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jueves, 30 de mayo de 2013

Capitulo 198: Fuego salvaje, part 1



Cesar se había metido en la parte trasera del Hammer mientras los No Muertos seguían aporreando la carrocería del vehículo. El tiempo que había pasado allí le había servido para darse cuenta de donde se encontraba, se trataba de una sala de baile a juzgar por los altavoces que había en las paredes y por el equipo de música que descansaba en un rincón envuelto en telarañas. Fuera había al menos unas dos docenas de cadáveres hambrientos deambulando y dando golpes, los gemidos casi que lo estaban volviendo loco. -¡¡Callaros de una puta vez!! Me vais a volver loco-
Aunque volverse loco era el menor de sus problemas, ciertamente estos eran mucho más serios, no podría salir de allí con tan poca munición y con tantos muertos alrededor del hammer.
Cesar había fallado en su cometido de ayudar a los demás, había fallado estrepitosamente y eso les iba a costar la vida a los demás, eso si no estaban muertos ya. Quizás podría escapar de allí, buscar un nuevo vehículo e ir a buscarlos, pero había pasado demasiado tiempo desde entonces y las posibilidades se habían reducido del todo, podría ser que cuando llegase solo encontraría cadáveres.
Cesar estaba tan estresado y abatido por haber fallado que sacó su arma y comenzó a pensar seriamente en suicidarse, al fin y al cabo Alexia ya no estaba allí y había fallado en su misión, ya nada lo ligaba a ese mundo, absolutamente nada. Además estaban los No Muertos, los cuales eran la especie dominante del planeta, aunque sobreviviese… ¿Qué futuro le esperaba en un mundo devastado? ¿Huir siempre? ¿Tener que estar mirando siempre a su espalda? ¿Matar a otros para no morir el?. Esa vida no la había querido nunca y aunque era la que le estaba tocando vivir no la aceptaba.
Poco a poco se fue llevando la pistola a la boca, cerró los ojos y se preparó para apretar el gatillo, seguidamente se escucharon disparos, pero no eran suyos. Rápidamente se acercó a la ventana cuando vio caer al infectado que tenía pegado su rostro al cristal, enseguida vio aparecer dos siluetas que reconoció al instante, se trataba de Sandra y Vanesa, las dos chicas comenzaron a abatir a los infectados y el se las ingenió para abrir la puerta del hammer y salir a su encuentro.
-¿Cómo sabíais que estaba aquí?- preguntó Cesar.
-No lo sabíamos, pero vimos infectados entrando y saliendo al tiempo que escuchábamos los golpes en la carrocería, eso solo podía significar alguien atrapado, aunque no sabíamos si era amigo o enemigo, por eso estábamos preparadas para cualquier cosa- respondió Vanesa.
-¿Habéis visto a Juanma o algo?- quiso saber Cesar mientras se tocaba las costillas lesionadas. –Iba hacia ellos cuando tuve el accidente, luego me quedé inconsciente y cuando me desperté me pareció escuchar explosiones-
-¿No te has enterado? Hay una guerra entre bandos en el parque del retiro, debe haber muchísimas bajas, puede que los nuestros estén entre los muertos- dijo Vanesa. –Por eso las hordas iban hacia allá-
-¿Cómo sabéis tanto?- preguntó Cesar.
-Encontramos a dos soldados que nos informaron gustosamente de todo el plan de Beltrán, luego gustosamente nos prestaron el ume, ahora ponte en marcha, nos vamos hacia el parque del retiro-
Los tres salieron de la sala de baile y se subieron al ume, pronto estarían junto a los demás y seguidamente podrían marcharse de allí.
*****
Desde que Alicia se había quedado sola había estado con la mirada atenta hacia donde debía estar el parque del retiro donde sus compañeros afrontaban el desafío más grande de sus vidas. Cuando las explosiones y disparos comenzaron, Alicia que pudo escucharlos con toda claridad pese a los constantes llantos del bebé, supo que muchas cosas cambiarían después y que no todos volverían, así lo auguraban los llantos del bebé que tenía en brazos y que trataba de calmar. A Alicia le hubiese gustado ir con Sandra y con Vanesa, no se sentía bien habiéndose quedado allí mientras los demás se jugaban la vida, ella también podía luchar, pero le había tocado quedarse allí cuidando del bebé, todo por cumplir la promesa que había hecho hacía tiempo atrás, tanto que parecía haber pasado una eternidad desde entonces.
Pronto las columnas de humo se elevaron sobre los altos edificios de la ciudad y aunque Alicia estaba lejos del lugar podía verlas con toda claridad, no era solo una, si no varias.
-Dios mío ¿Qué estará pasando? Espero que los demás estén todos bien- murmuró Alicia, aunque en el fondo pensaba que no era así y que las cosas estaban realmente mal.
Alicia comenzó a dar vueltas por la pista manteniéndose siempre cerca de la avioneta, la cual usaría como escondite si se acercaba algún infectado, allí jamás podrían alcanzarla por muchos que fueran, pero si se había quedado sola tampoco podría escapar jamás y se condenaría. También se fijó en Yako, sabía que tanto los perros como los gatos eran capaces de sentir cosas, en esos momentos Yako estaba alerta, se había meado un par de veces, un comportamiento nada normal cuando las cosas iban bien, pero en esos momentos las cosas iban francamente mal. Puede que a esas horas todos los demás estuviesen muertos y ella se hubiese quedado sola, comenzaba a sentirse como el único ser humano vivo y eso la aterraba.
*****
Jorge y los otros hombres de Roache habían comenzado a tomar posiciones. Los infectados que pululaban por allí no les prestaban atención debido a su camuflaje.
El palacio se estaba viniendo abajo a causa del fuego, pronto sería pasto de las llamas. Todos los hombres de Beltrán estaban allí salvo este, Jorge tenía que hacer algo para quedar libre y ayudar a los demás.
-¡Eh!- dijo uno de los soldados dándole un golpe en el hombro. –Estas en las nubes-
-Perdona. ¿Dónde coño se ha metido Beltrán?- preguntó Jorge mientras observaba a los que lo rodeaban, eran solamente cuatro contándolo a el. Tenía que acabar con ellos y adentrarse en el interior del palacio, Roache seguía dentro y también lo estaba Juanma. Entonces Jorge les hizo un gesto a los demás. –Venga vamos, entremos-
Jorge y los otros tres soldados entraron en el palacio de Velázquez, este estaba en llamas y no tardaría en venirse todo abajo, escucharon disparos en la parte de arriba y en ese momento Jorge disparó contra sus compañeros. Con aquellos tres muertos había dejado un camino libre para escapar.
Jorge comenzó a subir escaleras a gran velocidad, aunque muchas veces tenía que retroceder por que el camino estaba cortado. Arriba seguían escuchándose disparos, fuesen quienes fuesen se encontraban en un fuego cruzado, algo le decía que se trataba de Roache.
*****
Luci y David iban de camino hacia el palacio de Velázquez, ambos pasaron junto al lago donde antes estaba la barca de Félix y Sole, pero esta había desaparecido, lo único que se veía era la  larga cuerda que la mantenía atada al embarcadero, no había duda de que se había hundido. Eso hizo que David se quedará parado observándolo.
-No, no, no-
-¿Qué pasa? ¿Dónde esta la barca?- preguntó Luci.
-Quédate aquí, ahora vuelvo- dijo David apartando a Luci a un lado, seguidamente se lanzó al agua y comenzó a bucear en dirección donde deberían estar Félix y Sole con la esperanza de poder salvarles.

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