Bienvenido

NOTA IMPORTANTE

Tras el ultimo capitulo de Necroworld (El 200). Este blog permanecerá abierto hasta un nuevo aviso. Cuando este aviso suceda, este blog publicará una entrada nueva donde aparecerá la nueva dirección al nuevo blog (Intentaré que os redireccione) Pasado un tiempo, este blog desaparecerá.
Ya podeis entrar en el siguiente blog, la historia se muda ahi.
juanmanuel-sagazombis.blogspot.com.es

Seguidores

jueves, 31 de enero de 2013

Capitulo 181: Camino hacia el Armaggedon, part 1



Día 7 de Julio de 2009
Día 389 del Apocalipsis.
Madrid… Urbanización Pizarral.

Me encontraba tumbado en la terraza de uno de los edificios. El único que habíamos ocupado. Los demás que formaban la urbanización Pizarral aun eran un misterio. No nos habíamos hecho el animo de investigar lo que había en ellos, aunque nos hacíamos una idea aproximada de lo que íbamos a encontrarnos en el interior. Algunas latas de comida, botellas de agua que habían ido acumulando los propietarios y cadáveres, tanto totalmente muertos como caminantes. Eso era un hecho irrefutable.
El sol me calentaba la cara mientras rememoraba todo lo que a los supervivientes nos había llevado hasta ese lugar y en el que permanecíamos mientras calculábamos que íbamos a hacer después de que nuestra ultima oportunidad de abandonar el infierno estallara en llamas tras el impacto de un cohete que había venido de algún lugar disparado por cualquiera de nuestros enemigos.
Solo hacía ocho días que nos habíamos refugiado allí. Los dos posteriores al incidente de barajas los habíamos pasado huyendo tanto de los vivos como de los muertos. Los muertos nos perseguían a todos y los vivos se mataban entre ellos, nosotros sin comerlo ni beberlo habíamos sido metidos de lleno en medio de todo aquel fregado como dirían algunos. Miré a mi derecha y vi la mochila que había estado llenando de víveres que había ido encontrando por los diferentes apartamentos del edificio, los demás, los que habíamos llegado hasta allí seguían en la casa que habíamos decidido como refugio, el resto de la urbanización era solo una extensión más que tan solo tomaríamos en caso de necesidad. En ese momento escuché un tiroteo y me incorpore rápidamente, pero este no lo había organizado nadie de nuestro grupo. El tiroteo venía de las calles de Madrid. Ignoraba que estaba ocurriendo, pero podría ser cualquiera de los otros tres bandos que o se enfrentaban entre ellos o contra los No Muertos que tras el incidente de Barajas habían vuelto a desperdigarse por la ciudad. Nuevamente los recuerdos de aquel día volvieron a mi cabeza.

Hace diez días.

Los vehículos de Lujan avanzaban hacia nosotros por la pista de aterrizaje. Comenzamos a correr mientras en mi mente veía a Vicky entre los hierros en llamas de aquel aparato. Realmente no la había visto, pero me imaginaba que ella iba a bordo junto a Alicia y el bebé, me culpaba por que habían muerto por mi culpa, yo los mandé en primer lugar para que al menos ellos tuvieran una oportunidad, pero esa oportunidad se había tornado desastre.
Fue entonces cuando una voz infantil me llamó la atención al pasar por delante de un hangar, me giré rápidamente al ver como una puerta se abría. Lo que vi allí me dejó petrificado. La niña salió corriendo hacia mi mientras la palabra “Papa” salía de su boca una y otra vez, pese a la tensión y el peligro del momento no pude evitar sonreír y lanzarme a por ella. Justo cuando nos fundimos en un abrazo, una nueva explosión se escuchó y vi como uno de los vehículos de Lujan saltaba por los aires creando una bola de fuego que acabó rodando por la pista convirtiendo lo que quedaba de aquel vehículo en una enorme chatarra en llamas. Los vehículos que lo seguían se dispersaron, un segundo vehículo estalló al ser alcanzado por otro cohete. Seguidamente más disparos se escucharon.
-¡¡¡Por aquí!!!- me gritó Vanesa pasando por mi lado y agarrándome para que siguiera corriendo. No había tiempo que perder.
Todos seguimos corriendo por la pista mientras dejábamos que se mataran entre ellos. Nuestros enemigos eran numerosos, pero más eran los No Muertos que atraídos por el tremendo jaleo que habíamos organizado invadían todo el aeropuerto y toda la pista. Debía haber millones. Llegamos hasta una valla que comenzamos a cruzar rápidamente, justo después comenzamos a recorrer un gran descampado de arena blanca que parecía un desierto. Solo nos seguían algunos No Muertos que habían salido tras nosotros, podríamos haberles disparado, pero no lo hicimos. Llegamos hasta la R-2 y la M-12, cuando las dejamos atrás nos adentramos en varios jardines cuyos carteles nos revelaban que nos encontrábamos en el club de golf la moraleja.
Estábamos agotados y decidimos pararnos para descansar en lo que parecía una casa de vigilancia. Justo en ese momento me encontré con la mirada de Jorge clavada en mi, justamente en ese momento recordé lo que tenía pensado hacer cuando le viera, me puse en pie y me lancé contra el mientras gritaba de rabia y odio. Los dos caímos al suelo y rodamos, seguidamente comencé a golpearle una y otra vez, Jorge no se defendía, simplemente me estaba dejando golpearle. No tardé en verme levantado por varias manos que me alejaron de el.
-Dejadme que lo mate. Es un maldito traidor-
En ese momento vi como un tipo japonés lo ayudaba a ponerse en pie. Ambos me dirigieron una mirada, pero Jorge fue el único que habló.
-Si quieres matarme hazlo, pero tendrás que esperarte, aun estamos en peligro- dijo Jorge limpiándose la sangre del labio. –Nuestros enemigos son más que nosotros, si quieres salvarles a todos tendremos que salir de aquí cuanto antes-
Yo me calmé un poco y miré a todos los que estábamos allí. Éramos dieciséis personas en total sin contar a los niños. Éramos un grupo grande e íbamos a llamar mucho la atención.
-Descansaremos aquí un rato y luego nos pondremos en marcha- les dije a todos. Entonces miré a Jorge. –Tú y yo saldaremos cuentas más tarde-
Abel se adelantó y abrió la puerta de la casa del guarda, la cual era bastante espaciosa y pudimos entrar todos, fuera en el exterior seguíamos escuchando los tiros y las explosiones que venían desde el aeropuerto, ojala se mataran los unos a los otros y nos dejaran en paz de una vez. Una vez en el interior de la caseta fuimos ocupando varios sitios para descansar, vi como Sandra se acurrucaba en un rincón y comenzaba a sollozar, me imaginaba que la perdida de Yako tenía mucho que ver, yo por mi parte no dejaba de mirar a Jorge. El estaba apartado junto al japonés y la chica latina. En esos momentos Eva se sentó a mi lado.
-Tienes que decir algo-
-No se que coño quieres que les diga. El grupo no confiara en mí. Os he traído hasta aquí con la promesa de escapar y fíjate como estamos, estamos peor que al principio- respondí. –Casi pierdo a mi hija-
-Pero no ha sido así. Ella sigue viva. Lo que el grupo espera es que les transmitas palabras de ánimo. Necesitan escucharte, que no todo esta perdido-
-Decirles eso es mentirles. No pienso jugar con ellos de esa forma. Todo esta perdido y estamos pagando las consecuencias. Además, no me fio de el- dije mientras miraba a Jorge. El no me miraba, aunque si que me miraba Hanzo, tampoco me fiaba de el.
-¿Puedo hablar contigo un momento?- preguntó Vanesa acercándose a mi.
-Dime-
-Tendrá que ser en privado. Tú ya me entiendes- replicó Vanesa.
La mirada de Vanesa se dirigió al libro que llevaba en la mano, fuese lo que fuese que quería decirme en privado tenía que ver con ese libro. Con un gesto con la cabeza le pedí que me siguiera a una habitación. Una vez allí me entregó el libro.
-¿Qué es esto?- pregunté pasando las hojas rápidamente.
-Es el diario de Silverio. Me lo entregó justo antes de morir. En las paginas finales hay unas coordenadas, estas señalan donde se encuentra el barco que teníamos que coger- respondió Vanesa.
-No se interpretar esto, pero por lo que se… ese barco esta cerca de Portugal- respondí al tiempo que me pasaba la manga por mi frente sudorosa. Allí hacia un calor de mil demonios.
Vanesa cogió el libro y puso una página donde había dibujado un mapamundi. Vanesa posó el dedo en la página y luego me miró.-Aquí es donde debe estar el barco. Si alcanzamos la costa de Portugal tenemos una oportunidad-
No pude evitar sonreír de forma sarcástica. –Lo siento, pero eso que me estas sugiriendo debe ser una broma. ¿Quieres que nos pongamos en marcha hacia Portugal y hagamos señales para que un barco que podría estar miles de millas mar adentro nos vea. Hay muchos kilómetros desde aquí a Portugal. Si viniendo aquí no fue fácil ni un camino de rosas. Querer ir hasta Portugal es un suicidio, no tenemos vehículos, apenas tenemos comida y agua. También hemos perdido la mayoría de las armas. Te recuerdo que no solo hay infectados por ahí, tipos como Lujan y Roache pueblan carreteras y zonas urbanas. Nadie querrá arriesgarse. No van a querer seguirme, ya no-
-Eres el líder y debes decírselo. Las cosas solo se han complicado, pero seguimos teniendo oportunidades. No podemos dejarlo pasar, tenemos esto en nuestro poder y una vez abandonemos Madrid nos olvidaremos de estos tipos-
-Estamos jodidos Vanesa, y cuanto antes lo aceptemos mejor. El futuro del grupo es muy negro-
Después de decir eso salí de la habitación. Necesitaba tomar el aire, estar encerrado allí me estaba matando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario