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jueves, 26 de septiembre de 2013

NECROWORLD Capitulo 7



Día 31 de Julio de 2009
Día 414 del Apocalipsis.
Manhattan 00:30 de la noche.

Mi hermano y Rose se acababan de marchar después de cenar y que Carlos me contara todo sobre las cosas de la ciudad, la valla y sobre todo de todo el asunto de Dorian. El asunto de Dorian era lo que más me llamaba la atención, según mi hermano no creía que este hombre hubiese muerto y que la aparición de aquellos tipos en las vallas y el intento de asesinato del general Graham tenían mucho que ver con el tal Dorian.
Por lo que me había contado el tal Dorian era un autentico maniaco, un tipo que había hecho cosas terribles en la ciudad, desde el asesinato a la violación, incluso me contó que el que el general no tuviera pierna tenía que ver con Dorian. Según Carlos, para el, Dorian seguía vivo en algún lugar del país con hombres a su mando, y aunque era una teoría de Carlos… el creía que los de la guerrilla tenían algo que ver con Dorian.
Dorian, Dorian, Dorian… incluso el nombre me daba escalofríos, mi hermano lo había descrito como un monstruo, el tipo de monstruo en el que se habían convertido personas de mi pasado.
Tras la marcha de mi hermano y con los niños ya dormidos, a pesar de que Luci no estaba todavía, pero íbamos a comenzar la reunión. Quería saber que pensaban mis compañeros del lugar en cuestión y ya que podíamos irnos si queríamos, tenía que saber que querían hacer ellos.
—Bien… ya sabéis para lo que estamos aquí reunidos, aunque haya alguien más de lo esperado— dije mirando a Yuriko. –Supongo que esto también te lo puedo decir a ti. Bien, las cosas en la ciudad están así, hay una especie de pequeña revuelta y hay maleantes intentando abordarla y cargarse a uno de los fundadores. No es la clase de ciudad pacifica que esperábamos y eso en mi opinión complica un poco las cosas para quedarnos. Tenemos opciones de marcharnos, pero eso nos acarrea ciertos contras.
—¿Irnos? ¿A dónde?— preguntó David.
—No lo se, esta claro que no nos conocemos este país. Podríamos desplazarnos, pero en caso de hacer eso no podríamos bajar la guardia en ningún momento. No sabemos la clase de gente que vive en este país ni como son. Solo conocemos lo que hemos visto, lo cual nos hace hacernos una idea de lo que nos podemos encontrar.
—A ver si lo entiendo, nos propones marcharnos de la ciudad a sabiendas de que las podemos pasar ahí fuera… esto no es como España, aquí la población de No Muertos es mayor y…
—Y el número de saqueadores y grupos armados es mayor que es España. Además, ahí fuera esta Dorian.— añadió Yuriko.
—Por eso lo digo, lo que estoy exponiendo aquí es, quedarnos sabiendo que es lo que pasa y que en cualquier momento puede estallar una guerra o salir ahí fuera y arriesgarnos a un viaje hacia lo desconocido. Así que haremos lo que votéis. ¿Nos vamos o nos quedamos?— concluí.
Justo cuando iban a votar, alguien llamó al timbre, fui a abrir y me encontré con Luci. La cual apenas se tenía en pie debido a la borrachera que llevaba.
—Llegas tarde a la reunión— dije agarrándola para que no se cayera.
—Lo se, lo se, pero tenía que celebrar que estoy viva.
—Te has perdido toda la reunión, ahora toca votar.— respondí.
—Bueno, yo me voy a la cama, espero que no te importe que me quede esta noche aquí. No encuentro las llaves de mi casa… por cierto, votéis lo que votéis… yo voto que si. Buenas noches.
Después de acostar a Luci volví al salón con los demás y volví a formular la pregunta. –Muy bien, ¿Qué hacemos? ¿Nos vamos o nos quedamos?.
—Nos ha costado mucho llegar hasta aquí y aunque aquí ocurra lo que ocurre no es lo mismo que ahí fuera. Por los niños y porque tengan una vida lo más parecido a una vida normal que podrían tener en una situación normal. Voto por quedarme— dijo Eva levantando la mano.
—Yo también voto por quedarme. Esto no puede ser peor que estar ahí fuera— David levantó la mano.
—Me quiero quedar—dijo Alicia. –Ahora tengo que pensar en mi hijo.
—Yo solo me iría si os marchaseis todos, pero aquí esta también mi mejor amiga— Vanesa miró a Yuriko. –Me quedo.
—Yo no quiero arriesgarme más. Me quiero quedar y tratar de recuperar mi vida— dijo Sandra. –Aquí, pese a que no sea perfecto… viviré mejor que por ahí fuera y no estaré temiendo constantemente por mi vida.
—Muy bien, pues nos quedamos. Luci estará de acuerdo en quedarse— respondí.
Así decidimos pasar a vivir nuestra nueva vida en lo que quedaba de Manhattan, por fin habíamos decidido que era allí donde íbamos a echar raíces y a tratar de recuperar nuestras vidas. Y a decir verdad, pese a todo… yo tampoco quería marcharme.

3 meses después.
Día 1 de Noviembre de 2009
Día 507 del Apocalipsis.

Habían pasado tres meses desde que habíamos llegado a Manhattan. Durante ese periodo habíamos disfrutado de lo más parecido a unas vacaciones. Cada uno tenía su casa y estábamos teniendo lo más parecido a una vida normal. Ya no habían vuelto a sacarle sangre ni a Vicky ni a Luci. Ya tenían más que suficiente para sacar vacunas a partir de esa sangre. Los científicos de la ciudad habían logrado sacar una vacuna idéntica a la que crearon los científicos de Madrid y ya habían empezado a distribuirlas. Nuestro grupo fue de los primeros en ser vacunado. Solo aquellos que tenían alguna enfermedad o las mujeres embarazadas no habían sido vacunados, eso podría traerles complicaciones. Durante ese tiempo no había vuelto a saber nada de aquel tipo que había conocido durante la falsa cuarentena. Y justamente el 1 de Noviembre Vicky empezaba el colegio y la mayoría de nosotros comenzaba en sus respectivos trabajos. Lo más importante era que en esos tres meses no habíamos vuelto a ver ni un solo No Muerto, estábamos recuperando nuestras vidas.

Estaba esperando a Vicky que estaba lavándose los dientes, ya llegábamos tarde a su primer día de clase. Nos habíamos enterado de que Alicia iba a ser su profesora y la pequeña estaba contentísima, Eva y yo también lo estábamos, ya que nuestra pequeña a la que al entrar en la ciudad habíamos adoptado legalmente iba a estar con alguien de confianza.
—Vicky cariño. Es hora de irnos— dije desde el salón.
La pequeña no tardó en salir del baño y acercarse corriendo al salón donde se nos quedó mirando a Eva y a mi.
—Estoy nerviosa papi— dijo la pequeña poniéndome muecas buscando una especie de compasión por mi parte para no llevarla al colegio, pero el colegio para los niños era allí una obligación. No podíamos perder más tiempo, también Eva empezaba su instrucción junto a David.
Cuando Vicky ya estuvo lista, los tres salimos de casa y nos cruzamos con la doctora Sheila, con la cual habíamos hecho bastante amistad desde que habíamos llegado.
—¿Dónde va esta niña tan guapa?— preguntó Sheila acariciándole la cabeza.
—Es mi primer día de colegio— respondió la pequeña con una sonrisa.
—Ya veras como haces muchos amigos— luego Sheila me miró. –A ti se te espera en el Madison Square Garden para la asignación de la misión de mañana y para que conozcas a tu equipo.
—Allí estaré cuando deje a mi hija en el colegio— respondí.
Realmente no recordaba que me tocaba ese día y la ropa que llevaba no era la más adecuada para ello, llevaba ropa que me hacía parecer un abogado o algo parecido. Pasaría por casa para cambiarme.
Después de despedirnos de Sheila bajamos a la calle y comenzamos a caminar hacia el colegio, el cual quedaba a solo unas tres manzanas de donde vivíamos, cuando llegamos pude ver multitud de niños de todas las edades, hacía tiempo que no veía nada así y me parecía increíble, desde ese punto de vista me sentía tranquilo y libre, el mundo infernal que habíamos conocido antes de nuestra llegada había sido solo un mal recuerdo.
Cuando pasamos al interior del edificio pude cruzar la mirada con varios padres, estos nos miraban como si fuésemos la novedad… aunque después de las entrevistas que nos hicieron para la televisión tampoco me sorprendía tanto. Hacía dos meses que tras situarnos en la ciudad y arreglar papeleo, habíamos sido invitados a un programa de entrevistas, el cual formaba parte de la parrilla del único canal en emisión donde la mayoría del tiempo emitían reposiciones de series y películas y algún que otro programa, algo que según los altos mandos de la ciudad servía para devolver la normalidad a los habitantes. Tras nuestro paso por el programa éramos conocidos como los supervivientes de España, aunque eso no nos libraba de las miradas recelosas de los demás.
Llegamos a la clase que nos habían indicado y enseguida nos recibió Alicia, la cual era un manojo de nervios y temblaba como un flan.
—Estoy nerviosísima. Por un lado por esto y porque es la primera vez que desde que tengo al niño me separo tanto tiempo de el— dijo Alicia mirándonos a Eva y a mi.
—¿Con quien lo dejaste?— preguntó Eva.
—Lo dejé en la guardería de este mismo edificio, pero no podre verlo en un buen rato.
En ese momento sonó la campana que indicaba que todos los niños tenían que entrar a clase, así que me agaché junto a Vicky y le di un beso en la frente. –Pórtate bien ¿Vale?.
Vicky asintió y entró en clase, Alicia nos dedicó una sonrisa y entró justo detrás, luego cerró la puerta.
Eva y yo comenzamos a caminar por el pasillo en dirección al exterior. Cuando salimos a la calle fue el momento de despedirnos, ella tenía que coger un autobús que la llevaría al mismo lugar donde comenzaría su instrucción.
—Bueno cariño, te veo por la noche— dijo Eva agarrándome por las manos. –Espero que lo que tengas hoy sea leve.
—Tu también— la besé. –Te quiero.
—Yo también te quiero.
Después de eso nos despedimos y yo comencé a caminar por la calle de regreso a mi casa. A cada paso que daba miraba a mi alrededor, veía que era como una ciudad normal, la misma que hace años. Ahora estaba viviendo en ella después de que el mundo se fuera al infierno. La única diferencia con lo que había sido la ciudad anterior era el tráfico, el cual se había visto reducido drásticamente.
Nuestro apartamento se encontraba cerca de China Town, lugar donde se concentraba la máxima población de habitantes de la ciudad. Cuando llegué a casa me cambié de ropa y volví a bajar a la calle donde pedí un taxi. Este paró cerca y me subí rápidamente, el hombre que estaba al volante era Afro Americano, se parecía mucho a Wesley Snipes, algo que hizo que me lo quedara mirando.
—Si, ya se que me parezco. ¿Dónde le llevo?
—Al Madison Square Garden, me están esperando.
—Muy bien, allá vamos. Como no hay trafico estaremos allí en un momento— entonces este me miró. –Un momento… ¿No le conozco? ¿No es de los supervivientes que llegaron de España?.
—Si, me llamo Juan Manuel— respondí.
—Su historia en televisión me dejó flipado— el conductor se dio la vuelta y tendió la mano para que se la estrechara. –Un placer tenerle en mi taxi, soy Benjamín Douglass, pero puede llamarme Ben.
—Un placer— respondí estrechándole la mano a mi nuevo amigo. Poco después nos pusimos en marcha.
*****

Sheila seguía con la misión que le habían encomendado y se pasaba las veinticuatro horas del día observando y vigilando a Levine. Podría haber facilitado las vacunas, pero el objetivo de la guerrilla no era la vacuna, era ese hombre, al que tenía que sacar de allí a la menor oportunidad, pero no sería fácil, había demasiada vigilancia en este y no podría dar más de dos pasos, además de que los otros que custodiaban a Levine eran amigos suyos.
La estancia donde estaba Levine estaba completamente iluminada y era muy parecida a una habitación de lujo con todas las comodidades que una persona podría necesitar, incluso se rumoreaba que de vez en cuando le traían mujeres, algo que Sheila no había visto ni podía asegurar. En ese momento Sheila observaba como Levine estaba sentado delante del televisor de plasma viendo “Tom y Jerry”, justo en ese momento en la pantalla Jerry le estaba prendiendo fuego a la cola de Tom y esta salía corriendo, algo que hacía retorcerse de la risa a Levine.
—Parece que se divierte.
La voz de Rachel sorprendió a Sheila y esta se dio rápidamente la vuelta. —¿Qué haces tu aquí?.
—Me han asignado la vigilancia de este.— decía Rachel mientras miraba a los dos guardas a los que les hizo una señal. –Cambio de turno.
Los dos soldados se marcharon y Rachel y Sheila se quedaron solas, fue entonces cuando Rachel comenzó a hablar. –Seré breve. Se esta elaborando un plan para sacarlo de aquí, pero les llevará tiempo ahí abajo. Por lo tanto nos toca esperar.
—¿Qué pasa con mi misión entonces?— preguntó Sheila.
—Te seguirás ocupando de ello, este no saldrá de aquí mientras siga la investigación con su sangre, sin embargo se han añadido misiones nuevas para ti.
—¿De que tipo?— preguntó Sheila en voz baja y mirando de reojo a las cámaras de seguridad, temía que las escucharan.
—No te preocupes. Nadie nos escucha, al menos nadie que pueda causarnos problemas. Veras… tu misión ahora es también vigilar a los nuevos que llegaron hace tres meses. Papa Angelito esta muy intrigado con ellos. Especialmente en el líder, ellos son los únicos que saben como están las cosas fuera de aquí.
—No creo que sepan demasiado, pero lo haré.
—También quieren que averigües de que bando están. Perfectamente podrían estar mintiendo sobre lo que han vivido y ser enviados de Dorian. Lo cual también sería un problema.
—Creo que no mienten. Yo misma tuve una charla con el líder de ese grupo y no parecen enviados por nadie, es más… uno de ellos es hermano de uno de los hombres del general. Por no hablar de que tanto la niña como una de las chicas no llevaban el virus, su historia a mi me cuadra— respondió Sheila.
—Bueno, lo de Dorian era una idea mía. De todos modos aprovecha que vives en su mismo bloque para averiguar cosas sobre ellos.
—Muy bien— respondió Sheila.
Ambas chicas volvieron a mirar al interior de la habitación a través de los cristales y vieron que Levine estaba de pie mirando hacia ellas, aunque los cristales para Levine no eran más que espejos y no podía ver quien o que había al otro lado, sin embargo estaba parado de pie mirando como si las estuviese viendo.
*****

Luci se bajó de la moto y se quitó el casco justo en frente del Madison Square Garden. Había venido en la moto con Ethan, el mismo Barman que había conocido unos meses antes y con el que había comenzado una relación hacía casi dos meses. Ethan era de los pocos habitantes de la ciudad que tenía un vehículo a gasolina propio, en este caso una moto de gran cilindrada de color negro. Unos segundos después de que Luci se bajara, también el se quitó el casco.
—¿Paso a buscarte cuando termines?— preguntó Ethan.
—Mmmm… no, mejor no. Ya volveré yo sola a casa. Además, no se el tiempo que estaremos aquí.
—Muy bien, pues nos vemos esta noche— respondió Ethan, justo después, el y Luci se besaron. Después de eso, Ethan se volvió a poner el casco y se marchó.

Justo acababa de bajar del taxi y despedirme de Ben con un apretón de manos cuando vi la moto alejarse, lo siguiente que vi fue a Luci sonriéndome de oreja a oreja, la verdad era que desde que estaba con Ethan apenas la veíamos, aunque ella ya nos lo había presentado al poco de estar saliendo con el.
—Se te ve feliz. Tanto que apenas se te ve el pelo— le dije a Luci mientras le pasaba una mano por encima del hombro y caminábamos hacia el interior del estadio.
—Perdona… pero vivo en tu mismo bloque. Vosotros apenas os pasáis, a la que más veo es a Sandra… que por cierto empezaba hoy en el puerto, allí también les hacen la instrucción a David y Eva.
—Lo que no entiendo es porque nos hacen entrenar en sitios distintos en lugar de todos juntos— dije al tiempo que cruzábamos las puertas abiertas, enseguida una voz a nuestras espaldas hizo que nos paráramos de golpe y nos diéramos la vuelta. Allí estaba Weaber.
—Bienvenidos a la instrucción de combate avanzada. Síganme, les presentare a su equipo… ustedes son… Juanma y Luci.
Ambos asentimos y luego seguimos a Weaber hasta el interior del lugar, allí vimos un campo de entrenamiento con todo tipo de maquinas de gimnasia, también había dianas para practicar el tiro. También había como unos maniquíes en movimiento. También había estantes con todo tipo de armas de fuego, también me sorprendió ver armas de tipo medieval.
Mientras avanzábamos vi a varias personas allí, eran nuestro equipo, entre los que se encontraban mi hermano, Vanesa y Yuriko. Al ver a mi hermano me acerqué corriendo a el.
—¿Qué narices haces tu aquí?.
—Yuriko y yo hemos pedido el traslado a vuestra unidad. Me encantara ver que tal te desenvuelves en combate.  Y bueno… Vanesa será la piloto de nuestro equipo y Yuriko la copiloto. A los demás apenas los conozco pero te los presentaré.
Mi hermano comenzó a presentarme uno por uno a los miembros del equipo. Allí estaba Juan, un chico joven de unos treinta y cinco años, castaño  y de ojos verdes, de aspecto fuerte, aunque lo que más me sorprendió fue su procedencia, venía de Sagunto, un pueblo que estaba al lado de Puzol, este se estaba incorporando después de resultar herido en su última misión. También nos presentó a Manuel, un joven de unos veinte años también español, delgado y pelo rapado, también era su primer día y no tenía ninguna experiencia en combate. Mike era un tipo enorme que me recordaba a Abel en ciertos aspectos, la única diferencia era que el era un poco más joven, afro americano y no llevaba ningún tatuaje a la vista, sus brazos eran enormes y sus ojos eran de un penetrante color negro, me recordaba muchísimo al actor Michael Clarke Duncan que interpretó a John Koffey en la película “La milla verde”, luego estaba Roice, el cual había sido escogido como el capitán del grupo, un joven de más o menos mi edad de pelo corto, delgado y ojos marrones, me sonaba de haberlo visto en las patrullas que se veían desde que habíamos llegado. También estaba Marlon, un joven de piel morena y pelo negro de aspecto fuerte que venía de Hawai. Jill era la chica experta en comunicaciones y electrónica del grupo, apenas tendría los veinte y tenía una larga cabellera castaña y ojos azules. Finalmente estaba Sid, un hombre de unos treinta años delgado y con bigote que había sido policía de Manhattan. Éramos un equipo de doce personas.
Luci y yo nos presentamos enseguida, pero realmente ya éramos conocidos por todos ellos y por toda la ciudad.
—Muy bien. Las presentaciones ya están hechas, es hora de demostrarme lo que valéis— dijo Weaber de repente, enseguida miró a Luci. –Tengo entendido que eres buena con el cuerpo a cuerpo y la katana, elije una del estante y ponte en lo de los maniquíes. Ese ejercicio es el más indicado para ti, los maniquíes simulan que te están rodeando esos cabrones, cada vez que uno te toque emitirá un sonido, debes evitar eso y acabar con ellos.
Luci se agachó y se descolgó la bolsa de deporte del hombro, la abrió y sacó de ella su katana, la que había heredado de Hanzo. –Prefiero la mía— luego se encaminó hacia la zona indicada y se puso en el medio, una vez allí se fijó en que aquellos maniquíes se movían por raíles. Era fácil entender el funcionamiento de esa prueba. –Encendedlo— dijo Luci.
Weaber no tardó en poner a prueba a Luci y en encender aquella prueba, pronto los maniquíes comenzaron a moverse y Luci se preparó.
—¿Qué tal lo hace?— me preguntó Carlos.
—Es una maquina, quizás yo no estaría aquí de no ser por ella. Me ha salvado el culo más de una vez.
Luci no tardó en comenzar a mostrar sus habilidades con la espada, esquivaba a los maniquíes y les asestaba patadas a los que se acercaban. En pocos segundos, Luci había superado la prueba, dejando impresionados a todos los que no la conocían, especialmente a Weaber que observaba atónito a los maniquíes rebanados.
—No exagerabas con lo de que es hábil— dijo mi hermano.
—Ya te lo dije— respondí.
—Muy bien, ahora todos los demás, quiero practicas de tiro y cuerpo a cuerpo. Venga, esta tarde se os hará una prueba real— dijo de pronto Weaber.
Todos salvo los que habían pedido el traslado y ya llevaban tiempo ahí, comenzamos a entrenar.
*****

Eva, David y Sandra se habían encontrado en el puerto de Manhattan, habían coincidido con otros tantos novatos que habían empezado ese mismo día, las tareas de entrenamiento eran correr y pruebas bajo el agua, además de prácticas de tiro. La mañana se les estaba pasando rápidamente y había llegado el momento del descanso, momento que aprovecharon para conocer a unos cuantos, uno de ellos era un joven asiático llamado Ly y otra chica llamada Pamela de ojos marrones y larga cabellera negra.
—Yo siempre viví aquí en China Town. Al menos hasta que se armó todo este jaleo, sobreviví hasta que los fundadores del Fénix llegaron. Pudieron recuperar la ciudad, pero quieren ampliarla más y reconquistar otros lugares.— explicó Ly.
En ese momento el militar que estaba al mando los sorprendió y les pidió que se acercaran, cuando lo hicieron les sirvieron unas botellas de agua. Todos los que estaban allí comenzaron a beber con ansia, estaban muertos de sed.
David se bebió prácticamente la botella de un trago, justo después sintió como que le fallaban las piernas, rápidamente se derrumbó ante la mirada atónita de Eva. Ella quiso socorrerlo y avisar a los mandos, pero entonces se sintió mareada y cayó también al suelo, ni siquiera le dio tiempo a preguntarse que demonios estaba ocurriendo, poco a poco vio como los demás novatos iban cayendo, finalmente, Eva perdió el conocimiento.
*****

Era la hora del recreo y todos los niños del colegio habían salido a jugar. Para Vicky era la primera vez desde hacía mucho tiempo que tenía la oportunidad de jugar con otros niños de su edad, pero sin embargo se sentía apartada del resto. La pequeña se apartó y se sentó ella sola sobre el césped de un jardín a comer de la fiambrera que Eva le había preparado. No pasó mucho tiempo allí sola cuando un grupo de tres niños de unos doce años se acercaron a ella. Al verlos, Vicky se sintió amenazada y se puso de pie con los puños apretados, esos tres niños no le inspiraban confianza, uno de ellos al que le faltaban un par de dientes, era el que menos confianza le inspiraba.
—Tu niña… danos tu almuerzo.
—No— respondió Vicky tajantemente mirando directamente al niño al que le faltaban dientes, los otros dos estaban allí solo de espectadores.
—Tú eres la nueva ¿No? La que llegó con el grupo de ese país de mierda que se llama Ispaña. He oído muchas cosas de ti y tu papá, ese no es tu papá.
—Si que es mi papá— respondió Vicky clavándole la mirada.
—No lo es, tus padres de verdad se han muerto y ya no volverán. Ese papá que tienes es falso y nunca te va a querer.
—Tus padres si que no te quieren a ti porque eres muy feo— dijo Vicky empujando al niño. Entonces los otros dos se pusieron en guardia. Pronto, más niños comenzaron a acudir al lugar para ver que estaba pasando, eso hizo que Vicky se pusiera nerviosa.
—Mis padres están muertos— respondió el niño devolviéndole el empujón a Vicky. –Ahora dame tu almuerzo.
Los otros dos en ese momento se abalanzaron sobre ella y trataron de quitarle la fiambrera, pero Vicky se revolvió para evitar que se la quitaran, mientras forcejeaba alzó las manos y golpeó a ciegas mientras recordaba como se había defendido de algunos No Muertos antes de ser encontrada. Entonces vio como el niño sin dientes se lanzaba sobre ella. Vicky lo recibió con un golpe en plena cara con el puño cerrado, eso hizo que el niño sin dientes cayera al suelo de espaldas mientras se quejaba y se tocaba la nariz mientras la sangre comenzaba a salir.
—Me ha mordido, esta loca… me voy a morir— gritaba aquel niño mientras todos los demás se iban alejando de la escena entre gritos y acusaciones que tachaban a Vicky de ser uno de los monstruos.
Rápidamente acudieron varios profesores al lugar, entre los que se encontraba Alicia. Esta se apresuró a acercarse a Vicky y cogerla rápidamente de la mano para llevarla a otro lugar. Alicia se llevó a Vicky a un aula y allí la hizo sentarse mientras buscaba el botiquín para curarle los nudillos.
—¿Qué ha pasado Vicky?.
—Esos niños son gilipollas, se metieron conmigo y me dijeron que papá no me quería. Le di un puñetazo a ese capullo— respondió Vicky, esa forma de hablar casi hizo que Alicia rompiera a reír, pero no lo hizo.
—Escucha, no puedes pelearte así el primer día de colegio. Si tienes algún problema solo tienes que llamarme y yo vendré corriendo.
—Es que ese niño…
Alicia la interrumpió y se puso en cuclillas en frente de la pequeña para curarle los nudillos. –Escucha, los papas de ese niño se murieron y no tiene a nadie que cuide de el como de ti. Es probable que te tenga celos. No tienes que hacerles caso.
—Pero papá si me quiere.
—Claro que te quiere. Todos te queremos mucho— aclaró Alicia mientras le acariciaba el cabello. –Yo te quiero mucho también. Ahora vuelve al patio y busca amiguitos con los que jugar, se que en principio no es fácil, pero con lo alegre, simpática y divertida que eres, no tardaras en hacer amigos.
—¿Y que hago si ese niño feo se vuelve a meter conmigo?— preguntó Vicky.
—No le hagas caso— respondió Alicia, aunque suponía que después de que Vicky le hubiese pegado, este tardaría en volver a buscarle las cosquillas a la pequeña.
—Tía Alicia… ¿Dónde están los testículos? Es que tía Luci me dijo que si alguien me tocaba los cojones le pegara una patada en los testículos, pero como no sabía donde estaban le pegué un puñetazo en la nariz.
En ese momento Alicia rompió a reír. Ese tipo de consejos eran propios de Luci y no le sorprendía que hubiese aconsejado así a la pequeña.
—Venga cariño, ve al patio y luego a clase otra vez.
*****

Nuestro entrenamiento estaba dando sus frutos, yo me había apartado a practicar el tiro con ballesta junto a Juan y Mike. El gigantón afro americano me estaba dejando impresionado con su manejo de las armas, este se había dedicado a ser guarda espaldas de actores famosos de Hollywood, entre los que figuraban Brad Pitt y Denzel Whasington. Este agarró la ballesta y dio en el blanco cada vez que disparó.
—Es más fácil de lo que parece y también es un arma silenciosa.
Yo probé a disparar y la flecha salió por encima de la diana clavándose después en la pared. Juan se puso a mi lado y me pidió la ballesta. –Déjame a mí.
Juan disparó y dio justo en el centro de la diana, lo que hizo que sintiera vergüenza de mi mismo por haber fallado el tiro cuando mis dos compañeros habían acertado de pleno.
—No te apures vecino. Es cuestión de práctica— me dijo Juan. –Pronto le cogerás el truco.
—Si bueno, solo espero no tener estos fallos cuando este rodeado de caminantes… por cierto, me ha sorprendido mucho encontrarme a alguien de Sagunto aquí… era lo que menos me esperaba después de reencontrarme con mi hermano. ¿Cómo lograste salir de Sagunto?— pregunté finalmente.
—Durante la primera evacuación. Se puede decir que tuve suerte.
—¿Y a que te dedicabas antes del desastre?— volví a preguntar. Lo cierto es que ese nuevo compañero despertaba toda mi curiosidad.
—Antes de esto… bueno, no es algo que se pueda ir contando por ahí, pero eso ya pasó.—Tanto misterio me tenía en ascuas, pero dejé que Juan continuara. –Yo antes era asesino a sueldo, era así como me ganaba la vida.
—Te estas quedando conmigo— respondí con una sonrisa.
—No, no me estoy quedando contigo. Ese día que todo se fue a la mierda… yo acababa de hacer un trabajito y esperaba cobrar por mis servicios. Nunca cobré, así que me cargué a aquel pobre desgraciado para nada, aunque viendo el panorama… casi que le hice un favor.
—La muerte no es un favor para nadie— replicó Mike en ese momento.
—Comparado con ser uno de esos monstruos y deambular por ahí… es algo que yo preferiría. Además, fue rápido y no sufrió. Puede que sea un cabrón, pero no soy un puto cabrón. Nunca es nada personal… ahora aquí… se que estoy vivo porque los dioses están conmigo y me están dando la oportunidad de redimirme.
—Todos estamos aquí para buscar la redención a nuestros pecados del pasado. Estamos vivos por que se nos ha dado esta segunda oportunidad— replicó Mike rápidamente.
Me sentía cómodo entre ellos dos, tenía la sensación de que ellos dos y Luci iban a ser mis mejores apoyos ahí fuera. También estaba mi hermano, pero el parecía estar más a otra cosa.
*****

En algún lugar desconocido…
17:56 de la tarde…

David se despertó poco a poco y se vio tumbado en el suelo de madera de lo que parecía una habitación, nada más abrir los ojos se encontró con la mirada de Eva. Se fue levantando poco a poco y también vio a Sandra y a Ly, al igual que a sus otros compañeros novatos.
—¿Dónde cojones estamos?— preguntó David mirando a su alrededor mientras se tapaba la boca para no toser a causa del polvo.
—Joder… es real. La jodida prueba es real— dijo en ese momento Ly.
—¿De que estas hablando?— preguntó Sandra.
—Hablo de la maldita prueba de supervivencia de los novatos. Se trata de meter a los novatos en una gran mansión llena de podridos con un mínimo de armas y munición. Lo que viene a ser también un jodido juego de busca y consigue llaves.
David se acercó a la ventana con barrotes y miró al exterior, allí había varios militares preparados por si algo salía mal, también se fijó en un cartelito donde podía leerse: “Amityville 112 Ocean avenue”.

2 comentarios:

  1. Zombis en Amityville? Joder, pobre gente, ya me dan hasta pena...

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    1. Queria hacer un guiño a esa mansion y se me ocurrio que a los novatos se les hiciera una prueba de supervivencia en un sitio grande y cerrado. Ademas de que me encanta la historia negra de esa mansion.

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