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jueves, 14 de febrero de 2013

Capitulo 183: La joven del tunel, part 1



Día 13 de julio de 2009
Día 395 del Apocalipsis.
Madrid… urbanización el Pizarral.

Patricia hablaba sin parar sobre su pasado. En realidad se estaba abriendo más de lo que había pensado en un principio. Me contó que ella tenía una vivienda en aquella urbanización antes de que el mundo se fuera al infierno. Aunque por lo que me contaba estaba notando algunas contradicciones en sus palabras, las fechas bailaban muchísimo. No tuve más remedio que asaltarla con la pregunta del millón, sabía que me estaba mintiendo en algo.
-¿Cómo conseguiste una casa aquí? Tiene pinta de ser increíblemente cara. Además, cuando hablas se que ocultas algo-
Patricia suspiró y entornó los ojos para terminar mirándome fijamente. Luego soltó una risita que a mi se me antojó algo inquietante, comencé a temer haber hurgado demasiado en la llaga.
-Supongo que hay algo de verdad en eso que se pilla antes a un mentiroso que un cojo. Veras lo del apartamento es cierto, pero no es un apartamento al uso. Es más bien un zulo- Patricia extendió los brazos señalándome el apartamento.
Me resultó irónico que llamara apartamento a aquel lugar. Aunque al menos ya confiaba en mi, yo tampoco iba a hacer nada que pudiera romper esa improvisada amistad, además, si se rompía, estaba claro que no estaba en posición de salir bien parado.
-No te vayas a alarmar, pero yo antes era atracadora de bancos… bueno, más bien era la experta informática y la que conducía. Para que me entiendas, yo era el cerebro del equipo. La única a la que la poli no trincaba. He estado en varios equipos de ladronzuelos en varios países, al final conseguía escaparme con la pasta mientras a los demás los trincaban. Hasta ahí todo bien…-
-Y ahora es cuando viene el pero- respondí.
-Llegué a Madrid y me asocié con unos tipos para atracar un banco, el más importante de Madrid. Creíamos que por la histeria del virus ese seria fácil, pero la cosa se nos complicó bastante. Todo esto nos pilló en medio del atraco al banco. Te lo contare desde el principio para que veas lo que ocurrió y el porque estoy aquí-

Día 15 de Junio de 2008
Día del Apocalipsis
Madrid…

Era Lunes por la mañana, Patricia se encontraba en el interior del vehículo que iban a usar para el atraco al banco. El ICBC de origen chino, iban a atracarlo y llevarse todo el dinero mientras la histeria por el virus que decían que revivía a los muertos estaba en su punto más critico. Para Patricia y sus compañeros, independientemente de si se creían las noticias o no, aquel era el momento perfecto para atracar un banco. Apenas había gente en el banco, tan solo los trabajadores y un par de guardas de seguridad.
Axel estaba al volante de la furgoneta de color negro y observaba desde allí las puertas del banco. Justo en ese momento pasó un vehículo militar por su lado, lo que hizo que Tyson se inquietara.
-¿Seguro que saldrá bien?-
-La cosa esta muy movida con el tema del virus. Los militares están a lo que están. Un atraco a un banco no les hará mover el culo. Han comenzado a evacuar a la gente a los puntos denominados seguros, será coser y cantar, puede que Patricia no tenga que usar sus dedos mágicos-
-Esta bollera ya los usara de todos modos- dijo Scott con tono burlesco. Eso hizo que Patricia le asestara un codazo en la boca del estomago.
-El que no quiera acostarme contigo no me convierte en lesbiana. ¿Tan imbécil eres que no te das cuenta que el hecho de que no quiera acostarme contigo tiene que ver con lo corta que tienes la picha. Tú no podrías satisfacer ni a una chihuahua en celo. Por no hablar de que eres la cosa que más asco me da en el mundo-
- lysytsya- le espetó Scott.
-A mucha honra, refiero ser una zorra a ser tu zorra- le respondió Patricia.
-Parad los dos, vamos a empezar, sincronicemos los relojes. Tenemos una hora como mucho para entrar, abrir la caja fuerte y largarnos. No quiero que haya victimas. Cuando lo tengamos todo, Patricia será la primera en salir, correrá hacia la furgoneta y pondrá en marcha el motor. Ella nos esperara a que salgamos y nos marcharemos. No nos perseguirán. Lo tengo todo calculado-
-¿Estas seguro?- preguntó Tyson claramente asustado, para el era el primer atraco.
Tyson era un tipo esmirriado que había estado trabajando de banquero en ese mismo banco hasta que lo despidieron por reducción de plantilla. El estaba inquieto por que iban a atracar el banco a cara descubierta, según Axel el líder del grupo un hombre calvo de cuarenta años, nadie les perseguiría aunque reconocieran sus caras, algo para lo que Patricia estaba allí era para hacerse con las cintas de las cámaras y abrir las cajas fuertes. Scott era el menos estable de ese grupo, había salido de Carabanchel hacía menos de tres meses, había sido encarcelado por atraco a mano armada, ahora junto a Axel había vuelto  a las andadas en el mundo de la delincuencia. Scott no era su verdadero nombre, este no lo había revelando en ningún momento, ya que su verdadero nombre, según el, le hacía parecer un paleto y nada temido. Según el, Scott era el nombre que más justicia le hacía.
Patricia era Ucraniana, aunque esta se había criado en España, fue adoptada por una familia cuando era una niña de tres años. Cuando cumplió los dieciocho huyo de casa y comenzó a viajar por el mundo aprovechándose de su condición de superdotada.
-Muy bien. Ya no hay vuelta atrás. Vamos- dijo Axel.
Los cuatro bajaron de la furgoneta y comenzaron a caminar hacia el banco. Al entrar uno de los guardas reconoció a Tyson, cuando fue a saludarle, Scott le golpeó en la cabeza mientras Axel y Patricia cerraban las puertas del banco. Todos los del interior se quedaron quietos al ver la escena.
Axel sacó su pistola de la bolsa de deporte y con una sonrisa de oreja a oreja anuncio. –Esto es un atraco-

Día 13 de Julio de 2009
Día 395 del Apocalipsis.
Madrid… urbanización el Pizarral.

El grupo se quedó paralizado cuando vio aparecer a los tres desconocidos en mitad del complejo de edificios. Era la primera vez que los veían. No eran hombres del gobierno, ni hombres de Roache, tampoco eran hombres de Lujan.
-¿Quiénes sois?- preguntó Cesar mientras los demás se iban acercando y rodeando al joven bombero.
El hombre más mayor se adelantó y comenzó a hablar, dejando ver un acento claramente Ucraniano. Aquel hombre los miraba con una sonrisa totalmente inquietante. Era como si estuviese controlando totalmente la situación.
Cesar se fijó en aquel hombre, estaba allí plantado ante ellos observando como todos estaban más armados que ellos, pero no parecía estar asustado. Entonces Cesar se fijó en los otros dos. Solo uno parecía nervioso, el otro estaba como acelerado.
-Buenas noches- dijo el jefe con tono educado. –No se preocupen, solo estamos de paso, estamos buscando algo y creemos que puede estar aquí. Cuando lo encontremos nos marcharemos-
-¿Y que están buscando?- preguntó Cesar al mismo tiempo que pensaba en la bomba nuclear y en la ampolla de la cura.
-Se trata de alguien. Una chica llamada Patricia, la andamos buscando mucho tiempo, tiene algo que me pertenece y querría recuperarlo-
Cesar tomó el mando en ese momento y avanzó hacia el tipo. Luego se volvió hacia los demás. –Aquí no hay nadie con ese nombre. Lo siento, creo que vas a tener que seguir buscando…-
-Axel…- dijo el tipo presentándose al tiempo que hacía una reverencia que a Cesar se le antojó burlona. Luego señaló a sus dos compañeros. –Ellos son Tyson y Scott-
Cesar asintió y se presentó, pero solo lo hizo el, los demás permanecieron callados detrás de el.
-Sois un grupo numeroso. Llevamos observándoos un par de días, pero hoy parece que estáis buscando algo. Quizás podríamos ayudaros si luego vosotros me ayudáis a mi. Ya conoces el dicho “Hoy por ti, mañana por mi”-
Cesar sonrió en ese momento.- Gracias Axel, pero nosotros solos nos apañamos, gracias por el interés. Bueno, si no os importa marcharos ¿Vale?-
-Me gustaría poder hacerlo, pero hay un problema. Lo que hay aquí es algo de incalculable valor. Me gustaría encontrarlo-
Por momentos, Cesar temía que se refiriera a la bomba o la vacuna, los habían estado observando, perfectamente podrían referirse a eso, pero el nombre de Patricia no le encajaba en todo eso. Rápidamente optó por tratar de sacar algo de información.
-¿Y que es lo que buscáis? Quizás si me lo dices podamos ayudaros-
-Te gusta negociar. Bueno, al fin y al cabo no pierdo nada contándotelo. Lo que busco son cinco millones de euros- respondió Axel con una sonrisa que dejó ver una dentadura perfecta.
La respuesta cogió tan por sorpresa a Cesar que no pudo evitar dar un respingo y sonreír con cierta incredulidad. –El dinero ya no sirve de mucho en estos días. Yo diría que incluso ha perdido todo el valor. En serio estáis perdiendo el tiempo. Aquí no hemos visto nada de dinero. Lo siento, pero no podemos ayudaros-
-Comprendo que es una cifra muy jugosa como para dársela al primero que pase, pero es mi dinero y lo quiero. Cuando esto termine seremos hombres ricos- explicó Axel. –Si me lo entregáis estoy dispuesto a recompensaros con un millón de euros. Aunque sois muchos salís a un buen pellizco por cabeza-
Cesar estaba alucinando con todo aquello. Aquel hombre aun creía que el dinero iba a servir y que todo aquello iba a terminar como una especie de obra divina. Cesar tenía que hacer algo y alejar a aquellos tres de allí antes de que hubiese problemas, los cuales ya empezaban a percibirse. Ese hombre era terriblemente inquietante.

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