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jueves, 7 de febrero de 2013

Capitulo 182: Inquietud, part 1



Día 12 de Julio de 2009
Día 394 del Apocalipsis.
Madrid… urbanización el Pizarral.

Habían pasado dos días más desde que había puesto las cartas sobre la mesa. Los demás habían acabado decidiendo que no se querían ir. No al menos hasta que no comenzara el frio, allí podríamos permanecer aguantando hasta que llegaran las primeras nieves. Cuando eso ocurriese, los No Muertos se congelarían o se volverían menos activos. Sería en esos momentos cuando los infectados representarían un peligro menor para nosotros. Lo peor de todo era que no teníamos ropa de abrigo, habíamos buscado por todos los apartamentos del bloque en el que estábamos, pero no encontramos nada que nos sirviera.
La bomba y la vacuna las había ocultado bajo llave para que nadie más salvo yo supiese donde estaban, quería evitar posibles conflictos. El chico que había matado días antes había venido solo quizás buscando un refugio tras separarse de los demás durante el incidente de Barajas. En parte me arrepentía de haberlo matado, pero en esos momentos actué para proteger a los demás, así que no tuve más remedio que hacerlo, había hecho desaparecer el cadáver quemándolo en un punto alejado la misma noche que le quite la vida.

Entré en la habitación que compartía con Vicky y comprobé que la pequeña estaba durmiendo plácidamente. Hacía mucho tiempo que no la veía dormir así, con esa tranquilidad y esa sonrisa en los labios. Esperaba que estuviese teniendo sueños bonitos y que al menos en sueños estuviese alejada de toda esa realidad. Cogí mis armas que estaban en el interior de un armario, el cual le había prohibido a Vicky que abriera. La estaba educando bien por lo que se veía, además, era una niña muy inteligente.
Salí de la habitación y me encontré con David y Gorka, los cuales me acompañarían a los demás edificios de la urbanización para conseguir ropa de abrigo y víveres, si ahí no lo encontrábamos tendríamos que abandonar aquel lugar y saquear quizás centros comerciales u otros edificios alejados de la seguridad de la urbanización donde nos habíamos instalado.
-Bueno, vamos. Es hora de ponernos manos a la obra- dijo Gorka preparando su arma. –Cuanto antes nos vayamos, antes volveremos-
Los tres salimos por la puerta y fuimos bajando los escalones del edificio hasta que llegamos al exterior, los demás se habían quedado en el edificio, ya que íbamos a quedarnos allí estábamos comenzando a instalarnos en diferentes apartamentos para no estar tan apretados en el mismo, todos merecíamos una cama donde dormir después de pasar tanto tiempo en tiendas de campaña y en los vehículos.
Comenzamos a correr a través de los jardines hasta que llegamos a la puerta de otro de los edificios de aquel complejo. El día que llegamos e inspeccionamos el edificio en el que estábamos alojados, nos aseguramos de cerrar los otros para ahorrarnos posibles problemas, ahora había llegado el momento de aventurarnos en el interior de otro edificio, abrimos las puertas y fuimos entrando. Una vez en el interior quitamos los seguros de las armas. Seguidamente comenzamos a subir los escalones hasta que llegamos al primer pasillo, los pasillos de ese piso eran similares a los del edificio en el que estábamos. Todos los edificios del complejo compartían el mismo diseño.
-Hagamos esto de una forma rápida- les dije a ambos. –No quiero que os arriesguéis demasiado-
-Tranquilo hombre. No somos novatos- replicó Gorka adelantándome. Entonces lo agarré del brazo.
-Tampoco somos unos inconscientes. Tomémonos esto con calma- mi mirada recorrió los primeros metros del pasillo mientras me fijaba en las diferentes puertas que había a ambos lados del pasillo. Recordaba que desde la parte de fuera del complejo se podían ver los balcones del edificio donde estábamos en ese momento. Estos estaban llenos de pancartas y sabanas donde se podían leer palabras como: “Vivos dentro” “S.OS” “Ayuda”, esas mismas palabras eran las que nos habían hecho dejar ese edificio para más adelante. Ahora era momento de investigarlo de arriba abajo y desentrañar los misterios que podría haber en su interior.
Alcanzamos la primera puerta y la abrí de un empujón. Tras cruzar el umbral de la puerta nos encontramos en un amplio salón con un televisor de plasma de muchas pulgadas ante un sofá. Los tres nos quedamos mirando la bufanda del real Madrid que adornaba la pared de detrás del televisor.
-Nada como una cacho tele para disfrutar la champions- dijo Gorka con una sonrisa.
Los tres pasamos del salón y fuimos buscando por las habitaciones. Solo hubo una puerta que permanecía cerrada. Al acercarnos escuchamos un ruido que tenía su origen al otro lado de la puerta. Los tres sabíamos lo que era y por eso nos pusimos al lado de la puerta con cautela.
-Voy a abrir la puerta. Saldrá disparado en cuanto nos vea- dijo Gorka agarrando el pomo de la puerta. –No vayáis a titubear ni aunque sea Megan Fox- La sonrisa de Gorka se volvió sarcástica en esos momentos.
Con un empujón abrió la puerta, entonces David y yo apuntamos al interior. No tardamos en ver a un tipo gordo parado en mitad de la habitación. El nos miró y lanzó un grito casi animal. David abrió rápidamente fuego y aquel ser retrocedió dando pasos hasta que cayó en la cama.
Una vez el infectado estuvo muerto de nuevo entramos en la habitación y comenzamos a rebuscar por los armarios mientras Gorka le daba patadas en las piernas.
En el armario no había nada que nos sirviera, solo un montón de archivadores que desechamos rápidamente, uno de ellos cayó al suelo y su contenido se escampó por el suelo. Lo que hizo que Gorka comenzara a reir como un loco.
-¿Qué pasa?- pregunté con estupefacción.
-Al puto gordo le iba el sado y el cuero- dijo Gorka cogiendo una foto y mostrándomela. En ella se veía al infectado que acabábamos de abatir cuando aun vivía. Tenía un collar de perro alrededor del cuello y se veía detrás de el aun tipo vestido de cuero que ocultaba su rostro detrás de una mascara de cuero. El infectado abatido, estaba siendo sodomizado en aquella foto.
-Aparta eso de mi tío- dijo David apartando la mirada de la foto.
-Yo tenía un profesor al que expulsaron de la universidad por dedicarse a esto mismo. Una noche fue descubierto en el despacho del decano jugando con algunos juguetitos y con otro tío. Estuvo luego en youtube durante mucho tiempo, uno de los videos más vistos-
-¿Lo grabaron?- quiso saber David.
-Ya te digo. Fue la sensación de internet. Incluso ganó un concurso en una web porno. Claro que el profesor no recibió un duro de todo eso. Todo se lo embolsó el cabrón del que lo grabó. Se sacó un buen dineral- explicaba Gorka con una sonrisa burlona.
-Algo me dice que ese fuiste tu- dije mirando a Gorka.
-Correcto-
En ese momento escuchamos un ruido que venía del pasillo. El disparo había atraído a algún infectado solitario que había por allí. Los tres nos pusimos en guardia y no tardamos en ver al infectado, este entró por la puerta olisqueando. Nada más entrar por la puerta chocó contra un mueble, se clavó el pico de la mesa en un costado provocando una herida de la que comenzó a salir sangre negruzca y corrompida. Justo detrás de el entraron otros dos No Muertos. Los tres olisqueaban el aire en nuestra busca. Cuando nos vieron salir por la habitación a su encuentro pareció que entraban en una especie de frenesí. Los tres avanzaron hacia nosotros a un paso más rápido, estos tropezaban con todo. No tardamos en abrir fuego contra ellos, los cuales acabaron abatidos por todo el salón.

Vanesa estaba repasando el libro que Silverio le había entregado. Allí había algo más que las coordenadas. Algo oculto, entonces escuchó varios disparos que le hicieron levantar la vista del libro. Debían haber sido los demás. Sin prestar mucha atención volvió a lo suyo, a lo que de verdad importaba. Silverio no le había entregado ese libro solo por las coordenadas que había apuntadas, de alguna manera ahí había un mensaje oculto.
Vanesa comenzó a pasar las páginas rápidamente y vio cosas que significaban algo. Palabras con un número anotado al lado. Rápidamente cogió una hoja de papel y comenzó a pasar las paginas una a una mientras anotaba las palabras marcadas con el numero. Recordó como conoció a Silverio en el nido 81, era un chico al que le encantaban los acertijos y que le gustaba hacer mensajes secretos de las más diversas formas. Si Silverio le había confiado ese libro era porque esperaba que ella descubriese el secreto que guardaba. Anotó palabras sin parar. Recordó un acertijo similar que hizo en el Nido 81 y que en un principio le llevó mucho tiempo averiguar, pero pronto descubrió que los acertijos de Silverio eran más fáciles de lo que parecían.
-¿Qué quieres decirme Silverio? Esto lo hiciste antes de dármelo cuando tenías pensado largarte-
Vanesa tenía por seguro que antes de que acabara el día tenía que saber cual era el mensaje oculto y cual era el plan real de Silverio.

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