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jueves, 21 de marzo de 2013

Capitulo 188: Cazador cazado, part 2



El grupo encabezado por Eva, Cesar y Vanesa seguían recorriendo los túneles de metro. El calor se filtraba hasta los túneles, convirtiéndolos en un autentico horno. De vez en cuando paraban para descansar y practicarle una cura a Abel, tumbaban al grandullón en el andén de una estación y allí comenzaban a curarle. Cuando Eva le miró las heridas de la pierna y vio que su aspecto no era nada tranquilizador.
-No tiene buena pinta ¿verdad? Se sincera, me llega el olor-
Eva miró a Abel y sin mediar palabra asintió con la cabeza, esa pierna no tenía buena pinta y comenzaba a presentar señales de septicemia. La pierna era la que más daños había sufrido en la explosión y en esos momentos estaba morada e hinchada.
-¿Qué se supone que debo hacer?- preguntó Eva mirando a Vanesa que permanecía junto a ella.
Abel las miró a ambas y luego el grandullón le hizo un gesto a Luci para que se acercara. Cuando esta se acercó se quedó mirando a Abel esperando a que este le expresara lo que quería exactamente.
-¿Qué ocurre Hulk? Te veo bien-
-Mientes- respondió Abel con una sonrisa. –Pero da igual, necesito que me ayudes, quiero que me cortes la pierna. Prefiero estar tullido que muerto-
Abel parecía muy decidido con lo que acababa de decir, aunque no todos parecían estar de acuerdo con semejante idea.
-¿Qué coño estas diciendo? No tenemos medios para curarte la pierna tras cortártela, puede que incluso no sirva para nada. Ya no podrías caminar y sería…- decía Vanesa.
-Un lastre… ya lo se. Pues como no me cortes la pierna, será mejor que me dejéis aquí y sigáis vuestro camino, aun falta mucho para cuatro vientos-
-Y llegaremos todos- dijo Eva.
-No iré muy lejos si no se me corta la pierna, de primeras esta no tiene salvación, si no se me corta moriré de todos modos-
-Pero…- replicó Vanesa.
-Tiene razón- dijo Luci mirando a David, el cual se estaba acercando con un trapo y un mechero. El había adivinado las intenciones de Luci.
-¿Qué harás?- preguntó Vanesa.
-Habrá que cauterizarla inmediatamente, hay que cortar por encima de la rodilla y luego cauterizarla, justo después hincharle a antibióticos- dijo Luci mientras hacía una pelota con el trapo que le había entregado David.
-Tendrá que ser un corte rápido- dijo David mientras miraba a Luci.
-No te preocupes, necesitaré que lo sujetéis entre unos cuantos, el dolor al cortársela será tan grande que no podrá evitar moverse y gritar-
-Muy bien… Cesar, Gorka ayudadme-
Los tres se pusieron sobre Abel a medida que lo tumbaban y Luci se preparaba para practicar el corte. Cuando ya estuvo preparada, contó hasta tres y dejó caer el filo de la katana sobre la pierna.
Lo siguiente que sintió Abel fue un fuerte dolor, justo después comenzó a gritar y a forcejear al sentir como la pierna quedaba separada del cuerpo.

*****
Dejé caer el cuerpo al suelo y levanté las manos para que Jorge viera que no llevaba nada. Tenía el cuchillo en la cintura y Jorge se acercó para quitármelo mientras me apuntaba, su mirada me demostraba muchas cosas, veía que no tenía ganas de dispararme, quizás era por que su arma no llevaba silenciador y no quería tocar la campana de la cena.
-¿Qué era lo que sabías que pasaría?- preguntó Jorge sin dejar de apuntarme. –Bueno, en realidad me da igual, como no quiero dispararte será mejor que me des lo que quiero. Este encuentro no era el que había planeado, pero ahora mismo es lo que menos me importa-
-Pues no vas a sacarme nada, lo siento- le respondí mientras mantenía todos mis sentidos alerta, Jorge no era la verdadera amenaza, en cualquier momento podríamos ser atacados por algún grupo de No Muertos, era mejor resolver aquello cuanto antes. –Has vuelto a traicionarnos, estas con Roache-
-Es un asunto de vida o muerte. No tenemos posibilidades de ganar esto, nos viene muy grande todo esto… ¿No te has percatado de lo poderosos que son Roache y Beltrán? Escucha, lo único que quiero son la bomba y la cura, entrégamelas y ya no volveréis a verme, es la única manera que tengo de salvaros- Jorge miró en ese momento el collar que llevaba. -¿Ves esta cosa? Se trata de un jodido collar explosivo que me reventara la cabeza si no hago lo que ellos dicen-
-Mala suerte supongo- respondí. –Olvida que te de nada-
-No lo entiendes. Os van a masacrar, no os dejaran a ninguno con vida, no respetaran ni la vida de los niños, Roache es un monstruo-
-Me la suda lo que sea Roache, si quiere algo que venga a buscarlo el- le dije acercándome a el. –Lo único que llevo encima es la cura, la bomba esta escondida en un lugar donde nadie lo encontrara-
-Entonces tendré que matarte después de sacarte toda la información a la fuerza-
Ambos nos quedamos mirando un rato hasta que vimos como un infectado comenzaba a caminar por la calle en dirección a nosotros, era cuestión de tiempo que más lo siguieran, cuando eso pasara estaríamos atrapados.
-No te diré una mierda, prefiero que me mates ahora mismo-
-Joder… aunque no te lo creas, estoy de tu parte. La única manera de salvaros es darle a Roache lo que quiere, el aun no sabe que eres tu quien lo tiene, si le llevo información vuestra, la bomba y la vacuna os dejara en paz. El no os ve como una amenaza en realidad, solo os ve como insectos-
-Nosotros solo queremos escapar, llegar a cuatro vientos y marcharnos de aquí, aunque lo de Cuatro Vientos ya debes saberlo-
-Si, ya sabía lo de cuatro vientos, pero Roache no lo sabe, no se lo he contado en ningún momento, eso demuestra que estoy de vuestra parte-
-Eso no demuestra nada- le respondí.
Justo en ese momento como salida de la nada, Patricia apareció por detrás de Jorge apuntándole con el arma, el mismo arma que yo le había dejado voluntariamente. En esos momentos me alegraba que me hubiese desobedecido y me hubiese seguido hasta allí, aunque quizás se había preocupado demasiado, al fin y al cabo solo me tenía a mí.
-Tira el arma-
Jorge obedeció sin rechistar y dejó caer el arma al suelo, luego levantó las manos mientras Patricia pegaba el cañón a la nuca de Jorge, lo siguiente que hice, fue coger la pistola rápidamente mientras miraba de reojo a un pequeño grupo de infectados que venía por el final de la calle, los cuales por sus movimientos no parecía que nos hubiesen detectado todavía.
-¿Le disparo?- preguntó Patricia.
-No, necesito que le entregue un mensaje a Roache- dije mientras volvía a cargar el cuerpo del infectado que había cazado momentos antes, luego me acerqué a Jorge. -Dile al franchute que si quiere guerra la tendrá. Dile también que si quiere algo conmigo que me busque, yo tengo una cuenta pendiente con el que quiero saldar. Te esperaré en cuatro vientos para que vengas a traerme el mensaje de su respuesta, ya que quiere guerra la tendrá, pero solo conmigo-
Después de decir eso le tiré su pistola a los pies pese a que Patricia me decía que no lo hiciera, justo después me di media vuelta, llamé a Patricia y ambos comenzamos a alejarnos de allí con el cadáver a cuestas.
Mientras caminábamos de vuelta a la tienda de móviles, no dejaba de pensar en la conversación con Jorge, Roache quería aplastarnos pese a que no nos veía como una amenaza, entonces solo podía ser que nos tuviera bastante manía, o quizás sabía que éramos nosotros quienes teníamos lo que el quería, si era así, tendríamos que andarnos con mucho cuidado, por que Roache es totalmente implacable. Cuando llegáramos a cuatro vientos teníamos que marcharnos cuanto antes o en su defecto elaborar un plan que nos sirviera para defendernos de los otros. En esos momentos éramos uno menos en esa huida.

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