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jueves, 13 de diciembre de 2012

Capitulo 178: Represalias, part 1



Seguía oculto detrás del armario mientras veía pasar a todo aquel inmenso rebaño. Tenía que permanecer oculto si no quería acabar muerto, pero al mismo tiempo deseaba salir corriendo y encontrarme con los demás. No escuchaba disparos, por lo tanto no estaban disparando, eso me producía ciertas ideas de lo que podría haber pasado, eran dos en concreto, que los hubiesen cogido mientras dormían y la otra era que estaban ocultos tratando de no llamar la atención. No saldrían ganadores en un enfrentamiento de ese tipo contra tal cantidad de infectados. Entonces escuché unos gemidos cerca de mi escondite y luego escuché como uno de ellos pasaba la mano arrastrándola por las puertas del armario, ese infectado venía directo a mi escondite. No podía usar mi pistola ni mi fusil, así que cogí mi cuchillo y lo preparé. Fue en ese momento cuando tuve al lado al No Muerto y cuando este me vio quiso emitir un sonido, pero yo fui más rápido y me lancé sobre el, ambos forcejeamos en el suelo de aquel salón de pega durante unos segundos que se me hicieron larguísimos, entonces clavé el cuchillo en su frente. Al alzar la cabeza vi que otro grupo se había apartado de los demás y avanzaban hacia mi posición atraídos por el ruido que había originado en el forcejeo, sin pensármelo dos veces me tiré al suelo y me puse encima al infectado al que acababa de mandar al infierno de nuevo, entonces me quedé totalmente quieto y en silencio.
Mientras permanecía quieto y en silencio, varios pies comenzaron a pasar por mi lado e incluso por encima, no sabían que estaba allí y eso me estaba librando de la muerte. Cuando el peligro de los No Muertos curiosos había pasado me quité de encima al pobre desgraciado y me arrastre por el suelo como una serpiente hasta encontrar un nuevo escondite. Estaba parado pensando en como volver al campamento cuando miré hacia la parte trasera del comercio. Aquello daba a un campo, justo en ese momento vi pasar cojeando una silueta. Justo detrás iban más No Muertos, así que esa persona que iba cojeando era ni más ni menos que eso, una persona viva.
Los infectados debían de ser miles que habían salido de alguna población cercana, estos habían avanzado por la carretera y por los campos que teníamos a ambos lados, ignoraba el motivo, pero tampoco es que quisiera averiguarlo, lo que me importaba era salir vivo de allí. Volví a mirar a la silueta que se alejaba y entonces, a pesar de la oscuridad supe quien era. Los No Muertos estaban apunto de alcanzarle. Había tenido una pesadilla donde le quitaba la vida, pero ahora mis deseos eran diferentes, no podía dejar que lo mataran. Tenía que salvarle y luego volver con los demás.

David estaba cada vez más cansado, en condiciones normales podría haber recorrido más distancia, pero entre lo poco que comíamos para racionar la comida y el dolor del tobillo le estaban agotando a gran velocidad. En la mayoría de ocasiones caía de rodillas sobre la hierba del campo que estaba atravesando. No se giraba a disparar por no excitar más a aquellos seres, solo podía hacer una cosa y esa era correr. Había pasado corriendo cerca de varios comercios, pero los No Muertos los estaban atravesando también en su avance, si se metía allí también podría ser fatal, con tantos de esos seres en un edificio, este pasaba de ser un refugio a una autentica ratonera donde las posibilidades de acabar muerto pasaban de una a mil en pocos segundos. Tuvo que descartar esa posibilidad y seguir corriendo.
David llegó hasta un conjunto de arboles y se lanzó rápidamente a su cobertura, creyendo que así lograría esquivar y perder a la horda, pero no fue así. Los No Muertos estaban completamente cegados con dar caza a David, y pese a la estupidez de estos, seguían a David sin que este pudiese hacer nada por evitarlo.
Salió de la arboleda y avanzó varios metros hasta que tropezó y cayó rodando por un terraplén. David acabó cayendo a lo que parecía un cenagal, le llevó cerca de un minuto poder ponerse en pie en condiciones, justo cuando los infectados llegaban al borde del terraplén, algunos se quedaron parados como si supieran que iban a caer. Otros sin embargo se lanzaron en plancha. David vio como varios cuerpos putrefactos comenzaban a caer al agua y estos al bracear hacían que el agua pareciera hervir.
Completamente mojado y exhausto comenzó a retroceder mientras empuñaba el arma e inútilmente abría fuego contra las cabezas de los que ya casi tenía encima. Cuando ya se iba a rendir y dejar que la muerte lo llevara, escuchó varios disparos y una silueta se lanzó sobre el y tiró con todas sus fuerzas para cargarlo sobre sus hombros.

Cargué con David después de acabar con varios de aquellos seres, a algunos no les acerté en la cabeza, no pretendía matarlos, lo único que quería era retrasar su avance. Cuando David me miró y descubrió que era yo quien lo había salvado no pudo evitar que sus ojos se humedecieran a causa de la emoción del momento.
-¿Puedes correr?- le pregunté.
David asintió y miró hacia nuestras espaldas donde el rebaño entero parecía haberse centrado en nosotros, incluso los que pasaban por la autovía habían dejado esta para adentrarse en los campos que estábamos atravesando. Teníamos que encontrar una manera de dar esquinazo a todos esos engendros. Lo malo era que íbamos en dirección contraria al campamento y con cada paso que dábamos huyendo de los infectados, nos alejábamos de el y de los demás. Ninguno de los dos sabíamos como acabaríamos esa noche. Llegamos a lo que parecía un edificio en construcción a medio terminar, parecía que iba a ser una fabrica de algo, pero el inminente apocalipsis lo había dejado así para siempre.
-No, ahí no. Si nos atrapan…-
-Tengo una idea, no te preocupes- le respondí a la vez que llegábamos a una valla con un cartel de alta tensión. Como sabía que no habría corriente, me lancé hacia la valla que anteriormente podría haber estado electrificada y comencé a pasar por encima seguido de David, al que las ganas de salir de allí le habían dado nuevas fuerzas. Una vez estuvimos al otro lado vimos como la muchedumbre de No Muertos cargaba contra la valla tratando se seguirnos. Ambos sabíamos que cuantos más llegaran menos aguantaría la valla y aquello se llenaría de infectados buscando nuestra sangre.
-Eso no los detendrá, solo los retrasara un poco. Ven, sígueme por aquí-
-¿Sabes donde estamos?- preguntó David.
-Al pasar por aquí al venir y justamente antes de parar, me fije en este lugar. Aunque no lo recordé hasta que no lo vi mientras huíamos. Desde la carretera vi algo que me llamó la atención, era algo que brillaba al reflejo con el sol. Tiene que estar por aquí- murmuraba mientras caminábamos. Esperaba que lo que había visto aun funcionase y aquello pudiera sacarnos de allí. Si eso no ocurría, habríamos firmado nuestra sentencia de muerte.
*****
Marcus escuchaba desde el interior del Ume como los No Muertos pasaban rozando el vehículo, algunos incluso se estaban dando golpes contra el. Ya llevaba rato escuchándolos. ¿Cuándo demonios iban a dejar de pasar? La situación lo estaba poniendo de los nervios, lo único que tenía claro era que iba a quedarse quieto y en silencio como le habían dicho.

Cesar seguía viendo pasar a todo el rebaño. Ya no podían quedar muchos más, había habido momentos que solo veía pies caminando a su alrededor. Pies calzados y descalzos. Los No Muertos pasaban y de vez en cuando golpeaban el autobús de forma inconsciente y por falta de coordinación, ninguno de ellos se paraba a aporrearlo como harían en caso de descubrir a los del interior. Las cosas marchaban bien de momento, pero un solo sonido desde el interior haría que los descubriesen, aunque solo fuera uno, los demás No Muertos lo imitarían y las cosas se pondrían realmente feas.

Eva estaba junto a los demás en el interior del autobús. Todos se habían despertado cuando los No Muertos habían comenzado a pasar, mientras mantenían vigilada la puerta se habían ocultado debajo de las mantas, eso era una buena forma de ocultar su olor y por supuesto su presencia. Los infectados no repararían en ellos si solo veían bultos que ni se movían.
Sandra estaba aferrada a su perro y con una mano le cerraba la boca para que el animal que empezaba a ponerse nervioso no emitiera ningún sonido que pudiera delatarles. Alicia estaba haciendo lo propio con el bebé, lo tenía en brazos apretado contra su pecho. Por debajo de la manta veía las sombras reflejadas en los cristales, también escuchaba como alguno de vez en cuando se daba un golpe contra la carrocería. Lo estaban pasando realmente mal allí dentro y el hecho de estar ocultos bajo mantas les estaba dando mucho calor, pasaron varios minutos hasta que oyeron como la puerta del autobús se abría. Entonces vieron subir a Cesar.
-Ya han pasado todos. Había visto grandes hordas, pero ninguna como esta. Tenemos que irnos de aquí cuanto antes-
-Juanma no esta. No podemos irnos sin el- replicó Eva.
-David tampoco esta- dijo en ese momento Sandra.-Ha desaparecido-
-Joder… como si no hubiesen ya suficientes problemas- Cesar dio un puñetazo en uno de los asientos.
-¿Creeis que podría haber salido detrás de Juanma para hacerle algo?- preguntó Almudena.
Todos se quedaron mirando y entonces Cesar salió del autobús preparando el arma.

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