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jueves, 29 de noviembre de 2012

Capitulo 176: De nuevo en camino, part 4



Yeles…

Habíamos llegado a la calle donde estaba David y Andrea disparando contra los No Muertos. No fue difícil encontrarles por que una columna de humo se extendía por encima de las casas. Lo malo era avanzar por allí con tanto engendro tratando de hacernos volcar. Los infectados golpeaban constantemente las ventanas del hunvee mientras Abel y yo preparábamos las armas por si alguno lograba atravesar el cristal. Llegamos hasta la parte de abajo del balcón y vimos a Andrea y David de espaldas a la barandilla disparando hacia el interior de la vivienda. Una vez nos paramos comencé a salir por el techo pese a las prohibiciones de Abel. Sabía que salir así no era lo más sensato, pero no podía hacer otra cosa que tratar de ayudar.
Cuando  salí al exterior vi como Abel me seguía y me cubría las espaldas mientras yo me lanzaba de un salto hacia el balcón, me agarré a duras penas y cuando estuve apunto de caer, Andrea me agarró con ambas manos mientras David nos cubría a los dos. Una vez en el balcón miré al interior de la vivienda y vi varios cuerpos en llamas que avanzaban hacia nosotros en medio de un piso en llamas. Muebles y cortinas ardían inminentemente mientras nosotros tratábamos de mantener a raya a los infectados que avanzaban entre la cortina de humo, solo visibles por el destello de las llamas que envolvían su cuerpo, algunos caían fulminados con nuestros disparos y otros consumidos por las llamas.
-Saltad al hunvee.¡¡¡Vamos!!!- les dije a ambos. -¡¡¡Venga!!!-
Andrea agarró a David y lo obligó a saltar a el primero, pero el se negaba a dejar a su chica allí disparando mientras el se salvaba. En lugar de saltar dio unos pasos al frente y comenzó a disparar en todas direcciones a discreción, entonces me imaginé que la adrenalina se le había disparado por completo. Miré hacia abajo y vi como Abel se las veía y deseaba para frenar a los infectados que cada  vez lo tenían más arrinconado. Hubo incluso un momento que casi lo hicieron caer, Sandra también había comenzado a disparar.
-Venga vamos. ¡¡¡David vamos!!!- le gritamos Andrea y yo.
-¡¡¡Si saltamos estamos muertos!!!- gritó David mientras trataba de disparar, fue entonces cuando se quedó sin balas. Las había malgastado.
Apreté los dientes y me giré hacia el hunvee que quedaba a unos metros por debajo de nosotros.-¡¡¡Salid de aquí!!! Dad la vuelta por la calle de atrás y saltaremos por la ventana  de las viviendas traseras. Allí no habrá tantos-
Abel hizo lo que le dije y se lanzó al interior del hunvee donde se encontró con el rostro enrojecido de Sandra. La cual empezaba a ver como la munición empezaba a acabarse y se empezaba a imaginar también que no saldrían de allí.
-Agárrate fuerte porque esto va a parecer una montaña rusa-
Abel se puso al volante y puso el acelerador al máximo, el hunvee salió disparado arroyando a los que se le ponían por delante. El vehículo iba dando saltos de manera imparable hacia la parte que le habían indicado.
Andrea y yo nos metimos en el interior de la vivienda y nos pusimos a cubrir a David. Andrea se giró hacia el y le mandó que corriera hacia la cocina, allí había una ventana con techo de uralita debajo, el cual podríamos usar para cruzar a la casa de al lado y desde allí tomar una de las ventanas,  allí nos debía estar esperando Abel con el hunvee y con suerte no habría No Muertos. Sabíamos lo del techo de uralita por que se veía desde la calle, ahora seria nuestro puente improvisado. El primero en llegar fue David mientras Andrea y yo le cubríamos disparando. Apenas veíamos entre el humo, nos estábamos asfixiando allí dentro. Nada más llegar a la cocina vimos como varios infectados en llamas trataban de entrar en nuestra persecución, pero esa ansia de los infectados había provocado un tapón, lo que nos daba un tiempo precioso. David saltó al techo de uralita seguido por mí y luego por Andrea. En ese preciso momento el techo de uralita se vino abajo por nuestro peso y Andrea y yo nos caímos en el interior de lo que parecía un cuarto de herramientas. David se había librado por los pelos y en esos momentos nos miraba desde arriba, pero no era el único. Los infectados habían logrado entrar en la cocina y ahora pugnaban por salir por la ventana para alcanzarnos. Me levanté rápidamente y vi a Andrea tumbada boca arriba con una hoz atravesándole en vientre.
-¡¡¡Joder!!!- grité al tiempo que trataba de sacárselo, pero era imposible hacerlo sin levantarla, necesitaba ayuda.
Rápidamente David se dejó caer en el cuarto y se puso junto a mí, ninguno perdía de vista a los infectados de arriba, uno de ellos no tardaría en caernos encima.
Andrea tenía la mirada perdida en el cielo y entonces me di cuenta de que se había rendido, tenía un hierro atravesándola de parte a parte y las piernas atrapadas. No nos daría tiempo a salir de allí, pero teníamos que intentarlo.
-Ayúdame a levantarla- le pedí a David que no quitaba ojo de encima a Andrea.
Ambos comenzamos a quitar trastos de encima de sus piernas hasta que se las liberamos, fue entonces cuando el primero de los No Muertos se dejó caer al interior. Este rápidamente de echó encima de David y ambos comenzaron a forcejear mientras yo trataba de levantar a Andrea, entonces ella me miró fijamente a la vez que agarraba su arma.
-Salid de aquí los dos. Venga-
-Saldremos los tres- le respondí. Me negaba a dejarla allí.
Entonces cayó el segundo infectado, al que Andrea abatió enseguida. Entonces Andrea cayó hacia delante debido a la enorme cantidad de sangre que había perdido, la hoz le había seccionado alguna arteria o órgano. Era difícil aceptar eso, pero no había más remedio. Andrea y yo nos miramos una última vez y lo único que pude hacer fue pedirle perdón. Me di la vuelta hacia David y tiré de el hacia arriba mientras Andrea perdía el conocimiento y otros dos infectados caían sobre ella. Uno de ellos no perdió tiempo en clavarle los dientes en la nuca. David lo vio y trató de ayudarla, pero yo ya estaba tirando de el hacia arriba con todas mis fuerzas mientras el repetía una y otra vez que no podíamos dejarla, pero Andrea ya no tenía salvación. Una vez arriba, trató de saltar al interior al ver como más infectados mordían a una inerte Andrea. Fue entonces cuando tiré de el y lo empuje al interior de la otra vivienda. Seguidamente entré yo detrás. Miré a mis espaldas y vi como más infectados caían convirtiendo aquello en una pira. Las llamas sobresalían por encima. Andrea había desaparecido.
Ambos comenzamos a caminar por el interior de la vivienda mientras David lanzaba miradas al lugar por el que habíamos venido, las llamas habían comenzado a extenderse y no tardarían en extenderse por todo el edificio. Llegamos a una de las ventanas y al asomarnos vimos el hunvee rodeado por una cantidad considerable de infectados, aunque no tantos como en la calle anterior. Cuando íbamos a saltar vi como David se quedaba atrás.
-¿Qué coño estas haciendo?-
-Tengo que volver a por Andrea-
-¡¡¡Esta muerta!!! Estaba muerta antes de que empezaran a morderla, yo lo vi- le dije agarrándolo por las solapas de la camisa.-Tenemos que saltar al hunvee si no queremos morir también. Entiendo perfectamente lo que sientes, yo perdí a Lidia, pero no pienso morir hasta que os haya sacado de aquí como prometí, y no dejaré que te quedes aquí. Te obligare a venir aunque no quieras, te llevare a rastras. Te romperé brazos y piernas si hace falta. Pero no te quedaras aquí lamentando la muerte de Andrea. Ya tendrás tiempo de hacerlo después, todos lo haremos-
David me miró y sin decir palabra se acercó a la ventana y se dejó caer. Yo me asomé y vi el hunvee con Abel asomándose por el techo. Seguidamente me dejé caer yo y ambos nos metimos en el interior del vehículo. Abel pisó el acelerador y comenzó a recorrer la calle que se iba atestando de No Muertos. Justo cuando íbamos a doblar una esquina vimos un rebaño salido de la nada, estos habían llegado seguramente de las afueras atraídos por los disparos y el sonido de los altavoces que Andrea y David habían puesto en el balcón. Rápidamente se nos echaron encima y nos vimos completamente atrapados. Fue entonces como salido de la nada apareció nuestro autobús atropellando a muchos No Muertos, seguidamente comenzaron a disparar todos, derribando multitud de No Muertos. Justo en el momento que más lo necesitábamos. Teníamos que dejar el hunvee. Así se lo dije a todos los ocupantes, abrí la puerta golpeando a una infectada y salí de un salto mientras disparaba cubriendo a David, el cual ya no tenía arma. También cubría a Sandra y a su perro, ellos corrieron a la puerta del autobús por la que aparecieron Cesar y Gorka. Una vez subieron ellos, lo hicimos Abel y yo. Rápidamente el autobús se puso en marcha hacia atrás gracias al gran control que Alicia tenía de el. Fuimos así hasta que llegamos a un cruce, allí cogimos velocidad normal y no tardé en ver pasar el Ume a nuestro lado. Nos habíamos puesto de nuevo en camino hacia Madrid.
Mientras salíamos de Yeles me senté en uno de los asientos. Necesitaba hacerme a la idea de las dos perdidas que habíamos tenido. Entonces vi a David que se sentaba en otro asiento alejado de los demás. Pensé que debía acercarme a el y darle todo mi apoyo, así lo hice.
-Siento lo de…-
-Fue culpa tuya.- la mirada de David se clavó en mi.- Que sepas que para mi no eres nadie, no eres nada. Para mí ya estas muerto. Será mejor que a partir de ahora duermas con los ojos abiertos-
David me había amenazado abiertamente. Sospechaba que eso traería problemas al grupo, quizás intentaría matarme en algún momento. Era justamente lo que su mirada me decía, por que precisamente esa mirada era clavada a la que tenía Álvaro en el momento que me apuntaba con el arma. Una mirada cargada de deseos de matar.

Capitulo 176: De nuevo en camino, part 3



Afueras de Yeles…

Sole le había preparado algo de comer al prisionero, salió del autobús con el plato en las manos y avanzó hacia el ume donde este estaba encerrado. Cuando se acercó se encontró con Eva y la niña. Ambas estaban vigilando que aquel chico no saliese de allí. De vez en cuando en la lejanía se escuchaba un rumor similar a un zumbido y lo que parecían disparos, Eva y la niña estaban como ensimismadas escuchándolo, solo se volvieron hacia Sole cuando esta llegó.
-¿Qué es eso?- preguntó Eva mirando el plato de comida.
-Son albóndigas de una lata que teníamos ahí. Es para el chico- respondió Sole.-Pensé que tendría hambre… puede que sea un prisionero, pero no es ningún animal al que podamos tener encerrado dejándole morir de desnutrición-
Eva no dijo nada, abrió la puerta y entonces el chico se las quedó mirando, su expresión no mostraba miedo, pero tampoco mostraba ningún tipo de expresión amenazante. Una expresión que a Sole se le pareció como la de un cachorrillo inocente que no sabe aun nada del mundo que le rodea.
-Déjaselo ahí…- dijo Eva señalando un punto alejado de el.
-No podre comer con las manos esposadas a la espalda- dijo el chico mirándolas.-¿Queréis que coma como un perro?-
-Chico… será mejor que…-
El chico interrumpió a Eva.-Me llamo Marcus. No soy una mala persona-
-¿No te parece que eso es precisamente lo que diría alguien que es mala persona solo para que confiáramos en el? Mejora tus intentos de hacernos confiar en ti- respondió Eva.
Entonces Marcus alzó la cabeza cuando lo que parecía el sonido de un disparo llegaba hasta ellos arrastrado por el viento. Todos se quedaron mirando y Marcus comenzó a hablar.-Parece que vuestros amigos… los que se fueron al pueblo están teniendo problemas, deberíamos ir a buscarles-
Eva lo había pensado, pero no aceptaba que un chico al que apenas conocían hablara así, como un miembro más del grupo. Aun así se dio la vuelta y cuando vio a Félix le dijo que se acercara.
-¿Qué pasa?- preguntó Félix a la vez que se acercaba y miraba al prisionero y a Sole.
-Vigila que se coma lo que Sole le ha preparado. Yo tengo que ir a hablar con Cesar. Y vigílalo bien, si intentase escapar pégale un tiro- seguidamente Eva salió corriendo a buscar a Cesar.

Cesar estaba sentado en una mesa con Gorka, Almudena y Alicia que tenía al bebé en brazos. Estaban comiendo algo mientras Cesar planeaba la ruta a seguir en un mapa. Este estaba señalando el camino, un camino que los llevaría en línea recta hasta Madrid.
-Si seguimos la A-42 podríamos estar en Madrid en una media hora como mínimo. Eso sin contar con que quizás tengamos que dar varios rodeos-
-¿Qué haríamos si esta todo bloqueado?- preguntó Almudena.- Las autopistas en los días de la pandemia eran un caos. Mucha gente ni siquiera salió de ellas… lo vi en la tele-
-Si pasase algo así podríamos tomar la A-41 o las radiales que nos llevarían directos a Madrid, seria lo más sensato en caso de pillar atasco o rebaño. Voto por la autopista, cuando la gente pretendía escapar por carretera, intentaba ir hacia las zonas menos pobladas, es algo que se filtró entre tanta censura para que no cundiera el pánico- Gorka hizo una mueca de ironía.-El pánico cundió de todos modos… mucho mantengan la calma, mucho no hay nada de que preocuparse, mucha tontería… claro, desde un sitio seguro todo es muy diferente… si señor, con dos cojones-
-El caso es que ya estamos cerca de Madrid. Cuando empezamos creí que sería imposible- dijo Alicia mientras balanceaba al bebé en sus brazos.
Justo en ese momento llegó Eva corriendo, parecía muy alterada. Nada más verla, Cesar se puso de pie y se acercó a ella.
-¿Qué pasa? ¿Qué ocurre?- Cesar miró instintivamente al Ume.-¿El preso ha escapado?-
-No. ¿Acaso no lo escucháis? Se escuchan disparos en Yeles, creo que tienen problemas, deberíamos…-
Eva no terminó la frase, rápidamente Cesar comenzó a dar ordenes para que ocuparan los vehículos y se pusieran en marcha. Justo en ese momento Cesar también escuchó lo que parecían disparos en la lejanía, cuyo sonido en medio del silencio era bastante perceptible. Tenían que ponerse en marcha cuanto antes.
Eva pasó corriendo por delante del autobús y llegó hasta el Ume.- Félix al volante, Sole vuelve al autobús y siéntate, nos vamos de aquí ahora mismo- Entonces Eva vio que Marcus estaba comiendo con una mano libre. Se metió en la parte trasera del Ume y le quitó el plato de las manos. Salió y cerró la puerta dejando a Marcus con la palabra y un trozo de albóndiga en la boca.-No hay tiempo que perder.¡¡¡Vamos!!!-
-¿Papa esta bien?- preguntó Vicky.
-Vamos a por el cariño. Vamos a por el, sube al coche- le dijo Eva.
Vicky subió rápidamente al Ume y Eva se subió al asiento del copiloto junto a Félix. No tardaron en ponerse en marcha en dirección a Yeles. Eva empezaba a temer que las cosas se hubieran complicado más de lo debido. Temía que las cosas se hubiesen puesto feas para los demás, desde un primer momento era un plan peligroso.
*****
Madrid…

La explicación de Abigail no había acabado de convencer a Luci, esta esperó a que los científicos se despistaran para poder coger las muestras de sangre y el microscopio. Ella estaba convencida de que ya no tenía nada, pero quería ver las muestras de Abigail y los demás, necesitaba saber más del virus.
Avanzó a hurtadillas y cogió la bolsa donde Abigail guardaba todo aquello. Se cargó la mochila al hombro y se dirigió hacia la puerta del hangar, cuando se disponía a salir la voz de Hanzo la sorprendió.
-¿Dónde vas?- preguntó el japonés.-Te dejas esto- le dijo mostrándole su katana.
Luci se acercó a el y se la quitó de las manos como si no se fiara de el.-Así que eres tu, ya decía que me sonabas cuando te vi mientras deliraba. Aunque pensé que era todo una jodida alucinación-
-Los demás duermen. ¿No deberías estar tu haciendo lo mismo?- preguntó Hanzo.
-Tengo cosas que hacer. Supongo que estas de vigilancia mientras los demás duermen, pues eso, sigue a lo tuyo-
-Eres muy arisca. ¿O es que te ha bajado la regla?- preguntó Hanzo tratando de resultar cómico como Jorge, una cualidad que apreciaba de el. En los momentos menos esperados siempre soltaba alguna broma irónica de ese tipo.
Luci se paró y miró al japonés.-Soy muy arisca y me ha bajado la regla. No todos estamos apunto de convertirnos en uno de esos seres todos los días, digamos que hoy tengo los ovarios la mar de tocados. Ni se te ocurra decir que me he ido con la mochila de la doctora Queen-
Luci abrió la puerta del hangar y salió a la pista de aterrizaje, la comenzó a recorrer rápidamente y se adentró en el interior de la terminal, buscaría un lugar donde llegara la luz para poder ver mejor las muestras. El mejor lugar era la torre de control, puede que le llevase horas enterarse de todo lo que rodeaba todo aquel asunto de los virus y demás. Estaba claro que no acabaría antes de que la doctora y los otros se despertasen, pero le daba igual, lo que ella quería eran respuestas claras y no respuestas que se anduvieran con rodeos. Cuando Luci llegó a la torre de control después de dar varias vueltas por la terminal tratando de llegar, se sentó en una mesa y allí abrió la mochila. Encontró el microscopio metido dentro de su caja de protección, luego vio lo que parecía una pitillera, también había lo que parecía un diario. Decidió abrirlo por la última página escrita, la cual estaba fechada con la fecha de ese día. Luci lo leyó para si misma:

“La chica esta fuera de peligro. Tras ser vacunada, todo rastro de virus ha desaparecido de su organismo. Sin embargo, como ya sabíamos, esta vacuna es un arma de doble filo, a la vez que elimina el virus también quita la inmunidad de este frente a futuras infecciones por contacto. Esta libre de volver a contraerla por aire, pero un mordisco seria fatal para alguien vacunado con anterioridad. Aun esta por comprobar si el contacto con un portador seria peligroso también. No sabemos si el semen o saliva podría infectarla de nuevo, aunque creo firmemente en esa posibilidad, ya que la cepa mutada que nos ha infectado a los demás es menos virulenta. Hay muchas cosas que no comprendo todavía y Nick y Jack se niegan a hablar del asunto. Piensan que es tontería seguir investigando algo que no servirá de nada, parece que lo dan todo por perdido, pero yo no lo haré. Me niego a rendirme, quiero sobrevivir y llegar al fondo de todo esto, además de crear un antivirus perfecto, con un poco más de investigación creo que podre averiguar mucho más”

Luci cerró el diario, realmente no había nada que no supiera ya. La doctora estaba bastante perdida.  Seguidamente abrió lo que parecía una pitillera y ahí encontró varias probetas finas con un líquido de color rojo dentro, estos estaban muy bien cerrados, cada uno llevaba una etiqueta con un nombre escrito. Estaba el suyo, el de Jorge, el de Nick repetido al igual que los de Jack y los de la misma doctora. En esas especialmente había puesta una fecha. ¿Qué era lo que las hacia diferentes entonces? Era hora de mirarlo en el microscopio. Sacó las dos muestras de la doctora, la que estaba fechada hacía un mes y la que no llevaba fechada ni un día. Dejó caer un par de gotas sobre unas placas de plástico y las comparó. Una de ellas parecía normal, pero la otra estaba llena de algo que al verlo le recordó a un renacuajo, había algo en esa sangre y ella ya sabía lo que era, ni más ni menos que del Solanum. Se preguntó que pasaría si juntaba las dos muestras, pero entonces pensó algo mejor. Sacó su cuchillo y se hizo un pequeño corte en el dedo, cuando la sangre comenzó a salir dejó que las gotas entraran en contacto con la sangre de la doctora infectada, rápidamente miró por el microscopio. Lo que vio a continuación la dejó petrificada, aquellas cosas que ella había pensado que eran el virus parecían haber enloquecido al entrar en contacto con la sangre. Pronto comenzaron a comerse los glóbulos rojos.

Capitulo 176: De nuevo en camino, part 2



Madrid…

Luci se puso en pie. Necesitaba saber que había averiguado Abigail tras ver las muestras de sangre. Quería preguntárselo, pero justo entonces habían vuelto con Jorge y este tenía la urgencia de ser vacunado. Luci buscó a Abigail y la encontró descansando mientras comía una chocolatina, hacía poco que esta había estado hablando con Jorge y ella no había querido acercarse, pero ahora necesitaba respuestas.
Luci se acercó a Abigail y la doctora se la quedó mirando.-¿Qué haces en pie? Deberías estar reposando-
-Hay cosas más importantes. Como por ejemplo saber como va la muestra de mi sangre y saber de que va todo este asunto de los virus mutados y las diferentes cepas. Se que tu sabes más de lo que cuentas-
-Diga lo que diga no soluciono nada. Además, ya estas curada, no cogerás la cepa que va por el aire y no tienes por que preocuparte si no te muerden. Todo esta en orden-
-¿Desde cuando ha mutado el virus? Es decir, la cepa que va por aire. ¿Ya la había contraído desde antes que me mordieran?-
-Seguramente si. La cepa del mordisco no te hizo efecto, pero las bacterias de este eran las que te estaban matando. El mordisco… -Abigail hizo una pausa para darle un mordisco a una chocolatina.-El mordisco no te infectó por que ya tenias la cepa mutada que se transmite por el aire, pero aun así las bacterias de este estaban matándote, al morir, la cepa anterior habría hecho su trabajo, es lo mismo que le estaba pasando a Jorge. Ahora bien, si por un caso te volvieran a morder, al no tener cepa de ningún tipo, contraerías la primera y las bacterias del mordisco te matarían, mucho más rápido debido a que la vacuna es algo así como un arma de doble filo, te curan la primera vez, pero al mismo tiempo que te curan, matan toda inmunidad que tengas al virus. Con lo que quiero decir es que ya no tienes defensas contra ese virus-
-Entonces no es una vacuna perfecta-
Abigail negó con la cabeza y suspiró.-Puede que de haber tenido más tiempo y más medios podríamos haber fabricado una vacuna más eficaz y perfecta. Una que eliminara por completo el virus y que diera inmunidad… pero eso no es así. Quizás si vivimos lo suficiente y encontramos un lugar donde seguir trabajando, quizás logremos una vacuna perfecta.-
-En otras palabras que seguimos jodidos- dijo Luci.
Abigail asintió forzando una sonrisa.-Tu y Jorge un poquito menos-
*****
Yeles…

Los No Muertos ya estaban debajo del balcón dando golpes en las paredes y la puerta mientras algunos alzaban los brazos. David había acudido junto a ella para disparar  a los infectados, cuanto más disparaban más excitados estaban los No Muertos. David miró hacia el colegio y vio circular el Hunvee mientras algunos muertos lo perseguían.
-Espero que los saquen de ahí cuanto antes- dijo David volándole la cabeza a uno de los infectados que no llevaba camisa.
-Sigue disparándoles- dijo Andrea.
Entonces ambos escucharon el ruido de la puerta de la entrada al bloque de viviendas. Seguidamente vieron como algunos de los No Muertos comenzaban a entrar en tromba.
-Rápido, ve al pasillo y defiende esa entrada-
David se dio media vuelta y salió corriendo al pasillo, se paró junto al bidón al mismo tiempo que los primeros No Muertos llegaban al final de la escalera. David comenzó a disparar repetidas veces y los primeros infectados comenzaron a caer, por lo menos, esos bloquearían el avance de los demás. Estaba disparando repetidas veces y tenía que darse prisa en cargar de nuevo, en un pasillo tan pequeño podría verse enseguida acorralado. Tampoco podía retroceder, si lo hacía dejaba vendida a Andrea. Entonces se le ocurrió la idea de tirar el bidón y vaciar la gasolina en el pasillo. El fuego no los dejaría avanzar. David se colgó el fusil a la espalda y cogió el bidón, luego de un empujón lo tumbo y el contenido de este comenzó a derramarse por el pasillo, seguidamente se llevó la mano al bolsillo y sacó un encendedor al tiempo que los primeros ya pisaban el charco de gasolina. David lanzó el mechero encendido y este prendió rápidamente convirtiendo a los primeros infectados en antorchas humanas que se retorcían y braceaban presa de las llamas.
-Joderos cabrones- dijo David con una sonrisa.

Gálvez estaba dando la vuelta por todo el colegio siguiendo mis indicaciones. Lo estaba guiando hasta la ventana donde había visto a Abel y Sandra por última vez. Esperaba que estos nos vieran y que al vernos aparcar debajo de ellos, estos saltasen sobre el vehículo. Gálvez pegó un volantazo y nos situamos debajo de la ventana, salí del vehículo mientras disparaba a una infectada. Seguidamente me subí al capó y comencé a gritar los nombres de Sandra y Abel mientras Gálvez me cubría desde abajo. Estando allí parados éramos un blanco fácil y empezaban a rodearnos.
Gálvez también se bajó del vehículo y disparó a uno que subía arrastrándose por el capó y que yo no había visto. Si no llega a ser por el, ese maldito ser me habría agarrado y quizás mordido. Fue en ese momento cuando Abel se asomó por una de las ventanas y me llamó. Lo miré y empecé a decirle que saltaran, aunque estaban muy alto, una caída desde ahí les causaría daños.

-Venga, tenemos que saltar- dijo Abel mirando a Sandra.-Juanma esta ahí abajo esperándonos.-
-¿Estas loco? Nos mataremos a esta altura… no podemos-
-Moriremos de todos modos como esos putos bichos nos cojan. Venga vamos- Abel miró a las cortinas y entonces se le ocurrió una idea.-Venga, descuelga esas cortinas y ayúdame-
Ambos comenzaron a descolgar cortinas con idea de hacer una especie de cuerda, algo que les permitiera descender sin arriesgarse mucho. Cuando ya tuvieron todas las cortinas atadas entre si, Abel comenzó a decirle a Sandra que comenzara a bajar mientras el sujetaba el otro extremo.
-¿Qué harás tú?-
-No te preocupes por mí y vamos-
Sandra hizo lo que Abel le había dicho y comenzó a bajar mientras el grandullón veía llegar a más No Muertos por el pasillo. Estos no tardarían en llegar hasta el, entonces tendría que defenderse sin soltar a Sandra.

Veía bajar a Sandra mientras Gálvez y yo manteníamos a raya a los que teníamos más cerca con disparos certeros en la cabeza. Aunque se nos estaba acabando la munición no podíamos ponernos nerviosos, eso sería fatal para nosotros. Vi a uno que se acercaba por detrás a Gálvez y disparé antes de que lo cogiera.
-Gracias- dijo Gálvez mirándome.
-Estamos en paz- dije al mismo tiempo que derribaba a uno de una patada y luego lo remataba de un tiro en la cabeza. Justo en ese momento Sandra llegaba junto a mi.-Me alegro de verte, tu perro esta ahí, lo trajimos por si era necesario buscarte, pero no. ¿Dónde esta Abel?-
En ese momento el grandullón se dejó caer y cayó de espaldas sobre la parte trasera del Hunvee produciendo un fuerte golpe, yo me apresuré a acercarme a el para ayudarlo, pero este se incorporó rápidamente.
-Salgamos de aquí. ¡¡¡Ya!!!- dijo Abel mirándome al tiempo que saltaba del vehículo.
-Tenemos que recoger a David y Andrea. Están disparando desde un edificio. Aun nos esperan unos cuantos saltos-
Cuando Abel iba a entrar en el Hunvee lo agarró un infectado, pero el grandullón se libró de el asestándole un portazo, seguidamente entramos Sandra y yo. Cuando Gálvez iba a entrar los No Muertos tiraron de el, yo me apresuré a agarrarle de la mano mientras más y más muertos lo agarraban. Algunos incluso le mordieron, Gálvez gritó de dolor, pero yo me negué a soltarle, no podía dejarle morir ahí, no así. Tiré de el con más fuerza, pero entonces Abel se posicionó en el asiento del conductor, me quitó a Gálvez de las manos y dejó que los No Muertos se lo llevaran fuera donde siguieron comiéndoselo. En esos momentos odie a Abel por lo que había hecho, pero eso fue lo más acertado en realidad. Ahora solo nos quedaba sacar a Andrea y a David.
Abel pisó el acelerador mientras yo le guiaba hacia donde tenía que ir. Delante teníamos multitud de infectados y muchos más detrás de nosotros, no podíamos quedarnos parados mucho tiempo porque toda esa multitud acabaría haciéndonos volcar tarde o temprano, también tanta concentración podría impedirnos avanzar.

El pasillo del edificio seguía en llamas y el olor a carne quemada se estaba haciendo insoportable. David seguía abriendo fuego contra los que avanzaban a pesar de las llamas. Los que llegaban después de los primeros caídos, pasaban por encima y David se las veía y deseaba para abatirlos a todos. Nuevamente tenía que cambiar de cargador, lo cual le restaba tiempo, mucho tiempo. Mientras recargaba, un infectado se le echó encima y el se lo quitó de encima de un golpe. Se tiró tanto tiempo forcejeando con el que pronto estuvieron de alcanzarlo los demás, solo pudo evitarlo retrocediendo al interior de la vivienda. No tardó en comenzar a escuchar los golpes en la puerta. El y Andrea se habían quedado atrapados allí dentro.