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miércoles, 22 de mayo de 2013

Capitulo 197: Guerra, part 2



Tras el ataque inicial, Eva y Vicky habían sido escoltadas por Roache y algunos de sus hombres a la parte más alta del palacio de Velázquez. Una vez allí aseguraron puertas y ventanas mientras en el exterior se libraba una guerra sin cuartel bajo la tormenta.
El coronel francés estaba fuera de si, no entendía como era posible no haber visto venir ese ataque, eso lo tenía totalmente enfurecido y no hacía otra cosa que dar golpes aquí y allá ante la impotencia de los soldados que lo habían acompañado.
-Tranquilícese mi coronel. Así no solucionará nada, solo revelará nuestra posición a los asaltantes-
Roache en ese momento golpeó al soldado. –No se atreva a decirme lo que tengo que hacer otra vez o le mataré personalmente-
-Tiene razón- dijo en ese momento Eva. –Roache, tiene que mantener la calma y pensar una forma de salir de aquí de una maldita vez. Tenemos que largarnos y evitar a esa gente, esta es una batalla que no podemos ganar-
Roache le lanzó una mirada asesina a Eva y le dio un manotazo, tirándola al suelo. Cuando Eva le miró se dio cuenta de que le había partido el labio inferior. –No me digas lo que tengo que hacer mujer-
De repente una nueva explosión los hizo quedarse quietos, enseguida el polvo del techo cayó sobre ellos. Eso era señal de que la guerra se había extendido hacia el interior del palacio. Roache miró a los presentes y tomó una decisión. –Tenemos un vehículo esperándonos a una calle de aquí, si lo cogemos podremos escapar-
Otra explosión hizo sacudirse el edificio entero. Vicky comenzó a llorar y Eva la abrazó con fuerza. –No temas, todo saldrá bien-
-Vosotros dos- dijo Roache señalando a dos de sus soldados. –Ocuparos de ir abriendo camino-
Los dos soldados asintieron y se acercaron  ala puerta dispuestos a abrirla. Roache iba a comenzar una vertiginosa huida.
*****
A mis espaldas se había formado una pequeña contienda donde hombres de Roache trataban de mantener a raya a los hombres de Beltrán, los cuales estaban ganando terreno peligrosamente. Todo se había complicado desde su llegada, si hubiesen llegado un poco más tarde quizás habríamos logrado que todo saliera bien, pero en esos momentos no había nada claro.
Recorrí rápidamente uno de los pasillos, justo cuando estaba apunto de llegar al final la pared reventó y un grupo de soldados que no sabía a que grupo pertenecía irrumpió y comenzó a dispararme, yo logré evitarlo lanzándome al suelo y arrastrándome hasta una maceta de piedra, detrás de ella preparé mi arma y al asomarme otra vez comencé a devolver el fuego.
En ese momento escuché como la puerta principal se abría de golpe dejando paso a una horda de infectados que comenzó a recorrer el pasillo hacia mi, me puse en pie rápidamente y comencé a correr en otra dirección mientras el grupo de No Muertos se encontraba con los soldados que me habían estado disparando, no se bien que ocurrió entre ellos, pero solo se escuchaban tiros y gritos.
Me encontraba en la primera planta, recorrí un pasillo prácticamente vacio salvo por la presencia de un soldado de Roache moribundo, recordaba haberle visto abajo antes del ataque, cuando este me vio alzó el arma y trató de dispararme, pero su fusil ya no tenía munición. No le preste más atención y seguí recto, solo pensaba en encontrar a Eva y a Vicky para regresar junto a ellas al aeródromo y marcharnos de allí cuanto antes. Doblé una esquina y me encontré con un callejón sin salida, el interior del palacio se me antojaba como un maldito laberinto.
-¡¡¡¡Eva!!!! ¡¡¡¡Vicky!!!!- grité de desesperación. Quería encontrarlas, pero ellas no aparecían por ningún lado. Grité sus nombres varias veces, pero estaban desaparecidas.
De pronto sentí un nuevo temblor y seguidamente el suelo se hundió bajo mis pies haciéndome caer a la parte inferior mientras escombros de todos los tamaños caían sobre mi dejándome enterrado e inconsciente.
*****
David no podía hacer nada sin poner las vidas de Félix y Sole en peligro, también ponía la suya propia, si los sacaba de la barca los explosivos explotarían.
-Márchate, no hay nada que hacer- le decía Félix. –Sálvate tu, huye-
-No pienso dejaros tirados- dijo David poniéndose de pie, necesitaba pensar con claridad. Hacía rato que no les disparaban, pero bastó con ponerse de pie como para que una bala pasara rozándole la cabeza provocándole un rasguño que enseguida comenzó a sangrar.
-¡¡¡Joder!!! Mierda- bramó David.
-¿Qué pasa?- preguntó Sole, ella y Félix tenían todavía los ojos vendados.
-Casi me vuelan la puta cabeza- respondió David mirándose la mano llena de sangre.
-Escúchame bien. Las bombas no explotaran mientras sigamos atados a ellas ¿No? Pues entonces estaremos a salvo, tú aquí corres demasiado peligro. Tienes que irte, ya nos ayudareis, al fin y al cabo hemos sido nosotros los responsables de esto, nada de esto hubiese pasado si nos hubiésemos esperado a vosotros-
Sole no podía reprimir las lagrimas que surgían al escuchar las palabras de Félix, el estaba cargando con toda la responsabilidad cuando la verdadera culpable de todo era ella. Si ella no se hubiese marchado, Félix no la habría seguido y no los habrían pillado, todo lo de la barca y la disolución del grupo la había traído ella.
-Lo siento- respondió David.
-Vete y no pierdas tiempo. Los demás te necesitan más que nosotros- dijo Félix.
David se lanzó al agua y comenzó a alejarse buceando de la barca mientras Sole y Félix se tumbaban en la barca para quedar fuera del alcance de los disparos.
-¿Por qué has hecho eso?- preguntó Sole.
-¿El que?- preguntó Félix.
-Cargar tú con toda la responsabilidad sabiendo que la culpable de nuestra situación soy yo y solo yo- respondió Sole.
-Por que estamos juntos en esto, para lo bueno y lo malo. Ya te dije que te protegería siempre y lo haré hasta el final- dijo Félix acercando sus manos a las de Sole para entrelazarlas a pesar de tenerlas atadas a la espalda.
-Te quiero- dijo Sole.
-Y yo a ti- respondió Félix.
Aun así Félix no quiso decirle que había notado como su espalda se mojaba hacía un rato. No había querido decirle a Sole que poco a poco se estaban hundiendo y que sería muy difícil salir de ahí con vida, Félix sabía que su destino estaba marcado e iban a morir sin remedio. Esperaba que Sole le perdonara cuando se enterara.
*****
Luci seguía presa de Lujan mientras Jorge le apuntaba con el arma. Solo ella le separaba de una muerte inmediata y no iba a soltarla tan fácilmente.
-Tira el arma si no quieres que la mate, aunque la voy a matar igual de todos modos. Es algo personal- decía Lujan con una sonrisa malévola en los labios.
-Yo no estoy de parte de nadie en realidad, voy a mi bola y pienso solo en mi, es la única forma de sobrevivir en este mundo, pero déjala irse y compartiré contigo cierta información que te ayudará a acabar con Roache y con Beltrán, los conozco bien-
-¿Qué te hace pensar que me voy a fiar de ti otra vez? Ya me la has jugado antes y no volverás a pillarme-
-Se supone que has venido aquí buscando algo. Has venido buscando la bomba nuclear, pero no esta aquí, aunque ella si debe saber donde esta, pero si la matas te quedaras sin la información y ya no la tendrás, porque si la matas te mataré yo-
-Guárdate para ti las jugarretas y la psicología. Ya no me creo nada de nadie, por que ahora yo estoy solo y también voy a mi bola- respondió Lujan.
En ese momento Jorge escuchó como más hombres de Beltrán llegaban hasta su posición, no tardarían en llegar. Cuando llegaran todo se iría al traste tanto para Lujan como para Luci, porque los matarían a ambos sin piedad. Jorge tenía que hacer una elección cuanto antes, miró a ambos lados y apuntó firmemente hacia los dos objetivos que tenía delante.
-Lo siento Luci-
-Vete al infierno bastardo- respondió Luci escupiéndole a la bota a su antiguo compañero. Seguidamente Jorge disparó y Luci cerró los ojos esperando su inminente final.
De repente Luci escuchó un grito detrás de ella y abrió los ojos, Jorge no le había disparado a ella, había disparado a Lujan. Como el asalta caminos estaba ocupado gritando de dolor mientras se agarraba la mano destrozada por el disparo, Luci se libró de el de un codazo, le arrebató la katana y cuando fue a rematarlo vio llegar a los demás hombres de Beltrán.
-Déjalo y corre- dijo Jorge. –Yo me ocupo de todo, coge a los demás y salid de aquí cagando hostias, coged el puto avión y marcharos de aquí-
-¿De que va esto Jorge? ¿Cómo acaba esto?- preguntó Luci.
-No lo se, no se como acaba, solo se quien soy yo y lo que quiero hacer, solo busco la redención antes de aceptar mi destino-
Luci no entendió lo que Jorge acababa de decir, algo había cambiado en el desde la ultima vez que lo había visto, pero no hizo más preguntas, se dio la vuelta y comenzó a correr alejándose de aquella zona. Luci había fijado su siguiente parada en el edificio por donde Juanma había ido persiguiendo a Roache. El palacio de Velázquez, el cual desde su posición solo podía ver las llamas que salían de este. Estaba en llamas.

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