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jueves, 28 de marzo de 2013

Capitulo 189: Sangre, sudor y carne putrefacta, part 1



Luci se había quedado mientras los demás se alejaban, estaba esperando a que fuese quien fuese quien venia por allí, hiciese acto de presencia. No tardó mucho en verlos desde su escondite, se trataba de dos chicos, eran jóvenes a juzgar por su voz y su estructura corporal, hablaban sobre los gritos que habían escuchado.
-Los gritos de Abel- recordó Luci justo cuando caía en la cuenta de que la pierna seguía por allí, la iban a encontrar, aun así, Luci no salió de su escondite, los siguió observando.
Los chicos seguían hablando hasta que encontraron la pierna de Abel. Ambos se quedaron mirando y comenzaron a enfocar con las linternas en todas direcciones, Luci pudo ver el miedo en sus rostros, no eran más que dos chavales que habían estado a las ordenes de Lujan, los cuales se habían separado de los suyos durante la lucha con los militares, no eran nadie en realidad, aunque a Luci le preocupaba que estos dieran con los demás y luego trajeran a Lujan, como Luci no quería arriesgarse comenzó a salir de su escondite para situarse detrás de ambos.
El movimiento de Luci fue tan rápido que los chicos no lo vieron venir, esta ensartó a uno de ellos clavándole la katana en el pecho, el otro trató de disparar, pero Luci se adelantó, le dio una patada y este cayó de espaldas, se levantó rápidamente y cuando trató de dispararle, Luci cogió el arma del primero y disparó varias veces al segundo.

David se paró de repente al escuchar un ruido, se le antojaba que habían sido disparos, aunque estos no habían sonado demasiado fuerte, había sonado como un silenciador amplificado por el eco del lugar.
-¿Qué pasa?- preguntó Gorka mientras sostenía a Abel.
-Creo que han disparado- respondió David mirando por el túnel. –Es muy posible que Luci haya hecho contacto con los que nos seguían. Debe haberles matado-
-O ellos a Luci- intervino Alicia pasando por su lado.
David miró a Félix que pasaba por su lado en ese momento. –Ocúpate un poco de el, voy a volver a por Luci-
Félix hizo lo que David le había dicho, incluso Sole ayudó a cargar con Abel, justo cuando David iba a regresar se encontró de cara con Luci.
-¿A dónde ibas?-
-Iba a buscarte, pensé que tenias problemas- respondió David dando un respingo cuando Luci le enfocó con la linterna.
-Alguien ha tenido problemas, pero no he sido yo. Muy bien, sigamos-
Luci pasó por su lado y todos comenzaron a caminar siguiendo su camino. Aun les quedaba camino que recorrer para llegar a Cuatro Vientos.
*****
Beltrán había asumido su nuevo cargo, ahora que Reverte no estaba era el quien mandaba y manejaba todo a su antojo, al igual que era el quien decidía sobre la vida de sus hombres, había matado a los que habían permitido que los prisioneros huyeran, aunque realmente ya no le importaba, había sacado toda la verdad que quería con el pentotal sódico, solo tenía que volver a la urbanización para recuperar lo que le pertenecía. Salió del antiguo despacho de Reverte y se dirigió a la habitación donde había estado Reverte durmiendo, abrió la puerta y encendió la luz, enseguida le llegó el tufo, el olor a carne descompuesta. Lo primero que vio fue la mancha de sangre sobre la cama, no tardó en escuchar el gemido que venía de un rincón de la habitación, Beltrán se giró rápidamente y vio el cuerpo de Reverte arrastrándose hacia el.
-Hay que ver, ni después de muerto puedes caminar, lo que demuestra que el volver de entre los muertos no es más que una mierda- dijo Beltrán en tono burlón mientras se acercaba al que había sido su superior.
Beltrán le asestó una patada en el cuello a Reverte y este se partió con un sonoro CRACK. Seguidamente se sentó sobre el y lo inmovilizo de ambos brazos.
-Que decadencia de ser humano es el infectado, no sois más que un maldito chiste. No sois nada, solo pedazos de carne que gimen, gruñen y se agitan. No creo que me entiendas, pero los humanos reconquistaremos y yo seré lo más grande-
Seguidamente Beltrán le clavó el cuchillo en la cabeza y el No Muerto dejó de moverse por completo. Entonces un soldado apareció por allí atraído por el sonido del cuchillo de Beltrán.
-Mi señor…¿Qué…?-
-Llevaros el cuerpo y quemadlo, luego quiero que en media hora haya un equipo preparado para volver a la urbanización, los quiero bien preparados, nos equivocamos en cuanto a cantidad de armamento y no contábamos con que allí hubiese otro grupo-
-Con todos mis respetos señor… no creo que estemos preparados para un nuevo asalto, hemos perdido a hombres y los demás están muy…-
-No me importa como estén los demás. Ya he dado una orden, cúmplala si no quiere que le mande fusilar soldado, esto es una guerra y no obedecerme implica un castigo-
El soldado se cuadró, saludó y llamó a otro par de soldados para que se llevaran el cuerpo corrupto de Reverte. Cuando se marcharon, Beltrán se sintió poderoso, ciertamente aquello era una guerra, una que iba a ganar a cualquier precio, aunque eso significara volar toda la ciudad, no se trataba solo de una guerra contra los No Muertos, también lo era contra el francés y sus hombres, también era una guerra contra aquellos asalta caminos, los cuales, Beltrán no entendía como podían ponerles en tan serios aprietos, esos no eran nadie, luego estaban los amigos de Martínez, ellos si que le sorprendían. ¿Cómo era posible que unos niñatos hubiesen llegado tan lejos?, eso era algo que se le hacía impensable, entonces pensó en como aplastaría a cada uno de los grupos, la guerra que se estaba librando la ganaría el.
*****
Jorge llegó hasta el escondrijo de Roache en el centro comercial, no había logrado mucha información, pero lo poco que sabía se lo diría a Roache, aunque algo alterado. No podía contarle toda la verdad, ya no le importaba si lo mataba, al fin y al cabo, los demás también lo matarían si lo veían, Jorge podía decir que estaba solo.
Caminó por todo el centro comercial, pero no había ni rastro de los demás hombres de Roache. Recorrió todas las plantas hasta que llegó a la última, allí no vio a nadie, aunque no tardó en asaltarle una voz a su espalda con un marcado acento francés, una voz que Jorge enseguida reconoció como la de Françoise.
-Llegas pronto-
-Ya tengo la información que Roache quería. ¿Dónde esta?- preguntó Jorge dándose la vuelta. Françoise se acercó y quedó al descubierto bajo un haz de luz, este mostró una sonrisa que a Jorge le pareció inquietante, algo no iba muy bien allí. Entonces Jorge volvió a hablar. –Bueno, ¿Dónde esta el gran gabacho para darle la información? Tengo ganas de quitarme esta mierda del cuello-
-Ya te lo quito yo- dijo Françoise acercándose a Jorge, seguidamente le acercó las manos al cuello. Jorge se las apartó rápidamente.
-Ojo con lo que haces-
-Tranquilooooo….- respondió Françoise con una sonrisa, justo después se escuchó un chasquido, seguidamente Françoise se alejó de Jorge con el collar en las manos. –Ya esta, ahora dame la información a mí para que se la pueda dar a Roache-
-Solo se la daré a el- respondió Jorge tratando de pasar de largo de Françoise, pero este lo agarró del brazo. Jorge lo apartó de un empujón. -¡¡Eh!! No vuelvas a tocarme-
Françoise levantó las manos al tiempo que sonreía con una sonrisa burlona. –No te preocupes amigo, no van por ahí los tiros-
-Entonces no me pongas tus putas manos encima. ¿Queda claro? ¿Dónde esta Roache?-
-Roache ha tenido que irse, dime a mi lo que tengas que decirle a el, yo le haré llegar el mensaje-
-Muy bien, ese grupo al que antes pertenecía se ha marchado otra vez a Valencia, pero me han dicho que la bomba y la vacuna siguen en el aeropuerto de Barajas- dijo Jorge tratando de sonar lo más convincente posible. De pronto Françoise comenzó a carcajearse de forma exagerada, como si acabaran de contarle el chiste más gracioso del mundo. -¿Qué? ¿Qué te hace tanta gracia?-
-Tus desesperados intentos de mentir y jugar con nosotros, no somos gilipollas- respondió Françoise agarrando de nuevo a Jorge. –Sabemos lo de Cuatro Vientos, imbécil-
La respuesta de Françoise hizo que la sangre de Jorge se helara, no entendía como se podían haber enterado de lo de Cuatro Vientos, entonces vio como Françoise jugueteaba con el collar… el collar.
-Hijo de puta- dijo en ese momento Jorge comprendiendo lo que había pasado.
-El collar no era un explosivo, si no un comunicador. Sabemos todo lo que has hablado con el tal Juanma, por eso Roache no esta aquí, ellos van hacia Cuatro Vientos-
-¿Qué?...- preguntó Jorge mientras se estremecía, no podía creerse lo que había pasado, sus amigos estaban en peligro, aquello iba a ser una maldita masacre cuando se encontraran.

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