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martes, 18 de junio de 2013

Capitulo 200: El final, part 7



-Teclea el maldito código. Parece mentira que no te des cuenta de que así también morirás tu- Jorge seguía apuntando a Beltrán, pero este no parecía querer obedecer. –Maldita sea. Así no gana nadie-
-Ya lo se. Aquí solo puedo y debo ganar yo, si no gano yo, nadie lo hará-
-¿Quieres la bomba?- Jorge se descolgó la mochila del hombro y la dejó con cuidado en el suelo sin dejar de apuntar a Beltrán. –Aquí la tienes, es toda tuya, ahora teclea el código- Jorge escuchaba cada vez más cerca los gemidos y los gruñidos. A esas horas probablemente toda la ciudad estaría allí dentro. –Venga cógela si es lo que quieres-
-Pero ya no tengo la vacuna, tu mismo acabas de ver como ese imbécil la usaba para salvar a la niña. El trato queda anulado por completo, ninguno de vosotros saldrá de aquí con vida-
-Pero tú tampoco lo harás, a menos que teclees el código. Si no te he matado ya es porque se que lograré que lo teclees. Y me jode por que te tengo muchas ganas-
-Pues yo en tu lugar lo haría, porque no volverás a tener una oportunidad como esta. Luego te arrepentirás- dijo Beltrán sentándose tranquilamente en una silla. –La verdad es que no creo que tengas agallas suficientes-
En ese momento comenzaron a escuchar disparos. Solo podía ser una cosa. Eran los demás que estaban huyendo.
*****
Eva corría con Vicky en brazos mientras yo me ocupaba de cubrirlas en nuestra huida, la pequeña estaba inconsciente. Mientras corríamos no dejaba de rezar para que la vacuna surtiera efecto. No quería tener que enfrentarme al dilema de acabar con la pequeña si revivía convertida en uno de esos seres. Por otro lado rezaba para que al menos ella y Eva lograran salir de allí.
Al igual que la otra vez me estaba dirigiendo al garaje donde guardaban los vehículos, me había aprendido el camino la primera vez que estuve allí. Una vez allí las dejaría en un vehículo escondidas mientras yo regresaba a por Jorge.
De pronto por el final del pasillo vi aparecer a una horda que avanzaba hacia nosotros. –Eva, retrocede.- miré hacia un lado y vi otro pasillo vacio, solo que ese nos alejaba del camino, pero no había otro remedio que dar la vuelta. Corrimos hasta la mitad del pasillo cuando una silueta pareció de repente rebanándole la cabeza a un No Muerto. Enseguida supe que era Luci. Estaba sorprendido de encontrármela allí.
-¿Qué estas haciendo aquí?- le pregunté.
-Buscar novio, pero no tuve suerte, demasiado podridos para mi gusto… ¿Tu que crees?-
-¿Estas sola?- pregunté mientras miraba a mi espalda para ver como iban llegando los infectados. –Bueno, no importa. Tenemos que salir de aquí. Quería llegar hasta el garaje de estos tíos, pero no podemos pasar-
-Olvídate, tengo un Ume fuera- respondió Luci al mismo tiempo que miraba a la pequeña. -¿Qué le ha pasado a la niña?- entonces vio la herida del brazo.
-La han mordido, pero le inyecté la vacuna… a tiempo creo- respondí. Volví a mirar al grupo de infectados y abrí fuego nuevamente mientras miraba a Luci por el rabillo del ojo. –Llévanos. ¡¡¡Corre!!!-
Luci nos llevó hasta el exterior rápidamente y los tres comenzamos a correr por la superficie, atravesamos el campo y llegamos al Ume. Había un infectado allí, pero Luci lo eliminó rápidamente.
Eva abrió la puerta de atrás y tumbó a la pequeña en los asientos traseros mientras ella iba hacia la puerta del copiloto. –Venga, es hora de irnos-
-Id vosotras, yo no voy- respondí.
-¿Qué? ¿Por qué?- preguntó Eva mirándome. –Tienes que venir con nosotros. No puedes quedarte aquí y morir. ¿Es eso lo que buscas?-
-Os seguiré más tarde, voy a volver a por Jorge y voy a acabar con Beltrán- le respondí a Eva totalmente decidido. –Quiero que vayáis al aeródromo y os preparéis para marcharos, despegad si es necesario. No importa lo que me pase a mí-
Eva trató de convencerme, pero yo me negaba a ir con ellos. Eva tiró de mi varias veces y trató de seguirme, pero entonces saqué mi arma y le apunté a la cabeza.
-¿Pero que coño haces? ¿Has perdido la cabeza?- preguntó Luci totalmente sorprendida por mi acción. –No es momento para tonterías-
-Eva, no me importa morir, pero no quiero que lo hagáis vosotros. Si no te vas te mataré aquí y ahora. Te quiero y no soportaría perderte. Así que márchate o moriremos los dos-
-Tu ganas- respondió Eva.
-Gracias por entenderlo- respondí bajando el arma. Entonces me incliné sobre ella y junte sus labios con los míos besándola apasionadamente.
-Me alegro por vosotros parejita. ¿Ahora podemos irnos?- preguntó Luci metiéndose dentro del vehículo.
-Voy a por Jorge- dije. Seguidamente me di la vuelta y comencé a correr de nuevo hacia el interior mientras esquivaba y abatía infectados.

Luci pisó el acelerador y comenzó a conducir a toda velocidad hacia el aeródromo. Estarían muy pronto allí.
-No entiendo a Juanma. ¿Acaso ha perdido la cabeza? ¿O es que tiene prisa por morir?- preguntó Luci mientras conducía. –De verdad que no lo entiendo-
-Solo trata de salvar a Jorge- respondió Eva. –Solo esta cumpliendo su promesa de salvarnos a todos. Solo esta haciendo lo que cree mejor-
-Si, pero no deja de ser una gilipollez. Jodido loco- dijo Luci mientras esquivaba un camión abandonado. –Espero que no tarde en regresar, por que seguir aquí es una mierda-
El vehículo dio un salto en el aire y Eva sujetó a la pequeña en el asiento trasero. –Conduce con más calma, me gustaría llegar de una pieza al aeródromo-
-No tardaremos en llegar- dijo Luci pisándole más.
*****
Me volví a meter a través de una de las puertas que seguían abiertas. Tenía que llegar hasta la sala de monitores, estaba convencido de que Jorge seguía allí. Cuando por fin llegué me encontré con Beltrán saliendo tranquilamente por la puerta. Al verme me apuntó con el arma y yo hice lo mismo, estuve apunto de disparar, pero vi que llevaba la bomba al hombro, ¿si el la llevaba que habría pasado con Jorge? Fuese como fuese no podía disparar. No si quería evitar que saltáramos por los aires, aunque eso no se atribuía a el. Este comenzó a dispararme y yo tuve que buscar cobertura rápidamente.
-¡¡¡Beltrán!!! Deja esto ahora que aun puedes. Ese trasto no te sirve para nada. ¿No eres consciente de lo que llevas? Podrías provocar un gran desastre-
-A otro con esos rollos Martínez. No tienes ni idea de nada, solo eres un estúpido que no esta hecho para este mundo, en cambio este mundo esta hecho a mi medida. Con esto seré un dios-
-Estas loco. Ya no queda nadie aquí. Nosotros somos los únicos que quedamos vivos en la ciudad. No llegaras muy lejos-
-En eso te equivocas. Tengo entendido que hay un avión esperando en cuatro vientos. Fue algo que tu amigo Jorge me dijo antes de dormirse. Solo es necesario que yo también llegue hasta allí, será fácil convencerles de que me dejen subir. Bastará con que maté a un par- dijo Beltrán.
Yo me asomé y vi como sonreía. –No te preocupes. Yo me ocuparé de cuidar mucho a esa niña y a tu chica-
En ese momento vi aparecer a los infectados dirigiéndose hacia mi. Estos habían sido atraídos por los disparos, para evitar que siguieran acercándose comencé a disparar abatiendo a todos los que venían hacia mi. Beltrán también comenzó a disparar hasta que se quedó sin munición, llevaba la pistola de Jorge y había agotado la munición, entonces al ver que no podía hacer frente a más infectados se dio la vuelta y comenzó a correr. Yo salí de mi escondite y comencé a perseguirlo por el pasillo con intención de atraparlo.
Logré alcanzarlo al final del pasillo lanzándome sobre el. El golpe fue tan fuerte que ambos caímos al suelo y la bomba cayó al suelo mientras le asestaba repetidos puñetazos en la cara, aunque estos no parecían dolerle. Este se incorporó y me dio un cabezazo en la cara, el dolor fue tremendo y yo me quedé en el suelo, traté de alcanzar la bomba, pero Beltrán me dio una patada.
-Ni lo intentes- dijo al mismo tiempo que cogía mi arma y me apuntaba a la cara. -¿Últimas palabras?-
Estaba entre la espada y la pared. Ya no sabía que hacer, iba a morir con toda seguridad y no tardarían en llegar más infectados al lugar.
*****
Vanesa y Cesar habían encendido el motor de la avioneta, estaban preparándose para despegar cuando tuvieran oportunidad. En ese momento Vanesa vio aparecer un vehículo por la pista, este se dirigía a toda velocidad hacia ellos.
-Viene alguien- dijo Alicia desde abajo.
-Es Luci, ya vuelven- respondió David subiendo a la avioneta para avisar a Vanesa y Cesar. –Ya nos podemos ir-
Cuando el vehículo llegó vieron que no estaban todos. Faltaban Juanma y Jorge.
-Muy bien, nos vamos- dijo Vanesa.
-No, no podemos irnos, tenemos que esperar a Juanma. Va a venir, se que vendrá-
-Pues será mejor que llegue pronto- respondió Vanesa.

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