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martes, 18 de junio de 2013

Capitulo 200: El final, part 5



Con el amanecer y los primeros rayos de sol, Vanesa sacó la avioneta del hangar, el tiempo era favorable y ya no les impediría despegar en dirección a donde marcaban las coordenadas que le había dejado Silverio antes de morir. Se imaginaba que cuando llegasen a su destino tendrían que responder varias preguntas como por ejemplo la de quienes eran y el porque Silverio no estaba allí, luego tendrían que demostrar que eran personas de fiar, aunque lo que más preocupaba a Vanesa era que aquellos que se encontraran no lo fueran, no sería la primera vez que se encontraba a alguien que luego intentaría matarla, ya lo había vivido en aquel campamento que luego resulto ser una comunidad de lo más macabra.
El motor de la avioneta estaba en perfectas condiciones y el avión podría despegar sin problemas cuando los integrantes del grupo que faltaban regresaran, si es que regresaban. Ninguno de los allí presentes tenía la menor idea de donde podrían estar. También habían tenido que detener a Luci varias veces para que no se largara de allí para buscarles, aun estaba convaleciente y tenía una gran cojera todavía, no podría llegar muy lejos así, a eso también se le sumaba que no sabían donde estaban, podrían estar en cualquier parte y aunque Luci saliera a la ciudad a dar vueltas con el vehículo no los encontraría jamás, tenían que esperar aunque no quisieran.
Vanesa se había fijado también en que Cesar había aprendido rápido, sería un buen copiloto a la hora de pilotar el avión, sin un segundo al mando el pilotar aquel aparato iba a ser complicado, otra cosa que se había dado cuenta Vanesa era que los sonidos que le habían parecido el llanto de una niña eran reales, sin la tormenta se escuchaban con mayor claridad y uno se podía dar cuenta de que esos gritos pertenecían a Vicky.
-Tú también lo oyes ¿No? ¿Qué crees que esta pasando? Parece que viene del bunker. Lo que no entiendo es como es posible que se escuche tanto- dijo en ese momento Cesar saliendo del hangar con un montón de maletas que contenían sobre todo ropa y armas, era lo único aparte del bote inflable y los salvavidas que podían subir a la avioneta, cuanto menos peso mejor.
-Al ser un bunker que podría ser usado en casos de desastre supongo que también consta de varios altavoces repartidos por la ciudad, así los que estuvieran por la ciudad serían rápidamente llamados al lugar. Es una forma rápida de movilizar a la multitud. ¿No te fijaste en las cámaras que hay por la ciudad? También estas sirven para ello-
-Entonces ese bunker debe ser enorme si pretendían guarecer a toda la ciudad allí dentro- contestó Cesar tapándose los ojos del sol para poder mirar a la ciudad. –Pero no entiendo el por que ahora se escucha a la niña. ¿Qué sentido puede tener?-
-¿Tu que crees?- preguntó Vanesa. –Es Beltrán, el tiene a Vicky y a Eva, seguro que es para atraer a Juanma al lugar… que cabrón. Solo puede ser eso, no me cabe duda, desgraciadamente no podemos hacer nada-
-Puede que tu no- dijo de repente Luci apareciendo al lado de la avioneta. Había escuchado toda la conversación. –Pero yo si puedo hacer algo, puedo coger el ume e ir hacia allí a toda velocidad. Si es Juanma el que va hacia allí también es posible que necesite ayuda. Puedo estar allí en menos de diez minutos y regresar con ellos-
-¿Estas loca? Es demasiado peligroso y aun no estas en condiciones. Además, ya estamos bastante preocupados por los demás como para preocuparnos también por ti-
-Yo me cuido sola, además esto de la pierna no es nada. No necesito correr y tengo los dos brazos libres, eso es lo único que necesito-
-Muy bien. Haz lo que te de la gana. Yo no te voy a detener- dijo en ese momento Vanesa.
-Gracias- respondió Luci dándose la vuelta para ir hasta el ume que descansaba en un lado de la pista. Cuando estaba llegando apareció David, el cual llevaba el brazo en cabestrillo. –Se lo que me vas a decir y la respuesta es no. Con el brazo así solo me estorbarías- Luci miró a David. –No te lo tomes a mal, pero con que uno de nosotros se juegue la vida basta. Quédate aquí y asegúrate de que Vanesa tenga listo el motor para cuando volvamos-
-Lo haré- respondió David. –Tú asegúrate de regresar y traer a los demás-
Luci sonrió y seguidamente se subió al vehículo, el cual segundos después comenzó a alejarse a toda velocidad en dirección a la ciudad.

-Esta loca. Si comenzamos a separarnos esto va a ser un puto cachondeo. Ya podríamos habernos largado joder- dijo Vanesa.
-Tranquila. Ya veras como vuelven- dijo Cesar.
-Si, pero mientras esperamos a ello, nos arriesgamos nosotros, vamos  a estar con la incertidumbre de si están vivos o no, y eso solo retrasa nuestro despegue-
-Ten fe- dijo Cesar.
-La tendría si no se me hubiese acabado- respondió Vanesa.

-¿Qué ha pasado?- preguntó Alicia al ver como Sandra se levantaba para mirar por la ventana de la tienda donde estaban.
-Se acaba de ir un vehículo. Creo que era Luci- dijo Sandra volviéndose hacia Alicia. –No se que es lo que pretende.-
-Seguramente va a por los demás. Ya la conoces, detesta estar de brazos cruzados-
-Pues por esta vez podría quedarse quietecita. No necesitamos que más gente se separe-

Luci comenzó a recorrer las calles a gran velocidad. Estas estaban vacías de infectados y eso era bueno para circular por allí, ya le quedaba poco para llegar. Se imaginaba que los caminantes que no había por las calles se concentraban todos en un mismo punto. El lugar exacto donde estaba el bunker. Seguramente Beltrán los estaba atrayendo hacia allí a propósito, pero Luci no podía imaginarse cual era el objetivo de semejante idea, ya que hacer que todos los infectados de la ciudad se acercaran allí iba a ser un problema para que los de dentro pudieran salir y los de fuera pudieran entrar. ¿Qué pretendía ese loco de Beltrán?.
Luci llegó a lo que era la casa de campo y torció a la derecha para dar con el parque del moro, allí había una entrada al bunker. Pronto vio las vallas electrificadas que se levantaron tras el apocalipsis. En ellas había un gran hueco que alguien había volado con una explosión y por la que comenzaban a colarse infectados. Luci frenó en seco al ver como las puertas de la superficie estaban cerradas a cal y canto, en las cuales comenzaban a apelotonarse infectados que las golpeaban de forma frenética.
-Ya han llegado. Joder…-
Luci aparcó el vehículo en un lugar apartado y luego volvió hasta las vallas con cautela para no llamar la atención de los infectados. Aunque estos parecían estar absortos con los sonidos del llanto de Vicky y obsesionados con entrar. Luci también quería entrar, pero con las puertas cerradas no veía manera posible de hacerlo.
Había muchísimos infectados, incluso tuvo que acabar con dos que se acercaron demasiado. Poco a poco Luci se fue colando más hacia dentro, buscó con empeño una forma de entrar fácilmente, pero era imposible. Lo único que podía hacer era esperar a ver que ocurría.

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