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jueves, 18 de abril de 2013

Capitulo 192: Expedicion, part 3



Beltrán se despertó tirado encima de una de las mesas de la sala de entretenimiento, la cabeza le dolía muchísimo y el lugar apestaba a vomito. Levantó la cabeza lentamente y vio a varios de sus hombres despiertos, aunque con síntomas claros de resaca, otros sin embargo seguían inconscientes.
Beltrán se puso de pie y avanzó tambaleándose hacia el fregadero, dejó correr el agua y se lavó la cara y las manos, no recordaba mucho del día interior, salvo que había arrasado a los asalta caminos, ese recuerdo era el único que perduraba, los horas posteriores a eso no recordaba nada. Después de lavarse se dio la vuelta y sacó una cerveza de la nevera, la abrió y dio un largo trago hasta que solo quedó un poco en el fondo, se la había bebido casi toda, Beltrán hizo una mueca y sintió que se estaba convirtiendo en un alcohólico peor de lo que ya era, últimamente solo bebía alcohol y las borracheras eran más constantes, aunque tampoco le importaba demasiado, el mundo se había acabado y cosas como el alcoholismo habían perdido importancia.
Después de terminarse lo que quedaba de la cerveza salió de la sala y decidió salir al campo vallado para tomar un poco el aire mientras se bebía una segunda cerveza, el se lo podía permitir. Cuando Beltrán salió al exterior se encontró con un corrillo de hombres que animaba a otro a pelear contra un infectado que habían cazado, sin duda esos hombres se habían levantado hace rato. Beltrán se acercó a uno de ellos y le preguntó.
-¿Qué cojones estáis haciendo?-
-Apuestas mi comandante, hemos apostado a que no es capaz de matarlo con sus propias manos- respondió el soldado plantándose mientras los demás seguían animando al que estaba luchando.
El soldado que se encontraba en pleno combate mantenía alejado al infectado de el con una mano, mientras con la otra le daba golpes en pecho y extremidades, el infectado braceaba tratando de agarrarlo. El soldado con un rápido movimiento le dio la vuelta al infectado, se situó detrás de el y le puso una mano en la nuca, luego le hizo la zancadilla y ambos cayeron al suelo, seguidamente el soldado comenzó a dar nuevos golpes con la cabeza del infectado, hasta que esta quedó totalmente destrozada. El soldado se levantó y alzó los brazos dando un grito proclamándose vencedor.
Todos los demás comenzaron a aplaudir y a vitorear al soldado vencedor, todos salvo Beltrán, el cual se acercó y golpeo al soldado, todos los demás se quedaron quietos sin entender que ocurría.
-Me dais asco. ¿Creéis que podemos divertirnos así? No me jodais, haciendo esto aquí os quedáis expuestos y atraéis la atención de otros al mismo tiempo que descuidáis vuestras obligaciones, aun tenemos enemigos ahí fuera- dijo Beltrán con un cabreo considerable. –Vosotros se supone que sois los que estáis de guardia… y así es como cumplís órdenes… No sois más que basura. ¿Quién es el responsable de esto?-
Un soldado salió de entre la multitud con la mano levantada, dando a entender que el había sido el cerebro de aquella idea. Beltrán se acercó a el y le tendió el cuchillo que llevaba en la cintura.
-¿Qué quiere que haga con esto?- preguntó el soldado cogiendo el cuchillo.
-Quiero que te cortes el cuello con el, es una orden- dijo Beltrán con una sonrisa mientras los demás soldados se miraban los unos a los otros sin entender muy bien que estaba pasando.
-Mi comandante… ¿Es esto una broma?- preguntó el soldado con una sonrisa nerviosa.
-¿Una broma? No, para nada, te he ordenado que te cortes el cuello con el… estoy esperando- Beltrán miró en ese momento a los demás soldados. –Y vosotros, quiero que apostéis, que apostéis si el soldado tendrá cojones de hacerlo. ¡¡¡Venga!!!-
Todos los soldados comenzaron a murmurar entre ellos y a mirar a Beltrán con incredulidad, no podían creerse lo que estaba pasando, sabían como era Beltrán y corría el rumor de que tenía problemas mentales, pero aquello se salía de todas las estadísticas.
-¡¡¡Venga!!! Apostad joder- dijo de nuevo Beltrán. –Que levanten la mano aquellos que piensen que si que lo hará-
Los soldados se volvieron a mirar los unos a los otros y entonces algunos levantaron la mano, aunque eran más los que no levantaron la mano.
-Bueno, debo suponer entonces que aquellos que no han levantado la mano son los que piensan que no lo hará. Muy bien, veamos que ocurre- Beltrán miró al soldado. –Dígame su nombre soldado-
-Soldado García, Narciso García- dijo el soldado con la voz temblorosa.
-Bien, proceda con mi orden, córtese el cuello. Hágalo, no me gusta esperar- respondió Beltrán con un tono de voz cada vez más sombrío. –Venga, sus compañeros están apostando, no los decepcione-
El soldado comenzó a mirar a los demás como esperando que alguno se lo impidiera, pero todos parecían pasar del tema, la mayoría miraban hacia abajo o hacia otro lado, era evidente que lo habían abandonado, incluso el que había peleado se había quedado quieto y callado. Beltrán se acercó a el y comenzó a hablarle.
-Si tanto le gustan las apuestas, esta debería encantarle, venga García, cumpla mi orden, rebánese el cuello, quiero ver la sangre fluir fuera de su cuerpo y que esta caiga al suelo formando un charco. ¿A que espera García?-
El soldado García se puso el cuchillo en el cuello lentamente, justo cuando iba a deslizarlo sobre su garganta soltó el cuchillo y rompió a llorar amargamente mientras los demás soldados permanecían quietos y callados mientras los otros soldados que habían estado inconscientes aparecían por allí, no tardaron en acercarse a ver que estaba pasando. Mientras García lloraba, Beltrán se agachó a su lado y recogió el cuchillo, luego lo miró.
-Sabia que no iba a hacerlo- en ese momento lanzó un corte al cuello de García. Seguidamente el soldado se llevó la mano al cuello mientras la sangre comenzaba a brotar como si fuese una fuente, luego fue dejándose caer al suelo, hasta que se quedo totalmente tumbado boca abajo mientras un charco de sangre se formaba debajo de el y de las botas de Beltrán.
-¿Veis lo que acaba de ocurrir? Que esto os sirva como advertencia, no quiero gilipolleces de ningún tipo. Y ahora mismo, aquellos que no levantasteis la mano os vais a preparar, vosotros os marcháis a buscar a los demás grupos, quiero que deis con el escondrijo de los franceses y que volváis para informar, justo entonces los atacaremos. No hay limite de tiempo, solo quiero que volváis cuando los encontréis y me informéis tanto de su numero,  como de su ubicación, como de su armamento. Quiero que os pongáis en marcha dentro de diez minutos, venga-
Los soldados se cuadraron, saludaron y volvieron al interior del bunker a paso ligero para prepararse, nuevamente, Beltrán se alzaba con el poder y el control del lugar demostrándole a sus hombres que era el quien más mandaba allí y que nadie podría hacer nada sin su consentimiento.
*****
Patricia seguía oculta en el compartimento del baño mientras el No Muerto daba vueltas por el interior del baño, aquel ser sabía que allí había alguien, solo que no era capaz de encontrarlo. Patricia pensó varias veces en salir corriendo y aprovecharse de la lentitud del infectado para huir sin problemas, pero justo cuando parecía que iba a salir corriendo, un segundo infectado entró en el baño. El temor de Patricia comenzó a subir más deprisa, entonces el corazón de Patricia dio un vuelco cuando vio los pies por debajo de la puerta, estos se habían parado justo delante de la suya, seguidamente escuchó como el infectado arañaba la puerta, entonces dio un empujón y Patricia tuvo que lanzarse contra la puerta para impedir que esta se abriera, eso la delató y los dos infectados se pusieron como locos, comenzaron a aporrear las puertas y a lanzar gritos casi animales. Patricia estaba totalmente asustada, lo único que pudo hacer en ese momento fue gritar.
-¡¡¡¡¡Juanma!!!!! ¡¡¡¡Socorro!!!!-

Estábamos cenando sin percatarnos lo que Patricia tardaba cuando escuchamos su grito acompañado de otros gritos inhumanos, rápidamente dejé lo que estaba haciendo, le quité el seguro al fusil y salí corriendo seguido por Luci, David y Cesar mientras les decía a Félix y a Sole que se quedaran allí vigilando.
Luci, David, Cesar y yo llegamos al piso superior, no sabíamos como seguir hasta que escuchamos el grito que venía de nuestra derecha.
-Por ahí- dijo Luci señalando hacia un pasillo que había a nuestra derecha.
Los cuatro empezamos a correr hasta que llegamos a los servicios, nada más entrar nos encontramos con una terrible escena. Había dos infectados, ambos estaban medio metidos dentro de un compartimento, justamente en el mismo donde se escuchaban los gritos de Patricia, justo por debajo de la puerta se veía gotear sangre, escuchamos en ese momento varios disparos, pero ninguno de los infectados cedió en su empeño, Patricia había fallado.
Luci no perdió el tiempo y se lanzó contra uno de los infectados mientras yo la seguía, Luci le clavó la katana a uno de ellos en la espalda y luego hizo un movimiento para sacarlo de un tirón, una vez fuera, sacó la katana del cuerpo del No Muerto y luego le clavó la punta en la cabeza. Yo también agarré al otro infectado del cuello y lo saqué de un tirón, antes de tirarlo al suelo me pareció ver un trozo de carne en su boca, una vez en el suelo le disparé a bocajarro, haciendo que sus sesos se desparramaran por los azulejos del baño.
Rápidamente abrí la puerta donde se suponía que estaba Patricia y allí la vi. Patricia permanecía en un rincón agarrándose el brazo mientras observaba la herida de su brazo con una mueca de terror, cuando sus ojos se encontraron con los míos, enseguida ambos supimos que no había nada que hacer.
De repente escuchamos un grito seguido de un disparo que venía del pasillo, enseguida apareció David.
-Se acercan por el pasillo, tenemos que irnos de aquí-
Luci y yo miramos a Patricia que parecía estar en estado catatónico, incapaz de articular palabra.
-Tenemos que hacerlo- dijo Luci mirándome.
Más tiros se escucharon en el pasillo, se trataba de Cesar que estaba manteniendo a raya a los infectados que se acercaban, cuanto más disparara, más llegarían, teníamos que salir de allí ya.
En ese momento Luci sacó la espada, me miró y yo no tuve más remedio que asentir, entonces sin avisar a nadie le cortó la cabeza a Patricia. Seguidamente salimos de allí. Por el final del pasillo vimos como se iban acercando infectados, nosotros corrimos hasta el lugar donde se habían quedado Félix y Sole, nada más llegar nos encontramos con Félix boca abajo con una mancha de sangre en la cabeza, Sole no estaba por ningún lado. No sabíamos que había pasado, pero sin preguntas agarramos a Félix y comenzamos a correr, no sabíamos donde estaba Sole, pero no había tiempo para buscarla. Teníamos que correr para salvar la vida.

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