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viernes, 29 de junio de 2012

Capitulo 158: Encuentros, part 4


Marcus conducía a toda velocidad por las calles de Madrid, mientras lo hacía no dejaba de mirar por el retrovisor para asegurarse de que nadie los seguía y en efecto nadie les perseguía. Entonces le pasó el walki a Jorge para que llamara a Daniela.
-¿Qué quieres que haga con esto?-
-Llama a Daniela y dile que se dirija al punto que ella y yo habíamos acordado. El hunvee no pasara desapercibido en una ciudad muerta como Madrid, puede que ahora no nos sigan, pero para asegurarnos le dije a Daniela que nos esperara en los túneles de metro que hay al lado de la estación Sur. Allí podremos ocultarnos-
Jorge siguió las indicaciones de Marcus y llamó a Daniela para informarla, mientras hablaba le sugirió que se acercara hasta allí con los caballos.
-¿Pretendes huir desde allí?- preguntó Hanzo.
-Allí esperaremos y nos ocultaremos hasta que podemos reunir el suficiente combustible para abandonar Madrid. Aun no se donde ir y no pienso irme a la aventura- respondió Marcus.
Durante la travesía por las calles de Madrid, Jorge pudo ver infectados por todas partes, fue entonces cuando se dio cuenta de algo en una de las ventanas de uno de los edificios, había luz y a través de la ventana pudo ver una silueta, una silueta que le pareció que era Roache. Quizás se lo había imaginado.
*****
Dennis había dejado de respirar. Había muerto y Cristina se había quedado sola, las heridas de Dennis olían muy mal y Cristina se podía imaginar que había muerto a causa de la infección de estas. Cristina comenzó a lamentarse, si ella hubiese sabido que hacer, quizás podría haber salvado la vida de Dennis, pero no había podido hacer nada, ahora estaba en mitad de la montaña, perdida en el bosque, sola y desarmada. ¿Cuánto tiempo podría sobrevivir así? No podría estar así mucho tiempo, la herida de su pie le dolía demasiado y podía imaginarse que empezaba a infectarse.
En ese momento volvió a escuchar un chapoteo en el riachuelo, entonces Cristina agarró la rama con la que había matado al infectado de antes, esperó.

Ray había decidido tratar de volver con los demás, quería encontrarles y disculparse, pero no los encontró, en lugar de encontrarlos a ellos encontró una bicicleta que uso para desplazarse más deprisa. Llegó a un lugar donde vio el cuerpo de una chica a la que habían disparado varias veces en el pecho, no hacía mucho que la habían matado, quizás unas cuatro o más horas, mientras observaba el cuerpo escuchó el rumor del agua, lo que le hizo tener sed, entró campo a través y llegó hasta un riachuelo, cuando iba a beber se dio cuenta de que había un cuerpo en el agua, eso hizo que se le pasaran las ganas de beber, el agua podía estar infectada por culpa del cuerpo de aquel maldito bastardo. Comenzó a caminar por el agua y escuchó un ruido. Alzó el arma apuntando pensando que sería otro infectado, cuando alumbró con la linterna encontró a una chica que blandía una rama, a su lado había el cuerpo de un chico que probablemente estaba muerto.
-¿Qué coño?...-
-No me haga nada- dijo la chica.
Ray bajó el arma y se quedó mirando a la chica que en ningún momento soltaba la rama.-No lo hare. ¿Cómo te llamas?-
-Cristina…- contestó la chica.
-Yo soy Ray. Estoy yendo a Alcoy, busco una prisión, el grupo con el que iba va hacia allí-
En ese momento Cristina alzó la rama y amenazó con ella a Ray.-¿Vas a allí a hacerles daño? No te diré donde esta-
-No busco hacer daño a nadie. El grupo con el que iba hacia allí por que la gente con la que iba son de allí. Había un chico, un tal Juanma que parece ser el líder. Y un tal Cesar. Deben haber llegado ya o estarán de camino-
-¿Juanma? ¿Cesar? ¿Les conoces? ¿Están vivos?- Cristina comenzó a hacer las mismas preguntas una y otra vez victima de los nervios que estaba teniendo desde que Ray había dicho esos nombres.
-Si, están vivos-
-¿Y por que no estas ya con ellos?- preguntó Cristina.
-Por que soy un gilipollas al que esta situación le ha destrozado la moral y los ánimos. Decidí por mi cuenta que estaría mejor solo y eso que fui yo quien la cagó de forma monumental-
En ese momento Cristina se quejó y Ray pudo ver la herida del pie.-Déjame verla mejor-
-¿Eres medico?-
-No, pero se reconocer cuando una herida tiene mala pinta- Ray vio la herida mejor.-Y esta la tiene… con nosotros iba un medico, te llevare a la prisión y que allí te curen. Por cierto ¿Por qué ya no estas allí?-
-Nos largamos pensando que podríamos sobrevivir por nuestra cuenta… nos equivocamos y tuvimos la mala suerte de encontrarnos con un asesino de mierda que era de nuestro grupo y el cual había escapado con Lidia como rehén- explicó Cristina.
-¿Lidia? ¿La chica de Juanma?- preguntó Ray.
Cristina asintió con la cabeza y Ray le pidió que se apoyara en el.-Te llevaré a la prisión y desde allí saldré a buscarles, tengo una bicicleta en el camino. Vamos-

Unas horas después cuando estaba amaneciendo, Ray y Cristina llegaron a la prisión donde la joven contó todo lo sucedido. Félix confió en Ray y comenzaron a idear un plan.
-Si Juanma esta en camino va a querer ir a por Álvaro nada más se entere de que se llevó a Lidia. Y no quiero imaginarme si se encuentran-
Unos minutos más tarde Eva, Félix, Ray y Gorka salieron de la seguridad de la prisión para dirigirse hacia las afueras de Alcoy, Álvaro no podía haberse ido muy lejos. Le darían caza de una vez por todas.
*****
Álvaro se despertó con el movimiento de la doctora  en el asiento de atrás. Lo había despertado justo en el amanecer. Álvaro la miró y le sonrió.-Has resultado ser un buen despertador, gracias- Álvaro miró a su alrededor y vio lo que parecía una enorme fabrica con lo que parecían varios tanques para almacenar agua. También había un gran logo que ponía “AMSTEL”.-Genial, una cervecera- miró a la doctora-¿Te apetece una? A mi si-

Hacia horas que nos habíamos levantado, justo antes del amanecer. El amanecer nos cogio mientras caminábamos, aun quedaba un largo camino hasta Alcoy y lo único que se veía por la carretera donde estábamos era una enorme fabrica de cerveza AMSTEL , a medida que llegábamos vi uno de los furgones. Este era seguramente de la prisión, entonces vi como una de las puertas se abría y salía una persona agarrando a otra. Cuando vi a Álvaro agarrando a Lidia comencé a correr hacia ellos mientras el corazón me latía fuerte en el pecho. Cuando este me vio entro corriendo en el interior de la fabrica con Lidia casi arrastras. No entendía como había pasado eso, pero ese loco tenía a la mujer a la que amaba retenida y en mi mente solo había un pensamiento…salvarla.

Capitulo 158: Encuentros, part 3


Cuando Santiago de María volvió a la sala de monitores se encontró cara a cara con el capitán Roger Beltrán, el cual estaba sentado delante de los monitores, cuando vio entrar al joven soldado no pudo evitar sonreír malévolamente. Al verlo, De María sintió un miedo atroz. Ese hombre no podía producir otra cosa a los demás.
-¿Por qué esta fuera de su puesto y los monitores apagados?-
-Ca..capi…capit…-
-Ca…ca….ca…- se burló Beltrán.-Dígame ahora mismo el porque cojones no estaba en su puesto y el porque estaban apagados los putos monitores. Solo usted tiene acceso a ellos, se me ocurre que había algo que no quería que viera nadie. ¿Y de donde venia?-
Beltrán lo estaba acribillando a preguntas, a cada pregunta que el capitán hacía, el corazón de Santiago de María se encogía más, era como si una mano se lo estuviese presionando con intención de aplastárselo. De María tenía tanto miedo de ese hombre que lo único que tenía ganas era de salir corriendo.
-En serio, no me importa si fue a sodomizar a un compañero o fue a cascársela. Esas cosas las puedo respetar o llegar a entender, es el puto Apocalipsis y debemos tener nuestros hobbies… pero quiero saber el porque se largó de aquí. ¿Qué hacia fuera de su puesto?- Beltrán sacó el arma y apuntó a De María con intención de disparar, entonces el comunicador de Beltrán sonó.
-Roger, soy Reverte. Te necesito aquí ahora mismo. Hay algo de lo que quiero hablarte-
-Ahora mismo comandante- cuando Beltrán cortó la comunicación miró a De María.-Salvado por la campana, ya nos veremos-
Justo después de eso, Beltrán salió por la puerta y se marchó. Cuando De María pudo sentarse se dio cuenta de que se había orinado encima.

Jorge comenzó a limpiar los productos químicos que la doctora le había ordenado. La doctora era Abigail Horton, una joven estudiante de virología a la que habían reclutado en los primeros días de la pandemia por sus buenas notas y su inigualable inteligencia. Cuando la ciudad de Madrid cayó ella fue llevada al bunker casi contra su voluntad. Esta no le quitaba el ojo de encima.
-Esto ya esta- dijo Jorge sin mirarla.
-Oye…¿Eres tu el mismo chico al que le dije que viniera a limpiar. No se, te veo un poco más delgado-
-Si, soy yo. Es que no se fijan mucho en mi y es fácil confundirme, fíjese que hace años me confundían con Mike Tyson… no se porque…- contestó Jorge tratando de resultar gracioso y salir de allí cuanto antes.
-No me va el sarcasmo. Si estas en esta sala restringida es porque debías limpiar eso. No todos tienen la suerte de estar aquí, ni tus superiores tienen permiso para entrar aquí. Aunque ellos no vienen por que este prohibido, viene porque tienen miedo de pillar algo. Aquí trabajamos con virus, en este caso el Solanum, tratamos de encontrar una cura-
-¿Una cura? ¿Y hay algún avance?-preguntó Jorge- Bueno. ¿Podría verlo?-
La doctora se lo quedó mirando y negó con la cabeza, aquello era algo que no le podía mostrar a un cualquiera, además, había otros científicos por allí.-Ya sabes demasiado, si te lo conté fue porque viste esto- la doctora señaló a los especímenes.
-Esto es horrible…- murmuró Jorge.
-Lo es, pero el fin justifica los medios, si logramos encontrar una cura podremos decir adiós a estos seres. Ya no es solo una cura, hablamos de inmunidad-
En ese momento el mismo tipo de antes, el tal Thorne llamó a la doctora por su nombre, luego le hizo una señal para que dejara de hablar mas de la cuenta.
-No le cuentes nada o ira con el cuento a los de arriba, estos están como locos por pillar un ascenso. No puedes que hablar con el, por muchas ganas que tengas de contarlo porque aquí apenas hablas con nadie. Esta situación te esta pasando factura-
Al poco rato uno de los científicos acompañó a Jorge a la salida del laboratorio. Mientras eso pasaba, Jorge se fijó en algunas cosas del laboratorio, tenían hasta monos en jaulas, allí se estaban tomando muy en serio lo de la búsqueda de una cura para el virus. Una vez fuera comenzó a hablar en voz baja.
-Era un laboratorio. No he podido averiguar mucho, pero se esta cociendo algo gordo aquí abajo-
-Muy bien, ahora busquemos el parking, allí hay una puerta que nos llevara a la ciudad, escaparemos por allí- dijo Marcus desde dentro de los cubos.
Mientras caminaba se cruzó con otro chico de la limpieza, entonces para que no le viera la cara, Jorge bajó la gorra. Entonces el otro chico habló.-Hola Chema ¿Qué tal? Veo que ya acabaste la ronda…¿Chema? ¿Qué pasa?-
Entonces el chico le vio la cara a Jorge y este no tuvo mas remedio que lanzarse sobre el para que no gritara, luego le puso la pistola en el estomago.-No grites o te proporciono el menú del día en plomo. Ahora camina a mi lado hasta donde yo te diga, seguro que tu sabes donde están los vehículos ¿Verdad?-
El chico asintió y comenzaron a caminar.-¿De que va esto? ¿Y que has hecho con Chema?-
-Es fácil, se trata de un asalto en toda regla, pero cuando tengamos lo que hemos venido a buscar nos marcharemos. Tu pórtate bien y no tendré que reventarte el estomago- Jorge hizo una pausa.-Y no te preocupes por tu amigo, esta durmiendo tranquilamente en el cuarto de limpieza-
-¿Y que quieres?-
-Queremos- le corrigió Jorge dando unas palmadas en uno de los cubos-Queremos conseguir uno de los hunvee. Seguro que tu sabes donde esta, tu solo tienes que llevarnos hasta allí-
-Si os llevo, no me haréis nada ¿Verdad?-
-Puedes confiar en ello, pero llévanos- amenazó Jorge.

La puerta del despacho de Reverte se abrió y tras ella apareció Beltrán. Después de cerrar la puerta avanzó hacia la silla y se sentó a la vez que se encendía un cigarro.-Acabas de joderme una ejecución-
-Ya la harás luego, hay órdenes de Torres para ti, quiere que haya un parlamento con el francés. Las cosas con ese cabrón se están poniendo algo feas-
-Si lo dices por el video que mandó me la suda, pero me la suda bastante. Mi trabajo es cazar a los panchos que pululan por la ciudad, no soy ningún puto mensajero-
-Serás lo que yo quiera que seas. Es Torres quien manda aquí- dijo Reverte señalando a Beltrán.
En ese momento comenzaron a sonar alarmas y entonces la puerta del despacho de Reverte volvió a abrirse, era uno de los soldados.
-Hay intrusos en el bunker-
Reverte y Beltrán cruzaron una mirada y entonces Beltrán recordó a De María. Se dio cuenta en ese momento que por eso se había ausentado de su puesto y por eso había desconectado las cámaras, ese maldito soldado estaba metido en el ajo. Rápidamente Beltrán se puso de pie y sacó su arma, le quitó el seguro y miró a Reverte.
-Ya se quien nos esta jodiendo desde dentro-

Cuando Santiago de María comenzó a escuchar las alarmas comenzó a temer por su vida, era completamente seguro que Beltrán relacionaría eso con que el se hubiese ausentado de su puesto. Tenía que marcharse de allí antes de que lo descubrieran, quizás todavía podía alcanzar a Marcus y a los que lo acompañaban. Cuando se dio la vuelta para salir corriendo se encontró cara a cara con Beltrán, el cual le apuntaba a la cabeza.
Antes de que de María pudiera decir nada, Beltrán disparó a bocajarro.

El chico de la limpieza comenzó a correr junto a Jorge por los pasillos, estaban cerca del parking donde estaban los vehículos, las alarmas resonaban por todo el complejo, por lo tanto los habían descubierto. No tardarían en tener sobre ellos a todos los soldados del complejo. Cuando llegaron al parking vieron varios vehículos, entre ellos los hunvee. Al llegar, Hanzo y Marcus salieron de un salto de los cubos. Las cámaras del parking se habían centrado en ellos.
-No tardaran en venir aquí. Hay que cortarles el paso- dijo Hanzo.
-¿Cómo harás eso?- preguntó Jorge a la vez que veía como Marcus corría hacia un hunvee.
En ese momento Hanzo señaló a unos bidones de combustible que había junto a la puerta por la que habían pasado. Sin mediar más palabras, Hanzo disparó y provocó una explosión que creó un muro de fuego ante la puerta. Junto en ese momento aparecieron los soldados, estos comenzaron a disparar a discreción y alcanzaron al chico que los había llevado hasta allí. Mientras Hanzo y Jorge disparaban para mantener a ralla a los soldados, entonces la mirada de Jorge se cruzó con la de alguien al cual deseaba no ver, era Beltrán, lo miraba a través del muro de llamas.
-¡¡¡Subid!!! No os quedéis ahí- el grito de Marcus atrajo la atención de Jorge.
Después de eso Hanzo y Jorge corrieron hacia el hunvee y saltaron al interior. Seguidamente Marcus pisó el acelerador y dirigió el hunvee hacia la gran puerta, al atravesarla se vieron de nuevo en la ciudad.

Beltrán vio alejarse el hunvee por las calles. Ese chico que lo había mirado era el mismo que había visto en el andamio, el mismo por el que lo echaron del ejército.
-Mi capitán ¿Los seguimos?- preguntó uno de los soldados.
Beltrán negó con la cabeza.-No, estos no son importantes, dudo mucho que sean del grupo del francés, lo verdaderamente importante es que bloqueéis esa puerta. Aquí hubo mucho follón, eso atraerá a los podridos-
Mientras los soldados hacían lo que Beltrán había ordenado, este volvía hasta su habitación, mientras andaba se encontró con Torres.
-Has fallado Beltrán, eres un puto incompetente-
-Soy de los que no tienen el culo pegado a una silla todo el día. Salgo ahí fuera y me enfrento a la muerte cada día, no soy yo precisamente el incompetente. Ahora don Torres si me lo permite… váyase a la mierda y no me toque los huevos- Beltrán ignoró a Torres y siguió su camino.
Torres corrió detrás de Beltrán, cuando lo cogió por el hombro, Beltrán se dio la vuelta y le pegó un rodillazo en el estomago.
-Te matare si vuelves a tocarme-
Mientras Beltrán se alejaba por el pasillo, Torres se quedó en el suelo agarrándose el estomago. Ese maldito Beltrán se le estaba yendo de las manos.

Capitulo 158: Encuentros, part 2


Álvaro había detenido el furgón en medio de un campo, la medico seguía inconsciente después del golpe que le había pegado. La amordazó y esposó bien para evitar posibles fugas mientras el se curaba las heridas de la cara. Comenzó a rebuscar en la bolsa que llevaba Nuria y encontró lo que necesitaba. Cuando se miró al espejo del vehículo vio su cara, la cual estaba irreconocible, estaba hinchada y llena de sangre. Cogió una de las pinzas de la bolsa y comenzó a quitarse los cristales uno a uno mientras con la otra mano se limpiaba las heridas con una gasa bañada en desinfectante. Mientras lo hacia recordaba como se había sentido al matar a Nuria y a Dennis. Trató de sonreír pero sintió una punzada de dolor. Después de curarse miró a la doctora y por unos momentos pensó en matarla, si ya se había curado no la necesitaba, no quería llevar un lastre como ese. Le apuntó con el arma, pero finalmente volvió a guardarla, esa chica le servía para mucho mas que para medico.
Con la doctora dormida podría permitirse el lujo de dormir el también, era de noche y su cuerpo pedía a gritos un descanso. Poco a poco, Álvaro cerró los ojos, finalmente se quedó dormido.
*****
Marcus vio como las luces de la valla electrificada se apagaban, eso era señal de que De María había cumplido, a partir de ese momento tenían solo cinco minutos antes de que la electricidad de la valla volviera a funcionar. Se acercó corriendo a la valla amparado en la oscuridad, nada mas llegar se agachó y saco unas tenazas de la mochila, tenía que cortar unos hierros de la parte más baja de la valla para poder pasar.
Jorge y Hanzo también se acercaron corriendo y se pararon junto a el al tiempo que Marcus cortaba cinco hierros, los justos y necesarios para que pudieran pasar. Lo que primero hicieron pasar fueron las mochilas.
-¿Una vez dentro hacia donde vamos?- preguntó Jorge
-Debajo del camión- respondió Marcus.
El primero en pasar fue Hanzo, el cual se acabó lanzando debajo del camión para permanecer oculto, seguidamente paso Jorge, mientras se arrastraba por debajo de las vallas comprendió que la cosa no acababa ahí, lo que Marcus buscaba era un hunvee y allí no había ninguno, así que la infiltración no había terminado todavía, finalmente entró Marcus, después se refugio debajo del camión junto a sus dos compañeros, en ese mismo momento volvió la electricidad a la valla.
-¿Dónde esta el hunvee?- preguntó Hanzo.
-Ahora empieza lo más difícil y divertido. Tenemos que arrastrarnos hacia aquella entrada- dijo Marcus señalando lo que parecía una entrada de alcantarilla.- Parece una alcantarilla, pero es una entrada al bunker-
-¿No hay otra entrada?-preguntó Jorge.
-La hay en aquella casa de madera, es una entrada vigilada- contó Marcus.
En ese momento vieron unos pies que se paraban junto al camión, enseguida acudieron otras dos personas y comenzaron a hablar con el primero que había aparecido. Jorge supo que hablaban de Beltrán cuando escuchó las palabras “loco cabrón” y “sádico de mierda”, dos palabras que encajaban a la perfección con el carácter de Beltrán, no habían tardado mucho en conocer el carácter de aquel tipo. Entonces pensó en lo que pasaría si se encontraba de nuevo con aquel tipo. El caso era que se habían infiltrado en territorio enemigo y estos no iban a darles una cordial bienvenida si los descubrían.
Cuando se fueron de allí los tres soldados, Marcus volvió al plan. La entrada estaba situada entre dos vehículos militares.
-Deberemos ir agachados- dijo Marcus.
-¿Sabéis? Me siento como Solid Snake- dijo Hanzo.
-Si… Kojima era un visionario- respondió Jorge con ironía, no era momento para bromear, pero se imagino que Hanzo bromeaba por los nervios.-Venga, vayamos a ello-
El primero en salir del escondite fue Jorge seguido por Marcus, después salió Hanzo. Los tres llegaron hasta la entrada y entre Hanzo y Jorge levantaron la tapa. La entrada era una escalerilla de mano que bajaba a través de un tubo de color blanco, por la forma que tenía se habían tomado muchas molestias en el pasado para construirlo allí, seguramente con la intención de esconder allí a los peces gordos en caso de guerra o explosión nuclear, al final le habían terminado dando el uso, aunque en algo diferente, aunque a fin de cuentas si que era una guerra. Cuando llegaron abajo del todo se encontraron en un pasillo largo donde vieron una cámara de seguridad. Tuvieron que ocultarse en una esquina para no ser vistos.
-Joder… aquí hay mucha seguridad- dijo Jorge.
-No te preocupes, el encargado de los monitores es amigo mio y este es su turno. No se moverá del sitio y no nos venderá, ya nos ha permitido la entrada- aclaró Marcus.
-Nos habrá permitido la entrada, pero eso no nos libra de que nos metan cien kilos de plomo en el cuerpo. Además, no creo que tu amigo se la quiera jugar mucho por nosotros, si lo pillan lo colgaran a nuestro lado-
-A propósito…¿Dónde estamos?- preguntó Hanzo.
-Esto son unos laboratorios, aquí es donde experimentan con los que cazan en la ciudad-dijo Marcus con un tono de voz triste.
-No te refieres solo a los podridos, ¿no?- Jorge miró a Marcus.-Hablas de personas…-
Marcus asintió con la cabeza, entonces en ese mismo momento escucharon lo que parecía el sonido de unas compuertas abriéndose. Nada más escuchar el sonido, Jorge se asomó y vio a un chico joven vestido con un mono de trabajo de color verde, por los movimientos se deducía que estaba escuchando música en el mp3, algún éxito de algún cantante o grupo que seguramente estaba muerto. El chico llevaba un carro con productos de limpieza y se estaba acercando hacia su posición, era cuestión de segundos que los descubriera y diera la voz de alarma. Cuando estuvo cerca se paró para cambiar de canción, momento que aprovechó Jorge para alargar el brazo y agarrarle. Cuando lo tuvo cara a cara le cerró la boca.
-Verdad que no vas a gritar- dijo Jorge en voz baja. Entonces el chico se quedó con los ojos muy abiertos y negó con la cabeza.-Muy bien, así me gusta, ahora no pienses mal… pero…¿que tal si nos llevas a un sitio donde podamos tener mas intimidad?-

El chico de la limpieza los había llevado a un pequeño cuarto, Jorge lo había obligado a quitarse el mono de trabajo y la gorra. Luego se las puso el para hacerse pasar por el chico de la limpieza. Luego vacío el carrito y pidió que Hanzo y Marcus se metieran en el.
-¿Por qué tenemos que ser nosotros los que se metan en el cubo?- preguntó Hanzo.
-Se supone que aquí en el bunker solo hay españoles. No quiero sonar como líder de las juventudes hitlerianas, pero no creo que les haga gracia ver a un japonés o a un latino aquí dentro. También deduzco que en el chaval por ser el de la limpieza no se fijaban mucho, esto nos da más opciones en la infiltración. Podre pasar por delante de las cámaras sin problemas-
Jorge cogió también la tarjeta del chico, sabía que la iba a necesitar.
-No os saldréis con la vuestra. No sois más que unos terroristas- dijo el chico de la limpieza.
-¿Terroristas?... pero vamos a ver capullo. ¿En que mundo vives? Aquí los buenos somos nosotros, la gente que vive aquí son los malos-
En ese momento Hanzo golpeó al chico y este se quedó inconsciente. Luego lo ató con unas cuerdas y le puso un trozo de celo en la boca.-Esto lo mantendrá calladito durante un rato. Ahora hagamos lo que hemos venido a hacer y salgamos de esta casa de locos antes de que tengamos que arrepentirnos-
Jorge vació la basura del carro y los otros dos se metieron dentro, ahí tenían las armas preparadas por si las necesitaban, algo les decía que las iban a necesitar.

Jorge salió de aquel cuartito y comenzó a llevar el carro por el pasillo. Vio la cámara, esta estaba fija en el. Las alarmas no saltaban, por lo tanto habían logrado infiltrarse con éxito. Llegó hasta unas compuertas cerradas y pasó la tarjeta. Cuando las puertas se abrieron vio que se encontraba en unos laboratorios, había tubos como de criogenización, en el interior, dentro de lo que parecía formol había flotando el cuerpo de un No Muerto, había diez tubos y en cada uno de ellos un infectado. Jorge estaba asombrado viendo lo que había allí, podía ver los infectados moverse en el interior de ellos tubos cuando lo veían pasar. Sintió ganas de contárselo a Marcus y a Hanzo, pero ellos no podían salir de ahí. Entonces vio el cuerpo de una chica, se trataba de una chica seguramente latina, tal y como se lo había contado Marcus. Justo en ese momento escuchó una voz a sus espaldas, nada más escucharla se llevó la mano a la cintura, situó la mano sobre el arma.
-¿Es que no me has escuchado? Esta sala es solo para personal autorizado. No puedes estar aquí- repitió la voz con un claro acento ingles.
Jorge se dio la vuelta y vio a un hombre con bata blanca que se le estaba acercando a grandes zancadas. No parecía muy contento de verlo allí, cuando el tipo de la bata estuvo cerca, Jorge pudo leer el nombre de la etiqueta. “ Dr. Thorne”.
-Disculpe doctor, tengo una tarjeta que me autoriza a poder entrar aquí. Soy el chico de la limpieza-
-Eso se sabe solo con verte, pero no se que coño haces tu aquí-
-Vine a limpiar. La tarjeta…-
El Dr. Thorne interrumpió a Jorge nuevamente.-Me importa una autentica mierda lo que ponga en esa tarjeta, como si pone que su madre es la reina de Inglaterra y su padre el mismísimo Zeus, no estas autorizado a entrar aquí. Ni tú, ni los cabrones de tus superiores, bastante tenemos con estar aquí trabajando como negros para que luego nos den la patada en el culo cuando no les interesamos. Sacaremos la cura cuando tengamos especímenes frescos y nuestras investigaciones avancen. Ahora estamos solo dando palos de ciego, pero claro, sus jefes piensan que esto es coser y cantar… pero no es así…¡¡¡No es así!!!-
En ese momento apareció una chica con una bata.-Cálmate Jack, fui yo quien autorizó esto. Necesito que limpie unos productos químicos que se han derramado-
Jorge se quedó petrificado, sin saberlo se había metido justo en el sitio al que iba el chico, parecía que iba a descubrir varias cosas. Más de las que había imaginado en un principio. Ahora quizás fuera mas difícil salir de allí, se encontraba en los laboratorios y tenía que encontrar el garaje donde debían estar los hunvee.