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jueves, 13 de diciembre de 2012

Capitulo 178: Represalias, part 2



Afueras de Madrid…

Luci había logrado atravesar Madrid sirviéndose de los túneles de metro. Había tenido que dar esquinazo a varios No Muertos que se habían quedado allí abajo tras la persecución de Silverio, pero finalmente había logrado alcanzar las afueras de la ciudad y llegar hasta el lugar donde había dejado el kuad. Cuando se subió a el puso en marcha el acelerador y se fue recorriendo la A-42, era la misma autovía que habían cogido para llegar a Madrid. Por ella llegaría a Yeles más rápido, tendría que pasar cerca de varias poblaciones como Parla, pero no le importaba, en el anterior trayecto no había tenido problemas, esa vez tampoco debía tenerlo. Cuando se encontrase con los demás les explicaría lo ocurrido y sin más dilación se pondrían en marcha hacia Madrid.
Por fin podrían marcharse de allí, Luci siempre había querido salir de España de viaje, pero cuando había estallado el apocalipsis había perdido toda oportunidad. Ahora iba a hacer un viaje sin saber a donde exactamente y sin oportunidad de volver a España. Podía haber convencido a Silverio para ir hasta Yeles y recogerlos, pero el brasileño había sido claro en sus decisiones, al fin y al cabo el helicóptero era suyo y ya se había arriesgado demasiado, posiblemente ya había alguien queriéndoles dar caza, el francés por ejemplo.
Mientras viajaba por la autovía esquivando vehículos abandonados y algún que otro infectado solitario, no tardaría mucho en llegar a Yeles, una media hora a lo mucho, menos si ponía el motor al máximo, al fin y al cabo no había más vehículos transitando y por supuesto nadie iba a multarla por exceso de velocidad.
*****
Lujan hacia horas que había dejado atrás Yeles, desde que se había quedado solo allí ya no tenía motivos para seguir en aquella pequeña población. Había visto largarse a aquel grupo y el había tenido que idear un plan, quería hacerles pagar todo el mal que le habían hecho. Mientras caminaba recordó varias cosas que le habían llevado a encontrarse con ellos. Primero fue aquella conversación con el brasileño que interceptaron por casualidad y que le sirvió para idear un plan que implicara averiguar mucho se quienes eran y demás, sacar información y arrebatarles lo que pudieran, como armas y comida, decidió que Luther y Ulises le acompañaran en la infiltración. Aunque una vez integrados en el grupo las cosas se pusieron en peligro cuando Luther trató de propasarse con una de las chicas del grupo. Tras el intento de violación se llevó a Luther a una de las torretas donde discutió acaloradamente con el y finalmente lo había acabado asesinando a sangre fría, no necesitaba a un hombre como el. Justamente desde ese momento comenzaron los sabotajes. El sabía que no habían sido ni Luther ni Ulises, el tampoco, por supuesto, desde entonces decidió que quería descubrir quien había sido, algo que no tardó mucho en ocurrir cuando pasó todo lo del medico huido con los críos, fue entonces cuando descubrió que fue el quien saboteaba. Mientras perseguía al líder y al medico sabía que parte de su grupo asaltaría a los demás en las afueras, sabía que el líder acabaría con ellos tras idear un plan, ese grupo era el que usaría como peones. Ulises tenía orden de llamarles cuando el se fuera en la persecución del medico, en ese momento Ulises seria también un peón.
Con el asesinato del medico había dejado al grupo en una situación casi precaria. No tenían a nadie que pudiera curar a los heridos, finalmente los peones habían sido sacrificados y había perdido a muchos hombres en aquel momento, muchos más perdió en Yeles, perdió a Irina también, aunque con la muerte de esta se había quitado un peso de encima, ella habría querido matarle con el tiempo, Irina era una persona muy imprevisible, pero a pesar de las perdidas de su grupo, aun habían hombres a sus ordenes, un grupo que estaría en un punto especifico.
Lujan siguió caminando entre arboles y campos hasta que llegó a un conjunto de casas antiguas y abandonadas. Habían sido casas rurales hacia años y allí se habían quedado como una especie de monumento. Allí seguramente paraban yonkis a pincharse en lo que era el mundo anterior. Ahora aquel lugar era una especie de campamento, llegó hasta el y enseguida se vio sorprendido por varios hombres armados. Lujan alzó las manos y enseguida le alumbraron con unas linternas.
-Bajad las armas, es Lujan- dijo un hombre de los que le apuntaba.
Todos bajaron las armas y Lujan avanzó hacia el centro del campamento seguido por los que le habían apuntado. Una vez allí pidió agua y algo para comer, seguidamente comenzó a contar todo lo que le había pasado y a hablar de los que habían perdido.
-Aquí estáis los que considero más fuertes. Nosotros seremos los que nos pongamos en marcha a Madrid y allí les demos caza para vengar las muertes de los nuestros. Luego nos marcharemos con el helicóptero que allí les espera y con las vacunas que tienen allí. Dejaremos atrás todo esto-
Todos comenzaron a vitorear a Lujan, pero fue entonces cuando Lujan los cortó.-Una cosa más… el líder del grupo es para mi, lo quiero vivo por que quiero matarle yo.-
*****
Autovía- 42

David y yo estábamos atravesando el interior del edificio aquel en construcción. Una vez dentro pudimos darnos cuenta de lo que iba a ser si el Apocalipsis no lo hubiese dejado a medio terminar. Iba a ser una fábrica de calzado deportivo. El interior estaba completamente abandonado y cerrado. Habíamos entrado por que los infectados habían logrado cruzar la valla que David y yo habíamos tenido que saltar. Ahora estos estaban tratando de entrar en el interior. Ambos nos paramos para recuperar el aliento, estábamos solos y era por lo que parecía el momento perfecto.
-Tengo que disculparme contigo por lo de esta tarde- dijo David sincerándose. Su expresión sin contar con las heridas de la cara, mostraba sinceridad.-Estaba totalmente ido y apesadumbrado con lo de la muerte de Andrea. Dije cosas que no debía, si hemos llegado hasta aquí a sido en gran parte gracias a ti. Tú nos has mantenido con vida a todos los que has podido. Si te culpé a ti por la muerte de Andrea fue por que me negaba a admitir que fue culpa mía-
-¿Tuya? ¿Por que tuya?- pregunté extrañado.
-Ella era mi chica y yo debía estar delante de ella en todo momento, protegiéndola. En vez de eso me limitaba a huir hacia delante mientras  me cubríais. El fuego lo originé yo. Yo soy el único culpable de su muerte-
-No digas eso. Yo no tendría que haberme peleado contigo, fue mencionar a Lidia y se me cruzaron los cables. Te juro que quise matarte mientras te golpeaba… de hecho soñé que lo hacía.- le respondí.
-Bueno, supongo que después de apuntarte a la cabeza y amenazarte con matarte no puedo quejarme de los sueños de los demás. Estabas en tu derecho de soñar cosas así- dijo David.
Ambos nos miramos y comenzamos a reírnos a la vez. Volvíamos a ser los mismos de siempre, y aunque estábamos en aquella situación, sentimos que era el mejor momento para la reconciliación. Entonces ambos estrechamos la mano y no puede evitar las ganas de soltar algún comentario ingenioso.- Menuda paliza nos hemos dado, nos hemos dejado guapísimos-
-Hemos sido un poco ceporros me parece a mi- respondió David.
Nuevamente escuchamos un ruido y vimos como los infectados comenzaban a entrar en el interior de la fabrica. Enseguida comenzamos a correr de nuevo hacia el exterior. Cuando llegamos nos encontramos con lo que había visto desde la carretera, se trataba ni más ni menos que de un bulldozer. Era enorme, los dos nos encaramamos a el y enseguida comenzamos a probar las palancas y botones de este. Lo que teníamos claro era que tenía el depósito lleno. Justo en ese momento vimos aparecer a la horda.
-Trata de hacerte con los mandos mientras yo disparo- le dije a David al tiempo que dejaba que tomara los mandos. Yo bajé de un salto y comencé a descargar continuas ráfagas contra los No Muertos que se acercaban.- Será mejor que pongas eso en marcha eso, porque no tardaran en rodearnos. Ya los tenemos encima-
Justamente en ese momento escuché el sonido del motor y yo me di la vuelta. De un saltó me planté encima de la cabina y David comenzó a conducirlo arrollando a todos los No Muertos mientras yo disparaba para evitar que se agarraran y comenzaran a trepar hacia mi.
-¿Esto no puede ir más deprisa?- pregunté mientras le volaba la cabeza a uno que me había agarrado de la bota.
En ese momento el bulldozer cogió más velocidad y nos lanzamos campo a través quitándonos del medio a todo infectado que se nos ponía por delante mientras ambos lanzábamos gritos de júbilo, lo habíamos logrado, al menos salir de una pieza, ahora estaban detrás de nosotros mientras regresábamos al campamento junto a los demás, una vez allí no debíamos perder tiempo. Debíamos salir a toda velocidad de allí.

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