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jueves, 21 de marzo de 2013

Capitulo 188: Cazador cazado, part 3



Abel había perdido el conocimiento después de que le cortaran la pierna y cauterizaran el muñón que le había quedado. Aun así la fiebre seguía ahí, no podían arriesgarse a moverlo, lo cual les retrasaba en su misión de llegar al aeródromo de Cuatro Vientos.
Eva, Vanesa y Cesar se habían reunido para decidir que hacer, no podían seguir allí parados y algunos comenzaban a plantearse la posibilidad de dejar atrás a Abel, algo de lo que Vanesa no quería escuchar hablar, se negaba a dejar atrás a Abel.
Abel había sido un gran amigo para ella en el nido 81, alguien en quien podía confiar, y además de eso, era el único que quedaba de su antiguo equipo, los demás habían ido cayendo uno a uno.
-No podemos dejarle, es lo único que tengo claro, Abel es una gran persona y la más cercana que me queda, cargaré con el yo misma si es necesario- dijo Vanesa mientras observaba el cuerpo de su compañero mientras era atendido y vigilado por Gorka, Luci, David y Sandra. –Si lo dejamos nos arrepentiremos toda la vida-
-Eso será si sobrevivimos lo bastante para arrepentirnos. Vanesa, entiendo lo que sientes, pero Abel solo nos retrasara y además cabe la posibilidad de que no logre sobrevivir, no sabemos como va la infección, podría tener también los brazos mal. ¿Se los cortarías también?, además ya sabes lo que pasara si muere- dijo Cesar.
-Quizás deberíamos esperar a que despertara y hablarlo con el. El debería tener la ultima palabra- dijo Eva lanzándole una mirada a Vanesa, enseguida vio el gesto de la piloto, no estaba de acuerdo.
-Si le preguntamos nos dirá que nos vayamos, le conozco bien- replicó Vanesa.
-Quizás sea lo mejor- dijo Cesar tratando de suavizar la situación. –El sabe cual es nuestro objetivo y como bien dices no nos dirá que nos quedemos, quizás sea lo más sensato, alejarnos y esperar que no sufra-
-Si hacemos eso yo me quedo. Me niego a ir y dejar a Abel aquí esperando a la muerte-
Cesar y Eva se miraron, si Vanesa se quedaba no podrían escapar, la necesitaban para huir de Madrid, solo ella sabía pilotar una avioneta, sin ella no había huida posible.
-Si te niegas a seguirnos por tomar esa decisión nos estas condenando- dijo Eva tratando de convencerla. –Piensa en los niños-
Vanesa miró al bebé y a la niña, luego volvió su mirada hacia Eva. -¿Qué crees que pensaran los niños cuando descubran que están vivos gracias a un acto de egoísmo?-
Cesar lanzó un bufido y comenzó a hablar con tranquilidad. – Muy bien, haremos lo siguiente, esperaremos a que despierte, cuando lo haga lo hablaremos con el, haremos lo que decida el. ¿De acuerdo? ¿Si dice el que nos vayamos nos iremos sin que rechistes?- Cesar miró a Vanesa.
La joven piloto miró también a Abel y vio que la expresión de su cara se había relajado y ahora dormía plácidamente, la morfina que le habían inyectado le había hecho efecto. –Muy bien, haré lo que el me diga-
-Bien, descansad, yo lo hablaré con los demás y luego montaré guardia- dijo Cesar dando por finalizada la charla.

Sandra sostenía una de las manos de Abel, de vez en cuando sentía los temblores de esta, algo le decía que estaba mucho peor de lo que habían creído en un principio. Nuevamente se sentía maldita, si Abel se moría sería la cuarta persona que moría estando con ella, no quería volver a pasar por esa culpabilidad, sin poder evitarlo más comenzó a sollozar.
-¿Qué te pasa?- le preguntó David cayendo en la cuenta de que había empezado a llorar, seguidamente miró a Abel, enseguida supo que Sandra estaba afectada por el hecho de que Abel se les estaba yendo poco a poco. – Saldrá de esta, ya veras, es un tío muy fuerte, es el más fuerte de todos nosotros, podría partirnos la cara aun sin brazos, es un tío duro-
-Toni y Paco también eran fuertes y duros. Zulema era solo una niña, todos están muertos- La respuesta de Sandra fue como un mazazo en el corazón de David. El no había olvidado ni a Paco ni a Toni, sobre todo pensaba en Toni, ya que habían sido amigos desde la infancia, y habrían seguido siéndolo si el mundo no hubiese llegado a su fin, entonces Sandra dijo algo más. –Y Andrea, también ella era fuerte… y tampoco esta aquí-
-No dejo de pensar en ella, muchas veces se me olvida que ya no esta, siento ganas de decirle algo, girarme, encontrarla y decirle que la quiero, pero eso no ocurre nunca, ni siquiera en sueños, ahí donde antes había sueños de futuro con planes, solo queda oscuridad o pesadillas-
-¿Y eres capaz de llevarlo sin venirte abajo?-
-Solo a veces- respondió David. -…pero… por ella me juré que sobreviviría hasta el final, que lo daría todo por mis compañeros hasta que mi hora llegara. Si quieres honrarles sobrevive hasta el final, por ellos-
-David tiene razón- dijo Luci en esos momentos mientras le sacaba brillo a la katana que Hanzo le había legado. Entonces miró a Sandra  a los ojos. –Yo se lo prometí así a Hanzo, yo tengo también personas por las que quiero sobrevivir, ellos ya no están aquí, pero no dejándome matar es la mejor forma de demostrarles que sigo luchando, haz tu lo mismo, mantén la cabeza alta y sobrevive por aquellos que murieron y que cuyas muertes te hacen sentir tan culpable-
Sandra asintió con la cabeza y esbozó una débil sonrisa –Tenéis razón, por ellos, por todos, debemos sobrevivir para recordarles-
En ese momento, Luci escuchó un ruido que venía por el túnel, algo o alguien se acercaba a través de la oscuridad, Luci preparó la katana y permaneció en silencio esperando, no parecía que se tratase de No Muertos, se habría dado cuenta, tanto por el olor que les hubiese llegado como por el torpe avance. Era obvio que se trataba de alguien vivo, alguien que había escuchado los gritos de Abel tras cortarle la pierna.
-¿Qué pasa?- preguntó Gorka cuando se dio cuenta de que Luci tomaba posición de defensa.
Luci no respondió, se puso de pie de un salto y comenzó a hacer señas para que los demás estuvieran en silencio y se escondieran.
Quizás se trataba de hombres de Lujan que durante la huida se habían refugiado allí y que se habían sentido atraídos por los gritos de Abel, de ser así estaban en un lio, porque esos tipos estaban muchísimo mejor armados que ellos.
Eva que la vio se dio cuenta rápidamente de que ocurría algo extraño, con cautela avanzó hacia Luci.
-¿Qué pasa?-
-Alguien se acerca. Recoge a los que puedas y alejaros en dirección a cuatro vientos. No se cuantos son, pero podrían darnos problemas-
-¿Qué harás tu?- preguntó Eva.
-Trataré de frenarlos…-
Eva comenzó a avisar a todos en silencio y comenzaron a recorrer el túnel en dirección contraria al origen de los ruidos, los últimos que desaparecieron fueron Gorka y David con Abel a cuestas. Aquellos, fuesen quienes fuesen, estarían allí en pocos minutos, mientras Luci los escuchaba acercarse comenzó a acariciar la katana de Hanzo.
-Llegó el momento de usarte como dios manda- dijo con una sonrisa.

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