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Tras el ultimo capitulo de Necroworld (El 200). Este blog permanecerá abierto hasta un nuevo aviso. Cuando este aviso suceda, este blog publicará una entrada nueva donde aparecerá la nueva dirección al nuevo blog (Intentaré que os redireccione) Pasado un tiempo, este blog desaparecerá.
Ya podeis entrar en el siguiente blog, la historia se muda ahi.
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jueves, 29 de agosto de 2013

NECROWORLD Capitulo 3



Día 21 de Julio de 2009
Día 403 del Apocalipsis.
Isla en algún lugar del océano Atlántico…
Amanecer…

No sabíamos la hora que era exactamente y se nos antojaba que había amanecido antes de lo esperado. Eso significaba que estábamos en alguna zona de diferencia horaria. Gracias a Vanesa supimos que estábamos en algún lugar del Atlántico. Tal como había planeado, era momento de explorar el lugar donde nos encontrábamos.
A la luz del día podíamos ver mejor donde estábamos, nos encontrábamos en una playa bastante larga y detrás de nosotros se extendía una selva, era obvio que era una isla, pero quería asegurarme.
David, Luci, Vanesa y yo nos habíamos comenzado a preparar para explorar el lugar, esperaba que acabáramos antes del anochecer, en cualquiera de los casos íbamos a dejar el faro para el final. Mientras Eva, Alicia y Sandra se quedaban en la playa con los niños construyendo una cabaña con cañas, nosotros acompañados por Yako nos adentrábamos en la selva. Nosotros nos habíamos preparado munición para los fusiles. Antes de irnos les pedí a Eva y a las demás que no hicieran demasiado ruido y que estuvieran alerta en todo momento, no sabíamos todavía con seguridad donde estábamos y ni si estábamos solos. Aunque era probable que no.
Llegamos hasta un riachuelo donde rellenamos las botellas de agua que llevábamos, el calor allí era sofocante y si no controlábamos nuestra hidratación lo pasaríamos mal.
—Así que en el Atlántico ¿No? Esto es cojonudo, estamos entre Portugal y América, es normal este calor.— preguntó David mirando a Vanesa.
—Seguiremos por ahí— dije señalando una senda.
—¿Qué haremos si nos encontramos con hostiles y nos atacan? Eso no nos daría tiempo a parlamentar— dijo Luci mirándome. –Tenemos que estar bien preparados y dispuestos a todo. David y yo aun estamos convalecientes, yo cojeo y el apenas puede usar el brazo herido. Nosotros dos somos propensos a caer en combate o a ser hechos prisioneros. Si eso pasa no hablaremos, es probable que acaben con nosotros, en cualquiera de los casos no intentéis salvarnos.
—No puedo decir que este de acuerdo— respondió David mirando a Luci.
—Pues es una realidad que debemos aceptar los dos, Juanma y Vanesa están en mejores condiciones que nosotros y conociendo a Juanma, se que vendría a por nosotros en caso de que nos capturaran, por eso lo estoy advirtiendo desde ya.
—Muy bien, como tú quieras— respondí.
—Genial, eso me deja mucho más tranquila.
Los cuatro nos pusimos en pie y seguimos por la senda tal como había indicado. Mientras avanzábamos me daba cuenta de que estábamos en una selva de aspecto tropical, incluso podíamos ver pequeños primates saltando entre las ramas de los arboles. Esa naturaleza me llenaba de paz, era como si nada de lo ocurrido en el mundo hubiese afectado a aquel lugar, y así lo habría pensado de no ser por la escena que vimos en el faro. Seguramente habría No Muertos en aquel lugar.
Pasaron un par de horas hasta que llegamos a un lugar desde el que divisamos lo que parecía una pequeña aldea, habíamos cruzado casi toda la isla, esta no era demasiado grande. Había un total de veinte casas, también había lo que parecía un campamento destrozado.
—No imaginaba que hubiese una aldea— dijo David poniéndose la mano a modo de visera para ver mejor y cubrirse la vista del sol.
—Es una aldea de pescadores, en grandes océanos hay lugares como este, donde gente que vive de la pesca se muda para vivir y trabajar. Por eso esta el faro ahí. Puede que tras la aldea encontremos algún barco— explicó Vanesa.
—Eso no estaría nada mal— respondió David. –Un momento… mirad— David señaló hacia la aldea, precisamente a una silueta que avanzaba tambaleante entre las casas.
Efectivamente la infección había llegado hasta allí, ni aquella isla se había librado.
—Solo se ve uno, pero habrá más seguramente. Bajaremos a explorar el lugar y veremos si podemos conseguir algo que nos sirva, quizás tengan también campos de cultivo— dije a los demás.
Segundos después comenzamos a descender por un pequeño barranco en dirección a la aldea.
Entramos en lo que venía a ser la calle, a ambos lados teníamos chozas, estaban construidas con maderas y ladrillos. Quizás no sirvieran para vivir mucho tiempo, quizás solo un corto periodo de tiempo. Entre las chozas me llamó la atención una construcción en la que ondeaba una bandera donde había una cruz roja, eso me indicaba que se trataba de una casa hospital.
—Vamos hacia allí— dije señalando al edificio de la bandera.
Todos avanzamos y vimos que era un edificio de dos plantas de color azul al que había comenzado a devorar la maleza. Los cuatro manteníamos los cinco sentidos en alerta, los ataques podrían venirnos por cualquier lado, pero hasta ahora no habíamos visto más que un infectado, el cual no sabíamos donde estaba en esos momentos. Solo sabíamos que no estaba solo.
Entramos en el edificio azul y vimos que había cosas por el suelo, sillas, cristales, papeles, los restos de alguien al que no podíamos distinguirle el sexo debido al destrozo. La cabeza no estaba pegada al cuerpo. También había estanterías con los cristales intactos, tras estos había cantidad de medicamentos, no los habían tocado. Ver todos esos medicamentos ahí me tocó la moral, de haberlos encontrado antes quizás podríamos haber salvado a Cesar.
—Deberíamos cogerlos todos, para lo que pueda pasar. No sabemos el tiempo que vamos a estar aquí— dijo Luci mirándome.
Iba a responder, entonces escuchamos un ruido en el piso de arriba. Rápidamente levantamos las armas y permanecimos quietos apuntando escaleras arriba, seguidamente escuchamos un gemido y luego el arrastrar de pies. No tardamos en ver al No Muerto en lo alto de la escalera, también pudimos ver la herida que lo llevó a la muerte y a la reanimación, esta estaba en la pierna derecha y era enorme, era como si más de un No Muerto hubiese estado comiéndosela, le faltaba un buen pedazo de carne, incluso podíamos ver el hueso amarillento. El cadáver estaba casi en perfectas condiciones salvo por lo de la pierna, se trataba de un hombre de unos cincuenta y tantos. Enseguida supimos que se trataba del medico de la isla a juzgar por la bata ensangrentada que llevaba.
—Yo me encargo— dijo Luci poniéndose delante de mi.
No tuvimos que esperar mucho, ya que el No Muerto perdió pie en el escalón más alto y se cayó rodando por las escaleras. Cuando intentó levantarse, Luci le clavó la katana en la cabeza y el No Muerto se quedó definitivamente muerto.
Después de que Luci acabara con el infectado, los cuatro subimos por las escaleras y vimos el piso de arriba. Ahí estaba todo igual que abajo, los estantes de medicamentos estaban intactos, pero el suelo era lo más parecido a un vertedero. Había sangre por todas partes y restos de cristales por todas partes, incluso había goteros por el suelo todavía cargados de suero.
El piso de arriba constaba de una especie de sala de espera donde estaba organizado el desastre y tres habitaciones que habían quedado abiertas, en su interior podíamos ver las camillas destrozadas y con manchas de sangre. Vanesa entró en una de ellas con el arma por delante y cuando salió nos anunció que había un cadáver ahí dentro, el de una mujer joven, probablemente el de una enfermera.
—¿Qué hacemos? Aquí no hay nada— dijo David mirándome a mí y por la ventana, entonces me hizo un gesto con la mano, luego se acercó a la ventana que teníamos a nuestras espaldas y se asomó, luego se dio la vuelta para mirarnos. –Desde aquí veo el muelle.
Los cuatro salimos corriendo de la casa hospital y comenzamos a recorrer una senda. Cuando llegamos al muelle vimos que no había ningún barco a la vista, no al menos alguno que flotara. Solo podíamos ver los mástiles de los barcos hundidos. Ver aquello me llenó de rabia.
—Joder, así nunca saldremos de aquí— dijo David sentándose en el muelle de madera.
Yo también me senté mientras pensaba en que hacer. Estábamos atrapados en aquel lugar y no parecía que pudiésemos salir de allí a corto plazo. Nuestras opciones se habían reducido. Entonces Luci se sentó a mi lado.
—¿En que piensas?
—Fíjate en este lugar, se trata de una isla. Es un lugar donde el numero de No Muertos es reducido, fíjate en aquellos arboles de ahí, dan frutos. Y también debe haber campos de cultivo, además de varios animales a los que podríamos cazar. Estamos solo nosotros. Estoy pensando en quedarnos a vivir aquí. Aquí podríamos encontrar lo que andamos buscando.
—¿Hablas en serio?— preguntó David.
—Si, totalmente. Aun así, antes de instalarnos debemos explorar la isla al completo y si es necesario, limpiarla de infectados. Una vez no quede ninguno podremos vivir aquí tranquilos.
—Entonces deberíamos apagar la luz del faro. Eso podría atraer a indeseables a la isla— dijo Vanesa. Entonces ella divisó algo a unos cien metros de nosotros, algo que se elevaba sobre las copas de los arboles. Era un edificio. –Mirad eso, vayamos a investigar ese lugar.
Los cuatro nos pusimos en marcha hacia el lugar que Vanesa había indicado, cuando estuvimos cerca vimos que había varios vehículos abandonados, eran camiones. Miramos el edificio y nos dimos cuenta que se trataba de una especie de fabrica.
—Esto debe ser el lugar donde empaquetaban el pescado para los envíos, luego lo metían en estos camiones para llevarlo hasta los barcos que lo llevaban a tierra firme para la distribución. Supongo que lo hacían así— expliqué mirando a mis compañeros.
—Esto esta abandonado, no parece que haya nadie dentro— dijo David acercándose a una de las ventanas con barrotes. –Aquí dentro esta muy oscuro.
En ese momento un pálido brazo descarnado se deslizó entre los barrotes y agarró a David por el cuello de la camisa, el brazo tiró de David y este se dio un fuerte golpe contra los barrotes mientras gritaba. Rápidamente los demás nos lanzamos sobre el y comenzamos a tirar de el hacia nosotros.
—Luci, usa la katana— le dije mirándola.
Luci dio unos pasos atrás y desenvainó la katana, con un rápido movimiento le cortó los brazos al No Muerto, el cual perder el agarré de su presa lanzó un gruñido que parecía de frustración.
David cayó al suelo y comenzó a buscarse alguna mordedura con cierto frenesí. Estaba nerviosísimo y repetía sin parar que creía que le había mordido, pero al final descubrimos que no le habían mordido.
Después del susto inicial preparamos las armas y nos preparamos para entrar. Si íbamos a limpiar la isla, íbamos a empezar por ahí, seguramente era donde más No Muertos habría y aunque no nos íbamos a quedar allí dentro, no quería tener cerca un lugar atestado de esas cosas.
—Escuchad, avanzamos juntos por los pasillos y eliminamos a todo lo que se nos ponga por delante. No debe haber demasiados, aunque tampoco nos confiemos. Muy bien, hagámoslo— dije mientras cogía el pomo de una de las puertas.
Cuando la abrí, todos apuntamos al interior, pero ese pasillo estaba vacio. Ni siquiera había una figura tambaleante.
El interior del lugar era oscuro y la única luz que se filtraba en el interior era la luz natural del exterior. Doblamos una esquina y la oscuridad nos envolvió, era momento de encender nuestras linternas. Nada más encenderlas vimos a un grupo de No Muertos al final del pasillo, estos al ser alumbrados por la luz de las linternas se dieron la vuelta y comenzaron a correr hacia nosotros. Vanesa y yo comenzamos a disparar mientras retrocedíamos, nuestros disparos no lograban dar en el blanco, solo nos quedaba retroceder.
—Debemos atraerlos hacia fuera, ahí tendremos más espacio para movernos y dar en el blanco— decía mientras retrocedía a la vez que les disparaba a las piernas para frenarlos un poco.
Cuando llegamos al exterior nos abrimos en abanico y esperamos a que los No Muertos asomaran por la puerta, fue entonces cuando pudimos apuntar mejor y disparar con precisión. Las cabezas no tardaron en estallar al ser alcanzadas por nuestras balas, en menos de dos minutos había quince cadáveres en el suelo.
—No recordaba que recién muertos son más rápidos, lo siento, no calculé bien las horas que hace que se han reanimado— dije a los demás disculpándome.
—Rápidos o lentos siguen siendo tontos del culo, propongo que entremos ahí dentro y acabemos con los que puedan quedar— dijo Luci encaminándose de nuevo hacia la puerta por la que habíamos salido, justo antes de entrar se dio la vuelta para mirarme. —¿Me sigues o no?.
Volvimos a entrar en el interior de aquel lugar y recorrimos varios pasillos, mientras avanzábamos, el olor a pescado iba haciéndose más intenso. Pasamos junto a cámaras frigoríficas que todavía estaban funcionando, seguramente lo hacían gracias a algún generador. Luci se acercó a una y abrió la puerta, enseguida notamos el fresco, seguidamente entramos. La estancia estaba llena de peces espada colgados del techo mediante ganchos.
—¿A alguien le apetece pez espada para cenar?— preguntó David tocando uno de los peces.
—Esto nos vendrá bien para comer durante días, siempre y cuando podamos mantener el generador funcionando— dije, justo en ese momento me pareció ver una figura humana tumbada en el suelo detrás de un montón de corchos con peces en el interior, me acerqué poco a poco y efectivamente encontré el cuerpo de un hombre en el suelo, este estaba congelado.
—¿Crees que murió congelado?— preguntó David a mis espaldas.
—Seguramente. Al menos el quedarse congelado no le permitió volver. Aunque en el momento que se descongele… bueno, seguramente se reanime.
En ese momento Luci le cortó la cabeza, seguidamente me miró. –Ya no lo hará.
—Sigamos buscando por el interior— dije caminando hacia la puerta.
Teníamos que seguir buscando infectados a los que eliminar. En ese momento caí en la cuenta de que Yako había desaparecido. En medio de toda la confusión de la persecución en el pasillo me había olvidado por completo del animal, algo que a Sandra no le haría mucha gracia.
*****

Playa…

Eva y las demás habían escuchado los disparos, minutos después, Yako el perro de Sandra surgió corriendo de la selva hacia los brazos de su dueña. La presencia del perro allí no hacía más que hacer que Eva se temiese lo peor, rápidamente comenzó a preparar las armas, seguidamente salió corriendo hacia la espesura dejando a Vicky al cuidado de Alicia y Sandra.
Eva corrió a toda velocidad entre los arboles y los matorrales, tenía más o menos claro el lugar donde se encontraban Juanma y los demás, tenía que encontrarles y ayudarles si era necesario. Eva saltó el riachuelo y siguió corriendo por una senda, a su paso salían huyendo animales de todo tipo.
Cuando Eva llegó al borde de una pendiente pudo divisar la aldea, y detrás de esta pudo ver un muelle, puede que los demás estuviesen por allí, bajó a toda velocidad la pendiente y se adentró en la aldea. Las casas que la rodeaban eran más bien chozas que en algún momento habían albergado a gente, vio el campamento destrozado y vio una furgoneta de color blanco tumbada sobre su lado izquierdo, los cristales de esta estaban rotos y manchados de sangre, Eva se quedó mirando el parachoques y vio que este estaba hundido como a consecuencia de un fuerte choque. Eva se asomó al interior de la furgoneta, pero no vio rastro de vida humana ni rastro de ningún No Muerto.
De nuevo Eva escuchó más disparos que venían de algún punto cercano. Rápidamente corrió hacia el muelle y no vio a nadie, ni ningún barco, había pensado que quizás, si había algún barco, podrían usarlo para salir de allí. Tras tres disparos más, se volvió a adentrar en la selva, corrió bajo los arboles y salió a un claro donde había varios campos de cultivo, entre ellos pudo ver al menos un No Muerto alimentándose de un cadáver, al verla pasar, el No Muerto alzó la cabeza, pero Eva lo abatió rápidamente.
Más disparos…
Todo apuntaba que había un edificio cerca y que los demás estaban allí. No tardó en ver la torreta del edificio, cuando estuvo más cerca vio que se trataba de una gran almacén donde seguramente limpiaban y empaquetaban el pescado que pescaban. Eva miró a su alrededor y vio que las luces de los focos estaban encendidos todavía, lo que significaba que había luz en la isla, o al menos en aquel lugar.
Corrió más todavía y al doblar una esquina casi se dio de bruces contra una No Muerta sin brazos. Aquel ser trató de abalanzarse sobre ella, pero el hecho de que no tuviese brazos le ponía las cosas difíciles. Eva lanzó una patada hacia delante y golpea a la No Muerta en el esternón, haciendo que esta cayera de espaldas, luego se situó sobre ella y le pisó la cabeza. Un nuevo disparo hizo que Eva se adentrara en el edificio. No tardaría en encontrarse con los demás.

Habíamos avanzado a través de varios pasillos disparando contra todos los No Muertos que nos cruzábamos, esa vez estábamos siendo más cuidadosos, ya que sabíamos que eran rápidos todavía. Llegamos a un lugar donde había varias cintas transportadoras, lugar que suponíamos que usaban para separar los peces. Algunas aun se movían, aunque estas estaban vacías.
—Parece que no hay más— dijo David mirando a su alrededor.
—Eso no lo se, pero saldremos de dudas enseguida— dijo Luci mirando hacia arriba, yo seguí su mirada y vi un cuarto alto y acristalado que tenía dos megáfonos a ambos lados, lo que nos revelaba que desde ahí se daban los anuncios a los trabajadores.
—¿En que estas pensando?— pregunté.
—Ahora lo veras— respondió Luci echando a correr hacia una escalera de mano.
Cuando Luci llegó a lo más alto se acercó a un micro y comenzó a hablar. –Voy a hacer ruido, eso debería atraer a todos los No Muertos del lugar.
Luci comenzó a mirar por la sala en la que estaba y vio varias cintas de casete. Si ponía una haría sonar la música y sería el reclamo perfecto. El lugar en el que estaban los demás era un buen lugar para irlos esperando.
Cuando Luci puso la cinta de casete en el reproductor empezó a sonar una orquesta, luego subió el volumen para que se escuchara por todo el lugar.

La música sobresaltó a Eva que seguía avanzando por los pasillos oscuros de aquella enorme edificación. De repente le llegó el olor y el sonido desde unos metros más adelante, entonces de la oscuridad comenzaron a surgir figuras que iban corriendo. Otras solo se movían tambaleantes, eran No Muertos.
Eva se dio la vuelta rápidamente y comenzó a correr con una multitud cada vez más creciente detrás, si se encontraba en un callejón sin salida de repente, estaría perdida.
Corrió y corrió hasta que vio la luz del sol, eso significaba que se dirigía a un lugar grande, detrás de ella debía haber más de dos docenas.
Llegó a la zona iluminada y de repente se vio sorprendida por varias armas apuntándole. Se lanzó al suelo cuando alguien le gritó que se hiciese a un lado, seguidamente mientras se ocultaba detrás de un montón de cajas, comenzó a escuchar los disparos.

Avancé al lugar donde se había ocultado Eva sin dejar de disparar, mis disparos estaban siendo precisos al igual que los de los demás. Entre todos estábamos dejando muchos cadáveres.
—¿Qué haces aquí? Se supone que debías estar en la playa— dije al llegar junto a Eva.
—Escuché los disparos y…
Eva no terminó la frase, un infectado la agarró por detrás y estuvo apunto de morderla, pero yo fui más rápido que el ser y le aticé con la culata de mi fusil, este se desplomó al instante como si fuera un saco de patatas.
—Salgamos de aquí— dije al tiempo que agarraba a Eva de la mano.
Ambos salimos de nuestro escondite y comenzamos a disparar para ayudar a los nuestros. En pocos minutos habíamos acabado con todos los de la zona, Luci dejó puesta la música, pero ya no aparecieron más.
Al atardecer nos reunimos con los demás en la playa con la intención de contarles la idea que había tenido de quedarnos a vivir en aquella isla, se lo había contado ya a Eva y ella había estado de acuerdo, ahora solo faltaba que lo supieran Alicia, Sandra y mi hija.
—Muy bien. Eva ya lo sabe, pero os lo contaré a vosotras también. Esta isla esta muy bien para vivir, tenemos un almacén de pescado que todavía tiene luz. Al parecer ya no quedan No Muertos, pero para asegurarnos haremos patrullas. Para empezar nos mudamos hacia la pequeña aldea, pero lo haremos mañana a primera hora. Mientras vosotras os acomodáis, los demás quemaremos a los cadáveres en la playa. ¿Estáis de acuerdo?.
Todos asintieron estando de acuerdo y cuando llegó la noche nos quedamos durmiendo en la playa. Al día siguiente empezábamos una nueva vida, parecía mentira, pero habíamos dejado atrás toda la pesadilla.
Día 22 de Julio de 2009
Día 404 del Apocalipsis.
En algún lugar del Atlántico…

En el casco del barco estaba semi borrado el nombre de este. Anteriormente había sido llamado Queen algo, pero ahora solo había el dibujo de un pájaro de fuego, el emblema de la nueva civilización, o al menos lo que quedaba de ella, los supervivientes de la pandemia. Un grupo de siete hombres comenzó a trepar por el casco del barco con un único objetivo. Se habían acercado al barco sin ser vistos porque su contacto en el interior de este había inutilizado los radares.

Carlos Martínez apenas tenía conversación con su compañero de celda, se pasaban el día entero cada uno en un rincón de la estancia. La mayor parte del tiempo, Carlos se lo pasaba leyendo algún libro de los que le habían dado al invitado. Hacía tiempo que no leia nada y estaba deseando llegar a tierra para seguir con algunas lecturas que había dejado a medias y sobre todo, tenía ganas de volver a ver a Rose. Fue en ese momento cuando se abrió la puerta de la celda y Carlos se vio sorprendido por la aparición de Rex.
—¿Qué haces tú aquí?— preguntó Carlos.
—Relevándote, además  tienes una llamada de Rose— respondió Rex con una sonrisa.
—Nadie me ha informado de ello.
—Te estoy informando yo— respondió Rex acariciando la empuñadura de su arma.
—¿Qué te pasa? Pareces nervioso.
—Sal de aquí Carlos.
En ese momento se escuchó un tiroteo en las zonas superiores del navío, entonces la mirada de Carlos se volvió a cruzar con la de Rex. Este sudaba a mares y seguía acariciando la empuñadura.
—Tu eres el topo— dijo Carlos sacando el arma y apuntando a Rex.
Rex hizo lo mismo y apuntó a Carlos a la cabeza. –Ponnos la cosa fácil Carlos, las cosas se te complicarían.
Levine se quedó quieto justo a su cama contemplando la escena que se desarrollaba delante de el, no entendía nada de lo que estaba pasando, solo podía quedarse quieto y callado esperando a que aquello acabara de la forma posible, entonces se escucharon más disparos.
Carlos continuó apuntando a su antiguo compañero. –Sabía que eras tu desde el principio, solo había que hacerte salir. Debo decir que ha sido más fácil de lo que pensaba.
—Entréganos a ese tipo— dijo Rex señalando a Levine. –Si nos lo entregas no te ocurrirá nada. La guerrilla sabrá recompensar tu ayuda.
—La guerrilla… Querrás decir las escorias, no quiero recompensa de todo ese atajo de basuras. Solo son montones de mierda infecta que no se han querido adaptar a la realidad del mundo en el que vivimos. Hay una nueva civilización en Manhattan, una que resurge de sus cenizas y que pronto reconquistara este mundo. Este mundo es nuestro y vosotros que no estáis de nuestro lado, también sois el enemigo. No sois más que terroristas.
—Y vosotros no sois más que una sombra de la verdadera civilización. Lo vuestro es una maldita dictadura. No me hagas repetírtelo ¡¡¡Entrégamelo!!!
—No tienes ni idea de lo que hablas— justamente en ese momento Carlos apretó el gatillo varias veces hasta que Rex quedó completamente abatido.
Rápidamente Carlos cogió su walkie y se puso en contacto con los de arriba. –Aquí Martínez. ¿Cómo va todo por ahí?.
Enseguida obtuvo la respuesta del sargento Cooper. –Aquí todo bien, los ocho intrusos han sido abatidos. ¿Y usted soldado? Hemos escuchado disparos.
—El topo personalmente vino a recoger el paquete, pero ya me he ocupado de el. Era Rex el infiltrado.
—Coja a Levine y venga al puente— le ordenó Cooper.
—A sus órdenes mi sargento— respondió Carlos. –Corto y cierro.
Carlos cortó la comunicación y miró a Levine. –Bueno, creo que llegó el momento de que sepas ciertas cosas sobre tu futuro y el por que tipos como este mierda… —Carlos señaló el cuerpo de Rex que en esos momentos comenzaba a moverse. –Te quieren para ellos… oh… espera.— Justamente en ese momento, Carlos le disparó a Rex a la cabeza antes de que se reanimara.
—¿Quiénes sois vosotros en realidad?— preguntó Levine.
—Somos los que ganaremos— respondió Carlos mientras disparaba dos veces más a la cabeza de Rex.

7 días después…
Día 29 de Julio de 2009
Día 411 del Apocalipsis…
Isla…

Habían pasado siete días desde que habíamos asegurado la isla y habíamos llegado a la conclusión de que ya no quedaba un solo No Muerto en ella. Habíamos hecho del lugar un buen sitio para vivir. También habíamos inspeccionado el faro de arriba abajo, solo encontramos al guardia del faro ahorcado. Este se tambaleaba en el aire tratando de liberarse, rápidamente acabamos con su sufrimiento. Seguidamente quemamos todos los cadáveres.
La mañana del séptimo día en la isla había amanecido lluvioso y como cada mañana, yo había salido a dar una vuelta por la playa, me gustaba contemplar la tranquilidad del mar, pero ese día el mar estaba picado. En esos momentos estaba sentado en un tronco cerca de la orilla, de vez en cuando hasta la orilla llegaban trozos de algún naufragio, lo ultimo que nos habían llegado algunos cadáveres, seguramente se habían caído de algún barco, nosotros nos ocupábamos de acabar con ellos para siempre, estos llegaban hinchados. Ese día que estaba sentado vi un cuerpo que llegaba flotando hasta la orilla, me acerqué a el y comprobé que lo habían cosido a balazos y que le habían disparado más de una vez en la cabeza, este vestía un uniforme militar con el dibujo de un pájaro en el bolsillo de la camisa. No llevaba mucho tiempo muerto. Como mucho unos días.
Mientras inspeccionaba el cadáver vi aparecer a Eva, cuando ella se acercó se puso a mirar el cadáver.
—Es el noveno en tres días. ¿Qué crees que ha pasado?.
—Esta en plena descomposición y le dispararon en la cabeza varias veces. A saber cuanto tiempo ha estado a la deriva— dije sin levantar la vista del cadáver, entonces me volví a fijar en el emblema del pájaro. —¿Qué crees que significa esto? Es la primera vez que lo veo.
—Yo también… pero fíjate. Se ven llamas a su alrededor. ¿Cuántos pájaros de fuego conoces tú?
—Ninguno, a menos que te refieras al ave fénix— puntualicé.
—Coño… es cierto. Es un ave fénix… ¿Pero que crees que quiere decir?.
—El ave fénix es un símbolo de resurrección, un ave que muere y que resurge de sus cenizas. Quizás tenga algo que ver con los No Muertos… no se. De todos modos vamos a dejar que se seque un poco y luego lo quemaremos como a los otros.
—¿Lleva algún tipo de identificación?— preguntó Eva.
—No, igual que los otros— respondí.
En ese momento noté la mano de Eva sobre mi hombro, esta había comenzado a apretar y yo me levanté rápidamente para ver como señalaba hacia el horizonte. Cuando miré, divisé rápidamente un barco que me hizo recordar el de los rusos. Algo que no me gustaba nada.
—Rápido, volvamos a la aldea con los demás. No se que ocurre, pero parece que viene directo hacia aquí. Deprisa. ¡¡¡Corre!!!.
Eva y yo echamos a correr a través de la selva, tardaríamos como unos siete minutos en llegar a la aldea a través de la senda.

Barco…

Carlos se estaba preparando para subir al helicóptero que lo llevaría hacia la isla. Cuando estaban cerca habían querido contactar con ellos, pero nadie contestó. Era una isla de pescadores que usaban para conseguir suministros, pero hacia más de siete días que allí no había señales de vida. Su misión consistía en averiguar que demonios había pasado, aunque más o menos se lo podía imaginar. Cooper había ordenado que buscaran supervivientes.
En el helicóptero ya estaban Pablo, Gale y Yuriko, solo faltaba el. Cuando llegó se subió de un salto y se quedó mirando a Yuriko.
—Bienvenida a la expedición, supongo que te hartaste de quedarte quieta. Solo te lo diré una vez, no quiero que trates de hacerte la heroína ni nada, no quiero que corras riesgos, si te digo que corras lo harás.
—Se cuidar de mi misma, gracias.
—No lo dudo, pero será mejor si no te arriesgas, mantente pegada a mi en todo momento.
—Dejad de hablar ya. Despegamos— dijo Gale interrumpiendo la conversación y haciendo despegar el helicóptero bajo la lluvia. Lo estaba haciendo a regañadientes, no era seguro volar en esas condiciones. Quería haber cogido la zodiac, pero el mar estaba demasiado revuelto como para navegar, realmente el cielo estaba demasiado mal como para volar, pero las órdenes de Cooper eran claras.
El helicóptero rápidamente comenzó a volar en dirección a la isla.

—Vamos corre. Ya estamos cerca— dije mirando hacia Eva mientras corríamos. Entonces escuché el sonido de un motor por encima de nosotros. Rápidamente me paré, me di la vuelta y agarré a Eva del brazo, empujándola rápidamente para ocultarnos detrás de un árbol, una vez ocultos vimos pasar un helicóptero de color blanco, este iba en dirección a la aldea.
—¿Quiénes son?— preguntó Eva.
Al hacerme esa pregunta la miré a la cara, estaba empapada y los mechones de pelo rubio casi le tapaban sus ojos azules. –He visto el símbolo del pájaro en el fuselaje. Sean quienes sean, van directos a la aldea. Van a coger a los demás, no nos dará tiempo a llegar.

9 comentarios:

  1. La verdad es que cumples con lo prometido, cada jueves un capítulo... Sigue así, la historia es fluida y dinámica, es un proyecto grande y la única duda que tengo es si podrás abarcarla, manteniendo el ritmo sin precipitar los acontecimientos, espero que si, yo cada jueves aquí estaré. Ánimo y a ello.

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    1. Siempre cumplo lo que prometo. Y sobre lo de abarcarla, en ello estoy, voy con calma, ya que será más larga que la anterior.

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  2. Vas muy bien y la historia es emocionante

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  3. He encontrado tu blog por casualidad y me está encantando. Me gusta que subas una entrada cada jueves, así tu público sabrá cuando pasarse y que no los dejarás tirados.
    Yo tengo un proyecto entre manos, a ver si te puedes pasar y me das algunos consejos, que parece que tienes experiencia en esto. http://relatos-diariosperdidos.blogspot.com.es/2013/08/diario-1.html
    Tienes a un seguidor más, sigue con la historia! Un saludo

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  4. Los hermanos se reencontrarán, que emoción, ¿Pero estarán en el mismo bando?

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    1. Pronto descubrirás eso y muchas cosas más. Como ya dije, Necroworld os gustará y no os dejará indiferentes. Eso si, en las primeras partes de Necroworld no salen muchos zombis, salen hordas y demas, no faltan, pero me centro más en los personajes y en sus tramas, eso si, en la cuarta parte los zombis estarán más presentes.

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  5. Me está gustando bastante la historia. Te has ganado un nuevo fan y seguidor.
    Espero que también le echéis un vistazo a mi novela de zombies y espero que sea tan emocionante como esta: http://pandemiathelastday.blogspot.com.es/

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