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jueves, 14 de marzo de 2013

Capitulo 187: La ley del más fuerte, part 3



A Jorge le habían vendado los ojos en un momento dado y no había visto donde lo llevaban. Notó como lo llevaban a rastras por lo que se le antojó que era un largo pasillo. En un principio pensó que se trataba de alcantarillas, pero no sintió ningún tipo de olor que confirmara esa teoría, en lugar de olor a humedad y podredumbre sintió olor a cerrado y cuando aspiró un poco de aire comenzó a toser a causa del polvo, puede que estuviera en algún centro comercial de la ciudad, apostaba por que así fuera. Mientras lo llevaban a cuestas escuchó hablar a los franceses, obviamente no entendió ni una palabra, salvo el nombre de Roache. De pronto se detuvieron y lo sentaron en una silla donde le amarraron muñecas y tobillos, fue entonces cuando le quitaron la venda de los ojos, después de que sus ojos se acostumbraran a la tenue luz del lugar, se dio cuenta de que se encontraba en una especie de despacho, delante de una gran mesa llena de papeles, detrás de esta varios monitores.
La sala del guardia de seguridad del corte ingles, pensó Jorge al ver el logo del corte ingles en uno de los archivadores que se apilaban a su derecha, había acertado con lo de centro comercial.
No pasó mucho tiempo hasta que Roache hizo acto de presencia ante el y sus hombres. Nuevamente, Jorge estaba en manos del enemigo, pensó en chulearle un poco pensando que ya no tenía nada que perder, pero quizás si, prefería tantear un poco a Roache, aunque su destino estaba más que cantado, ya se la había jugado más de una vez, Roache no le daría otra oportunidad.
-Jorge, Jorge, Jorge… Eres muy esquivo- comenzó a decir Roache -¿Cuántas veces van ya las que has escapado de mi?-
-Unas cuantas. ¿Qué coño quieres?- preguntó Jorge con una mueca de fastidio. –Mira, como ya veo que hablas mi idioma de carrerilla te diré que me mates, que hagas lo que quieras, me la suda completamente, al fin y al cabo debes estar deseándolo-
Roache le dio una palmada en la nuca a Jorge y luego le puso las manos en los hombros. –Aunque estoy considerando la posibilidad de matarte, creo que podrías servirme para algo más que para divertirme arrancándote el corazón… realmente estoy deseándolo, pero no lo haré, te vamos a sacar mayor partido-
-¿De que cojones estas hablando?- preguntó Jorge levantándose de golpe, pero rápidamente fue inmovilizado por los demás soldados.
Justo en ese momento Roache sacó lo que parecía un collar del cajón del escritorio, algo que Jorge reconoció enseguida, se trataba de uno de los collares que explotaban. Jorge trató de zafarse cuando vio que le aproximaban el collar, pero no pudo hacer nada, se lo pusieron y activaron, justo en ese momento el collar comenzó a emitir una luz roja parpadeante,  algo que Roache contempló con una sonrisa.
-Ahora es momento de que hablemos largo y tendido. Se que lo que te diré te va a interesar-
*****
Eva estaba cansándose de esperar, Luci y Daniela hacía rato que se habían ido, se levantó y dejó a Vicky en manos de Alicia, la cual también estaba cuidando del bebé.
-¿Dónde vas?- preguntó Sandra.
-Luci y Daniela tardan mucho, voy a ir a buscarlas-
-¿Cómo vas a ir a buscarlas? Esta muy oscuro y podrías perderte- respondió Cesar tratando de impedírselo, pero Eva se apartó rápidamente.
-No intentéis detenerme, volveré enseguida-
Eva comenzó a caminar en la oscuridad ayudada solo por la luz que le proporcionaba un encendedor, no era mucho, pero al menos no estaba a oscuras. Eva siguió caminando hasta que notó un sonido más adelante, alguien estaba caminando hacia ella, sacó su arma y apuntó hacia delante, si aparecía algún infectado tendría tiempo de disparar antes de que este se le echara encima. Eva no tardó el ver un haz de luz que precedía a la voz de una chica, enseguida se dio cuenta de que se trataba de Luci y Daniela. Cuando se encontraron se quedaron mirando.
-¿Qué haces aquí?- preguntó Luci.
-Iba a buscaros, estaba preocupada por vosotras- respondió Eva. –Regresemos con los demás y pongámonos en marcha hacia cuatro vientos-
Eva, Daniela y Luci se pusieron en marcha, no tardaron en encontrarse con los demás. Repartieron las linternas y caminaron por las alcantarillas hasta que llegaron a unos túneles de metro donde se quedaron acampados. Mientras Sandra aplicaba una nueva cura a Abel. Eva, Vanesa y Cesar planeaban sus siguientes pasos, aun había un largo camino hasta el aeródromo.
-Tendremos que avanzar únicamente por los túneles de metro, como ya dije será más fácil, aun así nos llevara al menos un día de camino, los túneles de metro son un jodido laberinto, al menos espero contar con que la chica latina sepa guiarnos, ella vivía aquí, así que ella debe conocerse estos caminos subterráneos-
-¿Y que pasa con Juanma?- preguntó Eva.
-Lo hemos perdido, pero confío en que esta vivo, supongo que se reunirá con nosotros cuando pueda, me ocupé de dejarle un mensaje, espero que sepa interpretarlo-
-Seguro que sabrá interpretarlo- respondió Cesar.
*****
Patricia y yo habíamos preparado unas bolsas con ropa y comida, lo suficiente para los dos. Partiríamos cuando descifrara ese código que me habían dejado allí escrito. Era algo sencillo, algo que no me costaría mucho descifrar, pero estaba demasiado cansado como para averiguar nada, al menos tenía a Patricia para ayudarme.
-¿Qué crees que significa esto?- le pregunté mientras le señalaba el papel con el código apuntado.
-Creo que esto de aquí son olas- dijo Patricia señalando las dos rayas ondulantes. –Aunque ahora no se que significan el cuatro y la V-
-¿Cuatro mares podría ser? Quizás sea algún restaurante o algo, porque aquí no hay mar, así que descarto que se hayan ido a la playa- respondí.
-Y si no son olas…-
-Espera, creo que puede interpretarse como ráfagas de viento, en los mapas del tiempo en las noticias cuando dan el parte meteorológico, señalan así las ráfagas de viento-
En ese momento la cara de Patricia se iluminó. –Ya lo tengo, cuatro vientos, se refiere a cuatro vientos, es un aeródromo-
-¿Estas segura?- le pregunté levantándome de golpe.
-Si, si que lo estoy- respondió Patricia.
La cosa tenía lógica, con toda seguridad era Vanesa quien me había dejado ese mensaje, y todavía tenía más lógica que fueran a un aeródromo, ya que Vanesa era piloto.
-¿Dónde esta ese lugar? ¿Sabrías llevarme?- le pregunté a Patricia.
La Ucraniana asintió rápidamente. –Te llevare hasta allí-
-Muchas gracias, ahora vamos a dormir y mañana partiremos al amanecer, necesitamos descansar- respondí.
Nuevamente volvía a tener esperanzas de salir de allí con vida, si se dirigían allí era porque había aviones y con Vanesa podríamos conseguir una y salir de aquella pesadilla. Pesadilla… fue en ese momento cuando recordé aquel sueño que había tenido, el mismo en el que había visto a Lidia con un bebé en brazos, justamente después vi el resplandor y la avioneta surcar los cielos. Estaba sintiendo como que aquello era una especie de dejavu de cara al futuro. Todo estaba cobrando mucho sentido. Había tenido lo que podía interpretarse por una premonición, algunas veces me habían pasado cosas así, pero ahora todo cobraba sentido, un sentido inquietante.

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