abofeteó fuertemente a Luci.
—No vuelvas a hacer eso nunca más. Si yo hubiese estado infectada tú te habrías infectado irremediablemente. ¿Estas loca o que? ¿No te das cuenta que no quiero que te pase nada?
—¿Qué no quieres que me pase nada?— Luci escupió al suelo y luego miró a Terry. –Preocúpate más por ti, porque como ya te dije, en el momento que logre escapar te pienso hacer pedazos. No serías la primera persona a la que mato.
—¿Qué te hace pensar que me vas a matar?— preguntó Terry acercándose más a Luci. –Siento curiosidad, dímelo.
—Tú solo ten paciencia y espera— respondió Luci. Seguidamente le asestó un cabezazo a Terry. –Te juro que pienso disfrutar cada segundo.
—Ya lo veremos— respondió Terry, seguidamente se levantó y salió de la habitación donde se encontraba Luci.
Cuando Terry salió de la habitación, se encontró de nuevo con Vernon. Este estaba de brazos cruzados esperándola. Cuando Terry lo miró no pudo evitar poner una mueca de disgusto cuando este le vio la sangre. –No es nada, esta un poco imposible esta chica, con el tiempo aprenderá a aceptarlo.
—Sigo pensando que cuando más tiempo permanezca viva más posibilidades hay de que escape, esa chica es peligrosa. Olvídese de ese estúpido enamoramiento y ejecutémosla ahora mismo. Es peligrosa y está deseando matarla, si escapase, su vida señora Alberona corre peligro.
—No voy a matarla Vernon. Esa chica es mía y me pertenece— entonces Terry miró a Vernon. —¿Qué es lo que te pasa? No me digas que estas celoso.
Vernon pareció ruborizarse en ese momento y comenzó a mecerse hacia los lados con los brazos cruzados. –Yo solo quiero protegerla señora… yo…yo.
—Tranquilo Vern… solo bromeaba— en ese momento Terry se acercó a Vernon y posó sus manos sobre su pecho, luego comenzó a bajarlas hasta su entrepierna. Cuando llegó miró a Vernon con una sonrisa. –Tu para mi eres una persona clave en mi grupo y va siendo hora de que te lo agradezca de esa forma que tanto deseas. Al fin y al cabo hace mucho que no me acuesto con un hombre y de vez en cuando lo echo de menos.— seguidamente ambos comenzaron a besarse.

Luci escuchaba los gemidos desde la habitación, momentos antes había escuchado a Terry hablar con Vernon, solo de escucharlos, Luci estaba sintiendo nauseas. Por su cabeza pasaban muchas ideas para acabar con aquella mujer. Lo deseaba con todas sus fuerzas, deseaba hacerla sufrir. En ese momento sintió como que las correas de sus muñecas estaban algo flojas, no lo había notado antes porque el odio la cegaba demasiado, pero en esos momentos si lo notaba. Enseguida comenzó a moverse para intentar soltarse, después debía alcanzar sus armas, las cuales estaban en el salón donde Terry estaba teniendo relaciones sexuales con Vernon. Una vez se soltase, llevaría a cabo su venganza de la forma más cruel que pudiera, Terry iba a pagar por todo.
*****
Worthington (Massachusetts)
01:25 de la madrugada.

Butch y los demás ya se habían preparado del todo, habían cargado con todas las armas y munición que podían y se habían acercado a las vallas con cautela, justamente en esos momentos estaban ocultos detrás de arboles y matorrales. Mientras, Paul y Diana se habían quedado a unos kilómetros de allí dentro del vehículo oruga.
Desde donde estaban podían ver a los guardias de las vallas, solo había dos y estaban distraídos contándose chistes y riendo, se estaban confiando demasiado. Eso les permitía llevar a cabo un asalto fácil.
—Muy bien. ¿Estas segura de que no son muchos?— preguntó Butch en voz baja mirando a Sandra.
—Estoy segura, pero si queremos sacar a los demás de ahí, tendremos que colarnos y buscar casa por casa— respondió Sandra –Escuchad, tenemos que hacer todo lo necesario para sacarles de ahí. No quiero lanzarme al asalto sin daros antes las gracias por ayudarme.
—No nos las des. Yo estoy aquí porque me habéis obligado a acompañaros, pero tengo cero ganas de estar aquí. Ahora vamos, démosles para el pelo a esos mal nacidos.
Había llegado el momento de comenzar el asalto.

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