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viernes, 13 de julio de 2012

Capitulo 160: Cruzar la linea, part 4


Madrid…

Jorge y Hanzo volvieron con varias garrafas llenas de gasolina junto a Marcus y Daniela. Estos estaban comiendo a cubierto junto al hunvee. Al verlos, Daniela corrió hacia ellos con una sonrisa en la cara, comenzó a contar las garrafas, llevaban cuatro en total. Las habían conseguido vaciando el depósito de uno de los autobuses.
-Con esto ya podríamos irnos de aquí ¿No?- preguntó Daniela.
-Si- respondió Jorge con una sonrisa.
Hanzo se acercó al hunvee y comenzó a llenar el depósito bajo la atenta mirada de Marcus. Cuando lo terminó de llenar, el japonés se volvió hacia Jorge.-Esto ya esta-
En ese momento Marcus apuntó a Hanzo con una pistola y comenzó a mirar a Daniela la cual permanecía al lado de Jorge.-Sube al vehículo Dani…-
-¿Qué estas haciendo?- preguntó Jorge mirando al joven latino.
-Escucha Jorge, me pareces un tío legal de verdad, pero tengo que hacer esto. Daniela y yo nos marchamos, tengo lo que necesitaba y me quiero marchar de aquí. Daniela sube al hunvee, nos vamos de aquí-
Daniela miró a Jorge y este le devolvió la mirada. Seguidamente el hizo un gesto con la cabeza para que fuera al lado de Marcus. Jorge pensaba en que podía sacar su arma y apuntar al joven, pero no quería comenzar algo que podía acabar en tragedia, aunque era Marcus quien lo había comenzado, el hecho de que el sacase el arma también haría que aquel joven se pusiera nervioso.
Daniela negó en ese momento con la cabeza y se puso delante de Jorge.-Yo no me voy contigo Marcus. Tienes el hunvee gracias a ellos. No puedes dejarles tirados-
-No hagas esto chico. No puedes irte tu solo- dijo Hanzo, el cual había retrocedido unos pasos con las manos en alto. Entonces el joven latino se giró hacia el y apretó el gatillo.
Hanzo cayó en ese momento de espaldas mientras se llevaba la mano al estomago y se retorcía de dolor.
-De verdad que lo siento- dijo Marcus a medida que se metía en el interior del hunvee.
Cuando el motor arrancó miró por la ventana se fijó en como Jorge y Daniela se lanzaban sobre el cuerpo del japonés para tratar de detener la hemorragia. Había disparado al japonés como venganza por lo de Wilson, pero eso no lo hacía sentirse mejor. ¿En que se estaba convirtiendo su vida?. Marcus pisó el acelerador y salió a toda velocidad de allí.

Jorge taponaba la herida de Hanzo mientras trataba de mantener a su amigo al lado, no permitiría que los dejara así, enseguida miró a Daniela.-Necesito el botiquín, esta en una de las sillas de los caballos-
Daniela se levanto corriendo y se acercó a la silla de montar, comenzó a rebuscar y encontró el botiquín. Corrió de nuevo hacia Jorge y este cogió la bolsa, comenzó a rebuscar en ella pero no encontró lo que buscaba. –Mierda, aquí no hay nada de lo que necesito-
En ese momento Daniela tuvo una idea.-Hay una pequeña casa hospital a unas manzanas de aquí. La usaban en los primeros días para curar heridos leves-
-Tendrás que guiarme- dijo Jorge sabiendo a que se exponían si salían de su escondite.
Minutos después ensillaban los dos caballos, montaban a Hanzo en ellos y salieron al galope del escondite en dirección a la casa hospital. Podría ser que los descubriesen, pero la vida de Hanzo estaba pendiente de un hilo.
*****
Las interferencias del teléfono y el ruido de fondo no habían dejado escuchar a quien retransmitía. La llamada se había cortado y habían tratado de volver a contactar, pero nada. Aun así Vanesa se había dado cuenta que se trataba de Silverio. Algo pasaba, estaban tratando de contactar con ella, pero el teléfono aun necesitaba repararse, ahora que habían regresado a la prisión podrían arreglarlo antes. Un rato después todos volvieron al interior del bloque.

Habían pasado varias horas y la noche había caído, estaba llegando a la prisión. En mis brazos seguía llevando el cuerpo de Lidia, cuando llegué vi como alguien me observaba desde las torretas. Se me quedó mirando y enseguida reconocí a Félix, el cual al verme lanzó un grito y desapareció, seguidamente se abrieron las puertas y yo entré con el cuerpo de Lidia. Solo unos pocos salieron a recibirme, entre ellos no estaba Vicky, pensé que seria mejor que no viera el cuerpo. Yo no habría soportado ver el rostro de la pequeña al ver a Lidia muerta. Al entrar notaba que faltaba gente, no veía a Toni, no veía a Emilio. Me imagine en ese momento que quizás Álvaro los había matado, en ese momento sentí ganas de volver a buscar el cuerpo de Álvaro para poder ensañarme de nuevo con el. Deseaba no haberlo matado, quería hacerle sufrir mucho más.
-¿Qué harás ahora?- preguntó Luci mientras me miraba y acariciaba el cabello de Lidia.
-Necesito algo para tumbarla y gasolina para incinerarla, no quiero enterrarla como a los demás, no soportaría saber que se esta pudriendo bajo tierra- respondí.
Los demás no decían nada, escuché el llanto de alguna de las chicas y cuando miré en aquella dirección vi a Alicia abrazada a Sandra, ambas estaban llorando.
Un rato después todos estábamos en una parte del patio alrededor de un colchón sobre el que descansaba el cuerpo de Lidia envuelto en unas sabanas. La pequeña Vicky estaba junto a mi y me agarraba fuertemente la mano.
-Yo cuidare de ti papi- me susurró.
Me agaché junto a ella y le acaricie el cabello mientras la miraba con ternura, entonces le sonreí.-Lo se cariño, se que cuidaras de mi-
La pequeña me respondió con una sonrisa y yo miré a los demás, todos estaban allí, incluidos los heridos. En ese momento noté la mano de Eva en mi hombro y yo puse mi mano sobre ella.
-Llegó la hora-
Yo asentí con la cabeza y me puse de pie mientras cogía una antorcha que me había preparado, caminé hacia el colchón que momentos antes había rociado con gasolina. Cuando ya estuve al lado me giré y los contemple a todos, entonces comencé a hablar.-Estamos aquí reunidos para decir adiós a aquellos que hoy no están aquí. No solo estamos presenciando el funeral de Lidia, si no de todos los que murieron desde que me marché con un grupo, había gente a los que conocía mucho y otros a los que no conocía tanto, pero todos ellos son importantes y esta noche les rendimos un homenaje y los despedimos a todos juntos. Antes de morir, Lidia me dijo que aunque el mundo se había convertido en un infierno, había sido feliz, pero si interpretamos esas palabras de otra manera es cuando nos percatamos de la petición que Lidia me hizo en ese momento, ella había sido feliz, todos los que no están aquí lo habían sido.-Comencé a decir los nombres de todos los que habían muerto desde que había empezado todo, incluidos Paco y Hawkins- Ellos no se rendían, ellos vivían el día a día aunque el mundo estuviese muriendo. Quizás pensemos que nada de lo que hagamos ahora nos los traerá de vuelta, no lo hará…pero nosotros podemos hacer algo para honrarles, no nos rendiremos, perduraremos en este mundo porque nos pertenece… es nuestro. Ninguno de esos seres ni nadie nos impedirá recuperar lo que es nuestro… lucharemos por seguir adelante, por mucho que el mundo se hunda seguiremos a flote, por muchos kilómetros que haya entre nosotros y la libertad y la vida, los recorreremos, no nos rendiremos. Vamos a sobrevivir-
Después de dar mi discurso me di la vuelta y prendí fuego al colchón. Cuando las llamas comenzaron a devorarlo retrocedí unos pasos y me situé junto a Eva. Esta apoyó su cabeza en mi hombro y comenzó a hablarme.
-Estoy totalmente de acuerdo, te seguiremos hacia donde vayas. Eres nuestro líder y solo tú serás capaz de sacarnos de aquí, tienes todas nuestras esperanzas puestas en ti-
-Se acabo, no pienso huir más del liderazgo del grupo, asumiré el papel de líder y seguiré adelante con la cabeza alta. No pienso rendirme jamás- contesté al tiempo que algunas lagrimas me recorrían el rostro. Desde que me habían nombrado líder aquella vez en el instituto fue algo que no me vi capacitado para ser, pero ahora todo era diferente, habíamos dejado de ser los que éramos, yo había dejado de ser quien era, pero ya no iba a ser así, nunca más. Mi gente necesitaba un líder al que seguir, alguien que tomara las decisiones aunque estas no fueran las correctas, me necesitaban a mí y ahí iba a estar. Nunca más iba a irme, a partir de ahora, todos estaríamos juntos.
“Sobreviviríamos”.
*****
Abigail entró en la sala y se encontró con Jack Thorne. El cual se estaba quedando dormido mientras preparaba un informe al lado de una taza de café que por lo visto no le estaba haciendo efecto, tan solo estaban ellos allí, los demás científicos estaban durmiendo o escurriendo el bulto como decía Abi muchas veces. Se quedó mirando en ese momento uno de los conejos a los que habían infectado con el Solanum y al que seguidamente tras los primeros síntomas que le causarían la muerte le habían inyectado el antivirus que habían elaborado. Se quedó asombrada al ver al animal en perfectas condiciones cuando hacia unas horas sangraba por todos los poros de su cuerpo y tenía violentas convulsiones, entonces comprendió lo que ocurría, corrió hacia uno de los teléfonos y marcó un único numero, la voz de Torres sonó al otro lado de la línea.
-¿Qué ocurre? Espero que sea importante.
Abigail tomó aire y volvió a hablar-Lo es señor, lo hemos logrado, hemos encontrado la cura…-

CONTINUARA….
FIN DE LA PARTE 8 DE ZOMBIES.

Capitulo 160: Cruzar la linea, part 3


Antes de que la horda llegara me arrodillé junto al cuerpo de Lidia y la cogí en brazos. Tenía que alejarme de allí, miré por última vez el cuerpo de Álvaro, tenía la cabeza inclinada sobre el pecho y su ropa se había tornado totalmente roja a causa de la sangre. Lo había matado a sangre fría y en mi interior no había ningún tipo de remordimiento, había cruzado la línea, había actuado otra vez por venganza y esta vez ni siquiera sentí nada, me había insensibilizado. Dejé de mirar a Álvaro y comencé a caminar con Lidia en brazos, tenía que alejarme de allí antes de que los infectados me alcanzaran, si me daba prisa los dejaría atrás. Mientras caminaba en dirección a Alcoy en lo único que pensaba era en la pequeña, tenía que estar al lado de mi pequeña, lo peor seria explicarle lo que había pasado con su madre. Su segunda madre.
*****
Por fin llegaron a la prisión, cuando Gálvez los vio llegar desde la torreta se apresuró a hacer que abrieran las puertas. Lo que le sorprendio fue que llegaran dos vehículos. Los demás no tardaron en salir del edificio corriendo para recibir a los que llegaban, también Gálvez comenzó a descender por la escalera de mano. Una vez en tierra vio como los vehículos se detenían en el patio y de uno de ellos se bajó un tipo enorme al que no conocía, también bajó un chico joven con la ropa llena de sangre que posteriormente ayudó a bajar a Cesar el cual tenía una herida de bala en el hombro a juzgar por la tranquilidad de los demás, también vio a una chica castaña muy atractiva, a los demás que vio bajar los conocía a todos, se acercó a ellos notando que aun faltaba gente.
-Oye…- dijo mirando a Eva.-¿Y  los que faltan? ¿No se supone que aquí falta gente? Decían que estaba Juanma y no lo veo aquí-
Eva miró a Gálvez y rápidamente reparó en la mirada de la pequeña que estaba allí cogida de la mano de Sandra, la pequeña estaba buscando a alguien entre la multitud.-¿Dónde están mis papas?-
Como Eva no contestó y avanzó en dirección a la pequeña, Gálvez se pudo imaginar todo lo que había pasado.
-Necesito la enfermería ahora mismo- dijo el que cargaba con Cesar.
-Yo te llevo hasta allí, vamos- respondió Almudena al tiempo que se ponía a un lado de Cesar para ayudarlo a caminar, luego miró al desconocido.-¿Eres medico?-
-Si, y me llamó Tristán- respondió este con una sonrisa.
Mientras ellos se adentraban en el interior del edificio en dirección a la enfermería, fuera en el exterior contaban lo que había ocurrida. Algunos tardaron en creérselo, otros simplemente rompieron a llorar, David y los recién llegados se enteraron en ese mismo instante que algunos de los que quedaban en la prisión habían muerto en su ausencia, David en especial sintió gran pesar cuando se enteró de que Toni y Emilio habían muerto. Habían pasado muchas cosas y el destino los había golpeado a todos de forma contundente y brutal, sin duda ese iba a ser un día difícil de olvidar.

Eva se había llevado a la pequeña alejándose del grupo para poder hablar con ella en privado, quería explicarle lo ocurrido de una forma que la pequeña lo entendiera. Por unos momentos Eva no supo como empezar, miró a la pequeña y las lagrimas comenzaron a recorrer sus mejillas.
-¿Dónde están papa y mama?-
Eva acarició las mejillas de la pequeña y la miró a los ojos, seguidamente comenzó a hablar.-Cariño, tu papa esta bien, volverá pronto…-Aunque Eva realmente no sabía eso.-…pero tu mama Lidia no va a venir, se ha tenido que ir muy lejos y ya no volverá, pero no estes triste, ella te quería mucho y…-
-Se ha muerto…¿verdad? Por eso lloras, mi mama de a muerto- dijo la pequeña con una débil voz que hizo que el corazón de Eva se encogiera.
Eva asintió levemente y abrazó a la pequeña mientras le decía al oído.-Desde ahora yo cuidare de ti y de tu papa, no dejare que os pase nada. No dejare que le pase nada a nadie, ya no…-
Eva rompió a llorar y entonces la pequeña se apartó un poco de ella para mirarla a los ojos, luego acercó una de sus manitas al rostro de Eva y con ella le limpió las lagrimas al tiempo que le acariciaba la mejilla.-Yo también cuidare de mi papa. Ahora estará muy triste y no quiero que llore-
Las palabras de la niña sonaron como las de una persona adulta que se compromete a cuidar de la gente, una persona adulta que comienza a tomar decisiones. El mundo había cambiado, se había hundido en el más absoluto de los infiernos y aquella pequeña estaba empezando a ser consciente del mundo que la rodeaba, eso si no se había comenzado a dar cuenta antes, en ese mismo momento Eva comprendió que esa pequeña estaba madurando a gran velocidad y que muy pronto, pese a su corta edad seria toda una mujer.

-No me lo puedo creer. ¿Y Juanma se quedó allí? ¿Por qué?- preguntó Alicia mientras se limpiaba las lágrimas de la cara.
-¿Qué harías tu si matan a la persona que aman delante de ti y luego tienes la oportunidad de vengarte de esa persona? Yo haría lo mismo que ha hecho Juanma, me quedaría allí para hacérselo pagar y hacerle sufrir todo lo que pudiera- respondió Ray.-Es lo que traté de decirle en el barco. El mundo a cambiado, no podemos quedarnos en un lo que era antes lo correcto. La gente que queda no va a tener miramientos con nosotros ¿Acaso pensáis que otros grupos como nosotros no trataran de jodernos? No podemos creer que haya más como nosotros, la gente ya solo mira por ellos mismos y sus propios intereses. El mundo que conocemos ha terminado y ya no se recuperara. No volverá el orden social que había y por supuesto la gente no volverá a ser lo que era-
-Estoy de acuerdo con Ray- dijo Luci.-Como muchos sabéis, a los pocos días de que empezara esto, yo maté a mi novio por que este intento matarme a mi. Si solo unos pocos días después de que el mundo se fuera a la mierda el cambió y perdió el norte… ¿Qué creéis que habrá pasado con los que llevan tanto tiempo como nosotros? Esta claro que no todos tendrán buenas intenciones…¿Acaso los tenemos nosotros? Debemos vivir y punto, Juanma se quedó allí para matar a Álvaro y yo le apoyo en ello. Este mundo cambió a Álvaro o simplemente intensificó lo que ya era, ya no hay ley y por lo tanto nada que perder, algunos de aquí no habéis matado nunca a nadie, pero al matar sientes una sensación de poder, el poder de quitarle la vida a otro, puede ser que ya no lo hagas más y sientas remordimientos, pero Álvaro sintió lo contrario, se excitaba y disfrutaba con ello. La venganza es la venganza y en casos como este lo apoyo. Espero que Juanma lo haya hecho sufrir antes de matarlo, tendríais que haber visto lo destrozado que estaba-
-¿Qué haremos a partir de ahora?- preguntó Sandra.
-Nos queda esperar al regreso de Juanma- respondió Andrea.
-Eso será si vuelve. No quiero ser catastrofista, pero si dices que estaba tan destrozado tras la muerte de su novia… me temo que sería capaz de cualquier cosa, incluso de suicidarse.-dijo Sandra.
En ese momento escucharon un sonido y Héctor comenzó a rebuscar en ese momento en su mochila, no tardó demasiado en sacar lo que parecía un teléfono. Todos los que no estaban al tanto del teléfono vía satélite se quedaron sorprendidos. Era una llamada, no cabía duda de ellos. Héctor se quedó mirando a todos y entonces pulsó la tecla para contestar.-¿Si?-

Capitulo 160: Cruzar la linea, part 2


Eva conducía el Ume en dirección a la prisión, había dejado de llorar y ahora no podía dejar de pensar en Lidia. No podía creerse lo que había ocurrido. Luci estaba a su lado mientras miraba por la ventana, tampoco ella se creía lo que acababa de ocurrir. Lidia había muerto, los había dejado, por un lado sabían que quizás Lidia estaba en un lugar mejor, quizás ya descansaba en paz y había dejado atrás ese mundo de terror y sufrimiento.
-Comprendo a Juanma- dijo Luci en ese momento.-Ha decidido quedarse para hacer daño al tipo que mató a la mujer que amaba.- Luci hizo una pausa al ver uno de los carteles que marcaban que ya estaban cerca de Alcoy.-Ya estamos llegando-
-¿Sabes que es lo que más me aterra?-preguntó en ese momento Eva.
-¿El que?-
-Tener que decírselo a la niña. Para ella Lidia era su segunda madre, ya perdió a una…ahora… ha perdido a otra. ¿Por qué demonios tenemos que sufrir tanto? Te juro que ya estoy harta de tanta mierda- contestó Eva mientras las lagrimas volvían a brotar de sus ojos.
-Mantente firme porque cuando Juanma vuelva a la prisión necesitara de todo nuestro apoyo para salir adelante, el es fuerte, pero después de este mazazo no volverá a ser el mismo, nos necesitará a todos-
-Estaré a su lado siempre…- respondió Eva.-No le dejare-
Los dos vehículos siguieron su camino hasta que vieron los muros de la prisión, volvían a estar en su hogar, aunque portaban malas noticias.
******
Día 1 de Enero de 2009
Hace unos meses.

Abrí la puerta de la habitación y entré con la bandeja del desayuno. Lidia seguía dormida y al sentarme en la cama se fue despertando poco a poco. Al verme me sonrió.
-Buenos días- dije con una sonrisa de oreja a oreja. Luego miré la bandeja que llevaba en las manos y comencé a decirle lo que llevaba.-Aquí te traigo algo de café con leche, unas rodajas de piña y una manzana-
-¿De donde sacaron el café y la leche?- preguntó Lidia sorprendida de que aun pudiesen encontrarse esas cosas.
-Las trajeron David y Jorge de una tienda. La leche aun sabe bien… aunque era el último brick que nos quedaba…- entonces miré de nuevo la bandeja.-Siento no haber conseguido más-
-No me importa lo que haya o deje de haber en la bandeja- Lidia puso su mano sobre la mía y me sonrió.-Te tengo a ti y es todo cuanto quiero. No sabes lo mucho que te he echado de menos, tu y los demás os fuisteis en el barco y sentí que no te volvería a ver-
-Casi ocurre- respondí con tristeza.
-No pienses más en ello, volvisteis y eso es lo importante- dijo Lidia mientras le pegaba un trago al café.-Dios, que bien te sale el café-
-Pues a sido la primera vez que preparaba café-
En ese momento llamaron a la puerta y yo me levanté para abrir. Cuando abrí la puerta me encontré con Luci.-¿Qué ocurre?- pregunté.
-Es Jonás, de nuevo esta liándola…- respondió Luci.
Rápidamente Lidia dejo la bandeja a un lado y se levantó de la cama para comenzar a vestirse, cuando acabó me miró y sonrió.-Siempre quise entrar en reuniones de este tipo, hacer elecciones… no dejare que ese capullo se salga con la suya y te deje como un traidor o como un tipo que nos vendió-
Luci nos llevó hasta el hall y allí vimos a Jonás dando un discurso de lo más conmovedor donde me ponía por las nubes de una forma muy poco simpática. Al verme llegar sonrió y puso los brazos a los lados.-Aquí llega la oposición- luego comenzó a aplaudir de forma burlona.
En el hall estaban todos, algunos comenzaron a murmurar por lo bajo, ellos eran los que no estaban para nada de mi parte, los que me culpaban de todo lo ocurrido con los rusos, estos eran pocos en comparación con  los que estaban de mi parte.
-Aquí tenéis al tipo que nos vendió a los rusos, el mismo tipo que nos traiciono e hizo que los demás murieran, si el se hubiese callado la puta boca no nos habrían encontrado. Propongo echarle de aquí, el es tan asesino como los rusos-
-Muy bonito, sigue hablando. Lo haces muy bien y tienes gracia, pero sigue por donde vas y tendrás que acostumbrarte a dar tus discursitos sin dientes- le amenazó Luci dando unos pasos hacia el, entonces yo la paré-
-Tranquila- le dije casi en un susurro.
-No sabía que te habías traído un perro…- respondió Jonás con sorna.
-El perro te va a arrancar las pelotas- dijo Luci entrando a trapo, yo la volví a parar poniéndome delante de ella, de haberla dejado acercarse a Jonás, este lo habría pasado realmente mal.
-Si quieres culparme a mi hazlo. Al fin y al cabo tienes parte de razón, pero no mezcles a los demás en esto. No tienen nada que ver, eres tú quien tiene el problema conmigo y estas arrastrando a gente a un bando con el que estas creando la división del grupo, un grupo que tiene más oportunidades de tirar hacia delante si permanece unido. Puedes culparme de lo que te salga de los huevos, puedes culparme si quieres del Apocalipsis, puedes culparme hasta de tus almorranas, pero cúlpame a mi, deja a los demás al margen y deja de arrastrarlos a tus vendettas-
-Las elecciones tratan de esto. De conseguir seguidores, ellos te siguieron y casi los condenas. Algunos aun te siguen y creen que podrás salvarles, pero ellos deben desengañarse y dejar de seguir a un tipo como tu. Yo soy el que necesitan, tú solo los llevaras a la muerte, ellos morirán poco a poco, de uno en uno y tú serás el culpable. Incluso esa novia tuya- Jonás señaló a Lidia.- Ella también morirá por tu puta culpa y solo por tu culpa, eres un líder deplorable y sin futuro, ni para ti ni para los tuyos-
No soporté más esas palabras y me lancé contra Jonás, comencé a golpearle, sentí ganas de matarle, ya había agotado mi paciencia. Algunos se lanzaron sobre mi y me separaron de el, cuando levantaron a Jonás vi el hilillo de sangre que bajaba por su barbilla.
-¿Lo ves? Con un tipo tan inestable como tú al frente… que tan pronto tiene ataques de furia como nos vende a unos desalmados, no merece ni siquiera estar vivo. Algún día cruzaras la línea como la cruzaste con la tal Carol. Este mundo se fue a la mierda y te ha arrastrado detrás-
En ese momento Lidia se adelantó y abofeteó a Jonás repetidas veces.- ¿Quieres ser tu el que manda? Pues adelante, se lo que quieras, pero deja esto ya. Deja de separar al grupo-
Un rato después me encontraba en la terraza, estaba solo acompañado de una botella de Vodka bien cargada, había pensado en cogerme una buena borrachera para poder desquitarme de los recuerdos que las palabras de Jonás me habían provocado y por las que me sentía como una autentica mierda. Era cierto que había sido culpa mía aunque no los había vendido. Aun así todo aquello me reconcomía por dentro, cuando estaba apunto de darle un trago apareció Lidia y me lo impidió.
-Así solo acabaras consiguiendo cogerte una buena resaca. No te servirá para olvidar problemas ni nada de eso. Así que déjalo, no hagas caso a lo que diga ese capullo y sigue siendo tú mismo, se cree que vivimos en un mundo fácil porque con el frio los infectados se vuelven menos activos. Y los que están de su parte es porque están confusos y creen que tu tienes la culpa, pero en el fondo saben que no es así. Las cosas mejoraran y estaré yo ahí para apoyarte. ¿De acuerdo?-
Bese en ese momento a Lidia y sonreí.-Lo se, te quiero. Eres la persona que me mantiene a flote en este mundo de mierda, no se que haría sin ti, quizás me volvería loco-
-Pues de eso no te preocupes por que nunca me perderás. No tendrás el porque volverte loco-

Día 3 de Junio de 2009
Día 355 del Apocalipsis.

-¡¡¡Tu me la arrebataste!!!- gritaba a medida que golpeaba a Álvaro con todas mis fuerzas. El trataba de defenderse pero no podía, estaba a mi merced y empezaba a comprender que sus horas estaban contadas. Cuando me cansé de golpearle decidí que ya era hora de ir terminando. Álvaro trató de suplicarme nuevamente, pero tenía la cara y la boca tan hinchadas que le era imposible pronunciar palabra.
-Imagino lo que querrás decirme, pero ahórratelo. ¿Cruzar la línea? Tal vez, pero lo haré por la mujer a la que amo. Me da igual ser un monstruo, pero tu no volverás a hacer daño a nadie más.
“Siempre estaré a tu lado”. Esa frase la escuché en ese momento como si Lidia me la susurrase al oído. Seguidamente hundí la bayoneta en el vientre de Álvaro y comencé a rajarle mientras este me miraba con los ojos abiertos de par en par, comenzó a llorar de miedo a la vez que se orinaba nuevamente encima.
-No… no llores. No tienes ese derecho…- tras decirle eso le clavé la bayoneta por la barbilla hasta que la punta sobresalió por la cabeza, la muerte de Álvaro fue instantánea. Lo había hecho, había vengado a Lidia. Miré a su cuerpo inmóvil, me acerqué tambaleando y me arrodillé junto a ella.-Ya puedes descansar en paz mi amor… tu muerte ha sido vengada- después alcé la mirada y  a unos doscientos metros de donde estaba vi al rebaño de No Muertos avanzando hacia mi.