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jueves, 27 de diciembre de 2012

Capitulo 180: Todo está perdido, part 4




Luci, Hanzo y Jorge habían llegado a un callejón sin salida, el pasillo no tardó en llenarse de gemidos de los infectados que se les estaban acercando. Sin embargo no había ni rastro de los soldados de Roache que los perseguían. Al final del pasillo había un ascensor que permanecía cerrado. Luci se lanzó contra la puerta y trató de abrirla, había llegado el momento de salir de allí. Ya apenas se escuchaban disparos, eso solo podía significar que una vez más los muertos habían ganado la batalla y los vivos nuevamente habían sucumbido.
-Tenemos que salir de aquí antes de que los infectados nos alcancen- decía Luci mientras le propinaba patadas a la puerta de metal del ascensor.
-Así no lograras gran cosa- Hanzo la hizo a un lado y comenzó a trastear con el panel de control que había al lado del ascensor.-Hay que ser más preciso-
-Pues será mejor que te des prisa con eso mr. Precisión- bromeó Jorge al tiempo que se daba la vuelta para recibir a los No Muertos que ya estaban frente a ellos al final del pasillo.
Hanzo seguía manipulando el cableado, no había luz, pero aun podría abrir las puertas si se lo proponía, solo necesitaba tiempo, y eso era algo que no les sobraba, más bien era algo que se les estaba acabando.
El grupo de No Muertos comenzó a avanzar por el pasillo hacia ellos, justo en ese momento una ráfaga de balas los tumbó a todos ante la mirada atónita de Jorge, Hanzo y Luci.

Eva y yo habíamos llegado a la entrada del aeropuerto. Allí no había nadie salvo cadáveres despedazados que aun se movían y cadáveres a los que habían abatido de un tiro en la cabeza, era fácil diferenciar los infectados de los soldados recientemente asesinados. Estos vestían diferentes indumentarias, unos llevaban el uniforme del ejercito español y los otros los del ejercito francés. Aquello había sido una batalla sin tregua, pero allí no se veía a nadie de ninguno de los dos bandos y los infectados estaban muy desperdigados, no reparaban en nuestra presencia. De repente a nuestras espaldas escuchamos un ruido, Eva y yo nos giramos rápidamente dispuestos a disparar, entonces nos encontramos cara a cara con los demás, los que pensaba que había perdido.
-¿Cómo llegasteis hasta aquí?- pregunté sorprendido mirando a Abel.
-Llegamos a través de los túneles de metro. ¿Dónde esta el puto helicóptero?- preguntó Abel.
-Debe estar en alguna parte de la pista de aterrizaje. Ahí hay muchos hangares, si Silverio no quería que los descubrieran, es obvio que estén ocultos en alguno de ellos. Venga vamos- comencé a decir.
Todos comenzamos a caminar en dirección a la pista de aterrizaje y fue cuando me fijé en la tristeza de Sandra y la falta de su perro. Eso me hacía pensar que lo había perdido en algún momento, pero no le pregunte nada. Cuando estábamos apunto de salir me fije en los cristales que daban a la pista de aterrizaje, estaban rotos y en el exterior se veían siluetas tambaleantes que caminaban sin rumbo. Comencé a dar ordenes y todos comenzamos a correr hacia fuera, cuando estábamos apunto de salir, una lluvia de balas nos cortó el camino y nos obligó a ocultarnos.
-¿Qué esta pasando ahora?- preguntó David sorprendido.
-Nos disparan desde allí arriba- dije señalando en la dirección que había visto impactar las balas. Teníamos a alguien apuntándonos.-Escuchad, vosotros seguid, yo me ocupo de ellos. Así que venga- les apremié.
-¿Qué harás tu?- preguntó Eva agarrándome del brazo.
-Alguien tiene que quedarse para cubriros. Tranquila, no voy a morir aquí, pero prefiero que os adelantéis, os alcanzaré más tarde. Siempre lo hago- en ese momento miré a Abel y ambos asentimos con la cabeza, seguidamente este agarró a Eva y la elevó en el aire para llevársela mientras yo les cubría disparando al francotirador. Era muy posible que no saliera vivo de allí. Lo que le había dicho a Eva en ese momento fue la mayor mentira que salió de mi boca.

Tras los cuerpos caídos de los infectados apareció Daniela empuñando uno de los fusiles. Esta había disparado a bocajarro, los demás habían tenido suerte de que ninguna de las balas les acertara de lleno. Jorge se acercó rápidamente a ella y acabo fundiéndose en un beso, luego la miró mientras le acariciaba la mejilla.
-Me has dado un susto de muerte Baby. No vuelvas a hacer eso nunca. Te quiero y tal, pero lo del rescate en caballo blanco déjamelo a mí-
-¿Qué coño haces aquí?- preguntó Luci acercándose a ellos.
-La pista de aterrizaje esta llena de caminantes y Silverio esta preparado para despegar. Tenemos que irnos ya- contestó Daniela volviendo por el pasillo que había venido.
-¿Y los tipos amigables?- preguntó Jorge refiriéndose a los hombres de Roache y a los de Beltrán.
-No lo se. Andan también desperdigados por ahí. No tengo ni idea de donde carajos están, pero ya no queda tiempo para nada, es ahora o nunca-
Los cuatro comenzaron a correr. No tardaron en escuchar disparos que venían del hall principal, el disparo simultaneo de dos armas revelaba que era un fuego cruzado entre dos personas, pero no podían darle importancia, perfectamente podrían ser ambos bandos enfrentándose de nuevo. No podían pararse a averiguarlo.
Los cuatro llegaron hasta la terminal y fue entonces cuando se encontraron con el grupo de Abel, todos corrían hacia la pista de aterrizaje. Nadie dijo nada, simplemente ambos grupos se juntaron y todos juntos siguieron corriendo hasta que cruzaron los cristales rotos. Una vez fuera en la pista de aterrizaje comenzaron a disparar contra los No Muertos que trataban de cogerles cuando pasaban por su lado.
-Es aquel hangar de allí- gritó Luci señalando el hangar donde estaba el helicóptero.

-Venga, ya se acabó el tiempo. Nos vamos ahora mismo- dijo Silverio justo después de comenzar a hacer girar las aspas del helicóptero mientras Bianca abría el techo del hangar para que el helicóptero pudiera despegar.
Los científicos no se lo pensaron dos veces y comenzaron a subir uno detrás de otro para tomar asiento en el interior del super puma. Abigail se apresuró a coger las ampollas de la vacuna, se dio tanta prisa que una de ellas cayó al suelo y rodó hasta los pies de Vicky.
Alicia permanecía junto a la pequeña en un rincón del hangar mientras las aspas creaban un viento atroz allí dentro. Vio como Bianca le gritaba algo desde la puerta corrediza del helicóptero, no entendía lo que decía, pero se imaginaba que le estaba diciendo que se acercara para marcharse, pero Alicia no podía hacer eso, tenía que esperar a los demás. Repentinamente Silverio hizo un gesto con la mano y comenzó a ponerse los cascos, fue entonces cuando la puerta del helicóptero se abrió de nuevo y Vanesa salió de un salto. Esta corrió hacia ella y comenzó a gritarle.
-Tenemos que salir de aquí. No nos queda tiempo-
-No pienso irme de aquí sin los demás- dijo Alicia levantando la voz. –No podría vivir conmigo misma si  me voy sin ellos-
-Alicia, quedarse no es una opción… ya no. La pista de aterrizaje esta llena de infectados, acabaran entrando aquí. Tenemos que irnos ahora mismo- dijo Vanesa tirando de Alicia y de Vicky, pero la pequeña se soltó rápidamente.
-No me voy sin mi papa-
Vanesa miró a ambos lados y con un gesto comenzó a pedirle a Silverio que esperara, pero este lejos de escucharla comenzó a levantar el vuelo. La decisión estaba tomada, no podía quedarse allí más tiempo. El helicóptero estaba ocupado ya por el, por Bianca y por los tres científicos.
Silverio se sentía culpable por dejar tirados a las personas que habían confiado en el, pero ya no le quedaban más opciones, se lamentaría toda la vida por ello, pero tenía que largarse de allí, quizás podría volver a por ellos en otro momento. Lo intentaría al menos.
-¡¡¡Silverio!!!- gritó Vanesa haciendo aspavientos con las manos. –No nos dejes…¡¡¡¡Silverio!!!!-

Desde mi posición escuché como el francotirador se quedaba sin munición. Ocasión que aproveché para apuntar hacia el y disparar. Logré acertarle en la cabeza, este se derrumbó y seguidamente salí corriendo. No tenía nada personal contra aquel chico, pero el estaba intentando matarme y yo me había defendido. Con el tiro en la cabeza había conseguido dos cosas y a decir verdad, de algún modo le había hecho un favor, ni había sufrido ni se reanimaría. No había ya tiempo para pensar en eso, lo importante era salir de allí de una condenada vez. Atravesé los cristales rotos y comencé a correr por la pista. El sol de la tarde calentaba con fuerza y me cegaba, pero a unos metros de mi veía las siluetas de los demás corriendo hacia un hangar, aceleré el paso y los alcancé. Justo en ese momento vimos como el helicóptero surgía del hangar y comenzaba a elevarse en el cielo.
-¡¡¡Eh!!! Estamos aquí, ¡¡¡Estamos aquí!!!- comencé a gritar mientras movía los brazos frenéticamente.
Mientras hacía eso vi como la mayor cantidad de infectados se centraba en nosotros y comenzaban a caminar hacia nosotros. Entonces como si de un milagro se tratara, el helicóptero comenzó a descender, nos había visto y volvía a por nosotros. Lo habíamos conseguido.
Fue en ese preciso momento cuando un cohete cruzó el cielo e impactó contra el helicóptero, este comenzó a dar vueltas mientras era envuelto por las llamas, finalmente pasó sobre nosotros y acabó estrellándose contra la pista de aterrizaje. La honda expansiva nos hizo caer. Cuando me puse en pie no pude evitar gritar de frustración. Tampoco pude contener las lágrimas al pensar que mi pequeña iba ahí.
Todos estábamos hundidos por lo que acabábamos de presenciar. Todo estaba perdido y nosotros también. Los No Muertos comenzaron a rodearnos. Con una mueca de disgusto miré a los demás y comencé a gritar.
-¡¡¡Corred!!! Todo lo que podáis ¡¡¡Corred!!!-
Todos comenzamos a huir mientras por el rabillo del ojo vi aparecer los vehículos de los hombres de Lujan. Estaban apunto de darnos alcance. Me maldije a mi mismo por haber fallado de esa manera cuando ya casi lo habíamos conseguido. Todo estaba perdido y yo era el responsable.

CONTINUARA
FIN DE LA NOVENA PARTE DE ZOMBIES.

3 comentarios:

  1. Estoy deseando leer el siguiente capitulo:)
    Felices fiestas.

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  2. Hola Rosa, el proximo capitulo será en Febrero.
    Un saludo

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