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jueves, 20 de diciembre de 2012

Capitulo 179: Madrid, part 2



Afueras de Madrid…

Guiados por Marcus estábamos bordeando Madrid para alcanzar el aeropuerto sin problemas, pero cuando todo parecía ir bien, nos encontramos con algo con lo que no habíamos contado. Se trataba de las ruinas de un asentamiento militar, uno que ni siquiera Marcus conocía. No solo había vehículos, también había cadáveres, barricadas y No Muertos solitarios. Lo único que se nos ocurría era retroceder sobre nuestros pasos y atravesar la ciudad o seguir por allí. Yo me baje del Ume al comprobar que cualquiera de las opciones que tomáramos nos llevaría tiempo, me acerqué a Luci y comencé a hablar con ella, le pedí que se adelantara por allí y que tratara de mantener a Silverio allí mientras llegábamos. En un principio traté de que trajera a Silverio hasta nosotros, pero el se iba a negar, solo saldría del aeropuerto para marcharnos directamente, así que solo teníamos una opción.
-¿Qué quieres que le diga? Aun nos quedan horas para que se cumpla el plazo. Podemos llegar-
-No es tan fácil, debo garantizar la seguridad de los demás y no quiero adentrarme en la ciudad para encontrarnos con todo un hervidero de No Muertos. No sería sensato, lo suyo sería avanzar por aquí a pie o con los vehículos, lo que de un modo u otro nos llevaría un buen rato. Necesito que te adelantes nuevamente y les pongas en sobre aviso-
-Muy bien. ¿Algo más?-
Yo me di la vuelta y llamé a Alicia y a Vicky. Cuando Alicia y la pequeña se acercaron les dije que se fueran con Luci en el kuad. Ambas se me quedaron mirando y comencé a explicarles el porque de aquella decisión con la que Luci aunque estupefacta, estaba de acuerdo.
-Hagamos lo que hagamos será peligroso. Quiero que vayáis con Luci y nos esperéis en el aeropuerto. Nosotros iremos enseguida-
-Como en los barcos… mujeres y niños primero- dijo Luci con ironía mostrando una sonrisa.-
-Papa… no me quiero ir. No quiero quedarme sola- dijo Vicky con lagrimas en los ojos a la vez que daba saltitos para mostrar su desconformidad con mi decisión.
-No estarás sola. Y papa y los demás irán pronto. Solo quiero que estéis a salvo, cuando estés allí veras un helicóptero y pronto volaras en el, pero ahora debéis adelantaros. Te prometo que pronto estaremos allí- seguidamente la besé en la frente. Luego miré a Luci.-Cuida de ellas. ¿Vale?-
-Tranquilo, las protegeré con mi vida. Eso si, no tardéis- fue en ese momento cuando la mirada de Luci se clavó en mi y me di cuenta que sabía el porque había mandado a Alicia con el bebé y la niña.
Obviamente las mandaba para que ellas al menos tuviesen una oportunidad si el helicóptero despegaba sin nosotros. Sabía que si eso pasaba, Luci cuidaría de ellas muy bien, quizás mejor que yo. Cuando volví al interior del Ume y vi como el kuad se alejaba, me dejé caer sobre el volante ante la mirada de Eva.
-Empiezas a tener dudas de que vayamos a conseguirlo, por eso has mandado a Alicia y a los niños, porque sabes que puede que no lleguemos a tiempo. Quieres que tengan una oportunidad-
-Te diste cuenta ¿Eh?- pregunté con una sonrisa.
-No fui la única. Todos los que estamos aquí nos hemos dado cuenta. El capitán es el ultimo en abandonar el barco, pero ten fe, porque lo lograremos- respondió Eva.- Nadie a protestado, todos están de acuerdo contigo y la decisión que has tomado, todos te apoyábamos cuando tuviste la discusión con David y todos te seguirán apoyando tomes la decisión que tomes. Todos estamos aquí gracias a ti y algún día te devolveremos el favor. Gracias-
Eva y yo nos quedamos mirándonos y entonces nos acercamos el uno al otro y nos besamos en la parte delantera del Ume. En esos momentos sentí que las cosas debían ir bien, que debíamos llegar al final y salir de allí aunque el helicóptero despegara sin nosotros. Si se iban antes que nosotros, haría lo que fuese por alcanzarles cuanto antes.
*****
Lujan y sus hombres habían comenzado su camino hacia Madrid, los edificios estaban ya a la vista y poco a poco la hora crucial se estaba acercando. Los pensamientos de Lujan en esos momentos eran de ambición, había muchas cosas que quería hacer y una de ellas era acabar con el líder de aquel grupo. Se había obsesionado con ellos hasta el punto de soñar con ellos. También había tenido sueños donde veía una explosión nuclear en Madrid, pero no hacía caso de ellos, tan solo eran suelos. Pasase lo que pasase ese día, muchas cosas iban a cambiar.
-¡¡¡Lujan!!!- el grito de uno de sus hombres lo sacó de sus pensamientos.
-¿Qué ocurre?- preguntó Lujan mirando hacia atrás para mirar al que había gritado. Entonces el que lo había llamado comenzó a señalar por la ventana del vehículo.
Lujan miró hacia donde aquel tipo señalaba y vio como un autobús y un Ume se ponían en marcha. Eran ellos, el maldito grupo, en ese momento sintió un fuerte deseo de atacar, un deseo que no pudo evitar. Lujan cogió la radio y comenzó a comunicarse con los otros vehículos que iban detrás del suyo formando un convoy de seis vehículos.
-Todo el mundo a las armas. Olvidad lo que dije antes. Acabaremos con ellos ahora mismo-
Entonces el convoy comenzó a acelerar para dar alcancé al grupo. Parecía que no les habían visto todavía, por lo tanto iba a ser tremendamente divertido. Algunos de los hombres de Lujan comenzaron a salir por la parte superior de los vehículos, aquello iba a ser como un abordaje.

Estábamos conduciendo nuevamente hasta la A-42 para adentrarnos en la ciudad. Mi plan era atravesarla rápidamente y así evitar a los infectados que se lanzarían sobre nosotros al ver los vehículos. Eso no nos supondría un problema, ya que contábamos con bastante armamento. Eva y yo íbamos hablando tranquilamente cuando por el retrovisor vi aparecer a un grupo de vehículos que se nos iban acercando rápidamente. Habían surgido de repente y no sabía que pretendían. Los vehículos comenzaron a ponerse a nuestro lado y cuando miré al copiloto me quedé petrificado.
-¿Qué demonios?- preguntó Eva sorprendida.
-¡¡¡¡Es Lujan!!!!- grité pisando el acelerador para adelantar a los dos vehículos que se nos habían puesto a los lados.

Abel vio también los vehículos y como varios tipos se preparaban para saltar a bordo. Esos mal nacidos los asaltarían como si fuesen piratas. Abel pisó el acelerador y el autobús comenzó a ganar velocidad mientras Gorka y Cesar comenzaban a repartir las armas. El enfrentamiento con aquel grupo iba a ser inminente. Estaba claro de que no iban a poder evitar el enfrentamiento directo. Uno de los hombres saltó hacia el autobús, pero gracias a un volantazo de Abel, este no lo alcanzó y cayó al asfalto donde fue arrollado por los vehículos que venían detrás. Incluso Abel escuchó el Crack de sus huesos a medida que las ruedas traseras le pasaban por encima. Aunque ese volantazo que había dado había permitido que los del otro lado pudieran abordar el autobús desde el lado derecho, estos treparon por la carrocería y se subieron al techo desde el cual comenzaron a disparar hacia abajo. La situación se complicaba.

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