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jueves, 9 de mayo de 2013

Capitulo 195: Aliados, part 1



La camioneta ya estaba lista y solo quedaba que Jorge y Adalberto se despidieran. Todavía llovía, pero menos de lo que llovía por la noche, aun así el agua era espesa.
-Bueno, esto ya esta- dijo Jorge mirando al anciano.
-Ten cuidado ¿Vale? No hagas imprudencias- le dijo Adalberto tendiéndole la mano.
Jorge se la estrechó y luego se dieron un fuerte abrazo, Adalberto no pudo reprimir las lágrimas. Cuando se separaron, Adalberto se quedó mirando a Jorge.
-Volveremos a vernos- dijo Jorge con una sonrisa. Seguidamente se subió a la camioneta y se fue alejando, no quería quedarse allí esperando a ver como Adalberto se quitara la vida. Se habían prometido que volverían a verse, pero la realidad era que ninguno de los dos volvería a saber del otro.
Jorge conducía a una velocidad prudencial, dentro de poco estaría en Madrid y la hora de la verdad empezaría. Jorge sentía en lo más hondo de su ser que el final estaba cerca para bien o para mal. No sabía que pasaría al final, lo único que sabía era que lucharía hasta el final, fuese cual fuese su destino.
*****
Lujan seguía apuntándome a la cabeza, todavía no disparaba, parecía querer disfrutar del momento contemplando mi cara y el cuerpo inerte de Luci, antes de que Lujan me sorprendiera por la espalda sabía que estaba viva, pero no sabía en que estado se encontraba en esos momentos.
-Ya me has oído. Dame la puta bomba- dijo Lujan
-Escucha, creo que podemos hacer un trato- dije tratando de negociar. –Necesito la bomba para llevársela a Roache y salvar a mi hija y a Eva-
-Paso de tratos contigo. Ni tu ni tu hija me importáis una mierda- dijo Lujan
-No lo hagas por mí y hazlo por ti. Nosotros vamos a por Roache y tú te quieres cargar a ese francés. Ayúdanos con ello y cuando hayamos rescatado a mi hija te daré la bomba para que hagas con ella lo que te de la gana, luego cada uno por su lado, los dos salimos ganando- le dije tratando de ser convincente.
Lujan sonrió en ese momento y bajo el arma dejando de apuntarme. –Eres un hijo de puta chalado al querer hacer un trato conmigo y luego ir derecho a por ese cabrón. ¿Pero que cojones? Esa actitud me gusta, no somos tan diferentes después de todo. Esta bien, hay trato, luego cada uno por su lado, el enemigo de mi enemigo es mi amigo supongo- Lujan tendió la mano para estrechármela.
Al principio me lo pensé un poco, pero finalmente le estreché la mano.
-Una cosa más- dijo Lujan mirándome. –No intentes ni jugármela ni traicionarme, porque te mataré sin dudar, eso que te quede claro-
-Lo mismo digo. Ahora ayúdame con ella, creo que sigue viva-
Lujan y yo comenzamos a quitar los escombros que habían sobre Luci y luego la levantamos mientras yo le tomaba el pulso, afortunadamente seguía viva, solo estaba inconsciente. Sabía que cuando despertara no estaría muy de acuerdo con nuestra nueva alianza, ella no lo aprobaría, pero aliarnos con Lujan de forma temporal era la única forma que teníamos de seguir adelante, aunque no me fiaba ni un pelo de el. Suponía que nos traicionaría en cualquier momento.
Lujan y yo llevamos a Luci hasta un apartamento donde la tumbamos en un sofá mientras le contaba a Lujan lo que había planeado. Nos pondríamos en marcha cuando Luci volviera en si. Ella estaba bien, solo tenía cortes y magulladuras y no parecía que iba a tardar mucho en despertar, fuera llovía mucho más que antes.
-¿Sabes? Creo que en otras circunstancias podríamos haber sido amigos. Se te ve que eres un tipo con los huevos bien puestos, no pareces uno de esos niñatos que te acompañan. Aunque te falta algo muy importante, y es mano dura. Ser un líder significa mucho más que tratar de ir de buenazo salvando a todos los demás, significa ser respetado- dijo Lujan mientras observábamos el mapa que yo había extendido sobre la mesa de la casa donde estábamos refugiados.
-Tu y yo jamás podríamos haber sido amigos- respondí sin mirarle.
-Tu grupo y tú os podríais haber unido a mí en aquella ocasión, pero optasteis por enfrentaros a mi. ¿Sabes? Yo he perdido a todos mis hombres, por eso quiero la bomba, porque una vez me cargue a Roache iré a por Beltrán y también lo mataré-
-Así que tu plan es cargártelos a todos- respondí.
-Mucho más que eso. Tengo la oportunidad de ser un autentico dios en este mundo, con la bomba y la vacuna en mis manos no habrá nadie que pueda plantarme cara-
-Estas loco-
En ese momento escuché como Luci recobraba el conocimiento y yo me acerqué a ella para que me viera nada más despertara. Ante todo no me separaba de la bomba ni de la vacuna en ningún momento.
-¿Qué ha pasado? Me siento como si me hubiese caído una casa encima- dijo Luci cuando abrió los ojos y me vio sentado junto a ella.
-De hecho es lo que ha pasado- respondí.
-Supongo que debo disculparme contigo, no era lo quería hacer- dijo Lujan de repente. La aparición de este hizo que Luci se pusiera alerta y buscara la katana para defenderse, pero yo me apresuré a tranquilizarla.
-¿Qué hace aquí este cabrón?- preguntó Luci.
-Esta de nuestro lado, al menos de momento. Hemos hecho un trato- dije mientras miraba a Lujan, el cual movió la mano saludándonos con una sonrisa.
-Bueno, os dejo solos un rato, imagino que tendréis cosas de las que hablar. Yo voy a asegurar el fuerte…- dijo Lujan mientras se dirigía hacia la puerta, antes de salir se volvió hacia nosotros otra vez. –Recuerda lo que te dije, no intentes jugármela-
Cuando Lujan se fue, Luci comenzó a hablar en voz baja. –No puedes fiarte de ese, sabes de sobra lo que es, nos traicionará en cuanto tenga la oportunidad, parece mentira que a estas alturas confíes en gentuza como el-
-Se quien es de sobras y se de lo que es capaz, pero le hice una oferta que no pudo rechazar. No nos traicionará de momento. El quiere deshacerse de Roache y solo no podrá hacerlo, nos necesita-
-Tenemos un enemigo común, pero eso no me tranquiliza. Supongo que no tendremos la suerte de que se maten el uno al otro- dijo Luci.
-Precisamente es eso lo que espero. Mientras llegamos me las ingeniaré para idear un plan que lo deje fuera cuando sea necesario. Si no, acabaré con el cuando tenga la ocasión, no te preocupes- respondí. No estaba dispuesto a que nos la jugara, si alguien traicionaba a alguien, ese sería yo.
Al poco rato apareció Lujan de nuevo en la casa, ni Luci ni yo creíamos que pudiese haber escuchado nuestra conversación, habíamos hablado en voz suficientemente baja. Aunque no hacía falta que nos escuchara para desconfiar de nosotros, ya desconfiaba de por si.
-El fuerte esta seguro. Podremos ponernos en marcha pronto, confió en que sepáis cubriros las espaldas solitos, no quiero tener que estar preocupándome por vosotros a cada segundo. Por que no me da la gana y básicamente por que me caéis como el culo, pero nos necesitamos- dijo Lujan con una sonrisa.
-Se cuidarme sola, no necesito que me cuides, mejor cuídate tu de no tocarme demasiado los cojones. No se que me pasa últimamente que lo rebano todo a diestro y siniestro-
Lujan no pudo evitar comenzar a reír tras el comentario de Luci, luego me miró. –Tiene sentido del humor, me gusta tu amiguita, puede que después de esto podamos tener una relación de más que amigos-
-Ni en mis peores pesadillas- respondió Luci.
-Bueno, basta los dos. No quiero discusiones estúpidas, tenemos una misión por delante- les dije a ambos, no podía permitir que aquello se saliera de madre. Nos gustase o no tendríamos que cooperar.
*****
David despertó a Cesar tras descubrir que Félix se había largado sin decir nada. Cuando Cesar se despertó no pudo ocultar su nerviosismo, Félix se había ido seguramente a buscar a Sole, esa forma de hacer las cosas complicaban el rescate. Cualquier error en esos momentos pondría en serio peligro las vidas de Eva y la niña. Todo se iría al traste.
-Tenemos que darnos prisa, debe llevarnos horas de ventaja, podría estar en cualquier parte-
Tanto David como Cesar salieron del apartamento y abandonaron la urbanización a la carrera, los demás les estarían esperando cerca del parque del retiro, eso si seguían vivos todavía, aun así, pese al desconocimiento del estado de sus compañeros no podían olvidarse de la misión, debían seguir adelante.
-Te juro que cuando coja a Félix le pienso romper las piernas- dijo Cesar con rabia.
-Ponte a la cola entonces-
Los dos siguieron recorriendo la calle bajo la lluvia hasta que escucharon unos tiros unas calles más adelante, lo que hizo que se pararan de golpe. Se quedaron un rato ocultos hasta que vieron aparecer a un grupo de soldados con el uniforme del ejército Español, estos acababan de abatir a un grupo de infectados.
-Mierda, lo que nos faltaba- dijo David. –También estos por aquí-

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