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jueves, 28 de febrero de 2013

Capitulo 185: Al llegar el alba, part 2



Desperté con las primeras luces del amanecer, hacía rato que había dejado de llover. Me levanté con cuidado de no despertar a Patricia, la cual había estado durmiendo toda la noche, quería dejar que durmiera una hora más después de comprobar que eran las ocho de la mañana todavía.
Después de dejar que Patricia se quedara durmiendo allí fui a buscar algo que poder al menos beber, alguna botella de agua de alguna maquina expendedora.
La estación de metro estaba totalmente vacía, no había ningún infectado por allí, por la noche no habíamos tenido problemas y eso me revelaba que no había peligros allí abajo.
Busqué la maquina a tientas en la oscuridad y por fin la vi junto a las vías, me acerqué a ella y comprobé que había aun botellas de agua y zumo en el interior, también había refrescos, pero la apuesta más segura era sin duda el agua.
Di unos pasos hacia atrás y con un impulso me lancé contra el cristal con la pierna por delante. El cristal se rompió al instante y pude sacar varias botellas de agua del interior, cuando llegué junto a Patricia vi que se estaba despertando, cuando me vio trató de sonreír, pero los recuerdos de la noche aun perduraban en su mente.
-Quería dejarte dormir una hora más, pero ya veo que eres tan madrugadora como yo- le dije, justo después le pasé la botella de agua para que  bebiera.
-¿Has dormido?- me preguntó después de dar un largo trago.
-Si bueno, me permití dar una cabezadita- le mentí- Pero nada importante, ya dormiré cuando volvamos al Pizarral-
-Eso será si volvemos- murmuró Patricia con un gesto de pesadumbre que me hizo mirarla con una sonrisa.
-No seas pesimista. Hay que tener esperanzas, incluso cuando no parezca que vaya a haber salvación. Vamos, tienes que ser positiva- dije dándole un trago a mi botella de agua.
-Oye… ¿Puedo hacerte una pregunta?-
Miré a Patricia y asentí varias veces, justo antes de preguntar me advirtió que era algo personal. Yo asentí nuevamente. -¿Sabes algo de tu familia? ¿Sabes si están vivos?-
La pregunta me cogió por sorpresa y no pude evitar tener un fuerte sentimiento de nostalgia que me hizo aflorar lágrimas. Finalmente respondí. –Imagino que habrán muerto… veras, yo vivía en un pueblo de Valencia que se llamaba Puzol-
-Pensé que vivías en la capital-
Negué con la cabeza. –Puzol no era ni demasiado grande ni demasiado pequeño, era un pueblo normal. Estuvimos allí refugiados en el instituto durante más de diez días. En ese tiempo no encontramos a ningún superviviente más de los que estábamos allí, algunos de los que estábamos allí ya ni siquiera viven. Y si no han muerto… quien sabe donde estarán, pienso que no volveré a verles nunca más-
-Yo tampoco se que habrá sido de mi familia. Quise llamarles cuando todo esto comenzó a pasar, pero el que cerraran las fronteras afectó a las líneas telefónicas… mis padres y mis hermanos…- Patricia rompió a llorar en esos momentos. –Los echaré de menos, sobretodo a mi hermano… solo tenía quince años-
-Yo también tenía dos hermanos- respondí –No quiero ni imaginarme como murieron, pero me consuelo pensando en que no tienen que vivir esto… no se si lo habrían soportado.- le di otro trago a mi botella de agua. –Ni siquiera se como lo estoy soportando yo, hay veces que pienso que me voy a volver loco-
-Supongo que es lo normal, yo también lo he pensado muchas veces, incluso he llegado a pensar que todo esto es fruto de la esquizofrenia que padezco, he llegado a pensar también que estoy en algún psiquiátrico-
-Bueno… yo también he llegado a pensar eso. Lo cual, aunque no lo creas, también es bueno que lo pienses tú también. Eso significa que ni tú ni yo estamos locos. Aunque con todo esto, casi que sería mejor estarlo ¿No?-
Ambos comenzamos a reír animadamente y luego me puse de pie, seguidamente la ayude a ella a levantarse también. Era el momento de volver a salir y recorrer la ciudad para regresar junto a los demás, debía alcanzar las armas y solo podríamos conseguirlas si parábamos antes por un lugar. Ese lugar era el centro comercial donde vi por ultima vez a Lujan.
*****
Urbanización el Pizarral…

Los muertos seguían vagando por el interior del edificio y por el exterior, no habría más de un centenar de ellos. Alicia miraba por la mirilla de vez en cuando para verlos pasar y saber cuantos había en el pasillo. Pudo ver a uno de ellos de espaldas a la puerta, el cuerpo de aquel ser estaba totalmente carbonizado, eso le concedía un aspecto terrorífico. Alicia no dejaba de pensar que necesitaba que los demás acudieran en su ayuda. Estaba tan cegada con sus pensamientos que se olvidó por completo del bebé. Solo lo recordó cuando el bebé comenzó a llorar, su corazón dio un vuelco cuando el No Muerto se dio la vuelta y se lanzó contra la puerta, entonces comenzó a golpearla. No tardarían en unírsele más infectados.

El llanto del bebé alertó a todos los demás que estaban en el apartamento. David fue el primero en llegar a la mirilla y comenzó a mirar a través de ella. Pudo ver como los infectados iban todos en una misma dirección, iban hacia el origen de los llantos, el mismo lugar donde debía estar Alicia. Rápidamente se volvió hacia los demás y corrió hacia las bolsas llenas de armas que descansaban sobre unos sillones. Cesar también se acercó a la bolsa y comenzó a sacar unos fusiles.
-No dejare que hagas esto solo. Esto nos concierne a todos-
-Sabía que me ayudarías-
Luci y Hanzo también se pusieron a sacar armas de fuego. Luci sacó el fusil que más se le ajustaba y se lo colgó a la espalda.
-Hagámoslo de una condenada vez- dijo Luci retirándose hacia la puerta y preparándose para salir, no tardaron en seguirle Hanzo, David y Cesar.
Gorka, Jorge y Félix también pretendieron salir, pero David se lo impidió. –Vosotros quedaros aquí. Os necesitamos aquí para que mantengáis una defensa férrea en caso de ser necesario-
-Me gustaría acompañaros…- dijo Abel tosiendo. -…Pero creo que no será posible… estas heridas me escuecen un montón-
-Mejor ahorra fuerzas para salir pitando de aquí- dijo David mientras miraba por la mirilla y comprobaba que el pasillo se había quedado vacio a ambos lados. Entonces se volvió hacia los demás. –Muy bien, vamos-
David abrió la puerta y salió rápidamente seguido por Cesar, Luci y Hanzo. Rápidamente se volvió hacia la puerta y mandó que la cerraran.

Los cuatro comenzaron a andar por el pasillo con las armas en alto. Solo Hanzo llevaba la Katana en alto. Cuando llegaron a las escaleras comenzaron a escuchar golpes en la puerta, aquellos seres habían encontrado el apartamento donde se había escondido Alicia. David trataba de averiguar cuando se había separado de los demás, pero lo que más quería averiguar era como habían podido cometer el error de dejarla atrás, David tenía claro que lo primero que haría cuando salvara a Alicia sería disculparse.
*****
Calles de Madrid…

Habíamos llegado al centro comercial después de salir de los túneles de metro y atravesar varias manzanas de la ciudad. Había No Muertos, pero los habíamos esquivado gracias a que íbamos ocultándonos por detrás de los coches accidentados. Solo tuvimos un susto cuando un infectado salió del interior de una tienda, pero entre Patricia y yo acabamos con el rápidamente. Estuve apunto de sugerirle lo de ponernos trozos del infectado por encima para el olor, pero recordé lo que dijo Tristán de las enfermedades, así que opté por descartarlo por completo.
El centro comercial seguía tal y como estaba la ultima vez que estuve en el. Incluso vi el Ume, nada más verlo pensé que podríamos arrancarlo, pero nada, era imposible.
-¿Sirve?- preguntó Patricia refiriéndose al Ume.
-No… para nada, no sirve para nada- miré a Patricia. –Mira en el maletero del Ume, quizás quede algún arma, eso sería lo mejor que podría pasarnos, nos ahorraríamos el tener que volver hasta el autobús-
Patricia abrió el maletero, pero allí no había nada. Estaba totalmente vacio. Entonces me lo dijo. –Aquí no hay nada-
Salí del interior del Ume y me acerqué al maletero también, al ver que no había nada lo cerré de golpe. –Mierda, pensé que podría quedar al menos una 9mm, salimos tan deprisa que podríamos habernos dejado alguna, tendremos que seguir con el plan previsto-
-¿Qué necesitas?- preguntó Patricia.
-Una radial o una sierra mecánica, algo cortante y que vaya a batería con lo que abrir un agujero en el suelo del autobús para acceder al maletero-
-Espera… ¿Eso no hará mucho ruido? Eso podría hacer que todos los muertos vinieran hacia nosotros-
-Si, pero con suerte acabaríamos antes de que llegaran. Cogeremos al menos tres, normalmente siempre llevan algo de batería. Es lo único que se me ha ocurrido. Algo es algo… ¿Tienes idea de donde esta el bricolaje en este centro comercial?- le pregunté finalmente.
-Debería estar en las plantas superiores. En las plantas, dos, tres o cuatro… creo-
-Muy bien, vamos- dije encaminándome hacia las escaleras.

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