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jueves, 2 de mayo de 2013

Capitulo 194: Todos morimos, part 4



Félix se había quedado de guardia mientras Cesar y David dormían tranquilamente en la cama, el se dedicaba únicamente a mirar por la ventana, veía caer el agua y no dejaba de pensar en Sole, en que estaría haciendo y en si habría llegado hasta Roache, si ya lo habría matado o si la habían cogido antes, eso ultimo era lo que menos quería pensar, pero Sole iba cegada por la rabia y por la venganza, cuando eso ocurre se cometen errores que pueden acabar en desastre.
Un relámpago cruzó el cielo y les volvió a lanzar una mirada a sus compañeros, entonces tomó una decisión, no se lo perdonarían nunca, pero tenía que hacerlo.
Se levantó lentamente y caminó por la habitación hasta la bolsa de las armas, preparó un fusil y varias cajas de munición y también una pistola que se metió en la cintura, también cogió algo de comida. Iba a salir en busca de Sole para impedir que matara a Roache y así se condenara a la culpa que la asaltaría después con toda probabilidad, también lo hacía porque lo que Sole iba a hacer era una locura que no acabaría bien para ella, no sabía exactamente el camino que había tomado, pero sabía hacia donde había ido, solo tenía que buscarla por aquella zona cuando llegara. Antes de salir por la puerta miró a sus compañeros y solo dijo una palabra antes de salir por la puerta.
-Lo siento, pero nuestros caminos se separan aquí, no se que pasará a partir de ahora-
Seguidamente salió por la puerta, llegó al exterior y comenzó a caminar bajo la lluvia para dirigirse hacia el parque del retiro donde esperaba encontrarse con Sole, aunque puede que también se encontrase con Juanma y Luci.
*****
Luci y yo cruzábamos una zona en obras que habría sido una especie de centro comercial cuando la tormenta nos cogió por sorpresa, no nos quedó más remedio que refugiarnos allí mientras fuera el agua caía torrencialmente y los relámpagos iluminaban el cielo nocturno. Habíamos intentado dormir un rato en la seguridad de aquel lugar donde no se apreciaba la presencia de los No Muertos, aunque los constantes truenos no nos dejaban dar ni una cabezada, así que no tuvimos más remedio que quedarnos despiertos y entablar algunas conversaciones de vez en cuando.
-No parece que Sole haya llegado hasta Roache, si no ya lo sabríamos-
-No, no lo parece- respondí.
-Quizás deberíamos tratar de dormir, Sole no creo que mueva un dedo hasta que pase la tormenta, no tendría buen ángulo de visión en medio de todo este jaleo.
-Bien, duerme un poco, yo me quedaré un rato despierto y luego cuando me entre sueño dormiré- le dije.
Luci se fue a dormir y yo me quedé un rato despierto, hasta que el sueño me pudo y yo también me quedé dormido.

Lujan había perdido a sus dos presas en el interior de aquella zona en obras , pensó en buscarlos, pero prefería dormir y descansar, al fin y al cabo, cuando esos dos salieran de su escondite, saldrían por el mismo sitio que habían entrado, entonces les tendría una sorpresa preparada. Solo tenía que esperar.

Día 18 de Julio de 2009
Día 400 del Apocalipsis.

El amanecer nos hizo despertarnos, todavía llovía y tronaba, pero al menos no estaba todo oscuro, nuestro avance sería más rápido y fácil. Ambos nos preparamos y salimos de nuestro refugio. Íbamos a salir por la única salida posible, la misma por la que habíamos entrado, un lugar que estaba a unos seis metros del suelo, un lugar hasta el que nadie sin cierta coordinación de movimientos podría alcanzar, por eso sabíamos que los infectados no podrían alcanzarnos y tampoco parecía que nadie nos hubiese seguido.
Ambos llegamos al exterior y comenzamos a cruzar los andamios que habíamos cruzado anteriormente cuando llegamos la primera vez, estos estaban mojados y las maderas crujían bajo nuestros pies.
-Ve con cuidado, esto parece bastante inestable- le dije a Luci. –La tormenta ha debilitado la estructura y no toques los hierros de los andamios, si ahora cayese un rayo nos dejaría fritos-
-Si cae un rayo nos quedaríamos fritos igual- respondió Luci con ironía mientras cruzaba la pasarela con cautela.

Lujan observaba como sus dos presas cruzaban el andamio y se iban acercando a la trampa, no tardarían en meterse de lleno en ella, le bastaba con que cayera solo uno de ellos, preferiblemente la chica que iba en cabeza, no le interesaba que un mal golpe hiciera estallas la bomba que el chico llevaba en una mochila colgada al hombro. Ya quedaba menos, ya casi los tenía.

Luci iba delante de mí, unos tres metros por delante, entonces noté como la estructura se sacudía. De repente sentí como si algo se hundiera bajo mis pies, reculé un poco al ver como un hierro caía delante de mi partiendo el trozo de madera por el que estábamos cruzando, salté hacia atrás y vi como Luci se giraba para decirme algo, pero su frase se cortó cuando la pasarela bajo sus pies se venía abajo, cayendo ella justamente detrás.
-¡¡¡Luci!!!- grité tratando de adelantarme, pero la estructura de hierro y madera aun no había dejado de sacudirse.
Luci había desaparecido y no sabía en que estado se encontraba, la busqué con la mirada en la parte inferior donde había escombros y me pareció verla tumbada boca abajo entre hierros y trozos de madera, no se movía nada, eso me hizo temerme lo peor.
Comencé a bajar rápidamente para socorrerla, cuando llegué junto a ella le toqué el pulso y supe que estaba viva, comencé a quitarle cosas de encima y traté de hacerla despertar, tenía un corte en la cabeza a consecuencia del golpe y la sangre brotaba de la herida. Rápidamente me arranqué un trozo de camisa e hice presión sobre la herida para cortar la hemorragia.
-No me hagas esto tía. Aguanta, vamos- le susurré.
Justo en ese momento noté como algo me tocaba la nuca, seguidamente escuché una voz que me resultó familiar, me fui poniendo de pie con las manos en alto y me di la vuelta, entonces me encontré frente a frente con Arturo, o mejor dicho con Lujan. Este me apuntaba a la cabeza con una sonrisa.
-Hacía tiempo que no nos veíamos. Aunque supongo que no me habrás echado de menos, aunque con lo cabrón que fui contigo no me sorprende-
-¿Qué coño quieres?- le pregunté mirándolo fijamente.
-Quiero la bomba que llevas y la cura. Si me las das me marcharé de aquí sin haceros daño ni a ti ni a esa zorra, aunque a lo mejor ella deja de importar dentro de poco, se ha pegado un buen golpe-
-No puedo darte esto, lo necesito, es una cuestión de vida o muerte. Necesito esta bomba para recuperar a mi hija, esta retenida por Roache, también esta Eva allí-
-Eva es la rubia que mató a Irina en Yeles ¿Verdad? Entonces que sepas que me la suda completamente, por mí como si mueren sufriendo- dijo Lujan sin dejar de apuntarme. –Asúmelo de una puta vez, todos morimos y a ti te ha llegado ya la hora, despídete-
Las cosas nuevamente se habían complicado y Lujan no era una persona con la que se podía negociar.

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