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jueves, 9 de mayo de 2013

Capitulo 195: Aliados, part 2



Félix se había alejado todo lo posible de la urbanización y se había refugiado en el interior de una gasolinera para repasar su plan. El no quería acabar con Roache, quería impedir que Sole lo hiciera. Sabía que si lo hacía, tarde o temprano eso le pasaría factura, no podía permitir que la mujer a la que amaba pasara por ese trago.
Félix se había fijado en que Sole se había llevado el rifle de francotirador, con lo cual lo que pretendía era acabar con Roache de un disparo a distancia, por lo tanto tomaría posiciones en algún lugar alto y cercano al parque del retiro, aunque antes de nada tenía que tener a tiro a Roache y no sabía como Sole se las ingeniaría para ello. Si algo sabía Félix de los francotiradores era que en más de una ocasión tenían que esperar horas en un mismo sitio esperando a que apareciera su objetivo y luego buscar el ángulo perfecto para disparar con total certeza, lo malo era que Sole estaba ansiosa por matar a Roache y ese motivo era el que podía hacerle cometer errores y arriesgarse demasiado.
Félix después de planear sus siguientes pasos cogió un mapa de Madrid que había en la gasolinera, lo ojeó un poco y vio que se encontraba bastante cerca del parque del retiro, no había tiempo que perder, rápidamente se puso en marcha.
*****
Sole se había situado en lo alto de un edificio desde donde tenía a la vista el edificio donde estaba Roache. Sabía que estaba ahí porque aparte de que lo habían dicho, era donde más soldados había, aunque todavía no había visto a Roache.
Sole empezaba a impacientarse, quería que Roache diera la cara para disparar de una vez y culminar así su venganza, de vez en cuando cerraba los ojos y se imaginaba a Miguel a su lado, este posaba sus manos sobre las suyas y se las acariciaba, luego cogía la mano que tenía sobre el gatillo y se la dirigió hacia cierto punto. Era como si le estuviese diciendo donde disparar, luego abría los ojos y Miguel desaparecía. Sole se llevaba la mano a la cabeza y se frotaba los ojos, temía estar volviéndose loca. Después de sacudir la cabeza varias veces volvió a mirar por la mira telescópica, entonces vio a Eva y a la pequeña salir del interior, los soldados las custodiaban. Al menos estaban vivas, aun así seguía sin haber ni rastro de Roache. ¿Dónde demonios estaba?.

Eva y Vicky fueron conducidas al exterior para que respiraran un poco de aire puro, ahora que llovia las temperaturas habían bajado un poco y ambas podrían disfrutar de un rato al aire libre. Algunos soldados las miraban con recelo por que les habían prohibido ponerles la mano encima, al ser la mayoría hombres dejaban entre ver sus más oscuros deseos cuando las miraban. Eva había descubierto algunas miradas lascivas que algunos soldados le dedicaban a la niña, incluso algunas veces los había visto relamerse mirando a la niña, a ella también la miraban por supuesto, pero esas miradas no la preocupaban, ya que si intentaban algo, ella podría defenderse, algo que la niña no podría hacer, entonces Eva tenía que preocuparse por las dos más que nunca.
-Oye- dijo en ese momento un soldado joven.
-¿Qué coño quieres? No tengo nada que hablar contigo- respondió Eva. No conocía al soldado, ni siquiera lo había visto antes, pero tampoco quería conocerlo.
-Solo quería que supieras que solo cumplo órdenes y que no estoy para nada de acuerdo con eso de que os tengan secuestradas. Si hay algo que pueda hacer…-
-Si que hay algo que puedas hacer, en realidad son dos cosas, una es dejarme en paz y la otra es irte a tomar por culo- respondió Eva de forma tajante.
-Yo solo quería…-
-¡¡¡¡Soldado!!!!- gritó de pronto Roache a sus espaldas. –Deje a nuestra invitada con sus asuntos, usted limítese a vigilarla sin abrir la boca-
El soldado se cuadró, saludo y se acercó a la pared donde estaba en un principio, ya no volvió a abrir la boca.
-Siento la desfachatez de mis hombres. Supongo que todos están impresionados con tu belleza, incluso yo lo estoy. Aun así no os pasara nada por que di mi palabra, pero si tu amigo o tu novio trata de jugármela, no os mataré, solo os entregaré a mis hombres- Roache se acercó al oído de Eva. –A ti especialmente se te irán turnando, cuando llegue mi turno contigo y haya terminado, pensaras que te ha follado un tren-
Cuando Roache se retiró vio a Eva sonreír. –Te echas muchas flores, seguro que ni siquiera funcionas-
Roache sonrió con una mueca y se dio la vuelta.
Eva en esos momentos se sintió morir, Roache le había dicho lo que pasaría si trataban de jugársela, aunque no temía por ella, si no por la niña.

El corazón de Sole iba a cien por hora, acababa de ver aparecer a Roache y lo tenía a tiro. Podría disparar en cualquier momento y así culminar su venganza, pero su pulso temblaba, entonces escuchó una voz a su espalda, cuando se giró vio a Félix allí parado con las manos por delante. No entendía como la podía haber encontrado tan deprisa.
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo me has encontrado?-
-Iba mirando hacia arriba desde la calle cuando vi el cañón del rifle sobresalir sobre la cornisa, no sabía si eras tu seguro hasta que vi tu melena roja- respondió Félix tratando de resultar gracioso. Aunque Sole ni siquiera esbozó una sonrisa.
-Déjame Félix, tengo que hacer esto-
-Si lo haces te arrepentirás el resto de tu vida. Roache es un monstruo y merece morir, de eso no hay duda, pero no tienes que hacerlo tú. Ahora estas decidida, pero. ¿Qué pasara mañana? ¿Qué pasara dentro de una semana o un mes cuando empieces a verlo en todas partes persiguiéndote? Eso te hará perder el juicio al final-
-Eso no me pasará a mí- respondió Sole. –Llevo deseando esto desde que mató a Miguel-
-Nos pasa a todos. Al menos si no lo haces por ti hazlo por nuestro hijo- dijo Félix.
Eso último hizo que Sole se diera la vuelta y se quedara mirando a Félix. -¿Cómo lo sabes?-
-Yo lo descubrí solo. Conozco los síntomas de las embarazadas a la perfección y lo se desde hace unos días. Al menos hazlo por la vida que crece en tu interior, no mates a Roache, olvida la venganza por que eso no te devolverá a Miguel. Nada de lo que hagamos de ahora en adelante nos devolverá a nuestros seres queridos y a nuestros amigos caídos. Tienes que pensártelo bien Sole- Félix iba avanzando mientras hablaba, aun así, Sole seguía apuntando para no perder a Roache de vista.
-Roache debe morir aquí y ahora- respondió Sole.
-Entonces déjame hacerlo a mí. Yo me vengaré por los dos, prefiero que eso pese sobre mi conciencia antes que sobre la tuya-
-Esto no es asunto tuyo, es solo mío- respondió Sole. Esta volvió a mirar por la mirilla, apuntó y apretó el gatillo.
-¡¡¡Noooo!!!- gritó Félix lanzándose sobre Sole.

La bala impactó cerca de Roache y este se retiró de un salto mientras un par de sus hombres lo ayudaban a retirarse, otros se limitaban a apuntar en todas direcciones. Rápidamente el soldado que había intentado hablar con Eva las cogió a ella y a la niña y se las llevó al interior del palacio de Velázquez. Mientras Roache comenzaba a dar gritos diciendo que encontraran al que había disparado y que lo trajeran ante el.
-¡¡¡Están allí!!!- gritó uno de los soldados que estaba escrutando los edificios con unos prismáticos.
Rápidamente los hombres de Roache comenzaron a correr en la dirección indicada totalmente armados mientras Roache regresaba al interior del edificio, allí se encontró con Eva, la cual no dejaba de abrazar a la pequeña.
-¿Qué significa eso?- preguntó Roache.
-Yo no se nada. Nosotras no sabemos nada- respondió Eva sin saber si estaba en lo cierto o no. No podía creerse que Juanma hubiese cometido un error así. Aunque no sabía que podía estar ocurriendo.

-¡¡¡Salgamos de aquí!!! Deprisa- gritó Félix agarrando a Sole del brazo. Acababa de ver como varios soldados se ponían en dirección hacia el edificio, los habían descubierto y no tardarían en tenerlos encima.
Sole y Félix comenzaron a bajaran los escalones a toda velocidad. En una ocasión Sole cayó de bruces por las escaleras y Félix la ayudó a levantarse, ambos temieron que eso dañara al embrión, pero lo importante en esos momentos era escapar de allí antes de que los alcanzaran. Llegaron a la puerta y cuando estaban apunto de salir se encontraron con los negros cañones de unos fusiles de asalto apuntándoles directamente a la cabeza.
-Quietos ahí- dijo uno de los soldados con un marcado acento francés.
Félix solo pudo mirar a Sole y agarrarla de la mano, si iban a morir, al menos lo harían juntos. Sin embargo se los llevaron hacia el interior del parque del retiro, Félix supuso que era para que Roache los matara personalmente.

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