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sábado, 22 de febrero de 2014

NECROWORLD Capitulo 24



Día 20 de Diciembre de 2009
Día 546 del Apocalipsis…
Manhattan…

Habían pasado varios días desde que Luci se había marchado y esta no daba señales de vida, eso hacía que la paciencia de Ethan se estuviera agotando, y aunque esta le había dicho que no saliese a buscarla, estaba demasiado preocupado como para olvidarse de esa prohibición. Ya no podía esperar más. Lo siguiente que hizo fue llamar puerta por puerta a las casas de los amigos de Luci, si alguien podía ayudarle a encontrarla allí fuera eran ellos. Al final del día había conseguido reunir en su casa a David, Sandra, Eva, Alicia, Vanesa y Yuriko. Esta última no era del grupo de Luci originalmente, pero como siempre acompañaba a Vanesa, también contaba.
Una vez reunidos les contó que Luci estaba desaparecida fuera de la ciudad y que quería salir a buscarla, pero que no podría hacerlo solo y necesitaba que alguien lo acompañase, entonces comenzó a mirarlos a todos uno por uno.
—Necesito vuestra ayuda. Yo solo no podría hacer nada.
—Ethan… yo quiero mucho a Luci y me gustaría ayudarte, pero tengo a un niño pequeño de menos de dos años a mi cargo. No puedo irme así como así. Lo siento— dijo Alicia.
David miró a Alicia, después de haber dormido en el edificio abandonado había tratado de arreglar las cosas con ella y había tratado de que le perdonara, pero Alicia seguía en sus trece y no le quería perdonar. Y eso era algo que David entendía y aceptaba. Entonces dio un paso al frente. –Yo me voy contigo, Luci es mi amiga y no descansaré hasta encontrarla.
—Yo tampoco puedo ir, lo siento. No puedo dejar a la niña sola. Me gustaría, pero no puedo. Se el por que esta Luci ahí fuera y lo suyo es que te acompañara— dijo Eva.
—Pues yo si que voy. Podría pedirles ayuda a Kate y a Parker. Ellos se que se apuntarían, pero hagan lo que hagan ellos… yo tengo claro lo que haré yo. Así que iré con vosotros.
—Ya somos tres— dijo Ethan con una sonrisa.
—Cinco— dijo Vanesa mientras miraba a Yuriko. –Nosotras también vamos.
—Con cinco somos más que suficientes. La idea de avisar a Parker y Kate es buena, pero llamaríamos demasiado la atención. solo nosotros, además… hay que sumarle un problema a todo esto. No podremos salir de aquí sin que nos autoricen. Si queremos salir tendremos que hacerlo a escondidas. De noche.
—Las salidas de Luci a buscar a Juanma tampoco eran autorizadas. Además, si salimos a escondidas notaran nuestra ausencia en nuestros puestos y entonces estaremos jodidos. Jodidos de verdad.
—A eso le sumamos también lo grande que es estados unidos. Podríamos tirarnos días, semanas, meses, años buscándola y no encontrarla. Buscar a Luci ahí fuera es como buscar una aguja en un pajar. Puede que no la encontremos nunca.
—Por eso os necesito a vosotras— dijo en ese momento Ethan mirando a Yuriko y Vanesa. –Desde el helicóptero cubriréis más terreno que nosotros desde el suelo.
—¿Y como deberíamos desplazarnos?— preguntó Sandra.
—Con un vehículo oruga. Van de perlas para la nieve, hay algunos en el Madison— dijo David. –Los he visto varias veces. Debemos conseguir uno, pero lo más importante es que consigamos el permiso para salir.
—No hay tiempo para permisos. Tenemos que salir como muy tarde dentro de dos horas cuando anochezca— dijo Ethan. –Se que nos meteremos en un lio por robar un vehículo oruga y un helicóptero, pero es Luci de quien estamos hablando y valdrá la pena.
Con todo el plan claro y preparado se pusieron en marcha. Todos los que iban a ir fueron hasta el Madison Square Garden, donde se prepararon las armas. Las primeras en salir fueron Yuriko y Vanesa, minutos más tarde David, Sandra y Ethan salieron con el vehículo oruga en dirección  a las vallas. Una vez allí, David se bajó del vehículo para hablar con los soldados, tuvo que ponerse un gorro de invierno para que la nieve no le cayera en la cabeza.
—¿A dónde vais?— preguntó uno de los soldados mientras miraba con una linterna al interior del vehículo. Es la primera vez que os veo como equipo. ¿Sois nuevos? Es decir… ¿Habéis pedido el traslado desde otro puesto?.
—Así es. Ahí está Ethan el barman, se ha hartado de servir cervezas y coktails. Le ha dado por sumarse  a la acción y venirse con los que nos jugamos el culo ahí fuera. ¿Nos abrís las puertas? Se que es tarde, pero nos harías un gran favor…— David miró el nombre de la etiqueta. –Greg. Sería un detalle por tu parte.
—Muy bien. Abrid las puertas— dijo el soldado con un gesto. Luego volvió a mirar al interior del vehículo y seguidamente miró a David. –Andaros con ojo ahí fuera. Ya llevamos demasiados funerales últimamente.
—Descuida colega. A la vuelta prometo invitarte a un paquete de tabaco— dijo David antes de subirse al vehículo oruga. Una vez dentro no pudo evitar sonreír a sus dos compañeros. –Todo a pedir de boca.
—Muchas gracias, esto no podría hacerlo solo. Hemos tenido suerte de que no se pararan a hacer preguntas— dijo Ethan. –Os debo mucho.
—Eso te lo recordaré a nuestro regreso. Cuando tengas que invitarnos a varias rondas en tu bareto— dijo David mientras conducía. La misión de encontrar a Luci había comenzado, y esta iba a ser larga.
*****
Bristol… Connecticut
23:00 horas.

Luci llevaba dos días recuperándose del disparo. No podía salir de la habitación donde la tenían encerrada, pero tenía que intentarlo, tenía que huir de allí. No podía seguir más tiempo en manos de aquella gente. Con precaución puso sus pies descalzos sobre los azulejos de la habitación y enseguida notó el frio que desprendían estos, cuando se puso totalmente de pie sintió un fuerte dolor en el estomago. El que había disparado había calculado con precisión el no provocarle grandes daños. No querían matarla, así se lo había expresado Terry, solo querían dejarla fuera de combate… y lo habían conseguido.
Luci no aguantaría mucho sin lograr un apoyo con el que ayudarse a caminar, se agarró al gotero y comenzó a caminar. No podría ir muy lejos así, se arrancó la vía del brazo y casi estuvo apunto de caer de bruces, pero se agarró a la pared, entonces el palo que sujetaba el gotero cayó al suelo e hizo un gran ruido, seguidamente la puerta se abrió de repente y apareció Terry, al ver a Luci cerró la puerta y se acercó a ella.
—Cariño, no deberías hacer esfuerzos. Siéntate en la cama— dijo Terry llevándola de la mano de vuelta a la cama. –Así solo lograras matarte.
Luci la empujó y Terry se alejó un poco. –No me toques vieja bruja. Me das asco, tu y tus ideas sin sentido. Me da igual que este viva gracias a ti. No te debo nada— Luci se sentó en la cama y se tocó el estomago a la vez que sentía un latigazo de dolor.
—No busco que me debas nada. Solo quiero que seamos amigas— dijo Terry sentándose a su lado, seguidamente le puso la mano sobre la pierna. –Y si tú quieres, algo más…
Luci apartó de golpe la pierna, el tacto de aquella mujer le provocaba escalofríos, y su forma de mirarla le ponía nerviosa. Lo que más asqueaba a Luci era tener sangre de esa mujer circulando por sus venas.
—Parece que no te quieras dar cuenta de cual es nuestro destino. Tú y yo juntas podemos hacer grandes cosas. Podemos someter a cuantos queramos, por que tenemos un don. Un don que nos hace superiores. Seremos gente como nosotras las que hereden el mundo cuando todo esto termine, los débiles mueran y los podridos se esfumen de la faz de la tierra. No pensarías que eran eternos ¿no? Vernon tiene una interesante teoría al respecto. Acompáñame y te lo explicará todo.
—No se si en tu iluminada cabeza recuerdas que no puedo caminar. ¿Acaso quieres que me desangre? Vete a la mierda zorra.
En ese momento Terry se levantó de la cama y salió de la habitación. Segundos más tarde apareció con una silla de ruedas, Terry también le pasó a Luci una chaqueta. –Abrígate con esto, hace frio ahí fuera.
Luci se puso la chaqueta y seguidamente se sentó en la silla de ruedas. Poco después Terry la sacó a la calle y comenzaron a recorrer las calles de Bristol bajo la nieve, siempre escoltadas por un par de tipos armados, Luci no sabía si era para protegerlas o para proteger a Terry por si ella intentaba algo, aunque era obvio que ella no podría hacer nada en su estado. Pronto llegaron a la casa donde estaba Vernon, cuando pasaron al interior no vieron a Vernon, solo vieron a una mujer que estaba preparando la mesa.
—Amanda… ¿Dónde esta Vernon?.
Amanda era una mujer pelirroja de caderas anchas. Tendría unos cincuenta años, podría ser la mujer de Vernon. Esta se acercó a Terry, le dio dos besos y cuando intentó dárselos a Luci, esta apartó la cara, algo que dejó descolocada a Amanda, seguidamente respondió a la pregunta de Terry. –Vern está en el sótano. Sigue trabajando con los especímenes recién muertos.
—¿Recién muertos?— preguntó Luci. —¿De que habla?.
Terry no respondió, se limitó a llevar a Luci hasta la puerta del sótano. Comenzaron a bajar las escaleras, cuando llegaron abajo del todo, Luci sintió ganas de vomitar. Aquello parecía una sala de autopsias, había varias mesas y sobre ellas había restos de No Muertos. Solo en dos mesas había dos cadáveres enteros, pero Vernon no aparecía por ningún lado. Segundos más tarde apareció Vernon con un delantal manchado de sangre, con una pequeña hacha en una mano y una cabeza cortada en la otra. Cuando vio a Terry y a Luci sonrió.
—No esperaba visita. ¿En que puedo ayudarle jefa?.
—He traído a nuestra invitada para que escuche tu teoría sobre la fecha de caducidad de estos seres. Creo que se niega a creer en mis planes de futuro— dijo Terry mientras ayudaba a Luci a sentarse en un taburete.
—Bien, estos seres tienen una vida larga debido a que se descomponen a una velocidad por así decirlo… menor. Pueden llegar a vivir unos diez años en el caso de los más viejos, estos vienen a ser los que cayeron durante los primeros días de pandemia. Los más frescos como estos de aquí podrían llegar a durar unos veinte años en este estado. Es mucho, pero cuando caigan los primeros su población irá mermando con el paso del tiempo. Cuando queden solo unos pocos bastará con que nos los carguemos con nuestras propias manos. Por eso buscamos a gente como Terry, formando un ejercito con ellos al frente reconquistaremos este mundo. Es el que nos pertenece, somos los más fuertes, los que hemos llegado hasta aquí.
En ese momento Luci se echó a reír ante lo que acababa de escuchar. –Vaya, así que las ideas de esta nazi son contagiosas, por dios, espero que el llevar sangre suya en mis venas no me afecte al cerebro y acabe volviéndome gilipollas. En serio, preferiría que me pegarais aquí mismo un tiro y me volaseis la cabeza. No por miedo a reanimarme, si no por que sería una forma rápida de olvidarme de todas las gilipolleces que acabo de escuchar. En serio, lo vuestro son aires de grandeza y pura fantasía. Aunque los No Muertos desaparezcan no quedará nada del mundo por dominar, no quedará nada que valga la pena. Sois gilipollas. –Luci miró a Terry y a Vernon. –Los dos lo sois.
—Quizás tengas razón y quizás no. Piénsalo, a lo largo y ancho del planeta ha habido supervivientes. Algunos van en solitario, otros forman grupos que se desplazan continuamente y se quedan en algún sitio X tiempo como nosotros. Luego existen grupos que han decidido asentarse en comunidades grandes o pequeñas dependiendo del número de habitantes— Terry miró a Luci. –Si, como Manhattan por ejemplo. Esa es una de las más conocidas de por aquí, luego está la de Las Vegas y un pequeño reducto de supervivientes en Portland. Aunque seguramente hay más, sin embargo esas tres son las más grandes. Teniendo en cuenta nuestro don… tenemos cierta ventaja sobre ellos. Eso es lo que quiero explotar.
—Lo dicho, estás como una cabra, pero me consuela tener claro el como acaba la gente como tu. Acaban muertos y seguidamente paseándose por ahí. En tu caso, acabaras con una bala en el cerebro. Con suerte yo misma seré quien te la meta.
—Eres una estúpida, pero ya veras. Con el tiempo aprenderás que tengo razón y que por tu bien será mejor que estés de mi lado.
—¿Es una amenaza?— preguntó Luci.
—Un consejo— Terry se giró hacia Vernon. Entonces vio como este estaba observando el comportamiento de uno de los cuerpos que estaba sobre la mesa fuertemente amarrado. El No Muerto alzaba la cabeza y trataba de morderle. –Bueno Bern. Nos marchamos. Ya está claro como funcionan estos seres, deshazte de ellos.
—Como diga jefa— respondió Vernon sacando una pistola con silenciador. Seguidamente les disparó a la cabeza a ambos, acabando con ellos al instante.

Luci y Terry volvieron a la casa que habían ocupado, pero en lugar de llevarla a la habitación. Terry sentó a Luci delante de la mesa, donde alguien les había preparado un buen banquete. Había todo tipo de comida, estaba todo distribuido de una manera que parecía que se encontraban en el comedor de un palacio. Había de todo, fruta, verdura, un enorme pollo, pescado preparado con sumo cuidado, era un verdadero banquete.
—¿Qué es esto?
—Una cena, puede que el mundo se haya acabado, pero de vez en cuando tenemos derecho a pegarnos estos atracones. Y no se tu, pero yo estoy hambrienta— Terry cogió un cuchillo y comenzó a cortar un trozo del muslo de un pollo, luego se lo llevó a la boca. –Deberías probarlo, esta delicioso.
Luci no quería nada de esa mujer, pero tenía hambre, alargó la mano y ella también cogió un trozo que rápidamente se llevó a la boca, realmente estaba buenísimo, hacía tiempo que no comía nada así, y como Terry también había comido era evidente que no estaba envenenado ni nada por el estilo.
*****
Día 21 de Diciembre de 2009
Día 547 del Apocalipsis…
Manhattan… zona infestada…
00:15 de la madrugada…

David conducía el vehículo oruga por la ciudad en ruinas mientras la nieve caía sobre ellos. La ciudad presentaba un aspecto desolador debido a la enorme cantidad de nieve, quizás medio metro de altura. Justo en ese momento David vio el lugar donde estaba el Hunvee, este aun seguía allí totalmente cubierto por la nieve. Al pasar por al lado David aceleró y no quiso mirar. Eso hizo que Sandra se percatara.
—¿Malos recuerdos?
—Si. Muy malos.
En ese momento el walkie talkie de Ethan crepitó y este se apresuró a cogerlo, respondió y enseguida escucharon la voz de Vanesa.
—Soy Vane. He tenido que aterrizar a unas calles de donde estáis vosotros. Pasad a recogernos. Es imposible volar con este tiempo. ¿Habéis visto algo?.
—No. ¿Y vosotras?— preguntó Ethan.
—No. Nada— respondió Vanesa dejando notar en su voz algo de decepción. –De todos modos seguiremos buscando. No nos rendiremos… ¿Vale? Ahora enseguida os vemos.
—Recibido— respondió David mientras conducía, entonces miró a Ethan que seguía en la parte trasera del vehículo oruga mirando por la ventana. –Ya sabes como es. Es capaz de estar metida en algún lado alimentándose de cualquier cosa comestible. Ella es así, ya veras como…— David no terminó la frase, por que antes de que pudiera decir más. Ethan salió disparado del vehículo en marcha. Eso hizo que David detuviera de golpe el vehículo y se bajara detrás de Ethan ignorando así los gritos de Sandra.
Cuando David alcanzó a Ethan se dio cuenta del por que este había salido corriendo y el por que en aquella dirección. Había visto algo en la nieve.
—¿Qué es?— preguntó David.
Entonces Ethan comenzó a quitar la nieve de encima de lo que fuera que estaba buscando, cuando terminó miró a David con una sonrisa. –Es la moto de nieve de Luci. A estado aquí, mi chica ha estado aquí.
David comenzó a mirar a su alrededor, pero no había nadie. –Podría llevar aquí desde que se fue de Manhattan. Eso quiere decir que puede que ni siquiera esté por aquí.
—¡¡¡¡Luci!!!!— comenzó a gritar Ethan. —¿Dónde estas?
—Calla, no grites o atraerás No Muertos. Creí que eso lo sabias de sobras. No hagas estupideces— dijo David agarrando a Ethan del brazo. —¿Acaso quieres morir?.
—Mira a tu alrededor… no hay ni un puto caminante. Esto esta desierto. Solo hay nieve y ruinas mires donde mires… ¡¡¡¡Luci!!!!— volvió a gritar Ethan, eso hizo que David volviera a agarrarlo.
—Por favor Ethan. Déjalo ya. Ella no responderá, dudo que dejara la moto de nieve aquí y se marchara. No está aquí por que le ha pasado algo.
—¿Dices eso porque piensas que está muerta? Se que lo piensas.
David negó con la cabeza. –No. No creo que esté muerta. Te puedo asegurar que es un hueso duro de roer. Ni unos Rusos ni unos Franceses armados hasta los dientes pudieron acabar con ella aunque lo intentaran. Unos putos podridos no van a lograrlo. Se que está viva, la pregunta es donde esta, pero te garantizo que esta viva. Y aunque sea tentar a la suerte y pecar de optimista… pienso que Juanma está vivo también. Ambos llegaron hasta aquí superando muchas dificultades. No creo que después de tanto tiempo hayan caído. Viven, estoy seguro de ello— David agarró a Ethan del hombro y seguidamente comenzaron a caminar hacia el vehículo oruga. –Por cierto, no vuelvas a salir así del vehículo, si lo haces voy a tener que dispararte para que te estés quietecito. No quiero perderos a ninguno por una imprudencia.
David y Ethan volvieron a entrar en el vehículo oruga y se encontraron con Sandra. Esta no había abandonado su puesto. Se había quedado allí dentro esperando a que volvieran. Segundos después David volvió a poner en marcha el motor y prosiguieron su camino hasta que vieron dos siluetas que avanzaban hacia ellos, se trataba de Yuriko y Vanesa. David detuvo el vehículo y estas subieron rápidamente. –Joder… hace un frio que pela ahí fuera. Deberíamos estar pensando en buscar un lugar donde pasar la noche y descansar, mañana será otro día y lo aprovecharemos al máximo— sugirió Vanesa.
—Estoy de acuerdo. Quizás en el interior de un edificio, quizás podamos encender un fuego.
Estuvieron un rato dando vueltas hasta que desde el interior del vehículo oruga divisaron lo que parecía una tienda de ropa. Tenía las persianas bajadas, pero era un buen sitio para pasar la noche, siempre y cuando comprobaran primero que no había peligro en el interior. David aparcó delante de la puerta y miró a los demás.
—¿Por qué haces eso?— preguntó Ethan.
—Por si aparecen caminantes mientras estamos dentro. Ellos no podrán pasar y en caso de emergencia, si tenemos que huir podemos meternos dentro de un salto y salir por patas. Por ahora es lo máximo que podemos hacer— David se giró hacia Ethan. –Ven, ayúdame con la persiana.
David y Ethan hicieron un esfuerzo y lograron levantar la persiana, seguidamente entraron los dos con las armas preparadas. Una vez dentro no les llegó el olor a muerte que esperaban, tan solo les llegó el olor a cerrado y a humedad, también el olor del polvo. David y Ethan se miraron.
—Parece despejado. Podemos quedarnos aquí esta noche— David se dio la vuelta y les hizo una señal a los demás. Estos rápidamente entraron en el establecimiento. Una vez dentro comenzaron a ocupar sitios donde dormir. David se acercó a la persiana y la cerró, luego se dirigió al grupo –No creo que pase nada durante la noche, pero como siempre montaremos guardias. Yo haré la primera. Tratad de descansar, mañana  a la luz del día seguiremos con la búsqueda.
Todos asintieron y se tumbaron en el suelo esperando a caer dormidos cuanto antes, habían estado reuniendo varias prendas de ropa y las habían amontonado en el suelo y sobre ellos, hacía mucho frio, mientras, David se cubría con una manta y se sentaba junto a la ventana, desde la que tenía una perfecta perspectiva de la calle, desde ahí vería si se acercaba algo o alguien.
*****
Manhattan… zona segura…
03:45 de la madrugada…

Alicia y Eva habían decidido permanecer juntas en casa de Eva después de que los demás se marcharan. La niña estaba durmiendo mientras Eva y Alicia permanecían despiertas en el salón. Ninguna se atrevía a dormir, Eva miró a Alicia y vio que permanecía callada, se dio cuenta de que estaba ocultando algo, algo que seguramente tenía que ver con David.
—¿Qué te pasa con David? Ni siquiera os despedisteis. Hace días que no está en casa. ¿Qué ha pasado?.
—Se ha estado tirando a otra, se iba durante la noche y volvía al día siguiente. Eso solo puede significar una cosa. Que estaba con otra, además, el no lo negó. Ya no necesito más pruebas para saber la verdad.
—Vaya, lo siento.
—Ya bueno. No se puede hacer nada más. Estas cosas pasan. Tiene gracia que pasen incluso después de que el mundo se haya ido a la mierda.
—Carlos me besó y me dijo que me quería— dijo de repente Eva. Eso hizo que Alicia la mirara de repente con una expresión mezcla de la sorpresa y la incredulidad.
—¿Eso va en serio? ¿Y tu que hiciste?— preguntó Alicia.
—Lo aparté de mí. No se en que estaba pensando el… no lo vi correcto. No hace nada que Juanma murió, es como si no le importara.
—Se siente solo, es normal. Su mujer también murió, en su caso fue peor… se había convertido en una No Muerta y tuvo que dispararle. Eso debe ser horrible. Sin embargo Juanma no apareció. Ambos lo estáis pasando mal, ambos habéis perdido a seres queridos. Si pasase algo entre vosotros no sería nada malo.
—¿Hablas en serio?— preguntó Eva. –No se, para mi sería una falta de respeto para la memoria de Juanma, sería incapaz de hacer eso. Carlos sigue sin inspirarme demasiada confianza. No se, a veces veo cosas muy raras en el… bueno, supongo que solo debo conocerlo un poco más, a decir verdad desde que Juanma murió y el vino a vivir aquí, se ha portado muy bien… pese a las cosas raras. No se, veré que pasa con el paso del tiempo. Hoy por hoy se que no podría haber nada— Eva miró a Alicia fijamente. –Pero hablemos de ti, deberías hablar con David y ver si podéis solucionar lo vuestro. Hacéis buena pareja.
—Veremos que pasa— respondió Alicia. –Lo que David hizo es muy grave y yo me he sentido muy dolida. No me merecía eso. Supongo que trataré de hablar con el cuando regresen… y cuando lo hagan… espero que lo hagan acompañados por Luci.
*****
Bristol … Connecticut
8:00…

La cena le había sentado mejor de lo que esperaba, hacía tiempo que Luci no comía así. Aunque estaba en compañía de personas que se habían ganado su odio, no había podido evitar disfrutar de la cena. Lo cierto era que necesitaba recuperar y reunir fuerzas para nada más poder, emprender una huida lejos de aquella gente.
Desde su habitación observaba por la ventana a los hombres y mujeres que seguían a Terry. Había muchísimos, sin contar a los esclavos que siempre llevaban detrás para venderlos, debía haber un total de treinta, eso si, todos armados y muy preparados para defender el lugar de una horda de caminantes, de vez en cuando podía escuchar algún disparo, seguramente efectuado por alguien que estaba abatiendo a un No Muerto.
Luci decidió mirarse la herida, algo que todavía no había hecho, le dolía muchas veces y eso le impedía maniobrar fácilmente, intentar algo en ese estado era una locura, no llegaría muy lejos así.
Se quitó las vendas y vio la herida, se trataba de un buen tajo, aunque este estaba muy bien cosido, el que lo había hecho tendría que haber sido cirujano antes del apocalipsis. En ese momento se abrió la puerta como cada mañana, seguidamente entró Terry, que al ver a Luci sonrió.
—¿Cómo ves tu herida? Tiene buena pinta, mejor que cuando te la hicieron. Aunque no he podido evitar ver tus otras cicatrices. ¿Marcas de guerra?
—Algo así. ¿Qué quieres?— preguntó Luci mientras se bajaba la camisa ocultando la herida y su vientre de la mirada de Terry.
—Vine a buscarte para dar un paseo… y no te tapes. No voy a ver nada que no haya visto ya antes. ¿Es cosa mía o eres un poquito arisca? Se supone que somos amigas.
—No vamos a ser nada. Tu compañía no me interesa… y tampoco estoy disponible para una vieja bollera. No me malinterpretes, que contra las lesbianas no tengo nada en contra, pero es que tu además eres una zorra.
Terry cogió la silla de ruedas y se la acercó a Luci para que se sentara. –Vamos, quiero mostrarte algo y abrígate, aunque ya no nieva, hace frio.
—¿Qué quieres mostrarme?— preguntó Luci mientras se sentaba en la silla de ruedas.
—Vamos a dar un paseo en coche— respondió Terry. –Quiero que veas como es Bristol y sus alrededores.
—Paso— respondió Luci dándole una patada a la silla de ruedas, seguidamente se agarró el estomago al sentir un latigazo de dolor, seguidamente una mancha de sangre comenzó a formarse en su estomago. Eso hizo que Terry se abalanzara rápidamente sobre ella.
—¿Estas loca? Con movimientos bruscos como ese solo conseguirás que se te salten los puntos como ahora.— Terry se puso de pie y se acercó a la puerta. —¡¡¡¡Medico!!!!.
Rápidamente entró un hombre con un maletín, este se acercó a Luci para tratar de volverle a coser los puntos, pero esta le asestó una patada en la cara. Seguidamente Terry volvió a abalanzarse sobre ella y la inmovilizó.
—Tendremos que sedarla para que se esté quieta. Pinchele doctor.
El medico sacó una jeringuilla y se la clavó a Luci en el brazo, esta no tardó en perder la fuerza en brazos y piernas, quedando así a merced del medico y Terry. Lo ultimo que vio antes de quedarse totalmente dormida, fue a Terry con una gran sonrisa de oreja a oreja. Esta estaba disfrutando con todo aquello. Seguidamente se quedó dormida.
*****
Manhattan… zona infestada…
9:15…

Yuriko había hecho la última guardia y cuando amaneció despertó a los demás, era hora de proseguir con la misión de búsqueda y rescate de Luci. Comieron algo y se abrigaron bien, justamente después salieron y se montaron en el vehículo oruga.
—David, a mi y a Yuriko acércanos hasta el helicóptero. Ya no nieva, buscaremos desde el aire.
—Muy bien— respondió David.
Condujo por donde Vanesa le decía hasta que llegaron a donde esta había ocultado el helicóptero. Vanesa y Yuriko se bajaron del vehículo y se subieron al helicóptero, unos minutos después estaban levantando el vuelo. Realmente así cubrirían más terreno y si Luci estaba por allí sería más fácil encontrarla.

Vanesa pilotaba mientras Yuriko mantenía la vista clavada en el suelo y las terrazas de los edificios, solo podía ver No Muertos que se movían casi de milagro y otros que se habían quedado congelados, lo malo era que no se iban a quedar así para siempre y nada más volviera el calor, estos volverían a estar en movimiento.
—Ahí abajo no hay nada Vane… solo monstruos. Ni rastro de Luci… estará muerta. Es imposible que esté por aquí. Ethan ya nos contó que habían encontrado su moto, pero ni rastro de Luci. Se que la esperanza es lo ultimo que se pierde, pero es que lo veo muy difícil, por dura que sea esta.
—Ya lo se, pero debemos seguir… oye, ¿Y si buscamos fuera de aquí? No se, tengo una corazonada, algo que me dice que no está aquí, si no fuera.
—¿A que te refieres con fuera? Me he perdido— respondió Yuriko.
—Espera— dijo Vanesa cogiendo el walkie.

El walkie de David crepitó y Sandra fue quien lo cogió. Enseguida escucharon la voz de Vanesa. –Escuchad, propongo que salgamos de esta zona de Manhattan y que vayamos más allá. Es posible que no esté por aquí, más bien diría que está en otra parte.
—¿Dónde?— preguntó Ethan.
—No lo se, pero es obvio que no está por aquí. No hace mucho que en Manhattan apareció un grupo queriendo vender esclavos.
—¿Fue cuando intentaron matar a Graham?— preguntó David.
—Exacto… ¿Y si esa gente hubiese estado por ahí? Es muy raro que encontrarais la moto. Creo que alguien podría haber capturado a Luci. Solo debemos buscar por todas las poblaciones tanto grandes como pequeñas o convoyes. Esos los veremos fácilmente desde aquí, eso tampoco podemos descartarlo. Buscaremos piedra sobre piedra.
David miró a Ethan. —¿Cómo lo ves? Yo lo veo bien.
—Muy bien— respondió Ethan. –Estoy de acuerdo. Voy a ir consultando el mapa. Con el tiempo que ha pasado desde que se fue… la búsqueda quedaría algo limitada, por lo que si está en alguno de esos sitios deberíamos encontrarla. Si no la encontramos ahí… ya no se donde buscarla.
—Si no la encontramos por ahí significará que está muerta y que hemos fracasado en nuestra misión— respondió David, después se dirigió a Vanesa a través del walkie. –Id adelantándoos. Nos vemos más tarde.
—Vale— respondió Vanesa. –Corto y cierro.
Cuando Vanesa cortó la comunicación, los que iban en el vehículo oruga vieron pasar sobre ellos al helicóptero, este iba a toda velocidad.
Ethan se recostó en esos momentos en su asiento y se puso a mirar por la ventana mientras rezaba por que Luci estuviera viva. No quería ni pensar en la posibilidad de que estuviera muerta. Luci debía estar viva y debía estar retenida en alguna parte. Solo esperaba que no estuvieran haciéndole vivir un autentico infierno. Ethan sabía muy bien como eran la clase de maleantes que pululaban por esas zonas cazando a la gente y sabía también lo que les hacían a las chicas.

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