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jueves, 11 de abril de 2013

Capitulo 191: Desesperacion, part 1



-¿Dónde están Eva y Vicky?- volví a preguntar mirando a mis compañeros, había notado también la falta de Gorka y Daniela, pero yo estaba interesado en donde estaban mi hija y Eva. –Decidme que no están muertas ¿Dónde están?- estaba comenzando a ponerme nervioso y por lo tanto empezaba a perder los papeles, agarré a David por los hombros y lo miré fijamente. -¿Qué ha pasado? ¿Dónde están?-
En ese momento escuché la voz de Luci a mis espaldas. –Roache nos asaltó y se las llevó-
Justo en ese momento sentí como si me aplastaran el corazón, caí de rodillas sobre el asfalto de la pista de aterrizaje del aeródromo y seguidamente comencé a dar puñetazos. Las había perdido a las dos, no había estado con ellas y las había perdido, entonces me levanté de golpe y comencé a andar por la pista mientras preparaba el fusil.
-¿A dónde vas?- preguntó Luci corriendo detrás de mí.
-Buscaré a Roache hasta debajo de las piedras, y cuando lo encuentre lo mataré. Estoy harto de tanta mierda, vosotros marcharos ya- le dije.
Luci me adelantó y se puso delante de mí con las manos sobre mi pecho. –Espera, aun hay cosas que debes saber, no todo…- Yo no la dejé terminar, la aparté de un golpe y ella cayó al suelo, seguí caminando y entonces sentí como alguien se lanzaba contra mi, ambos caímos al suelo y cuando me di cuenta vi a Luci sobre mi.
-Déjame ir maldita sea, he perdido a mi hija, tu no sabes…-
En ese momento Luci me golpeó y enseguida la escuché sollozar. –No me digas que no se lo que es perder a una hija, cuando tu sabes perfectamente por lo que he pasado- intenté levantarme, pero Luci volvió a inmovilizarme. –Párate a escuchar por que no esta todo perdido.

Mientras Vanesa y Patricia trabajaban arreglando la avioneta los demás me contaban lo que Roache les había dicho. Una vez al tanto de todo cogí el walkie talkie que Roache había dejado y entonces hice la llamada. Tardó un poco, pero finalmente contestó la voz de un chico que parecía latino.
-¿Si?-
-Quiero hablar con el hijo de la gran puta de tu jefe ahora mismo-
El chico que contestó se retiró y seguidamente escuché una voz que se identificó como Roache, nada más escucharla deseé cortarle la garganta, sobre todo cuando escuché sus carcajadas.
-Supongo que ya estas al tanto de lo que pretendo-
-Si que lo se, me lo han contado todo cabrón, antes de nada quiero saber que ellas están bien- dije tratando de negociar, Roache pareció estar de acuerdo y un minuto después escuché las voces de Eva y Vicky.
-¿Estáis bien?- les pregunté.
-Si, estamos bien- respondió Eva. –No nos han hecho nada, están cumpliendo su palabra- su voz parecía serena, lo que me hizo pensar que me estaba indicando que no hablaban bajo coacción. Entonces Roache volvió a hablar.
-Bien, ya sabes lo que quiero, ellas están bien, te serán devueltas cuando tú cumplas tu parte, pero tendrás que venir tu solo hasta donde estamos nosotros, con mi bomba y mi vacuna-
-Muy bien, dime donde estas y allí estaré cuanto antes- le dije a Roache, enseguida este me dio las indicaciones, según el estaban en el parque del retiro, dentro del palacio de Velázquez. Justo antes de cortar la conversación, Roache me repitió lo de que tenía que ir solo. Entonces corté la conversación y miré a mis compañeros. –Tengo que ir, ellas están bien, pero no me parece justo pediros que os quedéis aquí a esperarnos. Marcharos y ya buscaré una forma de encontrarme con vosotros algún día-
-¿Estas loco acaso?- preguntó Luci. –Si vas tu solo no saldrás de allí con vida, me da igual que haya dicho el gabacho, yo me iré contigo… y más te vale no negármelo-
No pude evitar sonreír. –Muchas gracias-
-Cierto, no puedes ir solo, necesito voluntarios para acompañarnos por si las cosas se tuercen- dijo en ese momento Cesar.
Todos comenzaron a levantar la mano, incluida Sole, entonces Félix la miró estupefacto, no entendía como su chica quería participar en una misión completamente suicida, enseguida supimos que lo hacía con el único objetivo de acabar con Roache.
-No, no lo harás- le dijo Félix. –No puedo dejar que vengas, quédate aquí con Alicia y el bebé, también se quedaran Abel y Sandra con el perro.-
-Iré aunque no quieras, es mi decisión ¿Vale?-
-Muy bien, pero no quiero que hagas tonterías, solo mataras a Roache cuando hayamos acabado con todos los suyos y el sea prisionero-
-¿Qué quieres decir?- pregunté mirando a Félix.
-Esta claro que si haces el intercambio te traicionaran, hablo desde el conocimiento, esta gente no es de fiar, te mataran cuando te des la vuelta, dirás lo que quieras, pero necesitaras cobertura- respondió Félix. –Esto es una guerra desde el momento que llegamos aquí, y la bomba es un arma demasiado poderosa como para dejar que caiga en manos de esa gentuza, por no hablar de la cura, quedamos en que la llevaríamos a la civilización. ¿No? Llamadme optimista, pero en eso tenemos la esperanza de la humanidad, si hay algo que salvar, la salvaremos-
Todos asintieron estando de acuerdo con Félix y seguidamente saqué la ampolla de la cura, era lo único que llevaba encima de todo lo que quería Roache. Parecía mentira todo el follón que se había armado desde el 15 de Junio de 2008. Habíamos pasado de ser personas normales a estar metidos en una especie de guerra contra otros supervivientes ambiciosos y malvados mientras los muertos nos rodeaban, habíamos recorrido muchos kilómetros y habíamos perdido a muchos amigos y compañeros, habíamos visto como el apocalipsis sacaba lo peor de nosotros. Estuvimos hablando y planeando, después de formar un plan convincente que tenía tantas probabilidades de éxito como de fracaso, volví a llamar a Roache, este fue el primero que respondió.
-¿Qué deseas ahora joven amigo?-
-La bomba y la vacuna están lejos de aquí, antes de poder ir al parque del retiro tendré que ir allí y recogerlo, puede esperar ¿No?- pregunté finalmente.
-Para ti tengo todo el tiempo del mundo- respondió Roache con tono cómplice, como el de dos amigos que conversan.
-Y yo para ti una bala con tu nombre pedazo de mierda- pensé para mis adentros.
Cuando la conversación terminó comenzamos a terminar de preparar el plan, íbamos a ir todos salvo Alicia, Sandra, Vanesa y Abel, este último quiso venir, pero no estaba en condiciones de hacer nada. Situé un mapa en el suelo y comencé a señalar los puntos que tomaríamos, querían que fuera solo y así quería que creyeran que era, los demás asaltarían por otra zona mientras yo hacía que se centraran solo en mi.
La noche llegó, saldríamos al día siguiente. Yo estaba tranquilo por que sabía que Roache no se atrevería a tocar a las chicas hasta que llegara, Luci tenía la teoría de que el francés temía que si veía morir a alguna de las dos, yo perdiera los papeles e hiciera que la bomba estallase, realmente esa era nuestra mejor baza y Roache no quería arriesgarse, era algo que podíamos usar a nuestro favor.
-Id a dormir, desde mañana nos esperan unos días duros, no se cuanto nos contara llevar a cabo esta misión- les dije a los que quedaban despiertos, yo no podía dormir, me había tomado unas pastillas para mantenerme despierto.
Todos se fueron a dormir y yo decidí ir a la avioneta donde Vanesa seguía trabajando, nada más llegar me encontré también con Abel allí ayudando, aunque me imaginaba que estaría sintiendo fuertes dolores.
-Siento haberte dejado fuera de esto- le dije a Abel.
-Bueno, con una pierna menos no haría mucho, solo ser un lastre, casi mejor me quedo aquí-
Ambos reímos y yo me dirigí a Vanesa, la cual trabajaba alumbrada por un camping gas. -¿Cómo lo llevas?-
-El motor de la avioneta esta algo cascado, pero es la única a la que optamos, las demás son demasiado pequeñas, esta tiene un tamaño en la que podemos caber todos. El problema es el combustible, no es que haya mucho, nos sobra hasta el punto indicado, así que no debería haber un problema propiamente dicho, aunque tampoco podemos dormirnos en los laureles, cuando partamos debemos hacerlo con el mínimo de peso-
-Supongo que no te refieres a dejar a nadie en tierra- respondí con una sonrisa casi forzada, lo cierto es que la situación no era para reír.
-No me refiero a eso, pero por ejemplo no podremos llevarnos todo lo que llevamos y quizás tengamos que quitar cosas de ahí dentro que no nos sirvan. Mientras vosotros os jugáis la vida yo iré arreglando esto, aunque me da vergüenza no poder echaros un cable como dios manda-
-No te preocupes, te necesito aquí… además, no quiero que suene interesado ni nada, pero tu eres la única persona a la que no puede pasarle nada, eres la más importante de todos nosotros, sin ti estamos jodidos-
Vanesa sonrió, y cuando iba a decirme algo escuchamos una explosión en la lejanía. Lo siguiente que vimos fue un resplandor rojo en la noche, algo ocurría en la ciudad.

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