Bienvenido

NOTA IMPORTANTE

Tras el ultimo capitulo de Necroworld (El 200). Este blog permanecerá abierto hasta un nuevo aviso. Cuando este aviso suceda, este blog publicará una entrada nueva donde aparecerá la nueva dirección al nuevo blog (Intentaré que os redireccione) Pasado un tiempo, este blog desaparecerá.
Ya podeis entrar en el siguiente blog, la historia se muda ahi.
juanmanuel-sagazombis.blogspot.com.es

Seguidores

jueves, 21 de febrero de 2013

Capitulo 184: Dinero manchado de sangre, part 2



Le quité la figura de las manos a Patricia cuando vi que la infectada ya no se movía más. La cabeza de aquel ser que en otros tiempos había sido su casera, ahora era una masa deforme debido a los constantes golpes que la joven ucraniana le había asestado en una especie de frenesí salvaje mezclado con grandes dosis de odio. Cuando Patricia se sentó en un lado de la habitación en la que nos encontrábamos y comenzó a respirar agitadamente. Yo me acerqué a ella y me arrodillé a su lado.
-También es la primera vez que matas a uno de ellos- dije lanzando una mirada al cuerpo con la cabeza machacada que yacía junto a nosotros. –Con el tiempo te acostumbras. Se que suena enfermizo, pero las cosas en este nuevo mundo son así. Matar o morir-
-Esos seres son reales, tan reales como tú o como yo… pero no dejan de ser personas… yo…yo…- balbuceaba Patricia casi apunto de desmoronarse. Justo en ese momento la agarré por las mejillas y la obligué a mirarme a los ojos. No podía dejar que se desmoronara.
-Escúchame… el mundo es así ahora y si quieres sobrevivir tienes que saber que eso que has matado ya no era como nosotros. Ya están muertos y ellos no sienten dolor, no sienten cansancio y si no acabas antes con ellos, ellos lo harán contigo. Deja a un lado todos esos sentimientos de culpabilidad. Esa cosa…- señalé al cadáver. –No será ni el primero ni el ultimo al que tengas que matar- la cogí otra vez fuertemente por las mejillas. –Te necesito ahora aquí conmigo, te necesito centrada-
Patricia respiró hondo y me miró mucho más serena. En aquellos momentos estaba recuperando su entereza, justo después comenzó a hablar. –Ahora es cuando debemos tener cuidado, esos hombres no se andan con tonterías y uno de ellos lleva un montón de explosivos, cuyo radio de alcance al explotar nos haría daño. Lo se porque yo he fabricado esas bombas. Estas se activan tras pulsar un interruptor similar a un mando de garaje, este seguramente lo lleva Axel-
-¿El tipo calvo que se parece al de la lotería de navidad pero puesto hasta las cejas de anfetaminas?- Patricia pareció que no entendió mi intento de broma. Así que tuve que rectificar. –El tío que ha cogido a mi hija, ese es el tal Axel-
Patricia asintió con la cabeza. –Si, ese es Axel. Tienes que tener en cuenta que es un loco peligroso y que no podremos darle esquinazo así como así. Habrá que poner todo nuestro ingenio y marcarnos un buen farol. Lo malo es que hay que ir con pies de plomo-
-Bueno- dije dándome la vuelta para coger una de las mochilas y cargármela a la espalda. –Ya se nos ocurrirá algo-
Los dos salimos del apartamento y comenzamos a bajar los escalones. Cuando por fin llegamos a la puerta se me ocurrió algo antes de salir de allí, pero eso era algo que no podía decirle a Patricia todavía.
Salimos por la puerta y comenzamos a avanzar por los jardines y trozos de asfalto de la urbanización hasta que nos encontramos cara a cara con los tres atracadores y los demás. Vicky trató de correr hacia mí, pero el tal Axel la retuvo mientras sonreía al vernos acercarnos, primero me miró a mí y luego se quedó mirando a Patricia. Fue entonces cuando otro de los atracadores se fue adelantando con la pistola en alto y apuntándome a la cabeza.
-¿Quién coño es ese tío?-
-¡¡¡Papa!!!- gritó Vicky en ese momento. Ese hecho hizo que Axel se pusiera a su lado en cuclillas y me lanzara una sonrisa.
-Pregunta contestada- respondió Axel, luego este se puso en pie y comenzó a aplaudir. –Parece que nuestra chica ha decidido aparecer con mi dinero y con alguien a quien no esperábamos.
Yo me adelanté un poco más y al pasar le lancé una mirada a Eva. Me fijé también que allí no estaban ni Abel, ni Sandra, ni Vanesa. Eso me dio esperanzas para que la idea que había tenido antes de salir tomara forma. Ahora solo faltaba que el farol que iba  a marcarme saliera igual de bien. Cuando llegué a la altura de Axel y de Vicky tiré la bolsa de deporte a sus pies. Este me miró sorprendido.
-¿Quién eres?-
-¿Acaso importa eso? No lo creo- le respondí. –Deja ir a mi hija y te contaré algo que te interesara saber-
Axel sonrió y empujó a Vicky hacia mí, luego le dije a la pequeña que corriera junto a Eva. Mientras eso ocurría vi como el tal Scott me apuntaba con su arma mientras en su cara se dibujaba una expresión de desconfianza.
-¿Quién coño es este tío? ¡¡¡Axel, no entres en su juego, matémosles a todos y llevémonos el dinero de una condenada vez. Esta mierda esta durando demasiado-
-Cállate Scott. Aquí esto es entre este hombre y yo. Ya los mataremos después si hace falta-
-Entonces no sabrás donde esta el dinero de verdad- respondí. Sabía que tratarían de jugárnosla cuando recuperaran el dinero, sabía que nos matarían y luego se darían cuenta de nuestra jugada. –Puedes comprobar que no miento y que es todo dinero falso-
Axel se agachó y abrió la bolsa, del interior sacó un fajo de billetes y comenzó a comprobar que ciertamente eran falsos.
-¿Qué pasa? No me digas que esta puta nos la ha jugado- dijo el tal Scott mientras apuntaba a Patricia, seguidamente cuando vio que los billetes eran falsos avanzó hacia Patricia, le quitó la bolsa y la abrió para ver su contenido. Cuando vio que estaba llena de billetes falsos pareció que iba a estallar de la rabia. Se levantó rápidamente y golpeó a Patricia, esta cayó al suelo y luego Scott le apuntó a la cabeza.-Nunca me caíste bien pedazo de puta, date por muerta-
-Si la matas nunca sabréis donde esta el puto dinero. Ella es la única que lo sabe- le dije sin darme la vuelta, solo lo mire por el rabillo del ojo. Este se me acercó dejando en paz a Patricia y me puso la pistola en la frente.
-¿De que vas? Pues entonces tendré que matarte a ti- la pistola de Scott se pegó a mi frente. -¿Quién eres y que pintas en todo esto?-
-Basta Scott. Deja que hablemos las personas cabales de este asunto- dijo Axel acercándose y apartando a un lado a Scott. Cuando Axel se puso frente a mi supe que el plan iba a salir como había planeado, ya que pude ver el interruptor del que me había hablado Patricia. -¿Y bien? ¿Dónde esta mi dinero?-
-En la misma furgoneta que llevabais el día del atraco. Esta está en medio de la ciudad- cuando dije eso noté como la mirada de Patricia se clavaba en mi como si se preguntara que narices pretendía. –Patricia y yo podemos llevaros hasta allí, pero lo haremos con una sola condición-
Axel hizo en ese momento un gesto indicándome que estaba de acuerdo. –Muy bien, adelante. Habla-
-Os llevaremos hasta allí si después dejáis en paz a Patricia y a mi grupo. Luego desapareced de nuestras vidas-
-¿Bromeas? ¿Por qué deberíamos fiarnos de tu palabra? No te conozco tío. No eres de fiar- dijo Scott, pero nuevamente, Axel demostró ser el más cabal del trió de atracadores.
-Muy bien. Hagamos eso que dices, vayamos a por el dinero y te prometo que nos marcharemos. Pero… ¿Qué se supone que debería hacer contigo si nos mientes?-
-Bueno, en ese caso podrás matarme, pero no miento-
-Muy bien. Iremos a por el dinero tres personas, Patricia, tú y yo. –Axel hizo una pausa y me miró otra vez. –A todo esto. ¿Quién eres joven?-
-Juanma- respondí presentándome.
Poco después, Axel, Patricia y yo salimos de la urbanización el Pizarral en dirección al lugar donde Patricia había dejado la furgoneta tiempo atrás. La idea que había tenido estaba resultando, me bastaba con que solo Axel nos acompañara, sabía por boca de Patricia que el lugar donde descansaba la furgoneta estaba alejada de allí, por lo tanto el radio de conexión con la bomba se vería anulado y no podría hacerla explotar.
Tyson y Scott se habían quedado en la urbanización custodiando a los demás, estos por orden de Axel no harían nada. Confiaba que así fuera.
Nuestro trayecto iba a ser a pie por unas calles totalmente en ruinas y llenas de No Muertos. Lo malo era que por precaución de Axel. Ni Patricia ni yo llevábamos ningún arma, lo cual nos complicaba las cosas en caso de cualquier ataque. Mientras caminábamos con cautela por las calles vimos como un relámpago iluminaba el cielo nublado nocturno. Se avecinaba tormenta, y algo me decía que iba a ser una tormenta de las fuertes.
Patricia caminaba a mi lado y parecía muy nerviosa, suponía que se debía a que era la primera vez que salía de detrás de esos muros después de que el mundo cambiara. En esos momentos sentí que le debía una disculpa por haber llevado el plan a mi manera.
-Siento haber actuado por mi cuenta, pero tenía que alejar ese interruptor de la bomba. No quería mezclarte en esto. De todos modos siento haberte mezclado en esto- le dije en voz baja.
Patricia negó con la cabeza. –Quieres salvar a los tuyos. Yo habría hecho lo mismo en tu lugar, al fin y al cabo a mi no me conoces de nada. Ni de casualidad puedo pretender que sea tan importante como los demás-
Justamente en ese momento escuchamos un trueno y la lluvia comenzó a caer sobre nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario