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Tras el ultimo capitulo de Necroworld (El 200). Este blog permanecerá abierto hasta un nuevo aviso. Cuando este aviso suceda, este blog publicará una entrada nueva donde aparecerá la nueva dirección al nuevo blog (Intentaré que os redireccione) Pasado un tiempo, este blog desaparecerá.
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viernes, 1 de junio de 2012

Capitulo 154: Fuego Cruzado, part 4


Ray vio aparecer un vehículo de color verde por la playa, cuando este toco la arena se pudo dar cuenta de que se trataba de un vehículo tipo camioneta para dos personas. La parte de atrás era un gran espacio en el que podían cargarse muchas cosas. Cuando vio el logo que llevaba en el capó se dio cuenta de que era el logo de una empresa de las que se dedican a vender gasoil y recambios para vehículos. Cuando el vehículo llegó a su altura frenó de golpe y lo siguiente que vio fue al armario de dos puertas de Abel saltar desde la parte trasera. Lo que hizo que Ray diera un respingo.
-Pero…¿Esto que coño es?-
-El trineo de santa Claus. ¿A ti que te parece?- contestó Abel con ironía.-Deprisa, zarpamos ahora- Abel lanzó las dos garrafas al interior del bote mientras nosotros íbamos tomando posiciones a la vez que empujábamos el bote al agua.
Cuando ya flotábamos comenzamos a remar en dirección al yate mientras veíamos como la horda proveniente de la urbanización comenzaba a tomar la playa en nuestra busca. Ya estábamos a salvo, pero no podía dejar atrás los momentos de tensión que habíamos vivido allí. Una vez en el barco usamos una de las garrafas para llenar el depósito.
-Con esto debería bastarnos para llegar hasta Denia. ¿No?- pregunté esperando que la respuesta de Tristán fuera afirmativa.
Tristán asintió con una sonrisa y luego me dio una palmada en la espalda.-Nos sobra, buen trabajo- Tristán se puso de pie y se encaminó hacia el timón para continuar con nuestra travesía, antes de desaparecer por la puerta me miró.-Esa herida de la oreja va mejorando, no olvides tomarte la medicación-
Yo asentí. Al poco rato pusimos de nuevo rumbo hacia Denia. Mientras navegamos pude enterarme de las novedades respecto al teléfono vía satélite. Un conocido de Vanesa seguía por ahí y este tenía un helicóptero, un superpuma que podría sacarnos de allí, pero la comunicación se había cortado y no había manera de comunicar de nuevo, ese teléfono necesitaba unos ajustes.
******
Día 1 de Junio de 2009
Día 353 del Apocalipsis.
8:00 de la mañana en Alcoy

La noche había sido muy larga y Lidia se había esmerado en sacar a Toni de esa. Había logrado extirpar el riñón destrozado por la bala. El otro aun funcionaba, pero era cuestión de tiempo que este fallara y entonces Toni volvería a correr peligro. Ahora Toni permanecía inconsciente debido a que la operación había sido a manos desnudas y sin anestesia. Una terrible oleada de dolor constante. Justo después de extirparle el riñón, Lidia le había cosido todo lo bien que había podido.
Durante toda la operación Álvaro había estado vigilando hasta que se cansó y decidió dormir, así que encerró a las dos chicas en la misma habitación que estaban operando a Toni. Momento que aprovecharon para hablar mientras aquel maldito loco dormía tranquilo en una de las habitaciones de aquella gran casa. Lidia insistía en que necesitaba un riñón para Toni y Sandra le aseguró que lo tendría, que además iba a conseguirle dos.
La puerta acababa de abrirse y entró Álvaro exigiendo que Sandra le contara su secreto. El como podía caminar entre los muertos sin ser vista por ellos. Obviamente Álvaro lo hizo con la delicadeza de una lija, simplemente abrió la puerta y apuntó a Sandra.
-Creo que va siendo hora de que me cuentes algunas cosas-
Álvaro entró y agarró a Lidia del brazo mientras le apuntaba con la pistola a la cabeza. Sandra alzó los brazos y mostró sus manos vacías, entonces accedió a contarle lo que quería saber, pero a cambio pidió que dejara a Lidia. Álvaro le puso la condición de cuando supiera lo que quería lo haría. Por supuesto Sandra para sus adentros pensaba que no le daría más opción, se lo cargaría nada mas lo tuviera a tiro.
-El truco es simple…- comenzó a decir Sandra al tiempo que señalaba las mochila que ella llevaba-¿Ves esa mochila? Esta llena de pedazos de uno de ellos-
Álvaro olio el hedor que venia desde esta y arrugó la nariz.-¿Hablas en serio? Tu no estas bien de la cabeza-
-Pues así es como lo hago. Si hueles como ellos no te distinguen. Son extremadamente gilipollas, puedes empujarles o en tu caso les puedes dar por culo, no se coscaran de tu presencia-
-Hare una prueba para ver que no me engañas. Que salga la niña cargadita con la mochila- dijo Álvaro.
-No…la niña no- replicó Lidia.-Si quieres lo hago yo-
Álvaro miró a Lidia y luego miró a Sandra.-Muy bien, adelante-
Álvaro empujó a Lidia hacia la mochila y se quedó apuntando a Sandra con la pistola.-Ponte la mochila lentamente… y tu, ni un movimiento extraño-
Mientras aquel maldito desgraciado le apuntaba, Sandra pensaba como de rápido podía moverse para sacar la pequeña pistola y hacerle un segundo agujero en el culo a ese cabrón.
Lidia se puso la mochila y comenzó a caminar hacia la puerta mientras miraba a Sandra. La cual asentía con la cabeza. Aunque ella estaba segura de que iba a funcionar porque ella había llegado a esa conclusión también, no podía evitar sentir miedo de que algo fallase en algún momento y los muertos se le echaran encima.
-Vamos, que es para hoy- dijo Álvaro apartando la mirada de Sandra para mirar a Lidia.
En ese momento Sandra vio el momento adecuado. Sacó la pistola que llevaba en el tobillo y apuntó a Álvaro.-Ni un puto movimiento cabrón-
Álvaro se vio sorprendido por la repentina reacción de la chica y el también apuntó a Sandra, justo después apretó el gatillo y Sandra logró evitar la bala lanzándose detrás del sofá que había en aquel salón. Álvaro también tomó cobertura.
-Podríamos haber hecho esto muy fácil… pero no. Has preferido hacerte la heroína, pues muy bien. Si es lo que quieres así será, no saldrás viva de aquí zorra-
Sandra trató de acertarle dos veces más, pero no lo logró. Álvaro se cubría muy bien, de vez en cuando se dejaba ver para disparar.
Los disparos estaban excitando a los No Muertos del exterior y estos golpeaban la puerta sin parar. Entonces Álvaro miró a Lidia que se había refugiado detrás de un sillón, esta aun llevaba la mochila en la espalda. Rápidamente, Álvaro se incorporó y se lanzó sobre ella, comenzaron a forcejear y entonces fue cuando Álvaro notó como alguien lo agarraba por la espalda, al girarse vio al chico, al herido, se había levantado de la cama y estaba allí tratando de inmovilizarlo, pero no tenía apenas fuerzas, Álvaro se libró de el rápidamente y lo empujó contra la pared.

Sandra escuchó el jaleo y se asomó para ver que ocurría, entonces vio a Toni en la pared y a Álvaro apuntándole, entonces este descargó parte del cargador en el pecho de Toni.
-¡¡¡¡Toni!!!!- exclamó Sandra.
En ese momento Álvaro se volvió hacia ella y le disparo tres veces. Las tres balas impactaron en su pecho, seguidamente salió volando por encima del sofá y desapareció detrás de este, lo único que pudo ver Lidia en esos momentos eran los pies de Sandra. No se movía.
Álvaro le quitó la mochila a Lidia y luego se la puso el.-Nos vamos de aquí-
-Eres un cabrón de mierda- replicó Lidia.
En ese momento Álvaro metió la mano en la mochila y sacó un pedazo de carne que estampó en el cuerpo de Lidia y luego lo restregó por todo. Luego volvió agarrarla y se acercó a la puerta, la abrió y comprobó que lo que le había contado la otra chica era real. Los muertos no le hacían ni caso, ni a el ni a la medico. Lo había logrado, había logrado salirse con la suya, en ese momento recordó a la niña que seguía encerrada en la habitación de arriba, aunque ya no le importaba, tenía todo lo que quería, invisibilidad con los muertos y un medico particular. Además había hecho lo que mas le gustaba, había matado a dos personas vaciándoles el cargador encima.

Capitulo 154: Fuego Cruzado, part 3


Port Aventura era una ruina. Allí no había ni rastro de los compañeros que habían ido a buscar. Eva y Félix estaban decepcionados, no habían logrado nada. Al no ver a nadie conocido allí decidieron regresar a la prisión. Eran solo dos y debían al menos reorganizarse para seguir buscando en otro lugar. Félix había puesto rumbo hacia Alcoy tomando carreteras secundarias, tardarían al menos unas cinco o seis horas en llegar a la prisión, quizás mas. Cuando llegaran lo primero que haría seria abrazar a Sole y luego organizar un funeral en nombre de Natacha, Cayetano, Estefanía y Gloria. Aun no podía creerse lo de Natacha, y aunque Cayetano no estaba ciertamente muerto, ya no podrían recogerlo, el en esos momentos era mas una carga que otra cosa. Le dolía pensar así, pero esa era la realidad, la maldita realidad.
Mientras Félix conducía miraba de vez en cuando a Eva que permanecía dormida apoyada en el cristal del copiloto. No quería despertarla, necesitaba dormir y recuperarse de todo lo que había visto. Ella había sufrido mucho al no encontrar a los que buscaba, Félix estaba también frustrado por eso, aunque tenía por seguro que estaban vivos, no podían haber muerto, eso era impensable para el.
Nuevamente pasaron junto a Cambrils, el lugar donde habían encontrado el Ume de nuevo. Cuando llegaran a Valencia usaría las carreteras secundarias que habían tomado para llegar hasta Tarragona, Félix se los había aprendido de memoria. De repente vio como Eva se despertaba sobresaltada.
-¿Qué ha pasado?- preguntó Félix mirándola.
-Tuve una pesadilla- respondió Eva quitándose las lagrimas de los ojos.-Soñé que volvíamos y no quedaba nadie en la prisión. Entrabamos en el interior y los veíamos a todos muertos. Eran No Muertos, todos ellos, incluso Vicky. Me he sentido como si fuera un mal presentimiento-
Félix hizo una mueca y miró a Eva.-Estarán bien, ya veras cuando lleguemos. Lo que mas mal me sabe es tener que darles la noticia de que hemos perdido a Natacha y los demás. Sobre todo a Sole, eran muy amigas y estaban muy unidas después de lo que ocurrió en aquella granja-
-Si, lo de la granja tuvo que ser terrible- respondió Eva.
-Lo fue. La peor parte se la llevaron las chicas- dijo Félix recordando los días que pasaron allí viendo como arrastraban a las chicas al interior de las tiendas de lona mientras escuchaban las risas de los soldados. Aquello sumado a los gritos de las chicas era algo difícil de olvidar.
-Anochecerá en unas cinco horas- dijo Eva.-Quizás deberíamos parar para descansar antes de seguir, necesitas dormir-
Félix negó con la cabeza.-Puedo aguantar. Ya dormiré cuando lleguemos y abrace a Sole-
*****
Ray estaba en la orilla de la playa esperando a los otros. Estaba pensando en asumir el papel de líder de aquel grupo por que el que era el líder, a este le faltaba madera para ello. Era demasiado joven como para actuar como un líder, sin embargo el si tenía lo que un líder necesita. Sangre fría y decisión. El era el más indicado para dirigir ese grupo y no ese chico. Era algo que había visto cuando el ataque de los chinos. Si por el hubiese sido los chinos se habrían ido de rositas, el no actuaba como un líder y no merecía tal puesto, lo que mas le molestaba es que Abel y Vanesa lo respetaban ¿Qué pasaba entonces con el? El había sido el líder del equipo de incursión del nido 81, el era quien impartía las ordenes en cada misión, además, sin el no habrían logrado salir con vida de Port Aventura. Sin el estarían todos muertos, el era el líder adecuado para aquel grupo, si Vanesa y Abel no querían irse, el tomaría los mandos de aquel grupo. En su cabeza comenzaba a formarse el plan que iba a llevar a cabo para hacer lo que tenía que hacer.

Vanesa y Andrea estaban tumbadas en la cubierta tomando el sol. Vanesa se sintió mal en ese momento por estar así mientras otros se estaban jugando la vida en tierra por llevar combustible al barco, pero después se dio cuenta que necesitaban algo de tranquilidad. Nadie se lo echaría en cara después, eso era un derecho que se habían ganado después de pasar tantas cosas. Además ¿Qué otra cosa podían hacer?.
-¿Crees que algún día dejaremos atrás todo esto?- preguntó Vanesa.
-El mundo ha recibido un mazazo muy grande y la humanidad casi que se ha extinguido, pasaran miles de años para que todo vuelva a ser como antes- respondió Andrea.
-Eso ya me lo imaginaba…-
En ese momento escucharon la voz de Héctor, este salió de dentro de las cabinas con el teléfono vía satélite en las manos, Héctor estaba sonriendo. –Vanesa, creo que esta arreglado-
-¿En serio?- preguntó Vanesa poniéndose de pie, seguidamente se acercó a Héctor.
Héctor se quedó impresionado con la figura esbelta de aquella chica y cuando esta se acercó solo portando los pantalones y el sujetador, el no pudo evitar sonrojarse y apartar la vista de sus pechos.
-¿Cómo lo has hecho?- preguntó Vanesa.
-Había algunas partes sueltas, tuve que volver a engancharlas. Luego lo cerré y encendí y logre captar algunas voces- dijo Héctor con una sonrisa. Estaba orgulloso de haber logrado arreglar ese teléfono.
-Gracias, eres un genio- dijo Vanesa abrazando a Héctor. Enseguida Vanesa comenzó a probar el teléfono, estaba viendo el último número marcado. Este era el de Silverio.-¿Cómo era la voz que escuchaste?-
-Parecía la de un chico latino, al menos así lo parecía su acento- respondió Héctor.
-Debía ser Silverio, un amigo brasileño, no me cabe duda. Debe estar vivo-
-Tambien se escuchaba de fondo el sonido de las aspas de un helicóptero-
Esa revelación de Héctor disipaba cualquier duda que Vanesa pudiera tener. Definitivamente la persona a la que había escuchado Héctor era Silverio. Estaba vivo, pero…¿Dónde?.

Al mismo tiempo en Madrid…
Enfrente edificio de oficinas…

Silverio estaba observando al chico del andamio que estaba con la mirada clavada en el super puma que estaba pilotando. Bianca estaba detrás de el y le estaba diciendo algo del teléfono vía satélite. El número que aparecía en este era el de Vanesa, pero se escuchaba la voz de un chico que no hacía mas que preguntar quien era antes de que la comunicación se cortase. Sin embargo Silverio estaba observando a ese chico. El no lo conocía, no parecía ser uno de los hombres del francés y por su puesto no era de su grupo. ¿Entonces quien era? ¿De quien se trataba?. En ese momento vio como los hombres de Beltran comenzaban a disparar y el chico presa de la desesperación soltaba el andamio precipitándose hacia abajo. Antes de tocar el suelo, el chico saltó y al tocar el suelo rodó sobre si mismo para ponerse a cubierto a continuación mientras los hombres de Beltran disparaban sin cesar.
-No lograra escapar- pensó Silverio.
Silverio volvió a coger altura, estaba volando entre los edificios y eso era un suicidio. Mientras volvían a coger altura se fijo en como el chico hacía autenticas maniobras para evitar los disparos, salía de su cobertura a la vez que evitaba los disparos, finalmente este acabó desapareciendo detrás de una esquina y se perdía de vista de los hombres de Beltran. Silverio se alegró de que aquel chico fuese quien fuese les diese esquinazo a esos desgraciados.
******
El plan de Abel era muy sencillo, mientras Luci y el iban hacia la tienda, Cesar y yo seriamos el cebo. Atraeríamos a los infectados desde lo alto del tejado de una de las casas. Mientras ellos trataban inútilmente de alcanzarnos, nosotros abatiríamos a los que pudiésemos mientras ellos dos iban calle abajo y abrían la tienda. La parte más peligrosa la harían ellos, aunque Cesar y yo corríamos el peligro de quedar atrapados. Además, no llevábamos silenciadores y los disparos atraerían a más, así que Luci y Abel debían ser rápidos.
Siguiendo el plan, mientras Abel y Luci esperaban nuestra señal permaneciendo escondidos. Cesar y yo saltamos el muro de una propiedad y cruzamos el jardín hasta la entrada de la vivienda, donde abrimos la puerta rápidamente, por suerte la casa estaba vacía. Subimos corriendo los escalones y llegamos a una de las habitaciones que daba a la calle llena de No Muertos. Nos deslizamos por la ventana y comenzamos a caminar por el tejado con cuidado, un solo resbalón nos haría caer a la calle condenándonos a una muerte segura y lenta a manos de toda aquella multitud de indeseables.
-Bueno, hora de empezar el baile. Esperemos que haya algo en la tienda y no tengamos que hacer esto para nada- dijo Cesar.
En ese momento los dos comenzamos a gritar atrayendo la atención de los infectados de la calle. La reacción de estos fue como esperábamos. Los No Muertos comenzaron a acercarse a la pared y a arañar el muro mientras gemían mirándonos. Cada vez se estaban acercando mas mientras la calle iba despejándose, en el momento que todos tuvieran la atención fijada en nosotros, Abel y Luci empezarían su parte del plan. Para llamar la atención de los que había junto a la tienda comencé a disparar al aire mientras gritaba. Estos no tardaron en comenzar a caminar con paso lento hacia donde se concentraban los demás. Pronto teníamos al centenar de infectados gimiendo debajo de nosotros mientras inútilmente trataban de atraparnos.
Cesar miró a las otras calles y vio como otros No Muertos procedentes de otras calles se ponían en camino hacia nosotros.-Nos van a cortar todas las vías de escape-
Cesar en ese momento comenzó a disparar, estaba volando cabezas sin parar, yo también comencé a disparar y vi como se iba formando una pila de cadáveres a los pies del muro.

Cuando todos los infectados se habían concentrado en el muro. Abel y Luci salieron de su escondite. Comenzaron a correr calle abajo rápidamente, como tenían el camino libre no tardaron en llegar a la puerta de la tienda. Nada mas llegar, Luci disparó contra el cerrojo de la puerta y seguidamente abrió la verja. Había varios muebles delante de la puerta al otro lado. Ahí es donde entraba Abel, su gran tamaño hacia notable su fuerza, así que sin pensárselo se lanzó contra la puerta con el hombro por delante. Los cristales se rompieron y le proporcionaron algunos costes, pero eso no detuvo a Abel, el cual siguió propinando patadas a los muebles que bloqueaban el paso.

El ruido que estaba produciendo Abel hacía que algunos infectados perdieran el interés en nosotros y trataran de ir a por ellos, pero en el plan ya habíamos contado con eso, así que a esos eran los primeros a los que abatíamos para evitar que se fueran a por ellos.
-Cesar, controla a esos del muro. Yo me ocupo de los que tratan de ir a por nuestros mensajeros- dije yo mientras recorría el tejado para disparar desde la otra punta.
Desde mi posición vi los jardines de otras casas, algunos infectados estaban allí excitados por el ruido, aunque estos no podrían salir, estaban encerrados. Podrían salir por la puerta del jardín, pero eran demasiado estúpidos y estaban demasiado centrados en mí y en el ruido que jamás encontrarían la salida. Disparé a cuatro que iban hacia la tienda y enseguida me fije en los que tenía debajo. Derribe a dos y miré a Cesar, el seguía disparando también, aunque había diezmado a los de su parte, ahora estaba disparando a los de la otra calle. Esos eran los que habían sido atraídos desde otras calles. Cesar dejó de disparar para cambiar el cargador, eso hizo que la zona se llenara nuevamente.
-Estos cabrones no dejan de venir- dijo Cesar  al vez que volvía a abrir fuego.
Yo me estaba agobiando, miré hacia la tienda y vi a Abel todavía dando golpes en la puerta. Luci lo estaba cubriendo, vi como esta le cortaba la cabeza a un infectado que había llegado por la calle que tenían a su derecha. Entonces caí en la cuenta de que era muy probable que por aquellas calles vinieran muchos más. Si no se daban prisa se quedarían atrapados allí. Quería poder cubrirles allí, pero eso seria dejar a Cesar con un gran trabajo en nuestra zona. Nuevamente volví a disparar a un pequeño grupo que ponía rumbo hacia Luci y Abel.

Abel lo estaba consiguiendo, estaba logrando abrir la puerta con sus continuas embestidas. Por fin logró abrirla un poco, un hueco lo bastante grande para que Luci pudiera pasar.
-Te toca. Coge todo lo que puedas y salgamos de aquí. Yo te cubro a partir de ahora-
Luci hizo caso de Abel y rápidamente se deslizó por aquel hueco mientras tenía la katana preparada para repeler cualquier ataque, pero no vino ningún ataque, aunque si el olor a muerte, apoyado en una pared estaba el cuerpo sin vida de un hombre, había un charco de sangre debajo de sus muñecas. En una mano aun llevaba el cuchillo con el que se había cortado las venas. Luci no podía darle más importancia, miró hacia los estantes y allí vio lo que andaban buscando. Habían tenido suerte, Luci cogió dos garrafas y rápidamente se encontró con Abel en el exterior.
-Has sido rápida- dijo al tiempo que disparaba contra un infectado que se había acercado mucho.-Muy bien entonces, salgamos de aquí perdiendo el culo-
Luci se fijó en ese momento en el vehículo que había junto a la tienda. Corrió hacia la puerta y se lanzó al interior. Las llaves estaban puestas y las giró, con tanta suerte que el motor del vehículo rugió.
-Vamos ¡¡¡Sube Hulk!!!- gritó Luci desde dentro.
-Arranca- ordenó Abel mientras saltaba a la parte trasera.
Luci pisó el acelerador y comenzó a conducir marcha atrás calle arriba mientras Abel se encargaba de derribar a los que se cruzaban.

Desde mi posición vi venir el vehículo y pude intuir cual era el plan de Luci.-Jodida loca- pensé para mi, pero era realmente lo más seguro y rápido en esos momentos, me giré hacia Cesar.-Prepárate para saltar-
El vehículo acabó aparcado junto al muro, habían pisado algunos cadáveres, pero no importaba. Cesar y yo no nos lo pensamos y saltamos mientras los infectados trataban de abordarnos. Uno de ellos estuvo apunto de cogerme, pero Abel le asestó una patada en la cabeza y acabo derribándolo. Enseguida, Luci arrancó y el vehículo salió a toda velocidad de allí.

Capitulo 154: Fuego Cruzado, part 2


Estábamos pasando por delante de L´albufera. Yo estaba observándola desde la cubierta del barco junto a Luci cuando de repente el yate se fue parando poco a poco hasta que se quedó parado por completo. En ese mismo momento apareció Tristán por la cubierta y me miró con expresión de “ya te lo dije”. Enseguida supe que se refería a que el combustible se nos había acabado y que en ese momento no teníamos ni gota. Los demás se preguntaban que podíamos hacer, entonces escuché a Abel decir algo.
-¿Qué es aquello de allí?-
Cesar y yo nos acercamos a el y observamos lo que estaba señalando. Desde allí veíamos varias casas de dos o tres plantas como mucho que estaban protegidos por muros.
-Tiene toda la pinta de ser una urbanización- dije con un suspiro.
-Muy bien. Pues en una urbanización debe haber vehículos ¿No?-preguntó Abel
-Si, se supone- contesté.
Diez minutos después tiramos el bote salvavidas hinchable al mar, seguidamente Luci, Cesar, Abel y yo nos subimos, también Ray decidió acompañarnos para esperar nuestro regreso en la orilla de la playa. Poco después comenzamos a remar hacia la urbanización, cuando llegamos a la orilla nos bajamos y Ray comenzó a dar un discurso.-Os esperare aquí. No tardéis demasiado-
Enseguida comenzamos a correr los cuatro hacia la urbanización. Se trataba de la urbanización Faro Mediterráneo, nada mas llegar vimos lo que tan acostumbrados estábamos. La destrucción tras el avance de los No Muertos. Había varios huesos por el suelo y en alguna esquina podía verse todavía un esqueleto completo. Abel iba en el medio del grupo cargando con la garrafa que íbamos a llenar de combustible hasta arriba. Eso si es que lo encontrábamos.

Héctor estaba abriendo el teléfono vía satélite para ver si podía arreglarlo. Vanesa estaba junto a el por si la necesitaba. Para Héctor Vanesa era una chica muy guapa y casa palabra suya la escuchaba con mucha atención, se atrevía a decir que empezaba a gustarle. Aunque tenía entendido que ella era novia de Ray, aunque no los había visto mucho juntos desde que habían huido de Port Aventura. Sentía ganas de preguntarle que había sido de su relación con Ray. Aunque el tampoco estaba muy seguro de empezar una relación con alguien debido a que en cualquier momento uno de ellos podía morir.
-¿Cómo va el asunto del teléfono?-dijo Andrea entrando en ese momento por la puerta, esta solo llevaba el sujetador puesto. Se notaba que había estado tomando el sol en cubierta.
-Tirando, lo hemos abierto, pero hasta tener material para manipularlo no podemos ponernos a toquetearlo mucho, imagínate que metemos la pata y lo jodemos- respondió Vanesa.
-¿Quieres salir fuera a tomar el sol?-preguntó Andrea.
Vanesa dudó por unos momentos y luego miró a Héctor.-Si no me necesitas…-
-Puedes salir a tomar el sol o lo que quieras, yo me las apaño solo aquí-
Vanesa se puso en pie y salió con Andrea a la cubierta para tomar el sol mientras Héctor se quedaba a solas mirando el teléfono. Podía escuchar hablar a Tristán y a David en la cabina del timón, el medico estaba enseñando a David a llevar los mandos. Allí cada uno estaba teniendo un papel, estaba el equipo A que eran aquellos que se estaban jugando el culo ahí fuera buscando combustible para el barco. El sin embargo se sentía como un peso muerto, alguien que no puede hacer mucho más aparte de quedarse sentado arreglando cosas o al tanto de la radio como había estado en la prisión. Se sentía algo desplazado. Todos los demás estaban haciendo algo importante y el estaba trabajando con un puto teléfono que no les serviría de mucho aunque lo arreglara. En ocasiones sentía ganas de ponerse de pie y gritar que el también era útil y que sabía disparar, que no era un don nadie y que tenía la mismo valía en tierra ayudando a los demás que había tenido en Port Aventura cuando el los había salvado. Parecía que no lo tenían en cuenta a la hora de tomar decisiones importantes y eso lo estresaba. Héctor se dio una palmada en la frente para centrarse en lo que estaba haciendo. No podía comerse la cabeza con esos pensamientos que estaba teniendo. Se estaba dejando llevar por ideas que en ningún momento le habían expresado sus compañeros, pero el hecho de que no lo hubiesen elegido para ir a buscar el combustible lo hacia sentirse como un inútil. El había aprendido a disparar y tenía la suficiente mentalidad para proteger su vida si hacía falta. Miró por la ventana y miró hacia donde habían partido los demás, vio la orilla de la playa y también el bote salvavidas, con alguien vigilando en el, alguien que por las ropas parecía ser Ray. De los demás no había ni rastro, entonces tuvo el presentimiento de que podía pasar algo malo.

David atendía a Tristán en todo lo que le estaba explicando sobre el manejo del yate. Había aceptado a aprender tras darse cuenta de que eso podría servirle en un futuro. Si se daba el caso podrían necesitar un barco mas adelante o para turnarse en largas travesías en las que no podían detenerse. Tristán se expresaba muy bien y David lo estaba entendiendo todo. Lo cierto era que siempre había querido aprender a manejar un barco. Recordó la vez que salió a alta mar para buscar el carguero que al final resultó ser el barco de los Rusos. Aquella vez fue Jorge quien se encargó de manejar el barco de vela con el que había llegado Almudena, pero Jorge había resultado ser un cabrón traidor que por el podía pudrirse en el infierno. David había pensado en que quizás querían meter a todos en el barco y salir de allí, alta mar era el lugar mas seguro. Aunque eran muchos los que allí había, entre todos eran unas casi treinta personas. Entonces pensó algo que le encogió el corazón. ¿Y si querían dejar tirados a algunos? El seria incapaz de algo así.

Las calles de la urbanización estaban llenas de coches abandonados y algún que otro No Muerto del que nos ocultábamos mientras Abel trataba de ver si los depósitos de los coches que encontrábamos tenían algo de combustible. Este introducía un trozo de manguera y luego aspiraba para hacer salir la gasolina, pero no salía ni gota.
-¡¡¡¡Joder que mierda!!!!- exclamó el grandullón.
Habíamos probado en tres coches y no habíamos encontrado nada, además nos estábamos adentrando demasiado en aquella urbanización que no conocíamos. Podía ser un callejón sin salida. Abel me miró y me hizo un gesto para avanzar, pero teníamos delante una ambulancia empotrada en un muro, junto a esta había una No Muerta que en vida había sido una anciana de unos setenta años, en esos momentos presentaba un color de piel grisáceo y amarillento, solo con verla me imaginaba que el tacto de su piel debía ser algo así como una cesta de paja, su cabello estaba sucio y manchado de sangre, aunque se veían trazos de cabello blanco entre tanta suciedad. Un poco más allá de la anciana se podían ver a otros de diferentes edades. Eran al menos una docena. Miré al grandullón y le hice un gesto de negación, no me convencía mucho lo de abrirnos paso por allí. Entonces, sin mediar palabra, Luci se puso en pie y avanzó rápidamente hacia la anciana, con un movimiento rápido le cortó la cabeza, después poco a poco se fue deshaciendo de la docena de infectados que teníamos por delante.
Cesar la observaba con la boca abierta a la vez que esta nos miraba con una mirada desafiante.
-A veces da miedo, de verdad- dijo Cesar.
Al verla acabar con los No Muertos me di cuenta de que lo hacía con rabia. Algo que antes no había visto en ella. Había acabado con aquellos seres enseguida, me imaginaba que mientras los mataba pensaba en Iván. Iba cargada de odio.
Cesar, Abel y yo salimos de detrás del vehículo y comenzamos a seguirla por la calle. Abel mientras, comprobaba si la ambulancia llevaba algo de combustible, pero no había nada. Estábamos empezando a frustrarnos al no encontrar nada, mientras caminábamos escuchamos los gemidos de los No Muertos, Luci que iba la primera se paró rápidamente y se ocultó en una esquina mientras nos hacía un gesto con la mano para que nos paráramos, luego se acercó a nosotros.
-En esa calle debe haber cien de ellos. Están todos parados, es una calle que va en pendiente hacia abajo- Luci nos miró uno por uno.-El caso es que al otro lado de la calle hay una casa donde venden gasolina en garrafas. La he podido ver-
-Pero verla no significa que quede algo, podrían haberla saqueado-
Luci negó con la cabeza.-Hay más, la verja de la tienda esta echada y se ve a través de los cristales que hay algo bloqueando la puerta desde dentro, justo allí hay unos cuantos rodeando la casa esa y golpeándola-
-Eso puede significar que hay alguien allí dentro- respondió Abel.
-O lo había- dijo Cesar.
-Mas bien creo que pasó lo siguiente. El dueño se atrincheró allí dentro para evitar saqueos, además, en la puerta hay un vehículo con el mismo logo de empresa que hay en la tienda-
-Entonces quizás encontremos mas de lo que vinimos a buscar- dijo Cesar- El caso es que hay que hacer que abandonen esa calle para tener vía libre-
-Pues yo tengo una idea al respecto- dijo Abel.
Abel comenzó a explicar su plan, era algo complicado, pero podía salir bien.