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jueves, 14 de febrero de 2013

Capitulo 183: La joven del tunel, part 4



Patricia y yo recorrimos el túnel hasta que llegamos a una trampilla. Desde allí vi el exterior, vi a los demás arrodillados en el suelo con las manos en la cabeza. Aunque no estaban todos, faltaban Abel, Sandra y Vanesa. Tampoco vi a Vicky con los demás, ella estaba siendo retenida por unos tipos a los que no había visto nunca. Cuando vi la escena traté de salir de allí, pero Patricia no me lo permitió, me agarró del hombro y tiro hacia ella, me di la vuelta y me encontré con su mirada, esta era de advertencia.
-¿Qué coño pasa? ¿Quiénes son esos tipos? Voy a…- le respondí, pero justo antes de que pudiera acabar la frase me cerró la boca con una mano y luego deslizó los labios hacia mi oído.
-No hagas locuras- Patricia señaló entonces a uno de ellos. Cuando me fijé en el vi que iba cargado de explosivos. Eso me hizo quedarme parado. –Si te acercas más harán explotar esas bombas, el tío que las lleva no es más que un mierda cobarde-
-¿Pero quienes son esos?- pregunté mirando a Patricia. Parecía que los conocía.
-Son mis antiguos compañeros. Los que atracaban bancos… no entiendo como han logrado sobrevivir, pensé que estaban muertos. Tampoco entiendo que hacen aquí-
-Más bien diría que te están buscando- respondí lanzándole una mirada acusadora.
Desde nuestro escondite vi como Vicky trataba de liberarse de la presa que aquel tipo ejercía sobre su brazo. La niña logró soltarse y propinarle una patada en la espinilla, pero el hombre ni se inmutó, volvió a cogerla y le asestó un sonoro bofetón. Ver aquello hizo que mi sangre hirviera, traté de lanzarme al exterior, pero Patricia me volvió a detener.
-Si sales te mataran. Y si encima explota la bomba que lleva ese tío, mataras a tus compañeros también. Esa cosa tiene bastante alcance- confesó Patricia mirando la bomba a través de unos prismáticos que había sacado de una bolsa de tela que llevaba adherida a la ropa.
-Pues algo habrá que hacer. No pienso dejarlos ahí, no así. Ellos son mi gente- respondí mirando a Patricia.
La mirada de Patricia se quedó clavada en sus antiguos compañeros de trabajo. Hacía más de un año que no los veía. Justo desde el día que los vio por ultima vez en el banco. Patricia creía que habían muerto tras la llegada de la multitud de infectados que habían arrollado a los militares. Ella tenía pensado dejarles tirados allí en un principio, pero finalmente se vio obligada por las circunstancias. Fue en ese momento cuando supo el porque la presencia de aquellos tipos allí. La buscaban a ella, no había duda, pero también buscaban el dinero, y era precisamente el dinero lo que ya no tenía en su poder.
Axel con toda seguridad creía que ese dinero todavía serviría y querría recuperarlo a toda costa.
-Dios mío…- murmuró Patricia, esta vez su acento Ucraniano se hizo más que notable.
-¿Qué pasa?- pregunté mirándola otra vez. -¿Qué pasa con ellos?-
-No solo me buscan a mí, también están buscando el dinero. Creen que me lo llevé yo, pero ya no lo tengo. Lo perdí cuando me hicieron ese scanner de retina o lo que fuera. Salí corriendo y se quedó en la furgoneta. Ellos sabían que vivía aquí… deben haberme estado buscando todo este tiempo hasta que han dado con este lugar y con… - Patricia hizo una pausa presa de la angustia. -… con tus compañeros… si conozco también como creo que conozco a Axel… no se largaran de aquí hasta que no den con lo que están buscando… ósea… conmigo, pero si no dan conmigo los mataran a todos.- Patricia señaló en ese momento a uno de ellos, cuando me fijé en el me di cuenta que portaba un gran cuchillo en las manos. –Ese es Scott, su verdadero nombre es Virgilio…, pero es un autentico maniaco. Su mirada es la de un desquiciado. Se divierte matando a la gente. No dudara en matarlos uno por uno si no consiguen lo que quieren-
-Pues habrá que hacer algo porque no pienso dejar que toquen a ninguno de los míos. Piensa en algo Patricia- le espeté.
Patricia se quedó petrificada ante la tensión del momento. Seguía sin poder creerse que hubiesen sobrevivido a la caída de Madrid. Aquel día la humanidad empezó lo que era el principio del fin.

Día 15 de Junio de 2008
Primer día del Apocalipsis.
Madrid…

El aspecto de aquellas personas que aporreaban la puerta no era normal. Estaban ensangrentados de la cabeza a los pies. Había hombres, mujeres y niños que golpeaban frenéticamente las puertas de cristal del banco. Un hombre joven daba cabezazos contra el cristal mientras lanzaba gritos que a Scott se le antojaban similares a los de un cerdo al que llevan al matadero. Axel miró a Scott y enseguida se imagino la suerte que correrían si aquellos seres entraban en el interior.
-A la caja fuerte. ¡¡¡Vamos!!!- comenzó a decir Axel.
Tyson se había acurrucado nuevamente en un rincón y lloraba amargamente presa del miedo más atroz. A Axel aquel tipo no le gustaba nada, no era más que un mísero saco de mierda cobarde que se desmoronaba con cualquier cosa, pero Axel nunca abandonó a un hombre y esa no iba a ser la primera vez.
-Vamos- volvió a increparles Axel.
Eso hizo que Scott se acercara a Tyson y lo cogiera por la solapa de la camisa y lo levantara. –En pie jodido capullo o seré yo mismo el que te arranque los huevos-
Axel corrió hacia la cámara acorazada que había al fondo de las oficinas, allí de donde habían sacado todo el dinero. Cuando Tyson y Scott entraron de un salto, Axel cerró la puerta circular y blindada. Si aquellos seres entraban, esa sería la única puerta que no podrían echar abajo.
Una vez en el interior de aquella sala, Axel comenzó a rebuscar algo en su mochila. Mientras, Scott pateaba a Tyson para que se callara, pero esto no hacía más que aumentar el llanto del miembro emocionalmente más débil del equipo.
-Déjalo ya Virgilio- le dijo Axel.
-¡¡¡Eh!!! Te he dicho mil veces que no me llames así. Además solo quiero que este mierda se calle de una puta vez. Sus lloros me ponen de los nervios.- Scott le propinó otra patada en las costillas. –Que te calles ya mariconazo-
Axel se puso en pie y apartó a Scott de un empujón. –Que lo dejes ya. Tenemos que centrarnos en salir de aquí, ya lo patearas cuando hayamos conseguido escapar de aquí-
Axel volvió a sus que haceres en la mochila y sacó un explosivo acompañado de un mapa.
-¿Qué haces?- preguntó Scott agazapándose junto a el.
-Poner en practica el plan B. Justo antes de idear este había  otro plan, este consistía en alquilar el primer piso que había sobre el banco, lo alquilamos… si no podíamos entrar directamente por la puerta lo haríamos desde el piso directos a la cámara en la que nos encontramos ahora, para eso hicimos un agujero en las baldosas del piso de arriba. Casi nos pillan, pero al final lo logramos, aunque finalmente decidimos usar el plan A, ahora el plan B nos servirá para salir de aquí- explicó Axel mirando el mapa. Luego Axel miró al techo y tuvo que solicitar la ayuda de Scott para subirse y poder pegar el explosivo al techo.
Axel activó el explosivo cuando ya había calculado el sitio exacto. Justo después se volvió a sus dos compañeros. –Cubriros ahí atrás- dijo señalando detrás de unos estantes.
Scott y Tyson obedecieron y se ocultaron. También Axel se ocultó, desde su cobertura sacó un aparato similar a un teléfono móvil, segundos después apretó el botón y una explosión tuvo lugar. Los escombros comenzaron a caer al mismo tiempo que sus oídos pitaban. Segundos después vieron el hueco que la explosión había dejado. Justo al otro lado del agujero se podía ver el interior de un piso.
-Vamos- les dijo Axel.
Los tres hombres no tardaron en deslizarse a través de aquel agujero. Una vez en el piso estuvieron más tranquilos, aunque esa tranquilidad se vio alterada con los constantes tiroteos y explosiones que se sucedían por toda la ciudad. Después de ver a los seres que golpeaban el cristal, había quedado claro que lo de que los muertos estaban volviendo a la vida no era ninguna fantasía. Era terroríficamente real.
En aquel piso se quedaron durante días alimentándose de lo que conseguían en otros pisos. En los días siguientes a lo ocurrido en el banco los disparos y las explosiones fueron desapareciendo al igual que los gritos de la gente y por lo tanto de la vida humana de la ciudad. El apocalipsis se había desatado. Un buen día Axel comenzaba a darlo todo por perdido, el dinero, Patricia y por supuesto las ganas de vivir. Siempre había querido dar con Patricia para hacerle pagar por haberles abandonado y haberse llevado el dinero. Aquella maldita zorra les había traicionado.
Era el día 27 de Junio de 2009 cuando escucharon explosiones y disparos que venían desde el aeropuerto de barajas. Cuando vio aquello sintió que Patricia estaba viva, y también sintió que era hora de comenzar a dar caza a aquella maldita traidora, solo debían buscarla por la urbanización donde vivía. Si estaba viva tenía que haber vuelto a su casa.

Día 13 de Julio de 2009
Día 395 del Apocalipsis.
Madrid… urbanización el Pizarral

Patricia y yo nos quedamos mirando. Yo tenía prisa por ayudar a mis compañeros, pero Patricia no me lo estaba permitiendo. Me repetía una y otra vez que un enfrentamiento directo podría acabar en desastre, era mejor idear un plan y llevarlo a cabo con extremada precaución.
 Patricia y yo acabamos estando de acuerdo tras idear el plan, solo nos quedaba llevarlo a cabo, pero ese plan nos obligaría a dejar atrás ese refugio.

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