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viernes, 28 de septiembre de 2012

Capitulo 167: Un mundo sin esperanzas, part 4



Madrid…

Jorge y Hanzo llegaron al aeropuerto después de darse un largo paseo por las alcantarillas de Madrid. Una vez llegaron allí los recibieron y ayudaron a Hanzo a tumbarse sobre unas mantas que habían preparado al ver que llegaba tan mal herido. Jorge le pidió en ese momento a Abigail que le hiciera unas curas mejores que las que le habían hecho. Mientras Jorge comenzó a hablar con Silverio.
-Las cosas se van a caldear mucho. No me cuadra que nos hayan dejado ir tan fácil, aquí hay algo más-
-¿Qué quieres decir? Os dejaron ir por que fuiste más listo que ellos y supiste guardarte nuestra ubicación. No hay más que eso- respondió Silverio.
Jorge miró entonces a Hanzo, tenía la sensación extraña de que habían hecho algo más con el, Jorge caminó hacia el y se arrodilló a su lado. Entonces se fijo en Abigail y le pidió minuciosamente que investigara cada parte del cuerpo de Hanzo.
-¿Qué ocurre?-preguntó Hanzo.-O no me lo quieres decir-
-Creo que podrían haberte metido algo para rastrearnos y saber donde nos escondíamos, nos han dejado irnos muy fácilmente-
-No me digas esas cosas. He sido su puta…¿No?- preguntó Hanzo mirando a su compañero.
-Necesitaría material quirúrgico para eso. Es decir, habría que hacerle placas y ver donde tiene, lo malo es que de aquí a que podamos hacerlo ya sabrán donde estamos. Apostaría que ya lo saben- dijo Abigail.
Jorge se llevó las manos a la cabeza, se la habían jugado y el les había dejado que lo hicieran. Entonces Hanzo miró a Jorge y comenzó a hablarle.-Creo que lo mejor será que vosotros os marchéis y me dejéis aquí. Cuando lleguen se encontraran con una desagradable sorpresa-
-Y te mataran como venganza. No saldrás vivo de esta tío- le respondió Jorge.-No podemos coger y dejarte aquí. Total, tampoco podemos irnos ya. Verán el helicóptero y nos joderan de todos modos-
-Tampoco podemos irnos así. Recuerda el grupo que viene desde Valencia. No podemos dejarles tirados así-
Jorge se quedó un rato pensativo y entonces miró a Hanzo.-Podemos marcarnos un farol, hacer algo para ganar tiempo hasta que lleguen los otros, cuando lleguen debemos salir perdiendo el culo de aquí-
-Imagínate que tardan un mes en llegar. ¿Crees que podrás mantenerlos engañados tanto tiempo? No se yo…-
-No si lo hago de la siguiente forma…- Jorge comenzó a pasearse por todo el hangar mientras comenzaba a explicar el plan.-Iré a ver a mi buen amigo Roache y me lo camelare para que nos sirva de protección mientras-
-Eso es una locura. Ese no dudara en matarte- respondió Hanzo.
-No si los mando derechitos al bunker de esos cabrones, pero necesito ese maletín, será mi salvoconducto. Quiero llevarme al menos siete de esas ampollas, si Roache quiere más tendrá que buscarlas allí-
-A ver si lo he entendido. ¿Quieres provocar una guerra para mantener a raya a los hombres de Beltrán y Reverte?-
-¿Se te ocurre otra forma de solucionar las cosas? A mí de momento es lo único que se me ocurre. Ya conocéis el dicho de el enemigo de mi enemigo es mi amigo-
-Pero apenas tenemos tiempo. Seguramente se están movilizando para venir a por nosotros- dijo Silverio.
Jorge se metió dentro del helicóptero en ese momento y luego miró a Silverio.-¿Serias tan amable de decirme la frecuencia del bunker?-
-La tienes anotada en ese papel- dijo Silverio asomándose por la puerta y señalándole un papel de color amarillo.-Pero no se que…-
Jorge le levanto un dedo para que se esperara mientras el buscaba la frecuencia. Cuando pareció encontrarla comenzó a hablar.-Buenas noches, noches. Retransmitiendo desde el aeropuerto de Barajas para los cabrones de Reverte y Beltrán, ¿Están ahí esos valientes soplapollas?-
Segundos después contestó alguien que se identifico como un soldado, enseguida Jorge comenzó a hablarle.-Saludos capullito. ¿Como va eso? Será mejor que llames pronto a las putas de tus superiores, tengo que decirles algunas cosillas que podrían interesarles-
-El capitán esta…- replicó el soldado, pero Jorge no lo dejo terminar, rápidamente le espetó que se los trajera rápidamente allí. Al cabo de unos minutos, Jorge escuchó la voz de Reverte.
-¿Cómo estas? Yo bien, no es necesario que preguntes. Si, estoy al tanto de que habéis querido jugármela metiendo un rastreador dentro de mi compañero. Buena jugada, en serio, pero habéis omitido un pequeño detalle… y es que os habéis confiado. No estamos solos, si venís aquí disparando, la cagareis… porque tenemos aquí una bomba nuclear. Una bala perdida de cualquiera de ambos bandos podría mandarnos a todos al otro barrio- Jorge hizo una pausa mientras escuchaba las palabras de Reverte, por su expresión parecía que estaban llegando a un acuerdo. Cuando Jorge colgó miró a los demás.
-No nos atacaran. De momento les he colado el farol, lo que no se hasta cuando durara, ahora debo ponerme en contacto con Roache e incitarle a un ataque al bunker para conseguir más vacunas. Me obligaran a ir con ellos, de eso no podre escaparme, no al menos hasta que lleguemos al bunker. Una vez por allí escaparé por nuestro atajo-
-¿No será peligroso?- preguntó Daniela entrando en la conversación.
-Lo será, pero tranquila- dijo Jorge mientras comenzaba a prepararse la mochila.
-¿Qué pretendes sacar de todo esto?- preguntó Daniela.
-Mantenerlos a raya y que estén ocupados entre ellos. De momento no vendrán aquí, pero debo irme ya y llegar hasta Roache.
Minutos después ya tenía preparadas las siete ampollas con las que se camelaría a Roache, cuando ya estuvo preparado ensilló al caballo y salió de allí.
*****
Port Saplaya…

Avancé dando grandes zancadas hacia Arturo, cuando ya estaba a menos de un paso de el le lancé un derechazo directo al mentón. Cuando le golpeé, este cayó al suelo y me miró al tiempo que me lanzaba sobre el para golpearle más, pero este me recibió con una patada en la boca del estomago y yo caí al suelo. El me arrebató el arma y seguidamente se puso de pie y me apuntó a la cabeza. Entonces me di cuenta de que estaba completamente a su merced, si quería hacerlo, nada le impediría disparar.
-Nunca vuelvas a ponerme una mano encima o la niña tendrá que limpiar los restos de tu cerebro del suelo-
-¿Por qué lo has matado? Ya lo tenía- le dije clavándole una mirada de furia.
-Eres un blando, no puedes tratar de convencer a nadie con buenas palabras. ¿Acaso pensabas que ibas a lograr que todos fuéramos felices yendo de la manita con un tipo que nos ha estado jodiendo? Ese cabrón merecía morir te guste o no-
En ese momento escuchamos el click de un arma. El sonido venia de detrás de Arturo. Cuando los dos miramos, vimos a Vicky con el arma en las manos y apuntando a Arturo.
-¿Pero que cojones?- preguntó Arturo volviéndose hacia la pequeña que le apuntaba.-Suelta eso niña- le ordenó.
La pequeña no dejaba de apuntarle y negaba con la cabeza, era obvio que tenía intención de disparar. Entonces  tuve que intervenir, tenía que evitar que la pequeña cargase con un asesinato.-Vicky cariño, deja eso ahí. No lo hagas, papa esta bien. ¿Lo ves? Estoy bien- dije tocándome el pecho con la mano.
En ese momento la puerta que teníamos cerca se abrió de golpe y apareció David.-¿Se puede saber que coño estáis haciendo? Esto esta llenándose de infectados-
Arturo y yo intercambiamos una mirada, yo me puse en pie y le quité el arma de las manos, luego también se la quité a Vicky al tiempo que la cogía en brazos.
-Tú y yo hablaremos de esto después. Ahora salgamos de aquí-
Los tres comenzamos a bajar rápidamente los escalones hasta que llegamos a la planta baja. Lo primero que hizo David al llegar fue asomarse por un agujero que había en aquella puerta. Aquellas terrazas comunicaban con varios bloques y ahora habíamos bajado a la calle que quedaba detrás de la que habíamos aparcado en primer lugar. Después de mirar por el agujero, David nos miró a nosotros.-Hay tres podridos alrededor del Ume-
-¿Y el bebé?- pregunté.
-Esta dormidito y esta de lo más tranquilo. Ahora debemos preocuparnos de nuestros culos, debemos ser rápidos. Por ambos lados de la calle vienen varios grupos-
-Muy bien. Preparados…- dije mirándolos a los dos.
-¿Y mi arma que?- preguntó Arturo.
-No pienso volver a dártela- le respondí.
Rápidamente abrimos la puerta y los tres salimos corriendo hacia el Ume. David y yo nos apresuramos a abatir a los que había allí. Una vez abatidos nos montamos en el Ume y salimos a toda velocidad de allí. Mientras volvíamos al campamento pensaba en lo que tenía que hacer con Arturo, estaba claro que era potencialmente peligroso y después de haberme apuntado no me fiaba ni un pelo de el. Mientras David conducía, yo acunaba a Vicky entre mis brazos, no hablaba y parecía que estaba traumatizada por todo lo que había pasado. Lo peor de todo era que no habíamos logrado llevar a Tristán de vuelta, y ese hecho me estaba matando por dentro. Arturo lo había matado a sangre fría y sin motivos.

Capitulo 167: Un mundo sin esperanzas, part 3



Campamento…

Todos estaban despiertos esperando nuestro regreso. Ninguno se atrevía a dormir, al fin y al cabo habían dormido demasiado. Eva seguía vigilando desde lo alto del autobús al que ya le habían cambiado los neumáticos. Estaban listos para irse en el momento que volvieran los demás, de repente escuchó la voz de Luci, la cual la estaba llamando. Eva bajó de un salto del techo del autobús. Una vez abajo se encontró con Luci.
-¿Qué ocurre?-
-Es Ray, necesitamos al doctor aquí…a la de Ya-respondió Luci.-Cuando fuimos al atasco le mordió un infectado en la bota, al parecer llegó a traspasársela, pero los síntomas han tardado en aparecer. Esta infectado, pero la gente no se atreve a matarlo, piensan que si han tardado en aparecer quizás aun pueda hacerse algo para salvarle la vida-
-Una vez le han mordido no hay nada que hacer. Deberían matarle ya-dijo Eva.
En ese momento Eva vio algo, era la silueta de una persona que se adentraba en el edificio en construcción y se perdía en el interior. Eso le pareció muy extraño y decidió seguirle.-Quédate aquí. Voy a seguir a quien quiera que sea aquel que se esta escondiendo-
Eva salió corriendo y fue a escondidas para ver que ocurría. Para evitar ser vista se escondió detrás de unas vigas que había amontonadas en una parte de la planta baja, desde allí escuchaba hablar a alguien, por la voz se dio cuenta de que se trataba de Ulises. Este parecía que estaba hablando con alguien, pero el estaba solo, así que solo podía ser que estuviese usando un walkie. Poco después dejó de escuchar la voz y se imaginó que ya había acabado. Era el momento de salir, seguidamente salió al encuentro de Ulises.
-¿Con quien hablabas?- preguntó Eva.-Y no intentes colarme que hablabas solo o que tienes un amigo imaginario-
-No se de que coño me hablas. No estaba hablando con nadie, son imaginaciones tuyas-
-No, esa tampoco cuela- Eva dio unos pasos hacia el mientras le quitaba el seguro a su arma.-
Ulises lo vio y levantó las manos.-¡¡Eh!! Tranquilita tía. No se que coño te has imaginado, pero te estas equivocando mucho conmigo. No estaba hablando con nadie- Ulises se puso la mano detrás de la espalda.
Ese gesto hizo que Eva sacase el arma y le apuntase directamente a la cabeza.-Ni lo intentes cabronazo, saca ese arma lentamente solo con la puntita de los dedos, que yo la vea. ¡¡¡Vamos!!!-
La mirada de Ulises cambió en ese momento y comenzó a reír. Justo después comenzó a caminar hacia Eva.-¿Me vas a disparar? Adelante, hazlo. ¿Qué más dará? Si vamos a morir todos antes o después. Matarme solo acelerara las cosas, pero me libraras de esta existencia-
-¿Con quien hablabas?-
-Con tu puta madre-respondió en ese momento Ulises.
Eva bajó el arma y le disparó en la pierna. Ulises gritó y cayó al suelo mientras se retorcía de dolor.-Me has disparado…¡¡¡¡Puta!!!!-
-Deja de gritar o atraerás a los infectados- le advirtió Eva.-Te lo preguntaré una ultima vez. ¿Con quien hablabas?-
-Hablaba solo- respondió Ulises.
En ese momento escuchó los gritos de los demás. Eva le lanzó una ultima mirada a Ulises y lo dejó allí, seguidamente corrió hasta el campamento y Luci se le acercó corriendo.
-¿Qué ocurre?-preguntó Eva.
Luci la miró y comenzó a señalarle hacia la carretera. Eva se subió corriendo al autobús y desde allí miró  a la carretera. En un principio vio los faros de un vehículo, pensó que eran los del Ume, pero pronto aparecieron más faros. Entonces era evidente que no eran los otros, alguien se les estaba acercando. Miró hacia donde estaba tirado Ulises.
-Hijo de puta…¡¡¡Todos a las armas!!! Nos atacan-
Todo el grupo se alarmó en ese momento y comenzaron a sacar las armas y a prepararse. Aquel convoy no tardaría en llegar allí, fuesen quienes fuesen los habían encontrado y era seguro que era Ulises quien les había llamado.
Eva bajó de un salto y tomó una cobertura al igual que sus compañeros, esperarían a que aquellos llegaran, era evidente que no amanecería sin que allí hubiese un tiroteo de grandes proporciones, por la cantidad de vehículos que iban hacia ellos, seguramente les superarían en numero.
*****
Apartamentos Port Saplaya…

David estaba temblando, había escuchado un disparo hacia un rato y eso había hecho salir a varios infectados, estos estaban avanzando hacia la puerta del bloque de apartamentos y David había tenido que esconderse entre los asientos para evitar ser visto por los No Muertos que estaban tomando el lugar. Si no se daban prisa en bajar, ya sería difícil escapar. Pensó varias veces en salir del Ume y correr hacia la entrada y comenzar a subir pisos, pero si hacía eso, condenaría a los otros al instante. Solo le quedaba esperar. De repente escuchó un ruido en la puerta, era alguien que estaba dando golpes frenéticamente, cuando David alzó la vista vio a Arturo en la puerta con el bebé en brazos.
-Rápido, abre la puta puerta-
David abrió la puerta y Arturo le puso al bebé en brazos.-Escúchame, date una vuelta y acude al otro lado de la calle. Es obvio que una vez entre de nuevo, ya no podremos volver a bajar por ahí. Tomaremos un camino alternativo-
-¡¡¡Eh!!! Espera- dijo David, pero Arturo ya corría de nuevo al interior del bloque de apartamentos.

Llegué hasta la terraza del bloque persiguiendo a Tristán. Cuando  salí al exterior me asaltó la brisa que venia del mar, entonces escuché la voz de Vicky. Miré al lugar de donde venía la voz y vi a Tristán con la pequeña en brazos, esta me apuntaba con el arma mientras yo me iba acercando a el. Al verlo levanté los brazos y le enseñé el arma. Entonces vi como se iba acercando a una cornisa.
-Tranquilo, no tienes que hacer esto. Le encontraremos alguna solución. No se porque lo hiciste, pero ya veras como todo puede hablarse-
Tristán comenzó a llorar en esos momentos.-Si vuelvo allí me mataran, nadie me perdonara, ni siquiera tu. Fíjate, tengo a tu hija en brazos. Me la llevé secuestrada, a ella y al bebé-
-Yo te estoy admitiendo en el grupo. Soy yo el líder y los demás respetaran mis decisiones, pero deberás volver con nosotros… pero primero déjala que se acerqué a mi. ¿Vale?-
-Seguro que me mataras después-
-No, te prometo que no lo hare, entiendo perfectamente el motivo por el que lo hiciste. Has entrado en una especie de depresión en la que no ves más salidas, pensaste que marchándote con los niños lograrías salvarles de esto, pero no es así. Solo complicaste las cosas- le expliqué.-¿Lo entiendes?-
Tristán asintió en ese momento, pero no dejaba ir a la pequeña y ellos estaban al borde ya. Un paso más y caerían a la calle, desde esa altura no sobrevivirían a la caída. Yo di unos pasos hacia delante y Tristán apretó el gatillo, la bala impactó en el suelo cerca de mí. Mi mirada se clavó de nuevo en el.
-Por dios Tristán. No te hare daño, mira…-dije dejando el arma en el suelo, luego levante las manos para que viera que no llevaba nada.
-Date una vuelta completa, quiero asegurarme de que no tienes más armas-
-Como quieras- dije al tiempo que daba una vuelta sobre mi mismo para demostrarle que no llevaba más armas encima.
-Quítate la camisa, no me fio-
Me quité la camisa como el me había ordenado y seguidamente levanté las manos en el aire.-He hecho lo que me dijiste, ahora suéltala. Se que no eres mala persona, lo supe desde el momento en que te conocí. Lo recuerdas ¿Verdad? Desde ese momento supe que en ti se podía confiar. Me salvaste la vida prácticamente-
-Pero los demás…-
-Si los demás tienen algo contra ti, yo solucionare que te dejen seguir con nosotros, solo has cometido un error leve-
-No ha sido un error leve, nadie me perdonara-
-Lo harán porque te necesitamos, eres el único medico que tenemos. Antes estaba…, pero entonces me quedé callado al recordar a Lidia-
-Tu chica…¿Verdad?- preguntó Tristán.
Yo asentí con la cabeza y no puede evitar que las lágrimas brotaran de mis ojos. Entonces comencé a hablar.-No eres el único que ve un mundo sin esperanzas para nosotros, yo tampoco lo veía… pero aun así, veo una pequeña luz a lo largo del túnel oscuro que estamos cruzando, es pequeña, pero aun así… creo que merece la pena alcanzarla. ¿Quieres saber por que?-
Tristán asintió con la cabeza y yo le contesté.-Porque por una vez estoy asumiendo mi papel de líder en todo esto, he hecho promesas que voy a cumplir. Y porque en un futuro se que estos seres desaparecerán, no se si llegaremos a verlo, pero si al menos, mientras tanto podemos lograr que estos pequeños sobrevivan para heredar el mundo, sabremos que si hay esperanzas de que la especie humana no desaparezca. Son nuestro legado, Manuel tenía razón en eso, en que ellos son el futuro. La esperanza que el mundo necesita-
Tristán dio unos pasos apartándose de la cornisa y entonces le dio un pequeño empujón a la pequeña, esta corrió hacia mi y ambos nos abrazamos, yo le besé en la frente y miré entonces a Tristán.-Venga, volvamos al campamento-
En ese momento vi aparecer a Arturo con el arma en alto.
-¡¡¡¡Noooo, esperaaaa…!!!!- grité al tiempo que me levantaba para impedirle disparar, pero no lo conseguí. Arturo disparó tres veces y en el pecho de Tristán salieron tres manchas de color rojo, este dio unos pasos hacia atrás y acabó precipitándose al vacío ante mi mirada estupefacta. Me asomé y vi como el cuerpo de Tristán chocaba contra el asfalto. Me di la vuelta y mi mirada se posó rápidamente en Arturo, este me miró a mí.
-Se lo merecía-

Capitulo 167: Un mundo sin esperanzas, part 2



-¿Cuál es vuestra historia? Aun no se nada de vosotros- le preguntó Arturo a David mientras yo conducía hacia Port Saplaya donde estaba el lugar que decía Vicky.
David me miró a mí y luego volvió a mirar a Arturo.-Nuestra historia es como la de muchos otros, tratamos de sobrevivir al apocalipsis-
-No coño. Me refiero a que hacíais antes de que el mundo se fuera completamente a la mierda, todos teníamos una vida privada. Algo que nos hacía, por así decirlo, diferentes al resto. Supongo que me entiendes, un don nadie no creo que pudiera sobrevivir aquí-
-¿Qué es para ti un don nadie?- preguntó David.
Arturo se tumbó un poco en el asiento trasero mientras observaba a David.-Con don nadie me refiero a gente que trabajaba por ejemplo de panadero. Vosotros no tenéis cara de ser de ese tipo. Os movéis por ahí con mucha destreza-
-Tenemos practica, simplemente eso. Juanma era militar-respondió David.
-Militar…No me jodas. ¿Os visteis muy jodidos en el frente, ¿Verdad? No teníais ni idea de como frenarlos y os acabaron engullendo como un tsunami a un montón de bañistas despistados. Supongo que era difícil acertarles en la cabeza cuando van en rebaño-
David contestó por mí.-Juanma no pudo unirse a sus compañeros porque estaba de permiso en esos momentos, yo trabajaba en una empresa de empaquetados y envió, supongo que eso es a lo que te refieres como don nadie- respondió David con sorna.
-Desde que empezó esto y empezaste a sobrevivir dejaste de ser un don nadie. Aunque muchos de vuestro grupo parece que están vivos de chiripa-
-¿Y que puedes decirnos de ti? No sabemos nada, ni de ti ni de tu compañero. El que queda vivo- dijo David esperando que le respondiera.-Os acogimos con nosotros sin conoceros apenas y casi nos arrepentimos. Tu compañero casi viola a una compañera-
-Luther era una enorme bola de mierda incapaz de controlar sus impulsos, cuando vio a aquella chica en la ducha no pudo evitarlo. Llevaba mucho tiempo sin catar un conejito. Simplemente se equivocó de cabo a rabo, pero ya pagó por ello-
-Lo mataste y lo disfrutaste- dije de repente.
-Tu también lo hubieses disfrutado- Arturo dirigiendo una mirada hacia mi.-Ya disfrutabas cuando le dabas de hostias. Si no llego a separarte lo habrías matado allí mismo-
-¿Algo en contra?-pregunté mirando al espejo retrovisor, pero Arturo no contestó. Simplemente siguió hablando.
-Mi historia es jodida, jodida de verdad. Era un tipo normal como vosotros, al menos hasta que toda esta mierda nos estalló en plena cara. Juraría que nos lo buscamos nosotros solitos. Yo vivía por Valencia, cerquita de la plaza de toros, nos dejaron por nuestra cuenta-
-¿Por vuestra cuenta? Si vivías cerca de la plaza de toros deberías saber que esta fue adaptada como punto seguro- respondió David.
-Ni idea. Yo no vi nada de eso, simplemente cuando salí me las arreglé por mi cuenta hasta que encontré a Ulises, a Luther y a otros. En menos de una semana de diez solo quedamos tres y estuvimos por ahí dando vueltas hasta que conocí a Silverio, pero no pudo llevarnos con el, simplemente nos dejo un teléfono vía satélite, al que nos llamó cuando a vosotros-
-¿Y donde esta ahora ese teléfono? Nos vendría bastante bien- respondió David.
-Pues no lo tenemos ya. Se nos rompió-
-Que casualidad. Tu historia tiene varios agujeros- dije entrando en la conversación.-No se, son cosas raras que ve uno-
-¿Y que hay de ti y esa cría a la que buscas? Dices que es tu hija, pero yo no veo que tengáis mucho parentesco familiar. Perdóname si me meto donde no me llaman, pero esa cría no es hija tuya de tu sangre. ¿Verdad?-
-La encontré junto al cadáver de su madre. Yo la acogí bajo mi protección- respondí mientras tomábamos la gran vía. Estábamos llegando, se veían pocos No Muertos y eso era buena señal, suponía que Tristán se las había ingeniado bien para no ser descubierto por ellos.
-No entiendo como pudiste cargar con una cría que no era tuya. No es tu responsabilidad. Salvándola solo la estas obligando a vivir en un mundo sin esperanzas, si la hubieses dejado le habrías ahorrado una gran agonía-
-No podía dejarla ahí- respondí.-¿Tu lo habrías hecho? Puede que vayamos directamente a un mundo sin futuro o sin esperanzas, pero eso es algo que aceptare cuando lo vea. Una vez cojamos el helicóptero veremos que pasa-
-Pasara lo mismo que aquí. Yo quiero largarme también para ver que pasa, para ver si podemos sobrevivir, pero algo me dice que estamos sentenciados ya.-
Por fin llegamos a los apartamentos donde debía estar Vicky retenida por Tristán. No comprendía que le llevaba a hacer lo que había hecho, pero se lo iba a sacar. Salimos del Ume que había aparcado justo delante.
-Quédate tú dentro, no hay muchos infectados por aquí, pero si ves que la cosa se complicase, márchate y ya nos las apañaremos nosotros- le dije a David.
-¿Y porque el debe quedarse?-preguntó Arturo.
-¿De verdad hace falta que te lo explique? La diferencia esta en que de el si me fio y se que solo se marchara si es necesario- miré fijamente a Arturo.-Tu serias capaz de irte solo porque si-
Arturo sonrió y me miró.-Tienes razón-
En ese momento escuchamos el llanto de un bebé. Miré a David y entonces automáticamente supimos el lugar del que procedía. Lo malo era que el llanto era un perfecto reclamo para que comenzaran a acudir los No Muertos del lugar, podríamos tener a cientos de ellos rodeándonos en pocos minutos.
Arturo y yo dejamos a David en el Ume y nosotros corrimos hasta la primera puerta que criamos que era. La puerta estaba cerrada y tuve que darle con la culata de mi fusil para romper el cristal para meter el brazo y quitar el cerrojo para poder entrar. Esos apartamentos siempre habían tenido portero particular y a partir de según que horas, nadie ajeno al edificio podía entrar si no se lo permitía el portero. Antes de desaparecer en el interior del bloque de apartamentos.
El interior estaba a oscuras y tuvimos que echar mano de nuestras linternas para alumbrar el lugar, el llanto del bebé allí era más audible. También escuchábamos golpes, golpes que pertenecían seguramente a los No Muertos que se habían quedado atrapados en el interior de sus apartamentos.
-¿Estas seguro que ese tipo no disparara contra nosotros?- preguntó Arturo.
-No, no lo estoy…- respondí.
Los llantos se escuchaban mucho más arriba, así que aun nos quedaban pisos por subir. Lo peor era que el llanto se escuchaba muy fuerte en medio de todo aquel silencio, no tardarían en aparecer muchísimos infectados en las calles, confiaba al menos que David hiciese lo que le había dicho, aunque si se iba, no sabía como íbamos a salir de allí cargados con un bebé que no dejaba de llorar y con una niña de nueve años. Mientras subíamos pensaba que Tristán había escogido el último piso para poder escapar en caso de necesidad, aunque no pensaba que nos estuviese esperando.

Tristán no sabía que hacer para que el bebé dejara de llorar. Esos lloros atraerían a todos los caminantes de la zona y estaba alterando a los que permanecían encerrados en los apartamentos. Eso hacía que se pusiera nervioso y comenzara a gritar al bebé para que se callara, quizás había sido un error haber hecho todo lo que había hecho. El no quería ir a Madrid porque consideraba que era una locura. Ya no eran solo los caminantes, sabía que por el camino se iban a encontrar con gente malvada por naturaleza como lo eran Manuel y su gente, el mundo había acabado para siempre y no había un futuro para nadie. Adentrándose en esa ciudad ponían en peligro sus vidas y también la de los niños. El había querido sabotear el convoy para que se retrasaran en su llegada y que aquel que los esperaba se cansase de esperar y se fuera, pero en vista de que no lo conseguía, al menos libraría a los niños de ello.
El bebé lloraba a pleno pulmón y Tristán estaba perdiendo los nervios. Decidió encerrarlo en la habitación con la niña para ver si así se callaba, pero entonces escuchó un ruido que venia del pesillo, al otro lado de la puerta. Lo habían encontrado.

El llanto se escuchaba al otro lado de la puerta, era evidente que Tristán estaba dentro de aquella casa.
-¡¡¡Tristán!!! Se que estas ahí, abre la condenada puerta o la tiraré abajo-
Rápidamente Arturo se lanzó contra la puerta y la abrió de una patada.-Si quieres pillarlo, no pierdas el tiempo haciendo el gilipollas y esperando tener una charla amistosa con el. Entra a la de ya-
Ambos entramos y comenzamos a caminar por el pasillo hasta que llegamos al salón, allí estaba el bebé llorando tumbado en el sillón, pero no había ni rastro de Tristán.
-¡¡¡Tristán!!!- grité.
De pronto una puerta que había cerca de la entrada del pasillo que habíamos acabado de cruzar se abrió y apareció Tristán con Vicky en brazos, al mismo tiempo nos apuntaba con un arma.
-No os acerquéis a mí-
-Suelta a la cría cabrón- dijo Arturo apuntándole directamente a la cabeza.-A mi me importa tres cojones volarte la puta cabeza-
-No quiero hacerle daño a la niña. Solo quiero escapar- replicó Tristán.
-Déjala y lo hablamos tranquilamente- dije mostrándole que no tenía el dedo en el gatillo.-Ahora déjala irse-
En ese momento vi que Arturo tenía intención de disparar y me lancé contra el. La pistola se le disparó e hizo un agujero en el techo. Los dos caímos al suelo y entonces Arturo me apartó de un empujón.
-Pero… ¿De que coño vas?- le pregunté.
-Iba a cargarme a ese cabrón- respondió Arturo.
Me levanté rápidamente y vi que Tristán y Vicky habían desaparecido. Me volví hacia Arturo.-¡¡Quédate con el niño!! Yo me encargo de esto- dije al tiempo que salía corriendo por el pasillo, mientras corría veía como las puertas se sacudían con cada golpe.