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jueves, 21 de marzo de 2013

Capitulo 188: Cazador cazado, part 1



Día 14 de Julio de 2009
Día 396 del Apocalipsis.

A medida que avanzaba el día también lo hacía el calor, un calor extremadamente asfixiante, el cual nos obligaba a parar muchas veces. Patricia hablaba mucho de una muy posible ola de calor y lo cierto era que no podía contradecirla, todo apuntaba a que tenía toda la razón del mundo. Ambos sudábamos muchísimo, lo cual no solo nos deshidrataba, también nos convertía en presa fácilmente localizable para los infectados. Esa idea que no hacía más que darme vueltas en la cabeza me hizo tomar una decisión, ya que teníamos que atravesar la ciudad por la superficie, teníamos que disimular el olor a sudor de alguna manera y a mi solo se me ocurría una manera.
Patricia y yo llegamos a las puertas de un comercio que por los restos parecía que se trataba de una tienda de móviles, el letrero estaba destrozado y me era imposible saber la compañía a la que pertenecía, aunque eso no me importaba nada. Ambos entramos en el interior y rápidamente me volví hacia Patricia.
-Quédate aquí hasta que vuelva, no tardare mucho-
-¿Qué vas a hacer?-
-Se me acaba de ocurrir una idea que aunque me gustaría pasarla por alto, es la única que nos puede servir como defensa-
-¿Qué idea?- preguntó Patricia queriendo saber más.
-Una que no te va a gustar- respondí rápidamente mientras comenzaba a sacar el contenido de mi mochila sobre los restos de mostrador, lo primero que saqué fueron dos impermeables del todo a cien que me había tomado la libertad de coger de una de las habitaciones de los apartamentos, ambos de un amarillo intenso.
-¿Para que quieres eso? No llueve-
-Los necesitamos para que la sangre no nos toque la piel, lo malo es que el color llama mucho la atención- respondí mientras le clavaba la mirada. –Básicamente… los vamos a usar para protegernos, nos pondremos trozos de piel y sangre de un No Muerto por encima, así pasaremos desapercibidos entre ellos, no nos distinguirán de uno de ellos, son tontos del culo, esa es nuestra ventaja frente a la desventaja numérica-
La cara de Patricia era un poema en esos momentos, su expresión reflejaba incredulidad a través de lo que entendía como una mueca de asco, era obvio que se había enterado demasiado bien de lo que yo pretendía.
-No puede ser que…-
-Si que lo es, de hecho es nuestra mejor baza, la única que tenemos en estos momentos para atravesar la superficie sin ser devorados… si no podemos con ellos nos uniremos a ellos-
-¿Funciona?- preguntó Patricia todavía sin creerse que oliendo como ellos seriamos como invisibles. Yo asentí con la cabeza.
-Si que funciona, aunque es peligroso si el contacto con la carne putrefacta es demasiado prolongada, por eso he elegido los impermeables… Bueno, quédate aquí hasta que vuelva, si crees que estarás más segura en la trastienda ocúltate ahí-
En esos momentos vi como empezaba a temblar de miedo. Podía comprenderla a la perfección, había pasado tiempo sola, ajena a los horrores del exterior gracias a que su zulo la alejaba de estos, ahora todo era diferente para ella porque el exterior era mucho peor de lo que había imaginado. Poco a poco se fue dejando caer de rodillas mientras sollozaba, yo me acerqué a ella y le puse las manos en los hombros.
-No tengas miedo, volveré enseguida- seguidamente le di un beso en la frente y salí de la tienda de móviles con la intención de cazar un infectado y usarlo para camuflarnos. Ciertamente me preocupaba la estabilidad de mi compañera, era buena chica y aunque la conocía de hace poco sentía que debía protegerla a toda costa, tanto por principios como por el interés de que me guiara hacia el aeródromo. Ella era la única persona que estaba conmigo que sabía como llegar.
Recorrí varias manzanas sin ver ni uno solo de los No Muertos, algo que se me antojana de mal gusto, ahora que los necesitaba no aparecían por ningún lado, tampoco necesitaba muchos, con uno me bastaba. Podía suponer que se habían desplazado hacia algún lugar atraídos por presas, quizás mis compañeros o los integrantes de los demás grupos, de los otros grupos casi me olvido, lo que hizo que extremara las precauciones a la hora de desplazarme.  No había cogido la pistola, esta se la había dejado a Patricia porque sabía que ella la necesitaba más que yo.
Me paré detrás de un coche y bebí un trago de agua, lo necesitaba, el calor empezaba a molestarme de verdad, me quité la camiseta y sentí el duro golpe de los rayos del sol sobre mi piel.
-Joder que calor…-
En ese mismo momento escuché un ruido no demasiado alejado de mí, venía del interior de un edificio en obras que había a mi derecha. Me puse rápidamente la camisa y me fui acercando hasta el edificio in acabado. Me adentré con el cuchillo en la mano y preparado para clavarlo en el cráneo de algún No Muerto. Cuando llegué hasta el origen de los ruidos vi que se trataba de un infectado que había quedado atrapado de lado debajo de un montón de ladrillos de hormigón gris. Sus piernas estaban destrozadas por lo que parecía. Nada más verme comenzó a gemir y a gruñir. Me sentí algo mal cuando lo vi de más de cerca, aquel pobre diablo había quedado atrapado allí y allí lo habían atrapado, le habían destrozado la espalda y parte del abdomen, allí solo había un gran agujero. Lo habían vaciado por dentro.
Rápidamente sin perder tiempo y con el temor de que sus gemidos atrajeran a más le clavé el cuchillo en la sien y luego después de matarlo lo giré para sacarlo. Seguidamente lo saqué de un tirón dejando las piernas todavía debajo de los ladrillos, ya tenía mi presa, ahora faltaba completar mi plan. Me cargué al infectado  a la espalda y comencé a caminar de vuelta a la tienda donde me esperaba Patricia, nada más salir del edificio en construcción sentí el chasquido de un arma a mis espaldas. Poco a poco me fui dando la vuelta hasta que me encontré con un tipo cubierto con un pasamontañas que me apuntaba directamente a la cabeza con una pistola. Aunque por estar tapado no pude reconocer de quien se trataba pude ver que era hombre y por su complexión, era alguien fuerte.
-¿Quién eres?- le pregunté. Aunque no obtuve respuesta alguna.
Me fui fijando en más detalles de aquel tipo y me di cuenta del dispositivo que llevaba en el cuello a modo de collar, su luz roja parpadeante no me dio buena espina, enseguida supe que se trataba de algún tipo de explosivo. Algo que podía estallar en cualquier momento.
-Si vas a matarme adelante- le espeté.
Pero aquel tipo no parecía dispuesto a disparar, ni siquiera parecía que me hubiese estado esperando, más bien parecía que había salido justo cuando pasaba por allí, pero en ese caso… ¿Por qué me había apuntado en lugar de largarse o permanece escondido? Lo que estaba claro era que independientemente del motivo del encuentro se había puesto rápidamente el pasamontañas para que yo no le reconociera.
-Venga, dispárame o vete- le volví a decir.
En ese momento se fue quitando el pasamontañas y cuando vi de quien se trataba no pude contener un grito de sorpresa, se trataba de Jorge, la ultima vez que lo vi iba en el asiento trasero de un coche como prisionero.
-Sabía que esto pasaría- fue lo único que dije.

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