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jueves, 17 de octubre de 2013

NECROWORLD Capitulo 10



Día 2 de Noviembre de 2009
Día 508 del Apocalipsis…
Manhattan 01:45 de la madrugada…

Eva y yo entramos por la puerta de nuestro apartamento, yo llevaba a Vicky en brazos, estaba dormida desde hacía rato. La cena en casa del general Graham había transcurrido con normalidad, el no volvió a mencionar nada de la charla que habíamos tenido. Durante la cena se había dedicado a contarnos a Eva y a mí sus batallitas de antes y después del apocalipsis. No tardó en preguntarnos sobre nosotros y entonces fue cuando Eva soltó la bomba de que pensábamos casarnos, eso alegró mucho a Vicky y al padre Kaleb, el cual enseguida se ofreció a oficiar la ceremonia cuando nosotros quisiésemos. Eva y yo pensamos que la boda estaría bien celebrarla dentro de un par de semanas, el tiempo justo para dejarme a mi reponerme de la misión que se me venia encima, aunque para mis adentros pensaba que si algo me pasaba en la misión, no habría boda ni nada, probablemente un funeral.
El general Graham también tocó el tema de los funerales cuando nos contó lo ocurrido en el hospital y que al día siguiente habría un funeral con los médicos caídos y con el joven asiático que había muerto en la mansión durante la prueba. Según el general, retomar la vida normal tenía sus pros y sus contras.
Con la cena terminada regresamos a casa, yo seguía en silencio sin contarle nada a Eva sobre la propuesta, pero no tardaría mucho en contárselo, no solo dependía de mí tomar esa decisión, quería consultárselo a ella y seguramente también lo consultaría con los demás. Aquello era algo más que ser un simple líder de un grupo de como mucho treinta o cuarenta personas, se trataba más bien de ser el líder de miles de personas.
—Voy a acostarla— dije mientras caminaba hacia la habitación de Vicky.
—Vale— respondió Eva.
Entré en la habitación de la niña y enseguida la tumbé en la cama, seguidamente la cubrí con las sabanas y me quedé un rato observándola a ella y a la habitación. Hacia tres meses que habíamos llegado y al poco tiempo de llegar, cuando volví a reunirme con la niña en aquel apartamento, me aseguré de que tuviera una habitación en condiciones. Eva y yo habíamos pasado horas pintando aquella habitación y poniendo muebles que a la niña le encantarían, también le habíamos comprado peluches y muñecas. No quería que a nuestra hija le faltara de nada, hacerle aquella habitación era un paso hacia la normalidad, otro paso hacia la normalidad era que después de todo lo que nos había pasado, no quería que mi hija volviera a ver un solo No Muerto durante el resto de su vida, algo que por el momento había conseguido. Vicky se movió en ese momento y el brazo del mordisco quedó al descubierto, en ese mismo momento una imagen de aquel día y aquel momento vinieron a mi mente. Aquel día casi la perdí.
Me levanté y salí cuidadosamente de la habitación de la niña, dejando la puerta entre abierta por si en mitad de la noche tenía una pesadilla y tenía que acudir corriendo a la habitación.
Llegué al salón y vi a Eva junto al teléfono. —¿Qué pasa cariño?— le pregunté.
—Hay una llamada de casa de tu hermano. Ahora estoy llamando a ver que pasa, pero no contesta nadie— respondió Eva mirándome mientras seguía con la oreja pegada al auricular.
—Es tarde, estarán durmiendo. Ya les llamaremos mañana— dije mientras me sentaba en el sofá. Pensé en encender la televisión, pero a esas horas la posibilidad de una programación decente era mínima. Finalmente la encendí y vi en ella una reposición del programa al que habíamos asistido al poco de nuestra llegada, era la quinta vez que lo repetían ese mes. En esos momentos estaba Luci en pantalla hablando de la relación que tenía con su katana y de la cantidad de No Muertos que había rebanado con ella. Yo sabia punto por punto lo que iba a decir en cada momento. De repente hubo un corte y comenzó a emitirse un avance informativo, eso no era normal a menos que hubiese pasado algo. Justamente así había sido, en la televisión se veía a una reportera a la que había conocido el mismo día del programa, Tina Morales estaba en televisión delante del bar de Ethan. Incluso Ethan estaba allí junto a varios militares.
—¿Qué ha ocurrido?— preguntó Tina acercándole el micro a Ethan a la cara.
—Eran cuatro chicos, aunque solo uno de ellos se había reanimado. Acabe con el rápidamente— respondió Ethan.
Eva se había quedado mirando la televisión también, pero no entendía que había pasado. –Se supone que habían vacunado a gente. ¿Cómo es posible?.
—Según parece eran habitantes de los túneles. A ellos no los vacunaron— respondí apagando la tele en ese momento. La sola idea de No Muertos en la ciudad me perturbaba, justo cuando todo estaba marchando bien para mí y para mi familia.
—En casa de tu hermano no responden— dijo Eva de nuevo. –No se, estoy preocupada.
—No será nada importante, si no, ya habrían llamado o contestado. Iremos a verles mañana.
Eva colgó el teléfono y vino a sentarse junto a mi, yo le pasé un brazo por encima y ella apoyó su cabeza en mi hombro, fue entonces cuando le di un beso en la frente. En esos momentos pensé en contarle lo que me había dicho el general Graham, deducía también que ella se imaginaba que había sido algo importante.
—¿Quieres saber de que quería hablarme el general?— le pregunté.
—Claro… soy todo oídos.
—En resumen. El general Graham quiere que yo sea su sucesor en el cargo… algo así como ser el líder de la comunidad de la ciudad, ser… digamos, el alcalde de Manhattan.
—A eso lo llamo yo llegar y besar el santo. ¿Has aceptado?— preguntó Eva finalmente mientras me miraba a los ojos.
—No… no se si hacerlo. El general confía en mi, pero yo no creo que este capacitado para ello. Ser el líder de un pequeño grupo no es lo mismo que estar al mando de toda una maldita ciudad. Me queda grande el puesto de líder, imagínate como me quedaría lo de ser el que esta al mando aquí.
—Yo creo que si que puedes— respondió Eva. Entonces se echó a reír. –Madre mía… voy a ser la primera dama. Piénsalo, mandar aquí te va a convertir en algo así como el presidente de los estados unidos.
Entonces a mi mente vino una imagen mía vestido de smoking en medio del despacho de la casa blanca, una imagen que hizo que comenzara a reírme. Lo cierto es que aquello era algo increíble y que jamás podría haber soñado. Después de echarnos a reír, Eva se inclinó sobre mi y me besó.
—Yo también he estado pensando.
—¿En que?— pregunté mirándola a los ojos directamente.
—En lo de tener nuestros propios hijos. ¿Qué te parece si empezamos ahora mismo?
Ambos sonreímos y seguidamente comenzamos a besarnos hasta que nos tumbamos en el sofá.
*****

Carlos había estado escuchando el teléfono varias veces desde el rincón en el que se había refugiado mientras observaba el cuerpo de Rose tirado en el suelo. Se le había ido la mano y había matado a su mujer, pero luego había tenido que dispararle cuando esta se había reanimado, esa podría ser la excusa para cuando llegaran las fuerzas del orden a las que había avisado hacía nada, era esa la única manera de que no sospecharan de que la muerte había sido causa suya. Se había duchado y había echo desaparecer el olor a alcohol. No podía dejar ese tipo de cabos sueltos, eran cosas más que suficientes para que le metieran una buena. Lo cierto era que se jugaba mucho, demasiado. En ese momento llamaron al timbre y Carlos se quedó quieto por unos momentos, hasta que escuchó la voz de Gale.
—Carlos tío. Soy yo, soy Gale. Ábreme la puerta.
Carlos también había llamado a Gale, a el antes que a nadie, lo había llamado cuando pensaba en deshacerse del cadáver. Durante esa llamada estaba muy nervioso y Gale había acudido corriendo a ver que le pasaba a su compañero.
Cuando Carlos abrió la puerta Gale entró corriendo y comenzó a hablar, pero sus palabras se cortaron cuando vio el cuerpo de Rose en el suelo. Eso fue un golpe duro para el fornido Alemán, ya que prácticamente el los había presentado y había sido el padrino de la boda. Gale se acercó al cuerpo lentamente y se arrodilló al lado, puso sus manos sobre el frio cuerpo de Rose y luego miró a Carlos.
—Esta muerta— dijo Carlos.
—¿Qué ha pasado? ¿Cómo ha sido?
Carlos no podía contarle a el la verdad, era su amigo, pero si revelaba que la había matado el aunque fuera por accidente. Gale no dudaría en entregarlo o en darle una paliza mortal. Así que Carlos comenzó a mentir. –Llegué a casa y ya estaba así. Me atacó y tuve que defenderme como fuese, tuve que dispararle dos veces.
En ese momento aparecieron las fuerzas del orden por la puerta con Rachel al mando. Enseguida comenzaron las preguntas y Carlos les dio su versión, ocultando siempre la verdad de lo ocurrido.
*****

Manhattan…
08:00 de la mañana…

Empezaba un nuevo día y era hora de llevar a Vicky al colegio. Me levanté y fui a despertar a mi hija, cuando la desperté la vestí y salí con ella al salón para que desayunara. Antes de salir de casa le hice la advertencia de que pasase lo que pasase en el colegio, no se peleara bajo ningún concepto. Ese día Eva, David y Sandra tenían que volver al entrenamiento y yo tenía que volver junto a los demás para hacer nuestro entrenamiento avanzado, aunque seguramente la misión de Whasington comenzaría ese mismo día, tenía que avisar a Eva.
Después de dejar a Eva en el colegio con Alicia y justamente antes de despedirme de Eva le expliqué que con toda seguridad ese día nos mandarían a una misión, entonces Eva me miró, se acercó y me besó. –Ten cuidado ¿Vale?.
Yo sonreí y me quedé mirando a Eva. –Tranquila preciosa, ya sabes que yo siempre vuelvo— Eva sonrió y volvió a besarme mientras me agarraba de las manos.
—Ve con cuidado ¿Vale?
—Lo haré.
Eva se fue a coger un taxi y yo me quedé solo allí. Poco después caminé hasta conseguir un taxi que me llevara al Madison Square Garden. Cuando me subí al taxi me encontré de nuevo con Ben, el mismo taxista que me había llevado el día anterior.
—Hombre… buenos días. ¿A dónde?
—Al Madison Square Garden. Como ayer— respondí.
Ben me llevó hasta el lugar de entrenamiento mientras me hacía preguntas sobre si había visto las noticias y lo de la aparición de los cuatro cadáveres. Cuando llegamos al estadio me despedí y salí del taxi justo al mismo tiempo que Luci y Ethan llegaban en su moto. Nada más verlos me acerqué y saludé a Ethan estrechándole la mano.
—¿Qué tal estas?— me preguntó.
—Bien… te vi anoche en televisión. Ya me enteré de lo que pasó. No entiendo como llegaron hasta allí esos cuerpos— respondí.
En ese momento la cara de Ethan cambio y me miró, Luci también lo hizo. Su expresión era extraña, como si supieran algo que tuviera que ver conmigo. —¿Qué pasa? ¿Me he perdido algo?.
—¿Has hablado con tu hermano?— me preguntó Luci.
—¿Con mi hermano? No, ¿Por qué?.
Entonces Ethan comenzó a hablarme en voz baja. –Esos chicos entraron en mi bar mientras estaba tu hermano bebiendo sin parar. Hubo movida y el salió fuera a pelearse con ellos, ya no lo volví a ver después. Lo siguiente que vi fue a los chicos muertos.
—¿Me estas diciendo que mi hermano los mató? Eso no es posible.
—Yo solo te cuento lo que vi. No lo vi matarles, pero aparecieron muertos después de que salieran fuera a pelearse. Creo que la mejor manera de salir de dudas es que hables con el— dijo Ethan haciéndome un gesto con la cabeza. Al darme la vuelta vi a mi hermano hablando con Weaber y Cooper. Me fijé bien y vi que mi hermano iba vestido de una forma extraña, luego vi como los dos militares lo saludaban y mi hermano se cuadraba.
—¿Qué ha pasado?— me pregunté al tiempo que miraba a Luci.
Seguidamente vi salir a varias personas con un ataúd en alto, a los que se unió mi hermano enseguida. Yo no entendía nada de lo que estaba pasando, rápidamente me puse a correr hacia ellos. Cuando llegué me planté delante de mi hermano.
—¿Qué pasa? ¿Quién ha muerto?
—Rose…— murmuró mi hermano.
—No… eso no puede ser— respondí. No podía creerme lo que me estaba diciendo.
—Ahora mismo es el funeral— dijo mi hermano pasando de largo de mí y acercándose con los demás hasta un coche fúnebre que acababa de llegar. Rose era una más que se unía a los funerales de ese día.

Me encontraba en el cementerio en pleno funeral. Eva y los demás habían comenzado a llegar poco a poco, conforme se habían ido enterando de lo ocurrido. Cuando Eva llegó tuve que abrazarla para que no se derrumbara, de alguna manera se culpaba de no haber pensado en que algo malo le pasaba a Rose, tuve que calmarla con todas mis fuerzas mientras el padre Kaleb llevaba a cabo la ceremonia con sus palabras. Las palabras y el entierro de Rose fue el ultimo, momentos que me fijé en mi hermano, entonces este comenzó a hablar.
—Desde el día que conocí a Rose supe que ella y yo tendríamos un futuro prometedor pese a que el mundo tal y como lo conocíamos había llegado a su fin. Ella para mi fue la luz en medio de una oscuridad que pensaba que no iba a terminar nunca. Ella me animó a seguir luchando por sobrevivir y construir un futuro juntos. Juntos íbamos a traer una vida a este mundo. Ahora solo puedo pensar que esté donde esté… habrá encontrado la verdadera paz— Carlos se limpió las lagrimas y nos miró a todos. –Gracias por venir.
Todos fuimos acercándonos a Carlos para darle el pésame, cuando me acerqué yo le di un abrazo y luego lo miré. –Si necesitas estar con alguien, las puertas de mi casa están abiertas para ti para que te quedes todo el tiempo que quieras.
—Muchas gracias— respondió mi hermano dándome un fuerte abrazo.
Después de eso Eva y yo nos alejamos cogidos de la mano. Sentía mucho lo que había pasado y no dejaba de mirar a Eva. La cual parecía muy afectada, más de lo que había creído en un principio.
—Lo superaras. Tranquila.
—No es eso— respondió Eva. –Pero… siento que hay algo raro en todo esto. La hora de llamada no coincide con la hora de llegada de tu hermano. Quiero decir, tu hermano dice que llegó a tal hora y ella ya estaba muerta, pero sin embargo la llamada es de ese momento y se que el no llamó. Se que la que llamó fue Rose.
—¿Qué quieres decir con eso? ¿Crees que mi hermano miente?— pregunté yo. –No entiendo el porque debería hacer eso. Quizás se equivocó con la declaración. En esos momentos estaría de los nervios. Y tú también estás nerviosa. Lo mejor que puedes hacer es relajarte y dejar de pensar en estas cosas.
Mientras caminaba por el cementerio vi a Yuriko, esta se acercó a mí. –Esta tarde es cuando nos envían a Whasington. Será mejor que te prepares… voy a hablar con tu hermano.
Después de recibir esa noticia no pude evitar resoplar. Justo en esos momentos donde acababa de perder a mi cuñada de forma trágica, tampoco estaba seguro de que mi hermano estuviese muy dispuesto para algo así.
—No entiendo porque debes irte. Justo después de esto.
—Es mi trabajo… es una forma de pagarnos aquí nuestra estancia. Tienes que entenderlo— dije mientras le daba un beso en la cabeza.
—Yo lo entiendo, pero Vicky no entenderá que su padre tenga que salir ahí fuera de nuevo con esas cosas después de haber estado buscando tan desesperadamente un lugar como este donde echar raíces. ¿Cómo pretendes explicárselo? Es una niña y no lo entenderá.
—Si… si que lo entenderá— respondí. –Lo entenderá por que así es este mundo.
—Tendrás que ir a su colegio a explicárselo— dijo Eva.
Después del cementerio fui a casa a cambiarme de ropa para ir después al colegio a ver a Vicky y explicarle que me tenía que ir. Eva por su parte, había vuelto al puerto con David y Sandra para seguir con su entrenamiento. Cuando llegué al colegio vi también a Mike junto a un niño y una niña que suponía que eran hijos suyos. La niña lloraba y el niño estaba más tranquilo, seguidamente este los abrazó y estos corrieron a los brazos de una mujer afro americana delgada y muy guapa. Al verme, este alzó la mano para saludarme. Cuando me acerqué me estrechó la mano y me presentó.
—Ella es mi mujer kendra, y ellos son mis hijos Jeremy y Beth.
—Yo soy Juanma— dije presentándome. Justo en ese momento una pequeña silueta de cabello rubio se lanzó sobre mis piernas, al mirar hacia abajo vi a mi hija.
—Papá, me alegro de verte.
—Y yo a ti tesoro. He venido porque tengo que decirte algo. Papá tiene que salir un tiempo de viaje, pero volveré pronto. Prométeme que te portaras bien. ¿De acuerdo?.
—Vale, pero ten cuidado— respondió la pequeña. Lo cierto es que se lo tomó mejor de lo que esperaba. Entonces miré a los hijos de Mike.
—Mira, ellos son Jeremy y Beth. ¿Por qué no vas a jugar con ellos? Seguro que os haréis muy amigos.
Vicky miró a ambos niños y seguidamente los tres salieron corriendo al patio a jugar mientras Mike, Kendra y yo nos quedábamos allí de pie.
—Ten cuidado en esa misión. ¿Vale cariño?.
—Lo haré, no te preocupes— respondió Mike a la vez que besaba a su mujer.
Un rato después Mike y yo nos presentábamos en el puerto, en el lugar donde nos habían indicado. Allí estaba el resto de nuestro equipo, incluido mi hermano. Traté de acercarme a el para preguntarle que hacía allí en lugar de estar tranquilo en casa o en nuestra casa, pero Mike me lo impidió.
—Es mejor que por el momento no le digas nada. Supongo que si ha elegido ir en la misión es por que necesita desahogarse un poco. Disparar contra esos monstruos es una forma de quitarse el cabreo de encima. Dejale, ya hablaras más tarde con el.
Al poco rato de estar allí apareció un barco con el nombre Queen Zenobia, el barco que nos llevaría por el mar hasta estar cerca de Whashington. El mismo barco desde el que despegaríamos para tomar tierra en la ciudad de la casa blanca donde se llevaría acabo nuestra misión. Antes de subir al barco llegaron David, Eva y Sandra. De los cuales pude despedirme, en especial de Eva a la que abracé con todas mis fuerzas.
—Volveré pronto. Te lo prometo— dije mientras la besaba.
Unos minutos después me encontraba a bordo del barco en dirección a nuestra misión. Esperaba que saliese bien y que no tuviéramos muchos problemas. Tenía que regresar por mi hija y por mi futura mujer.
*****
Manhattan…
Hospital…18:00 de la tarde…

Sheila había logrado conseguir una tarjeta de seguridad gracias a un compañero. Una tarjeta que le permitiría descender hasta el nivel más bajo del hospital. Un lugar secreto solo apto para algunos, mientras caminaba hacia el ascensor que la llevaría hasta allí, no dejaba de pensar en que se la cargaría si la descubrían. Algo que podría costarle la prisión. Llegó al ascensor y miró a ambos lados del blanco e iluminado pasillo, era ahora o nunca.
Sheila puso la tarjeta en el ascensor y este se abrió rápidamente, ella se metió dentro como si fuera una flecha, pulsó el botón y el ascensor comenzó su descenso mientras Sheila rezaba para que no la pillaran, quería descubrir de que se trataba todo aquello del “Proyecto renacer” del que no había sido informada, pero a medida que el ascensor descendía también se preguntaba si esa curiosidad no le iba a costar cara.
Por fin el ascensor llegó abajo del todo y las puertas se abrieron, haciendo que Sheila se sobresaltara. Ante ella se encontraba un pasillo largo, blanco y totalmente iluminado. Iba a salir, pero entonces dos personas con traje aislante pasaron por delante y ella tuvo que esconderse para evitar ser vista. Arriba había contado con la ayuda del encargado de las cámaras que según Rachel estaba con la guerrilla, pero allí abajo estaba por si sola, no era algo que le hubiese pedido nadie de la guerrilla, estaba allí por pura curiosidad y ganas de saber que se traían entre manos en aquel lugar.
Cuando las dos personas con traje aislante desaparecieron, ella salió y miró hacia el lugar por el que habían aparecido aquellas dos personas, allí había una habitación con más trajes. Necesitaba uno si quería continuar por allí abajo, la cantidad de virus que podían flotar por allí podía ser enorme, y no quería ser la responsable de ningún tipo de brote. Caminó rápidamente hasta el cuartito y se metió dentro, rápidamente comenzó a ponerse uno de los trajes que había allí. Una vez tuvo el traje puesto volvió a salir al pasillo y comenzó a recorrer el pasillo. Aquel lugar era más grande de lo que había pensado en un principio, pasó por delante de varias puertas y en ellas vio la señal de peligro biológico. Podía imaginarse que al otro lado había cosas importantes.
Llegó a un pasillo tras cruzar una puerta, estas se cerraron y entonces recibió un chorro de vapor, después de recibir el chorro las puertas se abrieron y Sheila pudo seguir su camino. No tardó en llegar a una zona donde había multitud de celdas con cristales transparentes, muy similares a la celda donde estaba Levine. La única diferencia era que en aquellas salas había No Muertos, había muchísimos, había hombres y mujeres, todos sin ropa. Sheila se acercó a uno y vio de cerca a los No Muertos, no podía creerse que hubiese algo así debajo del hospital y debajo de la ciudad, era un descubrimiento terrible. Algo que no se esperaba. Allí abajo debían haber miles de infectados, entonces se fijó en unos que estaban en mejor estado que los demás, a esos incluso los conocía. Eran los médicos que habían muerto. ¿Qué hacían allí? Se suponía que habían sido enterrados en el cementerio ese mismo día.
—Dios mío…
*****

Barco…
Cerca de Whashington Dc…

Estábamos en la cubierta del barco y mi hermano estaba mirando al mar mientras los demás mantenían las distancias, ninguno de ellos quería acercarse, algunos creían que era mejor dejarlo solo, pero yo creía que lo mejor era acercarme a el y hablar del tema o de cualquier otro. La cuestión era que supiera que no estaba solo, que supiera que yo estaba allí. Me acerqué poco a poco y me situé a su lado, justo en ese momento cuando iba a hablar, el abrió la boca.
—A Rose le encantaba el mar. Cuando nos conocimos… ella y yo solíamos quedarnos mirando al mar después de hacer el amor. El mundo se había ido a la mierda pero éramos felices, conocerle me hizo olvidar la miseria en la que se había convertido mi vida por culpa de esos monstruos. Por culpa de esa escoria apestosa. No hay día que no les maldiga por aparecer en nuestras vidas.
—Entiendo muy bien lo que sientes. Yo también perdí a alguien amado. Perder a Lidia me supuso un fuerte golpe para mí.
—Ya me contaste lo de Lidia, pero a ella no la mataste tú. No le volaste la cabeza por que se había convertido en uno de esos putos seres. No te imaginas lo que es matar así a alguien a quien amas.
—Pero me hago una idea, me hago una idea por que aunque haya sido en circunstancias diferentes, ambos hemos perdido a gente. Ambos perdimos a nuestros padres.
—No menciones a papá y mamá. Tú no estabas allí, tú no tienes que ver cada noche en sueños como mueren. No me vengas con gilipolleces como esa de que ambos hemos perdido a gente.
—Pero lo siento como punzadas en mi corazón. No soy de piedra. ¿Entiendes? Tu habrás visto morir a nuestros padres, pero yo he visto morir a muchas personas por culpa de mis decisiones erróneas, yo he estado más de un año ahí fuera viendo el horror cada día, preguntándome a mi mismo quien sería el siguiente en caer o si sería yo mismo. Ha muerto mucha gente a mí alrededor. Ambos hemos perdido mucho. Así que no me digas que no te entiendo… porque… porque desde que comenzó todo esto, cada día os di por muertos. No me atreví a buscaros por que tenía miedo, tanto de enfrentarme a esos seres como de enfrentarme a la posibilidad de que habíais muerto— las lágrimas comenzaron a surgir tanto en mis ojos como en los de mi hermano. —¿Sabes que pensé en cuando te volví a ver? pensé en que había vuelto a encontrar a mi familia.
—Yo también pensé eso mismo— dijo al fin mi hermano. –Con tu reaparición vi de nuevo la luz.
En ese momento sonreí y miré a mi hermano. –A partir de ahora siempre estaremos juntos y nos apoyáremos el uno al otro. Recuperaremos el tiempo perdido.— mi hermano y yo nos abrazamos en ese momento, solo la aparición de Yuriko hizo que nos separáramos, esta traía unos pequeños vasos en una bandeja y una botella de sake. Los demás no tardaron en acercarse. Estaban todos, Yuriko, Vanesa, Mike, Juan, Manuel, Luci, Roice, Marlon, Jill y Sid. Todos se acercaron a nosotros, seguidamente Yuriko comenzó a darnos un vaso a cada uno.
—¿Qué significa esto Yuri?— preguntó Carlos.
—En mi país. Cuando alguien muere y se le quiere honrar, se bebe sake en su honor, por eso quiero proponer un brindis en honor a Rose y que esté donde esté, haya encontrado la paz— dijo Yuriko.
Cada uno teníamos nuestro vaso, en ese momento mi hermano alzó el suyo. –Por Rose.
Seguidamente todos le dimos un trago y brindamos al mismo tiempo que el barco echaba anclas.  Fue entonces cuando el sargento Cooper apareció en cubierta. –Muy bien chicos y chicas, es hora de ponernos en marcha, tenemos Whasington ahí al lado. Que empiece la misión— Todos dejamos los vasos en el suelo y nos encaminamos hacia el helicóptero super puma de color verde que nos esperaba en cubierta. Antes de comenzar a subirnos, el sargento Cooper nos dedicó unas últimas palabras. –Os quiero a todos de vuelta.
Cuando ocupamos nuestro sitio en el helicóptero me quedé mirando a mi hermano mientras Vanesa y Yuriko se ponían a los mandos del aparato. Un minuto después el helicóptero despegaba en la noche. En esos momentos sentí que dentro de poco volvería a pisar ese mundo hostil que tanto me había esforzado en dejar atrás. Miré a Luci en sus ojos vi una expresión que podría compararse con la mía. Ambos estábamos regresando al infierno.
*****
Manhattan…

Eva había llegado a casa de Carlos y Rose después de pasar por el hospital y conseguir el informe de muerte de Rose después de pagar una cierta cantidad de dinero. En el informe estaba todo, la hora de la muerte de Rose, la misma que había dado este, también estaba la declaración de los hechos, en el informe ponía la hora a la que se había encontrado muerta a Rose. La misma hora que marcaba la llamada perdida, se suponía que si Carlos la encontró muerta a esas horas y tuvo que dispararle, nadie podría haber hecho una llamada, había algo raro en todo eso. Había algo en la declaración de Carlos que no le cuadraba.
Una vez al cruzar la puerta del apartamento la cerró y encendió la luz. El apartamento estaba tal y como lo habían dejado, no habían tocado nada salvo el cuerpo. Era más, el levantamiento del cadáver al decir que estaba infectada, había sido rápido y no habían hecho preguntas, se habían limitado a tomar declaración al implicado, al único, a Carlos.
Eva comenzó a buscar por toda la casa, necesitaba algo que le cuadrara con los hechos. En ese momento vio algo que le llamó mucho la atención, allí había una mancha de sangre. La cual tenía la forma de un pie descalzo. Rápidamente echó un ojo al informe, justo en la parte donde se describía la ropa que llevaba la victima. En el informe decía que la victima llevaba zapatillas de deporte en el momento de la muerte, así que esas marcas de pies ensangrentados no podían ser suyos. Ahí estaba la primera pista que hacía que la versión de Carlos no cuadrara en absoluto.
Eva siguió caminando por la casa hasta que llegó al cuarto de la colada, nada más entrar notó un olor que le era muy familiar, era olor a sangre. Siguió el olor hasta que debajo de unas sabanas encontró un montón de ropa de hombre sucia, en concreto sucia de sangre. Esa ropa era de Carlos, no podía ser de otra persona. Eva cogió las prendas y las observó con atención, en el informe no ponía nada de ellas cuando debía estar, con lo cual Eva pensó que Carlos la había ocultado. Fue en ese momento cuando Eva supo que Carlos ocultaba algo.
*****

Whashington dc…
22:15 horas…

El helicóptero comenzó a sobrevolar la ciudad sobre la que íbamos a descender en cualquier momento. Yo observaba las calles alumbradas por el foco del helicóptero, estas estaban vacías y en ruinas. No se veía ni un solo No Muerto, aunque me imaginaba que eso no iba a ser así durante mucho tiempo. Más bien podía imaginarme que pronto nos encontraríamos con ellos, era solo cuestión de tiempo. En mi interior sentía una sensación extraña, una mezcla de miedo y alivio. Aquello al fin y al cabo no iba a ser tan terrible, si pasaba algo podrían venir a ayudarnos y sacarnos de allí para llevarnos de nuevo a un lugar seguro.
—Voy a tomar tierra— dijo Vanesa por el micro para que todos la escucháramos.
Todos los demás asentimos y nos preparamos para el aterrizaje. Todos llevábamos el mismo uniforme de color negro con un fénix dorado bordado en el centro. Debajo de este llevábamos una especie de traje de neopreno que nos protegería de las mordeduras.
Cuando por fin tomamos tierra comenzamos a descender, estábamos justo delante de la casa blanca. La misión había comenzado de forma oficial y yo ya tenía ganas de darla por finalizada y volver a casa con Eva y Vicky.

1 comentario:

  1. Jefe, yo le echaría un vistazo al texto y pondría Washington, pero aparte de esto, el capitulo está redondo.

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