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jueves, 7 de marzo de 2013

Capitulo 186: Toda la verdad, part 1



Urbanización el Pizarral…
Madrid…

Los hombres de Lujan estaban repartiéndose por todo el complejo residencial. De momento estaban privándose de entrar en los edificios, antes querían asegurarse de que no había infectados por el exterior. De vez en cuando se escuchaban disparos que venían desde el garaje.
Jorge y Cesar habían comenzado a evacuar a los demás hacia los últimos pisos del bloque de apartamentos, cuanto más alto estuvieran más tiempo estarían lejos de ser descubiertos por aquel grupo de saqueadores. Terminaron por instalarse en el último apartamento de la última planta, tenían también la escalera de acceso a la terraza al lado. Habían tenido serios problemas para trasladar a Abel y Hanzo, ambos estaban muy heridos, lo de Hanzo era más grave, el no tenía salvación, salvo que se lo suministrara la vacuna, lo malo era que no sabían donde la habían ocultado.
Eva y Luci cargaban con las dos bolsas de armas, las necesitarían en caso de un enfrentamiento, el cual parecía que no tardaría mucho en producirse. Esos tipos sabían que allí había gente y no se marcharían sin dar con ellos.
-Debemos idear un plan de defensa, no vamos a poder impedirles que entren, pero si que deberíamos poder frenarles un poco. Debemos acabar con ellos o al menos ofrecer una resistencia fuerte- dijo Luci
-Muy bien. Si te vas a quedar atrás me quedare contigo y te ayudare con la defensa- repuso Eva, luego miró a Vicky. –Peque, quédate con los demás, yo tengo que hacer algo, quiero que les hagas caso en todo, tía Luci y yo tenemos que hacer algo-
Ambas se fueron acercando a la puerta para salir, entonces Jorge las detuvo. –Os acompañare, Lujan y yo ya nos conocemos. Saldré yo primero, en un principio lo que Lujan quería era la bomba nuclear y la vacuna. Ese tipo es tan cerrado que sus intenciones no habrán cambiado mucho desde la última vez que nos vimos. Al menos ganare un poco de tiempo- cuando Daniela lo escuchó quiso detenerle, pero Jorge la miró y le hizo un gesto de negación. –No te preocupes, tengo una idea. Deberías saber que soy el tipo que tiene miles de ideas, esos tíos serán pan comido. Ahora vamos-
Jorge, Eva y Luci salieron del apartamento y comenzaron a bajar las escaleras. Jorge aprovechó ese momento para explicarle lo que iba a hacer y lo que deberían hacer ellas. Estas se encargarían de quedarse en el segundo piso, si los hombres de Lujan querían acceder a los demás debían pasar por allí, Jorge sin embargo se encargaría de ganar tiempo con las negociaciones, y así fue.
Jorge salió al exterior mientras sus dos compañeras tomaban su posición. Cuando Jorge estaba fuera se encontró cara a cara con el mismo Lujan, algunos de los hombres comenzaron a apuntar a Jorge, pero fue Lujan el que impidió que abrieran fuego.
-Vaya… cuanto tiempo sin verte Jorge- Lujan miró por encima del hombro de Jorge como buscando a alguien más. -¿Dónde pollas esta el samurái?-
Jorge negó con la cabeza. –No lo ha conseguido. Ya sabes como es esto, unos viven, otros mueren, los que deberían vivir mueren y los hijos de puta como tu que deberían estar criando malvas como tu siguen vivos. ¿Verdad que el mundo es una mierda?-
-Pasare por alto tus chistes ingeniosos… ¿No se supone que estabas con un grupo de supervivientes? Al menos así es lo que vi cuando corríais por aquella pista. Alcancé a verte-
-Ya, pero ellos no están aquí. Los perdí de vista cuando me separé de ellos. Vivo aquí desde hace unos días. Vosotros no tenéis nada que hacer aquí. Marcharos-
-Algo me dice que no nos estas diciendo la verdad. Estas ocultando a alguien… a tus amigos seguramente-
-Ya te digo yo que no. Nadie más, salvo tus hombres, tú y yo estamos aquí. Te rogaría que os marcharais y me dejarais tranquilito hasta el final de mis días-
Lujan sonrió y comenzó a pasearse por delante de Jorge. –Te voy a contar una historia. Esta trata de como por estar persiguiendo a alguien se acaba encontrando a otros. Perseguíamos a un chico francés que portaba ni más ni menos que la bomba. Su rastro nos trajo hasta aquí, pero se lo perdimos, justamente escuchamos la explosión, eso nos dio la pista del lugar exacto donde podía estar este. Y que sorpresa he tenido cuando nos hemos encontrado contigo-
-Bueno, si viniste buscando una bomba después de escuchar una explosión es inútil que la sigas buscando… porque este ya no existe- repuso Jorge aun sabiendo a lo que se refería Lujan.
-No me tomes por idiota. La bomba que busco es la nuclear que tenía tu amigo francés. Si esa hubiese explotado, de nosotros no quedarían ni las pestañas, así que déjate de juegos estúpidos, la bomba que haya explotado aquí es un simple petardo- Lujan sonrió –Aunque el simple petardo debe haber llamado la atención de unos cuantos más- Lujan observó la expresión de Jorge. –Oh si, hablo de los franceses y los otros… aunque los otros están en minoría, creo que me cargué a uno de ellos en la refriega de barajas… y si no esta muerto estará deseando estarlo-
-Bueno vale, ¿Y que te hace pensar que la bomba nuclear esta aquí?. No seria muy sensato por mi parte tener aquí esa cosa. Y menos siendo el objeto de deseo de unos cuantos perturbados-
Lujan sonrió. –Esa ha sido buena y me ha hecho gracia, pero ahora no estoy para tonterías, se que esa bomba esta ahí, mis presentimientos no fallan nunca-
-Pues esta vez además de fallarte te ha ido haciendo putadas con mentiras, mejor largaros por donde vinisteis- Jorge empezaba a ponerse nervioso, algo que Lujan notó.
-Estas poniéndote nervioso… eso es que ocultas algo… ¿Gente? ¿La bomba? ¿Las dos cosas?-
-Si bueno, te confieso que oculto a tu puta madre- respondió Jorge. –La pobre no puede caminar y esta en unas condiciones que no quiere que nadie la vea, pero tranquilo, ya te avisare cuando salga de ese estado-
-Yo más bien diría que tus amigos están ahí, es a ellos a quienes proteges.- Lujan miró a sus compañeros. –Todos al edificio del que ha salido este tío. Os crucéis con quien os crucéis matadlo, con que uno nos diga lo que quiero saber me basta y me sobra-
-¡¡Eh!! Esperad- dijo Jorge.
Jorge se acababa de delatar del todo, sus nervios se acababan de convertir en desesperación. Eso hizo que Lujan sonriera, estaba ganando esa partida.
*****
Madrid…

Beltrán entró en la habitación más grande del bunker y encendió la luz, ante el se encontraba una gran cama matrimonial con dosel que había sido preparada por si el Rey Juan Carlos y la reina Sofía llegaban a ser refugiados en aquel bunker, aunque eso era algo que ya no podría comprobarse. En su lugar, la cama estaba ocupada por un maltrecho Reverte que a los ojos de Beltrán parecía mucho más viejo. Al lado de la cama donde estaba Reverte tumbado había una silla de ruedas que le servía a Reverte para desplazarse, aunque hacía días que este no salía de la cama.
Reverte había sido alcanzado por un disparo en la espalda y eso había provocado graves daños en la columna vertebral, dejándolo postrado para siempre en una silla de ruedas.
La barba de Reverte había crecido y este había adelgazado, cada vez que Beltrán lo miraba sentía que era solo una parodia de lo que fue en vida, un fantasma de aquel hombre al que admiraba. Ahora no era más que un hombre fracasado que no podía comer ni mear sin ayuda.
Beltrán caminó hacia la cama y de la mesita de noche llenó un vaso de agua para servírselo a Reverte, el cual solo lo seguía con la mirada sin articular palabra, cuando Beltrán se sentó en la cama le ofreció el vaso, pero Reverte no quiso.
-¿No bebes?- preguntó Beltrán.
-No… no tengo ganas- respondió Reverte.
-Bien, tu veras. Ya sabemos donde esta la bomba y también la cura al virus, lo supimos hace un rato. Aunque tuvimos que usar el pentotal sódico para que cantara. Los soldados se están preparando para ello. Ese chico nos ha contado que están en la urbanización el Pizarral. Aunque debo admitir que la bomba no me interesa, prefiero esa cura, ahora mismo es mucho más importante, no veo para que me puede servir una bomba que si estalla puede mandarnos a la mierda a la mínima-
-¿Lo has matado?- preguntó Reverte.
-No…, podrían servirnos para algo después. El y su amiguita podrían sernos útiles más adelante-
-Detén el ataque. Tenemos muy pocos hombres-
-No…- respondió Beltrán con una sonrisa. –No quiero perderme esta diversión-
-¡¡¡He dicho que no!!! ¡¡¡Es una orden!!!- gritó Reverte justamente antes de comenzar a toser, su salud se había deteriorado mucho también.
-Siento decirte que a partir de ahora ya no das órdenes. Ahora yo mando aquí- dijo Beltrán mientras cogía una almohada con ambas manos y la ponía delante de la cara de Reverte.
-¿Qué vas a hacer?-
El miedo se estaba apoderando de Reverte cuando vio como Beltrán iba acercando la almohada más y más a su cara. Intentó gritar, pero ya era demasiado tarde.
Beltrán puso la almohada sobre la cara de este y poco a poco fue asfixiando a Reverte. Cuando este dejó de moverse, Beltrán quitó la almohada de la cara y vio la expresión de Reverte, tenía la boca abierta y los ojos estaban fuera de sus orbitas. Beltrán se levantó de la cama y salió de la habitación, luego la cerró con llave, podía haber disparado a la cabeza de este, pero sentía curiosidad por ver como seria una vez revivido, eso le hizo sonreír.
Beltrán no solo se había hecho con el mando de todo lo que quedaba de su ejercito, justo en ese momento un soldado pasó por su lado.
-¿Cómo se encuentra Reverte?-
-Se encuentra durmiendo, pronto estará como nuevo- respondió Beltrán con una sonrisa triunfal.

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