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jueves, 11 de abril de 2013

Capitulo 191: Desesperacion, part 2



Lujan estaba apunto de dormirse cuando escuchó la primera explosión seguida de un fuerte temblor, el cual parecía que iba a hacer que el edificio se viniera abajo, después comenzó a escuchar los gritos de sus hombres, los cuales estaban montando guardia a lo largo y ancho del edificio en el que se habían refugiado. Lujan salió de la habitación y se encontró con uno de sus hombres que corría por el pasillo.
-¿Qué ocurre?- preguntó Lujan alarmado, no entendía que estaba pasando, lo primero que vino a su mente fue que los estaban atacando.
-Nos atacan jefe, hay infectados por todas partes, están intentando entrar- dijo el hombre con gotas de sudor en el rostro, eso indicaba que algo no iba bien. –Nos están disparando los mismos infectados-
La expresión de Lujan se tornó incrédula, no podía creerse eso que decía ese hombre, tenía que verlo con sus propios ojos. Apartó al hombre de un empujón y corrió hacia un balcón desde el que poder ver toda la calle, miró abajo y vio la multitud de caminantes alzando los brazos hacia el, de repente captó un destello y se agachó a tiempo de evitar que una ráfaga de balas le volara la cabeza. Lo que le había dicho su hombre era cierto, los infectados les estaban disparando, no se lo podía creer. Volvió corriendo al interior del hotel y se encontró con sus hombres.
-¡¡¡Todo el mundo a las armas!!!- ordenó Lujan quitándole el fusil a un chico joven. –Bloquead las putas entradas, no se que coño pasa aquí o si estos se han vuelto inteligentes, pero no dejaré que unos podridos de mierda acaben conmigo. ¡¡¡Vamos!!!-
Todos los hombres de Lujan comenzaron a correr por el interior del hotel y a tomar posiciones para afrontar el asalto. Lujan y varios hombres subieron a la azotea y desde allí comenzaron a disparar contra los infectados arremetían contra las puertas, en ese momento vieron como una especie de proyectil cruzaba a trabes de la horda y acababa estrellándose contra la puerta, volándola al instante.
-¿Pero que coño?- se preguntó Lujan mientras se agarraba a la barandilla que temblaba a consecuencia del impacto, ahí había algo realmente extraño.

Beltrán y sus soldados habían llegado hasta el hotel dirigiendo a los infectados, se habían puesto unos ponchos de color verde del ejercito a modo de capa y sobre ellos habían puesto trozos y sangre de infectados a los que habían cazado, cuando ya estuvieron todos armados comenzaron su marcha directos al lugar acordado mientras empujaban a unos infectados, los demás solo los siguieron, eran como perros dirigiendo un rebaño de ovejas. Cuando llegaron a las puertas del hotel junto a la horda primaria empezaron a disparar contra el edificio, eso hizo que los que habían logrado arrastrar hasta allí se excitaran y comenzaran a tratar de entrar, a su vez, los disparos comenzaron a atraer a todos los infectados de los alrededores que acudieron al lugar como moscas a la miel. Beltrán se sentía en esos momentos como un dios, no tardarían en arrasar a los asalta caminos, esos desgraciados no sabían lo que se les había venido encima.
-¡¡¡Granadas!!!- gritó Beltrán por el comunicador.
Cuatro granadas se elevaron por el cielo y acabaron estrellándose contra el objetivo, un minuto después Beltrán vislumbró una silueta en uno de los balcones, la cual miraba estupefacto a la horda, enseguida Beltrán supo de quien se trataba, apuntó y disparó una ráfaga, aunque no logró acertar. La ráfaga de disparos hizo que algunos de los No Muertos de su alrededor lo miraran como confusos, aunque rápidamente volvieron a centrar su atención en lo que tenían delante.
Beltrán pensó entonces que ya era momento de dejar que los infectados tomaran el lugar, entonces dio la orden. –Volad las puertas con un cohete-
El proyectil no tardó en atravesar la horda, destruyó la puerta y la horda comenzó a tomar el hotel que los asalta caminos habían tomado como base.

Lujan vio entrar a toda la horda como si de un tsunami se tratara, los caminantes comenzaron a atacar a sus hombres, los cuales parecía que no estaban preparados para afrontar tal cantidad de infectados, vio como uno de sus hombres caía abatido de un tiro en la pierna y luego tres infectados se lanzaban sobre el. En ese momento Lujan vio algo que casi le costó la vida, vio a un hombre envuelto en un poncho de color verde entre los muertos, este le miró y seguidamente abrió fuego contra el, Lujan lo esquivó y tomó cobertura, luego abrió fuego contra el acertándole en el pecho. Cuando el tipo del poncho cayó, otros dos tipos con la misma indumentaria entraron en escena tras lanzar un par de granadas que borraron del mapa a dos de sus hombres y a un grupo de nueve caminantes.
Lujan dio en ese momento con la respuesta a lo que estaba ocurriendo, había soldados entre los infectados, no entendía como habían conseguido parecer invisibles, pero ahí estaban. En ese momento una nueva explosión lo hizo estremecerse, algunos cristales reventaron dejando paso a más infectados. Lujan se levantó rápidamente y tomó la decisión de escapar antes de que fuera demasiado tarde.
Lujan comenzó a correr mientras escuchaba los gritos y los disparos de sus compañeros mientras eran abatidas por ese ejercito de caminantes y tipos infiltrados, los estaba abandonando, pero el tenía que sobrevivir a cualquier precio. Llegó al restaurante y vio como un grupo de infectados había entrado allí también, Lujan abrió fuego contra ellos y siguió su camino. Una nueva explosión en los pisos de arriba lo alertó, entonces unos cascotes cayeron a su lado, el hotel se venía abajo.
Lujan salió por la puerta del restaurante y entonces se encontró con uno de los tíos del poncho, este le apuntaba a la cabeza con una pistola, aunque no disparó, bajo la capucha, Lujan pudo ver como aquel tipo sonreía con satisfacción, aun así, Lujan no tiró el arma, simplemente le apuntó también.
-No se lo que habéis hecho, pero me las pagareis caras- dijo Lujan aun sin reconocer al que le apuntaba.
-¿Verdad que es sorprendente? Te pones trozos de ellos por encima y es como si dejaras de existir para ellos. ¿Eres consciente de las ventajas que eso significa? Puedes dirigirlos como ganado, aunque sean unos pocos, los disparos luego hacen el resto- dijo el tipo quitándose la capucha y dejando su rostro al descubierto, Lujan lo reconoció enseguida.

Beltrán había dejado que el asalta caminos le reconociera, aunque al verlo parecía haber caído en una especie de trance.
-¿De que coño va esto?- preguntó el asalta caminos sin dejar de apuntar, aunque no parecía decidirse a disparar.
-En realidad vine con la intención de matarte, pero estoy viendo que te has quedado solo, hemos acabado con todos tus hombres, no queda ninguno. Desde que te vi en el aeropuerto y disparaste contra Reverte he querido agradecerte que lo dejaras fuera de combate, eso me ha permitido hacerme con el poder de mi grupo. Ahora que te miro me dan ganas de darte un besazo- dijo Beltrán con una sonrisa.
-Que te follen- le espetó el asalta caminos.
-Como ya no quiero matarte voy a hacerte una oferta, eres un hombre al parecer de recursos. Hacen falta recursos para montar un equipo como el tuyo y causarnos tantos problemas, por eso… puedes unirte a mi o desaparecer de mi vista-
-Jamás me uniré a ti, por mi que te den por el culo- dijo el asalta caminos antes de darse la vuelta y echar a correr perdiéndose entre los arboles y matorrales de la zona.
Desde ese momento Beltrán supo que sus caminos volverían a cruzarse. Lo sabía.

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